"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



sábado, 16 de agosto de 2014


PUNTO DE VISTA SOBRE
LA CREMACIÓN

por
CATHERINE GOUTTIÈRE
LE JOURNAL SPIRITE N° 97 juillet 2014

 
De tradición católica, Francia ha tenido durante
muchos siglos un predominio de los entierros llamados
clásicos, con inhumación del ataúd en la tierra. Hoy en
día, la tendencia, sin llegar a invertirse, se modifica. La
cremación gana cada vez más adeptos. En 1975, sólo el
0,4% de las exequias eran cremaciones. Hoy, se cuenta
más del 30% en Francia, 40% en París y con frecuencia
más del 50% en las grandes ciudades.
 
¿Qué sucede en los demás países?
La cremación es muy practicada en Japón (99,8% de
las defunciones), así como en Hong Kong (86%). En los
Estados Unidos, donde hace un siglo la mayoría de los
norteamericanos era muy hostil, la proporción es hoy
del 32% de los muertos que son incinerados. En varios
países europeos, la tasa es muy elevada, como por
ejemplo, en Suiza (89% en 2010), Reino Unido (70% en
2010), República Checa (78%) y Dinamarca (73%).
Es más rara en los países católicos, como Italia (8,5%),
y España (19,3%). En los países confesionalmente
compartidos, oscila alrededor del 50%. Es el caso de
los Países Bajos.
Hagamos una rápida reseña histórica de esta práctica
que tiene sus defensores y detractores.
 
Historia de la cremación
Desde la prehistoria, durante la edad de bronce, se
conocen casos de cremación en Europa. La cremación
más antigua parece ser una de más de 22.000 años, de
la mujer de Mungo, en Australia. Se encontraron los
restos de una joven parcialmente incinerada, cuyos
huesos rotos fueron enterrados luego con los restos
de la hoguera utilizada para su cremación.
Pero las sepulturas más antiguas certificadas con
certeza datan de 275.000 a 35.000 años antes de
J.C. y han sido localizadas en el Cercano Oriente.
La cremación aparece en Asia 4.000 años antes
de J.C. En la India, la primera cremación conocida
data de 1.900 años antes de J.C. En cuanto a los
griegos, no habrían comenzado a practicar la
cremación sino cerca del siglo XII antes de J.C.
Durante nuestra Edad Media, lo que prevaleció
en el occidente cristiano fue la inhumación, el
entierro del difunto, pues el cuerpo debía conservar
su integridad a la espera del juicio final. Bajo el
Antiguo Régimen, los nobles se hacían enterrar en la
capilla de sus castillos y casas solariegas, y los pobres
eran puestos en la fosa común. En la Revolución
Francesa, el principio de igualdad hizo emerger la
idea del cementerio para todos, así como la de la
cremación, defendida en la época por francmasones
y protestantes.
En el siglo XIX, las grandes epidemias de tifus y cólera
que sufrió Europa incitaron a las municipalidades de la
época, bajo la influencia del movimiento higienista, a
reglamentar la inhumación (espesor mínimo del ataúd
y profundidad del entierro) y a desarrollar la idea de la
cremación.
La primera cremación en Francia tuvo lugar en París,
el 30 de enero de 1889, en el crematorio del Père-
Lachaise recientemente inaugurado, algunos meses
antes de que apareciera el decreto de aplicación de
la ley sobre la libertad de funeral, votada en 1887 y
que autorizaba la cremación. Luego fueron creados
crematorios en Ruán en 1899, Reims en 1903, Marsella
en 1907, Lyon en 1913 y Estrasburgo en 1922. Hoy,
Francia cuenta con 141 crematorios.
 
La posición de los movimientos religiosos
En lo que respecta a las religiones cristianas, las Iglesias
protestantes la autorizan a partir de 1887 pues, según la
teoría de la Reforma, la resurrección de la carne no está
en juego: solamente la esperanza en Dios puede salvar
y ésta ofrece una nueva vida independientemente
del estado del cuerpo. Sin duda es por eso que la
mayoría de los países donde la religión protestante es
dominante, tiene una tasa de cremación más elevada
que el resto de Europa.
La Iglesia católica recomienda la inhumación pero no
prohíbe la cremación, desde el 8 de mayo de 1963. En
cuanto a la Iglesia ortodoxa, evaluando la resurrección
de los muertos y la veneración de las reliquias, prohíbe
la cremación, igual que las Iglesias adventistas y
presbiterianas.
Para la religión judía, los creyentes, en su gran mayoría,
no practican la cremación, pues es un deber devolver
el cuerpo a Dios en el estado en que se encuentre.
En la religión musulmana, el Corán no admite la
cremación, pues la santidad del cuerpo no disminuye
con la muerte o la salida del alma. El cuerpo debe poder
resucitar y los creyentes deben velar por el respeto del
cuerpo del difunto.
En las religiones budista e hinduista, la cremación
tiene lugar tres o cuatro días después del deceso. Es
considerada como la liberación del alma del cuerpo.
 
La opinión espírita
Que la cremación sea autorizada, permitida, incluso
presentada como necesaria u obligatoria, nada se
dice sobre el después de la cremación. ¿Qué pasa,
qué le sucede al espíritu recién desencarnado que ve
quemarse su cuerpo físico, qué siente en ese momento
preciso y cómo vive él esa situación?
En primer lugar recordemos los tres componentes
puestos en evidencia por Allan Kardec y los científicos
que han estudiado la manifestación de los muertos y
que son el cuerpo que es la parte material del ser, el
espíritu y el periespíritu.
El espíritu, la parte inmaterial, es una entidad espiritual
individualizada, que tiene un comienzo, el de la
creación divina. Esta entidad necesita vivir experiencias
en la materia para su propia evolución, aprender a
hacer la diferencia entre el bien y el mal, aprender a
amar y descubrir su génesis espiritual y reconocer la
presencia de Dios, su Padre, para un día reunirse con
él despojada de sus defectos y participar con él en la
creación.
Para que el espíritu pueda integrar la materia, necesita
un intermediario, una envoltura semi-material, es decir
compuesta de materia muy tenue: el periespíritu. Este
periespíritu acompaña al espíritu a lo largo de su
camino evolutivo en la materia pero igualmente en el
más allá, y le permite manifestarse a los vivos aunque
esté despojado de su cuerpo físico.
Durante la vida, es pues a través de este mismo
periespíritu que el espíritu percibe diversas sensaciones,
actúa sobre el cuerpo y dirige sus movimientos.
Recordemos igualmente que este periespíritu posee,
entre otras, una facultad memorizante, que le permite
registrar, a través de las células que lo componen, lo
que vivimos tanto en estado encarnado como en
estado desencarnado. Esta interacción entre el espíritu
y el periespíritu repercute en las células del cuerpo
físico. Lo cual significa que todo lo que el espíritu vive
en la materia, que todos los choques físicos o psíquicos
se graban a nivel de su envoltura periespiritual, y así le
seguirán en una, incluso en varias encarnaciones, y se
expresa por ejemplo, bajo la forma de desórdenes, ya
sean psíquicos (angustias, fobias…), o físicos (diversas
discapacidades, alteración de la piel, ausencia de
un miembro, de uno o varios de nuestros sentidos,
etc.) hasta que el espíritu sea lo bastante fuerte para
superarlos y vencerlos.
La muerte acarrea la separación del alma y el cuerpo
por la ruptura del vínculo fluídico que los une. Esa es la
razón por la cual el cuerpo vuelve a ser materia inerte,
mientras que el periespíritu se desprende poco a poco
del cuerpo físico. Pero sucede a veces que el espíritu
recién desencarnado está aún muy cerca de su cuerpo
físico durante su entierro, a saber, la inhumación o la
cremación. Y en esta situación precisa, la cremación
puede producir un traumatismo sobre el espíritu que,
por repercusión, va a imprimir ese traumatismo en
su periespíritu. Y es entonces cuando el periespíritu
puede ser perjudicado en su estructura.
En el proceso normal de la desencarnación, el
periespíritu se desprende naturalmente del cuerpo
físico en el momento de la muerte, pero por diversas
posibles razones de apego a la materia, puede suceder
que el periespíritu no haya salido totalmente del
cuerpo cuando sobreviene la cremación. Y en este
caso en particular, existe el riesgo de un traumatismo
que puede engendrar una alteración accidental
del periespíritu por el fuego. Es entonces cuando la
desencarnación ya no sigue su curso normal y natural,
pero ese sigue siendo un caso de excepción que no
debe conducir a una psicosis frente a la cremación.
No obstante, por precaución se puede recurrir al
acompañamiento del fallecido por el pensamiento,
ya sea individual o colectivo, para asegurarse de una
total liberación del espíritu en el momento de la
inhumación. En nuestros medios espíritas, tenemos
por costumbre realizar cadenas fluídicas para nuestros
fallecidos, para abreviar su turbación, lo que garantiza
simultáneamente un pronto desprendimiento del
espíritu del cuerpo, lo cual por lo mismo evita toda
eventualidad de una alteración del periespíritu con
motivo de la cremación.
Así pues, desde un punto de vista espírita, la
cremación no constituye realmente un problema
de gran magnitud, pero tampoco se puede ignorar
que existen algunos factores de riesgo para ciertas
personas, por lo cual la oración o las acciones de
pensamiento, si fueran generalizadas, eliminarían
toda eventualidad de daños accidentales a nivel de
los periespíritus.

5 comentarios:

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  4. Esta es la introducción de mi comentario, discúlpame, pues no sabia que tenia un limite de caracteres.

    Reconociendo que esta posición que quiero expresar es una “Simple Opinión”, que el espiritismo no se hace responsable, y que de manera modesta, expongo una perspectiva personal a este tema.

    Los arraigos materiales son conceptuales en comportamiento y no físicos de la materia.

    ¿Cremación o Entierro?, si el Alma es Inmortal, ¿Cuál sería la diferencia?

    El Alma es Inmortal, nunca jamás será destruida por la muerte física, sino que seguirá con su progreso espiritual mediante la reencarnación.

    Cada vez que reencarna el Alma Inmortal, mejora poco a poco hasta llegar a la pureza espiritual. El cuerpo físico es solo una envoltura temporal en cada Reencarnación. Cuando ese cuerpo de una vida se deteriora por el envejecimiento o porque sufre alguna enfermedad física y deja de tener vida, ese cuerpo material se desecha, o se entierra y se separa del Alma, o sea del vínculo que los une se rompe. En ese momento el “Periespíritu” es lo que envuelve el Alma durante el transito al mundo Espiritual. El Periespíritu, no tiene Libre Albedrio, no decide por el Alma. Su función se limita a que mediante su semimaterialidad está a disposición de lo que el Alama decide, en virtud de su Libre Albedrio. Las características y la función del “Periespíritu” esta supeditada a los deseos del Alma que se desencarna.

    Si el cuerpo fallece en lo físico, se convierte en polvo como ocurre, no importa que se convierta en polvo antes o después, por lo tanto la cremación lo que hace es acelerar el proceso de convertir ese cuerpo en polvo en vez de que espere por su descomposición natural. Ese cuerpo no se volverá a usar, nunca de nuevo para nada.

    ¿Donde serán ubicados las Almas Desencarnadas después de la muerte física del cuerpo ya inerte?, esto será determinado en lo adelantado o lo Moralizada que esa Alma este al momento de la emancipación, y en el comportamiento que implica los pensamientos e intensiones que haya alcanzado, hacia el bien común de todos sus semejantes que haya realizado.

    Veamos que nos dijeron los espíritus en el Libro El Evangelio Según El Espiritismo, donde nos habla de las impurezas del alma que son las que determinan donde estarán las almas de los desencarnados en el momento que transitan hacia el mundo espiritual y cito lo siguiente:

    "VIII. Si el alma es inmaterial, debe pasar después de esta vida a un mundo igualmente invisible e inmaterial, del mismo modo que el cuerpo, cuando se descompone vuelve a la materia. Sólo que conviene mucho distinguir bien el alma pura, verdaderamente inmaterial, que se alimenta como Dios de la ciencia y de los pensamientos, del alma más o menos manchada de impurezas materiales, que la impiden elevarse hacia lo divino y la retienen en los lugares de su morada terrestre."
    EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO

    Esto expresado en el Evangelio Según el Espiritismo, explica que el Alma se queda retenida en los entornos y no en el cuerpo corpóreo físico ya fallecido y desechado. Porque los espíritus inferiores o no moralizados permanecen cerca de lo que fueron sus moradas terrestres. Esto puede explicar en resumen, que cuando un alma encarnada se ha moralizado en vida, al desencarnar va a un lugar completamente diferente a donde se ubican aquellas Almas que al no se habían moralizado y desencarnaron en estado inmoral y no pueden elevarse por causa de sus impurezas materiales que le impiden elevarse hacia lo divino.

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  5. Entonces los apegos materiales no son de tipo físicos al cuerpo ya fallecido, sino que los apegos a que se refiere, son al pensamiento materializado que no está listo aún a desprenderse totalmente de su arraigo a las cosas materiales de su encarnación

    El apego es conceptual en vez de físico. Cuando esa Alma Desencarnada se le Moraliza, o sea se logra cambiar su comportamiento a uno de Bien Común y que conforma sus intenciones a eso propósitos, es ella misma la que debe arrepentirse, y reconocer que los apegos al concepto material ya no le atan al mundo material en que vivía, lo ese comportamiento logró, fue detener su adelantamiento espiritual, pues ese apego modificó su comportamiento y sus intensiones en sus acciones, por eso desencarnó siendo materialista más que espiritualista, y eso causa un peso moral que se debe reconocer y lograr arrepentimiento para llegar a la luz que es el conocimiento espiritual.

    Ese desrraigamiento material incluye sus apegos o los lazos que le unían al cuerpo físico que falleció, y que cuando se crema ya no es necesario seguir pensando en algo que ya sería un cuerpo inerte, sin vida. Esto no afecta en nada el estado del Alma desencarnada ni lo que ocurra con el cuerpo inerte sin vida.

    El Libro de Los Espíritus nos indica lo siguiente:

    136. ¿Es independiente el alma del principio vital?
    - El cuerpo no es sino la envoltura, sin cesar lo estamos repitiendo.

    136 a. ¿Puede el cuerpo existir sin el alma?
    - Si, y sin embargo, tan pronto el cuerpo cesa de vivir, el alma lo deja. Antes del nacimiento no hay todavía una unión definitiva entre el alma y el cuerpo. Luego que esta unión se ha establecido, la muerte del cuerpo rompe los lazos que lo unen al alma y ésta abandona a aquél. La vida orgánica puede animar un cuerpo sin alma, pero esta última no puede habitar un cuerpo privado de vida orgánica.

    136 b. ¿Qué sería nuestro cuerpo si no existiera el alma?
    - Una masa de carne sin inteligencia, todo lo que queráis, excepto un ser humano.

    137. Un mismo Espíritu ¿puede encarnar en dos cuerpos diferentes a la vez?
    - No: el Espíritu es indivisible y no puede animar simultáneamente a dos seres distintos. (Véase, en El libro de los Médiums, el Capítulo “Bicorporeidad y transfiguración”).

    155. ¿Cómo se opera la separación del alma y el cuerpo?
    - Habiéndose roto los vínculos que la retenían, ella se desprende.

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