EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



viernes, 1 de febrero de 2013

                                              PALAIS DES PAPES D'AVIGNON

PSICOMETRÍA
UNA SORPRENDENTE
PIEDRA DE AVIGNON

RÉGIS BERTAUD & JEAN-PIERRE LATTANZIO
LE JOURNAL SPIRITE N° 91 JANVIER 2013

Las sesiones de psicometría siempre han sido para
mí una ocasión de medir el poder del espíritu sobre
la materia, no en el sentido del dominio sino en el de
la “reconciliación”. Una reconciliación permitida por un
trabajo de fondo, largo y difícil que permite reunir estos
dos aspectos de la creación, materia y espíritu, aún hoy
separados en nuestras ciencias llamadas modernas. La
psicometría debe ser considerada una ciencia natural,
como nos lo dice el espíritu, de la misma forma que,
por ejemplo, la geología, la historia o la medicina.
Desde hace varios años, los psicómetras del círculo
Allan Kardec trabajan con fin de revelar con medida y
paciencia, las informaciones escondidas en el corazón
de la materia. Así pues, invitado de nuevo a la mesa
de la reconciliación junto a dos psicómetras, tomé
conmigo tres piedras de Escocia, o al menos, es lo que
creía… Porque, entre ese trío de guijas, se escondía
una intrusa. Había tomado una piedra aviñonesa por
una piedra escocesa que, para mi gran sorpresa, no
tardaría en hacer hablar de ella.
El primero de los dos psicómetras eligió entonces una
de las tres piedras. Pero, desde las primeras descripciones
dadas, yo no reconocí absolutamente su lugar
de origen; apresuradamente concluí que era un verdadero
fracaso del trabajo. Sin embargo, con las informaciones
que se hacían cada vez más precisas, veía dibujarse
la ciudad de Aviñón y no la landa escocesa. ¿Qué
venía a hacer entonces esa descripción? Fue cuando me
di cuenta del origen de mi error, había confundido dos
piedras. Un año antes, yo había emprendido un viaje a
la región aviñonesa y había aprovechado para visitar el
célebre peñasco de los Doms. A algunos pasos de éste
se alzaba, en su mayor estatura, el célebre Palacio de
los Papas. Con motivo de esta visita me había centrado,
no en venerar el palacio sino en tomar una piedra
caída de un viejo murete. En ese instante, y sin saberlo,
escribí las premisas de un guión cuyo desenlace iba a
ser de lo más sorprendente. Luego de la sesión y para
verificar el origen de la piedra, comprobé en efecto,
que aún tenía el mortero presente sobre uno de sus
lados, no era pues de Escocia sino muy de Aviñón. No
obstante, mi despiste me permitió observar un trabajo
de los más fieles en cuanto a la procedencia de esta
piedra.
He aquí lo que se describió:
“La primera cosa que veo, es un árbol, un árbol grande,
una encina, igualmente un río. Es un paisaje idéntico al
que se puede ver en el Nordeste (Alsacia, Lorena). Veo
gente; hay niños, mujeres, hombres, muy pobremente
vestidos, con andrajos. Todos se dirigen hacia ese árbol.
Los veo levantar los brazos hacia sus ramas orando. Es un
lugar donde hay muchas personas que han encontrado
el camino de la felicidad. Puede decirse que es un árbol
hacedor de milagros. Tengo la impresión de que está
sobre una pequeña colina. Es extraño porque, ahora, veo
una suerte de pequeña capilla, un lugar de culto, monjes.
Están allí para dirigir a las personas que visitan el lugar.
Veo igualmente que cada persona está obligada a pagar
para poder ir. Tengo la impresión de que es la Iglesia que
ha puesto la mano sobre este proveedor de dinero para
ellos. Tengo la impresión de avanzar en el tiempo, más
cerca de nosotros. Siempre veo gente, viven un poco diferente.
Veo edificios alrededor, estatuas y una que representa
a María. La gente está vestida como en el siglo XIX:
las mujeres con grandes vestidos, los hombres con trajes
y sombreros que se quitan cuando entran a este lugar.
Tengo la impresión de que ahora todo está rodeado de
muros y murallas. Se diría que hay una pequeña aldea,
luego una pequeña ciudad que se ha construido. Es
extraño, ya no veo el árbol, ha sido sustituido por esta
estatua y todos estos edificios. No entiendo muy bien,
veo dos imágenes al mismo tiempo: veo un sacerdote y
un druida que se observan. El druida dice: ‘No, de esta
manera no’. Creo comprender, era un lugar donde antes
estaban los druidas y la religión lo borró todo”.
Como lo precisé antes, el peñasco de los Doms, del
celta “Dun” que significa “del Peñasco”, es un promontorio
rocoso sobre la orilla izquierda del Ródano que
sirvió luego de lugar de partida para la fundación y
luego el desarrollo de la ciudad de Aviñón. En esta
parte, retomaré la psicometría realizada y cada vez
que pueda hacer una precisión de orden histórico en
un pasaje, lo haré. Ustedes verán así tejerse progresivamente
la tela de las informaciones procedentes
del psicómetra corroborando la realidad. He aquí lo
que dice el psicómetra: “La primera cosa que veo, es un
árbol, un árbol grande, una encina, igualmente un río.
Es un paisaje idéntico al que se puede ver en el Nordeste
(Alsacia, Lorena)”.
La otra elevación importante del municipio, aparte
del peñasco de los Doms de Aviñón, es la colina de
Montfavet, una colina efectivamente arbolada al Este
del municipio. Al pie de estas colinas fluye el Ródano.
Además, hace siglos de eso, Francia era llamada la
Galia Cabelluda, especialmente en relación con los
numerosos bosques que la componían.
El psicómetra prosigue: “Veo gente; hay niños, mujeres,
hombres, muy pobremente vestidos, con andrajos. Todos
se dirigen hacia ese árbol. Los veo levantar los brazos
hacia sus ramas orando. Es un lugar donde hay muchas
personas que han encontrado el camino de la felicidad.
Puede decirse que es un árbol hacedor de milagros. Tengo
la impresión de que está sobre una pequeña colina”. Esta
pequeña colina de la que habla el psicómetra se halla
a algunos metros del célebre Palacio de los Papas. Este
sitio fue ocupado desde el neolítico; esta estela antropomórfica
denominada “el aviñonés más viejo”, ha sido
clasificada entre la edad de cobre y la edad de bronce
o sea hacia el 3000 aC. Aviñón constituye así una de las
ciudades más viejas de Europa. Fue ocupada por los
pueblos celtas antes de haber sido conquistada por los
romanos y luego por otros invasores.
El psicómetra agrega: “Es extraño porque, ahora, veo
una suerte de pequeña capilla, un lugar de culto, monjes.
Están allí para dirigir a las personas que visitan el lugar.
Veo igualmente que cada persona está obligada a pagar
para poder ir. Tengo la impresión de que es la Iglesia que
ha puesto la mano sobre este proveedor de dinero para
ellos”.
En las proximidades del peñasco de los Doms, hay
tres capillas: la capilla San Marcial (1344-45), la capilla
San Juan (1347-48) y la Gran Capilla (siglo XVI). En esa
época las capillas eran construidas, la mayoría de las
veces, sobre antiguos lugares druídicos. Los druidas
eran una civilización avanzada en ciencia y en espiritualidad,
volcada hacia el infinito, hacia la búsqueda
del dominio del espíritu sobre la materia. Practicaban
regularmente la comunicación con el mundo de los
desencarnados. Se extinguieron en el siglo III, por
las sucesivas invasiones de los pueblos germánicos y
romanos.
Luego, el psicómetra cuenta: “Tengo la
impresión de avanzar en el tiempo, más
cerca de nosotros. Siempre veo gente,
viven un poco diferente. Veo edificios
alrededor, estatuas y una que representa
a María. La gente está vestida como en el
siglo XIX: las mujeres con grandes vestidos,
los hombres con trajes y sombreros que
se quitan cuando entran a este lugar”. El
psicómetra nos informa sobre la época:
estamos en el siglo XIX. Pues, efectivamente,
sobre el campanario de la Catedral,
se colocó una estatua en 1859: es la
virgen de Nuestra Señora de los Doms.
La estatua de la virgen fue recubierta
con una pintura de oro para celebrar el
tercer milenio. Puede ser vista desde casi
cualquier lugar de la ciudad.
El psicómetra dice enseguida: “Tengo la
impresión de que ahora todo está rodeado
de muros y murallas. Se diría que hay una
pequeña aldea, luego una pequeña ciudad que se ha
construido”. Las primeras fortificaciones de Aviñón
fueron edificadas bajo la colonización romana en el
siglo I, pero las actuales murallas fueron construidas
durante la guerra de los Cien Años, (1337-1453) para
proteger a la ciudad papal.
El psicómetra añade: “Es extraño, ya no veo el árbol, ha
sido sustituido por esta estatua y todos estos edificios”.
En esta parte, el psicómetra hace un retorno hacia atrás,
al hablar de la encina que ha desaparecido. Entonces,
¡qué puede decirse sobre esta encina puesto que ya
no existe más! ¿Hubo una encina o no? No podemos
pronunciarnos sobre este punto, sin embargo, casi
vecina del palacio de los papas en Aviñón, la capilla
de Santa Catalina fue transformada en 1971 en un
teatro “La Encina Negra”. ¿Coincidencia?
Luego, el psicómetra dice: “No entiendo muy bien,
veo dos imágenes al mismo tiempo: veo un sacerdote
y un druida que se observan. El druida dice: ‘No, de esta
manera no’. Creo comprender, era un lugar donde antes
estaban los druidas y la religión lo borró todo”.
Varios evangelizadores actuaron en Aviñón y en su
región, antes de la creación de la iglesia de Aviñón
hacia el siglo III dC.
Los druidas, recordémoslo, desaparecieron en el siglo
III dC. con las invasiones germánicas y romanas. El
encuentro entre un evangelizador y un druida es más
que probable, pues los celtas vivían en estos lugares
desde el neolítico, y los druidas provenían del pueblo
celta.
Como ven, la psicometría sigue las fases históricas
notables, lo que nos permite encontrar
fácilmente informaciones que la
corroboran. Pero a eso se suman las
informaciones desconocidas hoy en día,
especialmente la existencia de una civilización
druídica y el encuentro en esta
ciudad de dos espiritualidades, el druidismo
y la Iglesia romana.
La psicometría es una ciencia en desarrollo,
que nos ofrece regularmente
numerosas sorpresas; una ciencia que
no cesa de llamarnos la atención sobre
sus posibilidades.
Nuestra esperanza reside en la posibilidad
de una apertura progresiva con el
mundo de la ciencia materialista, especialmente
la medicina pero también de
otras ciencias naturales. Entonces, quizás
podríamos ver trabajar en concierto a
los psicómetras al lado de historiadores
y geólogos, así los misterios de la historia
encontrarían

jueves, 31 de enero de 2013



JANUARY NEWSLETTER 2013

Spiritist Society of Florida, U.S.A. - January Newsletter & about my new WEB Radio Show

ARE YOU A HOSTAGE OF FEAR?

In class, a teacher asked his students, “What is it that they were most afraid of?”

After a brief and intense silence, a child answered, somewhat frightened, “I fear the dark.” Another said, “I fear spiders.” [Some said] they feared death, some heights, and a fear of being forgotten by their parents after school ...

Finally, a girl said, with a look of fear, “I have much fear of evil, which is a very dangerous monster.”

“I have never seen it, but it's a dangerous monster that my mother asks ever day for God to deliver us from,” the girl clarified.

There is no need to reflect even a bit to understand this fear was created by her imagination. Ignorance in all times has been largely responsible for terror of unknown fears.

But, how can we be afraid of the unknown?

This happens precisely because the monsters created by the imagination are generally more terrible than what is real.

The fear of death is an example of that. The fear of hell also has its hostages. People are afraid of the future, and so on ...

While reason can throw light on these issues; fear will continue to torment and hurt individuals causing it to make them a hostage of their own ignorance.

Jesus said, knowing the truth will set us free!

Knowledge can generate invaluable faith in our lives.

Thus, it is worth making great efforts to free us all from fear, looking for light under which ignorance hides. We should consider that fear is the worst of all monsters, and it urgently needs to be annihilated.

It is important to lighten the darken paths of ignorance with the light of knowledge…

As said by the Greek philosopher, Socrates, “There is only one good, knowledge, and one evil, ignorance.”

Think about this, and search with a firm will, to learn the laws governing life!

Only then, will we be truly free from all the fears that make us suffer.

(Excerpts from an article on Internet by the Heliosophic Ladies Group of Rogelia Marroquin de Bravo, Guatemala City, Heliosophic School of Light and Charity – translated from the Spanish by Yvonne Limoges.)

KNOWLEDGE PROVIDES STRENGTH
                          Written by Yvonne Limoges
By fully understanding the true purpose of material life; that our spirit continues on after “physical death;” that the Creator is All Perfect and All Love; and, has given us freewill which provides that we are subject to the effects and consequences of our own thoughts, words and deeds… in order for us to learn, progress and evolve by our own merits; then, this knowledge can provide us the courage we need during very difficult times (trials, tests, tragedies, etc.) and to live life more fully without fear.        
FAITH IN TIMES OF CHANGE
    
     Inspirationally received by Julie L. Harper

Most everything in life is in continual flux - - conditions always rearrange and change.

Life can seem out of control when recognizing material alteration, decay, or disappearance.

Yet, God’s Universal Laws are constant by the command of loving truths.

Even destruction of outer circumstances exists to cleanse toward existence of greater conditions.

Faith in - and abidance of - God’s unchanging eternal laws, can help us maintain internal stability.

Trust in the love of the Creator's spiritual truths for your strength.                                                                        


A PRAYER FOR STRENGTH         

     Inspirationally received by Yvonne Limoges

Dear God, please help us!

So many of us are making amends and undergoing difficult tests and trials, and we fear we may not be up to the task.

Please give us the strength we need to support them, and to accomplish what we came to do in this lifetime. We all have obligations that we personally agreed to fulfill.

May our spirit protectors be ever by our side, and may they instill in us, with their loving vibrations, inspiration, optimism, courage, and hope.

Help us to stay humble and resigned while here upon the earth.  Let us be thankful for our blessings!

May our faith be ever strong, for we know that Your Divine Laws are perfect!      AMEN  
NEUROSURGEON REPORTS AFTERLIFE

                           Written by Yvonne Limoges

The soul enters the spirit world during a coma (although still attached to the body). During this type of event, many who have awoken have had very vivid experiences. A neurosurgeon, Eben Alexander just wrote of his own in his NY Times Best Selling book, Proof of Heaven.

Normally, doctors have stated that the memories of people in a coma are only just chemical and electrical products of the physical brain. How wonderful to have one of their own– a brain neurosurgeon – declare that there is such a thing as consciousness after physical death, and we are more than mere physical bodies – that we indeed have a soul! 

For more detailed information see the doctor’s website at: http://www.lifebeyonddeath.net/ 

BOOK REVIEW


                     Written by Yvonne Limoges

            I want to commend author Michael Tymn (an authoritive historian on paranormal literature) for his most recently published book Resurrecting Leonora Piper – How Science Discovered the Afterlife.

This book is about one of the most studied mediums in history by the most prestigious scientists of her day, and the fascinating information retrieved by these investigations.

The author provides us with the results of these encounters in a clear and easy to read manner. He provides information on a wide variety of spirit communications, some of an evidentiary nature and those of a moral nature for us to ponder upon, and interestingly explores the various theories on mediumship. He mentions Kardec, among others (as a paranormal researcher who received through different mediums) spirit communications of a high order. I highly recommend this interesting book.
    
MAJOR LIFE CHANGES
                          Written by Alysia Pape
Recently, I have had several major life changes. Family, job, house, car, money all of the major things in one's typical material life. I know that it is not the events that matter, but how I handled all of them, and what I do with my new start. That is right; I see it as a new start.
Even though I lost family, became disabled and can no longer work, I see I have a different life. I see I have new opportunities. I can do more for my family still here, I can spend more time with my daughter, I can take the proper time I need to take care of myself being disabled, and a whole lot more!
I hope when I was going through all of the tough times, I did my best. I am sure there were disappointing times that I will be shown when I return to the spirit world, and will hold myself accountable. Nevertheless, I hope I have gotten rid of some of my “demerits” as I call them, going through all of these losses from previous reincarnations. I hope I have not added much during this one! But I have faith that God is going to give me another chance, if I failed this time to get rid of my “demerits.”
However, I clearly see that I have a completely different life now, and that I have new opportunities that I never had before. I am still sad about my losses, but I am very grateful to God for what I have been given, a new start.

 

PATIENCE
                 Written by Narciso Trevilatto
We have had numerous incarnations ... and in each one we add more experience and more understanding ... but patience is one of the hardest virtues that we need to acquire…before we get to LOVE ... God help us!

ELEVATION
                          
                           Written by Julie L. Harper                                                      
Better conditions within life often follow heightened thoughts and acts of good deeds.
Remember, we are never alone in our efforts. Prayers are heard, and the good spirits willingly help when called upon. They bring consolation to ease sentiments of hardship, inspire hope, influence positive action, and assist as allowed.
One’s personal action(s) further promotes and supports the intent of one’s prayers.
The good spirits commend those who do good works, and spiritual merit is given to those who lead by good example.
A good resulting outcome is energized or empowered by the law of attraction that allows goodness to build upon itself.
There is a saying, “one good deed deserves another,” and if allowed to flourish, selfless efforts may create greater happiness, camaraderie among people, and encourage peace on earth.
You will know what good works are by following Jesus’ reliable instruction to love, and to place one’s greatest value outside of the material world.
There has never been a better time to begin exercising elevated thoughts, words, and deeds - than now!
Accumulative positive effort among all people will ease sufferings and encourage unity among mankind by personal and collective elevation…..one at a time.


TESTS OF OUR CHARACTER
                       Written by Yvonne Limoges

Daily, there are people and/or circumstances that make us feel very hurt, upset, frustrated, resentful, offended and/or even very angry.

 

Generally, we first react with our feelings, but we should then use our reason to try and sort things out to determine our next course; whether to take some kind of action or to let things go.

 

Life is full of these types of situations and we can become overwhelmed, distraught or depressed, if we have to make so many of these types of decisions on a daily basis, especially if we are undergoing a particular trial or test all at once.

 

These are tests of our character under pressure.

 

However, we never are given trials or tests we cannot handle, what is lacking is the willpower to control our emotions, stay calm, use our reason to make the best decisions we can, pray for help we can receive from our spirit guides, and have faith in God and the Divine Laws.  

 

We are responsible for our own thoughts, words and actions. We need to go forward in these types of situations the best we know how, and by always keeping charity and love within our hearts.


We have to remember that the other people we are dealing with are responsible for their own actions, and whatever happens regarding certain circumstances, all are subject to the Divine Laws.

I know it can be very difficult to keep our emotions from getting the best of us, which can cause us to say things or act in a careless manner.

Nevertheless, these tests of character are very important and if we can sustain them patiently, they will help us grow and progress immensely, both morally and spiritually.

SPIRITS AND ANIMALS


                       Written by Peggy Pond
I believe that animals can all see spirits. This can be seen many different ways. Your cat or dog may be staring at nothing we can see, and seems to be listening, or it is frightened by something unseen. 
I believe that when we sleep, and return to the spirit world our pets can still see us.
On many occasions, when I am having a bad dream just before something bad is going to happen to me, my cat or dog, will wake me up for no apparent reason.  I have been awakened several times by my pets in the same night just before I would have been killed or hurt, etc. [in the dream]. I usually have to get up for the day to stop the cycle. I feel our pets see our spirit in trouble, and do what they can to help us.

 

       

WEB RADIO – I am pleased to be able to speak about Spiritism in English, on BezerraOnline Web Radio, coordinated by Luis Salazar from the Bezerra de Menezes Kardecian Spiritist Center out of Miami, Florida. I started this month, and my show is entitled: Spiritism Simply Put. The one monthly show I will conduct. It will run at various times and days: M, W, & F at 12AM, 6AM, 12PM, 6PM and T, Th, F at 3AM, 9AM, 3PM, & 9PM, throughout each month.


To listen to me on BezerraOnline Web Radio go to: http://www.spiritist.com/bwebradio.html
To listen on your Smartphone use TuneIn free App., download app, then search BezerraOnline and listen. For my radio home page visit: http://www.spiritist.com/bwebradio012.html
Any questions, please contact me.
************************************
Edited by Yvonne Crespo Limoges, Director

 

Spiritist Society of Florida

5042 22 Avenue North,
St. Petersburg, Florida 33710
Website: www.spiritistsocietyfl.com

martes, 29 de enero de 2013

 I G O R M A N O U C H I A N
UN OJO SOBRE...
LAS EXPERIENCIAS
DE MUERTE INMINENTE

LE JOURNAL SPIRITE N° 89 JUILLET 2012

Las experiencias de muerte inminente o NDE, son
estudiadas desde hace más de cuarenta años,
especialmente en el medio hospitalario, donde por
primera vez fueron señaladas por Raymond Moody
que escribió Vida después de la Vida, Nuevas Luces sobre
la Vida después de la Vida y La Luz del más allá. Hoy en
día, el tema aún sigue siendo de actualidad cuando los
testigos hablan y al contarlo, se da a conocer lo que han
vivido. Lo que más a menudo se recuerda en los relatos,
son las imágenes que muestran un túnel, una gran luz,
luego los encuentros, a veces, con personas conocidas
fallecidas. En ciertos testimonios, las personas cuentan
cómo examinan su entorno cuando el cuerpo está
inerte, ya sea durante una operación quirúrgica o en
el transcurso de un accidente. Distinguen claramente
su cuerpo que ya no responde a la voluntad. Además,
sensaciones de ligereza vienen a amenizar este estado
particular del espíritu que puede desplazarse por la sola
voluntad del pensamiento y encontrarse frente a seres
descritos como cuerpos luminosos que despiden una
suerte de brillo intenso percibido como un amor muy
fuerte. Con frecuencia, a los testigos les cuesta trabajo
encontrar palabras para expresar lo que han vivido,
por cuanto la experiencia no tiene ninguna relación
con la realidad física y sin embargo, paradójicamente,
allí hay sensaciones y percepciones similares; entonces
las emociones se multiplican y se instala una suerte de
éxtasis, al punto de que los involucrados ya no tienen
deseos de volver.
Las explicaciones de ciertos científicos se confunden
cuando éstos suponen que las visiones podrían ser
desencadenadas dentro de un proceso cerebral
desequilibrado por un shock cardiaco y que en ciertos
casos de muerte clínica comprobada, el cerebro ya no
transmite ninguna información. Admiten entonces la
imposibilidad de que la persona pueda evocar visiones
alucinatorias. ¿De dónde surgen esos recuerdos, si no es
detectada ninguna actividad cerebral? La respuesta no
puede venir sino a partir del momento en que se admite
un principio vital y espiritual en el interior del cuerpo
humano.
Los testigos de NDE recuerdan claramente la separación
del alma y el cuerpo. Más aún, describen una agudeza
y sentidos decuplicados. La percepción es total con
la impresión frecuente de poder percibir las cosas de
manera más amplia. Se trata entonces de considerar
que el espíritu, momentáneamente libre del cuerpo,
permite evolucionar más libremente en un entorno físico
y material. Según Raymond Moody, la experiencia “tipo”
de muerte inminente, se presenta así:
“He aquí pues un hombre que muere y, mientras alcanza
el paroxismo del desamparo físico, escucha al médico
comprobar su deceso. Entonces comienza a percibir un
ruido desagradable, como un fuerte repique de timbre o un
zumbido, y al mismo tiempo se siente arrastrado con gran
rapidez a través de un túnel largo y oscuro. Después de lo
cual se encuentra súbitamente fuera de su cuerpo físico,
sin abandonar no obstante, su entorno inmediato; percibe
su propio cuerpo a distancia, como un espectador. Desde
ese punto de vista privilegiado observa las tentativas de
reanimación de las que es objeto su cuerpo (…). Pronto se
producen otros eventos: otros seres vienen a su encuentro,
pareciendo que quieren venir en su ayuda; entrevé los
espíritus de parientes y amigos fallecidos antes que él (…).
Pero entonces se da cuenta de que tiene que devolverse,
que el tiempo de morir aún no ha llegado para él. En ese
momento, se resiste, porque está subyugado por el flujo de
los eventos del después de la vida y no desea ese regreso
(…). Luego, cuando trata de explicar a su entorno lo que
ha experimentado en el ínterin, tropieza con diversos
obstáculos. En primer lugar, no logra encontrar las palabras
humanas capaces de describir en forma adecuada este
episodio supraterrestre (…). Sin embargo, esta experiencia
marca profundamente su vida y trastorna especialmente
todas las ideas que se había hecho hasta entonces a
propósito de la muerte y de sus relaciones con la vida”.
He aquí pues, más allá del hecho, la persona que, al salir
de la NDE trata de describir lo que ha vivido, y agrega
una consecuencia muy interesante, la del trastorno de
su existencia. O al menos, el cuestionamiento de ciertos
valores. Parece que en algunos casos, la persona orienta
su vida hacia lo que le parece más esencial, ocuparse de
los demás, estar más presente cerca de sus parientes y
amigos, antes que estar preocupada por la ambición
social o de vivir para las cosas únicamente materiales. El
valor humano y espiritual se asocia en una dinámica de
solidaridad y sensibilidad ante el sufrimiento del mundo,
como si la experiencia vivida de NDE hubiera aportado
una revelación íntima, profunda y duradera. Vive lo
que sigue como una continuidad; como si el encuentro
con los seres de luz y los espíritus familiares, le hubiera
traído una respuesta, no sólo sobre una vida después
de la muerte, sino también sobre la existencia de una
fuerza inteligente que rige amorosamente el universo,
un Dios sin imagen, pero un Dios que se corresponde
con lo que la filosofía espírita describe como un objetivo
a ser alcanzado, dentro de una perspectiva absoluta, de
eternidad y de infinito para el espacio que nos rodea.
Sin embargo, no todas las NDE tienen un desenlace
positivo. En ciertos casos, puede suceder que, como
consecuencia de esta trascendente experiencia, las
personas se creen diferentes de los demás seres humanos.
Investidas de una misión, sufren un acrecentamiento
importante del ego. La adquisición ulterior de dones
paranormales (dones de curación, videncia, premonición,
etc.) puede amplificar este sentimiento, tanto más por
cuanto el entorno, deslumbrado, contribuye a hacer de
estas personas seres aparte. Así, para todos aquellos que
han vivido este estado de muerte aparente, la cuestión
sigue planteada, a saber: si es real, es porque existe otra
cosa fuera del mundo físico. El más allá tal y como es
definido por el espiritismo, corresponde al mundo de los
espíritus, de aquellos que han desencarnado y que siguen
viviendo en una dimensión paralela. Desde un punto de
vista espírita, la experiencia de muerte inminente es una
puerta entreabierta sobre esta realidad. Para introducir luz
sobre estos misterios, que no lo son, hace falta entonces
comprender que quizás el investigador debe admitir
de antemano, que hay una inteligencia en el origen de
la vida y pensar que la muerte es sólo una etapa para
comenzar así en el prisma filosófico y científico aportado
por el espiritismo, a conocer el destino del hombre y de
su espíritu.

domingo, 27 de enero de 2013

EL FALLECIMIENTO DE ALLAN KARDEC
LE JOURNAL SPIRITE N° 91 JANVIER 2013

LUC ET MARIE-FRANCE GRUNTZ
“Ha fallecido el Sr. Allan Kardec, se le entierra el viernes”
firmado por Emile Muller. La noche del 31 de marzo de
1869 los espíritas lioneses recibieron este lacónico telegrama,
llamado en la época “despacho”, firmado por este
amigo de Allan Kardec. Esta muerte, a la edad de sesenta
y cinco años, tan temprana, tan imprevista, fue una
sorpresa para todos sus amigos y parientes que quedaron
sumergidos en un doloroso estupor. El deceso, por
ruptura de aneurisma, ocurrió en su domicilio parisiense
del 59, pasaje Sainte-Anne entre las once y el mediodía,
cuando entregaba un ejemplar de la Revista Espírita a
un dependiente de librería que la acababa de adquirir.
Allan Kardec se desplomó sobre sí mismo sin pronunciar
una sola palabra, cuando estaba solo en su casa
ordenando papeles y libros para una próxima mudanza
a una casita en la avenida Ségur. Su portero, alertado
por los gritos del dependiente, lo levantó pero en vano.
Alexandre Delanne, que acudió a toda prisa, lo friccionó
y lo magnetizó, pero sin éxito, todo había terminado. Las
circunstancias precisas del fallecimiento fueron relatadas
por Emile Muller en una carta escrita la misma tarde del
31 de marzo. Pero recordemos por algunos instantes su
fragilidad cardiaca. Trabajador contumaz, Allan Kardec se
levantaba muy temprano en la mañana, hacia las 4:30 en
todas las estaciones, para responder el correo, preparar
sus discursos para las conferencias y recepciones, organizar
las sesiones de espiritismo del viernes… La fatiga se
había hecho presente desde hacía muchos años. Además,
desde 1868 se preparaba el proyecto de reorganización
de la Sociedad Espírita, que iba a ser reconstituida en
sociedad anónima sobre nuevas bases, para la explotación
de la librería, la Revista Espírita y sus libros. La puesta
en marcha de esta nueva sociedad se haría efectiva el 1 de
abril de 1869, en el 7 de la calle de Lille en París. A todo eso
se sumaban las cartas anónimas, los insultos, la denigración
sistemática, las traiciones; lo cual generaba heridas
incurables. Aunque preparado para vivir cien años, Allan
Kardec tenía un corazón de sensitivo; las injusticias, sobre
todo las de los espíritas charlatanes e inconsiderados le
habían horadado el corazón y lo habían debilitado. Fragilidad
confirmada, por otra parte, algún tiempo antes de
su muerte por un joven sonámbulo (traído por Alexandre
Delanne) que hacía diagnósticos notables. “¿Veis en mí un
órgano particularmente frágil?” La respuesta fue: “Sí señor,
el corazón”.
Los funerales
Allan Kardec fue sepultado dos días más tarde en el
cementerio Montmartre en medio de una enorme
multitud, entre mil y mil doscientas personas. Durante la
ceremonia civil, cuatro espíritas le rindieron homenaje en
discursos particularmente conmovedores. El primero en
expresarse fue el Sr. Lèvent, vicepresidente de la Sociedad
Espírita de París quien, en términos ajustados y verídicos,
hizo el elogio del maestro. Habló de su tacto, de su benevolencia,
de su lógica superior e inspirada, de su increíble
capacidad de trabajo, de sus preciosas obras convertidas
en clásicos y destinadas a una resonancia mundial.
Extractos: “¡Ah! Si, como a nosotros, os fuera dado ver en
esta masa de materiales acumulados en el gabinete de
trabajo de este infatigable pensador, si, con nosotros, hubierais
penetrado en el santuario de sus meditaciones, veríais
esos manuscritos, unos casi terminados, otros en ejecución
y finalmente otros apenas esbozados, esparcidos aquí y allá,
y que parecen decir: ¿dónde pues está trabajando nuestro
Maestro, siempre tan madrugador? ¡Ah! Más que nunca,
exclamaríais también, con acentos de disgusto tan amargos,
que casi serían impíos: ¿es preciso que Dios haya llamado
a Él al hombre que aún podía hacer tanto bien; a la inteligencia
tan llena de savia, en fin, al faro que nos ha sacado de
las tinieblas y nos ha hecho ver de otra manera este mundo
nuevo bien distintamente vasto, bien distintamente admirable
que el que inmortalizó al genio de Cristóbal Colón?
Este mundo, cuya descripción apenas había comenzado a
hacernos, y cuyas leyes fluídicas y espirituales presentíamos.
(…) Continuaremos pues tus labores, caro Maestro, bajo tu
efluvio benéfico e inspirador; recibe aquí la promesa formal.
Es la mejor muestra de cariño que podemos darte. En nombre
de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, no te decimos
adiós, sino hasta luego, hasta pronto”. Camille Flammarion
sucedió al Sr. Levent. El joven astrónomo de veintisiete
años habló del Espiritismo y la Ciencia. Recordó la obra de
Allan Kardec, ese pensador laborioso y subrayó el sentido
común encarnado del fundador del espiritismo científico.
“Pues, señores, exclamó, el espiritismo no es una religión,
sino una ciencia, ciencia de la que apenas conocemos el abc.
El tiempo de los dogmas terminó. La naturaleza abarca el
universo, y Dios mismo, que antiguamente se hizo a imagen
del hombre, no puede ser considerado por la metafísica
moderna sino como un espíritu en la naturaleza. La inmortalidad
es la luz de la vida, como este sol resplandeciente es la
luz de la naturaleza”.
Luego tomó la palabra, Alexandre Delanne, en nombre de
los espíritas de los centros alejados. Habló de este pionero
emérito, a quien los espíritas del mundo entero han dirigido
un gracias, repetido mil veces.
El último fue Emile Muller quien se expresó en nombre de
la familia y de los amigos: “Hablo, en nombre de su viuda,
de la que fue su compañera fiel y feliz durante treinta y siete
años, de una felicidad sin nubes ni confusión, de la que
compartió sus creencias y sus trabajos, así como sus vicisitudes
y alegrías, que sola hoy, está orgullosa de la pureza de
las costumbres, absoluta honestidad y sublime desinterés de
su esposo”. Pero Kardec también había sido el sabio Rivail.
Recordó pues una parte de esa actividad, cuya extraordinaria
utilidad y eficacia en el campo de la instrucción
pública, fueron destacadas.
El cuerpo de Allan Kardec no permaneció sino un año
en la parte baja del cementerio Montmartre, destinada a
ser retomada por la municipalidad en busca de terrenos
para construir. Amélie Boudet se puso de acuerdo con
la Sociedad para adquirir un lugar en el Père Lachaise
y hacer edificar un monumento en forma de dolmen
macizo, recuerdo de su vida de druida. La nueva sepultura
fue terminada el 31 de marzo de 1870.
Todos los periódicos de la época reseñaron la muerte de
Allan Kardec y trataron de calcular sus consecuencias. Si
bien algunos añadieron bromas sin consistencia, muchos
otros hicieron justicia a la memoria del gran hombre. El
Sr. Pagès de Noyez le rindió un vibrante homenaje en el
Journal de Paris del 3 de abril de 1869. He aquí algunos
extractos:
“¿De qué sirve contar los detalles de la muerte? ¿Qué
importa la forma en que el instrumento se rompió, y
por qué dedicar una línea a esos restos entrados ya en el
inmenso movimiento de las moléculas? Allan Kardec ha
muerto justo a tiempo. Para él está cerrado el prólogo de
una religión vivaz que, irradiando cada día, pronto habrá
iluminado a la humanidad. Nadie mejor que Allan Kardec
podía llevar a buen término esta obra de propaganda, a la
que debió sacrificar largas vigilias que alimentan el espíritu,
la paciencia que a la larga enseña y la abnegación
que desafía la necedad del presente para no ver sino el
resplandor del porvenir. Con sus obras, Allan Kardec habrá
fundado el dogma presentido por las sociedades más antiguas.
Su nombre, estimado como el de un hombre de bien,
desde hace mucho tiempo es vulgarizado por los que creen
y por los que temen. Es difícil realizar el bien sin lesionar
los intereses establecidos. El Espiritismo destruye muchos
abusos; también realza muchas conciencias doloridas
proporcionándoles la convicción de la prueba y el consuelo
del porvenir”.
Manifestaciones post mortem
En la Revista Espírita de 1869, se mencionan seis comunicaciones
de Allan Kardec recibidas por los miembros de
la Sociedad reunida en el local de la calle Sainte-Anne,
después de sus funerales. La síntesis de estos contactos
fue el mensaje de la unidad, el mensaje del progreso,
también el mensaje de su eterna preocupación por
conservar una unión espírita de Francia coherente y
eficaz. Alentó a sus amigos por la vía del espiritismo y su
última palabra fue “Dios”.
Retomemos un extracto de un mensaje de Allan Kardec
recibido en nuestra Asociación en enero de 1990, y que
vuelve sobre ciertos elementos referentes a las circunstancias
de su fallecimiento y sus funerales, y que explica
también su entrada en el más allá:
“(…) Me entretenía en examinar algunas revistas espíritas,
a la sazón por aparecer el mes siguiente. (…) De repente,
sentí un dolor violento que invadía mi pecho. Entonces, me
desplomé inconsciente. Yo seguía cotejando las revistas
espíritas como si nada hubiera pasado, luego me sentí
cada vez más ligero hasta ver por fin mi envoltura carnal en
tierra, inanimada. Evocando aquel instante supremo, aún
vuelvo a ver a mi amigo Alexandre Delanne, tratando de
reanimarme con pases magnéticos transversales. En efecto,
Alexandre Delanne era un excelente magnetizador. Ante
el espectáculo de mi cuerpo inanimado sobre el suelo, me
asusté y tuve cierta angustia, la de la turbación evidente, la
turbación natural que cada uno conoce en el momento de
su desencarnación, luego, progresivamente me di cuenta
de que, a pesar de los esfuerzos de Alexandre, ya no sería
posible reintegrarme al cuerpo. Distinguí entonces muy
bien un cordón brillante que enlaza el plexo de mi envoltura
carnal con mi doble fluídico. Distinguía muy bien, a
nivel de esa energía luminosa, un agujero, una cortadura
que no dejaba ninguna duda sobre mi nuevo estado de
desencarnado. Entonces, abandoné el recinto elevándome
lentamente en el espacio, en aquel momento penetré en
un amplio túnel largo, dirigiéndome con seguridad hacia
los que me esperaban, hacia mis padres terrenales, hacia
mis amigos espíritas, hacia todos estos amigos que, por
la fuerza de su pensamiento, habían podido emitir en el
interior del túnel que conduce al mundo de los espíritus,
una música de Bach que lleva por título: Jesús, que mi
alegría permanezca. Al final de ese túnel, en el azul que se
me ofrecía, reconocí a mis padres desencarnados, reconocí
también a todos mis amigos espíritas desencarnados antes
de mí. Y luego un poco más lejos, vestidos con sus túnicas
blancas, mis amigos de antaño, los druidas de lo invisible,
antiguos druidas de Bretaña que acudían para recibirme. Y
luego, por encima de ellos, Zéphir mi guía que no cesaba de
repetirme: “Hermano mío, te vuelves libre y lo ves ya porque
antes lo sabías, todo continúa”. A pesar de esta extraordinaria
acogida, mi sentimiento del momento, siempre
estaba dirigido hacia la Tierra, hacia los que acababa de
dejar, sentimiento de humanidad, sentimiento natural.
Todos los espíritus del más allá comprendieron este sentimiento
y me pidieron que asistiera a mi propio entierro, lo
cual hice…”
Para concluir este artículo, tomaremos prestadas de
Pagès de Noyez algunas líneas extraídas de su homenaje
periodístico antes citado:
“Los espíritas lloran hoy al amigo que les deja, porque
nuestro entendimiento, demasiado material, por así
decirlo, no puede plegarse a la idea del tránsito; sino el
primer tributo pagado a la inferioridad de nuestro organismo,
el pensador levanta la cabeza, y hacia ese mundo
invisible que siente existir más allá de la tumba, tiende la
mano al amigo que no está más, convencido de que su
espíritu nos protege siempre.
El presidente de la Sociedad de París ha muerto, pero
el número de adeptos se acrecienta todos los días, y los
valientes que el respeto al maestro dejaba en segunda fila,
no dudarán en afirmarse por el bien de la gran causa.
Esta muerte, que la generalidad dejará pasar indiferente,
no deja de ser un gran acontecimiento para la humanidad.
Este ya no es el sepulcro de un hombre, es la piedra
tumularia que llena ese vacío inmenso que el materialismo
había cavado bajo nuestros pies, y sobre cual el Espiritismo
derrama las flores de la esperanza”.
Fuentes: Revista Espírita de 1869
Biografía de Allan Kardec por Henri Sausse - 1909
Allan Kardec: su vida, su obra - André Moreil - 1980
Allan Kardec y su época - Jean Prieur - 2004

sábado, 26 de enero de 2013

 AMÉLIE BOUDET
O LA MUJER EN LA SOMBRA
FRÉDÉRIQUE MINADAKIS
LE JOURNAL SPIRITE N° 91 JANVIER 2013

El 21 de enero de 1883, falleció a la edad de ochenta y
nueve años, Amélie Boudet viuda de Hippolyte Rivail.
Fue inhumada en el cementerio del Père Lachaise al
lado de su marido que había partido catorce años
antes. En el más allá, encontró a su compañero, su amor.
Durante una sesión de escritura automática, vino a dar
testimonio: “…En esta Tierra, en mi encarnación, me casé
con H. L. Denizard Rivail y con él compartí mis días terrenales.
Creo que juntos luchamos por una noble causa,
por la de la supervivencia del alma. Teníamos juntos esa
necesidad, teníamos juntos esa emoción de compartir,
teníamos juntos ese sentimiento absoluto de la eternidad
de la vida, prueba de la existencia del espíritu… Mi unión
con Hippolyte, convertido en Allan Kardec, continúa en
lo invisible, en el más allá de los espíritus y por la misma
causa…”
Si bien en la historia del espiritismo, es ineludible el
personaje de Allan Kardec, no se puede desconocer la
presencia de la que fue su esposa y asistente durante
treinta y siete años, Amélie Boudet. Ella compartió sus
ideas pedagógicas así como sus ideas espirituales y más
tarde sus ideas espíritas. No es fácil evocar su biografía
pues, igual que su esposo, era modesta y reservada,
hablaba muy poco de ella y prefería permanecer en
la sombra. La mayoría de las informaciones se han
extraído de notas autobiográficas de Allan Kardec, fragmentos
de un manuscrito titulado Previsiones referentes
al espiritismo, recogidos por Pierre Gaétan Leymarie
y transcritos en el libro de Jean Prior Allan Kardec y su
época.
Nacida el 23 de noviembre de 1795 en Thiais (Sena),
Amélie Boudet era hija única de una familia acomodada
y burguesa. A los treinta y cinco años, era una joven
moderna, fina y cultivada. Se dedicaba a la acuarela y a
la poesía. Publicó tres libros: Fabulae primaveris en 1825,
Nociones de dibujo en 1826 y Lo esencial de las bellas artes
en 1828. Si bien su fortuna no la obligaba a trabajar,
desde hacía quince años ejercía con pasión el oficio de
institutriz para conservar cierta independencia. En 1830,
vivía sola con su padre Julien Boudet, notario jubilado.
Vivían en la calle de Sèvres en un inmueble vecino a la
institución escolar creada por un tal Hippolyte Rivail.
Hasta ese día, Amélie siempre había rechazado a los
pretendientes que se le presentaban, por “insulsos y
superficiales” para su gusto, hasta el día en que tuvo el
encuentro con el profesor Rivail a quien encontró muy
guapo. Hippolyte se sentía solo sentimentalmente.
Aquel cartesiano se encontraba incómodo en esa época
romántica. No soñaba con un enlace tumultuoso sino
más bien con una felicidad tranquila junto a una esposa
proveniente de la buena burguesía. He aquí lo que le
confía a sus amigos respecto a Amélie: “Ella es menuda
y muy bien formada, amable y graciosa, inteligente y
vivaz”. Los contemporáneos confirmaron esta descripción.
Y aunque ella fuera nueve años mayor, parecían de
la misma edad.
La boda tuvo lugar el 6 de febrero de 1832. Amélie
asistió a su marido en lo que éste esperaba de una
mujer. Gabriel Delanne diría que ella fue para el profesor
Rivail “la mujer del evangelio”. Este enlace de amor fue
seguido por treinta y siete años de felicidad ejemplar,
felicidad tranquila y estudiosa: “Mi bien amado compañero
de trabajo” decía Amélie. “Mi mujer que, para
trabajar conmigo, ha renunciado a todas las distracciones
del mundo a las cuales la posición de su familia la
había acostumbrado” decía Hippolyte. Se entendían tan
bien en el plano de la inteligencia y de la espiritualidad,
como en el plano de las artes. Compartían su pasión por
la música clásica. Además, ambos creían en Dios pero
no admitían ni el culto externo ni el dogmatismo.
No obstante, si bien la pequeña señora Rivail adoraba
a su esposo, tenía sus ideas y sabía defenderlas; no
compartía la admiración de Hippolyte por Jean-Jacques
Rousseau. Le parecía que lo que él dice acerca de la
educación de las niñas es particularmente escandaloso.
Sin embargo, el Instituto técnico de la calle de Sèvres
era un remanso de felicidad donde reinaban la amistad
y la paz.
Desgraciadamente, en los años 1840, sobreviene una
terrible prueba. El tío Duhamel, comanditario del
instituto, es un jugador empedernido. Para cubrir una
deuda de juego, los Rivail se ven obligados a vender
el instituto. A esta prueba financiera, de por sí importante,
se suma para la pareja, el inmenso dolor de ver
hundirse la obra de enseñanza a la que con tanto celo
se habían dedicado.
Amélie, como buena tesorera, coloca el resto del
dinero con un amigo, que le asegura a los esposos una
buena jubilación. Nueva desdicha, el amigo quiebra,
están arruinados. Aunque todavía no son espíritas y
por consiguiente no tienen ninguna razón lógica para
aceptar con resignación este doble golpe de la suerte,
los esposos Rivail, en lugar de perderse en el lamento,
se ponen a trabajar con energía para buscarse la vida.
Para salir adelante, Amélie reduce su tren de vida y
retoma el trabajo en el curso de Lévy-Alvarez inventor
de un Método ingenioso para la instrucción de las
niñas. En cuanto a su esposo, se hace cargo de tres
contadurías, consigue un puesto de profesor en el
Lycée Polymathique, igualmente enseña en el mismo
curso que Amélie y encuentra tiempo para redactar
nuevas obras escolares.
Sin embargo, ni Amélie ni Hippolyte están en su verdadero
camino. Ellos hubieran querido volver a crear una
institución digna de la primera. El hecho de estar arruinados,
de no poder crear una obra propia es una prueba
muy pesada, pero pensándolo bien, fue providencial y
ellos así lo comprendieron quince años más tarde.
Al encuentro de los espíritus
Estamos en 1854, por primera vez Hippolyte y Amélie
oyen hablar de las mesas giratorias.
En 1856, Léon Denizard, convertido en Allan Kardec,
está escribiendo El Libro de los Espíritus. Dotada de una
buena memoria, inteligente y rápida, Amélie hace las
veces de secretaria.
Montherlant ha dicho “Un escritor no necesita de una
concepción del mundo, sino de una buena secretaria”. El
afortunado Kardec los tiene a ambos en la persona de
Amélie; infatigable, ella lo secunda con eficacia e inteligencia.
Copia sus textos y lee sus cartas de las que
subraya las partes importantes, corrige las pruebas de la
Revista Espírita y de los libros, comparte con su esposo
las relaciones con los editores y mantiene las finanzas
con mano firme.
Le corresponde igualmente filtrar a los visitantes pues,
en aquella época sin teléfono, la gente, sobre todo los
provincianos y los extranjeros, llegan sin avisar. Finalmente,
cuida la preparación de las giras de conferencias
por las grandes ciudades; laboriosos viajes que, a
partir de 1860, serán cada vez más frecuentes. Para los
quehaceres domésticos, Amélie es ayudada por una
criadita que ella dice que no es muy despierta pero sí
muy dedicada.
La cotidianidad de los esposos Rivail
Amélie se levanta a las cuatro de la mañana para
preparar el café de su marido quien, inmediatamente
después, se pone a trabajar. Hacia las diez, ella le trae
las pruebas de la Revista o las de la obra en curso que
acaba de corregir. Poco antes del mediodía, Amélie
reaparece y le sirve un refrigerio. Es la hora del descanso
y de la charla informal. A partir de las dos comienza el
concierto de timbres y la invasión de visitantes. Amélie
se mantiene en guardia. No hace falta que los admiradores
y, sobre todo, las admiradoras, hagan perder
demasiado tiempo a su gran hombre. En su trabajo de
filtrado, distingue muy bien de antemano a los simples
charlatanes de los que tienen algo que decir y sale de
su reserva para despedir a las admiradoras con tacto y
autoridad.
Si bien el refrigerio del mediodía es frugal, la cena no lo
es. Los esposos Kardec aprecian los placeres de la mesa
a la que hacen honor. Amélie no es de esas criaturas
seráficas que se deleitan con sopas insípidas y tisanas.
Ella alimenta muy bien a su hombre. Demasiado bien
quizás, y Allan aprecia los exquisitos platillos cocinados
a fuego lento con amor.
Las noches que coronan la bien cargada jornada son
breves. La familia Delanne, Pierre Gaétan Leymarie, el
Sr. Desliens, Muller y de vez en cuando Camille Flammarion
hacen su aparición y se retiran pronto para no
cansar al maestro. El viernes por la noche está dedicado
a las conversaciones con los espíritus y el domingo por
la noche se reserva para el concierto y el teatro. La
pareja que ha trabajado tanto toda la semana, desea
relajarse y divertirse. Ambos, apasionados de la música
clásica, aprecian igualmente las óperas de Offenbach.
Por fin, Allan y Amélie rebosan de felicidad: terminaron
los problemas de dinero y los trabajos mercenarios a
menudo fastidiosos. Sus actividades presentes les
apasionan cada vez más; construyen en común una
obra que saben necesaria y duradera. Su amor es tan
vivo como treinta años antes; están tan enamorados
uno del otro como en el momento en que el apuesto
Léon Denizard le pidió al Sr. Julien Boudet, la mano de
su hija Amélie.
Con el transcurrir de los años, gracias a las rentas de
los manuales escolares, a los derechos de autor de
los libros espíritas y las juiciosas colocaciones realizadas
por Amélie, los esposos Rivail tienen adquirido
un pequeño peculio. Siguiendo los consejos de un
cofrade de la Sra. Boudet, adquieren un terreno de
2.600 m2, situado detrás de los Inválidos. Hacen construir
allí la villa Ségur y tienen en proyecto la construcción
de una decena de casas, destinadas a miembros
meritorios de la Sociedad.
Los domingos se trasladan a la Villa rodeados de sus
amigos más cercanos. La atmósfera es distendida y
alegre. La carne es buena; como todas las mujeres de
su época, Amélie está orgullosa de su mesa.
A principios de 1869, Allan está decidido a dejar la sede
de la Sociedad cuyo arriendo se acaba, para instalarse
definitivamente en la Villa Ségur. Es allí donde se siente
en casa, donde podría llevar una vida tranquila, indispensable
para su salud. Desea mudarse lo más pronto
posible y para ello pone en orden sus asuntos.
La partida de Allan Kardec y después…
Estamos a 31 de marzo de 1869, Amélie se ha dirigido
temprano al 7 de la calle de Lille, nueva sede de la
Sociedad, que se trataba de reorganizar sobre las bases
indicadas por su marido. Cuando hacia el mediodía
vuelve a la calle Sainte Anne, ¡qué impacto! Se ha dejado
caer sobre el sofá y no se ha movido más. Está como una
estatua fulminada. Sus ojos, que miran a lo lejos, ya no
tienen más lágrimas. Está desesperada por haber estado
ausente, por no haber podido sostener la mano de su
marido en el momento supremo. Allan Kardec se había
hundido sobre sí mismo sin una palabra, sucumbió
a una ruptura de aneurisma. Notificado, Alexandre
Delanne acudió enseguida, lo friccionó y lo magnetizó
pero en vano.
Siempre pequeña y menuda, ella tiene ahora setenta y
cuatro años y sueña con los treinta y siete de tranquila
felicidad que acaban de terminar. Por el momento, se
imagina que seguirá pronto al que ama y eso la ayuda
a sostenerse. En realidad, le quedan por recorrer catorce
años sin él.
La inhumación de Allan Kardec en el cementerio de
Montmartre es sólo provisional. Un año más tarde
Amélie y la Sociedad espírita adquieren un lugar en el
Père-Lachaise y hacen construir el dolmen, recuerdo de
una vida de druida. Amélie no participó en la inhumación,
destrozada física y moralmente, prefirió quedarse
sola en la calle Saint Anne.
Después de haber recuperado las fuerzas y la combatividad,
daría a conocer el testamento que la nombraba
heredera universal. Bajo su impulso, la Sociedad Parisiense
de Estudios Espíritas fue reconstituida como
sociedad anónima y se instaló en el 7 de la calle de Lille.
En cuanto a Amélie, se mudó a la Villa Ségur pero las
diez casas previstas nunca vieron la luz.
Muerto Allan Kardec, Amélie continuó valientemente
la lucha al lado de Alexandre Delanne, Camille Flammarion,
Victorien Sardou y Théophile Gautier pero sobre
todo con su abnegado amigo Pierre Gaétan Leymarie.
En 1871, éste se convertirá en redactor jefe y Director
de la Revista Espírita en la cual imprimirá las primeras
pruebas de fotografía espírita producidas por William
Crookes. Luego, él mismo experimentará esas manifestaciones
con un médium fotógrafo de nombre Edouard
Buguet. Durante las sesiones, obtuvo una serie de clisés
reales que publicó en 1875.
No obstante, su buena fe es engañada y los enemigos
del espiritismo están al acecho de todo lo que pueda
detener el desarrollo de la doctrina espírita. Edouard
Buguet es vigilado por la policía en la persona de
Guillaume Lombart. Éste se presenta anónimamente en
su casa para pedirle una fotografía espírita, lo sorprende
en flagrante delito y lo arresta.
El Ministerio Público instruye un proceso por fraude y
mistificación en contra de Leymarie y de Buguet. Desde
su detención, este último confiesa que no tiene poderes.
La requisitoria del abogado de la República pone en tela
de juicio a los acusados, a la doctrina espírita y a la viuda
de Allan Kardec.
Durante el proceso, la cuestión de la creencia y de la
persuasión será el centro de los debates. Cada parte
tiene una argumentación respecto a esta estrategia de
la persuasión:
- Para el ministerio público, lo que está en juego es
combatir la doctrina espírita como fuerza política y religiosa.
El procurador va a rechazar la creencia en estas
fotos espíritas.
- El fotógrafo confiesa la superchería y socava toda
posible creencia. Dice: “No soy ni espírita, ni médium;
simplemente tengo “trucos” de una gran sencillez”.
- Los partidarios del espiritismo, con Leymarie el sucesor
de Kardec a la cabeza, se defienden separando a Buguet
de su propia actividad, dicen haber sido engañados por
él y pretenden que es manipulado por el ministerio
público, para evitar reunir aún más espíritas.
Amélie Boudet tiene ya ochenta años cuando es llamada
a declarar en el tribunal. Durante este interrogatorio, su
buena fe será puesta en tela de juicio y ensuciada la
memoria de su marido.
La totalidad de la declaración está consignada en El
Proceso de los Espíritas, una obra escrita por Marina
Duclos-Leymarie. En este libro están compiladas no
sólo las declaraciones, las requisitorias, un considerable
número de testimonios a favor de Pierre Gaétan
Leymarie, de Amélie Boudet y de la Sociedad Parisiense
de estudios Espíritas, sino igualmente toda la correspondencia
entre Buguet y Leymarie.
Pierre Gaétan Leymarie será acusado y condenado a
un año de prisión. Sin embargo quince días antes de
su condena, se le sugiere declararse culpable y solicitar
la indulgencia. Él se niega y felizmente para él, la
condena es derogada algunos meses más tarde por una
completa rehabilitación.
He aquí la última carta escrita por Edouard Buguet,
condenado también a un año de prisión. Está precedida
por los comentarios de Marina Duclos-Leymarie: “Esta
última carta, escrita por Mazas, hace alusión al hecho
siguiente: un oficial de caballería, de la guarnición de
Vendôme, que vino para obtener una fotografía espírita,
se encontraba en casa de Buguet en el momento de las
investigaciones de la justicia; el mismo día, a las tres de
la tarde, le avisaba al Sr. Leymarie que quería ir inmediatamente
a casa de Buguet con el oficial, pues no podía
creer, sin haberlo visto por sí mismo, que el fotógrafo
hubiera empleado trucos. En casa de Buguet, Leymarie
fue arrestado, y es a este hecho que hace alusión esta
primera carta; esta conducta del gerente de la librería
basta para probar su buena fe”.
Estimado señor Leymarie,
Tengo la esperanza de que el momento de detención que
el Comisario de Policía os ha hecho sufrir en mi casa el
día de la mayor desdicha de mi vida, no haya producido
ningún accidente enojoso y que estéis de vuelta enseguida
con vuestra encantadora familia; veis, estimado
Sr. Leymarie, en qué situación me encuentro, y mi pobre
casa en manos extrañas.
Vengo a pediros, en nombre de vuestro buen corazón para
con todos, que hagáis todo lo posible para detener este
desgraciado asunto. Es en nombre de mi pequeña familia
que vengo a pediros perdón por haber pecado tan inconscientemente
y sin darme cuenta de lo que hacía, pido mil
veces perdón a Dios por ello, a todos vosotros, y espero que
vuestro buen corazón con todos no fallará para evitar más
pena a un padre de familia.
En la esperanza, estimado Sr. Leymarie, de tener algunas
palabras de consuelo de vuestro buen corazón, os ruego
recibir mis saludos más sinceros y presentar mis mejores
votos a vuestra encantadora familia.
E. Buguet - Primera division, celda N° 30