"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



lunes, 30 de julio de 2012

LE JOURNAL SPIRITE N° 88 AVRIL 2012
por
CATHERINE COURTIOL
LA ECTOPLASMIA
UN OJO SOBRE

A finales del año 2011, nuestra asociación ofreció una
conferencia en Nancy con, en una primera parte, una
exposición sobre el tema de la ectoplasmia de la cual
he aquí el resumen.
La ectoplasmia es una particular mediumnidad de
efectos físicos. El ectoplasma es una sustancia viva
que se exterioriza del cuerpo de un médium; es
generalmente por el plexo por donde se la puede ver
aparecer, pero igualmente por orificios como la nariz,
las orejas o hasta la boca, así como por las extremidades
del cuerpo como los dedos. Una vez salido del cuerpo
del médium, el ectoplasma es puesto en movimiento
por la voluntad de un espíritu desencarnado. Es visible
y palpable por todos los participantes a una sesión
que, a la vista, pueden observar su color blancuzco
o grisáceo y, al tacto, su textura vaporosa o sólida.
Se habla entonces de materializaciones que pueden
tomar formas humanas parciales tales como partes del
cuerpo (rostros, manos), o completas como cuerpos
enteros provistos de sus vestiduras. A veces, esta
parte exteriorizada puede ser considerable; el doctor
Crawford pudo comprobar que, en ciertos casos, el
médium podía perder hasta la mitad de su cuerpo. En
estos casos de mediumnidades de efectos físicos, el
médium establece una comunicación con el mundo
de los espíritus desencarnados, que se traduce en
fenómenos tales como ruidos, levitaciones de objetos,
materializaciones de objetos o de seres vivos llamados
también ectoplasmas. A fin de comprender este
fenómeno en particular, debemos remontarnos en el
tiempo para ubicarnos en la época en que los médiums
de efectos físicos eran numerosos. Fue a finales del
siglo XIX y comienzos del XX, más exactamente entre
1880 y 1925. Ya Allan Kardec había publicado El Libro
de los Espíritus. Cuando apareció en 1857, el público
comprendió que el espiritismo encerraba una filosofía
y que era una enseñanza.
Numerosos médiums habían recibido mensajes,
procedentes de los espíritus desencarnados; estos
últimos deseaban dar pruebas de su existencia.
Científicos conocidos y menos conocidos organizaron
entonces sesiones de experimentación para estudiar los
diferentes fenómenos entre ellos el de la ectoplasmia.
Estos experimentos fueron realizados con todo el
rigor científico de la época en todos los institutos
metapsíquicos de Europa y de América. Numerosos
médiums se prestaron a las múltiples sesiones. Todas
las manifestaciones pudieron ser controladas gracias al
rigor y seriedad de los experimentadores que dirigieron
todos sus esfuerzos a que no se alegara la idea de
fraude. Todos los test y controles realizados durante
esas sesiones dieron testimonio de la autenticidad de
los fenómenos producidos, de eso no había ninguna
duda. En los laboratorios, los médiums estaban
rodeados por personas de convicciones diversas y
muy pocos conocían la mediumnidad, acudían allí
ya sea por simple curiosidad, o con el fin de probar
la supervivencia del alma. Algunos de los científicos
presentes venían para buscar el error o la superchería
pues consideraban a los médiums como histéricos. Y
los propios médiums no siempre tenían conciencia
de la seriedad de lo que producían. Algunos de ellos
estaban allí para hacer avanzar la investigación y otros
buscaban comprender lo que les llegaba.
Al final de esos múltiples experimentos, fueron escritos
los testimonios. He aquí el del doctor Hodgson,
feroz adversario de la mediumnidad que había
comenzado su pesquisa con el fin de desenmascarar
lo que consideraba una impostura. Después de haber
estudiado numerosos casos, declaró, doce años más
tarde: “La demostración de la supervivencia me ha sido
hecha de tal modo que me quita hasta la posibilidad de
una duda”. Hay que decir y precisar aquí que muchos
científicos estaban en la misma conducta escéptica.
Algunos fueron convencidos y defendieron su certeza
con fuerza y coraje ante un público numeroso pues,
en esa época, las conferencias que dictaban reunían a
miles de personas. Su convicción era tal que una parte
de la comunidad científica les dio la espalda, mientras
que otros testigos permanecieron escépticos. En 1923,
estos eruditos convencidos firmaron un documento
llamado “El manifiesto de los 34”. Eran profesores de
medicina, de derecho, miembros de la Academia
de Ciencias y de la Academia Francesa, médicos y
escritores de gran renombre, ingenieros y expertos
de la policía. Los médiums de efectos físicos de esa
época eran muy numerosos, se llamaban: Eleonore
Piper, Elisabeth d’Esperance, Eusapia Palladino,
Daniel Dunglas Home, Florence Cook, Kate Fox, Eva
Carrière, Jean Guzik, Franek Kluski y muchos otros
más. Los tres últimos fueron estudiados por el doctor
Gustave Geley, médico, que formó parte de aquellos
valientes investigadores y que llegó a ser director del
Instituto Metapsíquico Internacional de París, instituto
reconocido como de utilidad pública por el gobierno
francés en 1919.
En Inglaterra, la Society for Psychical Research puso
en marcha los estudios especialmente con William
Crookes, químico y físico. Los estudios realizados con
los médiums se apoyaron en numerosas sesiones
consecutivas y duraron varios meses. Todos los
días, y hasta varias veces el mismo día, los médiums
eran sometidos a observación, cualquiera que
fuera su estado de salud física. Su particularidad
mediúmnica consistía en hacer aparecer, ya fueran
materializaciones completas: los espíritus se
materializaban gracias a la producción ectoplásmica
del médium, creando así un cuerpo físico que tenía
todas las características vitales de seres vivos como por
ejemplo latidos, una respiración normal, en resumen,
una apariencia corporal perfecta; o hacer aparecer
manos, rostros, o hasta seres provenientes del reino
animal tales como perros, gatos y felinos ante los ojos
de una entusiasta asistencia. Y también se vio aparecer
plantas.
¿Cuál es el proceso físico posible de todos estos
fenómenos? Ellos no pueden producirse sino gracias
a la presencia del periespíritu. El espíritu que quiere
comunicarse en ese momento preciso, para hacerse
visible va a utilizar, gracias a su periespíritu, la materia
exteriorizada del médium así como la energía vital
de los asistentes, pero igualmente la energía tomada
de los espíritus desencarnados que le ayudan en su
cometido. Y es gracias al conjunto de estas energías
combinadas que el espíritu logra hacerse visible y
tangible. Por la fuerza de su voluntad y de los que
le rodean, va a condensar, combinar y organizar
todos estos elementos para darles la densidad y la
fuerza que desea, así como que el efecto que quiere
producir. Es decir, golpear, tocar, hablar, desplazar
objetos, producir efectos luminosos y materializar
formas vivas. Es por la adición de los fluidos y por su
buena concordancia, que el espíritu logra controlar el
fenómeno, y con una gran rapidez. Se podría comparar
este fenómeno a un nacimiento en acelerado que sería
la prolongación de un embrión que da nacimiento al
bebé, luego al niño, luego al adolescente y por fin al
adulto. Durante una sesión, un científico calculó las
fuerzas perdidas de cada uno de los participantes y
concluyó que la suma de las pérdidas individuales
correspondía a la fuerza media de un hombre. Todos
estos fenómenos han sido descritos en numerosas
obras, memorias, informes firmados y refrendados,
informes de congresos, tratados de investigación y de
observación. Han dado lugar a múltiples testimonios,
pero lo más importante son las pruebas materiales que
han dejado. Para conservar un registro de todas estas
manifestaciones, los experimentadores probaron
diversos procedimientos. La fotografía fue el primer
medio utilizado. Las fotografías fueron evaluadas
por varios fotógrafos de oficio que afirmaron estar
en presencia de clisés reales. Sin embargo, este
procedimiento no se mantuvo porque el relámpago
eléctrico producido por el aparato fotográfico podía
incomodar y provocar un shock al médium en ejercicio
de su función. Los científicos de la época decidieron
luego tomar huellas de los miembros humanos para
conservar pruebas de lo que veían. Ensayaron con
negro de humo pero los resultados conseguidos
fueron parciales. Decidieron entonces poner en
marcha sistemas que les permitieran obtener y reunir
moldes, a partir de impresiones hechas en materiales
como arcilla pero eso no era satisfactorio pues era
incompleto. Además, la toma en yeso era demasiado
lenta. El único procedimiento que, a sus ojos,
presentaba la ventaja de obtener moldes muy rápidos
y a la vez completos, fue el procedimiento de la parafina
inventado en 1875 por el profesor William Denton, un
geólogo norteamericano. Se encontraban allí todas
las características de los miembros humanos: forma
perfecta, arrugas, pliegues, surcos de la piel, uñas,
marcas de las protuberancias óseas, de los tendones,
a veces de las venillas del dorso de la mano. En pocas
palabras, estaba todo. Se obtuvieron así moldes
incluyendo manos entrelazadas, la parte delantera
de un pie, una mano cerrada y una mano de niño con
los dedos doblados y el índice extendido. Expertos
estudiaron los guantes de parafina. Los indicios de
contracción muscular activa y el arrugamiento de la
piel, les permitieron afirmar que los moldes habían
sido realizados a partir de manos vivas. Por otra parte,
en un testimonio, explicaron que no comprendían
cómo se habían conseguido estos moldes. En efecto,
la posición de los dedos cruzados de manos juntas o
el pulgar en gancho no explicaba cómo había podido
retirarse una mano viva de estos moldes sin romperlos
o deformarlos. Solamente una desmaterialización
del miembro podía explicar el hecho de disponer de
un guante vacío. Los médicos que estudiaron estos
moldes atestiguaron que se trataba realmente de
manos de adultos pero reducidas aproximadamente
en un cuarto. Todavía hoy, el Instituto Metapsíquico
Internacional de París está en posesión de varios
moldes que ya no están visibles para el público.
Durante cerca de ochenta años, los hombres, los
médiums y los espíritus han trabajado para demostrar
la supervivencia del alma. Se han empeñado en
dar pruebas científicas de la existencia del espíritu.
Algunos científicos que han participado en estas
demostraciones, han comprometido su reputación,
algunos médiums han sacrificado su vida, los espíritus
desencarnados han dedicado toda su energía a
esas fuerzas reunidas, que han sido propicias a la
manifestación ectoplásmica.
¿Qué pasa hoy en día? En verdad, ya no es más la hora
de los experimentos, la producción de ectoplasma
demanda tal gasto energético por parte de los
médiums y de los espíritus que parece inútil rehacer lo
que ya se hizo, y muy bien, en el pasado. Los trabajos
de investigación impulsados por eminentes científicos
como Russel Wallace, Aksakoff, Lodge, Edison y tantos
otros, esperan ser exhumados. Los moldes realizados
en la época esperan, ellos también, ser explotados
según la buena voluntad de hombres y mujeres
capaces de hacer resurgir estos elementos del pasado.
Hoy, debemos reflexionar en el sentido de la
manifestación de los espíritus, debemos reflexionar
en el porqué de la vida, ya sea en la Tierra o en otra
parte. Para eso, los intermediarios mediúmnicos de
calidad, como los de nuestro Círculo, se movilizan
a fin de recibir y perpetuar la manifestación del más
allá. Las mediumnidades se diversifican para llamar la
atención de los humanos, como las mediumnidades
artísticas o terapéuticas. Estamos en tiempos en que el
espiritismo puede manifestar su fuerza para el avance
de la humanidad esperando, una vez más, que los
científicos vengan a dar testimonio de la realidad de
los fenómenos.

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