"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizados los blogs: CULTURA Y DIVULGACIÓN ESPÍRITAS y CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



jueves, 1 de noviembre de 2012


LE JOURNAL SPIRITE N° 90 OCTOBRE 2012
por
J E A N - LO U I S P E T I T
PERSONNAGE
PADRE PÍO,
UN MÉDIUM EN LA IGLESIA

“El peor insulto que podría hacerse a Dios, es dudar de él”,
decía el Padre Pío, ejemplo viviente de la solicitud de
Dios con respecto a los hombres en pleno siglo XX, época
de conflictos mundiales y de materialismo exacerbado.
¿Hemos comprendido bien lo que él representó? Una
inmensa multitud se alegró por la canonización del
sacerdote estigmatizado. Después, el mundo continuó
su alocada carrera como si nada hubiera pasado.
Describamos lo que se dice que es un “milagro viviente”,
la vida del Padre Pío, médium en la Iglesia católica
romana que seguramente hubiera podido sacar mejor
provecho de su extraordinario destino. ¿Milagro? No, los
espíritas no creen en milagros sino en misiones, es decir
la elección de vida aceptada antes de la reencarnación.
La existencia del Padre Pío está enteramente dedicada al
servicio de Dios, por tanto al de los hombres. Conocerá
un verdadero martirio que recibirá de su propia jerarquía
en la Iglesia. Es ahora, con toda libertad desde el más allá
que el Padre Pío de Pietrelcina confirma su verdadera
naturaleza mediúmnica, al servicio de Dios, de Cristo y
de los hombres a los que ama y tanto ayuda siempre.
UNA VIDA SENCILLA AL SERVICIO DE DIOS
Francesco Forgione nació el 25 de mayo de 1887, de
padres de gran pobreza en Pietrelcina, no lejos de
Nápoles. Fue el cuarto de una hermandad de ocho hijos.
El padre emigrará dos veces, para completar la carencia
de recursos. El pequeño Francesco será atraído cada
vez más por la oración y la meditación. Se le confían
las ovejas en el día; y en la tarde se le envía a instruirse
en un curso particular muy costoso, a falta de escuela.
Desde los cinco años tiene visiones: puede ver a su
ángel guardián, la Virgen, luego al Cristo y muchos otros
espíritus que le seguirán asistiendo durante toda su
vida. Rápidamente se da cuenta de que los demás no
comparten esa facultad de ver a los espíritus. Desarrolla
entonces una vida interior cada vez más rica e intensa.
Comparte una devoción muy particular por San
Francisco de Asís con su madre, que le dio el nombre
de Francisco. Se dedicará a una verdadera vocación:
volverse un discípulo del Cristo entre los franciscanos,
atraído por una vida de pobreza dedicada a la salvación
de los pecadores. Después de los estudios pagados
por su familia, a quien estará siempre agradecido por
el sacrificio hecho para ayudar a su vocación, Francisco
recibió el noviciado en 1902 y pronunció luego sus
votos definitivos de monje en 1904, a los diecinueve
años, convirtiéndose en el Hermano Pío de Pietralcina,
en referencia al Papa mártir san Pío I.
Su vida, en la orden franciscana, no será sin embargo
un largo río tranquilo: si bien es un novicio muy dócil,
sufre las privaciones sin quejarse nunca. Su estado se
vuelve francamente enfermizo, necesitando numerosos
cambios de lugar para darle el aire más saludable
posible. Como último recurso, sus superiores lo envían
en convalecencia con su familia, a Pietrelcina donde
prosigue sus estudios de sacerdote, en relación con su
rector espiritual. Durante cerca de diez años, alterna
regresos al convento donde su estado empeora, y
repliegues en convalecencia a Pietrelcina. Recibe el
sacerdocio con un año de adelanto, a petición suya,
el 10 de agosto de 1910 porque se teme que muera
pronto; tiene veintitrés años. Se comunica rápidamente
con los fieles cada vez más numerosos atraídos por su
devoción y carisma. Cuando es llamado a la milicia, el
hospital militar diagnostica una fuerte tuberculosis mal
curada. Termina por ser declarado no apto en 1917,
después de terribles episodios de enfermedad. Se le
propone entonces una nueva prueba de vida monástica
en San Giovanni Rotondo, a fines de 1917. No saldrá
más de allí. Curiosamente, la tuberculosis desaparece.
No obstante, el sabio Hermano Pío no es un vecino de
celda recomendable; varios monjes pedirán evitarlo.
En efecto, todas las noches el Hermano Pío debe
batirse con lo que él llama el diablo, es decir el mal, al
cual parece entregado como víctima expiatoria. Este
combate durará toda su vida. Lejos de tener algo contra
Dios, comprende que es de alguna forma su campeón
en una lucha continua. Humilde entre los humildes,
a veces le ocurre que se desanima, se considera como
un ser demasiado despreciable. Felizmente, Dios vela
y regularmente le envía visiones y consuelos: Jesús,
María, santos conocidos y ángeles lo consuelan y le dan
visiones proféticas. El Padre Pío se ofrecerá a sí mismo
para ayudar al Cristo a llevar el peso del sufrimiento
humano.
PADRE PÍO, TESTIGO VIVIENTE DEL CRISTO
ENTRE LOS HOMBRES

Su ardor es excepcional cuando dice la misa; con él, ella
vuelve a ser una ceremonia sagrada. El escritor cristiano,
Jean Guitton, se expresa así “No se asiste como simple
espectador, es imposible… Por mi parte, puedo decir que en
San Giovanni Rotondo, he descubierto en el santo sacrificio
de la Misa (del Padre Pío), abismos de amor y de luz”.
Aparece pronto como un confidente y un clarividente
excepcional. Sus superiores le confían muy pronto una
misión de enseñanza y dirección de conciencia, la cual
cumple siempre con alegría como guía de los novicios,
luego como responsable de enseñanza en el colegio
de su convento. Acepta igualmente ser rector espiritual
de numerosos feligreses y feligresas que a veces le son
confiados por sus visiones. Giovanna Rizzani Boschi,
futura monja, le será confiada por María. Él es de buen
consejo aunque un poco tosco; su disciplina es ruda y
austera, pero terriblemente eficaz. Además parece leer
en los corazones. Como Jesús, tiene numerosísimos
fieles y algunos parientes que casi se podrían calificar de
apóstoles. Se convierte en un confesor muy apreciado
que en adelante pasará de diez a doce horas diarias
en el confesionario, para ayudar a sus fieles. Excelente
telépata, sabe lo que debe oír, y llama al orden por el
pecado grande olvidado. Serán numerosos los que
sucumban al carisma excepcional de este confesor
sin igual, que los volverá a llevar al camino de la fe.
Comprende igualmente lo que se le dice como lo que se
calla en todas las lenguas: los representantes de todas
las naciones que pasaron por su confesionario dan
testimonio de la mutua comprensión que les permitió
confesarse con El Padre.
Los testigos evocan también un curioso don de
bilocación. Después de la derrota de Caporetto, el
general en jefe del ejército italiano, el general Cadorna,
al borde del suicidio, lo vio aparecer delante de él; el
sacerdote lo disuadió de matarse. En la historia del
Padre aparece una buena veintena de casos de este
género, todos formalmente certificados. Durante todos
estos episodios, el Padre Pío jamás abandonó, al menos
físicamente, la clausura de su convento. Como si estos
dones, ya excepcionales, no bastaran, en noviembre
de 1918 recibió finalmente los estigmas, es decir las
profundas heridas de la Pasión del Cristo. Temía morir
exangüe. Trató primero, con la ayuda de su comunidad,
de curar y disimular las llagas. Debió soportarlas
cincuenta años, con pérdidas regulares de sangre que
normalmente deberían haberlo matado más de una
vez. A pesar de la ley del silencio, los feligreses pronto
observaron los desangramientos, luego el uso de
mitones cambiados regularmente. “El Padre Pío tiene
los estigmas; el Padre Pío es un santo”, cuchicheaban los
fieles. Multitudes cada vez más numerosas llegaban al
convento. Era una ola humana que se abalanzaba sobre
la iglesia todas las mañanas. Se tomaron medidas: uno
se inscribía en un registro de llegada, y recibía un boleto
para beneficiarse de una confesión con el Padre Pío,
¡después de tres o cuatro días de espera! Todas las tardes,
al poniente, una inmensa muchedumbre esperaba aún
su bendición que él daba desde la ventana de su celda.
Se descubrió que el Padre tenía también el poder de
curar, como Jesús. Curó a una ciega y a un paralítico, así
como a la secretaria del futuro Juan Pablo II, víctima de
un cáncer generalizado, y a muchos otros más. El Padre
percibe esa espera y esa oración sincera que suben
hasta él. Responde cada vez que puede, a menudo por
bilocación. Desde 1920 la prensa internacional obliga a
la Iglesia a reaccionar. Los artículos son de dos órdenes:
una parte clama contra el milagro, la otra denuncia una
estafa organizada por la Iglesia. Indulgente al principio,
el Vaticano organizaría luego una verdadera cacería a la
devoción.
LA IGLESIA ORGANIZA DOS OLEADAS
DE PERSECUCIÓN AL PADRE

Se entregará el Padre a múltiples evaluaciones médicas
y a numerosas investigaciones: ¿es este realmente
un ejemplo de santidad o un mistificador capaz de
explotar la credulidad pública? En 1919, un ilustre
profesor concluirá en la impostura y la automutilación.
La reacción oficial del Vaticano es brutal. Marcará
su desaprobación respecto al culto del Padre Pío, y
estimará que no hay allí ningún fenómeno sobrenatural:
al Padre se le prohibirá el confesionario, misas públicas
y acceso a las multitudes. Hasta se pensó en cambiarlo
a la fuerza de convento. Muy felizmente, el Padre
Pío conservaría el apoyo de las multitudes. Todos los
intentos por cambiarlo de convento fueron descubiertos
por los fieles que estaban en guardia y amenazaron
con linchar a los enviados de Roma. Poco a poco, el
Padre reencontraría a los suyos. No obstante, fueron
necesarios cuatro años de cabildeos de sus allegados
en la Santa Sede, amenazado varias veces con un libro
blanco público, y varias investigaciones ordenadas por
el propio Papa. Otro profesor se declaró impresionado
por un fenómeno místico: el olor a santidad, lila, violeta,
magnolias, etc., que emanaba de las heridas llamadas
estigmas. Es imposible, diría, que esas heridas hayan
sido auto-infligidas: hubieran acarreado podredumbre
y gangrena o necrosis. Un tercer peritaje concluiría en
un origen sobrenatural. Sería necesario esperar hasta
que el Papa Pío XI se interesara en el expediente y librara
al Padre de toda sospecha en 1931.
La segunda conspiración seguiría a la Liberación de
1945. El gran proyecto del Padre, era una casa de refugio
y cuidados para pobres y personas sufrientes: la “Casa
sollievo della Sofferenza”, casa de alivio del sufrimiento
que lanzaría con un grupo de amigos que se reunían
desde enero de 1940. Los gigantescos trabajos, en plena
montaña, se retomaron después de las hostilidades. El
hospital, inaugurado en 1956, se convirtió en uno de
los hospitales más modernos de Italia. Pero en 1958,
la Iglesia debió reembolsar a los fieles que arrastró con
ella a una colosal quiebra fraudulenta. La orden de los
franciscanos y el obispo local se arruinaron y trataron
de echar mano a los donativos enviados al Padre Pío
que se negó a sacrificar su hospital. En la prensa se
habló del capuchino más rico al mundo; se burlaron
del maridaje entre idolatría e intereses económicos.
Se aprovechó para imponer al Padre un régimen de
aislamiento como un prisionero y de nuevo se hicieron
esfuerzos para alejar a la multitud. Se hará salir a todos
sus allegados. Como la primera vez será sostenido por
la multitud de peregrinos que harán todo para liberarlo.
Amenazaron con llevar el caso ante la Asamblea General
de la ONU, como violación de los derechos humanos. El
asunto se tornó demasiado grave: el nuevo provincial
de los capuchinos se encargaría de regularlo. Alejó
inmediatamente a los guardianes y levantó todas las
restricciones. Paulo VI otorgó su protección personal
al Padre que finalmente se reencontró con la multitud
de sus fieles, siendo limpiado de toda sospecha en
1964, pero quedó lastimado en forma
duradera. El hospital se convirtió en
uno de los más reputados de Italia. El
Padre siguió entregado a la multitud
de fieles hasta la víspera de su muerte.
Vería entre 50.000 y 65.000 personas
por año en el confesionario y sucumbió,
completamente agotado, el 23 de
septiembre de 1968. Inexplicablemente,
los estigmas se borraron la víspera de
su muerte. ¡Al día siguiente ya no serían
visibles en los despojos mortales! Desde
entonces el monasterio sigue siendo un
lugar de fervientes peregrinaciones.
EL ESPÍRITU DEL PADRE
SE MANIFIESTA

Desde su más allá, se expresó por medio de la
comunicación espírita, diciendo del espiritismo: “Es la
más hermosa de las verdades reveladas a los hombres,
pues, en esta revelación, la muerte finalmente es vencida”.
Confirmaría que como confesor, disponía de numerosas
facultades: “Esta clarividencia y esta telepatía me revelaron
la verdadera naturaleza de los individuos”. Confirmó
también su mediumnidad: “El espíritu Padre Pío que ha
sufrido, encerrado en su celda, el espíritu Padre Pío que
ha sufrido por su mediumnidad viene a decirles que Dios
permite la mediumnidad, que Dios permite la clarividencia,
que Dios permite la telepatía, que Dios permite que todo el
poder contenido en un espíritu pueda manifestarse en su
cuerpo”. Habló también de sus estigmas que inicialmente
no estaban previstos en su vida: “Fui estigmatizado por
mi adoración al Cristo”. El Padre Pío, médium, como otros
antes y después de él, atrajo a los espíritus del más allá, a
los del bien, pero también a los del mal que siempre han
tratado de perjudicar.
SUS PALABRAS SOBRE LA IGLESIA
En un mensaje confía: “El espíritu Padre Pío dice que esta
Iglesia se equivoca de camino… Iglesia, es tiempo de
reconocer tus errores, tus mentiras, tus infamias… Iglesia,
puedes reunirnos si destruyes tus muros, si destruyes tus
instituciones, si destruyes tu estúpida jerarquía… Iglesia,
te has aprovechado de Jesús para retomar su mensaje a
tu modo. Allí hay culpabilidad, allí hay usurpación… Por
cierto, Jesús sufre por eso…” Una sola cosa encuentra
gracia a sus ojos: la fe real y la capacidad
de amor de los fieles reunidos por
ella en nombre de Jesús. Es necesario
privilegiar ese amor, fundamento de
la enseñanza del Cristo, “aceptando
el espiritismo que es una realidad
natural”. Recuerda regularmente las
deformaciones del mensaje cristiano
así como los contrasentidos. El Padre no
pierde ocasión de denunciar el Credo
fabricado por los hombres, construcción
mentirosa. No, Jesús no es Dios, es sólo
uno de los profetas; Dios sigue siendo su
Padre, como es Padre de todos nosotros.
EL PADRE Y LA JUSTICIA
Cada causa humana encuentra en
él un ardiente defensor: pobreza,
desigualdad, racismo, maldad de los
hombres, hipocresía. Está, en el más
allá, en todos los combates por una
humanidad nueva y digna. Denuncia la
fractura del mundo entre un Norte rico
y egoísta y los países del Sur, explotados
y hambrientos. Alienta todas las
acciones por la paz, todas las oraciones
desinteresadas, todos los pensamientos de amor puro.
Cuando vivía, el Padre lanzó numerosísimos grupos de
oraciones, cerca de ochocientos, de los cuales muchos
aún subsisten. Los desórdenes actuales del planeta no
se le han escapado: “Sus sistemas se deterioran y arrojan
al abismo numerosas vidas. Ustedes pierden el sentido de
los valores más elementales. Es la perdición que autoriza lo
más absurdo, lo más abyecto”, declara en un mensaje en
diciembre de 2011. Por supuesto, no quiere agobiar, sino
alentar el impulso benéfico. Es también un protector
contra el poder del mal que sufrió toda su vida. Muchas
veces vendrá al Círculo Allan Kardec para solicitar que
éste efectúe liberaciones de espíritus endurecidos. Será
siempre el protector de los hombres, siendo blanco de
los ataques del mal y permanecerá siempre accesible a
nuestras oraciones sinceras.
CONCLUSIÓN
Extraordinario destino el de este hombre, proveniente
de una condición particularmente modesta, para
volverse el auténtico representante del Cristo al que
tanto ha amado. Después de haberlo desconocido y
casi ajusticiado en vida, los hombres han reconocido el
carácter excepcional de su vida, otorgándole por ello
la santidad. Poco se preocupa el más allá por nuestros
títulos rimbombantes. Por el contrario, lo toma a menudo
como su mensajero. Él es siempre un excepcional guía
espiritual. Si bien en su vida terrenal siguió fielmente el
camino de la Iglesia, a pesar de cinco condenas oficiales
del Vaticano, es desde ahora uno de los apóstoles del
espiritismo en el más allá. “Este es el
camino, el camino de la verdad”, nos dice,
“pues el que se atreve a atacar a la muerte,
el que se atreve a desafiar a la muerte,
sigue el camino de Jesús y el de Moisés,
pues cuando este (se refiere a Allan
Kardec), habla de resurrecciones no habla
del triunfo de la materia sino del triunfo
del espíritu”. El Padre Pío no abandona a
esta humanidad por la que tanto sufrió.

1 comentario:

  1. ME PARECE EXTRAORDINARIO ESTE RELATO DE LA VIDA DE UN ESPIRITU DE LUZ COMO EL PADRE PIO. SUS REVELACIONES, YA LIBRE DE LA MATERIA Y AUN MAS LIBRE DE LA ESCORIA DEL VATICANO SOBRE HECHOS Y VERDADES PUNTUALES, AUMENTA DE MANERA EXPONENCIAL MI RESPETO Y ADMIRACION POR SU ENORME AMOR Y PROGRESO. ES DIGNO DE LEERSE VARIAS VECES, Y DETENERSE EN SUS COMUNICACIONES ESPIRITAS, YA QUE, COMO POCAS QUE HE LEIDO, DESTROZAN CONTUNDENTEMENTE LAS MANIPULACIONES DE LA SEUDO IGLESIA, QUE JAMAS JESUS FUNDO Y MENOS FOMENTO, PERO QUE DADA LA VILEZA DE SUS POBRES ESPIRITUS, LO CONVIRTIERON EN EL MEJOR ARTICULO DE COMERCIALIZACION ECONOMICA Y DE PODER (2000 AÑOS LO DEMUESTRAN) Y QUE HASTA LA FECHA AUN PARASITAN Y SE LUCRAN A EXPENSAS DE SU NOMBRE, SIENDO LO PEOR, QUE NI LE CONOCEN, ENTIENDEN O SIGUEN VERDADERAMENTE. TODAS LAS EXCEPCIONES (POCAS PERO LAS HAY), TERMINARON ASESINADOS, HUMILLADOS, VILIPENDIADOS Y BORRADOS DE LA HISTORIA. PERO ESO SOLO LO HAN PODIDO HACER EN EL REINO DE LA TIERRA, EN EL REINO DEL ESPIRITU NADA HAY QUE NO SE SEPA, NADA ESCAPA A LA LEY UNIVERSAL... NADA SE SALE DEL AMOR DE DIOS PADRE CREADOR.

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