"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizados los blogs: CULTURA Y DIVULGACIÓN ESPÍRITAS y CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



lunes, 20 de marzo de 2017





ESTA ES LA SEXTA ENTREGA DEL LIBRO VOCES DE LA ETERNIDAD DE LA AUTORÍA DE LA SRA. SARAH WILSON ESTEP, EN UNA TRADUCCIÓN LIBRE DEL INGLÉS POR RENÉ DAYRE ABELLA.


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En la siguiente grabación pregunté si querían decir que los niños van de la manera que se ha planeado para ellos. Dos voces diferentes respondieron: La primera, una voz masculina, dijo: "Así es", y dos contadores tarde añadieron una voz femenina, "Infórmele a ella." Los que me hablan a mí desde el otro lado se sienten libres de dar su opinión sobre numerosas situaciones que se presentan. Más de una vez he deseado que mantuvieran sus pensamientos para sí mismos, pero en el análisis tuve que convenir que sus observaciones mostraron una idea que me faltaba en el momento. Había leído que un parapsicólogo conocido estaba empezando un estudio de experiencias tipo lecho de muerte. Decidí enviar un duplicado de las comunicaciones con Paul White ya que parecían pertinentes para el campo. Me he pasado varias horas haciendo una cinta de cassette con el duplicado de los contactos entre Paul y yo y escribí una carta explicando las situaciones y bajo qué condiciones se habían recibido los mensajes. A las once de la noche les dije a mis amigos en el otro lado lo que había hecho y que iba a enviar la carta y la cinta a la mañana siguiente. Imaginen mi disgusto cuando oí en la reproducción de la cinta, "No se va a hacer. ¡Olvídalo!"  Durante la grabación de cinco minutos, sin darme cuenta de que alguien había dado este mensaje, mientras dejaba que la cinta corriese por un minuto más de ejecución, mientras había ido a preguntar cuál es el destinatario de la carta. Inmediatamente después de mi pregunta alguien respondió: "¡Él acaba de decir, tíralo!” En la siguiente grabación le pregunté por qué no quieren que le envíe el material con mis grabaciones. Alguien respondió: "Él está ciego."  A la mañana siguiente, con la esperanza de obtener una opinión diferente con respecto a mi propuesta de comunicación con el parapsicólogo, le pregunté a las voces si pensaban que sería perjudicial enviarle la cinta y la carta. Alguien dijo con voz clara con un efecto de eco, "Te dije que no." Estaba en una especie de dilema. ¿Estaban mis contactos en lo cierto o de plano equivocados? ¿Debo enviar la cinta y la carta o destruirlos?  Nadie es infalible, en esta dimensión o la siguiente, así que quizás los que me dijeron que me olvidara del parapsicólogo estaban equivocados. Decidí enviarlos. Una semana más tarde, ambos fueron devueltos junto con una breve nota del caballero en cuestión. Él escribió que estaba demasiado ocupado para escuchar la cinta. El comentario que recibí una semana antes, "Él está ciego," parecía a propósito.                                                 



                                                       
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Una grabación inusual se hizo una noche del verano pasado. 
Una personalidad connotada  había muerto ese día, y durante la primera grabación de la noche pregunté acerca de esta persona. Voces exaltadas se escucharon en el fondo a continuación, una voz que se destacaba por encima de las otras decía: “¡Él va a volver!” Un minuto más tarde una voz alta y aguda se quejó: “¡Déjame ir! He estado atado. ¡He estado enfermo!” Si era la persona por quien pregunté a las voces o no, no tengo ni idea. A partir de los mensajes, sin embargo, parece como si alguien pudiese estar volviendo a la consciencia después de haber alcanzado el siguiente plano. La noche del dos de mayo, recibí una llamada telefónica de la cuñada de mi tía Jane, notificándome que habían llevado a mi tía en ambulancia al hospital esa tarde. Jane ya no era capaz de respirar sin una máscara de oxígeno, por lo que el final estaba cerca. Nunca tuvo hijos. No había sobrinos, y yo era la única sobrina, así que tal vez debido a esto, ella y yo habíamos tenido siempre una estrecha relación. A pesar de que vivíamos a trescientas millas de distancia y, en los últimos años, nos veíamos sólo una o dos veces al año, las cartas y las llamadas telefónicas nos mantuvieron en contacto. Hacía cinco años se había descubierto que Jane tenía cáncer. Una operación siguió y después vinieron los tratamientos de quimioterapia habituales. Desde hace varios años, Jane parecía haber ganado su lucha, pero luego, como sucede a menudo, el cáncer fue descubierto de nuevo. Nueve meses antes de su muerte, estaba de vuelta en el hospital, no se esperaba que sobreviviera, pero se recuperó y, para sorpresa de todos, regresó a su casa. Jane luchó contra la enfermedad. Ella se negó a ceder. Cuando la visité en el hospital nueve meses antes, pensando que nunca más volvería a verla, ella me entregó un cheque y la forma de renovación de la licencia de conducir, pidiéndome que lo enviase por correo por ella. Había renovado por tres años más su licencia de conducción. Un número de personas que enfrentan la muerte niega, no sólo a los demás sino a sí mismos. Se nos dice por los tanatólogos, aquellos que hacen un estudio de la muerte y el morir, que debemos ayudar a los moribundos a que se enfrenten a la muerte. Esto es muy importante y necesario, pero creo que hay que esperar hasta que se sientan cerca de la muerte e indiquen que estén listos. No es un acto de bondad para obligarlos prematuramente a mirar lo que significa la muerte para ellos personalmente. Los moribundos suelen saber inconscientemente, si no de manera consciente, lo que está sucediendo. Muchos darán una pista a un ser querido y la confianza de que ahora necesitan y desean la comprensión de esta otra persona para ayudarles a prepararse para lo que viene. Hay que estar alertas para esta pista, porque una vez dado, no puede repetirse.

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Si nunca llega, entonces también debemos aceptar esto como un deseo de muerte a la que amamos. La negación de la muerte puede funcionar de dos maneras. Puede suceder y sucede que, en lugar de ofrecer la confianza y apoyo solicitada por la persona que muere, el ser querido niega la realidad proximidad de la muerte. Esta es una gran tragedia y supone una pesada carga en ambos lados. Tía Jane tenía muchos amigos cercanos. Después de que murió el esposo de su cuñada hace diez años, Jane siguió incluyendo a Wynne tanto en sus actividades sociales como lo había hecho antes de la muerte de Bob. Ellos vivían en la misma ciudad, y rara vez pasaba una semana que no se visitaban o iban juntas a algún lugar. Sin embargo, cuando Wynne llamó para decirme que había vuelto a entrar Jane al hospital, ella me dijo, "Jane todavía no se da cuenta lo mal que está. Llevaba sus perlas y pendientes en la ambulancia." Yo sabía algo diferente. Ella había comenzado a aceptar y a llegar a un acuerdo con la proximidad de la muerte poco después de salir del hospital, nueve meses antes. Era más fácil para ella escribir sobre esto en las cartas y hablar de ello por teléfono conmigo que tener que mirar a la cara de alguien que amaba, como Wynne, y decir: "Las dos sabemos que estoy muriendo." Cuando Jane me dijo sobre todo esto en una llamada telefónica a altas horas de la noche del domingo, mi primer impulso fue el de asegurarme que ella iba a estar bien. Yo quería negarle a Wynne lo que tía Jane me había dicho, pero luego no lo hice. Jane encontró consuelo en ser capaz de escribir y hablar conmigo. Ella sabía que iba a aceptar lo que dijo y que podía confiar en mi continuo amor y comprensión. Jane sabía algo de mi trabajo en el campo de la reencarnación, y estoy segura de que esta es una razón por la que ella se dirigió a mí en busca de ayuda. La reencarnación implica la supervivencia de la personalidad humana, y Jane quería estar segura acerca de esto. Nunca le dije que mi interés en la supervivencia me había llevado a una nueva área de investigación, la de la voz paranormal electrónicamente detectable. Mi cordura, así como mi moral, ha sido cuestionada por momentos por los que quieren aprender acerca de lo que yo hago. Jane podría aceptar mi parte en el campo de la reencarnación, pero no estaba segura de que haría lo mismo con los fenómenos paranormales de voz. A medida que la muerte se acercaba Jane continuó enfrentando con valentía, pero podía sentir que quería garantías adicionales de que la muerte no es el fin, sino un nuevo comienzo. Fue entonces que compartí con ella mis contactos con el otro lado a través de la grabadora.

                                                                

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Ella aceptó con agradecimiento la noticia e incluso podría empezar a mirar hacia delante, hasta cierto punto, a su nueva aventura. “Voy a tratar de hablar contigo una vez que consiga el permiso donde quiera que vaya”, me dijo. Le aseguré que iba a estar escuchando. Un psiquiatra probablemente tenía una necesidad psicológica de creer en las voces. Estoy segura que esto es cierto. Para mí, sin embargo, no es una cosa terrible tratar de responder a un grito de ayuda de otra persona, con lo que, honestamente, podemos decir que creemos. Necesitados o no, Jane y algunos de sus amigos me han hablado de la siguiente dimensión. Hay una razón para todo lo que produce, y siento que mi relación con Jane, antes y después de su muerte estaba destinada a ser compartida. Jane sería la primera en decir, “Deja que otros sepan lo que ha sucedido”. La idea de que ella todavía puede ayudar desde el otro lado a los que se van a afrentar a una situación similar algún día traerá su alegría. La tarde en que supe que Jane había entrado al hospital, fui a mi grabadora y les dije a los del otro lado que mi tía estaba muriendo. Mientras yo estaba hablando alguien irrumpió y preguntó claramente, “¿Es verdad?” Un segundo individuo respondió “es así”. Terminé la grabación solicitando que mi padre y mi abuelo vayan por ella y que la mantengan bajo su amor y protección. Una voz dijo, “Esto se hace”. La siguiente noche, cuando pregunté a las voces si tenía amigos presentes, alguien me respondió: “Este es un amigo de la tía Jane”. La mañana del cinco de mayo, cuando de nuevo pregunté si tenía amigos conmigo, una voz masculina me dijo: “Fui con Jane”. Más tarde esa mañana les pregunté si Jane se dio cuenta de que estaban de visita y la respuesta fue: “Sí, ella se veía en silueta”. Esto me sugiere que mientras que Jane no pudo haber visto a sus “visitantes” claramente, vio el contorno de ellos. Jane murió tranquilamente la noche del cinco de mayo cuando habían pasado diecinueve años desde el día de la muerte de su hermano.  Al día siguiente, casi veinticuatro horas más tarde, hice una grabación antes de salir de casa de Jane. Les pregunté si ella había entrado en el mundo de los espíritus, sin embargo, alguien dijo: "Sí, lo hizo." Seis contadores después se produjo el mensaje adicional “ella está aquí". Después de esto, se escuchó, “Muy bien ahora. ¡Adelante, habla!” Cinco contadores después este mensaje, “Estoy bien. Estoy de vuelta aquí ahora” fue recibido.

                                                              

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Uno de los efectos sobre el cáncer de Jane era hacer su voz ronca los últimos seis meses de su vida. Era la voz de Jane, aún ronca, que me había dicho, "estoy de vuelta aquí ahora." La alegría que sentí al saber que Jane y yo podríamos seguir hablando entre sí de una dimensión a otra, es difícil de describir. Después de regresar de su funeral varios días más tarde, le pregunté si ella estaba en pie. "Todos los días", fue la respuesta. Al día siguiente recibí el mensaje, "Ella todavía va a volver" En la siguiente grabación cuando le pregunté lo que había significado este mensaje, alguien contestó, "Ella ha estado sanando".   En la tercera grabación que le preguntamos a las voces si se referían a que la tía Jane estaba pasando por la curación, respondieron dos voces. El primero dijo: "Lo hicimos", y la segunda voz terminó con, "Ella está mucho mejor." Veinticuatro horas más tarde se registró el siguiente mensaje: "Para y vete. Esta es mi curación, excepto que ahora voy a correr." Tuve que sonreír cuando oí esto. Jane siempre fue una persona ocupada, corriendo de aquí para allá. Sus días nunca fueron lo suficientemente largos en los años antes de que ella se enfermara, al escucharle decir acerca de todo lo que había hecho y planeado hacer me llegué a sentir exhausta. Yo tenía una imagen mental de Jane corriendo en torno a su nuevo mundo, diciendo a los médicos y enfermeras que hay que ponerla bien muy rápido porque tenía mucho que ver. Así Jane sigue viviendo en otro plano, en otra dimensión. He oído no sólo de ella, sino, inesperadamente, de un amigo suyo que había conocido una vez hace más de treinta años. Los dos amigos están juntos, y todo está bien. Como ya he mencionado, en uno de mis primeros capítulos, la investigación sobre las experiencias cercanas a la muerte data de la década de 1880. Mucha información importante se ha obtenido a partir de estos estudios, pero es sólo ahora, con el desarrollo de las grabadoras de cinta, que las voces objetivas de los fallecidos en realidad pueden hablar con nosotros desde el otro lado. Aun así, pueden expresar el amor como la sensibilización de sus seres queridos que han dejado atrás. Ellos pueden, en cierta medida, decirnos cómo son las cosas para ellos en su vida más allá de la muerte y algo de esa dimensión en sí. Se dice que cada persona debe morir solo. A partir de los mensajes que se han recibido en la cinta de los que han muerto, ya no estoy segura de que esto es cierto. Al parecer, muchos de nosotros podemos esperar tener el amor y el apoyo de alguien que ha sido querido y que vendrá en el momento de la muerte y nos acompañará en el viaje final.


                                                          


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