"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



viernes, 17 de septiembre de 2010

LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO por CHRISTOPHE CHEVALIER LOS EXPERIMENTOS DE ALBERT DE ROCHAS TOMADO DE LE JOURNAL SPIRITE # 81.

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LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JUILLET 2010
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Varias veces hemos puesto de relieve en nuestra revista, los
trabajos de ciertos personajes que participaron en los fundamentos
y la expansión de la filosofía espírita en Francia.
Todos provenían de ámbitos y medios diferentes, y pusieron
en evidencia por medio de la experimentación los diversos
puntos de enseñanza de la filosofía espírita. En este artículo,
les propongo detenernos en un hombre que contó mucho
para la expansión y vulgarización de esta filosofía. Se trata del
Coronel Albert de Rochas. En nuestra revista Nº 77 (julio de
2009), encontrarán un artículo dedicado a sus investigaciones
referentes a las vidas sucesivas con informes detallados de sus
experimentos. Por lo tanto no volveré sobre esa parte, pero
les invito especialmente a ponerse en antecedentes, a fin de
conocer mejor a este hombre excepcional.
Vamos a ver la importancia de sus descubrimientos y a
establecer el paralelo entre sus trabajos y los diferentes puntos
planteados por Allan Kardec en su codificación del espiritismo.
Veremos también sus experimentos referentes a la hipnosis
que le enfrentaron, por una parte a Charcot y a la escuela
de Nancy, pero también a los médicos de la Salpêtrière en
París. En efecto, después de de Rochas, Charcot no parece
haber llegado más lejos que el estado de sonambulismo sin
señalar nunca otros estados secundarios y eso por temor a
un acercamiento entre estas investigaciones y las prácticas
de los magnetizadores. Albert de Rochas no fue, propiamente
hablando, un pionero de la filosofía espírita pues no tomó
parte en su desarrollo, ni contribuyó en tratar de poner en
evidencia la vida después de la muerte y nunca se declaró
espírita. Sin embargo, fue un ardiente simpatizante de la idea
y asistió a varias sesiones con médiums de efectos físicos. De
esas sesiones, escribió un libro que lleva por título Extériorisation
de la motricité (Exteriorización de la motricidad). Este
libro se refiere a sus observaciones vinculadas exclusivamente
con fenómenos objetivos.
D O S S I E R
LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO
por
CHRISTOPHE CHEVALIER
LOS EXPERIMENTOS DE
ALBERT DE ROCHAS
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LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JULLET 2010
Una trayectoria original
Nacido en 1837, ingresó en la escuela politécnica en 1857.
Dedicó gran parte de su vida al ejército hasta 1902, momento
en que se retiró para poder consagrarse exclusivamente a las
investigaciones psíquicas. Escribió numerosas obras relativas a
la historia militar y la topografía que fueron referencia en su
tiempo, pero la primera obra que marcó su orientación hacia
las ciencias psíquicas, data de 1882. Tenía por título La science
des philosophies et l’art des thaumaturges dans l’Antiquité
(La ciencia de las filosofías y el arte de los taumaturgos en la
antigüedad), (con frecuencia un taumaturgo es un personaje
mítico cuyas acciones son consideradas como milagrosas, un
hacedor de milagros). Este estudio fue el punto de partida de
una aventura que llevó a Albert de Rochas a descubrir las facultades
humanas especialmente en materia de magnetismo y
los efectos curativos y preventivos de la energía magnética.
Pues la atención de este militar de carrera fue atraída por
los poderes de los curanderos que pasaban en la época por
hacedores de milagros. Ese paso representó el comienzo de
un incesante trabajo de descubrimientos que hizo caer las
barreras entre el mundo espiritual y el mundo material.
Pasó luego de la investigación histórica a la fase experimental
con otra obra que apareció en 1887, bajo el título Les forces
non définies (Las fuerzas no definidas). Esta obra le permitió
determinar e identificar, por medio de la experimentación, los
diferentes estados de hipnosis que sufrían los sujetos “conejillos
de Indias”. Sería demasiado largo relatarlos aquí, pero
es preciso explicar uno de los motivos de desavenencia entre
Rochas y los practicantes de una hipnosis más rápida. ¿Por
qué más rápida? Fue allí donde las cosas se estropearon, pues
para Rochas, en sus estudios sobre los antiguos taumaturgos
y magnetizadores que lograban la hipnosis, no era cuestión
de tiempo, ni siquiera de práctica con agentes externos como
ruidos repentinos, presión de los globos oculares etc. que
dejaban de actuar tan pronto el sujeto tenía los ojos cerrados.
Para los magnetizadores que obtenían efectos más pertinentes,
era necesario aplicar pases magnéticos por unos 15 a
30 minutos y a veces mucho más, hasta que el magnetizador
reconociera, por las señales externas, el grado de hipnosis que
trataba de conseguir. No había pues ningún acercamiento
posible entre estas dos “escuelas” ya que la consecución de
la hipnosis por medio del magnetismo ciertamente no tenía
unanimidad en esa época.
“Experimentar y observar”, a los maestros palabras
de Albert de Rochas
o que caracterizó a de Rochas, fue su gusto por la experimentación
que le llevó a descubrir y clasificar todos los estados de
la hipnosis hasta los estadios más profundos. Por esa vía puso
en evidencia el periespíritu en el cuerpo físico y el espíritu, así
como las fuerzas espirituales que allí se relacionan. Para ello,
no utilizaba médiums, sino personas receptivas a los “efluvios”,
es decir, receptivas al magnetismo. Ese trabajo, largo y
meticuloso, tuvo gran influencia en el campo espírita pues fue
complementario al de los espíritas que, por su parte, ponían
en evidencia la presencia del espíritu y de su periespíritu a
la muerte del cuerpo físico. Durante largos años los pioneros
del espiritismo en Francia experimentaron junto a numerosos
médiums para poner en evidencia la supervivencia del alma
después de la muerte. Algunos dieron testimonio de las condiciones
en que se desarrollaban las sesiones. Se tomaban todas
las precauciones para impedir eventuales fraudes y muy a
menudo los médiums eran atados y hasta embutidos en las
ropas, para cumplir con las exigencias de los más escépticos.
A pesar de ese contexto tan difícil, los médiums de efectos
físicos trabajaban y así probaron la supervivencia del alma por
medio de la manifestación de apariciones tangibles, materializaciones
y otros ectoplasmas provocados por los espíritus
desencarnados.
A la pregunta: “¿Qué es el espiritismo?”, Gabriel Delanne daba
esta respuesta en 1904: “Es la demostración de la existencia
del alma y de su inmortalidad por medio de las manifestaciones
de esa alma durante la vida y después de la muerte”. Al
hacer la demostración de la existencia del alma y de su cuerpo
fluídico durante la vida, Albert de Rochas aportó una prueba
esencial a los fundamentos del espiritismo. Sus experiencias
fueron realizadas con sujetos puestos en estado de hipnosis
por medio de pases magnéticos que él llamaba: “la exteriorización
de la motricidad”. La motricidad es la puesta en acción de
los músculos del cuerpo para efectuar movimientos y desarrollar
sus sentidos. Albert de Rochas provocó repetidas veces
la exteriorización del “periespíritu” de una persona viva puesta
en sueño hipnótico por medio de pases magnéticos para
probar con ello la motricidad sobre el cuerpo físico. Pedía así al
espíritu de la persona dormida, que saliera de su cuerpo acompañado
por su periespíritu e hiciera moverse objetos situados
a distancia. A veces el objeto se movía y el sujeto, siempre
dormido, explicaba que lo había hecho con el concurso de su
periespíritu. Había allí un elemento de prueba de la existencia
del periespíritu y de su capacidad motora. La observación de
estos hechos por Rochas fue reproducida numerosas veces y
escrupulosamente registrada por escrito.
Fue todavía más lejos e igualmente puso en evidencia “la exteriorización
de la sensibilidad”. En efecto, con el sujeto dormido
y su espíritu acompañado por el periespíritu un tanto separado
del cuerpo, Albert de Rochas ejecutaba acciones mecánicas
sobre el periespíritu así exteriorizado, acciones mecánicas
que la persona sentía en su cuerpo físico. Esas acciones,
bajo la forma de presiones ejercidas por las manos del hipnotizador,
se transmitían a los sujetos que daban testimonio de
las sensaciones percibidas, en la medida en que la distancia
entre el periespíritu y el cuerpo no fuera demasiado grande.
Queridos lectores, si hubiéramos estado en esas sesiones,
hubiéramos visto a Albert de Rochas ejercer presión con sus
manos en el vacío pues el periespíritu es invisible. Lo cual nos
hubiera podido divertir en el momento. Pero las presiones
se ejercían sobre el periespíritu entonces exteriorizado del
cuerpo para repercutir en él. Los experimentos continuaron y
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de Rochas comprobó que el espíritu de la persona dormida tenía la posibilidad
de ubicar un órgano enfermo y, a veces, de identificar la enfermedad de una
tercera persona, siempre que la persona sufriente se encontrara cerca del sujeto
dormido. La descripción era aproximada en la medida en que el sujeto no era
médico, pero las observaciones daban testimonio de la veracidad del hecho.
¿Cómo funcionaban esas experiencias? Por supuesto, el principal elemento que
entra en juego en estos ejemplos es el periespíritu. En efecto, a ustedes que
nos leen regularmente, esta palabra no les es desconocida pues se trata, de
hecho, del cuerpo fluídico que casa perfectamente con nuestro cuerpo físico.
Por nuestros diferentes artículos han podido comprender el rol del periespíritu y
su funcionamiento. Este último emite vibraciones que están en relación directa
con nuestro estado de salud o nuestro estado de ánimo. Si sufrimos físicamente,
la vibración es diferente y ya no está armonizada en su totalidad. Entonces esa
vibración modificada es captada por el sujeto dormido que no siempre podrá
explicarla claramente, pero que podrá ubicarla con mayor o menor precisión.
La exteriorización de la sensibilidad es posible cuando el espíritu del sujeto está
exteriorizado del cuerpo físico. Sus sensaciones son diferentes de las del estado
de vigilia, pues el espíritu, entonces liberado momentáneamente de la barrera
física del cuerpo, ya no ve con los ojos y no siente con el cuerpo, sino que ve
con su espíritu y siente con su periespíritu. Al principio de sus investigaciones,
Albert de Rochas pudo poner en evidencia la sensibilidad del espíritu y la motricidad
del periespíritu, por cierto, igual que los magnetizadores de los tiempos
antiguos, pero que en ese punto no se detenían en el detalle, pues la existencia
de un doble fluídico no estaba claramente revelada. Además, los sujetos que
podían percibir esas sensaciones eran vistos como histéricos y místicos.
De Rochas y los espíritas
Albert de Rochas se acercó entonces a los científicos espíritas que, por su parte,
ponían en evidencia la exteriorización de la motricidad de los desencarnados.
Este punto es particularmente importante en la medida en que fue observado
principalmente a través de los médiums Daniel Dunglas Home y Eusapia Paladino
en numerosísimas sesiones espíritas que hacían intervenir el espíritu de los
muertos y como hemos dicho anteriormente, observando fenómenos físicos
como la ectoplasmia. En sus experimentos, Albert de Rochas trabajaba con el
espíritu de los vivos que podían actuar y sentir a distancia con la única fuerza de
su pensamiento y su voluntad. Sin embargo, los sujetos capaces de este género
de proezas eran muy raros. Si bien Albert de Rochas observó durante mucho
tiempo las acciones de esta fuerza, no pudo explicarla claramente; supuso que
eso era la acción de la fuerza nerviosa del sujeto capaz de imprimirla a un objeto
y así “darle vida”. Para él, esa fuerza podía emanar ya sea del sujeto hipnotizado,
o de la asamblea presente, o del magnetizador o del mundo invisible.
La respuesta espírita a esa pregunta sigue estando cerca del razonamiento de
Albert de Rochas. “La fuerza nerviosa” es de hecho la fuerza del pensamiento del
espíritu encarnado o desencarnado que es más o menos capaz, según su grado
de conciencia, de influenciar los objetos. Los objetos no se vuelven vivos, es
simplemente la conjunción de la fuerza de pensamiento del sujeto y la contracción
del fluido universal, bajo la influencia del sujeto, que se convierte en una
fuerza y que entonces puede responder de manera más o menos consciente
a los deseos del sujeto y del magnetizador. Ese punto también es particularmente
importante pues desde siempre se observa en las casas encantadas vía
los Poltergeist. Fue también por la vía de los golpecitos que los comienzos del
espiritismo se desarrollaron en casa de las hermanas Fox. En este caso preciso,
se trataba de la suma de la fuerza de pensamiento de los desencarnados y de
la contracción del fluido universal combinado con la energía mediúmnica de las
hermanas Fox para conseguir tales manifestaciones.
LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JULLET 2010
“Esta fuerza nerviosa” o fuerza de pensamiento del espíritu le permitió
a Albert de Rochas afinar sus investigaciones sobre un hecho particular,
el de la “transmisión del pensamiento o telepatía”. Esa era para
él una forma de transmitir sensaciones o emociones que eran recibidas
por los sujetos bajo la forma de imágenes, un poco como las
que se encuentran en los sueños. Para esta parte de la investigación,
se trataba del simple lenguaje universal, de la lengua del espíritu, a
saber, la telepatía. Él experimentó además con la “visión a distancia”,
que es también una forma de telepatía, con un sujeto sensible, la
Sra. Lambert. Esta dama, puesta regularmente bajo hipnosis, siguió
las peregrinaciones de un hombre al que no conocía en absoluto
con el único soporte de un objeto que le había pertenecido. Percibió
la presencia de ese hombre en América del sur, indicando su recorrido
con más o menos precisión, gracias a las imágenes que percibía
cuando leía los paneles de las estaciones por las que él pasaba y los
periódicos que leía y cuyos titulares veía entre sus manos. Después
de informaciones obtenidas a través de uno de sus amigos, el Cónsul
de Francia en La Paz que verificó los juicios de la Sra. Lambert, de
Rochas se dio cuenta de que no todas las informaciones eran exactas
pero esta experiencia que duró seis meses demostró la posibilidad de
la videncia a distancia. Algunas informaciones fueron validadas.
Para trabajar, la Sra. Lambert tenía en su poder un objeto. ¿Hubiera
podido trabajar sin ese objeto la Sra. Lambert? Parece que no, pues
en clarividencia el objeto tiene un papel preponderante al convertirse
en el enlace entre la persona que ve y la que es vista. Según nuestros
estudios espíritas, el objeto lleva en su memoria, las energías de su
propietario; puede decirse que ese objeto es de alguna manera una
extensión del señor pues lleva su vibración, un poco como una huella
digital de la vibración periespiritual de este hombre que no le pertenece
más que a él. El sujeto dormido, por intermedio de su espíritu,
pudo descubrir esa vibración localizándola con más precisión y así
entrar en contacto en forma telepática con ese señor. Fue así como
pudo localizar ciertas ciudades por donde pasó. Puede decirse que
este caso está bastante cerca de la clarividencia simple, es decir que
no hay intervención de espíritu desencarnado, sino simplemente un
contacto de espíritu encarnado a espíritu encarnado.
La investigación es infinita
Para Albert de Rochas, los fenómenos estudiados y admitidos por los
sabios de la antigüedad, están de nuevo de actualidad y pueden ser
probados por el método experimental. Por supuesto que su trabajo
sobre los fenómenos psíquicos no se detuvo en los ejemplos citados
que contribuyeron a la vulgarización y difusión de los fenómenos
espíritas. La existencia del espíritu y del periespíritu era para él de
evidencia y por su trabajo probó su existencia y las fuerzas que se
desarrollan. Todas esas investigaciones son delicadas y complejas,
pero su dificultad no debe detener los investigadores; pues tal como
dijo el célebre físico inglés Oliver Lodge: “La barrera que separa los
dos mundos, espiritual y material puede caer gradualmente como
muchas otras barreras y llegaremos a una percepción más elevada de
la unidad de la naturaleza. Las cosas posibles en el universo son tan
infinitas como su extensión. Lo que sabemos no es nada comparado
con lo que nos queda por saber”.

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