"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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Ponemos en conocimiento de todos nuestros amables lectores que pueden descargar gratuitamente libros de contenido doctrinario, como las obras fundamentales de la Codificación Kardeciana y de otros destacados autores del pensamiento filosófico espírita en los siguientes enlaces:
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Saludos.

EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizados los blogs: CULTURA Y DIVULGACIÓN ESPÍRITAS y CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



martes, 29 de diciembre de 2015




LA REENCARNACIÓN REENCARNACIÓN:
LAS PRUEBAS porNICOLE LAVOINE 
LE JOURNAL SPIRITE N° 102 octobre 2015



E n la revista 99, Marie-Noëlle Courtiol explica todo el trabajo de búsqueda cumplido por investigadores como Ian Stevenson y uno de los que ha tomado el relevo: Jim Tucker.
En efecto, hoy en día, los trabajos de estas personas han demostrado la realidad de la reencarnación y por lo tanto, también han establecido la realidad del más allá y de la supervivencia del alma.
Los miles de casos estudiados proceden del mundo entero, incluido el Occidente donde la idea de reencarnación está lejos de ser admitida por todos, como sí lo es en varios países de Oriente.
La prueba está hecha pues, porque es imposible desconocer todas estas declaraciones.
Muchos niños dan testimonio, pero ocurre también que los adultos tienen el recuerdo de una de sus anterioridades. La razón es la misma en ambos casos: dar testimonio. Dar testimonio de la reencarnación llamar la atención del hombre, despertar nuestra reflexión sobre nuestra supervivencia y comprender que las vidas sucesivas nos sirven para evolucionar, que una sola vida no basta para alcanzar la perfección.

LA HISTORIA DE JENNY COCKELL, AU TO R A I N G L E S A
Al principio fue de niña que Jenny recordaba su vida pasada, pero sus recuerdos persistieron a lo largo de su adolescencia y de su vida adulta. Publicó su historia bajo el título Mes enfants d’une autre vie (Mis hijos de otra vida). De la cual he aquí el resumen: El 24 de octubre de 1933, Mary Sutton, joven irlandesa de treinta y cinco años, muere poco después del nacimiento de su octavo hijo, en el hospital de Dublín (Irlanda).
Fallece llevándose consigo su inquietud por sus otros ocho hijos que deja sin protección a su padre alcohólico y violento que bebe hasta el último centavo. Veintiún años más tarde, en Inglaterra, nace Jenny, tercera hija de una familia marcada por problemas semejantes a los de los Sutton de antaño. Desde su más tierna infancia, Jenny percibe imágenes de la vida de una joven, de quien al principio no conoce sino el nombre, Mary.
Preserva sus recuerdos en una profusión de dibujos que su mamá guarda celosamente.
Luego, esas imágenes se vuelven recuerdos felices pero también inquietantes. Por ejemplo, Jenny revive y siente las circunstancias del fin de la vida de Mary, de su impotente rebelión contra el destino que la ha separado entonces de sus hijos, de su angustia ante la idea de dejarlos sin protección, y del sentimiento de culpa que experimenta por evitar una situación difícil.
Sus dibujos describen con precisión sus recuerdos, dibuja su antigua aldea con asombrosa exactitud. Todo lo que recuerda está descrito allí. Las experiencias de la vida de Mary se vuelven cada vez más precisas para Jenny, los recuerdos vagos se condensan en imágenes concretas, y la intuición de haber sido esa Mary se impone cada vez más a su conciencia hasta estar convencida de que se trata de ella misma que recuerda su vida anterior. Ya adulta, se entrega a una insólita búsqueda. Quiere encontrar a los hijos de su vida anterior, verlos, saber en qué se han convertido. Por medio de un atlas escolar, encuentra el lugar que busca: Malahide, en Irlanda.
Compara sus dibujos con los datos, encuentra la casa donde vivió como Mary, busca las direcciones de sus hijos de antaño y en efecto … ¡Logra encontrarlos! Esta historia, sucintamente resumida, se cuenta entre los testimonios más impresionantes respecto a la reencarnación. Jenny Cockell relató su trayectoria en un libro, Yesterday’s Children (Hijos de Ayer), y su relato inspiró también la película del mismo nombre.
Durante una entrevista, Jenny explica que fue difícil para ella anunciarles a desconocidos que en su vida anterior era su madre. Con uno de ellos, el contacto fue particularmente difícil. Él no comprendía lo que ella quería y sobre todo lo que le contaba. Debió acudir a una investigadora interesada en su caso. He aquí lo que Jenny explica: “En ese punto de la historia, me sentí un poco presa del pánico, y por esa razón, me relacioné con una investigadora interesada en mi caso, a fin de hacer el trámite algo más oficial, y reducir la inquietud de la familia. Esta persona reconstituyó la historia, se entrevistó conmigo, luego con el hijo mayor. Recogió nuestros testimonios.
De su trabajo, y antes de nuestro encuentro, surgieron nueve páginas de declaraciones que concordaban hasta en los menores detalles. Así, yo tenía con qué entrevistarme con Sonny.
Sonny era el hijo mayor, nacido en 1919. Me acuerdo de él hacia la edad de trece años.
Volvimos a ver juntos las notas de la investigadora e intercambiamos acerca de sus palabras.
Sonny contaba un recuerdo de su juventud y yo debía terminar la historia. Luego, me tocaba a mí empezar y a él continuar. La mayoría de los hijos debió reanudar el contacto, dado que habían sido separados y enviados a hogares diferentes. Algunos de ellos no se habían visto desde hacía mucho tiempo, y hasta durante la mayor parte de sus vidas. A fin de dejar que se encontraran unos con otros, hablaran y pasaran tiempo juntos, yo debía quedar en segundo plano y permitir que las cosas evolucionaran naturalmente. (…) No quería confundirlos con mi repentina irrupción en sus vidas.
Era una situación muy delicada”. Jenny Cockell ha permanecido en contacto con sus hijos de antes, sin ser sin embargo invasiva en sus vidas. Ha dado muestras de mucho ánimo, dando testimonio sin rendirse de su certeza de haber sido Mary Sutton. Eso le ha valido numerosas críticas. Su obra ha sido calificada de “dulce novela” salida toda de su imaginación, pero ella ha ido hasta el fin con su convicción.

R E E N C A R N A C I Ó N D E U N A M U J E R A S E S I N A DA ; CUANDO LA REENCARNACIÓN SIRVE D E P R U E B A E N U N P R O C E S O
El 26 de octubre de 1978, fue encontrado el cuerpo de una joven en el trayecto del ferrocarril del Ganges. La investigación reveló que la víctima, entonces no identificada, había sido estrangulada, ocultada en un baúl y arrojada de un tren en marcha. Cuatro años más tarde en la pequeña aldea de Bethar, Meenu, una niña de tres años, comenzó a hablar con mucha precisión de su vida anterior. Describía sus trajes, sus bienes y su soberbia casa en Kânpur, cerca de una estación y de un templo. Entonces se llamaba Sudha y estaba casada con un célebre médico, el doctor Vinay. Este último tenía una aventura con Bhagwati Sing, una enfermera. ¡La niña afirmaba haber sido estrangulada por su marido! Pidió también ir a ver a su padre anterior en Kânpur. Sus padres pensaron entonces que ella inventaba las historias. Pero ante tanta insistencia, algunos meses más tarde, la llevaron, acompañados por su abuela, a la ciudad en cuestión donde la chiquilla no había ido nunca. Sin embargo, ella los guió hasta la casa de sus padres anteriores. Llegados a una calle, reconoció a sus antiguos padres que estaban en un balcón. Su anterior mamá testimonia: “El 17 de febrero de 1983, nos encontramos por primera vez con Meenu. Estaba al otro lado de la calle y nos vio en el balcón. Le dijo a su abuela: «¡Mira, mi mamá me ve!». Luego le pidió agua a su abuela, un vendedor ambulante se la ofreció, pero ella respondió: «No, la quiero de las manos de mi mamá». La niña y su abuela cruzaron la calle, encontraron la entrada de nuestra casa y subieron las escaleras. La niña miraba hacia todos lados. Salimos a ver quién era aquella niña. Fijó su mirada sobre nosotros durante cinco minutos. Le dije: «¿Es que tú me conoces?» y respondió: «Sí, ¡eres mi mamá!». Luego dijo: «Tengo sed», la puse sobre mis rodillas y le di un vaso de agua. Se puso a recorrer la casa, y pasó por el cuarto de oraciones donde se arrodilló para rezar. Luego, se acercó a su cuñada como si la conociera”. Después, el anterior papá contó: “Cuando la vi, me reconoció y me pidió que no la volviera a dejar ahora que había regresado”. La mamá continúa: “Meenu hurgaba entre sus viejos trajes diciendo: «¡Es mi sari! ¡Es mi guitarra!» Ella siempre tocaba la guitarra. Cuando le preguntamos: «¿Dónde estudiabas en la casa?», nos llevó al nivel de su cuarto. Nos mostró el lugar exacto donde estudiaba y ordenaba sus libros. Todo lo que dijo era cierto. ¡costaba creerlo! Luego, fue a otra habitación a buscar un álbum de fotos, lo abrió y mostró las fotos del doctor Vinay y de Sudha. Identificó a cada persona sin ningún error”. Meenu dio entonces sorprendentes detalles sobre las circunstancias de su muerte: “¡La enfermera sostuvo mis manos detrás de mi espalda y el doctor Vinay me estranguló! Súbitamente, mi cuerpo fue transportado dentro de una caja que luego fue lanzada desde el Viaducto”. Describió igualmente lo que vivió inmediatamente después su muerte: “Por mucho tiempo permanecí tendida, luego erré de aquí para allá. Unas personas me llevaron al paraíso y un hombre muy luminoso, sentado en una butaca, me preguntó a dónde quería ir. Yo respondí: «Quiero ir a casa de mi abuela», pero mi pedido fue rechazado. Insistí varias veces en volver a mi casa de antaño. Entonces el hombre muy luminoso me puso algo en la mano y me envió a mi aldea. Fue así como llegué y les pedí a mis padres actuales que me enviaran a casa de mis padres anteriores”. Meenu es uno de los casos más célebres estudiados por el doctor Ian Stevenson. He aquí algunas de las preguntas que éste le hizo: ¿Quién fue testigo de tu muerte? —Vinay, Bhagwati y yo. ¿Con qué propósito regresaste a esta vida como Meenu? —Dios dijo que debía venir y he venido. ¿Dónde colocó tu marido tu cuerpo? —Lo envolvió en un lienzo, lo puso en un saco de yute y luego en una caja que arrojó al Ganges. ¿Dónde está tu marido hoy? —En prisión. ¿Deseas ver a tu marido castigado? —¡No! El testimonio de Meenu fue presentado como prueba suplementaria en el proceso del Dr. Vinay que fue reconocido culpable y condenado a cadena perpetua. La niña dice que siempre ama a su marido y reza por su liberación. A los ojos de sus padres anteriores, se trata de su hija Sudha y querrían que viniera a vivir con ellos, pero los padres actuales no desean la separación. En India la reencarnación es una creencia muy presente en muchas religiones, como el hinduísmo, el jainismo o hasta el budismo. Se resalta que, a través de sus diferentes vidas, el hombre encarnado se elevará sobre todos los planos de la existencia, ya sean éstos espirituales o intelectuales. Se comprende entonces que el caso de Meenu sea aceptado y mediatizado sin que nadie reclame que es fábula, manipulación de una niña o hasta histeria colectiva… En Occidente, las religiones monoteístas tienden más bien a rechazar la reencarnación. La sola entrevista de una niña no basta para hacer aceptar la veracidad de sus palabras. Fue por eso por lo que en el departamento de parapsicología de la universidad de Virginia, el psiquiatra Ian Stevenson se interesó en el caso de Meenu con un enfoque más científico. Según otro parapsicólogo, que también estudió el caso de la reencarnación de Meenu, parece muy difícil que una niña de esa edad sea capaz, a través de un aprendizaje o de una manipulación cualquiera, de suministrar detalles tan precisos sobre la vida de Sudha. En vista de lo que sabemos, Meenu manifiestamente quería regresar con su abuela y al mismo tiempo dar testimonio del drama que vivió pero sin ninguna animosidad. Hace dos mil años, Jesús afirmó: “En verdad te digo, nadie puede conocer el reino de Dios, si no nace de nuevo”. Idea aceptada por la religión católica, y que sobreviviría hasta el siglo VI, cuando en el concilio de Constantinopla, el término reencarnación sería rechazado oficialmente por la Iglesia y sustituido por el de resurrección. Resurrección que significa regresar a la vida en el mismo cuerpo, lo cual no es la misma cosa. Trece siglos más tarde, Allan Kardec, gracias a la comunicación con los Espíritus, reveló que la reencarnación es uno de los principios fundamentales de la enseñanza de los Espíritus y por tanto de la filosofía espírita, una ley universal y divina. Desde hace cuarenta años, nuestro Círculo ha tomado el relevo de nuestros pioneros, y continúa transmitiendo, gracias a nuestros médiums, la filosofía de los Espíritus, entre otros, sus testimonios y sus palabras sobre la reencarnación. Desde hace más de cincuenta años, investigadores y psiquiatras se han interesado con seriedad en la cuestión y lo siguen haciendo. Y hoy podemos comprobar que, con sus estudios e investigaciones, han demostrado y probado sin lugar a dudas la realidad de la reencarnación. En conclusión, podríamos decir que por razones que pertenecen a la inferioridad humana, se quiere obstaculizar la verdad, que termina siempre por estallar.

sábado, 26 de diciembre de 2015




LA REENCARNACIÓN a través los tiempos
REENCARNACIÓN - LAS PRUEBAS
por KADIA HAMADOU 
LE JOURNAL SPIRITE N° 102 octobre 2015


Desde la Prehistoria, encontramos la creencia en la migración de las almas. Desde la India ancestral hasta el cristianismo primitivo, los hombres creyeron que las almas eran eternas y que solamente los cuerpos eran perecederos. Viajemos a través del tiempo y recorramos juntos diferentes comarcas de culturas muy diversas y en las cuales, sin embargo, se encuentra esta misma creencia en la reencarnación.

EN LA INDIA SAGRADA
La India es terreno abonado para la espiritualidad, el hinduismo es la confluencia de diferentes doctrinas espirituales: shivaísmo, jainismo, vedismo, brahmanismo, budismo, todas estas religiones y filosofías han coincidido en diferentes creencias y dogmas: la India carga la historia de todos estos hombres que han pisado su tierra en busca de certeza, como Siddarta Gautama. ¿Por qué sufrimos, y cómo no sufrir más? Fue a través de estos cuestionamientos y las respuestas que encontró, que el rey Siddarta se convirtió en el Buda, el que despertó. La India es para muchos una tierra de despertar que, desde la antigüedad hasta nuestros días, ha inspirado a diferentes civilizaciones europeas. Actualmente, podemos observar una influencia de Asia en la noción de karma, a través de las preguntas que el público nos hace en las conferencias sobre reencarnación. Si remontamos el tiempo, encontramos los primeros rastros de reencarnación en los antiguos textos religiosos indios, llamados Vedas. Estos conjuntos de textos, transmitidos al principio oralmente, hacia el siglo XV a.C. por sabios védicos considerados videntes, fueron reunidos por escrito a partir del siglo V a.C. En este libro religioso pueden encontrarse pasajes como este: “Así como un hombre desecha los trajes usados para vestirse con nuevos, el ser encarnado abandona los cuerpos usados para entrar en nuevas formas”. De esa manera, según la doctrina védica, las almas son inmortales y cuando “…han alcanzado la perfección suprema, no entran más en esta vida perecedera, morada de los males”. El hombre es pues sometido a un ciclo de reencarnaciones, samsara en sánscrito, donde experimentará el sufrimiento debido a su ignorancia, o más bien a lo que se llamaría su karma antes de alcanzar una liberación final, conocida por la palabra “moksha” o “nirvana”.
Encontramos estas creencias tanto en los hinduistas como en los budistas, pero Asia no es la única tierra donde la reencarnación se había convertido en una evidencia. No las mezclemos con las de los celtas, que creían igualmente que las almas regresaban a la Tierra para cumplir lo que no había sido realizado durante la vida anterior.

EN EL MUNDO CELTA
Tanto entre los indios como entre los celtas existe un ciclo correspondiente a la reencarnación. La rueda kármica de las vidas sucesivas es mencionada en el primer pueblo mientras que en el segundo, se admiten tres círculos que corresponden cada uno a tres mundos diferentes: el de Keugant: el infinito, Dios, el de Abred: la muerte, las almas que regresan de la muerte, la reencarnación, y el último el de Gwenwed: la felicidad, donde el hombre encontrará su memoria integral, la de todas sus encarnaciones. El pueblo celta vivía en armonía con la naturaleza. Los druidas, guardianes y transmisores del saber, jugaban un papel preponderante en la sociedad celta. Sabios y adivinos, también intervenían mucho en la educación y la justicia, así como en la organización litúrgica. César, como otros de sus contemporáneos, quedó impresionado por la organización de la sociedad celta, pero también por el ánimo del que daban muestras los guerreros galos ante la muerte. Por cierto, escribió en su Comentario sobre la guerra de las Galias: “De lo que ellos (los druidas) tratan sobre todo de persuadir, es de que las almas no perecen, sino que después de la muerte pasan de un cuerpo a otro: eso les parece particularmente apropiado para estimular el coraje, suprimiendo el temor a la muerte”. El poeta Lucano escribió en una de sus recopilaciones, en 49 a.C., a propósito de las creencias celtas: “El mismo espíritu anima un cuerpo en otro mundo y, si sus enseñanzas son exactas, la muerte es el medio de una larga vida, y no el fin”. Los celtas tenían igualmente sus propios poetas, los bardos, que sabían también acompañar la poesía con melodía. En un poema titulado Estancias de Alruna, la reencarnación es cantada en prosa y en verso como una verdad universal: “En el universo en movimiento, todo es sólo repetición. Almas de vuestros antepasados, nosotros regresaremos para vivir”. A miles de kilómetros de allí, en otras civilizaciones que tienen una historia y tradiciones totalmente diferentes, se pensaba igualmente que los antepasados reencarnaban.

EN LA TRADICIÓN AFRICANA
Antes de la llegada del cristianismo en el siglo I y del islam en el siglo VIII, el África negra era en su mayoría animista, cada clan tenía sus costumbres. La expansión del cristianismo y del islam, así como el colonialismo, contribuyeron a caracterizar como brujería todos los cultos religiosos africanos anteriores. Durante siglos, en el África negra perduraron las tradiciones orales. De generación en generación, se transmitía todo el bagaje histórico de una familia, los griots eran los conservadores de esa memoria. Contaban sus epopeyas y, al igual que los trovadores y juglares, sabían añadir un sentido poético y legendario. En toda África podíamos observar que los antepasados eran honrados y celebrados. En numerosas etnias del África negra, como los Mossi, los Bambara y los Dogones, encontramos la creencia en la reencarnación; para ellos, era evidente que un difunto reencarnaba en su propia familia. En algunas de estas poblaciones, el recién nacido era examinado por los ancianos, para encontrar en sus rasgos o en marcas cutáneas, señales de su vida anterior. Se consultaba también a un adivino para que este último revelara la identidad de aquel que había regresado. Según los Dogones, la mujer y el hombre reencarnaban en el mismo clan durante cinco generaciones: el que había vivido todas sus encarnaciones se convertía en antepasado, un espíritu que podía venir siempre a traer ayuda a sus descendientes como una suerte de guía, o a castigar a aquellos de su familia que cometían faltas.
Entre los pueblos del Sahel como los Dogones, cada clan era representado por un tótem, es decir un animal, una planta, un mineral o bien un objeto artesanal que lo simboliza. Los Dogones pensaban que antes de reencarnar, un alma se refugiaba en su tótem. La representación del hombre en un animal o una planta sería la simbología de un estado inicial en su evolución hacia la metamorfosis. Las creencias africanas son tan vastas como diversos son estos pueblos. Del Sahel a las tierras del Nilo, descubrimos muchas diferencias, pero perdura un punto común: la creencia en el renacimiento del alma.

DEL ANTIGUO EGIPTO A LA GRECIA ANTIGUA
La muerte parece tener un lugar central en los cultos del antiguo Egipto. Nadie podía escapar a ella, ni siquiera un Dios como Osiris que fue asesinado por su hermano Seth. Luego de este contratiempo, Osiris se convirtió en el Dios de la muerte y el renacimiento; así, dio esperanza a los hombres porque él había vencido a la muerte. El Libro de los Muertos egipcio hace referencia a la reencarnación, su título original es Salida al día, evocando así el camino que lleva de las tinieblas a la luz. Los muertos son momificados y El Libro de los Muertos les hace las veces de guía en su tumba.
Efectivamente, los diferentes hechizos de este antiguo libro de magia les permitirían acceder a la inmortalidad. En los jeroglíficos, la reencarnación está representada por la palabra Kheper, que significa escarabajo, es decir entre los egipcios de la antigüedad: “Convertirse, hacerse, formar o construir de nuevo”. Los egipcios creían en las vidas sucesivas, pensaban que se podía regresar a la Tierra para reparar nuestros errores, pero, si durante el juicio a nuestra alma, nuestro corazón se mostraba tan ligero como una pluma, podíamos continuar nuestras encarnaciones en el cielo. El historiador griego Heródoto afirmaba que la creencia en las vidas sucesivas había pasado de Egipto a Grecia. Los primeros rastros de esta creencia se encuentran en el siglo VI a.C., en una corriente religiosa llamada orfismo.
Según los adeptos al orfismo, el alma reencarna indefinidamente en un cuerpo y la muerte es un período de descanso antes del viaje a la materia. Antes de reencarnar, el alma es juzgada en el Hades. El camino que será elegido por los jueces dependerá de la encarnación anterior; después de la elección de un nuevo destino, el alma bebe el agua del Leteo para olvidar su encarnación precedente. A través de los filósofos, la reencarnación se ha convertido en un asunto de reflexión y ya no es solamente una creencia, sino un saber que sigue el hilo lógico de la reflexión. Según Sócrates, el conocimiento que parece innato resulta de un aprendizaje que ya ha tenido lugar. Desde los filósofos de la antigüedad griega hasta el profeta Jesús, perdura esta creencia en un alma eterna que renace para alcanzar un objetivo de orden espiritual.

DEL CRISTIANISMO PRIMITIVO AL ESPIRITISMO
Desde hace mil quinientos años, la Iglesia rechaza la creencia en la reencarnación mientras que Jesús había crecido en una civilización donde era admitida. En efecto, en la corriente de los esenios de la que formaba parte Juan el Bautista, así como entre los fariseos, era enseñada la creencia en las vidas sucesivas. Jesús mismo, en sus palabras afirmaba esta creencia.
Una noche, durante un intercambio con un fariseo de nombre Nicodemo, le aseguraba: “En verdad, en verdad, te digo, ninguno puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo”. En el Antiguo Testamento, El Libro de Malaquías hace referencia al retorno del profeta Elías: “He aquí que os enviaré a Elías, el profeta, antes de que llegue el día del eterno, ese día grande y temible”. En el Evangelio según Mateo, dice Jesús, haciendo referencia a esta profecía: “Es cierto que Elías debe venir, y restablecer todas las cosas. Pero yo os digo que Elías ha venido ya, que no lo han reconocido, y que lo han tratado como han querido”. Algunos siglos después de la muerte de Jesús, la reencarnación aún era admitida entre muchos grandes religiosos cristianos, especialmente entre los Padres de la Iglesia como Orígenes que enseñaba la pluralidad de las existencias, pero igualmente san Jerónimo, doctor de la Iglesia, considerado como uno de los cuatro Padres de la Iglesia latina. Fue mucho más tarde que la reencarnación fue tildada de anatema por la Iglesia, en 553 durante el segundo concilio de Constantinopla convocado por el emperador Justiniano. Más de mil años más tarde, ese concilio perjudicó a uno de sus propios hermanos, el 17 de febrero 1600: Giordano Bruno fue quemado vivo por haber tratado de exponer a la luz de la ciencia lo que la Iglesia ha querido borrar de la historia. Como Giordano Bruno, Allan Kardec quiso dar testimonio de la veracidad de la reencarnación a través de los hechos. Los testimonios de los Espíritus venidos a manifestarse le confirmaron lo que a lo largo de los siglos ya los hombres admitían. La comunicación espírita ha permitido obtener respuestas coherentes y lógicas que explican la reencarnación por las relaciones de causa a efecto, interviniendo en una ley universal de evolución. Entre los pioneros del espiritismo, encontramos científicos como Gabriel Delanne y Albert de Rochas que han demostrado, a través de
hechos coherentes y contundentes, no sólo la supervivencia del alma sino también su retorno a la materia para evolucionar y progresar sin cesar.
A pesar de los siglos transcurridos desde la antigüedad india hasta nuestros días, la creencia en las vidas sucesivas perdura en más de mil millones de seres humanos. Es evidente que si esta creencia fuera del orden de la superstición, hubiera sucumbido al tiempo como muchas creencias irracionales. Después de las investigaciones de numerosos científicos espíritas hasta los años 30, un solo científico dedicó luego sus trabajos a esta idea, en la persona del doctor Ian Stevenson. A pesar de esta desoladora comprobación, sabemos que no hará falta otro siglo antes de que otros científicos se interesen en serio por esta ley, que ha demostrado a través el tiempo su carácter universal.

domingo, 13 de diciembre de 2015

quinta-feira, 10 de dezembro de 2015

AMÉRICA ESPÍRITA - ANO XVIII - N.199 - DEZEMBRO 2015


Intolerancia

El panorama mundial vuelve a tener una complejidad enorme. La sociedad occidental enfrenta el ataque de un grupo fundamentalista Islámico que, interpretando una doctrina religiosa en sus aspectos más extremos, utiliza esas interpretaciones para romper con los principios de respeto y valoración de la diversidad que lentamente vinimos alcanzando.
Cuando leemos lo versos del Corán que inspiran a este grupo de fundamentalistas resulta difícil entender que en pleno Siglo XXI no se entienda que han perdido su vigencia, si es que alguna vez la han tenido.

Podemos observar una tendencia del Ser Humano a creer que la verdad propia es la de todos. A lo largo del tiempo han aparecido actitudes similares en casi todas las religiones, que han intentado pelear su “Guerra Santa” contra los infieles, es decir, simplemente a los que no piensan como ellos.

Esta característica se manifiesta en las religiones y también en algunos partidos políticos o gobiernos que emprenden sus mandatos constitucionales como verdaderos “cruzados” de su pensamiento político, entendiendo como enemigos a todos los que piensan distinto.
Ha habido y hay muchos tipos de “talibanes”, como se llama a los fundamentalistas islámicos. Los ha habido en gobiernos militarizados en Europa y en América Latina, y también cuando han accedido al poder gobiernos defensores de los derechos de los más desprotegidos.

Los hay en las doctrinas filosóficas, en las religiones cristianas, también los hay en el espiritismo. Esta última clase de fundamentalistas no emplean la violencia física, pero en muchos casos también utilizan el descrédito como herramienta de convicción.
Esta radicalización de las ideas la encontramos también en la gente común, cuando toma partido por una u otra idea y tal vez sea la causa que todavía debemos trabajar en nuestro íntimo: la imposición y el personalismo, la falta de tolerancia.
Si estamos convencidos de que el cambio de la Humanidad se producirá desde los cambios individuales, esta ardua tarea comienza por pensar, cada uno de nosotros, que sentimos, que pensamos y que mensaje emitimos frente a las situaciones de personalismo, de descalificación de lo diferente.

Por ejemplo, en Argentina en este momento se vive un cambio de tendencia política. Se va un Gobierno que lógicamente ha hecho cosas positivas y otras que son opinables.
Escuchamos gente aliviada por la sana alternancia en el poder que oxigena y da valor a las democracias y también voces que alertan y emiten opiniones catastróficas por lo que vendrá, convencidos que cualquier cosa que no sea de su agrado será una tragedia. Ahí podemos ver esos rasgos extremistas que nos preocupan, en el sentimiento de prejuicio.
Creo que es necesario calmar nuestros ánimos, reflexionar sobre la necesidad de pacificar el medio social y trabajar en lo que nos toca con la mayor honestidad y conciencia posible. Sin descalificar a los que piensan distinto, o aún a los que obran distinto, pensando que todos estamos, a nuestra manera, en la búsqueda, y que en la diversidad está la riqueza.
Tal vez así estaremos colaborando en alguna medida en desterrar los personalismos, que son la base en la que se apoyan los extremismos.

Espiritismo: Cambia su definición
en la Real Academia Española
Atendiendo a la reivindicación planteada por el Consejo de Relaciones Espírita Portorriqueño – entidad afiliada a la CEPA-, la Real Academia Española (RAE) acaba de modificar la definición de Espiritismo, antes existente en su diccionario. La palabra Espiritismo figuraba desde 1884 en el diccionario de la RAE como “Creencia de quienes suponen que a través de un médium, o de otros modos, se puede comunicar con los espíritus”. Luego de un intenso intercambio de correspondencia entre la RAE y el CREPU, la Real Academia Española, atendiendo a la sugerencia de aquella entidad espírita portorriqueña, concordó en incorporar una segunda acepción a la palabra espiritismo, que quedó así expresada: “Doctrina fundada por Allan Kardec en 1857, que estudia la naturaleza, origen y destino de los espíritus, y sus relaciones con el mundo corporal”.

En una comunicación enviada a los dirigentes de la CEPA, Iván J. Figueroa Agrinsoni, Presidente de Relaciones Espíritas Portorriqueño, informa: “A pesar de que nuestras recomendaciones fueron incluidas como una segunda acepción en el diccionario, aprovechamos para dejarles saber que la primera acepción que se observa en el diccionario, corresponde a la palabra Mediumnismo”.

En su reivindicación a la RAE, CREPU argumentaba que el “Mediumnismo” se observa en algunas religiones afro-caribeñas, en el budismo, en la metafísica, en algunas tribus indígenas, en el Vudú, shamanes y otras formas de pensamiento espiritualista que no guardan relación con el Espiritismo. La carta esclarecía que “El Espiritismo tiene como centro el estudio de los espíritus dentro de un marco doctrinario, mientras que el mediumnismo tiene como centro de atención al instrumento (médium) que establece la comunicación con los mismos. De esto se desprende que el Mediumnismo se puede diferenciar de lo que es el Espiritismo”.

Atendido el pleito formulado por CREPU, Iván Figueroa, envió una nueva correspondencia a la Real Academia Española, donde dice: “El Consejo de Relaciones Espírita Portorriqueño expresa su gratitud por la inclusión de las recomendaciones presentadas y se ofrece a su disposición para continuar colaborando con la Real Academia Española en sus esfuerzos. Esperamos que el Instituto de Lexicografía reciba en bien nuestro sincero aprecio por la gestión, la cual valorizamos infinitamente. Agradecemos enfáticamente la disposición con que han mantenido abierto los canales de comunicación y su espíritu de transparencia para con este asunto”.(Colaboración: Gustavo Molfino).




AIPE promove Congresso em Setembro

AIPE – Asociación Internacional para el Progreso Del Espiritismo -  promoverá Congresso, em Setembro/2016, em Madri, Espanha.
Da presidente da entidade, Rosa Diaz Outeiriño (Ourense/ES), expositores espíritas, integrantes da CEPA, estão recebendo convite para expor trabalhos naquele Congresso. Na carta que reproduzimos abaixo, é solicitada a confirmação até o final do presente mês de dezembro:
Apreciados amigos y compañeros del ideal espírita:
La Comisión Organizadora del II Congreso Espírita Internacional, que se celebrará en elHotel Torre Hogar****  en Torrejón de Ardoz (Madrid) los días 16, 17 y 18 de septiembre de 2016, desea poner a su consideración la posibilidad de participar como Conferenciante o Panelista en las actividades promovidas para este evento.

Lamentamos mucho no poder hacernos cargo de los gastos derivados de su desplazamiento pero sí de los gastos de su alojamiento (exceptuando los del acompañante) durante los días de celebración del evento.

En el caso que su respuesta sea positiva, nos convendría saber sobre qué tema se centrará su participación, siempre de acuerdo con el lema del Congreso, “Un Nuevo Mundo”.






EPITAFIO DEL DOLMEN DE ALLAN KARDEC EN EL CEMENTERIO PERE LACHAISE


REENCARNACIÓN - LAS PRUEBAS
por FABIENNE DUCOURNEAU 
LE JOURNAL SPIRITE N° 102 octobre 2015

La idea de las vidas sucesivas ha surcado numerosas civilizaciones, desde la Antigüedad hasta nuestros tiempos modernos, donde tanto el razonamiento, las experiencias y observaciones de filósofos así como de científicos han demostrado la realidad de la reencarnación. El filósofo Lessing (1729-1781, filósofo de las Luces, adepto de Spinoza) escribe: “¿Qué impide que cada hombre haya existido muchas veces en el mundo? ¿Esta hipótesis es tan ridícula por ser más antigua? … Por qué no habría dado yo en el mundo todos los pasos sucesivos en mi perfeccionamiento que, ellos solos, pueden constituir para el hombre castigos y recompensas temporales?” Igualmente, sobre la tumba de Allan Kardec, puede leerse: “Nacer, morir, volver a renacer, progresar sin cesar, tal es la Ley”.

La reencarnación es la única explicación lógica frente a numerosas desigualdades, ya sean éstas físicas, intelectuales o morales. ¿Por qué favorecería Dios a ciertos seres más que a otros? ¿Por qué algunos muestran desde su más tierna edad, diversas aptitudes y otros no? ¿Por qué algunos son criminales mientras que otros son bondadosos? ¿Por qué ciertos niños mueren a corta edad? Todo ello es contrario a la bondad y justicia de Dios. Cuando uno se hace todas estas preguntas, es posible una sola explicación lógica: la reencarnación. Esta afirmación ofrece un esclarecimiento a nuestras diversas interrogantes. Nuestra vida actual fue precedida por otras vidas, nuestra vida actual es el resultado de nuestras experiencias anteriores y el presente sólo se explica en el pasado. Nuestra evolución es pues el resultado de la pluralidad de existencias recorridas y no somos todos de la misma edad. Dios nos ha creado a todos iguales, y partiendo de este principio, debemos experimentar diversas situaciones relacionales y sociales, y en los diferentes contextos de una vida a otra, a fin de avanzar por el camino de la evolución. Es como en la escuela, aprendemos a leer, a escribir y a contar, pasando por la maternal, la primaria y así sucesivamente. Necesitamos pasar de clase en clase para dominar el conjunto de las diferentes materias; la evolución, es un poco la misma cosa. Necesitamos reencarnar para que nuestra conciencia despierte a tres cuestiones esenciales: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Luego poco a poco, necesitamos
comprender la vida, la muerte, las vidas sucesivas, y así descubrir progresivamente el sentido de la trascendencia divina. Sin embargo, no tenemos el recuerdo de nuestras vidas pasadas y, por otra parte afortunadamente, pues de ser así, sería muy difícil asumir conscientemente nuestras faltas anteriores, nuestras inconsecuencias, nuestras intolerancias, nuestros odios, incluso nuestros crímenes, etc. El olvido es pues una necesidad aunque a veces nos ocurre que tenemos la impresión de ya visto o de experimentar sentimientos espontáneos hacia ciertas personas, pues nuestros amores están vinculados por nuestras existencias pasadas y el lazo que nos une no se puede romper. Sin embargo, la amnesia no siempre es total cuando por ejemplo en el sueño, ocurre que surgen estados de percepciones, sentimientos o pensamientos que nos hacen revivir fragmentos de escenas de vidas pasadas. Y también, por hipnosis, se han efectuado muchas experiencias de regresión a existencias anteriores y se han relatado en numerosos libros como Las vidas sucesivas de Albert de Rochas, Ces autres vies que vous avez pourtant vécues (Esas otras vidas que sin embargo habéis vivido) de Pierre Neuville, etc.

LA RESPUESTA ESPÍRITA 
Fue en 1857 cuando Allan Kardec publicó su  Libro de los Espíritus en el cual expone todas las razones filosóficas que lo condujeron a admitir la teoría de las vidas sucesivas que por otra parte fue vulgarizada por novelistas como Honoré de Balzac, Théophile Gautier y George Sand, así como por el gran poeta Victor Hugo. He aquí lo que escribió Allan Kardec: “Algunas personas piensan que las diferentes existencias del alma se cumplan de mundo en mundo y no sobre un mismo globo donde cada espíritu aparecería una sola vez. Esta doctrina sería admisible, si todos los habitantes de la Tierra tuvieran exactamente el mismo nivel intelectual y moral; entonces no podrían progresar sino yendo a otro mundo y su reencarnación en la Tierra no tendría utilidad; ahora bien, Dios no hace nada inútil. Desde el momento en que allí se encuentran todos los grados de inteligencia y moralidad, desde el salvajismo que bordea lo animal, hasta la más avanzada civilización, se ofrece un vasto campo al progreso; uno se preguntaría por qué el salvaje estaría obligado a ir a buscar en otra parte el grado superior a él, cuando lo tiene al lado y así, de pariente en pariente, por qué el hombre adelantado no habría podido cumplir sus primeras etapas sino en esos mundos inferiores, cuando los análogos de esos mundos están a su alrededor, que hay diferentes grados de avance, no sólo de pueblo en pueblo, sino en el mismo pueblo y en la misma familia. Si ello fuera así, Dios habría hecho algo inútil poniendo juntos la ignorancia y el saber, la barbarie y la civilización, el bien y el mal, mientras que es precisamente este contacto el que hace avanzar a los atrasados. Ya no hay pues necesidad de que los hombres cambien de mundo en cada etapa, como no la hay para que un alumno cambie de colegio en cada clase; lejos de ser una ventaja para el progreso, eso sería una traba, pues el espíritu estaría privado del ejemplo que le ofrece la vista de los grados superiores y de la posibilidad de reparar sus culpas en el mismo medio y con respecto a aquellos a quienes ha ofendido, posibilidad que es para él el medio más poderoso de avance moral. Después de una corta cohabitación, los Espíritus se dispersan y, volviéndose extraños unos de otros, sin haber tenido tiempo de consolidarse, se romperían los vínculos de familia y de amistad. Al inconveniente moral se uniría un inconveniente material. La naturaleza de los elementos, las leyes orgánicas, las condiciones de existencia, varían según los mundos; de acuerdo con esta relación, no hay dos que sean perfectamente idénticos. Nuestros tratados de física, química, anatomía, medicina, botánica, etc., no servirían de nada en los otros mundos, y sin embargo lo que allí se aprende no es perdido; no sólo desarrolla la inteligencia, sino que las ideas que de allí se extraen ayudan a adquirir otras nuevas. Si el espíritu no hiciera sino una sola aparición, a menudo de corta duración, en el mismo mundo, en cada migración se encontraría en condiciones muy diferentes; operaría cada vez sobre elementos nuevos con fuerzas y según leyes desconocidas para él, antes de haber tenido tiempo de elaborar los elementos conocidos, estudiarlos, y ejercerlos. Cada vez sería un nuevo aprendizaje por hacer, y esos cambios incesantes serían un obstáculo al progreso. El espíritu debe permanecer pues en el mismo mundo, hasta que haya adquirido la suma de conocimientos y el grado de perfección que comporta ese mundo. Que los espíritus parten para un mundo
más adelantado que este en el que ya no pueden adquirir más nada, debe ser y es. Si hay quienes lo dejan antes, es sin duda por causas individuales que Dios pondera en su sabiduría”. Después de un tiempo pasado en el más allá, reencarnamos trayendo con nosotros la herencia de nuestras vidas pasadas; vivimos nuevas vidas yendo hacia adelante, siendo el objetivo la evolución que no podemos adquirir en una sola existencia. Si nada existe antes de nuestro nacimiento, cómo explicar esas diferencias, mientras que al contrario todo se explica y todo se aclara con el concepto de las vidas sucesivas. Nada se pierde, tanto el mal como el bien que hemos hecho durante nuestras vidas anteriores, al mismo tiempo que nuestras acciones cotidianas vienen a sumarse a nuestro yo profundo. En nuestra muerte nos llevamos todo lo vivido y en nuestra reencarnación, volvemos con ese pasado inscrito en nuestros espíritus. Algunos han recorrido ya un largo camino con numerosas vidas, mientras que otros están al principio de la escala de las vidas pero en todo ello, no hay fatalidad. Por nuestra voluntad, tejemos nuestro destino existencia tras existencia, día tras día. La reencarnación sobre la Tierra tiene un objetivo, y ese objetivo es nuestro perfeccionamiento; es imposible que todos los hombres puedan evolucionar en una sola vida. Estos retornos sucesivos nos permitirán un día llegar a planetas más adelantados. Nuestra Tierra es el reflejo de sus habitantes, y aunque ha evolucionado en el transcurso de los siglos pasados, igualmente le queda todavía un largo camino que recorrer para que un día, despojada de sus guerras y de sus crímenes, acceda a una escala superior donde el bien prevalezca sobre el mal. Nacer o renacer es una realidad extraordinaria. Renacer es una necesidad para nuestro desarrollo constante, tanto para nuestros conocimientos como para nuestra conciencia. Nuestro espíritu crecerá de vida en vida, progresará y vencerá todas las dificultades. El periespíritu, nuestra envoltura fluídica, juega un papel importante, al poseer en sí todo el rastro de nuestro ser desde su origen. Se afina de acuerdo con nuestros pensamientos y nuestras acciones. Cuando hayamos llegado a un grado suficiente de avance, las vidas planetarias serán cada vez menos necesarias, hasta librarnos totalmente de los renacimientos en la materia.

martes, 1 de diciembre de 2015



REENCARNACIÓN:LAS PRUEBAS
por JOCELYNE CHARLES 
ALBERT DE ROCHAS regresiones bajo hipnosis
LE JOURNAL SPIRITE N° 102 octobre 2015 


Albert de Rochas (1837-1914) fue politécnico y militar. Dejó numerosas obras sobre la historia militar de los Alpes y las fortificaciones. Hacia el fin de su vida, se dedicó a los estudios sobre los fenómenos paranormales: espiritismo, magnetismo, hipnosis, levitación y reencarnación. En su obra Las vidas sucesivas, experimentó la hipnosis sobre varios sujetos, para hacerlos retroceder a sus vidas pasadas. He aquí algunos de sus casos:

EL CASO DE HENRIETTE

 Henriette es una mujer de treinta y cuatro años, madre de familia, perfectamente equilibrada tanto en lo moral como en lo físico,
instruida. La escena sucede en Valencia en febrero de 1906. Se trata de la tercera sesión. “Duermo fácilmente a Henriette. Le sugiero remontarse al pasado. Revive rápidamente su vida actual y asume la postura del feto. La hago remontar aún más en el pasado y entra en su vida anterior. Es una anciana totalmente degradada, que vive en París, bajo la República de 1848. Añora a «Louis-Philippe, ese hombre valiente». Tuvo muchos hijos; pero la mayoría murió y los otros la abandonaron. Sólo tiene a su gato a quien le hace un lugar a su lado, sobre la butaca, y lo acaricia. Se llama Marie Lecourbe. Ha sufrido muchas adversidades. Recuerda a su amigo, el escultor Henri Davin con quien se había querido casar, pero no lo pudo hacer, pues sus padres eran ricos y ella pobre. Conoció a Henri en la escalera de su casa. Él vivía en el primer piso y lo encontraba cuando iba a su trabajo. La hago rejuvenecer. Tiene veinte años y se va a casar con un obrero metalúrgico. La hago rejuvenecer. Tiene diez años y se muestra muy viva y alegre. Se levanta y salta a la cuerda. La envejezco; tiene treinta años. Explica que todavía se llama Marie Lecourbe, a pesar de su matrimonio, es que se casó con su primo. Su marido es un hombre muy valiente «que no bebe más que los otros». Le pido noticias de Henri. Ella no ha visto más a Henri y no quiere volverlo a ver. Lo amó y lo dejó sabiamente; pero la separación le hizo demasiado daño. Envejezco a Marie: ahora tiene sesenta años. Su marido murió y eso es afortunado, pues ya no trabajaba. Está sola. Sus hijos todavía vivos están casados. La envejezco y cae muerta. Me dice que está muerta desde hace más de ochenta años. Allí donde está, encontró a sus padres, pero no se hablaron y la familia ya no cuenta mucho. No ha encontrado a su amigo Henri que debió morir antes que ella y debe haber reencarnado. Recuerda que se alegró de desencarnar. Vio su entierro. No había casi nadie. Sus hijos reían. Parecía que era lo bastante vieja como para morir. Todo eso le daba igual. Sólo ha echado de menos a su gato. Lo ha vuelto a ver en estado de cuerpo astral. La reconoció y «ronroneó». Una vieja vecina recogió al animal. Aclaro aquí que en estado de vigilia, Henriette desconoce la facultad atribuida a ciertos animales de ser más sensibles que el hombre a la presencia de fantasmas. La impulso hacia su reencarnación futura que es su vida actual. Ve a una mujer joven que sufre en una cama: «¡Pero si es mamá!»”

EL CASO DE LA SEÑORA TRANCHANT

 La señora Tranchant me escribió la siguiente carta algunos meses después de la sesión que habíamos realizado: “Usted recordará la experiencia de regresión de memoria que hizo conmigo. Sus preguntas me llevaron a decirle que, en una existencia anterior, viví en África y que me mataron de una cuchillada. Un poco riendo le narré esa comunicación a mi madre. Cuál no sería mi sorpresa al oírla responderme que, en mi primera infancia, con frecuencia me quejaba de experimentar la brusca sensación de una cuchillada, sensación evidentemente inexacta para mi vida actual, pero que podría tener cierta relación con el asesinato del que habría sido víctima en una existencia anterior”.

EL CASO DE JOSÉPHINE
Joséphine es una chica de dieciocho años; es doméstica de un sastre comerciante de Voiron. Su inteligencia es muy común. El coronel de Rochas la hace remontar el curso de su vida. “Aquí está a los siete años. Le pregunto lo que hace. Voy a la escuela. ¿Sabes escribir? Sí, empiezo. Le pongo una pluma en la mano, escribe muy bien papá y mamá. La llevo a los cinco años. «Muéstranos cómo escribes». Escribe por sílabas, papa. Le pongo en la mano un pañuelo, diciéndole que es una muñeca; parece muy contenta y se pone a mimarla. Tiene toda la apariencia de una chiquilla de esa edad. La llevo aún más temprano; probablemente está en una cuna y ya no puede hablar. Le pongo la punta del dedo en la boca y ella lo chupa. Una nueva profundización del sueño determinó la manifestación de un personaje, cuya naturaleza me costó trabajo determinar al principio. No quería decir quién era, ni dónde estaba. Me respondía con tono huraño y voz de hombre, y estaba allí puesto que me hablaba. Siendo el sueño aún más profundo, fue un anciano, tumbado en su cama y enfermo desde hacía mucho tiempo el que, después de muchos titubeos, respondió a mis preguntas, campesino astuto, pues temía comprometerse y quería saber por qué se le interrogaba. Terminé por saber que se llamaba Jean-Claude Bourdon y que el caserío donde se encontraba era Champvent, en el municipio de Polliat, pero no sabía en qué departamento. Poco a poco, llegué a captar su confianza, y me enteré de elementos sobre su vida de la cual varias veces le hice revivir diversos períodos”.

LAS VERIFICACIONES
Siempre eran posibles ciertas incertidumbres en cuanto a la veracidad de las informaciones recibidas, pues podían proceder de la imaginación del sujeto. El coronel de Rochas estableció numerosos controles y verificaciones. Fue el caso de Joséphine, caso analizado en 1904. Ella fue pues JeanClaude Boudon, un campesino que contó haber servido en el 7º regimiento de artillería en la guarnición de Besançon, entre 1832 y 1837. Esta información resultó perfectamente exacta. El 7º regimiento de artillería tenía realmente una guarnición en Besançon entre 1832 y 1837. Albert de Rochas observa que es imposible que Joséphine hubiera sido informada, puesto que él mismo debió hacer largas investigaciones para tener la prueba. Otro detalle muy preciso fue dado por Joséphine, vuelta a llevar a la encarnación de Jean-Claude Bourdon; este detalle se refiere a la fiesta de los soldados que se dice se celebraba el 1 de mayo, día en el cual en aquella época (1830-1848), se celebraba san Felipe; este hecho era perfectamente exacto, pero desconocido del sujeto en estado de vigilia. Ahora bien, si este relato hubiera sido una simple fabulación, naturalmente Joséphine hubiera situado esa fiesta el 14 de julio, única fecha que de hecho conocía. Jean-Claude indicó igualmente que había dos caseríos vecinos que se llamaban Champvent, pero que el suyo era el más cercano a Mézériat y que él iba a menudo a Saint Julien sur Reyssouse para sus negocios. Estos detalles permitieron a Albert de Rochas ubicar a Champvent en el departamento del Ain, en el mapa de Estado Mayor. En cuanto a Joséphine, nació y pasó su juventud en Manziat, cantón de Bugey le Châtel; en estado de vigilia, no recuerda haber oído hablar nunca de Champvent, cerca de Polliat. La obra del coronel de Rochas contiene un número importante de experiencias de este orden.

sábado, 28 de noviembre de 2015







Sociedad de Consumo

y Sobriedad

En estos días llegó a mi Correo Electrónico un video donde el Ex-Presidente de Uruguay José Mujica hace una reflexión acerca de la Sociedad de Consumo, reflejando la necesidad de dejar de buscar la felicidad en la adquisición de “cosas” que supuestamente nos harán felices.
Este hombre, que ha sobresalido por su resiliencia y su austeridad, ha llegado a la máxima jerarquía política de su país, y es muy escuchado, porque fue capaz de mantener una forma de vida alejada de los fastos que normalmente acompañan a los que acceden al Poder Político. Es coherente entre su Filosofía de vida y su accionar y en ese sentido es un ejemplo a seguir, no solamente para la clase política, sino también para el hombre común.
Creo que una de las mayores aspiraciones a la que podemos acceder en este plano es la de sentir que somos coherentes entre nuestro discurso y nuestra forma de vida.
Como bien nos señala la Filosofía Espírita ningún ser humano es igual a otro, por lo tanto no podemos pensar que haya una sola forma de encontrar ese equilibrio. Al ser diferentes, nuestra vida se va construyendo en diferentes escenarios, con distintas responsabilidades y en las circunstancias que se desarrollan a partir de nuestro accionar.
Si una persona es pobre económicamente no significa que ha fracasado en su vida, como tampoco ser rico es garantía de éxito. El éxito radica mucho más en sentir que hemos cumplido con la tarea que la vida nos encomendó, siendo feliz y a la vez solidario.
Pareciera que la clave pasa por ser feliz con lo que cada uno tiene, en una actitud de valoración y agradecimiento, con la seguridad que es “lo que más me sirve a mi momento evolutivo”, aunque también atento a que siempre es necesario progresar, porque la vida no es una fotografía, sino una film de largo metraje sin final aparente.
Por eso también concuerdo con lo que José Mujica dice cuando afirma que no quiere hacer una apología de la pobreza sino que quiere exaltar el valor de la sobriedad. Esto pone las cosas en su lugar, la sobriedad nos lleva a evitar los extremos, a prescindir de los excesos que nos propone la Filosofía de la inmediatez y la obsolescencia programada. La sobriedad nos invita a vivir lo mejor posible dentro de nuestras condiciones, disfrutando sin culpas, los que ganamos legítimamente, sin perder de vista nuestra responsabilidad con los demás. Nos propone buscar la felicidad hacia adentro de nosotros mismos, por entender que allí está lo que buscamos.
Si nuestros pensamientos y la consecuente acción son impregnadas por la sobriedad estaremos menos expuestos a la superficialidad de la Sociedad de Consumo. En el equilibrio emocional que podamos conseguir tomaremos conciencia de que ser feliz es una cuestión relativa a nuestras expectativas.
Si vivimos mirando solo lo que nos falta no encontraremos la calma necesaria para ser felices, porque ser feliz es saber que podemos vivir en paz con nuestra propia conciencia pero también en equilibrio con el medio que nos rodea, humano, material y ambiental. Encontrar el equilibrio sin dejar de buscar el progreso viviendo con sobriedad, he ahí un desafío del Ser Humano de nuestro tiempo.

XIV SBPE – Simpósio Brasileiro
do Pensamento Espírita
O Instituto Cultural Kardecista de Santos, entidade filiada à CEPA, realizou, de 30 de outubro a 1º de novembro último, o XIV Simpósio Brasileiro do Pensamento Espírita, um evento aberto à apresentação de temas inteiramente livres, que acontece de dois em dois anos.
Na noite de abertura, Alexandre Cardia Machado, do ICKS, reservou l surpresa aos participantes, com o resgate de filme, exibindo som e imagem com as palavras iniciais de Jaci Regis, na primeira edição do Simpósio Nacional do Pensamento Espírita (primeira designação do evento), no ano de 1989. Uma exposição de posters relembrando momentos importantes das edições do SBPE, nestes 26 anos, decorou o ambiente em que se realizou o Simpósio. O presidente da CEPA, Dante López, na abertura, convidou a todos para o XXII Congresso Espírita Pan-Americano, que se ralizará em Rosario/AR, de 26 a 29 de maio do próximo ano.
Seguiram-se apresentações e discussão dos trabalhos inscritos por pensadores espíritas de diversas regiões do Brasil e da Argentina: Raúl DrubichJosé Carlos MachadoCiro Pirondi,Eugenio LaraJacira Jacinto da SilvaMilton MedranMarcelo RegisMauro Spínola,Ricardo Nunes e Reinaldo Di Lucia. O ICKS reuniu todos os trabalhos em um dvd, recebido pelos participantes do Simpósio.

Homero e Néventon reeleitos na CEPABrasil
Durante o SBPE, de Santos, ocorreu a Assembleia Geral da Associação Brasileira de Delegados e Amigos da CEPA – CEPABrasil. Nela, Homero Ward da Rosa Néventon Vargas(foto), foram reeleitos para os cargos de presidente e vice da entidade. Para o cargo de tesoureira foi reeleita Maria Luiza Rossi, e para o de secretario-geral, foi escolhido Herivelto Carvalho.
O Conselho Fiscal, também reeleito, tem os seguintes integrantes:Milton Rubens Medran MoreiraRicardo Morais Nunes eElisabate Marinho Monson Rodrigues. (foto, se houver espaço)


Visita de Jon Aizpúrua a Miami
Atendiendo a varias invitaciones, Jon Aizpúrua desplegó un conjunto de actividades espíritas en la ciudad de Miami, Estados Unidos, entre los días 9 y 12 de octubre de 2015. Además de visitar a diversos grupos de estudios, participó en un Taller de instrucción doctrinaria y ofreció una conferencia pública en el Hotel Double Tree Hilton titulada “Ciencia y Espiritualidad -La visión del Espiritismo”.
En sus diversas presentaciones informó sobre el XXII Congreso Espírita Panamericano que habrá de celebrarse en Rosario, Argentina, en mayo de 2016, y que cuenta con un programa sumamente atractivo en torno al cual decenas de expositores provenientes de diversas naciones de América y Europa desarrollarán temas vinculados con el pensamiento científico, filosófico, ético y social, en sintonía con la orientación trazada por la Confederación Espírita Panamericana (CEPA) en el sentido de promover la  actualización del pensamiento kardecista ante los desafíos intelectuales y morales que impone el siglo XXI.
Esta nueva actividad cumplida por Jon Aizpúrua fue muy oportuna para estimular la participación de los espíritas de la Florida en el Congreso y en general para consolidar los vínculos que tradicionalmente mantienen con el amplio movimiento espiritista agrupado en torno a los ideales, principios y valores proclamados por la CEPA durante casi siete décadas de actuación, tras haber sido fundada en Buenos Aires, Argentina, en 1946.

 Jon Aizpúrua, con los espíritas que organizaron su visita en un salón del Hotel Double Tree Hilton, Miami, donde dictó la conferencia.
  
Le Journal Spirite – Las Pruebas de la Reencarnación
Já está disponível na internet a edição n. 102 (outubro/dezembro/2015), em espanhol, da revista “Le Journal Spirite”, editada pelo Cercle Spirite Allan Kardec (Nancy, França).
A temática central da revista é a reencarnação. Ampla matéria reporta-se a experiências e pesquisas no campo da ciência, trazendo também abordagens de pensadores, ao curso de toda história, tendo por objeto o fenômeno das vidas sucessivas.
Toda a edição pode ser vista, acessando:
https://drive.google.com/file/d/0B2PJk3nNOc_tbHA5bWI3VXVWbGs/view -

Abertas Inscrições para o Congresso da CEPA
Na home page da CEPA - http://www.cepainfo.org/ - você encontra a ficha de inscrição para o XXII Congresso Espírita Pan-Americano. Ali também, é possível encontrar uma galeria de imagens do magnífico Centro de Convenções “Puerto Norte”, onde se realizará o Congresso, assim como fazer sua reserva nos hotéis conveniados.










FLORENCE COOK Y LA MATERIALIZACIÓN DEL FANTASMA KATIE KING




FLORENCE COOK Y EL FANTASMA DE KATIE KING
LOS GRANDES MÉDIUMS
por JEAN-LOUIS PETIT 

LE JOURNAL SPIRITE N° 101 juillet 2015 17


Katie King sigue siendo uno de los fantasmas más conocidos del espiritismo. Las fotografías de ella figuran en casi en todos los libros de ocultismo. Sin embargo, a veces cuesta trabajo entender que ella nunca hubiera existido, como primera materialización completa de un espíritu del más allá, sin su médium, Florence Cook, que en los años 1870 fue una de las más célebres auxiliares de los Espíritus. Ante la evidencia, la carrera de Florence merece algo mejor que indiferencia. Ella nació en junio de 1856 en Kent (Inglaterra), pero vivió esencialmente en un barrio popular de Londres.
El padre era tipógrafo, y su familia tuvo un nivel de vida relativamente satisfactorio para la época. Primogénita de cuatro hijos, Florence Eliza Cook recibió la educación somera de toda hija de clase media, esperando poder fundar una familia. Era bastante bonita, pero desde los catorce años insistía en que desde hacía mucho tiempo hablaba con los espíritus, que solamente ella podía ver. Sus padres intentaron demostrarle que se trataba del fruto de su imaginación.
Contó haber sido invitada por una compañera de clases a sesiones de evocación de Espíritus, que le predijeron una brillante carrera de médium. Caía a veces en trances casi histéricos que desesperaban a su entorno. Éste no reaccionó demasiado mal, pues consultaba a los vecinos que practicaban la nueva moda de las mesas giratorias.
Se acabaría por aceptar sesiones en la casa familiar, que harían sufrir al mobiliario, pero que darían indicaciones precisas acerca de una asociación local cercana, a ser contactada de emergencia. Thomas Blyton, su secretario, la tomó entonces a su cargo.
Asistiría a sesiones regulares en un grupo formal, participando activamente. En este grupo, dos médiums muy dotados, Frank Herne y Charles Williams ya habían logrado materializaciones de bolas luminosas y luego de rostros humanos.
Desde el comienzo de sus sesiones se le presentó un espíritu instructor que aseguraba llamarse Katie King. Se materializaría progresivamente gracias a los dones de Florence, primero como una cabeza inexpresiva, luego cada vez más nítida, dotada de vida aparente de acuerdo con el dominio de su mediumnidad.
Parecía entonces que ella era una de las más importantes médiums de ectoplasmia de su época. Recordemos que en este tipo de mediumnidad, difícil y raro, un espíritu del más allá toma los fluidos y la energía del médium combinados con los fluidos de un grupo espírita formal, hasta provocar una materialización más o menos completa de su antiguo cuerpo gracias a su periespíritu que durante algunos instantes retoma su visibilidad y todas las características de la vida, antes de desmaterializarse y desaparecer completamente.
Antes de la aparición visible del fantasma se aprecian, emanando del médium, la mayoría de las veces por un orificio natural o por los poros de la piel, filamentos blancuzcos que se sueldan en un velo algodonoso. Éste puede tomar luego una forma de mano, de rostro o de busto y con Florence, de una persona completa, con un vestido y todas las apariencias de una vida real.
En los años 1870, Florence se hizo capaz de una materialización cada vez más completa de una Katie King, que aparecía como una hermosa rubia, un poco más grande que la morena Florence. Este fantasma se mostró capaz de hablar y reveló que, en el pasado (siglo XVII) era hija de John King, antiguo pirata del Caribe conocido con el nombre de Henry Owen Morgan.
El fantasma mismo, John King, también era conocido en las sesiones espíritas, especialmente con los dos médiums ingleses anteriormente mencionados, así como por el intermedio de otra gran médium de esa época, la italiana Eusapia Paladino.
Las apariciones regulares y espectaculares de Katie King en su integridad, a partir de 1871, constituirían una gran primicia para el espiritismo inglés, que se disputaba las sesiones de mediumnidad de una joven médium que no llegaba a los diecisiete años.
Su reputación se extendió entonces rápidamente por Inglaterra y el extranjero. Una vez reconocidos los talentos de Florence, recibió la ayuda de Charles Blackburn, un espírita rico y benevolente, que le aseguró un verdadero salario mensual para que se dedicara íntegramente a su mediumnidad, poco compatible con una vida humana habitual.
Se convertiría casi en su mentor y empresario, hasta que el sabio William Crookes se hizo cargo de ella; en efecto, Florence aceptó de buena gana ser seguida y controlada en sus sesiones. Sería una de las primeras en responder a la demanda de los sabios, que le impondrían condiciones draconianas de ejercicio.
Para la ectoplasmia los Espíritus exigían aislamiento total respecto a la luz del día, así como una fuente de luz indirecta para ver al fantasma. Florence trabajaba en un gabinete negro, aislada del grupo por cortinas espesas; una vez materializada, Katie King se dejaba ver apartando ella misma las cortinas, yendo luego hacia el grupo que podía tomarle el pulso, comprobar la textura de la piel, las muselinas que la rodeaban y cortar un mechón de cabello, etc.
Los sabios, como los doctores Sextox, J. M. Gully, Charles Richet, Camille Flammarion y sobre todo William Crookes, que la observaron regularmente durante seis años, multiplicaron los rigurosos protocolos de experimentación científica para ofrecer la garantía de ausencia de fraude.
Florence aceptó ser registrada antes de las sesiones, tener las manos atadas, con un precinto de cera sobre las ataduras, autorizar un observador, que daría testimonio de la presencia juntos del fantasma y la médium, la mayoría de las veces dormida. Al final de toda un serie de exámenes realizados con el mismo rigor del físico que era, honrado y premiado con recompensas internacionales, el serio William Crookes, concluiría su relación de estudios, acompañada de numerosas fotos, con esta frase que se hizo célebre: “Yo no digo que es posible, digo que esto es”.
Sería muy injustamente martirizado por el cientificismo más refractario a toda espiritualidad, calificado de entrada como no probado y no científico. Se pretendió que los exámenes demasiado radicales de la encarnación de Katie lo habían hecho enamorarse de su fantasma preferido. Se diría también que se habría beneficiado con relaciones privilegiadas con la hermosa Florence, que nunca recuperaría su confianza.
En 1874, cuando la hija del pirata declaró que abandonaba sus encarnaciones, Florence se retiró como médium y se casó con un vecino, Edgar Elgie Corner, y se estableció en el país de Gales. Él le daría dos hijas y rápidamente se alejó (marino de largos viajes) en el marco de un matrimonio difícil. Rápidamente Florence se quedaría sin recursos y retomaría las sesiones de mediumnidad para ganarse la vida. El fin de su carrera fue penoso. Durante una sesión final fue convencida de superchería, sin duda por haber querido demostrar demasiado. Murió en su casa, de tisis (tuberculosis) en 1904, en una situación financiera bastante miserable. No obstante sería una de las médiums más grandes de nuestra historia.

jueves, 26 de noviembre de 2015


                                                          DOCTOR IAN STEVENSON

EL SENTIDO DE LA REENCARNACIÓN
REENCARNACIÓN - LAS PRUEBAS
por  PATRICIA SALIBA 
LE JOURNAL SPIRITE N° 102 octobre 201522



Tal vez le haya sucedido que al encontrar a una persona por primera vez, se haga esta observación: “Es extraño, tengo la impresión de que lo conozco” o hasta ser tan cercano a un amigo o amiga y decirle: “Somos como hermanos, o somos como hermanas”, y si creen en la reencarnación agregar: “¡seguramente nos hemos conocido en una vida anterior!” Quizás han experimentado un día así: “¡Lo haré mejor en mi próxima vida!” O, “la próxima vez, reencarnaré en mujer o en hombre”. Si bien la palabra reencarnación existe oficialmente desde 1875, la creencia en las vidas sucesivas data de las primeras civilizaciones. La reencarnación o palingenesia (de dos palabras griegas, palin, de nuevo, y génesis, nacimiento) es uno de los principios determinantes de la filosofía espírita desarrollada por su codificador, Allan Kardec, autor de numerosas obras entre ellas El Libro de los Espíritus publicado en 1857. Sobre su sepultura, un dolmen siempre florido en el Père Lachaise, está inscrita una frase explícita: “Nacer, morir, volver a renacer, progresar sin cesar, tal es la ley”. La reencarnación es un tema fascinante porque nos lleva por una reflexión lógica a comprender lo que somos, nuestras diferencias, a comprender hacia lo que debemos tender cada uno en nuestra vida, y finalmente a comprender el sentido de nuestra evolución, es decir la de nuestro espíritu.

LAS INTERROGANTES FUNDAMENTALES
La creencia en la pluralidad de las existencias ha sido admitida desde la antigüedad por los hombres más eminentes, ya sea que fueran filósofos o religiosos. Es interesante comprobar que, en todas las tradiciones del mundo, se ha creído de un modo u otro que el espíritu sobrevivía más allá de la muerte y reencarnaba. Tres mil millones de individuos sobre el planeta aceptan la idea de la pluralidad de las vidas y finalmente hoy en día ésta se ha convertido en un asunto de observación científica. Para los que rechazan esta idea, existe una sola razón, siempre la misma: no volver a empezar la misma existencia vivida, pues es demasiado difícil. Si este miedo puede parecer lógico, no corresponde a los principios y razones de la reencarnación. ¿Qué pruebas aportar para que esta idea de la inmortalidad del espíritu a través de la reencarnación pueda tranquilizar, pueda ayudar a comprender lo que somos realmente, y darnos las claves del sentido de cada vida?
Para abordar el principio de la reencarnación fuera de las creencias, es decir dentro de una reflexión filosófica espírita, es preciso admitir en primer lugar que el alma existe, independientemente del cuerpo físico, que preexiste a su muerte y que sobrevive al cuerpo. Si el espiritismo es estudiado y comprendido, confirma la teoría de la vida después de la vida y responde como filosofía a las cuestiones fundamentales: ¿de dónde venimos, quiénes somos, a dónde vamos? “La inmortalidad es una cosa que nos importa tanto, que nos toca tan profundamente, que hay que haber perdido todo sentimiento para ser indiferentes a saber lo que es”, decía Blaise Pascal.
Por qué no preguntarse sobre: • Las marcas de nacimiento, malformaciones que se atribuyen a traumatismos pasados • Los recuerdos de ciertos niños, a menudo vinculados a muertes violentas o prematuras • Los relatos de personas puestas bajo hipnosis y que pueden revivir episodios atribuidos a lo que parece ser su vida anterior • Los sueños o visiones que proporcionan recuerdos verificables • Las revelaciones de médiums o clarividentes que llegan a describir episodios de existencias anteriores, verificables históricamente. Existen argumentos contundentes en esta idea, si se quieren conciliar con una justicia divina las desigualdades intelectuales y morales que existen sobre la Tierra entre los hombres, argumentos que responden a preguntas como: • ¿Por qué un individuo muestra aptitudes múltiples e independientes de las ideas adquiridas por la educación? • ¿De dónde vienen en unos, las ideas innatas que no existen en los demás? • ¿Cómo explicar la evolución del estado social desde los tiempos bárbaros? Existen igualmente los niños prodigio, que prueban que la inteligencia se revela a una edad en la que el cerebro no está lo suficientemente desarrollado.

APRENDER, ES RECORDAR (PLATÓN)
En 1912, Willy Ferreros, un joven italiano de apenas cinco años, dirigió la orquesta de las Folies Bergère con seguridad y gran dominio, impresionando a los más grandes, entre ellos Jules Massenet, presente a aquel concierto y quien quedó muy conmovido. Mozart ejecutó una sonata a los cuatro años, una ópera a los ocho, Händel componía a los diez años, Rembrandt dibujaba como un maestro antes de saber leer, Pascal encontró a los trece años la equivalencia de la 32ª proposición de Euclides, es decir la suma de los ángulos de un triángulo. Miguel Ángel superó a su maestro en arte, Ghirlandaio, a los ocho años… Y la lista es larga, de estos niños prodigio que desde su más tierna edad mostraron aptitudes independientes de la educación, pero heredadas de sus vidas pasadas dedicadas al desarrollo de su arte. “El genio, es la experiencia. Algunos parecen creer que es un don o un talento, pero es el fruto de la larga experiencia de muchas vidas. Ciertas almas son más viejas que otras, y saben mucho más”. Henry Ford (industrial norteamericano, 1863-1947) Cómo explicar estos fenómenos si no es por los conocimientos adquiridos durante vidas pasadas, donde el ser se ha constituido una individualidad que lleva en sí su sello de originalidad y sus aptitudes propias. El genio no se explica por la herencia, tampoco por las condiciones del medio. Si la herencia pudiera producir el genio, éste sería mucho más frecuente. Copérnico, Rousseau, Sócrates o Jesús nacieron de familias humildes, incluso oscuras. Goethe, Carlomagno o Napoleón no engendraron genios. Grandes hombres han tenido hijos crueles. Se han visto hijos de buena familia cometer robos, crímenes, provocar incendios, realizar fechorías con una audacia terrible, sufrir condenas y deshonrar el nombre que llevaban. En otros se citan incluso actos de ferocidad sanguinaria, que nada explica ni en su entorno ni por su ascendencia.
Si llevamos en nosotros valores intelectuales y morales casi universalmente compartidos, eso no puede ser fruto del azar. En el fondo de cada ser humano, hasta en el más vil, hay intrínsecamente algo que puede tender hacia una búsqueda de lo bello, del bien y de lo justo.
En la filosofía espírita, la reencarnación se convierte en una ley universal con una definición simple y lógica, que borra las ideas preconcebidas de desigualdades e injusticia. Voltaire decía: “No es más asombroso haber nacido dos veces que haber nacido una vez”.

TESTIMONIOS}
 El 18 de septiembre de 1847, el príncipe Emile de W. escribió a la Revista Espírita para señalarle un hecho descrito por su hijo de tres años. El niño jugaba solo y hablaba en voz alta, hablaba de Inglaterra como si conociera ese país. Su padre le interrogó: ¿Conoces Inglaterra? Sí, es un país donde fui hace mucho tiempo. ¿Eras pequeño como ahora? Oh, no, era más grande y tenía una larga barba. ¿Mamá y yo estábamos allí? No, tenía otro papá y otra mamá. ¿Qué hacías? Jugaba mucho con el fuego, y una vez me quemé tanto que morí. Lamartine, Goethe y Jung han contado que visitando ciertos países, habían tenido la clara sensación de haber vivido allí. Esas reminiscencias de vidas anteriores los marcaron fuertemente, reconocían lugares y monumentos que sin embargo les eran desconocidos. En su libro La reencarnación hoy, el médico alemán Trutz Hardo comparte los estudios de casos extraordinarios de niños del mundo entero, que recuerdan detalles de sus vidas pasadas: Cerca de la frontera entre Siria e Israel, sobre la franja del Golán, un niño de tres años, perteneciente al grupo étnico de los drusos, para quienes la reencarnación es una creencia primordial, contó que sabía lo que le había ocurrido en su vida pasada cuando fue asesinado. Había nacido con una marca larga y roja sobre la cabeza. Para los drusos, estas marcas de nacimiento son una indicación de heridas mortales anteriores; están pues muy atentos a los relatos de los niños que tienen tales marcas para tratar de descubrir pruebas de la vida pasada. Este muchachito precisó que ha sido muerto por un hachazo y dio claramente el nombre de su asesino que fue hallado. El niño se encontró con él y le dijo: “Yo era tu vecino, nos peleamos y me mataste con un hacha. Sé donde fue enterrado mi cuerpo lo mismo que el hacha”. Los testigos afirman que el hombre se puso blanco y huyó. Luego, el muchachito mostró el lugar exacto donde había sido escondido su cuerpo, debajo de un montón de piedras, enterrado allí se encontró el cráneo de un hombre que presentaba una extensa hendidura. Señaló igualmente el lugar donde había sido escondida el hacha, y donde se encontró, lo que obligó al presunto asesino a confesar su crimen.

Erin Jackson nació en 1969 en Indiana.
A los tres años, esta niña parecía acordarse del pasado. Con frecuencia hablaba de ella en masculino: “Cuando me llamaba John, iba a un lago donde hacía flotar un gran barco… Cuando era un muchacho, tenía un perro negro y blanco y un hermano, James, a quien le encantaba vestirse de negro hasta las ropa interior”. Pero no daba ni el lugar, ni la época. No le gustaban las grandes carreteras norteamericanas que encontraba feas. Decía: “Era mucho mejor
cuando había caballos”. Erin siempre quería vestirse, peinarse y jugar como un muchacho. Ian Stevenson la conoció cuando tenía diez años. Confirmó el rechazo de su feminidad pero también su amor por el dibujo, la lectura, los juegos de construcción y la pesca. “¿Por qué no soy un muchacho?” decía con frecuencia, sobre todo cuando el equipo de béisbol y los exploradores le negaban la entrada. Stevenson observó también lo insólito de sus dibujos y la calidad de sus poemas que hubiera podido escribir un adulto. Al crecer, Erin olvidó sus recuerdos anteriores y se tornó más femenina. Sin embargo, Stevenson no pudo comprobar los hechos insuficientemente precisos, pero, ¿cómo explicar que esta niña, nacida en una familia que desconocía el concepto de reencarnación, fuera capaz durante años de contar extraños recuerdos?
La psicóloga norteamericana, Helen Wambach, se interesó por los relatos de reencarnación en los años 1960, a partir de voluntarios puestos bajo hipnosis. En su libro La vida antes de la vida, se presentan setecientos cincuenta casos testimoniando vidas anteriores, que muestran la continuidad, y no la separación, que existe entre el mundo de la vida y el mundo de la muerte. Helen Wambach comprueba que de hecho, 87% de los sujetos tratados se acordaban en qué circunstancias ya habían conocido a las personas que forman parte de su entorno actual. Escribe: “Sus relaciones varían de acuerdo a cada uno. Lo más interesante es comprobar que estas relaciones no datan únicamente de vidas anteriores, sino también del período entre dos vidas. Fue lo que más me asombró, lo mismo que a mis sujetos. Todos contaron la misma historia. Regresamos con las mismas almas, pero en diferentes relaciones. Yo no creo en la reencarnación, lo sé, estoy convencida de ella”.

¿Cómo pueden conocerse esas vidas anteriores?
Por una lectura de vida, una clarividencia del pasado hecha por un médium • Una revelación dada por un Espíritu en sesión espírita • Por una psicometría, es decir una clarividencia sobre un objeto, con fines terapéuticos cuando un traumatismo anterior tiene todavía incidencia sobre la salud actual del sujeto. • Por hipnosis, a condición de que sea propuesta por un hipnotizador serio y capaz de hacer a una persona remontar el tiempo, lo cual puede requerir varias sesiones antes de obtener un resultado. La hipnosis es una invitación a la liberación de todas las energías localizadas en el inconsciente y una investigación ideal de la reencarnación. Es una exploración total de las relaciones entre el espíritu, el periespíritu y el cuerpo físico.psicómetra tiene la capacidad, por simple contacto con un objeto, de entrar en relación telepática con éste y captar informaciones referentes a su propietario. Esta facultad que no es una mediumnidad, puede ser utilizada sobre todo tipo de material; permite sumergirse en episodios históricos a través de visiones de eventos del pasado. “La escena se desarrolla en el siglo XIX, veo a un hombre delgado en traje de jinete, que lleva bigote y va a caballo. Visita su propiedad. Es un rico hacendado. Por una razón que no he podido determinar en esta psicometría, su caballo se encabrita de repente, lo que provoca su caída. Desgraciadamente para él, su columna vertebral golpea violentamente una piedra. Las consecuencias son dramáticas pues sus miembros inferiores se encuentran paralizados. Lo veo luego detrás de las ventanas de su propiedad, pasando largas horas mirando el campo que tanto le gustaba recorrer a caballo. Tenía unos treinta años”. Entonces la causa de los problemas actuales de salud de la paciente está determinada, encontrando una explicación anterior. La experiencia es completada por otra persona psicómetra que, a partir de un traje perteneciente a esta paciente, vio igualmente el mismo origen de su problema. Sintió los males físicos de esta mujer, tenía dolores muy fuertes en la espalda, los brazos, las piernas y allí, regresaba la imagen indicando que los dolores de esta mujer eran debidos a una caída en una vida anterior. De todos estos testimonios, lo que hay que retener, además de las pruebas de nuestras múltiples existencias, es la utilidad de conocerlas a fin de hacer la relación entre las vidas pasadas y la vida presente, y así vislumbrar los mecanismos psicológicos que hacen lo que somos actualmente. Estas revelaciones tienen un sentido, proporcionan elementos importantes de nuestra personalidad que no siempre se comprenden: miedos, angustias, reacciones descontroladas, enfermedades. La reencarnación se efectúa en el momento de la fecundación, y el espíritu participa entonces en la elaboración de su futuro cuerpo, y es en ese momento que, a veces, aparecen las dificultades cuando resurgen los recuerdos impregnados en el periespíritu, que tiene una capacidad esencial, la de memorizar el conjunto de acontecimientos vividos para lo mejor y lo peor. A veces para lo peor, cuando ciertas vidas han sido objeto de traumatismos particularmente violentos. No obstante las vibraciones parentales pueden tranquilizar al espíritu que regresa. Y en un mundo donde fuera admitida la reencarnación, podrían intervenir las vibraciones de pensamientos amorosos y tranquilizadores, que facilitarían entonces el desarrollo embrionario y la elaboración de todo el organismo, evitando lo que llamamos “accidentes de reencarnación”. Lo esencial de la reencarnación debería ser el impulso amoroso. Haría falta entonces que el sentimiento anidara en los seres humanos y que la idea de hermandad surcara el conjunto de las conciencias. Y es allí donde la fórmula espírita puede ayudar a hacer crecer esta idea.

¿POR QUÉ OLVIDAMOS NUESTRAS ANTERIORIDADES?
Durante los primeros años de vida, todavía cercanos a la vida anterior, los niños a veces tienen recuerdos y cuentan ciertas cosas con toda inocencia. Luego, llega el olvido salvo en algunos casos excepcionales. En una nueva existencia, el pasado es ocultado naturalmente y sólo puede resurgir por fragmentos de recuerdos, o bien de manera experimental bajo hipnosis. En el estado actual de la evolución humana, seríamos incapaces de asumir nuestras memorias anteriores. Nuestras historias humanas pasadas son a menudo conflictivas, cuando víctimas y verdugos pueden encontrarse en una misma familia o un mismo entorno relacional. El recuerdo sería entonces una carga y en lugar de apaciguar los odios, éstos se eternizarían y serían una traba para la deseada reconciliación.

CONCLUSIÓN
 Disfrazada, rechazada, la reencarnación predicada por tantos humanos, ya sean de ciencia o de filosofía, y en todas las épocas, es una ley universal que explica con lógica el problema del destino, explicando a la vez las desigualdades y las injusticias, disipando el infierno eterno por una elevación progresiva de las almas en su evolución natural. Si morir es encontrarse en otra dimensión, vivir es crecer en conciencia en un universo material, donde cada uno tiene su libre albedrío y su responsabilidad. Vivimos para conocernos a nosotros mismos, pero con la única condición de conocernos juntos. Es todo el sentido de la evolución. Y en el plano relacional, la reencarnación comprendida sería la mejor muralla contra el racismo, el odio al otro y la intolerancia. Una sociedad reencarnacionista vería a los padres escuchando a sus hijos, sus palabras, sus fantasmas, sus sueños, la descripción simple, ingenua y natural de su vida anterior, es decir, de sus recientes caracteres. El espíritu regresa a la carne acompañado por el fardo de sus vidas anteriores. Esa carga psicológica supera todos los contextos psico-afectivos, sociales y familiares. La realidad del carácter pertenece al espíritu y a sus vivencias anteriores. El espiritismo ha permitido establecer el vínculo con los conocimientos antiguos, olvidados, con una definición despojada de las creencias místicas en provecho de un conocimiento satisfactorio para la inteligencia del hombre moderno. La reencarnación ha pasado del estado de creencia al del saber. El enigma de la muerte y el enigma de la vida se han convertido pues en leyes naturales de evolución, donde cada ser humano aprende su libertad en contacto con los demás, con o sin conocimiento de sus anterioridades.