"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizados los blogs: CULTURA Y DIVULGACIÓN ESPÍRITAS y CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



domingo, 19 de abril de 2015



LOS PRECURSORES DEL ESPIRITISMO  por  CATHERINE GOUTTIÈRE 
LE JOURNAL SPIRITE N° 100 avril 2015

ELLOS ASEGURARON LA CONTINUIDAD ESPÍRITA 

La historia del espiritismo se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Esta historia, si uno se detiene para abordarla con seriedad, nos hace descubrir, más allá de Allan Kardec, pensadores y científicos que aportaron su contribución al reconocimiento de la supervivencia del alma gracias al concurso de médiums que, por la sensibilidad que los caracterizaba, permitieron numerosas comunicaciones. Esta contribución representa una multitud de hechos mediúmnicos sabiamente estudiados y consignados en obras filosóficas y científicas propuestas a la reflexión humana. No podemos citar a todos estos hombres valientes que, aunque escarnecidos por sus pares, lucharon por el reconocimiento del espiritismo como ciencia y filosofía. Detengámonos, sin embargo, en cinco de ellos y descubramos su compromiso indefectible con la causa espírita.

LÉON DENIS (1846-1927) Nacido en 1846 en Foug en Lorena, Léon Denis descubre El Libro de los Espíritus a los dieciocho años, y a los veintiuno conoce a Allan Kardec durante una conferencia en Tours. Su convicción estaba hecha: el espiritismo es la clave del mundo que buscaba, es la respuesta a todas las preguntas de orden metafísico que se planteaba. Decide entonces adherirse al grupo espírita fundado en Tours después del paso de Allan Kardec. Desde entonces, no dejaría de compartir y difundir la idea de la supervivencia del alma. Lee todos los libros y artículos que puede encontrar sobre el tema. En diciembre de 1882, es nombrado miembro de un congreso nacional destinado a crear la Fundación de Estudios Espíritas, encargada de la difusión de las ideas espíritas especialmente con un periódico: Le Spiritisme. En adelante frecuenta a Amélie Boudet, viuda de Allan Kardec; conoce a Gabriel Delanne y a Pierre Gaëtan Leymarie y juntos avanzan por ese camino tan criticado por los materialistas. Léon Denis colabora en la redacción de las revistas espíritas; es reconocido como orador y como autor de obras en toda la línea de la enseñanza de Allan Kardec. Defiende brillantemente las tesis durante el Congreso Internacional Espírita de 1889 donde los numerosos adversarios del espiritismo hacen la vida dura a sus propagadores. Aparece como un ardiente defensor del espiritismo experimental y científico. Es así como asiste a varios congresos espíritas y en treinta y cinco años, dicta trescientas conferencias y participa en seis congresos internacionales en numerosas ciudades de Francia, pero igualmente en Bélgica, Suiza, Holanda, Italia y África del Norte. En todas partes recibe la ovación del público, llamando la atención de la prensa y de los hombres de ciencia y de letras. De él se dice que es “el apóstol del espiritismo”. Paralelamente a la difusión oral, se ocupa de redactar varios libros entre los cuales Después de la muerte en 1890, Cristianismo y espiritismo en 1898, En lo invisible en 1903, El problema del ser y del destino en 1905, Juana de Arco médium en 1909, El gran enigma, Dios en el universo en 1911. Tiene entonces sesenta y cinco años. Dieciséis años más tarde, publica El genio celta en homenaje a Allan Kardec. La aparición de cada una de sus obras está resaltada por su enseñanza espírita en un estilo claro y poético. Pero continuamente debe hacer frente a las invectivas y sarcasmos de todo orden relacionados con su toma de posición. Cada minuto de su tiempo está dedicado a la investigación para preparar sus conferencias, sus libros y los numerosos artículos destinados a la Revue Spirite, sin olvidar la voluminosa correspondencia que mantiene con sus admiradores y sus detractores. En 1925, aunque se quedó ciego, preside el Congreso Espírita Internacional donde están representadas veinticuatro naciones. Seduce a numerosas personalidades como Arthur Conan Doyle especialmente, que lo traducirá al inglés y lo difundirá en el
mundo anglosajón, así como Jean Jaurès que le testimoniará su amistad. Fallece en 1927. Su compromiso estuvo a la altura de sus esperanzas de un espiritismo que representaba, para él, el porvenir filosófico y social de la humanidad.

GABRIEL DELANNE (1857 - 1926) La obra de Gabriel Delanne presenta el doble aspecto de un espiritismo a la vez filosófico y experimental. Nacido en una familia espírita (los Delanne son amigos de la pareja Kardec) Gabriel desarrolla rápidamente una reflexión y un compromiso que serán la esencia misma de su vida de hombre. Se interesa por todos los descubrimientos del siglo y obtiene un diploma de ingeniero profesión que ejercerá a lo largo de toda su vida. Para él, el espiritismo debe ser estudiado como ciencia. Sus desplazamientos profesionales le permiten surcar las carreteras de Francia y así ir al encuentro del público y popularizar la filosofía espírita. Se propone igualmente como misión, desarrollar los círculos espíritas que progresivamente ganan el conjunto del país. Su objetivo es la difusión de la enseñanza espírita, a partir de un estudio de las manifestaciones post mortem para ubicarla en el rango de una ciencia reconocida y aplicada. Gabriel Delanne se convierte antes de Léon Denis en una verdadera enciclopedia del espiritismo. Escribe muchas obras donde, como científico que es, demuestra y aporta la prueba de la existencia del espíritu. Citemos como ejemplo El espiritismo ante la ciencia en 1885, El fenómeno espírita en 1896, La evolución anímica en 1897, Investigaciones sobre la mediumnidad en 1898, El alma es inmortal en 1899, Las apariciones de los vivos y los muertos, tomo 1 en 1900 y tomo 2 en 1911, La reencarnación en 1927. En sus obras, reseña todas las experiencias realizadas por los metapsiquistas de su tiempo junto a médiums de efectos físicos, experiencias en las cuales participa y estudia con todo el rigor científico del que daba muestras. Citemos especialmente las sesiones realizadas en la Villa Carmen en Argel en 1903, donde, durante cerca de dos meses, acompañado por Charles Richet, observó a la médium Eva Carrière y los fenómenos de materialización de espíritus. Paralelamente a sus libros, escribe en La Revue Spirite de la que rápidamente se convierte en animador y gerente. Concibe igualmente una Revue scientifique et morale du spiritisme de la cual es redactor jefe. Junto con Hector Durville ayuda a la creación de la Facultad de Ciencias Espíritas, para la cual da una enseñanza regular todos los martes por la tarde. En 1882, pone en marcha junto con su padre, Alexandre Delanne, la Unión Espírita Francesa y el mismo año se convierte igualmente en secretario de la Federación Espírita franco-belga. En 1884, es recibido como delegado al Congreso Nacional Espírita Belga en Bruselas e igualmente al de Londres en 1898. En 1885, participa en la fundación de la Société Française d’Etudes des Phénomènes Psychiques 
de la que se convierte en vicepresidente. En 1898 con Léon Denis, dicta conferencias con motivo del quincuagésimo aniversario del espiritismo. En 1918, participa junto con Jean Meyer, mecenas y espírita comprometido, en el nacimiento del Instituto Metapsíquico Internacional, donde aporta su talento de orador y de ponente. En 1919, lanza de nuevo la Unión Espírita Francesa de la que se convierte en presidente. Murió en 1926, cuando trabajaba en una obra sobre la ideoplastia. Gabriel Delanne, continuador de Allan Kardec, supo aliar los grandes principios espíritas y la ciencia metapsíquica, cuando algunos comenzaban a perder de vista la enseñanza filosófica del espiritismo. Supo hacer la síntesis indispensable entre ciencia y filosofía, insistiendo en los hechos, analizando todas las pruebas que venían a confirmar las teorías de Allan Kardec, para concluir una vez más en la realidad de la existencia del espíritu.

GUSTAVE GELEY (1865-1924) Doctor en medicina, Gustave Geley se apasiona por la investigación metapsíquica y se convierte en miembro activo de la Sociedad de Estudios Psíquicos de Ginebra en 1895. A partir de 1916 y hasta 1918, conduce una serie de experiencias con la médium Eva Carrière que produce cantidad de efectos físicos y apariciones fantasmales. Publica sus primeras obras Essai de revue générale et d’interprétation synthétique du spiritisme et L’Etre subconscient (Ensayo de revista general y de interpretación sintética del espiritismo y el Ser subconsciente), en las cuales se pronuncia por la existencia de un principio psíquico independiente del cuerpo físico, preexistente a él y que le sobrevive, dentro de una evolución reencarnacionista. En 1919, abandona su actividad profesional, es nombrado director del Instituto Metapsíquico en París y se encarga de la Revue Métapsychique. El mismo año publica su obra fundamental Del inconsciente al consciente, síntesis filosófica y científica sobre el ser, la vida y el universo. Realiza numerosos trabajos sobre telepatía y clarividencia con Pascal Fortuny, y sobre ectoplasmia con los grandes médiums de la época, Franek Kluski, Jean Gusik, Eva Carrière… Gustave Geley logra obtener, gracias a estos médiums, moldes de manos y de pies, pruebas físicas de la manifestación de los Espíritus por la ectoplasmia. Un examen serio de estos moldes demuestra la absoluta imposibilidad material de operar el retiro de un miembro vivo de una cubierta de parafina sin romper el molde. Consigue igualmente huellas, contactos físicos y manifestaciones luminosas. El médium Jean Gusik, por ejemplo, producía formas humanas de las que se veía sobre todo el rostro luminoso. Estos rostros estaban vivos y de sus bocas salía una voz ronca, indefinible. Todo bajo la mirada de una numerosa asistencia entre ellos miembros de la Academia de Ciencias y de la Academia Francesa.
Gustave Geley está igualmente en el origen del Manifiesto de los 34 que generó gran ruido en su aparición. Es un texto firmado por personalidades sabias e intelectuales, que reconocían haber asistido a esos fenómenos, dando testimonio de que no estaban vinculados a ningún fraude o ilusión. Ese manifiesto saltó a los titulares y fue luego rechazado por una comisión de la Sorbona. Gustave Geley aborda igualmente el estudio de otra forma de manifestación espiritual: las correspondencias cruzadas. Un médium recibe una parte de un mensaje procedente de un Espíritu, comunicación que será completada luego por este mismo Espíritu, gracias al concurso de otro médium, desconocido del primero, y ubicado en un lugar geográfico diferente. Estas medidas desembocaron incluso en comunicaciones dadas en lenguas diferentes. Las investigaciones de Gustave Geley se detienen brutalmente en 1924, cuando de regreso de Varsovia, donde acababa de efectuar nuevas producciones ectoplásmicas con Franek Kluski, su avión se estrella, matando al piloto así como a su ilustre pasajero. Desde un punto de vista estrictamente experimental, Gustave Geley aportó una verdadera revolución científica. Desgraciadamente, la ciencia materialista no ha ratificado sus trabajos y todavía hoy los resultados de sus experiencias no son tomados en cuenta, aunque los moldes ectoplásmicos siempre se conservan en el Instituto Metapsíquico de París.

WILLIAM CROOKES (1832-1919) Químico y físico inglés, William Crookes es miembro de la Royal Society, el equivalente de nuestra Academia de Ciencias. Profesor del colegio real y director del Observatorio Meteorológico de Oxford, es igualmente director de dos de los más grandes periódicos científicos británicos del siglo XIX el Quarterly Journal of Science (Periódico Científico Trimestral) y el Chemical News (Noticias de Química). Además de importantes trabajos sobre la luz polarizada, por ejemplo, o la espectroscopia, en 1861 descubre el talio y en 1886 los rayos catódicos que estudió por medio de un tubo al vacío que lleva su nombre (el tubo de Crookes) permitiendo así una era nueva, la del estudio de lo que él llamará el “cuarto estado de la materia”, el estado “radiante”. Abre así la vía al descubrimiento de los rayos X por Roentgen y toda la atomística moderna. Su vida como científico se caracteriza por la seriedad, la precisión y el rigor científico. Aunque todavía joven, es reconocido por sus pares y es así como en 1870, es nombrado miembro de un comité designado por la Sociedad dialéctica de Londres (el equivalente de nuestra Academia de Ciencias), para estudiar los supuestos fenómenos espíritas y presentar un informe a dicha sociedad. En este trabajo es ayudado por hombres eminentes, como Alfred Russel Wallace, el gran naturalista. Los periódicos ingleses piensan entonces que ese será el fin
del espiritismo. Pero para la sorpresa general, y después de dieciocho meses de trabajo, la comisión concluye en la realidad de las manifestaciones. Entonces, la rabia de la crítica se abate sobre William Crookes. Es considerado como un hombre acabado. Toda su vida, además, es objeto de ataques y él los desdeña todos. Dirá: “Si hubiera querido responder a todas las críticas, habría pasado todo mi tiempo en eso desde hace treinta años y yo tenía cosas mejores que hacer”. Crookes trabaja con tres médiums, sucesivamente: Kate Fox, Daniel Dunglas Home y Florence Cook con la que vive fenómenos de materializaciones de espíritus y de ectoplasmia. El informe de todas estas investigaciones está reunido en un volumen bajo el título Fuerza psíquica. Su conclusión es célebre: “No digo que eso es posible,  digo que eso es”. La publicación de sus resultados provoca un clamor general de protesta entre los sabios incrédulos que se enfurecen contra él. Nada le es escatimado y hasta se habla de privarlo de su calidad de miembro de la Royal Society. De William Crookes se dice que ha perdido la razón, que está enamorado de su fantasma (y por extensión de su médium), y paradójicamente que en ciertos puntos es un hombre brillante, excelente en su campo, que recibe los aplausos de sus cofrades y del mundo entero, sus detractores admiten que sus “saltos de razón”  pueden producirse en el mismo día. Por intermedio de Florence Cook se materializa un Espíritu que dice llamarse Katie King y que se manifestará durante tres años, en una experimentación que ella misma había deseado en su primera aparición. Se toman todas las precauciones posibles e imaginables para evitar el fraude. Crookes y los asistentes a las sesiones pueden asegurarse con sus manos de la realidad tangible del fantasma. Podrán cortar mechones de su cabello y trozos de su vestido. Podrán contemplar a la luz de una lámpara de fósforo al espíritu Katie King sonriente y alegre, hermosa y esbelta, rubia y blanca en su vestido blanco al mismo tiempo que a su médium, Florence Cook, dormida, pequeña y morena, vestida de terciopelo negro o de lana azul. Crookes podrá tomar su pulso y compararlo con el de Florence Cook que es diferente. Podrá poner su oído sobre el pecho del fantasma y escuchar latir un corazón cuyas pulsaciones son de mayor regularidad que las de la médium. Igualmente se tomarán numerosas fotografías de Katie King sola, y luego con Florence Cook. Después de estos trabajos, Crookes prosigue sus investigaciones sobre la vida después de la muerte y sobre las facultades psíquicas del hombre. Presidente de la Society for Psychical Research en 1898, se interesa igualmente en la telepatía. Redacta muchas obras de las cuales las principales son: Discurso sobre las investigaciones psíquicas, Nuevas experiencias sobre la fuerza psíquica, Investigaciones sobre los Fenómenos del Espiritualismo, Notas sobre las investigaciones hechas sobre los fenómenos llamados espíritas.
Podemos citar igualmente a PierreGaëtan Leymarie (1817-1901), librero y espírita, amigo de Allan Kardec, continuador del espiritismo después de la muerte de este último y ardiente defensor de la causa espírita al lado de su viuda Amélie Boudet; Ernest Bozzano (1862-1913), científico italiano, defensor de la mediumnidad que estudió por las manifestaciones obtenidas con Eusapia Palladino, y autor de numerosas obras espíritas; Alfred Russel Wallace (1823-1913), naturalista inglés, espírita y también defensor de la filosofía espírita. Dictó conferencias sobre el tema en Inglaterra y en Norteamérica y repetidas veces se enfrentó a los adversarios del espiritismo en la prensa escrita. Acabamos de evocar a algunos de los precursores, la lista por supuesto es incompleta, el objetivo era describir con estos testimonios, los trabajos efectuados, las obras escritas y presentar una parte del patrimonio existente en este campo. Ustedes pueden encontrar algunos de los libros citados, pero no todos han tenido la suerte de una reedición. A pesar de todo, tratamos de darles a conocer esta historia por medio de nuestro Journal, para que descubrieran el empeño de científicos, sin tener en cuenta los ataques de sus pares, lo mismo que el de los médiums, herramientas indispensables para las manifestaciones, sin quienes todas estas vivencias no hubieran sido posibles, y que se entregaron en cuerpo y alma, a menudo con peligro de su equilibrio, de su salud y a veces de su vida, al reconocimiento de la inmortalidad del alma.

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