"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

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Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



viernes, 24 de enero de 2014






RADIESTESIA Y ESPIRITISMO
por
C H R I S TOPHE CHEVA L I E R

LE JOURNAL SPIRITE N° 95 janvier 2014


Desde el principio de los tiempos, el hombre ha
practicado la radiestesia en diferentes campos tales
como la búsqueda de minerales, de agua o la identificación
de órganos enfermos. Si la radiestesia es
practicada todavía hoy, es porque en su ejercicio ha
permitido obtener numerosos resultados. Forzoso es
comprobar que en este campo, como en otros, hay
confusión cuando el radiestesista utiliza su péndulo
para responder preguntas fútiles o para comunicarse
con los muertos; se confunde entonces radiestesia y
mediumnidad. La radiestesia es una facultad física y
psíquica que no hace intervenir a los espíritus desencarnados.
Debe ser objeto de un estudio serio y profundo.
En el seno de nuestra asociación, los múltiples
beneficios de la radiestesia fueron revelados rápidamente
por los Espíritus. En este artículo vamos a ver
cuáles son los elementos que entran en juego en este
fenómeno y lo que una sana práctica experta permite
lograr. Relataremos también un caso concreto de
trabajo radiestésico con Luc, que responderá algunas
preguntas sobre su trabajo y su desarrollo en el seno
del Círculo.
Ante todo veamos en el diccionario la definición de
la palabra “radiestesia”: “Sensibilidad hipotética de los
seres vivos a ciertas radiaciones, conocidas o desconocidas.
Procedimiento adivinatorio que permite ejercer
esta sensibilidad por medio de una varilla (rabdomancia)
o de un péndulo sostenido en la mano”. Y luego la
definición y la explicación dada por los Espíritus: “La
radiestesia es la clarividencia atómica con soporte material;
pendular por medio de un material puro o de una
aleación, equivale a ‘acordarse’ de la materia. Ahora
bien, como actualmente ustedes son parte integrante
de la materia, pendular equivale a hacer telepatía inconscientemente
con la estructura atómica. Esta telepatía
del espíritu con la materia, por medio del péndulo,
permitirá al radiestesista ubicar a la vez la materia viva
y la materia inerte. Es así como el péndulo podría determinar
la localización de una enfermedad orgánica en
su manifestación periespiritual pero también la localización
de un material determinado, en su manifestación
radiante inherente a la materia de su estructura”.
Intentemos ahora una rápida síntesis de las dos definiciones.
Cuando el diccionario dice “sensibilidad
hipotética a ciertas radiaciones”, el espíritu habla de
telepatía con la materia viva e inerte en su estructura
atómica. En efecto, la materia que nos rodea,
cualquiera que sea, está compuesta de átomos que
se aglomeran entre ellos para formar moléculas y así
elaborar materiales y organismos de estructuras diferentes.
Entonces esa misma materia compuesta por
sus átomos posee formas geométricas distintas unas
de otras, y esas mismas formas engendran vibraciones
que les son propias. Este fenómeno es idéntico
tanto para la materia inerte (la roca, por ejemplo)
como para la materia animada, tal como el periespíritu,
si la búsqueda se refiere a una enfermedad orgánica
y su localización periespiritual. Lo que capta
el radiestesista, de manera inconsciente pero sin embargo
verdadera, son las vibraciones a pesar de que
no conozca, o conozca poco, la composición y la estructura
de la materia, objeto de su búsqueda.

¿Tiene el radiestesista una facultad “adivinatoria”?

El radiestesista no es médium y por extensión su facultad
no es “adivinatoria”. No entra en comunicación
con el más allá y ese mismo más allá no interfiere en
los trabajos radiestésicos. Su sensibilidad particular
es, de hecho, una disposición de un individuo para establecer
una comunión con la naturaleza circundante,
con sus múltiples formas de múltiples vibraciones.
El cuerpo físico del radiestesista es él mismo un “péndulo”
que necesariamente debe hacer contacto con
el suelo y con el espacio. Se convierte en una antena
viviente que capta todas las vibraciones que emanan
de la materia cercana. Esta facultad no es pues en
absoluto un procedimiento adivinatorio, pues no “es
ocultada a los sentidos y no predice el porvenir”. Muy
por el contrario, la radiestesia recurre a la naturaleza
física y a la capacidad telepática del radiestesista con
la materia. Entonces, ¡nada que ver con el más allá! La
causa de las creencias supersticiosas y las malas prácticas
de la radiestesia es el desconocimiento de las
leyes que rigen la materia. Es allí donde el espiritismo
aporta respuestas a nuestras preguntas, pues lo que
está “escondido” se explica por nuestras naturalezas
espirituales y vibratorias, pero también por el hecho
de que las circunstancias materiales que nos rodean
también provienen del mismo principio inteligente,
a saber, Dios. “Si la relación con la naturaleza está desprovista
de toda espiritualidad, el trabajo del radiestesista
es nulo y sin valor”, escribiría un Espíritu durante
una sesión de escritura. La radiestesia es pues, ante
todo, una facultad humana que puede ayudar al
hombre a comprender mejor su entorno y su naturaleza
espiritual.

¿Por qué la necesidad de un péndulo?

El péndulo puede ser fabricado con cualquier objeto:
un cordel atado a una sortija, por ejemplo. Pero,
materiales como el oro, el granito, el cobre y el cristal
de roca son preferibles pues facilitan la acción de
búsqueda. Estos son materiales “conductores” que
permiten el intercambio de energía entre dos sistemas.
El péndulo es un instrumento, un soporte, que
forma parte integrante del cuerpo del radiestesista,
convirtiéndose en su prolongación. Su papel es traducir
en movimientos, el contacto con la vibración
emitida por el objeto de la búsqueda. Por ejemplo,
el radiestesista puede entrenarse para buscar dentro
de un mazo de cartas mezcladas, las cartas cuyas figuras
son rojas. Sabe que debe encontrar las cartas
rojas y establece inconscientemente un contacto telepático
con las vibraciones emitidas por ese color. Es
el péndulo el que, por sus movimientos, indicará la
vibración que corresponde al objeto de su búsqueda.
¿Cómo son posibles esos movimientos? Para comprender,
es necesario agregar una condición esencial,
la necesidad para el radiestesista de crear una “convención”
de funcionamiento entre él y su péndulo, es
decir un sistema simple de respuesta, de comunicación,
por “sí” o por “no” a las preguntas que le hace.
Tal movimiento quiere decir “sí”, tal otro quiere decir
“no”. Para ser eficaz, esta convención debe ser totalmente
personal del radiestesista y seguir siendo la
misma durante todo el tiempo de su práctica. Sin ella,
el radiestesista no produciría nada sino un fenómeno
anárquico e inexplicable. Vamos a ver concretamente
el funcionamiento de esta convención en un caso
dado por Luc.

Encuentro con Luc, radiestesista
¿Cómo desarrollaste esta facultad?

“Fue en abril de 2000 cuando mi guía, en un mensaje
recibido en escritura, me propuso un trabajo conjunto
de dos misiones, una de ellas de radiestesia. Quedé sorprendido
pues nunca había sentido atracción particular
por ella. El espíritu además completó sus palabras
indicando que «esas funciones respondían al mayor
bienestar del espíritu encarnado que, en sus fronteras
ales y estrechas, ha olvidado su origen divino». Sin
saber cómo tomarlo, mi primer reflejo fue documentarme,
y en particular leer cierto número de libros que me
prestó un espírita, él mismo radiestesista confirmado.
Cuanto más leía más me inquietaba ante la complejidad
del asunto. Al cabo de cierto tiempo, me decidí por
fin a pasar a la acción. Definí primero una convención
mental para interpretar las respuestas indicadas por mi
péndulo. Por ejemplo, decidí que la respuesta «sí» se expresaría
en un giro en el sentido de las agujas de un reloj
y el «no» en sentido inverso. Me inspiré luego en un pequeño
libro de ejercicios prácticos y releí todos los mensajes
recibidos en nuestro Círculo sobre el asunto. Podía
tratarse de buscar un vaso lleno de agua disimulado entre
otros que estaban vacíos, o bien buscar el comodín
en una baraja o hasta la de un color, etc.”

¿Cuánto tiempo hizo falta para que te convirtieras
en “operativo”?

“Muy pronto me di cuenta de que, independientemente
de los ejercicios realizados, el psiquismo del radiestesista
es muy importante. No hay que hacer por hacer. En
efecto, antes de cada ejercicio, no hay que estar inquieto
por cualquier preocupación o contrariedad. Rápidamente
me di cuenta pues, para la época, como dirigente
de un club deportivo, tenía que hacer frente a múltiples
trámites o a proyectos que me atormentaban, lo cual
me obligó a poner fin a mi mandato en 2005. Y fue a
partir de aquel año, que pude comenzar a desarrollar
esta facultad con regularidad y serenidad. En enero de
2010, el espíritu me indicó que mi radiestesia se volvía
operativa. Me habían hecho falta, pues, varios años de
entrenamiento y provocar las buenas circunstancias
para llegar a ello”.

¿Cómo diriges tu radiestesia, es decir, trabajas en
casos médicos y de búsqueda de personas desaparecidas?

“Los ejercicios simples eran enseñanza y verificados
con justeza, yo fui atraído enseguida por la búsqueda
de personas desaparecidas leyendo y seleccionando las
fotos que la prensa local publicaba y sobre las cuales me
ejercitaba. Los casos podían referirse a adolescentes o
a adultos. En la mayoría de las situaciones, el periódico
indicaba después el lugar donde la persona había
sido encontrada y en qué condiciones. Al cabo de cierto
tiempo, me di cuenta de que obtenía buenos resultados.
He trabajado ocasionalmente en casas cuyos habitantes
estaban contrariados por la presencia de agua, de
un nudo de Hartmann u otros. De igual forma he efectuado,
y muy puntualmente, una búsqueda en el campo
médico para conocer el origen de un desorden físico.
Eso resultó exacto”.

¿Cómo procedes tú? ¿Puedes relatarnos una de
tus experiencias?

“Los casos más difíciles para mí son los hechos criminales.
Debo neutralizar mi psiquismo pues siempre espero
que los individuos todavía estén vivos y no fallecidos
por agresión violenta. No debo ser informado de ningún
elemento ofrecido por la prensa, ya que podría influenciar
inconscientemente la búsqueda. Por regla general,
trabajo en primer lugar sobre Europa para volver
eventualmente a Francia y a la región de origen, para
determinar luego con la mayor precisión posible la ciudad,
el barrio y el sector donde se puede hallar el cuerpo.
Un ejemplo de búsqueda me conmovió mucho pues
era la primera vez que se me presentaba un caso de homicidio.
Se trataba de una joven de treinta y dos años,
desaparecida el 3 de julio de 2009. Fue su patrón quien
alertó a los socorristas para que fueran a su domicilio
en un municipio cerca de Nancy. Encontraron a su perro,
mientras que su auto se había quedado en el garaje.
Avisaron a la policía que lanzó un aviso de búsqueda
difundido, por supuesto, en la prensa regional. El 16 de
julio hice este ejercicio:
− ¿Está viva?: No
− ¿Fallecida por accidente?: No
− ¿Se trata de una muerte natural?: No
− ¿Fue secuestrada?: Sí
− ¿Se trata de un homicidio?: Sí
− ¿Su cuerpo está en Lorraine?: Sí
− ¿En la propia Nancy?: No
− ¿Cerca de la ciudad de Nancy?: Sí
Hice entonces una búsqueda sobre los municipios en la
periferia de Nancy, entre ellos Essey-lès-Nancy donde
ella estaba domiciliada. Las respuestas fueron negativas,
con excepción de uno de ellos. Detuve allí mi trabajo,
pues pensé en una pareja de amigos que vivía
allí y yo podía ser influenciado inconscientemente. No
obstante, el cuerpo fue encontrado algunos días después,
en un campo cerca del municipio que yo había
detectado”.

¿Analizas las respuestas del péndulo, y de ser así,
cómo haces?

“Antes de llegar a la solución propuesta, es preciso analizar
las respuestas obtenidas para asegurarse de su
coherencia. Es también el manejo de la duda, pues una
respuesta falsa puede arrastrar pronto a un radiestesista
por otro camino. También me ocurre a veces que
busco una coherencia por medio de preguntas complementarias
que se cruzan con ciertas respuestas”.

¿Qué te ha aportado el espiritismo en el desarrollo
de tu radiestesia?

“La realización de esta misión me proporciona muchas
alegrías y emociones y participa en mi equilibrio. Sin
el espiritismo, me hubiera perdido totalmente esta facultad.
Además, esta misión, como todas las demás en
nuestro Círculo, se ejerce siempre en provecho del prójimo.
No se ejerce por asuntos fútiles o esotéricos”.

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