"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

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ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



sábado, 5 de marzo de 2011

MICHEL LE MUL LER LA MUERTE Y EL ESPIRITISMO LE JOURNAL SPIRITE N° 79 ENERO 2010

Con frecuencia es luego de la pérdida dolorosa de un
ser querido cuando surgen las interrogantes sobre la
muerte. Y la ayuda de una religión o de una filosofía no
basta para romper el muro de silencio. Sobre este punto,
la filosofía espírita, experimentada y codificada por
Allan Kardec, brinda respuestas a nuestras preguntas en
cuanto a la aceptación de la partida de un ser querido y
las formas de actuar.
COMPORTAMIENTO ANTE LA MUERTE
Ante la muerte de otro, somos impotentes y al mismo
tiempo advertidos de nuestra propia muerte por venir. No
sabemos cómo reaccionar cuando desaparece un pariente
o un amigo, sabiendo que toda relación o contacto físico
se han vuelto imposibles para siempre. El dolor es aún más
intenso durante la ceremonia mortuoria del entierro del ser
querido, como por ejemplo en nuestras tristes ceremonias
religiosas. Esos rituales existen desde la prehistoria, pero
se diferencian de una región a otra. Aquí, se depositan
alimentos o flores perfumadas en un lugar de la casa, allá
flores o grandes caracoles sobre la tumba y en varios países
del sur, se acompaña al difunto a su última morada con
alegría y buen humor, luego es servida una copiosa comida
durante la cual se dedican al difunto risas y canciones.
Estas costumbres varían según las etnias impregnadas de
una cultura religiosa o tradicional, a partir de la cual los
hombres siempre se han hecho, y se hacen todavía, la
pregunta del después de la vida o del después de la muerte.
Es por eso que, según la educación recibida en ciertas
regiones, se hacen ofrendas y honores al fallecido a fin
de que no merodee alrededor de la casa o para ayudarle
a regresar a lo eterno. En efecto, desde la llegada de los
primeros hombres, el ser humano siempre se ha interrogado
sobre la perspectiva de la existencia de una vida después de
la muerte, porque el hombre en su condición física, tiene
deseo de eternidad. Intuitivamente, sabe que es algo más
que un cuerpo, siempre ha presentido que era espíritu.
En nuestros momentos de soledad o cuando vamos a
depositar flores sobre la tumba del ser querido, conversamos
con él en la esperanza de que sea feliz. Igualmente,
cuando se elogia en la televisión la memoria de un artista
desaparecido, el animador se expresa como si el cantante
o el actor nos vieran. ¿No hay entonces en nosotros la idea
de una vida después de la muerte? Pero poco a poco, con
el pasar del tiempo, esta idea se vuelve incierta. Platón
que, en vida, tenía la certeza de una existencia después de
la muerte, del espíritu y de su reencarnación, ha venido a
aportar su reflexión:
“En la expectativa por resolver los problemas fundamentales
planteados, con toda legitimidad por su naturaleza
espiritual, respecto a los misterios de la creación, el
intelecto humano siempre ha tropezado en sus búsquedas
dentro de una confusión total, con una serie de preguntas
todas tan enigmáticas respecto a las otras, que la mayoría
queda sin respuesta. Desde su llegada al globo terráqueo,
el hombre tiene el sentimiento de su devenir espiritual.
El de las cavernas ya lo había presentido y adivinado en el
culto acordado a la muerte. La naturaleza espiritual del ser
humano que fue pensada por la fuerza divina, amorosa y
creadora, sabe recordar en su instinto de vida, el sentido de
esta vida al tamaño de su eternidad. No existe período en la
historia del hombre sobre el globo terráqueo que no evoque
en un momento u otro la reflexión metafísica del espíritu
encarnado en la materia. La llamada divina está contenida
en nuestras células físicas, la llamada divina está contenida
en nuestras naturalezas carnales porque somos hijos de
Dios. Los espíritus se han multiplicado y, en su llegada al
planeta, han ocupado progresivamente los suelos, se han
desarrollado, se han organizado, se han convertido en razas
por los climas, se han convertido en naciones. La angustia
metafísica ha proseguido su obra, y la interrogante de la
muerte se le ha seguido planteando al hombre a través de los
milenios existenciales, contenido sustancial de la evolución
terrena. Entonces las creencias han sido las primeras
respuestas a la angustia metafísica. Nacieron entonces
las representaciones de la angustia, las representaciones
metafóricas de la sempiterna interrogante del ser humano
temeroso ante la muerte, ante esa detención total, brusca
y repentina de los sentidos físicos que parece paralizar
los cuerpos para la eternidad, y que trae temor al que no
sabe. Ellos aún no sabían, eran los recién llegados a este
globo, necesitaban el soporte de la imagen, necesitaban
el soporte de la creencia y de proyectar la sombra de la
muerte sobre una pantalla de imaginerías popularizadas
en el seno de nuestra historia. Más que de filosofía, tenían
necesidad de más mitos y religiones. Así aparecieron las
primeras creencias, cercanas a los elementos del universo,
cercanas al viento, cercanas al agua, cercanas a las
tormentas, cercanas al fuego y, para cada uno de estos
elementos, era necesario inventar un poder supremo, un
comando directivo, un Dios para cada cosa; el mundo
antiguo es la expresión directa de ello. Así nacieron sobre
este globo, las religiones politeístas. En su tiempo tuvieron
razón de ser, respondían a las interrogantes del momento”.
PAPEL DE LA FILOSOFÍA ESPÍRITA ANTE LA MUERTE
Esta filosofía es un compartir del espíritu con el ser
humano. El objetivo es iluminar nuestras conciencias
para comprender mejor la razón de ciertas dificultades
de la vida y reaccionar en consecuencia. Con intervención
de diferentes médiums Allan Kardec hizo a los espíritus
desencarnados diversas preguntas respecto al misterioso
fenómeno de la muerte. He aquí algunos ejemplos:
El temor a la muerte es para mucha gente causa de
perplejidad. ¿De dónde viene ese temor puesto que
tiene el porvenir por delante?
“Es un error que tenga ese temor; pero, ¡qué vas a hacer! Se
trata de persuadirla en su juventud de que hay un infierno
y un paraíso, pero que lo más seguro es que irá al infierno,
porque se le dice que lo que está en la naturaleza es un
pecado mortal para el alma: entonces, cuando crece, si
tiene algo de juicio, no puede admitir eso, y se vuelve atea
o materialista; así es como se la lleva a creer que fuera de
la vida presente, no hay más nada. En cuanto a los que han
persistido en sus creencias de la infancia, temen a ese fuego
eterno que debe quemarlos sin aniquilarlos”.
Si la muerte nos debe llevar a una vida mejor, que nos
libera de los males de esta, y que siendo así es más de
desear que de temer, ¿por qué el hombre le tiene un
horror instintivo que hace que le tema?
“El hombre debe tratar de prolongar su vida para cumplir
su tarea; es por eso que Dios le ha dado el instinto de
conservación y ese instinto lo sostiene en las pruebas; sin
él se dejaría llevar demasiado a menudo por el desaliento.
La voz secreta que le hace rechazar la muerte le dice que
todavía puede hacer algo para avanzar. Cuando un peligro
lo amenaza, es una advertencia. Para que saque el mejor
provecho de la tregua que Dios le otorga; pero con más
frecuencia da las gracias a su estrella que a su creador”.
La pérdida de las personas que nos son queridas, ¿no
es algo que nos causa un pesar, tanto más legítimo por
cuanto esta pérdida es irreparable e independiente de
nuestra voluntad?
“Esta causa de pesar alcanza tanto al rico como al pobre;
es una prueba y la ley común; pero es un consuelo poder
comunicarse con vuestros amigos por los medios que
poseéis, a la espera de tener otros más directos y más
accesibles a vuestros sentidos”.
¿Cómo afectan los dolores inconsolables de los
supervivientes a los espíritus que son objeto de ellos?
“El espíritu es sensible al recuerdo y a las tristezas de
aquellos a los que ha amado, pero un dolor incesante y poco
razonable le afecta penosamente; porque ve en ese dolor
excesivo, una falta de fe en el porvenir y de confianza en
Dios y, por consiguiente, un obstáculo al avance y, quizás, a
su reencuentro”.
Debemos entender entonces que el espíritu que ha
encontrado su más allá, está profundamente entristecido
por la incomprensión de sus parientes en cuanto a la
separación, lo cual se añade a su turbación natural antes de
reunirse con su guía en la serenidad. En realidad, la persona
que fallece puede encontrarse en una turbación donde no
está consciente de su nuevo estado, se halla en un estado
disminuido como al salir de un desvanecimiento. Quiere
comunicarse con sus parientes, pero éstos no le responden,
ni la miran. Poco a poco, toma conciencia de que está
muerta y que no puede reintegrarse a su cuerpo sin vida.

La duración de la turbación que sigue a la muerte es muy
variable, puede ser de algunas horas, como de varios meses
y hasta de varios años, según el estado de conciencia de la
persona antes de su muerte y las circunstancias del deceso.
El conocimiento de las realidades espíritas ejerce una
influencia importante en cuanto a la salida de la turbación,
de acuerdo a la toma de conciencia que tuvo lugar durante
esa misma existencia.
Nosotros, los seres humanos, podemos abreviar la
turbación de los que nos dejan, con un impulso de
pensamiento solidario, por la fuerza de un sentimiento
que libera y da libertad al espíritu. Esa oración puede ser
individual, pero también colectiva según el procedimiento
de la cadena fluídica, que recomendamos a todos, espíritas
o no espíritas. Consiste en transmitir nuestro pensamiento
y nuestro amor a la persona recién fallecida. Al menos tres
personas se toman de las manos formando un círculo, en
un recogimiento de amor y compartir hacia el espíritu que
sufre. Cada uno puede encontrar su fórmula y su modo de
rezar, por ejemplo, se puede pensar en el espíritu diciendo
esto: “Ve hacia el túnel, al extremo del cual hay una luz,
avanza, no tengas miedo, serás acogido por los que has
amado y por tu guía espiritual que has conocido. No sufrirás
más, serás inundado de alegría y de amor”. Este pensamiento
se hace mentalmente durante tres minutos, acompañado
eventualmente por un soporte musical. Un asistente
dará la señal de inicio de la cadena fluídica y la detendrá
después de algunos minutos, rompiendo rápidamente el
círculo soltando las manos. Se aconseja repetir el acto en
los días que siguen para asegurarse de su mejor resultado.
Recordemos que es alentado también para toda defunción,
el espíritu sentirá la fuerza y el amor que lo impulsarán más
rápido hacia la luz.
El espíritu Jojo, un gran amigo de Jacques Brel, expresó así
su alegría al descubrir el más allá y a su guía:
“Cuando llegas al final del túnel, no sabes exactamente
lo que ocurrirá. Ves claramente personas que se acercan.
Reconoces algunas de ellas, amigos o parientes. Están
rodeadas por un halo blancuzco que delimita sus cuerpos.
Avanzas con cierta angustia, tienes miedo de caer en el
vacío, sientes desconfianza, no sabes y te preguntas si estás
soñando, y luego llega el momento de la conciencia. Es
un despertar brutal, en dos palabras, estoy muerto pero
vivo. Entonces comprendes todo, te despejas totalmente,
el tiempo ya no existe. Las vidas anteriores brotan como
géiseres de conciencia y si tienes amor en el corazón, es
una fiesta. La desconfianza cede el paso a la alegría, a la
confianza sobre todo cuando viene el amigo tendiendo los
brazos, riendo y diciéndote: ‘Ves, es simple’, es justo, basta
con dejarse llevar por él, él te guía y con él marchas sobre las
nubes descubriendo el más allá”.
Por medio de la oración, podemos ayudar a los muertos
y también a los vivos, amigos o parientes que sufren en
la vida presente de un problema psicológico o físico. Esta
“petición” no es un “Padrenuestro” o un “Ave María”, sino
nuestro propio pensamiento dirigido hacia la persona
querida. Debe ser positivo y constructivo según la necesidad
de la persona. Piensen en mejoría, restablecimiento,
alegría, serenidad, curación. Un espíritu que fue sacerdote
dio su nueva definición de oración: “La oración no es una
expectativa, sino una acción del espíritu responsable que
da su amor. La oración no es un recitativo sino un verbo que
lleva su función hacia quien tiene más necesidad de ella. La
oración no consiste en implorar a Dios con aire falsamente
contrito y rostro contraído de dolor. La oración es una
alegría, una función inherente al espíritu, una telepatía del
alma. La palabra prostituida por los hombres ha perdido su
sentido primero. Rezad, sí, rezad, amigos míos, con todas
vuestras fuerzas, es decir con todo vuestro deseo de aportar
al otro lo que espera de vosotros. Dios no es responsable —
vosotros sois libres— y es por ello que vuestra oración es un
acto de amor que no exige su intercesión”.
En efecto, la cadena y la oración son una forma de telepatía
que llega directamente a la persona involucrada y el flujo
de pensamiento se concreta por el siguiente proceso
explicado por el espíritu José Arigó, quien fue médium
sanador brasileño:
“El fluido es ante todo el resultado de vuestro pensamiento.
Pensáis bien y obtenéis buen fluido. Pensáis mal y obtenéis
mal fluido. El fluido creado por vuestro propio pensamiento
ejercerá una salida extra-corporal. Se desprenderá, se
liberará progresivamente de vuestro cuerpo físico. En cuanto
el pensamiento, en cuanto el fluido se despega del cuerpo
físico, entonces ya no se habla más de fluido sino de vibración.
El pensamiento exteriorizado se convierte en una vibración.
El carácter de esta vibración es la forma ondulatoria. La
forma ondulatoria, tal como un trazo en forma de curva,
se prolonga también en el espacio, a partir de lo que habéis
pensado, a partir de vuestra reflexión espiritual. Cuando
la vibración alcance a aquel, a aquellos, o a los elementos
hacia los que va dirigido, entonces se convierte en un efluvio.
Lo que quiere decir que el pensamiento es un fluido cuando
pertenece al cuerpo, que se convierte en vibración cuando se
exterioriza del cuerpo y que se convierte en efluvio cuando
alcanza otro cuerpo o un elemento inerte de la materia. Es
muy importante saber establecer estas diferencias dentro del
vocabulario por cuanto el vocabulario es el único vehículo
de vuestra reflexión en el seno de vuestro mundo físico, un
vehículo a veces muy difícil a manipular, un vehículo que a
veces traiciona el pensamiento, tanto más por cuanto vivís
en países diferentes, bajo climas diferentes, que sois a pesar
de vosotros hijos de una cultura, de una historia, y que la
diferencia de lenguaje confiere todavía más dificultad a
la manifestación de vuestros pensamientos respectivos o
globales”.
A la luz del espiritismo, podemos comprender la muerte
con menos temor, y aceptar más serenamente la partida
de nuestros seres queridos fallecidos. Por el pensamiento,
podemos aportarles ayuda con la alegría de saberlos felices,
sin sufrimiento físico y con la perspectiva de encontrar
felicidad en el más allá o en una vida futura.

jueves, 3 de marzo de 2011

LOS PRINCIPIOS DE LA MEDIUMNIDAD por RÉGIS BERTHAUT D O S S I E R LOS GRANDES PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA ESPÍRITA 24 LE JOURNAL SPIRITE N° 79 ENERO 2010

Las primeras comunicaciones espíritas
Las primeras manifestaciones inteligentes tuvieron lugar
por medio de mesas que se levantaban y daban, con un
pie, un número determinado de golpes, respondiendo
de esa manera con un sí o un no. Se consiguieron luego
respuestas más acabadas por medio de las letras del
alfabeto. Este medio de correspondencia era largo e
incómodo. Los propios espíritus indicaron un método más
práctico para comunicarse, y se hizo con la ayuda de un
lápiz unido a una cestita o a una tablilla. El objeto al cual
se adapta el lápiz es sólo un instrumento, se reconoció que
en realidad no era más que una prolongación de la mano,
y el médium, tomando directamente el lápiz, comenzó
a escribir por un impulso involuntario y casi febril. Por
este medio, las comunicaciones se hicieron más rápidas,
más fáciles y más completas. Finalmente la experiencia
dio a conocer diversas otras variedades en la facultad
mediadora, y se supo que las comunicaciones podían
tener lugar igualmente por la palabra, el oído, la vista, el
tacto, etc., y hasta por la escritura directa de los espíritus,
es decir sin el concurso de la mano del médium ni del lápiz,
la neumatografía.

¿Qué es un médium?
Se llama mediumnidad al conjunto de facultades que
permiten al ser humano comunicarse con el más allá. El
médium goza de facultades, percepciones y sensaciones
que habitualmente son exclusividad de los espíritus
desencarnados. El médium es el vínculo entre los dos
planos vibratorios. Durante mucho tiempo se creyó
adecuado clasificar a los médiums en la categoría de
seres enfermos e histéricos, cuando toda extensión de las
percepciones del alma es una vía de conducción hacia una
vida más amplia y más elevada. Gracias a la mediumnidad
ha existido siempre un vínculo entre los dos mundos.
Por medio de las diferentes mediumnidades, los espíritus
superiores se esfuerzan en despertar el alma humana
aportándole un suplemento de espiritualidad donde se
suman conocimiento y sentimiento, fuerzas mayores de
la evolución espiritual.
El estudio y la aplicación de las facultades mediúmnicas
son de una importancia capital pues, según su empleo,
pueden ser una luz benéfica o un arma peligrosa que sirve
a los espíritus. Así, la mediumnidad, mucho más que una
simple práctica divertida de los salones, es una verdadera
ciencia y como toda ciencia su aplicación es dejada al
buen cuidado de la moral. Además, descubre leyes pero
éstas son todas particulares pues son espirituales, un
argumento que ha constreñido tanto al mundo científico
y materialista a lo largo de la historia del espiritismo.
De la importancia de los fluidos espirituales
Como todo medio de comunicación, la mediumnidad
es una herramienta que necesita energía para funcionar.
Estamos en el campo espiritual y las leyes que caracterizan
la mediumnidad son de orden fluídico y vibratorio, es
decir vinculadas directamente con la fuerza y calidad de
los pensamientos.
Ya Allan Kardec recomendaba la oración antes de toda
manifestación de espíritus. En efecto, las precauciones
siguen siendo indispensables y la primera de todas es la
protección de la sesión mediante el llamado a los espíritus
protectores. Así, para ser eficaz, la oración debe ser un
llamado ardiente, de expresión elevada para encauzar
los fluidos que permiten comunicarse a los espíritus
elevados. La unión de los pensamientos es primordial así
como su sinceridad.
LAS DIFERENTES MEDIUMNIDADES
La escritura automática
En el caso de la escritura automática, el médium deja a
disposición de los espíritus su mano que, bajo su impulso,
se desplaza sobre el papel y escribe las palabras que ellos
desean ver aparecer. La mano es teleguiada así hasta que
el mensaje sea expresado en su totalidad y termina con
una firma y la caída de la pluma sobre la hoja de papel.
Generalmente durante la escritura el médium no tiene
conciencia de lo que escribe. Puede suceder que oiga en
forma simultánea lo que su mano está escribiendo.
La escritura semiautomática
A la diferencia de la escritura automática, el médium oye
el mensaje del espíritu. Hay retranscripción del mensaje.
Con frecuencia, esta facultad evoluciona progresivamente
hacia una escritura automática.
La escritura intuitiva
El médium retranscribe lo que siente. Percibe una idea y no
frases ya constituidas. Este carácter intuitivo se encuentra
especialmente en las mediumnidades artísticas.
La clarividencia mediúmnica
El médium recibe por el pensamiento el mensaje de los
espíritus bajo la forma de una idea que debe volver a
expresar con su propio lenguaje, o bien a veces recibe y
repite las frases que el espíritu le transmite. Puede percibir
igualmente al espíritu que se hace reconocer por su
imagen.
La clariaudiencia
La mediumnidad por clariaudiencia es una facultad que
permite al médium oír las voces de los espíritus de dos
maneras diferentes. La primera por percepción auditiva
de una voz interior, la segunda directamente por el oído,
de una voz débil pero clara que el médium percibirá del
exterior.
La oui-ja
La oui-ja es una mediumnidad de carácter automático,
es decir que el médium no es dueño del desarrollo de la
sesión y se encuentra totalmente bajo la influencia del
espíritu. Su mano colocada sobre una tablilla, terminada
en una aguja, se desplazará sobre una superficie donde
están inscritas letras y cifras así como las palabras sí y
no. Letra por letra, el mensaje toma forma, es a menudo
bastante corto pues el dictado es más largo por este
medio, la tablilla desplazándose detrás de cada una de las
letras. El movimiento de la tablilla puede ser muy rápido,
hacen falta por consiguiente dos asistentes: una persona
que lee las letras indicadas y otra que las transcribe.
Como en toda sesión de espiritismo, el médium está
rodeado de espíritas, que con su presencia y su atención
dispensan sus fluidos, esa es la principal condición que
garantiza una buena comunicación.
La incorporación
Mediumnidad llamada total, le permite al espíritu
utilizar la totalidad del cuerpo físico del médium para
manifestarse. El espíritu del médium se exterioriza de su
propio cuerpo mientras que el espíritu desencarnado se
integra a esa envoltura vacante y así “se incorpora” según
el término. Este proceso da lugar a un trance que conlleva
ciertas modificaciones fisiológicas y especialmente una
fuerte aceleración cardiaca. Una vez que el espíritu se ha
incorporado, puede hablar encontrando sus entonaciones
propias, las que se le conocieron en vida. Puede desplazarse
y dirigirse hacia cada persona que asiste a la sesión.
Varios espíritus pueden sucederse a lo largo de una sesión
de incorporación. El último anuncia el fin de la sesión y
un magnetizador coloca sus manos sobre el corazón
del médium para regular su ritmo cardiaco. Al cabo de
algunos instantes, aparece un nuevo trance, es el espíritu
del médium que regresa. Tal sesión requiere vigilancia en
todo momento.

El sueño magnético
Es un estado mediúmnico inducido por los pases
magnéticos longitudinales; el médium queda sumido en
un estado segundo que le permite percibir imágenes del
más allá. En el sueño magnético existen dos situaciones
diferentes; en el primer caso, el médium ve desarrollarse
como en una película, un episodio de vida anterior de una
persona, describiendo lo que ve con una voz monocorde
y débil. La segunda situación es el desplazamiento del
espíritu del médium, que va al encuentro de espíritus
desencarnados que desean hacer pasar un mensaje. El
médium describe lo que ve y retransmite las palabras
de los espíritus que percibe. Al final de esta sesión, es
despertado por medio de pases magnéticos rápidos,
llamados de despertar.
La ectoplasmia
El ectoplasma es una condensación uniforme de un
fluido, procedente del cuerpo del médium. En general es
de color blancuzco y la mayoría de las veces se libera por
el plexo pero igualmente por orificios como la nariz, las
orejas o la boca. El espíritu utiliza esta materia para darle
forma, tangibilidad. Con motivo de ciertos experimentos
ha sucedido que el médium adelgace hasta la mitad. Al
final de la sesión, la materia ectoplásmica así exteriorizada
se reintegra al cuerpo físico.
La xenoglosia
Mediumnidad políglota llamada “xenoglosia”.
Este término, inventado por Charles Richet (1850-
1935) definía una mediumnidad por medio de la cual
los médiums hablan o escriben en lenguas extranjeras
desconocidas por ellos y por los asistentes a la sesión.
Se encuentran numerosos casos estudiados y relatados
por Ernest Bozzano en su libro La mediumnidad políglota.
Las artes mediúmnicas
En nuestra asociación, varios artistas médiums trabajan
en pintura, escultura, música y poesía, recibiendo la
influencia de los espíritus en creaciones deseadas por
el más allá. Según los casos, estas mediumnidades
son intuitivas o automáticas; como en la escritura, se
encuentran estos dos casos particulares.
Las mediumnidades terapéuticas
Bajo la influencia de un espíritu médico, el médium deja
ir sus manos sobre el cuerpo extendido del paciente.
El espíritu trabaja fluídica o magnéticamente con
gestos, imposiciones u otros movimientos que escapan
completamente al control del médium.
La escritura directa
Escritura que aparece espontáneamente sobre un papel
o una pizarra sin intermediario físico. El espíritu utiliza la
energía fluídica del médium que se encuentra cerca. Este
fenómeno fue certificado repetidas veces a principios
del siglo XX.
¿Puede hablarse de mediumnidad superior?
Tomemos el caso de las mediumnidades trabajadas en
el seno del Círculo Allan Kardec. Los espíritus utilizan a
voluntad una o varias formas de comunicación. Parece
entonces que lo invisible gusta de manifestarse de
diferentes maneras. Ciertos espíritus no se manifiestan
nunca por vía de escritura o de incorporación y prefieren
según su misión o función, elegir otro modo de entrar en
contacto. Es la razón por la que hay que estar muy atento
y respetuoso con todas las formas de mediumnidad,
sin establecer jerarquías, hablar a lo sumo, quizás, de
diferencias de mediumnidad.
Decir de una mediumnidad que es superior o inferior es
una insensatez. Los espíritus pueden entrar en contacto
bajo múltiples formas como la clarividencia mediúmnica,
la escritura, la oui-ja o la incorporación y es una multitud
de posibilidades que hay que saber aprovechar.
¿Todo el mundo puede ser médium?
Fue Allan Kardec quien puso en evidencia los múltiples
caracteres de la mediumnidad. En el transcurso de las
experiencias, estableció las primeras leyes generales
referentes al desarrollo, la práctica y las condiciones
necesarias para conseguir resultados convincentes;
estos principios fueron consignados en su obra El
Libro de los Médiums.
Mucho más que una herramienta práctica, él medía ya
los riesgos de la ignorancia, del orgullo y del egoísmo que
ha hecho fracasar a numerosos aprendices de médium.
Al no estar fijados estos principios, Allan Kardec
recordaba que el espiritismo evolucionaba con su tiempo
y sus descubrimientos. Trabajos ulteriores aportaron
informaciones complementarias en cuanto a un mejor
conocimiento de la mediumnidad.
El descubrimiento y la puesta en evidencia del
inconsciente por los trabajos de Sigmund Freud fueron
de gran importancia. Estos trabajos permitieron explicar
mejor la razón de numerosos mensajes anodinos,
inconsistentes y contradictorios. Sin embargo, Allan
Kardec ya había expresado el hecho de los eventuales
pensamientos parasitarios que emanan del propio
pensamiento del médium.
En las primeras fases del desarrollo, no es raro que un
médium obtenga mensajes subconscientes. Ello será
la expresión de una sobrecarga de angustias, de sus
incertidumbres, de sus deseos inhibidos…
En ciertas obras, se ha escrito que toda persona puede
ser médium. Con frecuencia se agrega que existen
numerosas y diferentes sensibilidades.
En El Libro de los Médiums, encontramos como ejemplo
de esta clase de respuesta:
“Son esas comunicaciones de cada hombre con su espíritu
familiar, que hace de todos los hombres médiums,
médiums desconocidos hoy, pero que se manifestarán
más tarde, y que se derramarán como un océano sin
límites para rechazar la incredulidad y la ignorancia”.
En efecto, al leer este pasaje, sería grande el riesgo de
pensar que todos estaríamos dispuestos en esta vida a
recibir a los espíritus. Para ser más precisos, hablaríamos
de una relación natural entre los dos mundos, una
relación de influencia de los espíritus sobre los seres
humanos, pero no se trata propiamente de hablar de
mediumnidad. En el uso común hay que considerar esta
definición como atribuida a los que poseen una facultad
mediúmnica suficientemente definida, que se traduce en
efectos patentes y de cierta intensidad.
Es de hacer notar, además, que esta facultad no se revela
en todos de la misma manera; los médiums tienen
generalmente una aptitud especial para tal o cual orden
de fenómenos, lo que hace que haya tantas variedades
como clases de manifestaciones. Las principales son:
los médiums de efectos físicos, los médiums sensitivos,
auditivos, parlantes, videntes, sonámbulos, sanadores,
neumatógrafos, escribientes o psicógrafos. Existe así el
canal mediúmnico en ciertas personas más sensibles,
más receptivas. Ese canal debe abrirse progresivamente a
la influencia del más allá a través del necesario desarrollo
mediúmnico. Sin embargo, antes de vivir en un mundo
donde la mediumnidad sea natural y bien encuadrada
dentro de estructuras adecuadas, antes de vivir en una
sociedad donde se vaya a la escuela de mediumnidad,
hay que permanecer prudentes y pocas estructuras
favorecen la buena realización de las facultades.
Ser médium es con frecuencia una predisposición que
corresponde a una misión decidida en el más allá antes
de la reencarnación, pero esa no es una condición
absoluta, como se explica en el siguiente mensaje: “Un
espírita que pertenece a un grupo espírita puede, por
voluntad de los espíritus, por voluntad de su guía, ser
elegido para desarrollar una función mediúmnica sin
haber considerado esa misma función antes de su regreso
a la tierra. Evidentemente el desarrollo mediúmnico será
entonces más lento, más largo y más difícil. Entonces, si
tal elección es establecida por el mundo de los espíritus,
es porque el guía, o los guías habrán más que vislumbrado
en la persona designada una sensibilidad particular que
permite un desarrollo mediúmnico…”
Las condiciones experimentales del desarrollo
El desarrollo de una facultad es lento y progresivo. Sin
embargo, el proceso no es idéntico para cada uno y no
reviste de manera automática el carácter de la constancia.
Lo que no existe en condiciones experimentales,
es la aparición repentina de la apertura de las vías
mediúmnicas. La metamorfosis es pues progresiva y
lenta para algunos, más rápida para otros. El elegido
para desarrollar sus capacidades psíquicas puede dudar a
veces de los resultados; el candidato a la tarea puede ser
inducido a pensar que no pasa nada, cuando en verdad
toda meditación, toda reflexión, toda exhortación a
sesiones experimentales participa automáticamente en
el desarrollo de las facultades.
La condición primordial, si no pudiera haber sino una,
sería saber rodear bien a los médiums durante sus
trabajos de experimentación. La mediumnidad es un bien
precioso que adquiere su sentido en el objetivo que logra
alcanzar en pro del compartir, un compartir del espíritu
de carácter evolutivo.
Una invitación al desarrollo de una mediumnidad es
siempre algo difícil, a veces el temor a lo desconocido
requiere de los consejos de los espíritus para guiar mejor
la realización de las misiones. Algunas veces es necesario
orientar un trabajo preparatorio individual, como le
fue indicado a un médium artista en este mensaje: “A
veces es necesario encontrar silencio, a veces es necesario
ocultar la luz del día, en verdad será necesario recibirnos
en calma y relajación, apártate de toda humanidad,
estírate, permanece en la oscuridad y medita”.
Según este mensaje, el médium artista no necesita
estar rodeado por un grupo espírita. En efecto, desde
un punto de vista fluídico, la mediumnidad artística no
presenta las mismas características en su desarrollo. Así
se expresaba sobre este asunto el espíritu Pablo Picasso:
“La pintura mediúmnica debe encontrar su lugar en el
mundo de las artes, al mismo nivel que todas las formas
de expresión artística. El pintor médium es, también,
testigo de la supervivencia del espíritu; y, más que eso,
es testigo de la eternidad del fenómeno creativo. En
el más allá, pensamos las formas y los colores, nuestro
pensamiento atraviesa el espacio para llegar al hombre
según el siguiente modo vibratorio: si decido pintar un
payaso, en primer lugar pensaré en el payaso. Entonces me
aparecerá en todos los detalles de su traje, su maquillaje,
y su expresión cómica o trágica. En ese preciso momento
de mi creación, me traslado con mi vehículo periespritual
a la habitación donde soy esperado por el médium,
llevando conmigo la imagen de mi payaso. Para llegar al
médium, para guiar su mano, deberé actuar sobre su doble
con la fuerza de mi deseo. Empleo entonces la telepatía
para desencadenar una vibración sobre el cuerpo etérico
del médium, vibración que será trasladada a su cuerpo
físico, última etapa del proceso creativo. Mentalmente el
médium sabrá lo que debe hacer, automáticamente elegirá
las formas y los colores deseados, sentimentalmente,
recibirá la expresión que deseo dar al personaje. En ningún
momento debo apartarme de la habitación donde trabaja
el médium. En general, el pintor médium debe trabajar
solo. Sentirá así, más allá del automatismo que lo guía, la
presencia afectiva del artista invisible…”
Los riesgos de la mediumnidad
El ejercicio de toda facultad mediúmnica ocasiona un
gasto flúidico, circunstancia que acarrea un cierto estado
de fatiga. Se aconseja entonces un descanso para reparar
el déficit energético ocasionado.
También hay riesgos desde un punto de vista moral, pues
la práctica de la mediumnidad exige mucho tacto para
desbaratar los ardides de los espíritus embusteros. El
recogimiento es una condición sin la cual no se puede
tener trato con los espíritus serios; las invocaciones
hechas con irreflexión y bromeando son una verdadera
profanación que abre fácilmente el acceso a espíritus
animados de malas intenciones.
Pueden sobrevenir consecuencias como la obsesión. Ese
es uno de los mayores escollos de la mediumnidad. Los
motivos varían según el carácter del espíritu. Pueden ser
espíritus que sufren, espíritus que quieren causar mal. La
característica principal de la obsesión es la exclusividad
de las comunicaciones con un espíritu. En esta relación
hay un vínculo de dominante a dominado y el médium
se convierte en el receptor exclusivo de un espíritu.
En cuanto a la posesión, es un asedio que paraliza la
voluntad del que la sufre, y le hace actuar a pesar suyo.
El médium es completamente subyugado por el espíritu
posesor. La posesión puede actuar tanto sobre el aspecto
psíquico como sobre el físico.
Las pruebas
En primer lugar, existió el ilustre sabio inglés William
Crookes, conocido por su descubrimiento de la materia
radiante y quien durante tres años, consiguió en su
casa materializaciones del espíritu de Katie King, en
condiciones rigurosas de control. Oliver Lodge, rector de
la universidad de Birmingham, miembro de la Academia
Real escribió: “Personalmente he sido llevado a la certeza
de la existencia futura, por pruebas que se apoyan sobre
una base puramente científica”. Frédéric Myers, profesor
de Cambridge, refiriéndose a la médium Sra. Thomson,
escribió: “Creo que la mayoría de estos mensajes proviene
de espíritus que se sirven temporalmente del organismo
de los médiums para dárnoslos”.
El célebre profesor Lombroso, de Turín, declaró: “Los casos
de casas encantadas en las que, a lo largo de los años,
se producen apariciones o ruidos que concuerdan con
el relato de muertes trágicas, y observadas fuera de la
presencia de médiums, argumenta en favor de la acción
de los fallecidos”. William James, rector de la universidad
de Harvard, en Nueva York, mantuvo la verosimilitud
de las comunicaciones de los difuntos en su estudio
aparecido en 1909 en los Proceedings. Escribió que:
“Estos fenómenos dan la impresión irresistible de que es
realmente la personalidad con sus propias características
la que conversa”.
Así, durante el fin del siglo XIX y comienzos del XX, y
en todos los países, el fenómeno espírita fue objeto de
frecuentes investigaciones, emprendidas y dirigidas por
comisiones científicas. Eruditos escépticos y profesores
célebres, pertenecientes a todas las grandes universidades
del mundo, sometieron esos hechos a un examen riguroso
y profundo. Su intención era, en primer lugar, arrojar luz
sobre lo que creían era el resultado de mistificaciones.
Pero todos, después de muchas experiencias, tuvieron
que doblegarse ante la realidad de los hechos. Para citar
sólo otro ejemplo, el doctor Richard Hodgson, fallecido
en diciembre de 1906, se comunicaba con su amigo J.
Hyslop, profesor de la universidad de Columbia, entrando
en minuciosos detalles respecto a los experimentos y
trabajos de la sociedad de investigaciones psíquicas, de
las que había sido presidente en su sección americana. Las
comunicaciones eran transmitidas a través de médiums
que no se conocían y se confirmaban unos con otros.
En 1892, la médium Eusapia Paladino actuaba en Milán
en circunstancias rigurosamente científicas, con actas
firmadas por la mano de diecisiete nombres: Schiaparelli,
director del observatorio astronómico de Milán; Aksakoff,
consejero de Estado ruso; Brofferio y Gerosa profesores
de la universidad Ermaroca; y G. Finzi, doctores en física;
Charles Richet, profesor de la facultad de medicina
de París, director de la Revue Scientifique; Lombroso,
profesor de la facultad de medicina.
Estas actas comprobaban la producción de los fenómenos
siguientes, obtenidos en la oscuridad, los pies y las manos
de la médium era sostenidos constantemente por dos de
los asistentes:
“Transporte de objetos diversos sin contacto: sillas,
instrumentos de música etc.; impresiones de dedos en
arcilla; apariciones de manos sobre un fondo luminoso,
apariciones de luces fosforescentes; elevación de la
médium sobre la mesa; desplazamiento de sillas con las
personas que las ocupaban; caricias percibidas por los
asistentes”.
En un discurso pronunciado el 30 de enero de 1908 en
la Sociedad de investigaciones psíquicas de Londres,
sir Oliver Lodge habló de los mensajes obtenidos por
ciertos médiums por medio de la escritura automática:
“La ‘correspondencia cruzada’, es decir la recepción de
una parte de comunicación por un médium y de la otra
parte por otro médium, cada una de las partes no puede
ser comprendida sin la ayuda de la otra, es una buena
prueba de que una misma inteligencia actúa sobre los dos
automatistas. Si además, el mensaje tiene la característica
de una persona fallecida y como tal es recibido por
observadores que no la conocían íntimamente, se puede
ver la prueba de la persistencia de la actividad intelectual
de esa persona…”
He aquí la reproducción de otra acta elaborada el 13
de enero de 1899: “Doce personas estaban reunidas
en casa del Sr. David plaza des Corps Saints, nueve en
Avignon, para su sesión semanal de espiritismo. Después
de un momento de recogimiento, se vio a la médium,
Sra. Gallas, en estado de trance, volverse hacia el abad
Grimaud y hablarle en el lenguaje de signos empleado
por algunos sordomudos. Su locuacidad mímica era
tal que se le rogó al espíritu que se comunicara más
lentamente, lo cual hizo enseguida. Por una precaución
cuya importancia se apreciaría, el abad Grimaud no hizo
sino mencionar las letras a medida que eran transmitidas
por la médium. Como cada letra aislada no significa
nada, era imposible, aunque se hubiera querido,
interpretar el pensamiento del espíritu; y fue sólo al
finalizar la comunicación que ésta fue comprendida,
siendo hecha la lectura por uno de los dos miembros
del grupo encargado de transcribir los caracteres.
Además, la médium empleó un doble método: el que
enuncia todas las letras de una palabra, para indicar su
ortografía, única forma sensible para los ojos, y el que
enuncia la articulación, sin tener en cuenta la forma
gráfica, método cuyo inventor fue el Sr. Fourcade”.
La naturaleza de los mensajes
Los mensajes recibidos en el seno del Círculo Allan
Kardec abarcan una multitud de temas. Si el espiritismo
es una escuela, es una escuela del espíritu, que invita
al conocimiento y al sentimiento. Es así como, por
ejemplo, los mensajes sobre historia, política y ciencias
van junto a los mensajes de poesía, arte como la pintura,
la música y la escultura, pero también el acercamiento
entre un guía y su protegido. El alimento espiritual vale
tanto como el del cuerpo y se compone de una variedad
indispensable de mensajes que equilibran nuestra
naturaleza profunda y necesitada de una reflexión
individual y colectiva. Por ejemplo, el simple hecho
de recibir una información sobre la historia implica
dos cosas, la primera se refiere a la profundización de
esa parte histórica para ubicarla mejor en el tiempo y
establecer un vínculo con el presente. La segunda razón
se refiere más bien al respeto con relación al espíritu que
viene a manifestarse. El espíritu Michel Ney vino a dar
testimonio de este deber de conocimiento:
“…Amigos míos, sé que desde hace años los espíritus
os visitan y han venido a este lugar para haceros
numerosas revelaciones, compartir con vosotros
sentimientos extraordinarios, un poder que no lo es
menos. Cuando pienso en todos esos espíritus, pienso
en lo que han sido antes. Pienso en sus anterioridades
terrenales, pienso en su pasado, pienso en su historia.
Para muchos espíritus que vienen a visitaros, se trata
efectivamente de hablar de historia… El que desconoce
la historia no puede comprender ciertos mensajes de
los invisibles por la sencilla razón de que no conoce la
naturaleza del personaje que se manifiesta al grupo. No
basta con leer una firma, es preciso saber comprender
su pleno y completo significado. Muchos espíritus han
venido hasta vosotros por haber desempeñado un papel
esencial en el pasado de la tierra. Cualquiera que haya
sido su función, cualesquiera hayan sido las comarcas
donde estos espíritus vivieron antes, es preciso tener
preocupación por la historia para comprender sus
palabras. La historia es una herramienta científica que
debe permitir a todos aprehender mejor el presente,
fijarlo mejor, comprenderlo mejor, pero también
preparar mejor el porvenir.

martes, 1 de marzo de 2011

NOTÍCIAS DO CONSELHO SUPREMO NACIONAL ESPIRITA DE CUBA

Para conhecimento de todos, reproduzimos abaixo a correspondência (e-mail) enviada pelo presidente do CSNEC ao CCEPA.

¡Hermanos de CEPA! Mucho nos han alegrado las noticias que sistemáticamente nos han hecho llegar, las que han sido objeto de divulgación en las sesiones de trabajo del Consejo Supremo Nacional Espiritista de Cuba (CSNEC) ? Asociación Casa de los Espiritistas y hemos divulgado entre los Centros y Sociedades del País. En el presente nos preparamos con vista al Congreso Nacional Espiritista que tendrá como sede la hermosa Ciudad de Bayamo, rica por la tradición de cultura e historia nacional y por ser uno de los principales baluartes de la práctica espiritista en el país. La reunión se desarrollará en el próximo mes de abril; pero antes en febrero tenemos un suceso que llena de júbilo a todos los Espiritistas Cubanos, este hecho está relacionado con la reposición del Busto de Allan Kardec en lugar público, este busto tiene una historia que se remonta a 1957, cuando en ocasión del entenario del Libro de los Espíritus fuera develado en el parque La Pera, en la capital habanera bajo auspicio de la Federación Espiritista de Cuba y en atención a la iniciativa de la Sociedad Espiritista ¨ Enrique Carbonell ¨.

Tras años de custodia compartida entre el Consejo Supremo Nacional Espiritista de Cuba y el Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio Leal Spengler, contando con el apoyo de las Autoridades del Gobierno Cubano, ha sido encontrado el sitio adecuado para su reposición y exposición permanente al público cubano en general, a los que visiten nuestro país y así lo deseen, sin que medie actividad de lucro alguna, por mínima que pudiera ser.

El fin perseguido por los espiritistas de hoy, abrigados en el Consejo Supremo Nacional Espiritista de Cuba, de los Centros y Sociedades a su abrigo y en representación de todas las aspiraciones de los pasados y presentes espiritistas es el sentimiento de que Allan Kardec es patrimonio de la Humanidad y como tal, el mejor territorio es La Habana Vieja, municipio que alberga el Centro Histórico de la Ciudad, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en los años 80.

Así hermanos de CEPA, trabajamos para rendir homenaje a Allan Kardec, el próximo 6 de febrero a las 10.00 am, en el parque que custodiará por siempre, su presencia entre nosotros. Les solicitamos apoyo en la divulgación de este acontecimiento feliz.

Nota: Comenzamos a considerar la posibilidad de estar presentes en el Congreso del año 2012, esto lo trataremos más adelante.

Atentamente, reciban una abrazo fraternal de los Hermanos Cubanos,

Alfredo Durán Arias.
Presidente. CSNEC.