"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

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ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Entrada nueva en Grupo Espírita de La Palma

PRINCIPIOS PARA EL EJERCICIO DE UNA ESPIRITUALIDAD SOCIALMENTE COMPROMETIDA

by idafe

Imagen5

“Como activistas espiritualmente comprometidos, no tenemos que demostrar nada para vivir; nuestra vida lo demuestra todo.” - Will Keepin

Activismo espiritual

Will KeepinComo facilitador de trabajo interior con líderes del cambio social durante muchos años, Will Keepin, del Instituto Satyana, EE.UU., desarrolló un conjunto de guías o principios como apoyo para la práctica de una 'espiritualidad comprometida'. Iban dirigidos a profesionales y activistas interesados en llevar más amor y sabiduría espiritual a sus vidas profesionales. Intentar formular principios universales de este tipo tiene un riesgo grande. Resulta más valioso entenderlos como estímulo para la inspiración que como principios objetivos. En conjunto, estos principios comprenden un sumario de ideas que han resultado muy útiles para activistas socialmente comprometidos e interesados en integrar sus valores espirituales 'interiores', con su trabajo práctico 'exterior'.

Will Keepin

“Como activistas espirituales socialmente comprometidos en el amanecer del tercer milenio, estamos llamados a servir en dos capacidades diferentes: como trabajadores de un asilo para una civilización moribunda, y como parteras de una civilización emergente. Ambas tareas se deben realizar simultáneamente. La cultura de la modernidad debe desaparecer y ser reemplazada por la civilización del amor, si queremos que la raza humana siga adelante y prospere. Estamos llamados a movernos por el mundo con el corazón abierto —estando conscientemente presentes en el dolor y decadencia de una civilización que agoniza—, mientras que al mismo tiempo mantenemos un entusiasmo sentido y focalizamos nuestras energías en una inspiración visionaria y en construir nuevas formas de comunidad no conocidas todavía, que han de servir para la evolución futura de la humanidad".

Principios para una espiritualidad comprometida

Durante muchos años Will Keepin trabajó con grupos ecologistas totalmente dedicados al cambio constructivo, pero a menudo acabó quemado y estresado. Esa observación le sirvió de inspiración para desarrollar los siguientes principios para una espiritualidad socialmente comprometida:

1. Transformar la motivación de ira/miedo/desesperación en compasión/amor/ propósito. Se trata de un cambio vital para los líderes actuales del cambio social, particularmente aquellos que se enfrentan a la injusticia en sus variadas formas. No se trata de negar la legítima emoción de la ira o la indignación ante la injusticia social. El cambio crucial consiste en pasar de luchar contra el mal a trabajar para el amor. Aunque las acciones externas puedan parecer virtualmente idénticas, los resultados a largo plazo son muy diferentes. Como reza el dicho sufí: 'la acción sigue al ser'. Por ello, 'de una mente llena de ira y desesperación no puede emerger un futuro positivo' (Dalai Lama).

texto Lewelyn

Martin Luther King enfatizó que antes de movernos hacia la acción directa para el cambio social debemos purificar nuestras intenciones. De otra forma es posible que lo que hagamos para avanzar en nuestro noble propósito, antes que ayudar puede estar minando nuestro trabajo. Como advierte Thomas Merton: “Si intentamos actuar y hacer cosas para otros o para el mundo sin profundizar en nuestro propio auto-entendimiento, libertad, integridad y capacidad de amar, no tendremos nada que dar a los demás; no comunicaremos nada más que el contagio de nuestras propias obsesiones, agresividad y ambición egocéntrica”.

2. No apegarse a los resultados. Esto es difícil de llevar a la práctica, pero mientras estemos apegados a los resultados de nuestro trabajo, tenderemos a subir y bajar con nuestros éxitos y fracasos, una receta segura para agotarse en el camino. Nuestra tarea es mantener la intención clara y desapegarnos de los resultados, reconociendo que siempre está operando una sabiduría más grande. Como Gandhi enfatizaba, “la victoria está en el hacer”, no en los resultados. Además, se necesita también ser flexibles frente a las circunstancias cambiantes: “planificar es imprescindible, pero los planes son inútiles” (Winston Churchill).

En los programas de formación de Satyana se da frecuentemente el caso de líderes del cambio social que reaccionan fuertemente ante este principio. Un abogado medioambiental tartamudeaba: "¿cómo puedo ir a los juzgados y no apegarme a los resultados? !Puedes apostar que me importa quién pierde y quién gana! ¡Si no estoy apegado a los resultados me pasarán por encima! ¡Y cuando yo pierdo, la Tierra pierde!”. Su exasperación subraya el pertinente reto de implementar estos principios en el mundo real de los conflictos políticos y sociales. Aún así, continuó volviendo a nuestros retiros y buscando activamente formas de amar a sus adversarios. Finalmente llegó a ver que no apegarse a los resultados no implica indiferencia pasiva ante los resultados. También reconoció que aunque era difícil amar a algunos de sus adversarios, una forma en la que lo podía hacer era amarlos por crear para él la oportunidad de convertirse en una apasionada voz por la verdad y la protección del medio ambiente natural.

ärbol en esfera de cristal

3. La integridad es tu protección. Si actuamos con integridad, estaremos protegidos de las energías y circunstancias negativas. Podemos eludir la energía negativa de otros siendo transparentes a ella, permitiendo que pase a través nuestra sin efectos adversos. Ésta es una práctica consciente que podría llamarse 'aikido psíquico'.

4. Integridad en los medios y los fines. No puede alcanzarse un objetivo noble utilizando medios innobles. La integridad en los medios cultiva la integridad en los frutos de nuestro trabajo. Algunos de los participantes en nuestra formación están implicados de forma regular en debates políticos, vistas y declaraciones. Le sugerimos que apliquen la práctica tibetana del tonglen para transformar la energía negativa en compasión y amor allí mismo, en la sala de declaraciones. Los que han experimentado con esta técnica de forma seria, comprobaron que ayudaba mucho a distender situaciones con mucha carga psicológica y reducir la tensión en debates acalorados.

5. No demonices a tus adversarios. Los hace ponerse a la defensiva y menos receptivos a tus opiniones. Las personas responden a la arrogancia con su propia arrogancia, creando polarizaciones rígidas. Sé un aprendiz permanente y cuestiona constantemente tus propias opiniones.

El ideal es que constantemente estemos abiertos a nuevos puntos de vista, que nos movamos de la certidumbre a la investigación constante. A veces es duro hacer esto, a menudo tenemos total certeza acerca de lo que pensamos que sabemos y de las injusticias que vemos. Como ha observado John Stewart Mill: “En todas las forma de debate, ambas partes tienden a estar acertadas en lo que afirman y equivocadas en lo que niegan." Dentro de un debate, somos plenamente conscientes de la corrección de nuestras afirmaciones, pero normalmente siempre hay una porción de verdad en las afirmaciones de nuestros oponentes, aunque sea pequeña. Necesitamos poner especial atención en lo que negamos, porque ahí es donde a menudo están nuestros 'puntos ciegos'.

6. Eres único. Cada uno de nosotros debemos encontrar y realizar nuestra verdadera vocación. Es mejor caminar humildemente por nuestra propia senda, que lograr el éxito en el camino de otro” (Bhagavad Gita). Cada uno de nosotros tiene una melodía única con la que contribuir a la sinfonía de la vida. Descubre la tuya y cántala con confianza, gozo y abandono, y deja que cada parte de la armonía se cuide por si misma.

7. Ama a tu enemigo. O al menos ten compasión de él. Este es un reto vital para nuestros tiempos. Esto no significa permitir la falsedad o la corrupción. Significa el movernos de un pensamiento del tipo 'nosotros-ellos' a la conciencia del 'nosotros', de la separación a la cooperación. Se trata de reconocer que todos los seres humanos tenemos muchas más cosas en común que diferencias. Esto resulta difícil con personas cuyos puntos de vista son radicalmente opuestos a los nuestros. Sé firme con los temas, suave con las personas. La práctica de amar a nuestros adversarios es obviamente difícil con personas cuyos métodos y puntos de vista son radicalmente opuestos a los nuestros, pero es ahí donde se da el verdadero crecimiento. A medida que descubrimos que los problemas de la humanidad se encuentran también en nuestros corazones y vidas, nos damos cuenta que el “ellos” del que hablamos, a menudo también nos incluye a nosotros. No estamos exentos y no somos diferentes.

8. El servicio desinteresado es un deber. Nuestro trabajo es para el mundo, no solamente para nosotros. Haciendo trabajo de servicio estamos plantando las semillas para el beneficio de otros. Puede que la cosecha completa de nuestro trabajo no tenga lugar en esta vida, pero sin duda los esfuerzos del ahora contribuirán a una vida mejor para futuras generaciones. Deja que tu satisfacción venga de la gratitud por tener el privilegio de ser capaz de llevar a cabo ese servicio, y por hacerlo con toda la compasión, autenticidad, fortaleza y perdón del que eres capaz. Este es el concepto tradicional de servicio desinteresado, pero como se refleja en el siguiente principio, lo opuesto también es verdad:

9. El servicio desinteresado es un mito. Sirviendo a otros, servimos a nuestro verdadero ser. Es dando que recibimos”. Somos sostenidos por aquellos a los que servimos, igual que somos bendecidos cuando perdonamos a otros. Como dijo Gandhi, la práctica delsatyagraha (“ceñirse a la verdad”) confiere “un poder universal sin igual” a aquellos que lo practican. El trabajo de servicio es auto-interés iluminado, y cultiva y expande un sentido de identidad que incluye a todos los demás. Así, aunque no estamos aquí para servirnos a nosotros mismos, nada nos sirve mejor que servir a los demás.

10. No te aísles del dolor en el mundo. Protegiéndonos para que no nos rompan el corazón impedimos nuestra transformación. Deja que tu corazón roto se abra, y aprende a moverte en el mundo con el corazón roto. Como decía Gibran: “Tu dolor es la medicina con la que el médico dentro de ti te cura”. Cuando nos abrimos al dolor del mundo, nos convertimos en la medicina que cura el mundo. Si apartamos el dolor, estamos en realidad impidiendo nuestra participación en el intento del planeta de curarse a si mismo. Esto es lo que Gandhi entendió con tanta profundidad en sus principios de ahimsa y satyagraha. Un corazón roto es un corazón abierto, a través del cual el amor fluye y comienza la genuina transformación.

Quino irresponsables trabajando

11. Te conviertes en aquello en lo que pones atención. Tu esencia es maleable, y finalmente te conviertes en aquello sobre lo que pones tu más profunda atención. Cosechas lo que siembras, así que elige tus acciones cuidadosamente. Si estás constantemente metido en batallas, tú mismo te volverás asediado. Si constantemente das amor, te conviertes en amor. Cada uno de nosotros es completamente responsable de su vida, por eso escogemos servir.

12. Dedica suficiente tiempo al retiro, la renovación y la escucha profunda. Saber cuando retirarse es parte de saber cómo avanzar. Los más grandes activistas y líderes espirituales  han realizado significativos retiros lejos de todo, para dar un mejor servicio al mundo. Los periodos de descanso prolongados ayudan a clarificar la visión y el pensamiento, relajar el cuerpo y la mente y purificar las intenciones. Esto expande nuestras capacidades para el servicio y cultiva una visión de nosotros mismos y nuestro servicio más amplia y prudente.

13. Confía en la fe y abandona la idea de que tienes que entenderlo todo. Hay fuerzas “divinas” trabajando, mayores que nosotros, y en las que podemos confiar completamente sin conocer exactamente sus tareas o agendas. Fe significa confiar en lo desconocido, y ofrecernos a nosotros mismos como vehículos para que la benevolencia y la sabiduría intrínseca del cosmos realicen su trabajo. “El primer paso para la sabiduría es el silencio. El segundo es escuchar.” Si preguntas de forma honesta a tu interior, escuchas su guía y la sigues cuidadosamente, estás trabajando de acuerdo con esas grandes fuerzas, y te conviertes en un instrumento de su música.

Establecer los cimientos sobre una confianza inquebrantable no es, como algunos “realistas” podrían interpretar, una fantasía infantil o inocente idealismo. Más bien implica un alineamiento instintivo y profundo con el misterio y maravilla de la vida misma. Invoca a algo real, aunque oculto, que va más allá de los principios científicos tradicionales. La fe no es una adherencia ciega a un conjunto de creencias, sino el conocer, a través de la intuición y la experiencia, las energías y fuerzas universales que están más allá de nuestra observación directa.  Podemos recurrir a estas fuerzas ocultas, primero sabiendo que están ahí, y segundo pidiendo o anhelando su apoyo, o de forma más precisa, pidiendo que nos permitan servir en su nombre. Darse cuenta de esto produce realmente un gran alivio, ya que reconocemos que no está en nuestra mano el saber todos los pasos necesarios para transformar el mundo. No somos más que agentes participando de una sabiduría  y voluntad cósmica mucho más grande que nosotros.

14. El amor crea la forma. No al revés. El corazón cruza el abismo creado por la mente, y opera a profundidades desconocidas para ésta. No te quedes atrapado por un“pesimismo acerca de la naturaleza humana que no esté equilibrado con un optimismo acerca de la naturaleza divina, o pasarás por alto la cura de gracia.” (Martin Luther King). Deja que el amor de tu corazón empape tu trabajo, y no puedes fallar, aunque puede que tus sueños se manifiesten en formas muy diferentes a las que te puedes imaginar. Es fundamental lo que Martin Luther King llama la “cura de gracia”, quizás mucho más de lo que la mente lógica pueda comprender. La gracia es invisible a los sentidos, pero no por estar oculta es menos real. Es el poder del amor en acción, y el amor es el mayor poder del Universo. En este punto, King refuta sólidamente incluso a los más convincentes pesimistas religiosos y sociales que se basan únicamente en análisis teológicos y políticos (ej. Hombre moral, sociedad inmoral de Reinhold Niebuhr). Pasar por alto la cura de gracia es pasar por alto el mismo origen y los cimientos de la vida.

Epílogo

Quizás te preguntes si estos principios pueden ser “probados” científicamente o filosóficamente de alguna forma. Es muy posible que esa prueba no exista en la forma objetiva o empírica apreciada por los materialistas o los escépticos. Sin embargo, como activistas espirituales socialmente comprometidos, no vivimos para demostrar, sino que demostramos con nuestras vidas. En las palabras del poeta y místico Rumi: “Si estás enamorado, ese amor es toda la prueba que necesitas, si no estás enamorado, ¿de qué sirven todas tus pruebas?”

idafe | 5 noviembre 2014 en 23:20 | Etiquetas: Ama a tu enemigoBhagavad Gitacompromiso socialConfía en la fe y abandona la idea de que tienes que entenderlo todocooperaciónDalai LamaDedica suficiente tiempo al retiroEl amor crea la forma. No al revésEl servicio desinteresado es un deberEl servicio desinteresado es un mitoEres únicoespiritualidad,espiritualidad socialmente comprometidaespiritualidad y compromiso socialGandhi,implicaciones sociales de los principios espiritualesInstituto SatyanaIntegridad en los medios y los finesJohn Stewart MillLa integridad es tu protecciónla renovación y la escucha profundaMartin Luther Kingno apegarse a los resultadosNo demonices a tus adversariosNo te aísles del dolor en el mundoPrincipios para una espiritualidad socialmente comprometida,Reinhold NiebuhrRumiSatyanasociología de la espiritualidadsociología espiritualistaTe conviertes en aquello en lo que pones atenciónThomas MertontonglenTransformar la motivación de ira/miedo/desesperación en compasión/amor/ propósitoWill KeepinWinston Churchill | Categorías: 2 - Divulgación3 - Formato4 – Temáticas5 - Estudioartículos,AutosuperaciónÉticaÉtica Espíritaética y filosofíaConcienciaEspiritualidadEvolución,FilosofíaPensamientosRelato de sabiduríatexto | URL: http://wp.me/pJXz0-Se

domingo, 2 de noviembre de 2014





Tenemos la costumbre de decir que el espiritismo
es un combate, lo cual discutíamos recientemente
con una pareja de amigos espíritas argentinos,
Antonio y Mirta Bruni, de paso por Francia, y que
vinieron a visitarnos. Antonio nos explicó entonces
que consideraba al espiritismo como un verdadero
desafío, con ese aire entendido que significa que
somos unos Quijotes en persecución de un ideal
que tan poco logramos compartir cuando salimos de
nuestros medios espíritas. Desafiamos a la religión, la
ciencia, la sociedad, el sentido común, incluso hasta
a la parapsicología en sus aspectos más reservados.
Esa noción de desafío me pareció muy justa, pues el
combate espírita es en efecto un llamado a una forma
de revolución de las mentalidades, dentro de una
conmoción de los conceptos comúnmente admitidos
a partir de la transgresión del tabú de la muerte.

Un desafío a las religiones
Por supuesto los espíritas no son los primeros en haber
vuelto a poner en tela de juicio las creencias religiosas,
pues ya el materialismo filosófico y científico se había
posicionado en la historia del pensamiento humano
desde hace varios siglos, y sobre todo de manera más
insistente a partir de Diderot, seguido más tarde por Karl
Marx y otros filósofos ateos. La oposición materialista
ha tenido el mérito de ser clara, en la medida en que
su demostración filosófica no tenía ambigüedades.
En cambio, no sucede igual con el espiritismo que
se encuentra en la situación incómoda de ser una
filosofía que desarrolla conceptos espiritualistas, los
mismos de la religión, pero de manera diferente. La
existencia de Dios, sí, ¿pero se trata del mismo Dios?
La reencarnación, sí, pero no ya dentro de una visión
orientalista del karma y el nirvana final, incluso a veces
de la metempsicosis. Los fenómenos que desafían las
leyes naturales admitidas, sí, pero no los milagros… La
comunicación con otros seres, sí, pero no los ángeles
o los demonios Y se podría proseguir la larga lista
de todo lo que pertenece a la vez a lo religioso y al
espiritismo, pero bajo formas diferentes.
Allan Kardec aclaró todos estos puntos, definiendo
precisamente las diferencias a partir de la revelación
espírita. Se desmarcó del fenómeno religioso, dándole
a la palabra “religioso” un sentido más amplio dentro
de la trascendencia de todas las creencias reunidas
y reinterpretadas a la luz de la enseñanza de los
espíritus. ¿Se trataba simplemente de una cuestión
de términos, de semántica? ¿Era necesario abandonar
la palabra religioso? Las posiciones fueron diversas
en la historia del espiritismo, unos que hacen de la
doctrina espírita una nueva religión, otros que asumen
un carácter no confesional y por lo tanto laico, y es
esta última noción la que nosotros hemos adoptado
para evitar todo menosprecio. En forma general, la
religión corresponde a una fe a partir de una verdad
revelada que los seres humanos han acondicionado
a su gusto. El espiritismo corresponde más bien
a un conocimiento, consecuencia de múltiples
experiencias que convergen en resultados idénticos,
un conocimiento que se ha formado a partir de la
comunicación con el otro mundo y a partir de una
reflexión filosófica sobre las enseñanzas del más allá.
Así pues, el espiritismo perpetúa su diferencia esencial
dentro de un enfoque metafísico que no debe nada
a lo religioso, y es probable que el abismo siga
profundizándose, sobre todo frente a las religiones
devenidas en integristas, dentro de las desviaciones
que evidenciamos, las de los evangélicos derivadas del
protestantismo y las del fundamentalismo musulmán.
Sin duda hay menos problemas con el catolicismo que
ya no se opone sistemáticamente a la manifestación
de los espíritus de los difuntos…
Y luego, al margen de los fenómenos religiosos,
podemos incluir el desarrollo de las nuevas
espiritualidades derivadas del esoterismo, y allí, la
oposición sigue siendo fuerte en la medida en que
nos encontramos frente a modelos de pensamiento
individualistas, desconectados del mundo real en busca
de una trascendencia ilusoria (desarrollo personal,
comunicación con los ángeles o seres de luz, etc.)

El espiritismo ante a la ciencia
El espiritismo está en la incómoda situación de asumir
su carácter científico, sin responder a ciertos criterios
requeridos por las ciencias duras, como por ejemplo la
capacidad de reproducir un fenómeno a discreción. Ya
existe desde hace mucho tiempo una oposición entre
las ciencias duras y las ciencias psicológicas o sociales,
lo que equivale prácticamente a la oposición entre
ciencias materialistas y ciencias que aceptan integrar
un factor espiritual. ¿Sería necesario entonces que la
inteligencia humana sea desconectada de la ciencia
aun cuando es gracias a esa inteligencia que se abordan
los temas científicos? ¿Será necesario entonces que el
sentimiento y la moral sean desconectados de todo
enfoque científico con el pretexto de que el estudio
de los fenómenos de la naturaleza puede prescindir de
toda apreciación y juicio de valor?
El materialista debe disociar todavía dos órdenes de
cosas, por un lado una verdad científica y por el otro
una pertenencia religiosa o filosófica desconectada de
las experiencias científicas, dicho de otra manera, una
convicción compartida en el plano del estudio de los
fenómenos naturales y otra no compartida sobre las
opciones religiosas o filosóficas de cada uno.
En el momento en que algunos vuelven a poner en
tela de juicio los principios mismos de la ciencia
clásica a partir de un nuevo enfoque, el de la física
cuántica, es preciso volver a exponer en detalle todos
los paradigmas antiguos para definir de allí los nuevos.
Se sabe que a nivel de la materia en sus estados más
ínfimos, no hay más que energía. Se sabe igualmente
que en ciertas experiencias esa energía reacciona ante
la presencia humana. Se llega a poner en evidencia
una fuerza espiritual que interacciona sobre la materia
para hacer científicamente la pregunta de Dios. Quizás
estemos en el alba de una nueva visión donde será
necesario establecer la indispensable unión entre
ciencia y espiritualidad…

Las cuestiones políticas y sociales
Según algunos, los espíritas se ocupan de lo que no les
incumbe puesto que se interesan por la marcha del
mundo en sus aspectos sociales y políticos, como si
estos temas no debieran interesar sino al vulgo, como
si la espiritualidad no tuviera que intervenir en todo
lo que concierne a la organización de la comunidad
humana. Cada uno debería permanecer en su papel:
el sacerdote se ocupa de la salvación de las almas, el
espírita se comunica con el más allá y el político se
ocupa de los asuntos del mundo… Habría pues que
disociar estas diferentes preocupaciones y considerar
que la evolución de las sociedades no interesa ni a los
espíritus ni a los espíritas. ¿Cómo podríamos hablar
entonces de evolución y de emancipación de los
individuos, si hiciéramos abstracción de lo que nos
relaciona con los demás dentro del vínculo social y las
estructuras de nuestras sociedades?
Mientras el mundo siga perdiéndose en una
desenfrenada carrera hacia el lucro, en una competencia
que todavía pudiera engendrar conflictos, todo espírita
normalmente constituido no puede sino interrogarse
acerca del funcionamiento de sociedades en las
que la hermandad, la solidaridad y la justicia siguen
siendo palabras vacías. Los buenos sentimientos de
compasión no bastan. Hay que mirar bien al mundo
tal y como va, estudiar su funcionamiento económico
y sus estructuras políticas, para comprobar que las
relaciones internacionales siempre están fundadas en
el interés, la explotación y el dominio del más fuerte,
en detrimento de los pueblos más desprovistos que son
víctimas de una competencia material que pertenece
a los poderes del dinero.
Si en espiritismo, se debe invocar la moral personal,
también necesitamos hablar de moral colectiva para dar
un sentido a la palabra solidaridad, ya sea uno cristiano,
espírita o de alguna otra disciplina humanista. Algunos
desearían que los espíritas se quedaran en su estricto
campo de la comunicación con los muertos, sin extraer
de ello las menores consecuencias filosóficas y éticas,
lo cual les volvería a llevar a no ser más que simples
espiritualistas que viven con los muertos y se olvidan
de los vivos.
Aún sobre este punto, nos encontramos ante a un
desafío no resuelto: conjugar un ideal filosófico con
sus consecuencias sobre los asuntos del mundo.
Muchos no lo aceptan, estimando que cada uno debe
permanecer en su lugar. Pues bien, nuestro lugar sin
embargo, es el de todo ciudadano que escucha al
mundo, en medio de los espíritus encarnados que
se han organizado en sociedades y que desean una
evolución de la humanidad entera.

Espiritismo y parapsicología
Sin perder de vista que la
parapsicología nació de la
antigua metapsíquica, es
preciso saber remontarse a
los orígenes: en otros tiempos
se trataba de estudiar
experimentalmente los
fenómenos de ectoplasmia
y de materializaciones, para
demostrar científicamente
la existencia de los espíritus
a través de sus manifestaciones. Eso fue realizado a
principios del siglo XX por numerosos investigadores
y especialmente por Gustave Geley, primer director
del Instituto Metapsíquico de París. Los precursores de
la parapsicología eran pues espíritas, por lo menos la
mayoría de ellos. El objeto de sus investigaciones estaba
relacionado con el espiritismo, en una continuidad
de búsqueda que se hacía más científica. ¿Quién se
acuerda todavía hoy de los orígenes? Los espíritas
sin duda alguna… pero los mismos parapsicólogos
fingen desconocer su propia historia. Su actividad
se inició hace un centenar de años, dentro de una
filiación espírita claramente definida. Actualmente,
ellos prefieren olvidar su propio pasado, considerando
al espiritismo como una hipótesis anticuada y seudo
religiosa. Sus antecesores trabajaron para poner en
evidencia al espíritu, estos (los de hoy) se han vuelto
hacia otras investigaciones, sobre las capacidades y
propiedades del espíritu humano, descuidando otro
mundo del que dicen que nunca se podrá probar su
existencia.
Así pues, el foso entre el espiritismo y la parapsicología
se ha profundizado progresivamente, hasta el punto
de que necesitamos tratar de reconstruir toda una
relación perdida entre gentes que ya no se comprenden
(apartando a ciertos investigadores calificados de
parapsicólogos que, en las investigaciones sobre
las NDE y la reencarnación —en la línea de Ian
Stevenson—, avanzan por la vía de un reconocimiento
del espíritu, para acercarse progresivamente a las tesis
espíritas).
Respecto a la parapsicología en general, estamos
todavía ante un reto, el de hacer renacer una
convergencia a partir de nuestra voluntad de reanudar
el diálogo y volver a abrir el debate. Trabajamos
en ello, pero hay que admitir que la tarea es difícil,
puesto que el espiritismo siempre es considerado
con condescendencia por parte de las y los que
reivindican un elitismo científico e intelectual alejado
de las investigaciones metapsíquicas de sus padres
fundadores.
Entonces, hay todavía grandes retos delante de
nosotros, y en todos los planos. El espiritismo sigue
estando marginado: por una parte arrastra todavía una
imagen deformada y por otra porta una utopía que
exige mucho en la transformación de las mentalidades.
Como filosofía, el espiritismo nos lleva a reflexionar
sobre todos los aspectos de la vida; ningún tema le es
ajeno puesto que se trata del sentido dado a nuestras
vidas encarnadas, tanto en el plano individual como
en el colectivo. La evolución individual es un asunto
que nos concierne a todos, pero no hay evolución que
pueda desconectar lo individual de lo colectivo, si esa
evolución responde al sentido primero del mensaje
cristiano íntimamente vinculado al mensaje espírita.
Qué significa “Amaos los unos a los otros”, si no es
sentirse implicado en una vida universal, la del más
allá de nuestros seres queridos difuntos y la de nuestra
humanidad de la que todos somos actores colectivos.