"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



jueves, 3 de marzo de 2011

LOS PRINCIPIOS DE LA MEDIUMNIDAD por RÉGIS BERTHAUT D O S S I E R LOS GRANDES PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA ESPÍRITA 24 LE JOURNAL SPIRITE N° 79 ENERO 2010

Las primeras comunicaciones espíritas
Las primeras manifestaciones inteligentes tuvieron lugar
por medio de mesas que se levantaban y daban, con un
pie, un número determinado de golpes, respondiendo
de esa manera con un sí o un no. Se consiguieron luego
respuestas más acabadas por medio de las letras del
alfabeto. Este medio de correspondencia era largo e
incómodo. Los propios espíritus indicaron un método más
práctico para comunicarse, y se hizo con la ayuda de un
lápiz unido a una cestita o a una tablilla. El objeto al cual
se adapta el lápiz es sólo un instrumento, se reconoció que
en realidad no era más que una prolongación de la mano,
y el médium, tomando directamente el lápiz, comenzó
a escribir por un impulso involuntario y casi febril. Por
este medio, las comunicaciones se hicieron más rápidas,
más fáciles y más completas. Finalmente la experiencia
dio a conocer diversas otras variedades en la facultad
mediadora, y se supo que las comunicaciones podían
tener lugar igualmente por la palabra, el oído, la vista, el
tacto, etc., y hasta por la escritura directa de los espíritus,
es decir sin el concurso de la mano del médium ni del lápiz,
la neumatografía.

¿Qué es un médium?
Se llama mediumnidad al conjunto de facultades que
permiten al ser humano comunicarse con el más allá. El
médium goza de facultades, percepciones y sensaciones
que habitualmente son exclusividad de los espíritus
desencarnados. El médium es el vínculo entre los dos
planos vibratorios. Durante mucho tiempo se creyó
adecuado clasificar a los médiums en la categoría de
seres enfermos e histéricos, cuando toda extensión de las
percepciones del alma es una vía de conducción hacia una
vida más amplia y más elevada. Gracias a la mediumnidad
ha existido siempre un vínculo entre los dos mundos.
Por medio de las diferentes mediumnidades, los espíritus
superiores se esfuerzan en despertar el alma humana
aportándole un suplemento de espiritualidad donde se
suman conocimiento y sentimiento, fuerzas mayores de
la evolución espiritual.
El estudio y la aplicación de las facultades mediúmnicas
son de una importancia capital pues, según su empleo,
pueden ser una luz benéfica o un arma peligrosa que sirve
a los espíritus. Así, la mediumnidad, mucho más que una
simple práctica divertida de los salones, es una verdadera
ciencia y como toda ciencia su aplicación es dejada al
buen cuidado de la moral. Además, descubre leyes pero
éstas son todas particulares pues son espirituales, un
argumento que ha constreñido tanto al mundo científico
y materialista a lo largo de la historia del espiritismo.
De la importancia de los fluidos espirituales
Como todo medio de comunicación, la mediumnidad
es una herramienta que necesita energía para funcionar.
Estamos en el campo espiritual y las leyes que caracterizan
la mediumnidad son de orden fluídico y vibratorio, es
decir vinculadas directamente con la fuerza y calidad de
los pensamientos.
Ya Allan Kardec recomendaba la oración antes de toda
manifestación de espíritus. En efecto, las precauciones
siguen siendo indispensables y la primera de todas es la
protección de la sesión mediante el llamado a los espíritus
protectores. Así, para ser eficaz, la oración debe ser un
llamado ardiente, de expresión elevada para encauzar
los fluidos que permiten comunicarse a los espíritus
elevados. La unión de los pensamientos es primordial así
como su sinceridad.
LAS DIFERENTES MEDIUMNIDADES
La escritura automática
En el caso de la escritura automática, el médium deja a
disposición de los espíritus su mano que, bajo su impulso,
se desplaza sobre el papel y escribe las palabras que ellos
desean ver aparecer. La mano es teleguiada así hasta que
el mensaje sea expresado en su totalidad y termina con
una firma y la caída de la pluma sobre la hoja de papel.
Generalmente durante la escritura el médium no tiene
conciencia de lo que escribe. Puede suceder que oiga en
forma simultánea lo que su mano está escribiendo.
La escritura semiautomática
A la diferencia de la escritura automática, el médium oye
el mensaje del espíritu. Hay retranscripción del mensaje.
Con frecuencia, esta facultad evoluciona progresivamente
hacia una escritura automática.
La escritura intuitiva
El médium retranscribe lo que siente. Percibe una idea y no
frases ya constituidas. Este carácter intuitivo se encuentra
especialmente en las mediumnidades artísticas.
La clarividencia mediúmnica
El médium recibe por el pensamiento el mensaje de los
espíritus bajo la forma de una idea que debe volver a
expresar con su propio lenguaje, o bien a veces recibe y
repite las frases que el espíritu le transmite. Puede percibir
igualmente al espíritu que se hace reconocer por su
imagen.
La clariaudiencia
La mediumnidad por clariaudiencia es una facultad que
permite al médium oír las voces de los espíritus de dos
maneras diferentes. La primera por percepción auditiva
de una voz interior, la segunda directamente por el oído,
de una voz débil pero clara que el médium percibirá del
exterior.
La oui-ja
La oui-ja es una mediumnidad de carácter automático,
es decir que el médium no es dueño del desarrollo de la
sesión y se encuentra totalmente bajo la influencia del
espíritu. Su mano colocada sobre una tablilla, terminada
en una aguja, se desplazará sobre una superficie donde
están inscritas letras y cifras así como las palabras sí y
no. Letra por letra, el mensaje toma forma, es a menudo
bastante corto pues el dictado es más largo por este
medio, la tablilla desplazándose detrás de cada una de las
letras. El movimiento de la tablilla puede ser muy rápido,
hacen falta por consiguiente dos asistentes: una persona
que lee las letras indicadas y otra que las transcribe.
Como en toda sesión de espiritismo, el médium está
rodeado de espíritas, que con su presencia y su atención
dispensan sus fluidos, esa es la principal condición que
garantiza una buena comunicación.
La incorporación
Mediumnidad llamada total, le permite al espíritu
utilizar la totalidad del cuerpo físico del médium para
manifestarse. El espíritu del médium se exterioriza de su
propio cuerpo mientras que el espíritu desencarnado se
integra a esa envoltura vacante y así “se incorpora” según
el término. Este proceso da lugar a un trance que conlleva
ciertas modificaciones fisiológicas y especialmente una
fuerte aceleración cardiaca. Una vez que el espíritu se ha
incorporado, puede hablar encontrando sus entonaciones
propias, las que se le conocieron en vida. Puede desplazarse
y dirigirse hacia cada persona que asiste a la sesión.
Varios espíritus pueden sucederse a lo largo de una sesión
de incorporación. El último anuncia el fin de la sesión y
un magnetizador coloca sus manos sobre el corazón
del médium para regular su ritmo cardiaco. Al cabo de
algunos instantes, aparece un nuevo trance, es el espíritu
del médium que regresa. Tal sesión requiere vigilancia en
todo momento.

El sueño magnético
Es un estado mediúmnico inducido por los pases
magnéticos longitudinales; el médium queda sumido en
un estado segundo que le permite percibir imágenes del
más allá. En el sueño magnético existen dos situaciones
diferentes; en el primer caso, el médium ve desarrollarse
como en una película, un episodio de vida anterior de una
persona, describiendo lo que ve con una voz monocorde
y débil. La segunda situación es el desplazamiento del
espíritu del médium, que va al encuentro de espíritus
desencarnados que desean hacer pasar un mensaje. El
médium describe lo que ve y retransmite las palabras
de los espíritus que percibe. Al final de esta sesión, es
despertado por medio de pases magnéticos rápidos,
llamados de despertar.
La ectoplasmia
El ectoplasma es una condensación uniforme de un
fluido, procedente del cuerpo del médium. En general es
de color blancuzco y la mayoría de las veces se libera por
el plexo pero igualmente por orificios como la nariz, las
orejas o la boca. El espíritu utiliza esta materia para darle
forma, tangibilidad. Con motivo de ciertos experimentos
ha sucedido que el médium adelgace hasta la mitad. Al
final de la sesión, la materia ectoplásmica así exteriorizada
se reintegra al cuerpo físico.
La xenoglosia
Mediumnidad políglota llamada “xenoglosia”.
Este término, inventado por Charles Richet (1850-
1935) definía una mediumnidad por medio de la cual
los médiums hablan o escriben en lenguas extranjeras
desconocidas por ellos y por los asistentes a la sesión.
Se encuentran numerosos casos estudiados y relatados
por Ernest Bozzano en su libro La mediumnidad políglota.
Las artes mediúmnicas
En nuestra asociación, varios artistas médiums trabajan
en pintura, escultura, música y poesía, recibiendo la
influencia de los espíritus en creaciones deseadas por
el más allá. Según los casos, estas mediumnidades
son intuitivas o automáticas; como en la escritura, se
encuentran estos dos casos particulares.
Las mediumnidades terapéuticas
Bajo la influencia de un espíritu médico, el médium deja
ir sus manos sobre el cuerpo extendido del paciente.
El espíritu trabaja fluídica o magnéticamente con
gestos, imposiciones u otros movimientos que escapan
completamente al control del médium.
La escritura directa
Escritura que aparece espontáneamente sobre un papel
o una pizarra sin intermediario físico. El espíritu utiliza la
energía fluídica del médium que se encuentra cerca. Este
fenómeno fue certificado repetidas veces a principios
del siglo XX.
¿Puede hablarse de mediumnidad superior?
Tomemos el caso de las mediumnidades trabajadas en
el seno del Círculo Allan Kardec. Los espíritus utilizan a
voluntad una o varias formas de comunicación. Parece
entonces que lo invisible gusta de manifestarse de
diferentes maneras. Ciertos espíritus no se manifiestan
nunca por vía de escritura o de incorporación y prefieren
según su misión o función, elegir otro modo de entrar en
contacto. Es la razón por la que hay que estar muy atento
y respetuoso con todas las formas de mediumnidad,
sin establecer jerarquías, hablar a lo sumo, quizás, de
diferencias de mediumnidad.
Decir de una mediumnidad que es superior o inferior es
una insensatez. Los espíritus pueden entrar en contacto
bajo múltiples formas como la clarividencia mediúmnica,
la escritura, la oui-ja o la incorporación y es una multitud
de posibilidades que hay que saber aprovechar.
¿Todo el mundo puede ser médium?
Fue Allan Kardec quien puso en evidencia los múltiples
caracteres de la mediumnidad. En el transcurso de las
experiencias, estableció las primeras leyes generales
referentes al desarrollo, la práctica y las condiciones
necesarias para conseguir resultados convincentes;
estos principios fueron consignados en su obra El
Libro de los Médiums.
Mucho más que una herramienta práctica, él medía ya
los riesgos de la ignorancia, del orgullo y del egoísmo que
ha hecho fracasar a numerosos aprendices de médium.
Al no estar fijados estos principios, Allan Kardec
recordaba que el espiritismo evolucionaba con su tiempo
y sus descubrimientos. Trabajos ulteriores aportaron
informaciones complementarias en cuanto a un mejor
conocimiento de la mediumnidad.
El descubrimiento y la puesta en evidencia del
inconsciente por los trabajos de Sigmund Freud fueron
de gran importancia. Estos trabajos permitieron explicar
mejor la razón de numerosos mensajes anodinos,
inconsistentes y contradictorios. Sin embargo, Allan
Kardec ya había expresado el hecho de los eventuales
pensamientos parasitarios que emanan del propio
pensamiento del médium.
En las primeras fases del desarrollo, no es raro que un
médium obtenga mensajes subconscientes. Ello será
la expresión de una sobrecarga de angustias, de sus
incertidumbres, de sus deseos inhibidos…
En ciertas obras, se ha escrito que toda persona puede
ser médium. Con frecuencia se agrega que existen
numerosas y diferentes sensibilidades.
En El Libro de los Médiums, encontramos como ejemplo
de esta clase de respuesta:
“Son esas comunicaciones de cada hombre con su espíritu
familiar, que hace de todos los hombres médiums,
médiums desconocidos hoy, pero que se manifestarán
más tarde, y que se derramarán como un océano sin
límites para rechazar la incredulidad y la ignorancia”.
En efecto, al leer este pasaje, sería grande el riesgo de
pensar que todos estaríamos dispuestos en esta vida a
recibir a los espíritus. Para ser más precisos, hablaríamos
de una relación natural entre los dos mundos, una
relación de influencia de los espíritus sobre los seres
humanos, pero no se trata propiamente de hablar de
mediumnidad. En el uso común hay que considerar esta
definición como atribuida a los que poseen una facultad
mediúmnica suficientemente definida, que se traduce en
efectos patentes y de cierta intensidad.
Es de hacer notar, además, que esta facultad no se revela
en todos de la misma manera; los médiums tienen
generalmente una aptitud especial para tal o cual orden
de fenómenos, lo que hace que haya tantas variedades
como clases de manifestaciones. Las principales son:
los médiums de efectos físicos, los médiums sensitivos,
auditivos, parlantes, videntes, sonámbulos, sanadores,
neumatógrafos, escribientes o psicógrafos. Existe así el
canal mediúmnico en ciertas personas más sensibles,
más receptivas. Ese canal debe abrirse progresivamente a
la influencia del más allá a través del necesario desarrollo
mediúmnico. Sin embargo, antes de vivir en un mundo
donde la mediumnidad sea natural y bien encuadrada
dentro de estructuras adecuadas, antes de vivir en una
sociedad donde se vaya a la escuela de mediumnidad,
hay que permanecer prudentes y pocas estructuras
favorecen la buena realización de las facultades.
Ser médium es con frecuencia una predisposición que
corresponde a una misión decidida en el más allá antes
de la reencarnación, pero esa no es una condición
absoluta, como se explica en el siguiente mensaje: “Un
espírita que pertenece a un grupo espírita puede, por
voluntad de los espíritus, por voluntad de su guía, ser
elegido para desarrollar una función mediúmnica sin
haber considerado esa misma función antes de su regreso
a la tierra. Evidentemente el desarrollo mediúmnico será
entonces más lento, más largo y más difícil. Entonces, si
tal elección es establecida por el mundo de los espíritus,
es porque el guía, o los guías habrán más que vislumbrado
en la persona designada una sensibilidad particular que
permite un desarrollo mediúmnico…”
Las condiciones experimentales del desarrollo
El desarrollo de una facultad es lento y progresivo. Sin
embargo, el proceso no es idéntico para cada uno y no
reviste de manera automática el carácter de la constancia.
Lo que no existe en condiciones experimentales,
es la aparición repentina de la apertura de las vías
mediúmnicas. La metamorfosis es pues progresiva y
lenta para algunos, más rápida para otros. El elegido
para desarrollar sus capacidades psíquicas puede dudar a
veces de los resultados; el candidato a la tarea puede ser
inducido a pensar que no pasa nada, cuando en verdad
toda meditación, toda reflexión, toda exhortación a
sesiones experimentales participa automáticamente en
el desarrollo de las facultades.
La condición primordial, si no pudiera haber sino una,
sería saber rodear bien a los médiums durante sus
trabajos de experimentación. La mediumnidad es un bien
precioso que adquiere su sentido en el objetivo que logra
alcanzar en pro del compartir, un compartir del espíritu
de carácter evolutivo.
Una invitación al desarrollo de una mediumnidad es
siempre algo difícil, a veces el temor a lo desconocido
requiere de los consejos de los espíritus para guiar mejor
la realización de las misiones. Algunas veces es necesario
orientar un trabajo preparatorio individual, como le
fue indicado a un médium artista en este mensaje: “A
veces es necesario encontrar silencio, a veces es necesario
ocultar la luz del día, en verdad será necesario recibirnos
en calma y relajación, apártate de toda humanidad,
estírate, permanece en la oscuridad y medita”.
Según este mensaje, el médium artista no necesita
estar rodeado por un grupo espírita. En efecto, desde
un punto de vista fluídico, la mediumnidad artística no
presenta las mismas características en su desarrollo. Así
se expresaba sobre este asunto el espíritu Pablo Picasso:
“La pintura mediúmnica debe encontrar su lugar en el
mundo de las artes, al mismo nivel que todas las formas
de expresión artística. El pintor médium es, también,
testigo de la supervivencia del espíritu; y, más que eso,
es testigo de la eternidad del fenómeno creativo. En
el más allá, pensamos las formas y los colores, nuestro
pensamiento atraviesa el espacio para llegar al hombre
según el siguiente modo vibratorio: si decido pintar un
payaso, en primer lugar pensaré en el payaso. Entonces me
aparecerá en todos los detalles de su traje, su maquillaje,
y su expresión cómica o trágica. En ese preciso momento
de mi creación, me traslado con mi vehículo periespritual
a la habitación donde soy esperado por el médium,
llevando conmigo la imagen de mi payaso. Para llegar al
médium, para guiar su mano, deberé actuar sobre su doble
con la fuerza de mi deseo. Empleo entonces la telepatía
para desencadenar una vibración sobre el cuerpo etérico
del médium, vibración que será trasladada a su cuerpo
físico, última etapa del proceso creativo. Mentalmente el
médium sabrá lo que debe hacer, automáticamente elegirá
las formas y los colores deseados, sentimentalmente,
recibirá la expresión que deseo dar al personaje. En ningún
momento debo apartarme de la habitación donde trabaja
el médium. En general, el pintor médium debe trabajar
solo. Sentirá así, más allá del automatismo que lo guía, la
presencia afectiva del artista invisible…”
Los riesgos de la mediumnidad
El ejercicio de toda facultad mediúmnica ocasiona un
gasto flúidico, circunstancia que acarrea un cierto estado
de fatiga. Se aconseja entonces un descanso para reparar
el déficit energético ocasionado.
También hay riesgos desde un punto de vista moral, pues
la práctica de la mediumnidad exige mucho tacto para
desbaratar los ardides de los espíritus embusteros. El
recogimiento es una condición sin la cual no se puede
tener trato con los espíritus serios; las invocaciones
hechas con irreflexión y bromeando son una verdadera
profanación que abre fácilmente el acceso a espíritus
animados de malas intenciones.
Pueden sobrevenir consecuencias como la obsesión. Ese
es uno de los mayores escollos de la mediumnidad. Los
motivos varían según el carácter del espíritu. Pueden ser
espíritus que sufren, espíritus que quieren causar mal. La
característica principal de la obsesión es la exclusividad
de las comunicaciones con un espíritu. En esta relación
hay un vínculo de dominante a dominado y el médium
se convierte en el receptor exclusivo de un espíritu.
En cuanto a la posesión, es un asedio que paraliza la
voluntad del que la sufre, y le hace actuar a pesar suyo.
El médium es completamente subyugado por el espíritu
posesor. La posesión puede actuar tanto sobre el aspecto
psíquico como sobre el físico.
Las pruebas
En primer lugar, existió el ilustre sabio inglés William
Crookes, conocido por su descubrimiento de la materia
radiante y quien durante tres años, consiguió en su
casa materializaciones del espíritu de Katie King, en
condiciones rigurosas de control. Oliver Lodge, rector de
la universidad de Birmingham, miembro de la Academia
Real escribió: “Personalmente he sido llevado a la certeza
de la existencia futura, por pruebas que se apoyan sobre
una base puramente científica”. Frédéric Myers, profesor
de Cambridge, refiriéndose a la médium Sra. Thomson,
escribió: “Creo que la mayoría de estos mensajes proviene
de espíritus que se sirven temporalmente del organismo
de los médiums para dárnoslos”.
El célebre profesor Lombroso, de Turín, declaró: “Los casos
de casas encantadas en las que, a lo largo de los años,
se producen apariciones o ruidos que concuerdan con
el relato de muertes trágicas, y observadas fuera de la
presencia de médiums, argumenta en favor de la acción
de los fallecidos”. William James, rector de la universidad
de Harvard, en Nueva York, mantuvo la verosimilitud
de las comunicaciones de los difuntos en su estudio
aparecido en 1909 en los Proceedings. Escribió que:
“Estos fenómenos dan la impresión irresistible de que es
realmente la personalidad con sus propias características
la que conversa”.
Así, durante el fin del siglo XIX y comienzos del XX, y
en todos los países, el fenómeno espírita fue objeto de
frecuentes investigaciones, emprendidas y dirigidas por
comisiones científicas. Eruditos escépticos y profesores
célebres, pertenecientes a todas las grandes universidades
del mundo, sometieron esos hechos a un examen riguroso
y profundo. Su intención era, en primer lugar, arrojar luz
sobre lo que creían era el resultado de mistificaciones.
Pero todos, después de muchas experiencias, tuvieron
que doblegarse ante la realidad de los hechos. Para citar
sólo otro ejemplo, el doctor Richard Hodgson, fallecido
en diciembre de 1906, se comunicaba con su amigo J.
Hyslop, profesor de la universidad de Columbia, entrando
en minuciosos detalles respecto a los experimentos y
trabajos de la sociedad de investigaciones psíquicas, de
las que había sido presidente en su sección americana. Las
comunicaciones eran transmitidas a través de médiums
que no se conocían y se confirmaban unos con otros.
En 1892, la médium Eusapia Paladino actuaba en Milán
en circunstancias rigurosamente científicas, con actas
firmadas por la mano de diecisiete nombres: Schiaparelli,
director del observatorio astronómico de Milán; Aksakoff,
consejero de Estado ruso; Brofferio y Gerosa profesores
de la universidad Ermaroca; y G. Finzi, doctores en física;
Charles Richet, profesor de la facultad de medicina
de París, director de la Revue Scientifique; Lombroso,
profesor de la facultad de medicina.
Estas actas comprobaban la producción de los fenómenos
siguientes, obtenidos en la oscuridad, los pies y las manos
de la médium era sostenidos constantemente por dos de
los asistentes:
“Transporte de objetos diversos sin contacto: sillas,
instrumentos de música etc.; impresiones de dedos en
arcilla; apariciones de manos sobre un fondo luminoso,
apariciones de luces fosforescentes; elevación de la
médium sobre la mesa; desplazamiento de sillas con las
personas que las ocupaban; caricias percibidas por los
asistentes”.
En un discurso pronunciado el 30 de enero de 1908 en
la Sociedad de investigaciones psíquicas de Londres,
sir Oliver Lodge habló de los mensajes obtenidos por
ciertos médiums por medio de la escritura automática:
“La ‘correspondencia cruzada’, es decir la recepción de
una parte de comunicación por un médium y de la otra
parte por otro médium, cada una de las partes no puede
ser comprendida sin la ayuda de la otra, es una buena
prueba de que una misma inteligencia actúa sobre los dos
automatistas. Si además, el mensaje tiene la característica
de una persona fallecida y como tal es recibido por
observadores que no la conocían íntimamente, se puede
ver la prueba de la persistencia de la actividad intelectual
de esa persona…”
He aquí la reproducción de otra acta elaborada el 13
de enero de 1899: “Doce personas estaban reunidas
en casa del Sr. David plaza des Corps Saints, nueve en
Avignon, para su sesión semanal de espiritismo. Después
de un momento de recogimiento, se vio a la médium,
Sra. Gallas, en estado de trance, volverse hacia el abad
Grimaud y hablarle en el lenguaje de signos empleado
por algunos sordomudos. Su locuacidad mímica era
tal que se le rogó al espíritu que se comunicara más
lentamente, lo cual hizo enseguida. Por una precaución
cuya importancia se apreciaría, el abad Grimaud no hizo
sino mencionar las letras a medida que eran transmitidas
por la médium. Como cada letra aislada no significa
nada, era imposible, aunque se hubiera querido,
interpretar el pensamiento del espíritu; y fue sólo al
finalizar la comunicación que ésta fue comprendida,
siendo hecha la lectura por uno de los dos miembros
del grupo encargado de transcribir los caracteres.
Además, la médium empleó un doble método: el que
enuncia todas las letras de una palabra, para indicar su
ortografía, única forma sensible para los ojos, y el que
enuncia la articulación, sin tener en cuenta la forma
gráfica, método cuyo inventor fue el Sr. Fourcade”.
La naturaleza de los mensajes
Los mensajes recibidos en el seno del Círculo Allan
Kardec abarcan una multitud de temas. Si el espiritismo
es una escuela, es una escuela del espíritu, que invita
al conocimiento y al sentimiento. Es así como, por
ejemplo, los mensajes sobre historia, política y ciencias
van junto a los mensajes de poesía, arte como la pintura,
la música y la escultura, pero también el acercamiento
entre un guía y su protegido. El alimento espiritual vale
tanto como el del cuerpo y se compone de una variedad
indispensable de mensajes que equilibran nuestra
naturaleza profunda y necesitada de una reflexión
individual y colectiva. Por ejemplo, el simple hecho
de recibir una información sobre la historia implica
dos cosas, la primera se refiere a la profundización de
esa parte histórica para ubicarla mejor en el tiempo y
establecer un vínculo con el presente. La segunda razón
se refiere más bien al respeto con relación al espíritu que
viene a manifestarse. El espíritu Michel Ney vino a dar
testimonio de este deber de conocimiento:
“…Amigos míos, sé que desde hace años los espíritus
os visitan y han venido a este lugar para haceros
numerosas revelaciones, compartir con vosotros
sentimientos extraordinarios, un poder que no lo es
menos. Cuando pienso en todos esos espíritus, pienso
en lo que han sido antes. Pienso en sus anterioridades
terrenales, pienso en su pasado, pienso en su historia.
Para muchos espíritus que vienen a visitaros, se trata
efectivamente de hablar de historia… El que desconoce
la historia no puede comprender ciertos mensajes de
los invisibles por la sencilla razón de que no conoce la
naturaleza del personaje que se manifiesta al grupo. No
basta con leer una firma, es preciso saber comprender
su pleno y completo significado. Muchos espíritus han
venido hasta vosotros por haber desempeñado un papel
esencial en el pasado de la tierra. Cualquiera que haya
sido su función, cualesquiera hayan sido las comarcas
donde estos espíritus vivieron antes, es preciso tener
preocupación por la historia para comprender sus
palabras. La historia es una herramienta científica que
debe permitir a todos aprehender mejor el presente,
fijarlo mejor, comprenderlo mejor, pero también
preparar mejor el porvenir.

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