"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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Saludos.

EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizados los blogs: CULTURA Y DIVULGACIÓN ESPÍRITAS y CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



miércoles, 14 de noviembre de 2012









D O S S I E R
LO PARANORMAL Y EL CINE
por
R É G I S B E R T A U D
LE JOURNAL SPIRITE N° 90 OCTOBRE 2012


Esta película cuenta la historia de una familia presa en
las garras de una casa encantada. La historia podría
parecer banal, por cuanto el cine de horror es productivo
en este campo. Sin embargo, el guión no sale de la
fecunda imaginación de un orfebre del género. Amityville
es una historia verdadera y es eso lo que hace
fascinante la película.
¿Qué pasó en esa casa y de dónde proceden estos
fenómenos de horror? ¿Se trata de una casa viviente o
es más bien el solar de tribulaciones macabras procedentes
de un hostil mundo invisible? A eso, la filosofía
y la ciencia espírita pueden aportar respuestas.
En el siglo XIX, Allan Kardec codificó la práctica de
la mediumnidad en su obra El Libro de los Médiums.
Gracias a esta importante obra, todos los fenómenos
observados han sido catalogados y definidos, a fin de
comprender con la mayor precisión el mundo de lo invisible
en sus múltiples y diversificadas manifestaciones.
En espiritismo, se reconoce desde hace mucho tiempo
que el efecto está siempre a la altura de su causa, y es
a partir de esta máxima que intentaremos comprender
lo que verdaderamente ha sucedido en esta casa,
conocida por muchos como la casa del diablo.
Amityville, es ante todo un balneario, situado a una hora
de Nueva York. A las 3:45 de aquel 13 de noviembre
de 1974, nueve tiros de fusil fueron disparados en la
casa de los DeFeo. No obstante, ningún vecino, ni la
brigada de estupefacientes presentes en el barrio en
ese momento, escucharon el ruido de los disparos.
Extrañas circunstancias, en efecto, que no son sino las
primicias de una sucesión de misterios aún no dilucidados
hasta hoy. A su llegada, la policía encontraría
seis cadáveres dispuestos en una macabra puesta en
escena: cuerpos tendidos sobre el vientre, los brazos
en cruz con una bala en la espalda. Las sospechas se
dirigieron rápidamente hacia el único superviviente
de la familia: Ronald Junior DeFeo, de veintitrés años.
Personaje inestable, drogadicto, bajo vigilancia policial,
chivo expiatorio de un padre violento, se convertiría en
el primer sospechoso
Después de haber dado una primera versión de los
hechos, describiendo la presencia del mal, bajo una
forma humana, se retractaría y cambiaría su testimonio.
No supo explicar a los investigadores su gesto, aseguró
haber sido controlado por fuerzas invisibles y alegó
locura. Una historia misteriosa que hubiera podido
detenerse en ese momento, si a su vez la familia Lutz,
nuevos arrendatarios, no hubieran saltado a los titulares.
Que había pasado entonces para que en apenas
veintiocho días, la familia Lutz abandonara precipitadamente
el lugar, pues apenas llegados a la casa, se
produjeron fenómenos inquietantes. A la misma hora,
su perro estuvo a punto de ahorcarse con la correa, y
el pastor, presente para bendecir el lugar, recibió una
bofetada y oyó una voz que le ordenaba marcharse.
Luego progresivamente, el estado de salud del padre
se degradó y la familia comprobó varios fenómenos
extraños como enormes variaciones de temperatura,
la presencia del olor repugnante de un viejo perfume,
la formación de manchas negras sobre los sanitarios y
la aparición de nubes de moscas a pesar de la estación
invernal. Esta aceleración de fenómenos anormales
impulsó, pues, a esta familia a abandonar el lugar.
¿Cuál era entonces la naturaleza, la causa de todos
estos fenómenos? ¿Procedían de la casa o bien de otra
fuente?
Nosotros hemos planteado a los espíritus una pregunta
respecto a las películas de horror y su incidencia sobre
la psicología de los actores y he aquí una parte de la
respuesta extendida al caso de Amityville: “… Sabemos
que esa casa existe, sabemos que malas entidades
siguen habitándola, siguen visitándola…” Así pues,
Amityville es el lugar de hábitat y de paso de espíritus
del mal cuyas intenciones son siempre idénticas, hacer
el mal. Sin embargo, si bien la fuente es conocida,
eso no nos explica el funcionamiento de las manifestaciones.
En esta segunda parte, vamos a llevar esta
porción de sombra a la luz del espiritismo.

Obsesión: El caso de Ronald DeFeo

Ronald Junior Defeo afirma no acordarse de sus actos.
Añade también que vio una forma humana darle
un arma. Sin querer juzgar la intención ni el grado
de responsabilidad de este hombre, en espiritismo
sabemos que el más allá no es un país lejano, puede
estar justo al lado de nosotros, creando así vínculos
entre lo visible y lo invisible, según la ley de las afinidades.
Nuestros pensamientos, su dirección, son otros
tantos lazos que atraen o rechazan el mundo del astral.
Entonces, entre los choques y los gritos de esta familia,
los pensamientos emitidos sólo podían ser verdaderas
cuerdas lanzadas al mal. El mal se inmiscuye
progresiva y lentamente y su grado de influencia se
observa en un carácter conocido en espiritismo bajo
el término de obsesión. La obsesión es la presencia de
un pensamiento que se instala en la persona y que no
deja de regresar hasta ser omnipresente. Ese carácter
insistente lleva en su naturaleza el sello del mal pues
no puede haber influencia apremiante del bien. Los
espíritus protectores, los espíritus amorosos aconsejan
pero no gobiernan nuestros pensamientos, no puede
haber coacción sino en la inferioridad. Así, el carácter
obsesivo deriva de una influencia oculta, nefasta, solicitada
por los deseos inclinados a la dominación y el
gobierno de nuestros actos.
Los choques de esta familia no hicieron sino atraer el
mal existente y así amplificar su influencia. Otro rasgo
del carácter obsesivo se encuentra en la pérdida de
memoria ocasionada, lo que trataría de explicar Ronald
Junior Defeo en su audiencia. En lo que concierne a
la familia Lutz, las manifestaciones han tomado otras
formas que vamos a detallar según su naturaleza.

El Poltergeist y la bofetada al sacerdote

Los Poltergeist son desplazamientos de objetos que se
producen sin contacto físico, son provocados por una
fuerza invisible. Estos fenómenos son constatados en
las casas encantadas o en el entorno de un médium.
El fluido universal es el elemento esencial de todas las
cosas, y para producir fenómenos como los Poltergeist,
el espíritu combina una parte del fluido universal con
el fluido que desprende el médium, apropiado para
ese efecto. En esta circunstancia, fue la mejilla del
sacerdote la que se desplazó hacia un lado recibiendo
esta bofetada, invisible pero suficientemente tangible
para hacerla reaccionar.

Raps

“¡Adelante!” Pudiendo producir ruidos y golpecitos,
llamados también raps, los espíritus también son
muy capaces de hacer oír gritos de toda naturaleza y
sonidos vocales que imitan la voz humana, habiendo
sido definido este fenómeno por Allan Kardec en el
siglo XIX con el término de neumatofonía.

El aporte, la nube de moscas

Para obtener fenómenos de este orden, hace falta
necesariamente la presencia de médiums, fácilmente
excitables pues ellos proyectan con profusión a su
alrededor su fluido animalizado. Se conseguirán más
fácilmente fenómenos de tangibilidad, golpecitos en
los muros y en los muebles. Sin embargo, los aportes
necesitan siempre una mayor concentración, y al
mismo tiempo una mayor difusión de ciertos fluidos.
El fluido vital, indispensable para la producción de
todos los fenómenos mediúmnicos, es propiedad
exclusiva del encarnado, y por consiguiente, el espíritu
operador está obligado a impregnarse de él. Así pues,
el espíritu, por su voluntad y quizás asistido por otros
espíritus, emite una energía psíquica radiante. Para
conseguir la desmaterialización del objeto, necesita
actuar sobre su estructura molecular y atómica. Esa
transformación responde a un acelerado movimiento
de rotación. Luego podrá transportar con soltura, ese
objeto desmaterializado. Esta precisión, en cuanto a
la presencia del potencial mediúmnico, tiene toda su
importancia pues explica por qué otras familias, que
han ocupado la casa después, no han experimentado
el menor fenómeno.
La nube de moscas, aunque sean seres vivientes, muy
bien ha podido ser desplazada por este procedimiento.
En la historia del espiritismo, numerosos testimonios
abundan en este sentido. En su obra, Los Caminos de
la Sombra, la médium Elisabeth d’Esperance, realiza
aportes de flores y en cuanto a Michel Pantin médium
del Círculo Allan Kardec, en Al Encuentro de los Espíritus
de Jacques Peccatte, sufre una desmaterialización,
desapareciendo de una habitación cerrada ante los
ojos de testigos. Así, objetos, vegetales y animales
siguen la misma ley.

La materialización, rastros sobre
el muro y olor a perfume


Contrariamente al aporte, la materialización no corresponde
a una forma ya existente sino a la creación de
una forma pensada por los espíritus desencarnados.
Este fenómeno ya se ha podido producir; recordemos
por ejemplo el caso del rostro del Cristo en Sierck-les-
Bains (Journal Spirite N°29, julio de 1997). En cuanto al
olor del perfume, este fenómeno puede ser de ambos
registros, ya sea de aporte o de materialización.
En suma, todo espectáculo o película sensacionalista
utiliza un fondo de verdad: de lo fantástico hasta el
horror, las fuentes de inspiración logran historias verdaderas
que sin embargo no son misterios. En todo fenómeno
reside una causa, conocer sus orígenes permite
la reflexión justa y sana para llegar a la comprensión de
los hechos sin rechazarlos, ni aceptarlos como dinero
contante y sonante.
Quizás llegará un día en que el espírita, así como el
inspector de policía, el experto legista o el perfilador,
encuentre su papel en las películas para aportar otra
visión de lo inexplicable. Sería interesante entonces
retomar muchas películas cultas de horror o fantásticas
y, en esas nuevas versiones, hacer un lugar al espiritismo
kardecista.

domingo, 11 de noviembre de 2012




LO PARANORMAL Y EL CINE
por
CATHERINE GOUTTIÈRE
LE JOURNAL SPIRITE N° 90 OCTOBRE 2012


Esta película fue realizada
en 1999 por Night Shyamalan
con Bruce Willis y el joven Haley Joël Hosment
como principales intérpretes, que actuaron igualmente
en Forrest Gump.
El tema es el siguiente: un psicólogo infantil, Malcolm
Crowe, es herido de un balazo en su casa por un
joven paciente a quien había intentado ayudar unos
años antes. Este joven, antes de dispararse un tiro en
la cabeza, le reprochó no haberlo escuchado lo suficiente
y, sobre todo, no haberlo curado de sus miedos
y sus angustias. Este incidente marcaría a Malcolm
en su vida profesional y desquiciaría su vida sentimental
con su compañera Anna. Esa es la razón por
la cual al otoño siguiente, Malcolm decide seguir a
un muchacho llamado Cole que presenta los mismos
desórdenes que su difunto agresor.
Cole está encerrado en sí mismo y aislado socialmente.
Piensa que está loco pues se siente diferente
a los demás. No tiene amigos y prefiere encerrarse
en su casa o ir a jugar en la iglesia vecina. Cole tiene
un secreto pero no quiere hablar de eso. El psicólogo
se jura entonces hacer todo lo posible para ayudar al
niño y reparar su error pasado.
En el transcurso de la
historia, Cole revela su
secreto a Malcolm: él ve a los muertos y eso le causa
temor pero no quiere hablar de ello a su madre, a
pesar de las manifestaciones espontáneas que tienen
lugar en su domicilio. Una escena de la película se
desarrolla en la cocina del apartamento familiar. Cole
se está desayunando, su madre lo deja para poner un
vestido en la lavadora y regresa enseguida. En una
fracción de segundo, todas las puertas de los armarios
están abiertas y el niño no ha cambiado de lugar. Si él
hubiera sido el causante del fenómeno, lo hubiéramos
oído desplazarse, habría hecho ruido y no habría
tenido tiempo de volver a su lugar antes del regreso
de su mamá.
¿Cómo es posible eso?
Asistimos allí a manifestaciones
de Poltergeists, de movimiento de objetos. Sabemos
que, para manifestarse, los espíritus utilizan la energía
ambiente así como la emitida por el sujeto médium
para realizar tales manifestaciones. Estas dos energías
combinadas, por la voluntad del espíritu desencarnado,
actúan sobre la materia, modificando la velocidad
de rotación de las partículas que la componen
y así hacen a los objetos más maleables y más ligeros,
para llegar a desplazarlos, y como en la sinopsis que
nos ocupa, abrir las puertas de los armarios.
Vivimos en un mundo vibratorio. Una mesa, por
ejemplo, es el resultado de la aglomeración de miles
de millones de moléculas compuestas de miles de
millones de átomos. Si decidiéramos concentrar
nuestro pensamiento en esa mesa para volverla
blanda, trabajaríamos, sin saberlo, sobre los átomos
que la componen; modificaríamos entonces su velocidad
de rotación y así la mesa se volvería blanda. Es
lo que hacen los telekinesistas que, por la fuerza de su
pensamiento, consiguen torcer pequeñas cucharas,
barras de hierro o hasta detener relojes. Una vez exteriorizado
de nuestro cuerpo físico, el pensamiento,
energía vibratoria, puede actuar sobre la composición
molecular de la materia para modificarla.
El espíritu desencarnado, al estar desprovisto de
materia y viviendo en un mundo puramente vibratorio,
puede de manera consciente o inconsciente
actuar sobre todas estas energías para producir los
movimientos de objetos. Siempre es indispensable la
presencia de un médium para este género de fenómenos.
Puede ser la persona que sufre estas manifestaciones
o alguien situado en un entorno cercano quien,
sin saberlo, sirve de soporte energético al mundo de
los espíritus para la realización de las manifestaciones.
Sin estas energías combinadas, no podría tener lugar
la manifestación.
Otra escena nos muestra a Cole en su escuela, percibiendo
imágenes de lo que era antes ese establecimiento.
En el siglo XVIII esa escuela era un tribunal, y la
gente era juzgada y colgada allí.
La explicación es la siguiente: el niño siente las vibraciones
que se desprenden del edificio, percibiendo en
ellas la historia y ve así los espíritus que fueron colgados
en aquella época. Esa historia la contó un día a su clase
cuando el profesor preguntó a los alumnos si sabían lo
que era su escuela antes. Igualmente Cole precisó que
cuando era pequeño, su profesor tartamudeaba, lo
cual éste nunca le había dicho a nadie. Esta escena nos
permite desarrollar otro fenómeno: un médium, cualquiera
sea su facultad como, por ejemplo, la escritura
automática, es igualmente clarividente simple como
es el caso de Johnny en la película Dead Zone.
Sabemos que la mediumnidad es una puerta abierta al
más allá. Esta sensibilidad permite al que la ejerce, no
sólo sentir las vibraciones de los espíritus, sino igualmente
las de los vivos, que son espíritus, pero encarnados
en la materia. Esa es la razón por la que Cole
percibió el pasado de su profesor. Digamos, entonces,
que un médium percibe a la vez el mundo de los
muertos y el de los vivos.
Por su mediumnidad, Cole puede igualmente oír a los
espíritus sin verlos. Una escena nos lo presenta en el
cumpleaños de un compañero de clase que habita
una casa de doscientos años de antigüedad. Cole oye
a un espíritu encerrado en un espacio reducido, luego
de un castigo infligido por su “amo”, el propietario de
la época.
¿Cuál es esa facultad?

La llamamos clariaudiencia, que puede producirse
por vía directa, es decir que el médium oye una voz
procedente del exterior, o por voz indirecta cuando el
médium oye interiormente la voz del espíritu. Siendo
el pensamiento una vibración, llega al médium y se
expresa por medio de una voz interior que se le impone
y cuyas palabras él restituye. Es el mismo principio que
para los clichés, imágenes y sentimientos que pueden
ser percibidos y expresados mediante el verbo.
Con la ayuda de Malcolm, Cole se dará cuenta y
comprenderá, más allá del temor que siente, que
estos espíritus no se manifiestan por casualidad. Al
escucharlos, puede reconstruir un mensaje que ellos
necesitan transmitir a los que han dejado. Es el caso de
la chica asesinada por su madre que sabe que ella va a
arremeter contra su hermanita o bien la propia abuela
de Cole que da un mensaje de consuelo y amor a su
hija, la madre del muchacho.
El médium es entonces el mensajero, el intermediario,
entre los vivos y los muertos que expresan su supervivencia.
Igualmente el médium puede ser revelador del
sufrimiento de los espíritus, espíritus que necesitan ser
ayudados pues aún no han comprendido que están
muertos, siguen viviendo los eventos traumatizantes
de su vida terrenal, como la mujer que se manifiesta a
Cole en la cocina familiar y que ha sufrido la violencia
física de su marido. Es lo que llamamos turbación.
Night Shyamalan, réalisateur de "Sixième sens"
Malcolm Crowe (Bruce Willis) face à Cole (Haley Joel Hosmen

¿Qué es la turbación?
Para comprender bien esta realidad espiritual, examinemos
el fenómeno de la muerte y sus consecuencias.
Durante la vida física, la energía periespiritual integra
el cuerpo en su totalidad, en sus partes más diminutas,
a fin de permitir al espíritu dirigir a la materia, a saber,
su cuerpo físico. Las células periespirituales transmiten
las informaciones a la materia que a su vez las transmite
al espíritu. ¿Por qué? Porque la materia es insensible.
Golpee una mesa, hágale un agujero, ella no
reaccionará. Golpeen un cuerpo muerto, ya no reaccionará,
porque el espíritu que lo habitaba, así como
su periespíritu, lo han abandonado. El periespíritu es
pues el intermediario que permite al espíritu integrar
la materia, es también el que le permite desplazarse
en el más allá y manifestarse entre los humanos, por
ejemplo en el seno de una sesión espírita o de manera
fantasmal, o hasta para producir desplazamiento de
objetos.
Pero volvamos a la muerte, a esa muerte que nos
espera a todos, y que acarrea la separación del alma y el
cuerpo por la ruptura del lazo energético que los une.
El cuerpo vuelve a ser materia inerte. La vida, es decir
la presencia del espíritu y su periespíritu, lo ha abandonado.
¿Qué pasa cuando el corazón deja de latir? El
espíritu, acompañado de su periespíritu, se desprende
poco a poco de todos los órganos, de suerte que la
separación no es completa o absoluta sino cuando ya
no queda ningún átomo del periespíritu unido a una
molécula del cuerpo.
La detención del corazón provoca siempre la impresión
de una caída y esa caída es sentida por todos los
espíritus, cualesquiera que sean. En ese momento,
el espíritu tiene la sensación de girar, de girar a gran
velocidad y de caer. ¿Cómo puede tener esa sensación
física cuando ya no está en su cuerpo? Siempre gracias
al periespíritu y a la materia que lo compone. Todas
las células que lo componen vibran a cierta velocidad
y tienen así un movimiento rotatorio. Y es ese movimiento
lo que percibe el espíritu.
Tomemos el ejemplo de una persona que va a tener un
malestar o que no se siente bien. Ella tiene la impresión
de girar, su espacio cercano ya no está fijo. Eso es simplemente
porque su cuerpo y su periespíritu están formados
por células que vibran a cierta velocidad y es esa rotación
lo que percibe en ese momento. Es lo mismo para
el espíritu que acaba de abandonar su cuerpo. Cuando
el remolino se detiene, se encuentra entonces ante la
entrada de un túnel largo y estrecho, al extremo del cual
aparece una luz. Algunos espíritus entran en ese túnel y
se reúnen con sus guías, así como con espíritus que han
conocido. Otros no entran y se quedan cerca de nuestras
vibraciones físicas. Es cierto que ante una muerte idéntica,
dos espíritus que tienen una psicología diferente,
una vida diferente, una experiencia moral diferente, no
vivirán su muerte de igual manera.
Si no se entra al túnel, entonces aparecen imágenes
relativas a la vida física, a la vida que acaban de dejar.
Es lo que llamamos la turbación. Es el caso de la mujer
en la cocina que, en este caso particular, piensa, ve,
oye y deduce que no está muerta. Lo que aumenta su
ilusión, es que se ve con un cuerpo semejante al anterior
en la forma —es su periespíritu— pero sin analizar
esta circunstancia, ella no comprende su naturaleza
etérea, pues aún se cree viva físicamente.
El espíritu se traslada con su periespíritu, de naturaleza
fluídica o “semi-material” y en consecuencia, para
el espíritu que acaba de abandonar la vida física, el
más allá no es completamente inmaterial. Así, el espíritu
puede llevar consigo ciertas nociones de tiempo
y espacio, tiempo y espacio que habrán sido vividos
con más o menos fuerza en el seno de la vida física. El
espíritu lleva consigo todo lo que acaba de ser vivido.
Lo vivido no es pasado para el espíritu en turbación,
sigue siendo presente.
Es el caso de Malcolm interpretado por Bruce Willis. Al
final de la película es que entendemos que la agresión
que sufrió en su casa le ocasionó la muerte. En ese
preciso momento, Malcolm despierta de su turbación
y se da cuenta de que está muerto. Le dice adiós a su
mujer y va reunirse con el mundo de los espíritus conscientes.
¿Por qué estaba en turbación?

La forma de muerte puede ser un factor determinante.
Pero como hemos dicho, una muerte idéntica
vivida por dos espíritus no conduce obligatoriamente
a una turbación en las dos entidades. Malcolm se ha
quedado con la idea de un fracaso, el de no haber
podido ayudar en su momento al que se convirtió en
su agresor y puso fin a sus días. Ese choque psicológico
se convirtió en un leitmotiv para él que, más allá de la
muerte, se quedó como fijado en esa idea. Es la razón
por la cual se dirigió automáticamente a Cole que
necesitaba ayuda. Dos ideas lo han retenido cerca de
nuestras vibraciones, dos objetivos que se había fijado:
ayudar a alguien, en este caso a un muchacho a vencer
su miedo, y decirle a su mujer que la amaba. Todo eso
lo mantenía cerca de las vibraciones materiales.
Esa turbación, la encontramos igualmente en la película
Los otros presentada en esta revista.

sábado, 10 de noviembre de 2012





D O S S I E R
LO PARANORMAL Y EL CINE
por
CATHERINE GOUTTIÈRE

LE JOURNAL SPIRITE N° 90 OCTOBRE 2012
La película Dead Zone, realizada por David Cronenberg
y basada en una obra de Stephen King, saltó a las
pantallas en 1984. Tiene como intérprete principal a
Christopher Walken que ha actuado, entre otras en
“Viaje al límite del infierno”.
El argumento es el siguiente: una tarde regresando
a su casa, un joven docente en literatura, Johnny
Smith, tiene un accidente de auto. Choca contra la
cisterna de un camión que ha caído sobre la calzada.
El choque es tal que él cae en un coma que durará
cinco años. Es después de despertar, cuando aún está
en convalecencia en una clínica, que vive su primera
visión. Cuando toma la mano de la enfermera que
está cerca de él, ve a su hijita prisionera en su casa en
llamas. El mismo fenómeno se produce algún tiempo
más tarde, con el médico que lo atiende desde su
accidente. Y, no son eventos del presente los que se le
imponen, sino eventos del pasado de este médico.
¿Cómo explicar este fenómeno? Estamos ante una
facultad que tiene por nombre clarividencia; es un
estado particular que permite al sujeto que posee esta
facultad sentir, percibir, un conjunto de informaciones
respecto a una persona viva o fallecida. Existen dos
formas de clarividencia: la clarividencia simple que
es una percepción telepática sobre personas vivas y
la clarividencia mediúmnica que, como su nombre lo
indica, hace intervenir a los desencarnados.
En lo que concierne al héroe de la película, Johnny,
diremos que es clarividente simple, pues recibe
informaciones sobre personas vivas. Allí no se trata
entonces de mediumnidad.
¿Cómo funciona esta facultad?
Por su naturaleza espiritual —no olvidemos que todos
somos espíritus— el sujeto clarividente simple, siente
las vibraciones emitidas por la persona sobre la cual
trabaja, o bien que se le impone, como en la película.
Esas vibraciones proceden de nuestro pensamiento.
Nosotros pensamos siempre y lo que vivimos se
inscribe en nuestro periespíritu, esa envoltura
energética semi-material que permite especialmente
al espíritu integrar la materia y vivir.
Por supuesto, nuestro pasado, nuestras emociones
y nuestras experiencias están registradas en nuestra
memoria, pero igualmente están impresas en nuestro
periespíritu, tal como lo que vivimos en el momento.
Estando nuestro cuerpo y nuestro periespíritu
compuestos por células, y ellas a su vez compuestas
de átomos que vibran a cierta velocidad, liberan
una energía vibratoria que puede ser percibida
por el sujeto clarividente. Estas vibraciones se
manifestarán en forma de imágenes, clisés, escenas
animadas, sensaciones o sentimientos diversos que
serán comunicados verbalmente por el sujeto. La
clarividencia puede establecerse así, tanto sobre
lo vivido actualmente como sobre el pasado de un
individuo.
El héroe de la película, Johnny, conoce a Greg Stillson,
político cuyo objetivo es ser Presidente de los
Estados Unidos: Johnny, en su visión, es impulsado
hacia un porvenir más o menos cercano y ve la
locura del personaje al llegar a la jefatura del Estado
norteamericano. En su percepción, un clarividente
puede ser proyectado hacia el futuro de un individuo
o de un grupo de individuos, eso es una realidad.
¿Significa eso, por lo tanto, que el porvenir está
escrito de antemano?

Cuando un clarividente presiente, por ejemplo, un
accidente de avión, no hace sino percibir en forma de
imágenes, la consecuencia de un problema real que
forzosamente no percibe en su integridad, problema
que aún no ha sido puesto al día o analizado en su
justa importancia y que, si no es solucionado, podrá
acarrear el accidente. Durante una clarividencia
pueden presentarse igualmente posibles eventos,
elecciones y alternativas. ¿Significa eso que de alguna
manera estaríamos predestinados a vivir ciertas
situaciones? No, pues disponemos de lo que se llama
“el libre albedrío”, es decir la posibilidad de elegir tal o
cual dirección, o tomar tal o cual decisión, que influirá
sobre ese porvenir y lo determinará.
Nuestro porvenir existe gracias al presente que
vivimos. Sin duda, nuestras elecciones o las direcciones
que seguimos, tendrán una repercusión a más o
menos largo plazo sobre lo que viviremos en un futuro
que está por construirse, justamente en función de
nuestras decisiones presentes.
Va en ello nuestra vida personal así como la de
nuestras sociedades, pues en un momento dado, una
colectividad humana también puede, decidir su futuro,
ya sea con la aceptación de la situación tal y como está,
o en un deseo de transformación y de cambio. Este fue
el caso, por ejemplo, de la primavera árabe cuando
hombres y mujeres decidieron no aceptar más una
dictadura, y luchar juntos por un porvenir mejor. Las
sociedades no son entidades teóricas sino conjuntos
de humanos que, según su deseo y su voluntad,
pueden hacer cambiar la fisonomía del mundo tal y
como lo conocemos hoy.
¿Somos todos clarividentes?
En nuestra cotidianidad, en ocasión de ciertas
circunstancias emocionales, podemos conocer
estados de telepatía súbita que, por consiguiente, son
una forma de clarividencia espontánea. En general,
conservamos de ella un recuerdo exacto porque es
poco habitual. No se trata de algún desarrollo de
facultad, sino del resultado de una rara percepción
relacionada con el hecho de que todos somos espíritus,
y en un momento dado podemos ser capaces de
percibir ciertos eventos. Cuando eso perdura, cuando
es regular, puede tratarse realmente de una facultad
de clarividencia no desarrollada, pero que existe como
potencial en estado latente.
Otro punto importante en cuanto a la clarividencia
simple o mediúmnica, es el que en ciertos individuos
consiste en mantener un estado permanente de
clarividencia que les permite hacer de ella un oficio
para satisfacer personas que buscan información
sobre sí mismas o sobre un fallecido. El estado
permanente de clarividencia no existe, pues ningún
ser humano podría captar a su prójimo en forma casi
continua, como cuando se cumplen sus ocho horas
de trabajo, tanto más por cuanto este estado, si fuera
permanente, tendría graves consecuencias sobre la
psiquis y la salud del que lo posee.
Más allá de las personas sinceras en el ejercicio de su
facultad, otras se dicen médiums, cuando no lo son,
pues únicamente dan consejos a los que consultan
y que necesitan ser tranquilizados o guiados en su
vida diaria. Estas personas no hacen intervenir sino
su propia psicología a la que llaman mediumnidad.
En cuanto a la mediumnidad, ella hace intervenir
obligatoriamente al mundo del más allá, y los espíritus
que lo componen. Para comprender mejor esto, nos
fijaremos en la película El sexto sentido comentada
también en esta revista.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES 

TOMADO DE:  http://verdaduniversaldivina.blogspot.com/2012/11/naturaleza-de-las-comunicaciones.html





EL LIBRO DE LAS FACULTADES XIV
Autor: Allan Karde
Versión castellana: Giuseppe Isgró C.

Capítulo XIV
NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES

Comunicaciones rudimentarias, frívolas, serias o instructivas.

1. Hemos dicho que cada efecto que revela en su causa un acto de libre voluntad, por muy insignificante sea dicho acto, demuestra una causa inteligente. Así, un simple movimiento de la mesa que responde a nuestro pensamiento, y presenta un carácter intencional, puede ser considerado como una manifestación inteligente. Si el resultado debiera limitarse a esto, no tendría para nosotros más que un interés secundario; bastaría, todavía, para darnos la prueba, que en estos fenómenos exista algo más que una acción puramente material; pero la utilidad practica que resultaría para nosotros seria nula o muy limitada. Es muy diferente cuando esta inteligencia adquiere un desarrollo que permite un intercambio regular e interrelacionado de pensamientos; entonces no se trata más de simples manifestaciones inteligentes, sino de verdaderas comunicaciones. Los medios de los cuales hoy se dispone permiten obtenerlas tan extensas, explícitas y rápidas, como aquellas que ocurren entre los seres humanos.

Si después de haber leído la Escala Espírita (El Libro de los Espíritus, Nº 100) hemos quedado bien compenetrados de la variedad infinita que existe entre los Espíritus, bajo el propio aspecto de la inteligencia y de la moralidad, se comprenderá fácilmente la diferencia que debe existir en sus comunicaciones; ellas deben reflejar la elevación o el bajo nivel de sus ideas, su saber, su ignorancia, sus vicios y sus virtudes; en una palabra, no deben asemejarse más que las de los hombres, desde el salvaje hasta el más iluminado. Todas las gradaciones que presentan pueden reagruparse en cuatro principales categorías. Según sus caracteres más destacados, ellos son: rudimentarias, frívolas, serias o instructivas.

2. Las comunicaciones rudimentarias son aquellas que se traducen con expresiones que trascienden los límites de la decencia. Ellas no pueden emanar más que de Espíritus de bajo nivel, aún imbuidos de todas las impurezas de la materia, y no difieren en nada de las que podrían dar los seres humanos viciosos y burdos. Ellas repugnan a toda persona que tenga la más pequeña delicadeza de sentimiento; por cuanto, según el carácter de los Espíritus, dichas comunicaciones son triviales, poco serias, obscenas, insolentes, arrogantes, malévolas y aun impías.

3.  Las comunicaciones frívolas provienen de Espíritus ligeros, bromistas y traviesos, más maliciosos que malos, que no dan ninguna importancia a lo que dicen. Por cuanto no tienen nada de indecente, ellas gustan a determinadas personas que se divierten y encuentran placer en estas conversaciones fútiles, en las cuales se habla mucha y no se dice nada. Estos Espíritus, algunas veces expresan argucias humorísticas y mordaces, y en medio de los vulgares chistes dicen, con frecuencia, duras verdades, que golpean, casi siempre, de manera precisa. Estos Espíritus ligeros pululan en torno a nosotros, y aprovechan todas las ocasiones para mezclarse en las comunicaciones. La verdad es el último de sus pensamientos; por lo tanto, disfrutan de cierto placer de burlarse de quienes tienen la debilidad de creer en sus palabras. Las personas que se complacen de este tipo de comunicaciones, dan, naturalmente, pies a los Espíritus ligeros y engañadores; los Espíritus serios se alejan, al igual que entre nosotros lo hacen las personas serias de las reuniones de gentes ligeras.


4. Las comunicaciones serias son formales, tanto por el argumento como por la manera en la cual se desenvuelven. Cada comunicación que excluye la frivolidad y lo rudimentario, y que tiene un fin útil, aunque fuese de un interés privado, es caracterizada como seria; pero no está, por otra parte, libre de errores. Los Espíritus serios no son todos igualmente iluminados; hay muchas cosas que ellos ignoran y sobre las cuales pueden engañarse de buena fe; es por este motivo que los Espíritus verdaderamente superiores nos recomiendan, continuamente, de someter todas las comunicaciones al examen de la razón y de la más severa lógica.

Conviene, por lo tanto, distinguir las comunicaciones de denominaremos serias-verdaderas de las comunicaciones serias-falsas; lo cual no es siempre fácil, por cuanto mediante la gravedad del lenguaje que utilizan determinados Espíritus presuntuosos y pseudos sabios, buscan de que prevalezcan las ideas más falsas y los sistemas más absurdos; y para darse mayor crédito e importancia, no tienen ningún escrúpulo de adoptar los nombres más respetados y venerables. Esto forma uno de los grandes escollos de la ciencia práctica; nosotros volveremos, más tarde, con todos los particulares que precisa un argumento tan importante, mientras hagamos conocer los medios para precaverse del peligro de las comunicaciones falsas.

5. Las comunicaciones instructivas son las que tienen por objeto principal una enseñanza cualquiera impartida por los Espíritus sobre las ciencias, la moral, la filosofía, etcétera. Ellas son más o menos profundas, según el grado de elevación y de purificación del Espíritu. Para obtener de estas comunicaciones un fruto real, conviene que sean regulares y continuadas con perseverancia.
Los Espíritus serios se acercan a aquellos que desean instruirse, y les secundan, dejando a los Espíritus ligeros que se ocupen de divertir a quienes ven en estas manifestaciones solamente una distracción. Es, únicamente, por la regularidad y la frecuencia de estas comunicaciones que se puede apreciar el valor moral e intelectual de los Espíritus, con los cuales nos entretenemos, y el grado de confianza que ellos merecen. Si es necesaria la experiencia para juzgar los seres humanos, lo es aún más para juzgar a los Espíritus.


Dando a estas comunicaciones la cualidad de instructivas, nosotros las suponemos verdaderas, por cuanto algo que no fuese verdad no podría serlo aunque fuese dicha en el lenguaje más imponente. No podríamos, por lo tanto, colocar en esta categoría ciertas enseñanzas que de serias tienen, solamente, la forma, con frecuencia pomposa y enfática, por medio de la cual los Espíritus, más presuntuosos que sabios, que las dictan, esperan ilusionar. Pero, estos Espíritu, no pudiendo suplir al fondo que le falta, no podrían sostener por mucho tiempo su rol, dejando ver, muy pronto, su lado débil, por poco que sus comunicaciones sean seguidas, o que sean acorralados en sus últimos atrincheramientos.
6. Los medios de las comunicaciones son muy variados. Los Espíritus, actuando sobre nuestros órganos y sobre todos nuestros sentidos, pueden manifestarse a la vista con las apariciones, al tacto con impresiones tangibles, ocultas o visibles, al oído con ruidos, y al olfato, con olores, de los cuales se ignora el origen. Este último modo de manifestación, por cuanto muy real, es, sin duda, el más incierto por las numerosas causas que pueden inducir en error; por lo cuan no nos detendremos sobre él.
Lo que, en cambio, debemos examinar con atención son los diversos modos de obtener las comunicaciones, es decir, un intercambio regular y continuado de pensamientos. Estos medios son: los golpes, la palabra y la escritura.
Los desarrollaremos en capítulos especiales.



domingo, 4 de noviembre de 2012

domingo, 4 de novembro de 2012

OPINIÃO - ANO XIX - Nº 202 - NOVEMBRO 2012


A mediunidade no laboratório:
Instituto americano pesquisa
vida após a morte
No ano de 2008, no Estado do Arizona, USA, um grupo de cientistas americanos de diferentes formações resolveu unir esforços em torno do estudo e da pesquisa da interação corpo/mente/espírito. Surgiu, assim, o Instituto Windbridge, organismo que, presentemente, tem como principal área de estudos a questão da sobrevivência da consciência após a morte, realizando importantes pesquisas sobre a mediunidade.
Nascimento, morte, renascimento
Quem acessar o site do Instituto Windbridge - http://www.windbridge.org/  - vai se deparar com um logo que, de imediato, traduz sua proposta.  É o triplo espiral – ou triskele  – , visto pela primeira vez em culturas célticas e que, segundo explicação do mesmo site, pode significar: terra-mar-céu, passado-presente-futuro, ou, ainda, nascimento-morte-renascimento. É, justamente, essa última equação, a que se refere às jornadas do espírito humano, no corpo ou fora dele, mantendo a mesma individualidade ou “consciência”, o tema que mais tem ocupado os cientistas integrantes do organismo. Concreta e objetivamente, o Instituto Windbridge estuda o espírito, sua sobrevivência e manifestações.
Uma equipe multidisciplinar
Integram o Conselho Consultivo do Instituto Windbridge mais de uma dezena de reconhecidos cientistas e pesquisadores, como: o psiquiatra Jim B.Tucker, MD, da Universidade de Virgínia, continuador das pesquisas sobre reencarnação iniciadas por Ian Stevenson; Stephen E.Braude, PhD, Presidente do Departamento de Filosofia da Universidade de Maryland; Etzel Cardeña, PhD, do Centro de Investigação em Psicologia da Consciência da Universidade de Lund; John Palmer, PhD, Editor do Jornal de Parapsicologia e Diretor de Pesquisa Rhine Research Center, entre vários outros.
Coordena a equipe de pesquisadores a Dra. Julie Beischel, PhD (foto), fundadora do Instituto e sua Diretora de Pesquisas. Doutora em Farmacologia e Toxicologia, com especialização em Microbiologia e Imunologia, Julie, desde 2008, com o auxílio de diversas bolsas e financiamentos, tem realizado importantes pesquisas no campo da mediunidade.
Métodos científicos aplicados à mediunidade
Entrevistada por Elaine Cristina Vieira (Barcelona, ES), em matéria recentemente publicada pela revista eletrônica O Consolador - http://www.oconsolador.com.br/ano6/281/especial.html -, Julie Beischel dá detalhes sobre as pesquisas que estariam demonstrando “que há vida após a morte”.  São utilizados três métodos para estudar o fenômeno da mediunidade: o proof-focused, que acusaria se os médiuns estão dando a informação correta; o process-focused, avaliando a experiência dos médiuns durante a comunicação espiritual; e o applied-research, que cuida dos benefícios trazidos à sociedade humana pela mediunidade. Para a pesquisadora americana os resultados até aqui obtidos “confirmam a hipótese de que o espírito sobrevive à morte”.
Julie diz se utilizar do método científico do “quíntuplo-cego”, que evita resultados tendenciosos. Por esse método, nem o examinado, nem o examinador, sabem das variáveis do estudo. São usadas cinco pessoas diferentes para ajudar na análise dos dados sem que nenhuma delas saiba de que trata o estudo. Informa a pesquisadora: “Com médiuns certificados pelo Instituto Windbridge, podemos demonstrar que as informações dos médiuns sobre familiares já mortos são exatas e, além do mais, os médiuns não têm nenhum conhecimento prévio sobre a família e o desencarnado”.  Preocupada com a plena adequação de suas pesquisas aos parâmetros científicos atuais, Julie Beischel declara: “Este paradigma de pesquisa é ideal porque o fenômeno da mediunidade é facilmente replicável e podemos trazer a mediunidade ao laboratório”.



Ciência e Ética do Espírito
Reduzido à sua expressão mais sintética, o espiritismo não é mais do que o estudo do espírito. A “ciência da alma”, como, ao fim de sua vida física, propunha Jaci Regis fosse ele renomeado.
Allan Kardec, mesmo conferindo especial dimensão aos aspectos morais do espiritismo, quando tratou de defini-lo deixou consignado ser ele “a ciência que trata da natureza, origem e destino dos espíritos e de suas relações com o mundo material”.
A partir disso, pode-se, sem se incorrer em qualquer impropriedade, dizer que quem, como no caso do Instituto Windbridge, se ocupa de questões relativas ao espírito, sua sobrevivência e comunicação, está, de certo modo, fazendo espiritismo. Mesmo que aqueles cientistas jamais tenham tomado contato com o espiritismo ou com a obra de Allan Kardec, estarão, rigorosamente, trabalhando no mesmo projeto do qual Kardec foi o grande precursor, na modernidade contemporânea.
Todo o esforço do insigne Mestre de Lyon foi no sentido de que as questões relativas ao espírito fossem tratadas à luz da ciência tal como entendida no seu tempo ou à luz de seus futuros desdobramentos. Ainda que insistam em reduzi-lo à condição de fundador de uma nova religião cristã, Kardec foi, na verdade, o primeiro sistematizador da ciência do espírito.
Ver o espiritismo a partir desse ângulo em nada diminui seu revolucionário potencial ético e transformador. Na visão que ele oferece de homem e de mundo, o progresso ético e moral da humanidade se dá justamente pelo conhecimento.
Privilegiar o conhecimento, dissociando-o do moralismo religioso, será, em qualquer circunstância, trabalhar pelo progresso moral do ser humano. Mormente quando, rompendo-se com o reducionismo materialista, se tem a coragem de colocar o espírito como objeto de estudo e de pesquisa científica. (A Redação)



Prêmio Nobel da Paz
Em 12 de outubro último, foi anunciado, em Oslo, Noruega, que  o Prêmio Nobel da Paz de 2012 fora atribuído à União Europeia (UE), pelo papel fundamental exercido na implantação da paz no continente e por ter oferecido os alicerces da estabilidade nos países oriundos do antigo bloco comunista, após a unificação da Alemanha.
A notícia foi, de imediato, eleita, pelo editor deste jornal, como tema de seu editorial do mês. Foi quando recebemos  um artigo de nosso colaborador Néventon Vargas, da Associação de Estudos e Pesquisas Espíritas da Paraíba – ASSEPE – na mesma linha da abordagem que desejávamos fazer. Por isso, aqui o reproduzimos, adotando-o como opinião deste periódico. Escreveu Néventon:

“Posso afirmar que nunca fui um entusiasta do Prêmio Nobel e nem mesmo costumo acompanhar de perto as propostas e escolhas dos laureados, porque considero muito duvidosos os critérios utilizados, que no geral têm forte conotação política. Mas festejo a premiação da UE porque não elege nenhuma personalidade específica, mas um bloco de nações dispostas a pôr fim a um círculo vicioso de pendengas que se arrastam por longo tempo. Privilegiam desta forma os valores universais da paz, da conciliação e reconciliação, da democracia e dos direitos humanos.
De simples relações econômicas, passando pela criação da Comunidade Econômica Europeia (CEE) e com a nova denominação a partir de 1993, a União Europeia passou a atuar em muitas outras áreas, ratificando os propósitos de cooperação mútua para a definitiva implantação da paz e da prosperidade. Não tem ainda, evidentemente, a eficiência e a unanimidade desejada, mas deve se fortalecer conforme cresçam as evidências de que somente com união se conseguirá superar todos os obstáculos.
Vem o prêmio num momento crucial, quando se coloca em dúvida sua capacidade em administrar a profunda crise econômica global que afeta fortemente alguns países e põe em risco sua estabilidade e a própria sobrevivência.
Seja qual for o rumo da crise, já se tem como positivos os princípios geradores e norteadores das relações entre as nações europeias, que propicia um mercado comum suficientemente forte e capaz de impulsionar a economia e vencer o capital puramente especulativo. Muito mais do que isso, entretanto, vislumbro na aproximação das nações e antes mesmo das relações sociais, uma profunda transformação no comportamento individual, em que cada um valoriza mais o homem, diminuindo as distâncias entre as pessoas dos diferentes países, fazendo mais tênues as linhas fronteiriças, embora se ouçam ruídos esparsamente de alguns egoístas renitentes, insatisfeitos com o ir e vir de estrangeiros ao seu derredor, concorrendo às mesmas vagas de trabalho.
A UE, calcada na experiência milenar dos povos europeus, que passou pelos mais diversos conflitos, nos dá exemplo para a construção de um mundo melhor. Mas não o que idealizam alguns, com a supremacia de uma nação sobre as demais e com a instituição de um “presidente do mundo”, e sim com a primazia dos valores democráticos, com a autonomia das nações e a forte participação de seus parlamentos junto ao parlamento maior.
Afinal, todos “navegamos” no mesmo planeta, nascemos do mesmo humo e a nossa essência sobreviverá no mesmo espaço universal, onde não há proprietários e nem privilegiados. Onde não somos donos senão dos nossos próprios destinos.
Assim, caminhamos para ações mais altruístas, em que o sentimento nativista não seja embargo para estendermos as mãos aos outros povos e nem o orgulho nacionalista impeça a humildade para aceitarmos, agradecidos, o auxílio externo nos momentos de dificuldade, cientes de que o nosso bem é o bem comum, tal como o fortalecimento de uma nação europeia é benefício para toda a União Europeia e o desta, para o mundo todo”.
A UE, calcada na experiência milenar dos povos europeus, nos dá exemplo para a construção de um mundo melhor.




A Igreja e a mediunidade
Estive, por estes dias, assistindo na Internet à entrevista do comunicador espírita Alamar Régis com o padre Miguel Fernandes Martins, da cidade de Sobradinho  DF. (http://www.youtube.com/watch?v=eaTPSAx2BT4&feature=related).
Sabe-se o quanto são comuns, no meio clerical ou nas ordens religiosas, os fenômenos mediúnicos. Eclodem já no ambiente doméstico de famílias muito religiosas. Desconhecedores, no âmbito familiar, de outras opções espiritualistas, esses médiuns naturais são encaminhados para seminários ou conventos. Ali, a questão da mediunidade ou será tratada como coisa do demônio ou, dependendo da “santidade” e da piedosa submissão do agente, será interpretada como fenômeno miraculoso, capitalizado, então, pela Igreja como comprobatório das verdades eternas de que se proclama detentora. Assim tem sido por séculos, no histórico contexto de poder da Igreja em nossa cultura.
O padre espírita
O entrevistado de Alamar avaliou melhor o fenômeno. Entendeu tratar-se de uma faculdade natural. Assimilou alguns conceitos transmitidos pela entidade que diz incorporar: frei Fabiano de Cristo, um espírito bastante conhecido e prestigiado nos segmentos espíritas cristãos. Mas, nem por isso, Miguel deixou de ser padre. Passou a se qualificar como um “padre espírita”. Claro que isso lhe valeu reprimendas e discriminação nos meios eclesiásticos. Entretanto, e já que os tempos atuais levaram a Igreja, para poder sobreviver, a adotar um multifacetado pluralismo, o clérigo de Sobradinho talvez esteja inaugurando um novo segmento clerical. Ou seja, ao lado de categorias já muito conhecidas, como a dos padres cantores, dos padres carismáticos, dos padres aeróbicos e dos tantos sacerdotes pop-stars, celebrantes das showmissas, pode estar surgindo este novo segmento: o dos padres espíritas.
Espiritismo impregnado de catolicismo
O fenômeno não chega a ser uma novidade. Henrique Rodrigues, quando entre nós, costumava dizer que o espiritismo, no Brasil, estava dominado por padres e freiras. O irreverente escritor e conferencista espírita se referia às tantas e destacadas entidades espirituais de forte impregnação católica que, do outro lado, assumiram a orientação do movimento espírita deste “Brasil, Coração do Mundo e Pátria do Evangelho”.  Essa orientação foi aceita pela turma do lado de cá, e entendida como a mais ajustada à alma do povo brasileiro. Talvez até o fosse, nos primórdios do espiritismo por aqui, quando praticamente 100% da população era católica.  Pergunta-se: ainda será ou já está na hora de reverter essa situação, diante do perfil predominantemente laico da sociedade dos dias atuais?
Cheiro de sacristia
Temos a tendência de festejar a adesão à chamada “fé espírita” desses padres que continuam padres. Vá lá que seja esse o único caminho inicialmente possível a pessoas com forte impregnação religiosa! Mas, no fundo, elas alimentam um sonho: o de que a Igreja se transforme e passe a aceitar oficialmente a mediunidade e até a reencarnação, como sugeriu o padre de Sobradinho. Seu desejo é permanecer nessa sonhada igreja “espírita”, renovada, mas ainda católica, apostólica, romana. O entrevistado de Alamar, vestindo batina, posando entre imagens de santos e mostrado distribuindo a comunhão a seus fieis, materializa a previsão de Allan Kardec de que, à margem do espiritismo, surgiriam seitas adotando alguns de seus princípios, sem, no entanto, assimilar sua genuína natureza doutrinária. 
Nas conclusões de O Livro dos Espíritos, Kardec projetava um espiritismo em condições de assumir “o direito de cidadania entre os conhecimentos humanos”. Decididamente, para tanto, terá que se libertar desse cheiro de sacristia. Coisa que, pelo jeito, ainda levará algum tempo.


Ciência Espírita
e colaboração interexistencial
Vinícius Lousada
Educador e pesquisador, editor do blog www.saberesdoespirito.blogspot.com
O Espiritismo sob um ponto de vista novo
Quando Allan Kardec começou a publicar a Revista Espírita passou a fazer circular de forma mais sistemática a produção em torno de um novo campo de pesquisas: o da investigação positiva em torno do Espírito.
No contexto das academias, os cientistas se pautavam no paradigma positivista ou no espírito positivo, advogado por Comte, que pretendia superar os estados teológicos e metafísicos do pensamento humano, configurando-se num olhar investigativo guindado à apreciação sistemática dos fatos existentes.
Conforme a perspectiva adotada por esse ícone do positivismo, uma lei geral do movimento fundamental da humanidade remetia ao entendimento de que as teorias científicas deveriam aproximar-se cada vez mais da considerada realidade dos objetos de estudo, numa pretensão de verdade, controle e exatidão. Em toda a sua obra, onde partilhava os saberes da Ciência do Infinito, Kardec ressaltava o caráter científico do Espiritismo procurando firmá-lo e difundi-lo através da rigorosidade metodológica que o seu quefazer de pesquisador do invisível exigia.
Ao afirmar que o Espiritismo é uma ciência positiva (1), Allan Kardec queria que a Doutrina Filosófica dos Espíritos fosse apreciada por um novo prisma. Pois, segundo ele, o Espiritismo é a ciência que se ocupa, pela observação e controle do fenômeno espírita, das relações entre o mundo visível e invisível, tendo revelado com o elemento espiritual uma das leis da natureza ignorada pela ciência materialista até então: a ação do Espírito sobre a matéria.
Assim, atendendo aos critérios das ciências positivas do século XIX, sendo elaborado na observação de fatos e não em especulações hipotéticas, o Espiritismo um dia adquiriria cidadania entre as demais.
  
Uma ciência interexistencial
Sendo uma ciência cujo método foi elaborado por Kardec, o Espiritismo pelo próprio era definido como uma produção coletiva e progressiva. Aliás, ele jamais se intitulou o seu fundador querendo para si os louros de sua dedicação apesar da historiografia registrar, de forma inequívoca, a fundação desse campo de pesquisas pelo Prof. Rivail.
Ocorre que Kardec tinha a percepção de que as inteligências invisíveis capazes de interagirem de forma objetiva e subjetiva com o mundo material foram permitindo o registro e o controle científico de suas intervenções, dentro de uma programática superior que definia a desopacização do mundo espírita aos olhos das criaturas domiciliadas na carne.
Desse modo, o mestre foi ajustando, no processual de seu quefazer, seus pressupostos teóricos e metodológicos ao objeto de estudo, apontando uma obviedade por demais atual, ao menos no campo das ciências humanas, donde provenho: há de se considerar que a especificidade de certo objeto científico demanda uma metodologia e técnicas de investigação específicas para a apreensão do mesmo.
Essa atitude de Kardec fez com que sua pesquisa se diferenciasse e muito de outras que lhe precederam, pois, ao admitir as escolhas, a vontade, os limites e as possibilidades evolutivas das individualidades espirituais na produção das manifestações inteligentes e materiais, alargou o horizonte da investigação de modo a evitar que se enquadrasse o fenômeno espírita às estruturas conceituais rígidas e se descartasse os dados que os instrumentos, produzidos no âmbito de um paradigma materialista, comumente consideravam inválidos.
O que caracterizaria um avanço epistemológico para o campo das ciências da alma, em pleno século XIX, embora admirado pela aposta na experimentação, foi compreendido inicialmente por Richet (2), o fundador da Metapsíquica, por credulidade exagerada como, talvez, também teriam imaginado outros pesquisadores que não se aprofundaram na produção de Kardec.
Enfim, os Espíritos igualmente pautaram o trabalho científico de Kardec a partir de suas manifestações que, em pleno tempo de elogio à razão e à experimentação, organizaram verdadeira invasão ao mundo dos denominados vivos afetando os horizontes culturais da Ciência à Religião.
E, no que tange à composição do conteúdo filosófico do Espiritismo o mestre Allan Kardec teve o cuidado de estabelecer dois critérios de exame: o da razão e o do controle universal do ensino dos Espíritos.
A razão, ou o bom senso, era adotada como filtro principal, afastando o conhecimento produzido, em regime de colaboração entre médiuns, Espíritos e Kardec, de qualquer mescla com superstições ou dogmas.
O segundo critério, o do controle universal, demonstra que o Espiritismo não é fruto de uma concepção individual, da opinião de um sábio ou um Espírito, apenas. Aliás, característica marcante do fazer científico consiste no regime de colaboração, de partilha de saberes mediante a comunicação de métodos, experiências, dados e análises nos diferentes campos de pesquisa, ou seja, a produção coletiva.
Para levar a efeito tal controle, Kardec se utilizava de variados médiuns e Espíritos, entre comunicações espontâneas e evocações, para apreender a solução de diversos problemas filosóficos e questões sobre o mundo dos Espíritos a fim de comparar, após a análise severa da razão, o conteúdo daquelas e, com base na concordância coletiva, estabelecer os princípios da Doutrina Espírita.
 ESTUDANDO KARDEC
“Se há um meio de chegar à verdade, seguramente é pela concordância e pela racionalidade das comunicações, auxiliadas pelos meios que temos à nossa disposição para constatar a superioridade ou a inferioridade dos Espíritos. Ao deixar de ser individual para se tornar coletiva, a opinião adquire um maior grau de autenticidade, já que não pode ser considerada como resultado de uma influência pessoal ou local. Os que ainda se acham em dúvida terão uma base para fixar as ideias, porquanto será irracional pensar que aquele que em seu ponto de vista está só, ou quase só, tenha razão contra todos.” (3)
Notas:
(1) KARDEC, Allan. O espiritismo é uma ciência positiva. In: KARDEC, Allan. Revista Espírita: jornal de estudos psicológicos. Ano sétimo – 1864. Trad. Evandro Noleto Bezerra. Brasília: Federação Espírita Brasileira, 2008, P. 434.
(2) MAGALHÃES, Samuel Nunes. Charles Richet: o apóstolo da ciência e do espiritismo. Rio de Janeiro: Federação Espírita Brasileira, 2007, p. 160.
(3) KARDEC, Allan. Controle do Ensino Espírita. In: KARDEC, Allan. Revista Espírita: jornal de estudos psicológicos. Ano sétimo – 1862. Trad. Evandro Noleto Bezerra. Brasília: Federação Espírita Brasileira, 2008, P. 36




Uma tarde com Padre Landell de Moura
O Centro Cultural Espírita de Porto Alegre recebeu, na tarde de 17 de outubro, o escritor e pesquisador Ivan Dorneles Rodrigues, autor de obras biográficas de um dos maiores gênios da História do Rio Grande do Sul e do Brasil: o Padre Roberto Landell de Moura (1861/1928), a quem se devem importantes invenções no campo da comunicação, e, por isso, tido como pioneiro da radiocomunicação e de outros experimentos que levariam ao surgimento do rádio e da televisão.
Em palestra pública, no auditório do CCEPA, Ivan destacou aspectos importantes da vida, da obra e da vasta cultura de Landell de Moura, incluindo a pesquisa de fenômenos paranormais e estudos sobre espiritismo.

Ao final da palestra, Ivan Dorneles fez a entrega ao presidente do CCEPA, Milton Medran Moreira, de materiais escritos e audiovisuais sobre o padre cientista gaúcho, para o acervo da biblioteca da instituição.
Palestras públicas no CCEPA
Seguem as palestras públicas da 1ª segunda-feira de cada mês (às 20h30) e da 3ª quarta-feira (15h) no auditório do Centro Cultural Espírita de Porto Alegre. Para os meses de novembro e dezembro estão programadas as seguintes palestras, inteiramente abertas ao público

Dia 5/11 (20h30) - Palestra de Aureci Figueiredo Martins (foto): “Sócrates, Precursor do Espiritismo”;

Dia 21/11 (15h) – Palestra de Maurice Herbert Jones: (título);

Dia 03/12 (20h30) – Palestra de Rui Paulo Nazário de Oliveira: (título);

Dia 19/12 (15h) – Palestra de Salomão Jacob Benchaya: “Transição Planetária ou Fim do Mundo?”.
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Congresso da CEPA
Acompanhamos com grande interesse todos os informes relacionados com o XXI Congresso Espírita Pan-Americano.
Foi um trabalho importantíssimo, queridos companheiros. Já estamos vivendo, graças a Deus, a hora das grandes e impostergáveis mudanças  de  alguns conceitos até aqui estratificados no imaginário espírita.  Graças a Deus, à coragem e  ao dinamismo de todos vocês. Um grande abraço e muita paz.
Adão Araújo – Bento Gonçalves/RS.

“Eu sei por que isso acontece”
Sobre a coluna “Opinião em Tópicos”, do mês de outubro. Por incrível que pareça, a frase  “Eu sei por que isso acontece”, no meio espírita, se tornou um grande "tumor". Em muitos atendimentos fraternos, a frase entrou no lugar do aconchego e no lugar dos ouvidos silenciosos para  com as dores do próximo. O "eu sei porque isso acontece", virou teoria, astúcia na oratória, títulos em palestras e "justificativas" para discursos empolados em defesa de uma doutrina. Bom que estejamos repensando nossas próprias atitudes.
Marta Valéria Nunes Bastos – Niterói, RJ.