"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

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ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



miércoles, 20 de julio de 2016

Capítulo 5 - Experimento Scole






Capítulo 5
Investigación científica


Política y religión están obsoletas.
 Ha llegado el momento de la ciencia
 y de la espiritualidad.

Pandit Jawaharlal Nehru


 Una de las características más sorprendentes de la experiencia de Scole fue la disposición del grupo a someter los propios experimentos a un examen científico riguroso. Personas con conocimientos científicos, especialistas y académicos honorables eran bienvenidos a las sesiones. Algunos de estos investigadores pertenecían a organizaciones como la Society for Psychical Research (S.P.R.).


La S.P.R. es una institución de tipo conservador, sin una teoría común dedicada a una búsqueda científica objetiva. La sociedad ha visto en sus filas a representantes del gobierno, lores, caballeros, profesores, médicos y estudiosos de distintas disciplinas. Gran parte del trabajo inicial se basaba en la comprobación de la «hipótesis de la supervivencia», el tema según el cual la conciencia humana sobrevive a la muerte física. Sus métodos son necesariamente escrupulosos.


Algunos miembros ancianos de la sociedad participaron en numerosas sesiones del GES (Grupo de Experimento Scola), aunque se subraya que lo hicieron como individuos, no como representantes oficiales de la sociedad. Los principales investigadores fueron Montague Keen, funcionario de la Sociedad durante muchos años, y dos ex presidentes, el profesor Arthur Ellison y el profesor David  Fontana.


Montague Keen comenzó a hacer investigaciones sobre fenómenos paranormales en 1946, cuando entró a formar parte de la Sociedad. Se ocupaba de las relaciones con los órganos de información y era secretario y vicepresidente del Survival Committee (el comité que se ocupaba de comprobar las hipótesis sobre la supervivencia). Ex portavoz parlamentario, administrador agrícola, redactor técnico y agricultor, se responsabilizaría de gran parte del minucioso trabajo vinculado a la investigación y a la preparación del Informe de Scole, informe completo y exhaustivo de algunos de los investigadores independientes, que recomendamos a los lectores interesados en los entresijos particulares de la investigación científica.

La experiencia de Scole había despertado el interés de Montague en 1994, después de leer el primer numero de Spiritual Scientist. Hasta entonces nunca había oído hablar del grupo, y decidió trasladarse a Scole para llevar a cabo investigaciones. En febrero de 1995 tuvo una conversación de dos horas con los componentes del grupo. Mantenía que era importante mantener una relación con ellos aunque inicialmente se mostraron cautos y un poco sospechosos. Por su parte, Montague se mostró sorprendido por el hecho de que estuvieran dispuestos a someter sus experimentos a una investigación seria e imparcial. Esto los hacía distintos de los demás grupos que había encontrado anteriormente, y obviamente hacía el trabajo de ellos más interesante. Por ésta, y otras muchas razones, la experiencia de Scole fue para él única.


Durante nuestro primer encuentro, me mostraron muchas fotografías fascinantes. Mi interés, en aquel caso, se centraba en el hecho de que, una vez admitida su autenticidad, existían objetos físicos concretos con los cuales experimentar. Esto aumentaría la posibilidad de controlar las circunstancias en las que se producían los fenómenos. Como investigador, tengo el deber de observar de modo objetivo y de tomar todas las precauciones que los demás investigadores esperan de mí, aunque pueda considerar inútiles tales precauciones. He tenido la impresión de que estas personas eran sinceras —y ciertamente no tenían el aire de estafadores profesionales. Naturalmente, siempre es deseable ser cautos, independientemente del hecho de que nos fiemos de los demás o creamos en ellos. Hice una primera relación detallada para aquellos colegas que estaban también implicados en este tipo de búsqueda. Conseguí ponernos de acuerdo en una serie de seis encuentros, a partir de octubre de 1995.

Los primeros investigadores eran todos ellos miembros, desde hacía mucho tiempo de la S.P.R. Uno era Ralph Noyes, que participó en las dos primeras sesiones experimentales y desarrolló tareas de consulta. Un analista desapasionado pero prudentemente escéptico —como lo describían sus colegas—, tenía a sus espaldas una larga carrera en el servicio civil como subsecretario en el Ministerio de Defensa, donde estaba al frente de un departamento responsable del seguimiento de los informes sobre los OVNIS. 


La investigación sobre este tema lo introdujeron de modo gradual a la investigación psíquica. En la época de investigación sobre el grupo de Scole, su estado de salud era precario, y al final de la segunda sesión en la que participó, anuncio su intención de retirarse, manteniendo al mismo tiempo que estaba convencido de la autenticidad de cuanto había tenido ocasión de observar.

Otro importante investigador fue el profesor Arthur Ellison, doctor en ciencia y profesor emérito en ingeniería electrónica en la City University. El profesor Ellison había sido dos veces presidente de la Sociedad, y había desarrollado un papel activo y competente en numerosos comités de la misma institución. Tenía en su activo muchos años de experiencia directa en casi todos los tipos de fenómenos físicos y mentales en el campo de la investigación psíquica. Era también miembro de la Asociación de parapsicología, y vicepresidente y miembro fundador de la Scientific and Medical Network. Había tenido experiencias extracorpóreas y de sueño lucido directas, y mantenía un interés especial por los estados alterados de conciencia, sobre todo la posibilidad de la supervivencia del hombre después de la muerte física.


El tercer investigador era Montague Keen.

Hacia finales de 1996 se acordó que ilustres investigadores, sobre todo aquellos que formaban parte del Consejo del la Sociedad, pudieran ser invitados como huéspedes después de haber recibido instrucciones por parte de Montague Keen. Otros miembros del Consejo del S.P.R. que participaron luego en las sesiones fueron los profesores Robert Morris, Donal West, Archie E.Roy, Bernard Carr, y los doctores Alan Gauld y John Beloff. Dos miembros del S.P.R., que no formaban parte del Consejo, presenciaron una sola sesión: el profesor Ivor Grattan-Guinness y el Doctor Rupert Sheldrake. Ingrid Slack, una psicóloga de la Open University, miembro de la S.P.R y experta investigadora en el campo de los fenómenos mediúmnicos, participó tres veces.

También muchos otros investigadores de distintas disciplinas y del background[1] cultural participaron en las sesiones experimentales. Entre estos, los doctores Ernst Senkowski, Hans Schaer, Kurt Hoffman, Russell Targ, la doctora Marilyn Schlitz y el doctor Bernard Haisch. Muchos de estos investigadores independientes tienen una notable experiencia en materia de investigación de lo paranormal.

Las investigaciones implicaron personas de distintas organizaciones, como la NASA, el Instituto Noetic Sciences, y el Scientific and Medical Network. El trabajo fue explicado en numerosos foros internacionales, entre ellos Alemania, Irlanda, Países Bajos, España (Ibiza), Suiza y EEUU. Aquí otros investigaciones han valorado y analizado el trabajo, entre ellos figuran los doctores Ulf Israelsson, Hans-Peter Stüder, Theo Locher, Andreas liptay-Wagner y Pal Kurthy.

En muchos aspectos, algunos investigadores sostenían que los fenómenos del grupo de Scole constituían el más importante avance jamás alcanzado hasta aquel momento, en el largo esfuerzo por demostrar la existencia y la continuidad del alma y la supervivencia de la conciencia humana. Nos dice Montague que la consideraba una oportunidad que no había que perder. Todos los investigadores sentían la gran responsabilidad de examinar esta prueba de modo objetivo y profundo. Se sentían también honrados por haber tenido tal oportunidad.

También el grupo se sentía honrado de que testigos tan ilustres estuvieran presentes en los fenómenos que se producían durante la experiencia de Scole. Fue así como profesores procedentes de ámbitos tan diversos como la psicología, la ingeniería electrónica, la matemática, la astronomía, la física, la parapsicología, la astrofísica e incluso la criminología, tomaran parte y colaboraran de alguna manera en las investigaciones.


El doctor Hans Schaer, miembro de la S.P.R., llegó a conocer bien al grupo de Scole y la experiencia que allí se realizaba. Abogado y hombre de negocios suizo, residente en Kusnacht, cercano a Zurich y propietario de una residencia veraniega en Ibiza, el doctor Schaer participó en trece sesiones del grupo de Scole tenidas en varios sitios: en su casa cerca de la Sociedad de Parapsicología de Zurich, en la homónima ciudad, y en Scole. En octubre de 1995 los componentes del grupo de Scole fueron huéspedes en su casa de Ibiza, donde fueron invitados en el verano siguiente (ver foto 14 de la serie).




                                                                    Fotografía 14




Opiniones – DOCTOR HANS SCHAER


Soy una persona con los pies en la tierra, un obstinado realista y hombre de negocios con una mentalidad muy crítica y analítica debido a mis estudios jurídicos. No soy un sensitivo. Siempre he tratado de descubrir —en la medida de lo posible— si hay vida después de la muerte física.

Mi búsqueda me ha llevado a visitar al grupo de Scole en varias ocasiones y he participado en algunos experimentos fotográficos y con la videograbadora. He llevado a cabo personalmente algunos experimentos en base a condiciones de prueba. He sido testigo de una serie de fenómenos sumamente interesantes.

Invité al grupo de Scole a mi vieja casa de campo en la isla de Ibiza. Si alguna vez hubieran falsificado alguna cosa en su bodega no  tenían ninguna posibilidad de hacerlo en mi casa...

Poco antes de una sesión experimental tuve la idea de preguntar a los guías espirituales si podían ofrecer una «prueba» tocando un instrumento musical. Los componentes del grupo no tuvieron ni la oportunidad ni el tiempo de prepararse antes de que comenzase la sesión. 


El resultado de esta petición fue fantástico. La trompeta que había puesto sobre la mesa comenzó a sonar, aunque había sido quitada la boquilla y más tarde algún otro comenzó a tocar un solo de batería sobre la mesa de madera, a pesar del hecho de que alrededor no había ni baterías ni otros objetos aptos para este fin.


Organizamos también una sesión en Zurich en la casa donde se reunía normalmente la Sociedad de Parapsicología. Para la ocasión fue ofrecida una gran habitación en el sótano la cual, sin embargo, no era completamente oscura. El numero de huéspedes presentes era superior al admitido normalmente (veintidós). Encima de nosotros había una treintena de apartamentos, todos con varios aparatos eléctricos como televisores, computadoras, grabadoras, líneas telefónicas etc. A pesar de todas estas circunstancias desfavorables, las comunicaciones en trance se desarrollaron sin problemas y fueron transmitidos mensajes personales a algunos de los presentes, muchos de los cuales sintieron que les tocaban manos materializadas.


En ninguna de estas ocasiones, tuvo el grupo la más mínima posibilidad de instalar aparatos que pudieran ser utilizados para producir fenómenos adulterados. Puedo por tanto garantizar que los resultados del grupo de Scole son, en todos los aspectos, auténticos al cien por cien.


En la evaluación de los fenómenos paranormales Montague ha destacado que no son aplicables los estándares normales. Los fenómenos paranormales deberían juzgarse de acuerdo con el estándar paranormal. Una cosa muy difícil de aceptar en personas con una predisposición científica. Los espíritus afirman no encontrarse ni en un «lugar» ni en un «tiempo» y esto, fundamentalmente, es muy difícil de comprender. Nosotros seres humanos no tenemos la capacidad de concebir una cosa al margen de las nociones familiares de tiempo y espacio de nuestro mundo físico. Este es el motivo de que los fenómenos paranormales físicos sean tan interesantes para el investigador psíquico: el hecho de que entidades desencarnadas puedan influir en la dimensión física es una prueba de que existen.


Para avalar esta hipótesis de la supervivencia, la prueba recogida durante la experiencia de Scole tenía que refutar todas las demás interpretaciones que llamaremos «hipótesis anti-supervivencia». El primer grito de alarma de los escépticos es, normalmente: «¡Fraude!». Para contrastar esta afirmación, los investigadores consultaron a un psicólogo, el doctor Richard Wiseman. Además el mismo grupo de Scole invitó a un miembro del Círculo Mágico para que supervisase el trabajo.

James Webster, pedíatra, es un ex ilusionista y miembro del Círculo Mágico. Él y su mujer Shirley fueron invitados como huéspedes a una de las sesiones del grupo de Scole en octubre de 1994.




[1] Background: Conjunto de conocimientos o experiencias que contienen el bagaje intelectual de una persona.
Movimiento al margen de la cultura oficial (N. del T.)




Opiniones - JAMES WEBSTER.


textoalternativo




Las sesiones experimentales tuvieron lugar en la bodega, que tenía una única puerta de entrada y de salida, con una luz central que, una vez apagada, dejaba la bodega completamente a oscuras. Una pelota de ping-pong con etiquetas fosforescentes fue colocada en el centro de la mesa sobre un pequeño pedestal. Un cubo de madera de balsa, con contraseñas de modo análogo, se encontraba en el suelo al lado de la mesa. Los dos médiums formaban parte del grupo.

Después de las oraciones de apertura, se difundió una música pegadiza para crear la atmósfera adecuada. Muy pronto los dos médiums entraron en trance y sus guías se manifestaron para comunicar con nosotros. Hubo una conversación viva y llena de humor.

Recibí una comunicación muy digna de consideración —a través de la señora Bradshaw— de un miembro de mi familia que desde hacía muchos años (en base a nuestro sentido del tiempo) se encontraba en el mundo etérico. Me fueron revelados su nombre e informaciones relativas a hechos que yo solo conocía.


Siguió luego una hermosa demostración de luces espirituales que nunca había visto antes. Un par de luces dieron vueltas en torno a mi cabeza, después se detuvieron a pocos centímetros de mis ojos, como si me estuvieran mirando intensamente. Irradiaban un gran sentimiento de amor y de inteligencia.

Shirley, que estaba sentada a mi izquierda, sintió varios golpecitos firmes aunque delicados sobre su pierna y su mano. Observé una luz que me tocaba delicadamente la pierna izquierda y después la mano izquierda, que percibí sin ninguna duda.


La pregunta antigua es: ¿Cómo comunicar estos fenómenos para convencer a los críticos y a los escépticos? Como ex miembro del Círculo Mágico y después de haber sido durante algunos años prestidigitador de profesión, he logrado una cierta experiencia de cómo el engaño puede ser utilizado por los individuos sin escrúpulos. Cosa que nunca he infravalorado en los largos años de mis estudios e investigaciones.


Con la tecnología de la que hoy disponemos, es fácil para un prestidigitador profesional presentar, con la ayuda y el auxilio de expertos en electrónica, un «espectáculo de luces» muy convincente con tantos efectos de pseudo-sesión espiritista y, como siempre ha sucedido, los crédulos nos aplaudirán.

Este modus operandi podría implicar la utilización de largos cables de fibra de cristal, sobre los que se proyecta una luz láser. Pero esto requiere preparativos por parte de profesionales y la puesta a punto de dispositivos en la estancia y/o en las mismas personas que se centrarían inmediatamente menos en las condiciones de prueba que los médiums honestos y los participantes están obligados a respetar.

Shirley y yo conocíamos a Sandra y a Robin Foy bastante bien como para saber que su deseo de encontrar y compartir la prueba que demuestre la supervivencia de la vida después de la «muerte física» es sincero. No malgastarían su tiempo precioso en juegos de sociedad y con personas cuyos fines no sean honestos.


En cuanto se refiere a nosotros, los fenómenos a los que hemos asistido hasta ahora con el GES han sido concretos, y observaremos con gran interés todo desarrollo ulterior.


Si el fraude no puede ser demostrado, entra entonces en juego la clásica explicación de que los fenómenos aparentemente paranormales son el resultado de las facultades psíquicas individuales o colectivas de los participantes, el llamado efecto de la «super-PSI». Algunos comentaristas podrían sostener por ejemplo que las imágenes recibidas en películas fotográficas durante el experimento de Scole son tal vez el resultado de la «transmisión del pensamiento» realizada por los mismos miembros del grupo. Si se demostrase que esto es verdad sería una señal de algún poder de la mente desconocido anteriormente, pero no hablaría necesariamente de la hipótesis de la supervivencia. Probablemente es justo decir que, según opiniones iniciales de los críticos, es posible una interpretación distinta de la misma prueba, y esta podría ser utilizada para defender o poner en duda la hipótesis de la supervivencia.

Otra explicación, menos aparente a primera vista, es la de la esquizofrenia o «hipótesis del alter ego» que sugiere que el médium sufre trastornos de personalidad (personalidad doble o múltiple). En esta situación, el alter ego (o los alter ego) del médium toma la delantera y responde a las preguntas sobre diversos temas que la personalidad manifiesta o dominante «normalmente» ignora. En el caso de la experiencia de Scole, sin embargo, es difícil, si no imposible, mantener esta hipótesis. Había dos médiums implicados, que trabajaban en pareja, y estaban en disposición de responder a preguntas muy concretas en los campos técnico, científico, histórico y hasta filosófico, en un diálogo directo con investigadores externos expertos en varias disciplinas. La probabilidad de que sus alter ego lograsen pasar de la complejidad de la mecánica celeste (tema sobre el que en Gran Bretaña hay tal vez cinco estudiosos que pueden ser definidos como verdaderos y propios expertos) a la sutil interpretación de los clásicos en el contexto de acontecimientos históricos poco conocidos es, por decirlo así, remota. Para citar las palabras de un investigador: «Es mucho más verosímil que sean las entidades desencarnadas las que se comuniquen a través del médium». No obstante, cuando se trata de dar una explicación a los fenómenos paranormales, es necesario examinar todas las posibilidades.


Con frecuencia ha sido difícil comprobar las afirmaciones de los médiums debido a su ostracismo en las comparaciones de un estudio científico prolongado. Ha habido famosas excepciones pero, si bien se han recogido muchas pruebas, numerosos críticos han mantenido que eran insuficientes para desmentir las hipótesis del alter ego, del fraude y de la super-PSI; En consecuencia, la teoría de la supervivencia ha permanecido sin explicación. En rigurosa lógica, naturalmente, la probabilidad de que se pueda sobrevivir o no a la muerte física es idéntica. Los críticos no tienen el monopolio del sentido común, como se da muchas veces por descontado por la que podríamos definir «la opinión general». Esta es la razón de que el GES y sus guías espirituales se hayan comprometido a fondo para conseguir un protocolo científico y refutar por tanto las hipótesis de los adversarios.


Ahora volvamos a nuestro relato de los primeros días de octubre de 1995. Ralph Noyes, Arthur Ellison y Montague Keen se citaron por primera vez en la bodega del grupo de Scole. Los miembros del grupo estaban «comprensiblemente un poco nerviosos».

Estábamos preocupados de que su presencia pudiera influir en la sesión, dado que la armonía del grupo es fundamental. El otro problema era que los guías tendrían que gestionar las diversas energías aportadas por los científicos, y nos preguntábamos como afrontarían este aspecto. Inútil decir que nuestras preocupaciones eran inútiles, porque a los cinco minutos llegó Manu y se desarrolló todo como de costumbre.

Manu dio la bienvenida a los huéspedes invitándoles a relajarse y a abrir el corazón y la mente al trabajo para permitir que se unieran las energías de todos. También se manifestaron Patrick y la señora Bradshaw, ambos con su acostumbrada dosis de humor. Contrariamente a los temores del grupo, los guías consiguieron dirigir sus demostraciones: tintineo de las campanillas, estrellas fugaces, iluminación de los pies, luces que atravesaban la mesa, golpes que se oían, un arco de luz, un círculo de luz, una luz que penetraba en un cristal, una luz que atravesaba la mano de un investigador, sensaciones de ser tocados, voces de energía, y efectos de electricidad estática.

Durante esta primera sesión «viva» un espíritu científico discutió ampliamente una serie de temas con los investigadores. Los guías propusieron un programa regular de experimentación que los investigadores aceptaron.

Durante todo el tiempo de la experiencia de Scole, Montague actuó en calidad de organizador y «anfitrión». La tarde antes de la sesión, reunía en su casa a los colegas para ponerlos al corriente de todos los detalles; y allí se volvían a encontrar, después de cada encuentro, para discutir hasta avanzada la noche de aquello que habían observado. Después de esto, Montague escribía un resumen detallado de cada encuentro, integrándolo con la transcripción de las grabaciones de la sesión que Diana Bennett le proporcionaba y a la que él añadía comentarios. Todos los investigadores eran perfectamente conscientes del alcance de lo que el grupo de Scole venía sosteniendo. Montague afirmó que, si no era sólo una alucinación colectiva entonces habían descubierto algo que tenía realmente un gran valor.


En el informe de la primera sesión se afirmaba que la respuesta de los comunicantes espirituales habían sido «inmediatas, pertinentes, claras y humildes». La naturaleza de la luz era «definida, deliberada y dirigida de modo inteligente». La luz se desplazaba y viajaba a una velocidad muy superior a lo que habría sido posible si hubiera sido movida manualmente.

La primera sesión permitió a los investigadores familiarizarse con los fenómenos. A medida que tomaban confianza con las personalidades espirituales, éstas podían poner mayor atención en la producción de aquellas pruebas físicas que trataban de examinar los investigadores.

No hubo en realidad una experiencia lineal. No todas las expectativas originales fueron satisfechas. Los guías tenían la idea clara de lo que querían hacer, pero también los investigadores tenían la idea clara de lo que querían de los guías. No siempre se conciliaban las dos exigencias. Los investigadores comprendieron muy pronto que los mismos guías estaban en una fase de aprendizaje, por tanto sujetos a pruebas y a errores.


Una cuestión central para los investigadores era la ausencia de luz. Habían pensado en la eventual utilización de una videocámara o de aparatos de rayos infrarrojos que les habrían permitido observar en cualquier momento los movimientos de todos los participantes, pero se tuvieron que contentar con la garantía del grupo de que la intención de los guías era «crear su sistema de iluminación». Para remediar este inconveniente, los investigadores tomaron otras medidas contra eventuales fraudes que fueron discutidas libremente con el grupo y los guías.

En la segunda sesión, que tuvo lugar el 16 de diciembre, la atmósfera cambio después de los acostumbrados preliminares, y comenzó inmediatamente un espectáculo de luces. Joseph, uno de los espíritus científicos, explicó que la energía era utilizada para crear un fenómeno óptico. De pronto, apareció una lámpara de luz. Poco después la cúpula de vidrio sobre la mesa se iluminó, y un rostro y una mano de tamaño natural fueron iluminados por esta luz. La mano cogió la bolita de tenis que se encontraba sobre la mesa haciéndola rebotar en el tazón que seguía encontrándose sobre la mesa. Luego tomo un cristal de cuarzo y se desplazo entre los presentes.


Joseph dijo que los guías querían hacer un experimento. Pidió que todos apoyasen las manos sobre las rodillas haciendo una ligera presión hacia el suelo. Todos se dieron cuenta de la sorpresa, cuando esta acción conjunta hizo aumentar notablemente la intensidad de la luz.

Los investigadores preguntaron si un espectrómetro (que mide la longitud de onda de la luz) habría registrado las luces espirituales, dado que penetraban en el espectro visible del ojo humano. El espíritu científico respondió que habría sido posible. Sin embargo, añadió que gran parte de la luz espiritual no era emitida en forma de fotones. Estaban sólo los fotones que eran necesarios para permitir a los investigadores humanos verla y fotografiarla.

En base a un artículo publicado en el Spiritual Scientist, los investigadores que observaron la luz espiritual afirmaron lo que sigue:

Al parecer es imposible que pueda ser generada con medios normales; ateniéndose a pruebas anteriores parece que puede ser fotografiada; no parece tener un punto focal de irradiación, sino que puede pasar de un punto bastante concentrado a una claridad difusa; parece dirigida de un modo inteligente; y parece asociada a alguna forma de poder psicocinético.


Pero volvamos a la sesión donde con Joseph se afrontó también el tema de las «vibraciones negativas». Todos coincidieron en el hecho de que un reducido porcentaje de científicos habría mostrado abiertamente su propia sospecha y una profunda hostilidad hacia todo lo que fuese clara e intencionalmente paranormal, como el trabajo del grupo de Scole.


Los investigadores se preguntaron si el escepticismo de algunos visitantes habría podido evitar los fenómenos y si sería factible producir un objeto paranormal permanente, por ejemplo dos anillos entrelazados hechos con dos tipos distintos de madera y sin juntura. Desde el momento en que no hubiera manera de crear tal objeto con los instrumentos a nuestra disposición, habría sido la prueba irrefutable de la paranormalidad. Siguió una discusión sobre la dificultad que habrían tenido los guías para crear un objeto de aquel tipo y mantenerlo en el tiempo. Los guías pensaron que tal vez habrían podido crear un objeto paranormal permanente en las condiciones ideales de la bodega, pero sería difícil conservarlo más allá de los confines de laboratorio experimental. (El objeto habría sido distinto de los aportes, dado que estos ya existen en la dimensión física y son transportados a la bodega, por tanto no hay necesidad de «conservarlos» físicamente). Sin embargo, los espíritus guías destacaron el hecho de que estaban decididos a crear una prueba aplastante que demostrase la existencia de las dimensiones espirituales.


Joseph continuó diciendo que los experimentos habían sido pensados atentamente por un equipo de seres espirituales, pero hasta aquel momento habían pensado siempre que serían suficientes para demostrar la existencia de la vida después de la muerte. Los investigadores tenían que tratar de comprender que el hecho de sugerir otros experimentos plantearía algunas dificultades a los espíritus. Y añadió que, probablemente, habría sido necesario discutir profundamente cómo llevar a cabo tales experimentos. Además, el primer objetivo de cualquier experimento era obtener resultados satisfactorios, exactamente lo que querían hacer los guías. Ellos querían perfeccionar los experimentos hasta tal punto que pudieran producirse resultados satisfactorios y repetibles.


Los investigadores tuvieron la impresión de que las demostraciones ópticas, como las luces y las levitaciones, aun siendo interesantes, no constituían el mejor argumento para una investigación científica. El trabajo fotográfico era sin embargo más adecuado. Los guías dijeron que su intención era producir algunas fotografías excepcionales para las cuales no fuera fácil encontrar una explicación.

Piers Eggett, científico al servicio del gobierno, fue invitado a una  sesión.


Opiniónes – PIERS EGGETT

Aunque he dedicado gran parte de mi vida a los fenómenos psíquicos soy un científico de solo 28 años. Sin embargo, en este tiempo que he pasado estudiando la propagación de las ondas de radio a través de la atmósfera terrestre, he tropezado con muchos aspectos de la ciencia y de la tecnología, entre ellos radiofonía, electrónica, acústica, ultrasonidos, mecánica, láser y óptica, que atañen al espectro visible, infrarrojo y ultravioleta. Me agrada pensar que esta experiencia me ha dado la capacidad para comprender cómo funcionan las cosas y como se pueden obtener distintos efectos, situándome así en la posición ideal para observar tranquila y honestamente los fenómenos psíquicos.

He sido invitado a participar en una sesión del grupo de Scole y he recogido las siguientes reflexiones sobre algunos aspectos técnicos de los fenómenos a los que he asistido. La sesión en sí ya ha sido descrita, por tanto, no la volveré a describir, y aunque no tengo problemas para admitir que creo firmemente en el Espíritu, confío en el hecho de que cualquier ingenuidad haya sido superada por mi natural curiosidad y mentalidad abierta.

Para concluir, quisiera decir que ha sido un encuentro muy estimulante durante el cual he tenido ocasión de observar muchos fenómenos diversos, cada uno de los cuales debería bastar para convencer a cualquier persona inteligente. Deseo que otros grupos se animen pronto a emprender este trabajo innovador, para ofrecer la prueba de la existencia del Espíritu del que tenemos tanta necesidad en este mundo nuestro.


Haces de etiquetas fosforescentes.- Todos los objetos de la habitación estaban dotados de etiquetas de este tipo, y todos lo miembros del grupo llevaban haces fosforescentes en las muñecas. Pero aquí me refiero en especial a cuatro etiquetas fijas en la superficie de la mesa. Éstas eran visibles claramente cuando eran oscurecidas por algo opaco.


Como por motivos obvios, eran pequeñas, estas etiquetas irradiaban una luz más bien débil, pero no tan débil como para poder ser vistas solamente con una visión periférica —una técnica ampliamente utilizada por los astrónomos para observar las estrellas lejanas—. La visión periférica o «mirar por el rabillo del ojo» es más sensible respecto a la visión directa de un objeto, a esto se debe que objetos lejanos a veces se pueden ver de esta manera, mientras son invisibles si se los mira directamente. Como consecuencia, las luces débiles pueden dar la sensación de aparecer y desaparecer cuando se corre la mirada por la habitación. Las etiquetas fosforescentes utilizadas en Scole eran demasiado luminosas para que esto sucediera.

Además, un control comprobó que en la mesa no habían sido escondidas luces. El fenómeno parece ser perfectamente autentico.


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(Foto añadida por esta web, no pertenece al libro)


Luces espirituales.- Se trataba de una pequeña esfera de luz blanca que se movía por la estancia en todas las direcciones, a veces a gran velocidad, dejando una estela como la de los fuegos artificiales mediante la permanencia de la imagen– la duración del tiempo en que una imagen permanece sobre la retina después de que la luz que la ha generado ha desaparecido. (Es esta característica del ojo humano lo que permite ver las imágenes en una pantalla, sea televisiva o cinematográfica, sin parpadear, y el motivo por el que un punto luminoso que se aleja rápidamente deja una estela). A veces la luz permanecía suspendida a media altura, después tocaba a uno de los participantes que  notaba una pequeña descarga eléctrica.

No había un  rayo de luz (que se difunde de las partículas suspendidas en el aire) procedente de una fuente fija; la esfera de luz era la fuente. No sé encontrar una explicación para estos fenómenos, salvo la ya dada, o bien que era producida y controlada por el Espíritu. Desafío a cualquier prestidigitador a reproducirlo.



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(Foto añadida por esta web, no pertenece al libro)




Voces de energía.- Desde la parte central de la estancia se oía claramente que venía la voz de un hombre. Naturalmente, todos estamos familiarizados con los sonidos estereofónicos producidos electrónicamente, que se alejan de izquierda a derecha y viceversa, entre un altavoz y otro, pero es un asunto mucho más difícil situar un sonido en tres dimensiones.


Estoy convencido de que no había altavoces escondidos en la estancia, y, en todo caso, esta voz tenía una vivacidad y una nitidez que sería difícil reproducir.

Además, por lo que se había dicho, era evidente que el orador estaba con nosotros en la estancia. No tengo dudas sobre la autenticidad de este fenómeno.


Levitación.- Sobre la mesa se encontraba una taza blanca de pírex que contenía una pelota de tenis. La pelota tenía pegada una etiqueta fosforescente. A veces la luz penetraba en la taza iluminándola, y se podía ver claramente que se alejaba con la pelota que daba vueltas dentro. En cierto momento, la pelota fue elevada por la luz y mantenida parada cerca del techo, de donde luego volvió a caer a tierra para quedarse allí hasta el final de la sesión.


La pelota no mostraba señales de haber sido pegada a cosa alguna. No me parece que estos fenómenos puedan ser explicados con la física, y creo que son auténticos.


Aporte.- Hacia el final de la sesión apareció sobre la mesa una tarjeta. Se la oyó claramente caer sobre la mesa, por tanto alguien tuvo forzosamente que hacerla caer. El único lugar donde una tarjeta habría podido ser escondida era, por tanto, en el techo; pero no había mecanismos en el techo en disposición de producir este resultado.

De todos modos, si una tarjeta fuera lanzada desde aquella altura nadie podría decir dónde iría a posarse; podría caer en cualquier lugar. No tengo dudas sobre la autenticidad de este fenómeno.


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(Foto añadida por esta web, no pertenece al libro - Aportes)


Como hemos visto antes incluso de que llegaran los investigadores, el grupo había adoptado ya determinados métodos y pruebas. Todos los miembros llevaban tiras fosforescentes en el brazo de modo que fueran vistos si trataban de desplazarse en la oscuridad. Al principio, las tiras se fijaron con alfileres, pero luego se aseguraron con Belcro, porque en caso de que se hubieran caído se habría sentido el ruido. Se fijaron micrófonos planos muy sensibles en las paredes y en el suelo para recoger y grabar hasta el menor ruido. La temperatura era medida y controlada por el grupo en un aparato sofisticado, para comprobar si los cambios se correspondían con el momento en que se realizaban los fenómenos. Fueron colocados termómetros en el suelo y en el techo de la bodega, y sobre la puerta al exterior de la casa para hacer comparaciones.


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(Foto añadida por esta web, no pertenece al libro)

A partir del 26 de junio de 1995 se conservaron las grabaciones de la temperatura de cada sesión. Al principio y al final de cada sesión se registraba la temperatura a nivel del suelo y en conexión con el sensor. Gracias a un instrumento sensible, el grupo fue capaz de establecer en cada momento las temperaturas máximas y mínimas y los cambios. Las variaciones de temperatura eran mínimas, más o menos de un grado centígrado. Cuando llegaban los aportes por el contrario, el grupo observó que la temperatura, a 1'82 metros de altura aumentaba 2'5grados centígrados, y también el sensor a nivel del pavimento aumentaba 1'3ºC.


El grupo tuvo la impresión de que el mejor método para los críticos sería llevar a cabo un número cada vez mayor de experimentos controlados. A tal fin, un científico les prestó «un instrumento de precisión sumamente sofisticado», un anemómetro. La función principal de este instrumento consiste en medir el movimiento del aire en una zona determinada. Como sabemos, en el curso de numerosas sesiones experimentales los miembros del grupo notaron corrientes y hasta ráfagas de aire frío, las que se definen a veces como «brisas psíquicas». Para determinar si estas experiencias eran subjetivas u objetivas, se aconsejó a los miembros del grupo colocar el instrumento en el punto en que a su juicio eran más intensas las brisas. Durante las sesiones en que no se comprobaba este fenómeno, el anemómetro no registraba ningún movimiento del aire. Sin embargo, en una ocasión especial en que un espíritu guía estaba activamente presente y cerca del instrumento, éste registro un notable movimiento de aire. Los instrumentos contribuyen a confirmar que una determinada condición es un dato de hecho y no el resultado de la fantasía o del deseo de que tal condición se realice.


Por tanto, la importancia del registro de los datos se reconoció durante la experiencia de Scole, y es probable que este sistema sea adoptado por otros grupos distribuidos por el mundo.


Cuando los investigadores científicos independientes fueron implicados por primera vez, se comprometieron a fondo para garantizar que el protocolo científico fuera respetado. Atrancaron todas las puertas exteriores, registraron la bodega y las estancias adyacentes, controlaron que no hubiera entradas secretas ni aparatos escondidos. No obstante lo cual, como sucede con frecuencia en el ámbito científico, los colegas de estos investigadores hicieron algunas críticas de los procedimientos adoptados. Por ejemplo, una de ellas se refería al hecho de que antes de las sesiones los miembros del grupo no eran sometidos a una detallada inspección, incluso en las partes más íntimas. En el pasado, con el método del ectoplasma, el médium podía ser acusado de ocultar en un orificio del cuerpo muselina o material similar, el cual, una vez expulsado, sería semejante al ectoplasma. En consecuencia, era necesario un registro muy detallado, realizado normalmente por una enfermera, dado que los médiums eran mayoritariamente mujeres. En el Informe de Scole se afrontan estas y muchas otras críticas. En relación a este tipo de registro, en el Informe se lee que no se había considerado necesario en el caso del grupo de Scole debido a que no había en él producción de ectoplasma, y la mayor parte de los fenómenos físicos observados no podían ser asociados o atribuirse directamente a miembros del grupo.


Esto nos lleva a un punto importante de la investigación científica durante el experimento de Scole. Todos los que estaban comprometidos en la experiencia, en la investigación y en la crítica, fueran defensores, críticos o investigadores desapasionados, estaban limitados por la falta de un vocabulario común y de anteriores experiencias con las que valorar los nuevos fenómenos de la ciencia espiritual. Los nuevos experimentos basados en la energía eran únicos y, como tales, no existían antecedentes procedimentales. Las críticas aparentemente racionales, como la exigencia por parte de los críticos de registros personales, tal vez ponen de manifiesto una comprensión muy lejos de ser completa de la naturaleza innovadora del trabajo emprendido en Scole.


Naturalmente, hasta cierto punto todos somos científicos, en cuanto examinamos toda prueba de la «realidad» que la vida pone en nuestro camino. Tenemos a nuestra disposición distintos instrumentos, naturales o creados por el hombre, así como un bagaje de conocimientos y experiencias. Sin embargo, «la opinión pública» es influida normalmente por descubrimientos realizados por personas con preparación científica (y, por tanto «cualificadas»). La mayoría de nosotros necesita de estas personas cualificadas porque investigan en provecho nuestro. Para el GES era, pues importante que investigadores independientes llevaran a cabo procedimientos científicos aceptables, de modo que la experiencia de Scole fuera tomada seriamente en consideración, tanto por la comunidad científica como por la profana.


Inicialmente, el primer fin de los investigadores consistió en establecer un control sobre ciertos parámetros de los experimentos, sobre todo los tiempos y los métodos de producción de las películas fotográficas. Montague  Keen explicó sus intenciones:


Ante todo queríamos comprender si los fenómenos, en las condiciones en que se producían, podían ser explicados con medios «naturales» creados por el hombre. En caso contrario, queríamos comprobar si alguna fuerza paranormal aparente era producida por el psiquismo del grupo o de las entidades desencarnadas.


La explicación de las «entidades desencarnadas» avalaría naturalmente, la tesis de la supervivencia, aunque, en teoría, podía sin embargo tratarse de seres que nunca hubieran vivido en la Tierra, sino que habían experimentado algún otro tipo de existencia. Sin embargo, sumado todo, si hubiera sido posible desmentir todas las demás interpretaciones a través del cuidado en los procedimientos adoptados, alguno podría decir que se trataba de un paso importante hacia la confirmación de que las imágenes sobre películas debían ser una prueba de la supervivencia.

Los escépticos, que no quieren aceptar prueba alguna de la supervivencia, han tratado de insinuar que la prueba no es paranormal. Si todos los fenómenos únicos que los investigadores tuvieron ocasión de observar durante la experiencia de Scole hubieran sido «normales», esto implicaría que el grupo de Scole había construido una elaborada maquinación y mentido deliberadamente a las muchas personas que habían participado en las sesiones y a los expertos venidos a comprobar lo que estaba sucediendo. Hasta ahora, los investigadores no han sido capaces de elaborar prueba alguna de la existencia de un fraude semejante. El Informe de Scole trata de responder de modo exhaustivo a todas las críticas.


A falta de un objeto paranormal permanente (dado que los guías espirituales habían programado su propio recorrido), los investigadores (y, al parecer, los mismos guías) creyeron que, de todos los fenómenos producidos en Scole, las fotografías constituyeron la mejor prueba física repetible —y potencialmente «inquebrantable»— puesta a disposición para su investigación científica.


Piers Eggett escribió el siguiente artículo para Spiritual Scientist sobre la cuestión de la fiabilidad de la prueba.


Opiniones – CONVENCER A LA MENTE CIENTÍFICA


Las personas con las que me encuentro se quedan con frecuencia sorprendidas cuando se enteran de que, a pesar de ser un científico soy también un espiritualista convencido. En cierto sentido, las dos cosas parecen incompatibles, pero no soy ciertamente el único. Pienso en mí mismo como en alguien que sigue las huellas de los pioneros, algunos de cuyos científicos son desde hace algún tiempo mejores de lo que yo seré nunca, como William Crookes y Oliver Lodge, por citar sólo a dos. Los científicos, sin embargo, son notablemente escépticos, por tanto ¿qué se puede hacer para convencerles de la verdad?.


Confiamos en nuestros sentidos para adquirir informaciones sobre el mundo que nos rodea, y aunque sé que puedo engañarme, diré que si nuestros sentidos —la vista, el oído y el olfato— nos indicasen al unísono que alguien se encuentra en la habitación con nosotros, entonces es que debe ser cierto. Después de todo, aceptamos comúnmente la presencia de una persona con menos estímulos sensoriales. No tenemos que tocar a alguien para demostrar que está realmente delante de nosotros. Esta prueba, sin embargo, afecta exclusivamente al receptor, siendo realizada con prudencia específicamente por sus especiales exigencias y, naturalmente, no constituye una prueba para ningún otro.


De manera análoga, los pequeños regalos aportados sea en el círculo, sea directamente en nuestras casas son más bien insignificantes para aquellos que no han asistido al hecho, independientemente de lo preciosos que puedan ser e indudablemente queridos para aquellos que los han recibido. He tenido el privilegio de recibir una serie de regalos de esta manera, y mis amigos científicos se muestran siempre entusiasmados cuando pueden observarlos y examinarlos de cerca, pero, al final, cuentan sólo con mi palabra en lo que se refiere a su origen. En todo caso, ¿qué es lo que demuestran exactamente? Demuestran que es posible materializar un objeto en un lugar y volverlo a materializar en cualquier otra parte; pero ¿demuestran la existencia del Espíritu?


Uno de los métodos más normales con el que un científico comprueba una teoría consiste en someterla repetidamente a pruebas con un experimento adecuado. Cuando sometemos la espiritualidad a un test así, tropezamos inmediatamente con una dificultad. En primer lugar, son muchos los fenómenos observados, pero ¿tenemos realmente una idea del por qué y de cómo suceden estas cosas? En segundo lugar, los resultados no son coherentes.


Es importante, por consiguiente, tener experimentadores que tengan al menos una cierta experiencia en el trabajo. Pero también en este caso es probable que los resultados sean poco uniformes, en cuanto que nunca se dan dos círculos idénticos. Sucede también que se tiene cuidado para no influir en los resultados. Me di cuenta de esta eventualidad cuando velaba mis primeras armas, hace ahora más de veinte años, cuando solía pedir que no se me dijeran los resultados que esperábamos, porque sabía que si estábamos buscando un mínimo efecto, a veces podría influirlo sólo con pensarlo.


¿Cómo hacer entonces para convencer a mis colegas escépticos? La mejor prueba sin duda alguna es, naturalmente, el tipo de prueba personal que yo he tenido, y estoy seguro de que el que busca honestamente una prueba definitiva al final la obtendrá. Entretanto, debe existir algo que puedo hacer para estimular la curiosidad de la mente científica.


Un día planteé esta cuestión a los espíritus, y me fue mostrado de repente el interior de una biblioteca. En todas las paredes había estanterías que llegaban hasta el techo, y en primer plano se veía un grupo de científicos del pasado. Un par de rostros me eran familiares, pero los demás me eran desconocidos en su mayoría. Un hombre se adelantó y explicó que comprendía mi deseo de ayudar y los problemas que tendría que afrontar. Siguió diciendo que de vez en cuando imprimiría en mi mente pensamientos relativos a distintos experimentos y medidas que podrían resultar útiles. Me han transmitido ya algunas ideas que estoy deseando poner en práctica. Creo que es muy importante trabajar con los espíritus si se nos da la posibilidad de hacerlo, dado que su tarea es ya difícil sin que estemos en contra de ellos.


Uno de los principales problemas con los fenómenos físicos, al menos para la mente escéptica, es el de la luz, o, tal vez debería decir, el de la falta de luz. Trabajos de este tipo se desarrollan, en la mayoría de los casos, en la oscuridad más absoluta, y se ha dicho que si no hay total confianza en la honestidad del médium y de los participantes, esta condición puede ser muy sospechosa para un investigador que tenga una actitud crítica. Nos dicen los espíritus que son muy conscientes de este problema y que desearían tanto como nosotros trabajar con luz. La dificultad está en el hecho de que para ellos es mucho más sencillo trabajar en la oscuridad, mientras que acostumbrar a un médium a trabajar con la luz requiere mucho más tiempo. En el pasado se ha realizado y tengo confianza de que, dentro de no mucho tiempo, tendremos de nuevo médiums físicos que trabajarán, si no a la luz del día, sí ciertamente con una luz difusa. Cuando las personas tengan la certeza de no ser engañadas, gran parte del actual escepticismo habrá desaparecido. Temo no obstante, que muchos científicos continuarán manteniendo dudas...


No podemos obligar a nadie a creer como nosotros, pero si logramos inducirlos a reflexionar sobre nuestras palabras y sobre las pruebas ofrecidas por una clarividencia de alta calidad, les haremos entonces un enorme favor. Si logran aceptar que la existencia de los espíritus es una posibilidad, entonces, cuando estén preparados para su prueba personal, será menos probable que la vuelvan la espalda o busquen señales de engaño. Con toda probabilidad se dirán a sí mismos: «¡Esto es verdad!».


La tercera sesión en la que participaron los investigadores, el 13 de enero de 1996, fue en muchos sentidos distinta de las dos primeras. Por motivos de salud, Ralph Noyes, secretario honorario de la S.P.R., se había retirado, pidiendo a David Fontana que lo sustituyera. El profesor Fontana ejercía la profesión de psicólogo en el campo educativo y  como consultor, era profesor invitado en una universidad británica, docente en dos universidades en Portugal. Había escrito más de veinte libros de psicología y materias afines, traducidos a veintitrés lenguas. Miembro del comité de la British Psychological Society y presidente de la sección de psicología transpersonal de la misma sociedad, en el período de la investigación era también presidente de la S.P.R. Había publicado trabajos en el campo de la investigación psíquica y presidido el Survival Committee de la S.P.R. Desde hacía muchos años, se ocupaba de los fenómenos psíquicos y de los métodos de anotación, y había desarrollado investigaciones y tenido ocasión de observar una amplia gama de fenómenos psíquicos en innumerables sesiones.


También el grupo había experimentado cambios. Mimi se había ido algún tiempo antes por motivos personales; mientras Ken y Bernette habían decidido interrumpir su participación no pudiendo garantizar ya una presencia regular. Fue así como sólo siete personas —los otros cuatro miembros y los tres investigadores de la S.P.R.— llevaron a cabo la experimentación fotográfica.


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TOMADO DE: http://survivalafterdeath.blogspot.com.es/2012/10/capitulo-5-experimento-scole.html

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