"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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Saludos.

EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizados los blogs: CULTURA Y DIVULGACIÓN ESPÍRITAS y CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



miércoles, 29 de abril de 2015




Nº. 156 –  ANY XXXV ABRIL / JUNY 2015   
S U M A R I  
Juntos y Mezclados  
 Jacira J. Da Silva ■pág. 1  y  2     
Espiritismo, Pluralismo y Diálogo         André Dumas  ■pág. 2  a  5  
Notas adicionales   ■pág. 5    
Del Inconsciente al Consciente (Libro II)   
Gustave Geley  ■pág. 6  a  8  
ACTIVIDADES  ■pág. 8   
FLAMA ESPIRITA 
Dipòsit Legal B-41876-86  
BUTLLETÍ DEL CENTRE BARCELONÈS DE CULTURA ESPIRITA  
Inscrit en el Registre d’Associacions de la Generalitat de Catalunya amb el nº 5.740, el 30 de Juliol de 1982  
EQUIP DIRECTIU: 
David Santamaría Pura Argelich Odalis Carmenaty 
CENTRE BARCELONÈS DE CULTURA ESPIRITA 

Nº. 156 –  ANY XXXV ABRIL / JUNY 2015   
S U M A R I  
Juntos y Mezclados
Jacira Jacinto Da Silva*  contato@cdocespirita.com.br Extraído de “Abertura”, núm. 299, mayo 2014 Santos (Brasil)  Traducción: Pura Argelich

Mirando a nuestro alrededor, donde quiera que estemos: en casa, en el trabajo, en la calle, en la comunidad de vecinos, en la asociación benéfica, en el parque, en el centro espirita, en la escuela, etc. etc., no importa el lugar, siempre veremos, oiremos o sentiremos algo con lo que no concordamos. No hay un solo lugar en la Tierra en el que dos personas vean, sienten y piensen las cosas de la misma manera. Por más que estemos hermanados en el mismo ideal, incluso que estemos trabajando en el desarrollo de un proyecto construido conjuntamente, no estamos, absolutamente, de acuerdo en todo.
Definitivamente, somos diferentes. Y la diferencia es fundamental para dar sabor a la vida, pues no tendría ningún sentido sólo repetir lo que el otro hace, perpetuar una costumbre, un modo de ser, de vestirse, de presentarse; en fin, congelar el conocimiento. Es precisamente la diferencia la que nos alerta de otras posibilidades, despierta nuestra curiosidad, impulsa nuestro cambio; en resumen, la disparidad, el desequilibrio, la desarmonía de las ideas nos hace crecer.
Paradójicamente, sin embargo, rechazamos las diferencias, por lo menos aquellas que provienen de personas, a nuestros ojos, inferiores a nosotros. El menos hermoso, el menos intelectual, el que tiene menos poder adquisitivo, el menos reconocido, el menos célebre, todos los seres humanos que “valen menos” visto desde algún ángulo de nuestra turbia visión, no merecen nuestro total respeto.
Y, para que no quede ninguna duda al respecto de nuestra insatisfacción con el otro ser humano, también nos molestan todos los que están por encima de nosotros. Tal vez sea por envidia, por inseguridad, por falta de confianza en nuestro potencial, tenemos dificultad para identificar el valor que promovió la ascensión del otro; entonces nuestros ojos se agrandan para mirar de encontrar toda y cualquier posibilidad de “justificar” el éxito del otro sin reconocer el valor de aquel ser.
Consideré necesario hacer esta reflexión para intentar comprender el motivo de estar siempre reparando en los defectos de las cosas y de las personas. Siempre tomamos en consideración los defectos, errores y desaciertos para, generalmente, evaluar nuestros profesores, nuestros jefes, nuestros alcaldes, gobernantes o presidentes, nuestras autoridades, los vecinos, amigos, maridos y mujeres, los padres, hijos y hermanos.  
Es bien cierto que muchas veces reconocemos algún valor en el otro, pero, principalmente, el foco de atención está en sus fragilidades.
Tal vez la explicación para esta peculiaridad humana podría ser encontrada si nosotros entendiésemos que vemos en el otro lo que somos y, por lo tanto, reflejamos en los otros nuestros sentimientos, valores y emociones.
La filosofía espiritista ofrece una contribución especialmente significativa para mejorar nuestra relación con el otro, revelándonos la importancia del humanismo en su dominio ético. Teniendo  la  persona  potencial  para  crear  valores  morales, definidos a partir de las exigencias concretas, psicológicas, históricas, económicas y sociales, que condicionan la vida humana, la mejor propuesta parece ser la inversión incansable en las personas. La filosofía espiritista exalta el humano, trabaja con su realidad, su existencia y concreción.
Como que en el pensamiento kardecista el espíritu prosigue su proyecto de crecimiento más allá de la muerte física, nosotros los espiritistas deberíamos estar aún más comprometidos con el deber de proporcionar la mejora de las personas, trabajando por su engrandecimiento bajo todos los aspectos. Evidentemente, de nosotros mismos en primer lugar.  
El estar atentos sobre cómo funciona la vida en nuestra casa, en nuestro trabajo, en el inmueble donde vivimos, puede ayudar a comprender que el progreso sólo se opera paulatinamente en todos los campos, al igual que con la ciencia, que espera décadas antes de proclamar un descubrimiento; algunas veces, centenas de años. Por eso mismo, la promoción de la educación en su mayor dimensión, es tarea impostergable.
No puede haber mayor fuente de aprendizaje que la ley natural, pensando sólo en la reencarnación que nos ofrece infinitas oportunidades para rehacer el proceso, recomenzar el camino, revisar conceptos. Pero, mientras la ley natural de la evolución nos empuja hacia adelante, para lo nuevo, para la superación, a menudo nos detenemos en lo antiguo, prisioneros de convicciones cristalizadas y sin la suficiente abertura para ver lo nuevo, el otro, la vida.
Por lo tanto, formamos un mundo paradójico, en el cual los humanos más geniales no saben disfrutar de las simples experiencias de la vida cotidiana; los afortunados muchas veces abdican de todo para vagar por la vida; el que no tiene nada, sonríe y canta, celebrando la vida.
Hay el axioma de que la virtud está en el medio, que se refiere a la media, lo cual sugiere mezcla.
¿Y si las personas se mezclasen? Y si no existiesen buenos y malos, guapos y feos, ricos y miserables, y si pudiésemos experimentar el intercambio de experiencias ¿estaríamos satisfechos?    
* Jacira Jacinto Da Silva, licenciada en Derecho y  Jueza Miembro del CPDoc   (Centro de Pesquisa e Documentação Espírita) y de la CEPABrasil) Cofundadora de la Fundación Porta Aberta  

REFLEXIONES 
ESPIRITISMO, PLURALISMO Y DIÁLOGO  André Dumas (1908 - 1997)* “La Revue Spirite”, Agosto/Octubre 1975 Traducción: Josep Casanovas Llardent (1923-2013)  
El presente artículo fue publicado en el número 41 (1988) de Flama Espirita. Hemos considerado oportuna su nueva publicación, ya que trata de un tema muy actual, desafortunadamente actual.  

Las únicas nociones fundamentales que constituyen propiamente el Espiritismo, y las únicas que puede promover sobre la base de la observación y la experiencia, son:
1) En primer lugar, la existencia del Alma, cuya actividad está condicionada y no generada por la actividad del cuerpo. 2) Seguidamente, la anterioridad del Alma al nacimiento y su supervivencia después de la muerte. 3) Y, en fin, la posibilidad de comunicación con los fallecidos entre dos renacimientos sucesivos.
Otras ideas son a menudo expresadas en la literatura espiritista, ideas que existen ya en las tradiciones religiosas, filosóficas y morales de la humanidad. Esencialmente metafísicas, son ideas que están sujetas a discusiones y lo estarán siempre. Diversas concepciones, tomadas de la herencia mental ancestral, subsisten en personas integrantes del movimiento espiritista. Recibidas en la juventud y aceptadas pasivamente, no han sido objeto, en la edad adulta, de una revisión sistemática basada en la experiencia y la reflexión, conforme el método de Descartes.
A criterio de algunos, estas diversas concepciones, más o menos coherentes y más o menos opuestas, deben expresarse libremente en el seno del movimiento y la prensa espiritista. Esto, en nombre del “pluralismo”. Pero si el Espiritismo, bajo el pretexto de “pluralismo” y de pretendida “tolerancia”, permitiera por más tiempo la introducción en su doctrina, en su prensa, en su literatura, en su propaganda hablada y escrita, de nociones que le son ajenas, extrañas, habría muy pronto, todavía más que hoy, tantos “Espiritismos” diferentes, opuestos e impotentes, como hay tantas doctrinas religiosas, es decir, centenares en todo el globo.
Allan Kardec ya nos había puesto en guardia sobre el particular:
 “Si el Espiritismo se colocara abiertamente a favor de una de las religiones, descartaría las demás; ahora bien, como hay Espiritistas en todas ellas1, se vería formar grupos católicos, judíos o protestantes, que perpetuarían el antagonismo religioso que el Espiritismo quiere erradicar.” (“Viaje Espiritista en 1862”, Instrucciones dadas, XI).
Y añadía: “No olvidéis que la desunión es uno de los medios por los cuales los enemigos del Espiritismo intentan atacarlo; es con este fin que a menudo incitan a algunos grupos a que se ocupen de cuestiones irritantes o comprometedoras, bajo el pretexto engañoso de que es necesario no poner la luz bajo el celemín. No caigáis en esta trampa.” (De la Obra citada en el párrafo anterior).
La tolerancia no consiste en hacer de la doctrina una especie de cóctel =(tanto este resaltado como otros posteriores son nuestros)=, donde se mezcla todo lo que se “sabe” con todo lo que se “cree”; puede admitirse que independientemente de los principios comunes admitidos por todos y que constituyen, por estar científicamente demostrados, la base sólida del movimiento, cada cual, “al margen de éste”, es libre de profesar todas las ideas que le plazcan, a condición de que no tenga la pretensión de imponerlas a los demás, los cuales, por su parte, y esto es la tolerancia-, no deben tampoco perseguirle si le place creer que el Sol está hecho de pan y la Luna de caramelo. Pero cualquiera se quedaría ciertamente sorprendido e inquieto si “La Revue Spirite”, por “tolerancia” o preocupada por el “pluralismo”, abriese sus columnas a la tun-tun, defendiendo esta astronomía de fantasía. Pues bien, esta es la situación actual del Espiritismo en el mundo: algunas personas, condicionadas por las adquisiciones de vidas anteriores, y/o por la primera educación recibida en su infancia, se consideran como víctimas de la intolerancia, a pesar de todas las concesiones que, a menudo, les son hechas, cuando encuentran una resistencia a la expresión de sus prejuicios y de su sectarismo en el seno del movimiento espiritista, sin darse cuenta de que cuando afirman la preponderancia de tal profeta sobre otros, de tal Dios o hijo de Dios, o de tal “Buen Pastor”, ellas mismas están violando la tolerancia que deben a todos aquellos que, entre los miembros del mismo movimiento, reconocen otro Dios =(es decir: se entiende otro “concepto de Dios”)=, otro hijo de Dios, otro “Pastor” u otro profeta, o que no reconocen a ninguno, contentándose con admitir la existencia del Alma, su preexistencia y su supervivencia, y la posibilidad de las comunicaciones espirituales con los difuntos.
Ya he expresado anteriormente mi posición sobre este particular. (“Survie”,2 enero/febrero 1972):
 “Cuando los sabios prosiguen juntos las investigaciones sobre el Átomo, o sobre la célula, o sobre el cáncer, hacen, ante sus colegas, abstracción de sus convicciones religiosas. ¿Dónde estaría la Ciencia, si los sabios católicos, como Pasteur, Branly, el Abate Moreux y el Abate Breuil, hubiesen pretendido pegar la etiqueta “cristiana” a la microbiología, a la radiotelegrafía, a la astronomía y a la prehistoria? ¿Y dónde iría a parar el sector más avanzado de la Psicología moderna, el Espiritismo, si los mismos espiritistas lo dejasen degenerar en secta, en capilla particularista? Cuando los seres humanos deciden unir sus voluntades y sus fuerzas en vista a determinada finalidad, excluyen de sus discusiones y actividades comunes, todo lo que está fuera de esta finalidad, todo lo que es asunto personal, todo lo que pudiera ser elemento de división.” *
Algunos hacen constar que el Espiritismo cambia de aspecto según el país donde está introducido. “Esto es, precisamente, lo más inquietante”. La Química, la Física, la Biología y la Astronomía tienen en todas partes el mismo planteamiento, pues se apoyan en todo lugar “sobre los mismos hechos”. ¿No se apoya también, el Espiritismo, sobre los mismos hechos? ¿Por qué, pues, no tiene, como las otras ciencias, el mismo planteamiento en todas partes? Sin ninguna duda, porque no ha conquistado todavía el nivel de madurez intelectual de una ciencia, y que aquí y allá, es una especie de secta local, una excreencia de la religión dominante: en Gran Bretaña, una variedad del protestantismo con la adición de prácticas mediúmnicas; en Brasil, una variedad del catolicismo, practicando la evocación de Espíritus.3
Se trata, según dicen, de “una cierta pluralidad de orientación, en el cuadro de una misma fe”. Sin embargo, Allan Kardec, a la luz de su larga experiencia, había comprendido bien a dónde conduce el pluralismo:
 1 Discrepamos de esta apreciación de Kardec. Remitimos al lector a F.E. núm. 5 “Espiritismo Nítido”. (Texto que reproducimos en parte al final de este artículo). 2 Órgano de difusión de la que fue la Union Spirite Française “USF”. 3 En relación al Espiritismo “anglosajón”, y al Espiritismo “católico” (valga la expresión), es decir, a un Espiritismo (¿?) “anfibio”, les remitimos al ya citado núm. 5 de F.E. (Pág. 2, últimos párrafos, que reproducimos al final de este artículo).
 “La condición absoluta de vitalidad para toda reunión o asociación, sea cual sea su objeto, es la homogeneidad, es decir, la unidad de miras, de principios y de sentimientos, la tendencia hacia un mismo fin determinado, en una palabra: la comunión de pensamientos. (…) Toda reunión formada por elementos heterogéneos lleva en sí misma los gérmenes de su propia disolución.” (“Obras Póstumas”, Constitución del Espiritismo, VIII: Del programa de las creencias).
El Espiritismo -también se nos dice- “no es una religión en el sentido dogmático o sistemático del vocablo, pero es una concepción religiosa del hombre y del mundo”.
Ciertamente, pero a condición de entenderse bien sobre el significado de las palabras, y de no olvidar la diferencia fundamental que existe entre “la” Religión y “las” religiones, es decir, entre el sentimiento ennoblecedor de comunión con el Cosmos que puede sentir incluso una persona atea, y los pobres dogmas particulares de cada religión.
Hasta ahora, siempre se ha admitido, al menos en teoría, que el Espiritismo no es un sistema de creencias, sino que constituye un nuevo conocimiento positivo, sin ninguna atadura con ningún dogma.  Existe,  pues,  un  criterio  universal  al  cual  cada  uno  ha  de  poder  referirse: ni dogma, ni tradición, ni revelación, ni libro “sagrado”; no puede ser más que el método científico. (…) Pero ¡atención!: “científico” no significa de ninguna manera “exclusivamente experimental”; ciencia significa conocimiento. El Espiritismo debe, no solamente estudiar los fenómenos psíquicos supranormales, sino que debe convertirse en la ciencia del Alma, como realidad que es distinta del cuerpo y sobreviviendo a la muerte de éste: el conocimiento de la naturaleza del Alma, sus propiedades y las leyes de su evolución.  
=(En suma, como ya definió Kardec: “El Espiritismo es una Ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los Espíritus, y de sus relaciones con el mundo corporal”. (“Qué es el Espiritismo”, Preámbulo).
*
Si a veces hay divergencias entre los biólogos, entre los astrónomos o entre los químicos, solamente conciernen a los problemas de biología, astronomía o química, en cuestiones de interpretación de los hechos. Pero nunca se han separado por cuestiones de teología, puesto que biólogos, astrónomos y químicos saben imponerse una disciplina, y no tolerarían que en sus revistas o en sus congresos se tratase de temas inspirados por las “fes” religiosas.
Pues bien, cuando existen divergencias entre los espiritistas, es excepcional que tengan lugar sobre la interpretación de los fenómenos; son casi siempre provocadas por tentativas de introducir en el Espiritismo nociones que le son extrañas y que son contrarias a su carácter universal.  
=(Y en la misma revista Survie ya citada, texto que publicamos en F.E. núm. 37, pág, 3, André Dumas exponía)=
 “El Espiritismo es universal, es el estudio de una realidad que no conoce ninguna limitación geográfica, nacional o religiosa: la existencia del Alma y su supervivencia. Está basado sobre una ley natural que rige todos los seres.”
El porvenir del Espiritismo mundial está condicionado por el reconocimiento general, por los espiritistas de todo el mundo, del mismo principio que está, en Francia, en la base de la enseñanza pública: el LAICISMO.
*
Sí, es necesario desarrollar un pluralismo: el de los conocimientos, pues todas las ciencias convergen hacia una mejor y más completa comprensión del ser humano y de su verdadera naturaleza.
Sí, es necesario instaurar el diálogo: con el físico, a propósito de la Materia y de la Energía; con el biólogo, respecto a la Vida y sus misterios, de la Evolución, del Azar o de la Finalidad; con el psicólogo, sobre los aspectos del Alma Humana que empieza a entrever con timidez.
Sí, instaurar el diálogo entre los Espiritistas, a fin de precisar los puntos oscuros, profundizar nuestro conocimiento de las leyes del mundo invisible, consolidar las bases de la doctrina, para que el Espiritismo unificado esté en condiciones de imponerse a la atención del mundo moderno y de hacer oír su voz.
**
=(Como corolario de este artículo, sintetizamos a continuación lo que su autor expresaba en el número siguiente de “La Revue Spirite” (noviembre/diciembre de 1975)=:
No desconozco los obstáculos que habrá que superar para realizar la orientación universal del Espiritismo, por la diversidad de culturas y niveles de evolución de los países en los cuales el Espiritismo ha echado raíces   =(o las vaya echando en el futuro)= (…) El analfabetismo, la ignorancia que reina en muchos países, es un obstáculo considerable (…) Hay que mantener la pureza doctrinal sobre la base de criterios científicos y filosóficos racionales (…) Debemos presentar ideas claras sobre el mundo invisible y la evolución de los seres (…)
La responsabilidad de todos es grande: debemos tomar conciencia de ello y obrar en consecuencia.     * André Dumas; director de “La Revue Spirite” (1971-1976);   director de la revista “Renaître 2000”, que sustituyó a la anterior,   a partir de enero 1977 hasta diciembre 1996, que dejó de publicarse. Secretario General de la “Union Scientifique Francophone pour l’Investigation Psichique et l’Etude de la Survivance”  “USFIPES”, París.

REPRODUCCIÓN DE PARTE DE LOS TEXTOS CITADOS EN NOTAS DEL ARTÍCULO ANTERIOR
NOTA 1)   Espiritismo Nítido.- Algunos espiritistas (… o sedicentes espiritistas), consideran que la labor espiritista no sufre desmerecimiento alguno aceptando el injerto y la inclusión de “prácticas religiosas” determinadas, provenientes de otros contextos; pues -dicen- que con ello no se hace ningún daño, y que algunas personas, o muchas, necesitan de determinadas prácticas y signos externos de “culto”.
Pero consideramos que aunque rituales y ceremonias religiosas, han podido ser relativamente necesarias en determinados momentos evolutivos del individuo y de su medio ambiente, estas “formas” llevan dentro de sí el germen de la desvirtuación de la idea pura y acaban por sepultarla.
Ved, sino, el Cristianismo inicial, la “Adoración al Padre en Espíritu y en Verdad”, sepultado bajo el paganismo religioso que lo envolvió. Reflexionemos, pues, atentamente sobre tal consideración y situación, y: “comprenderemos que preservar la sencillez de los principios espiritistas en nuestras casas doctrinarias, para que en ellas se pueda alcanzar la meta de la liberación espiritual de la humanidad, no es ni fanatismo ni rigorismo de ninguna especie. En doctrina espiritista es razonable afirmar que es necesario respetar todo y favorecer sin inconvenientes a cada uno de nuestros hermanos, donde quiera que se encuentren, pero no por ello podemos aceptar todo ni abrazarlo todo. (De “Opinión Espírita”, cap. 25).
“Comprender y disculpar siempre -sigue más adelante- ha de ser la norma, puesto que todos necesitamos de comprensión e indulgencia; pero observando coherencia en las actitudes, para que así los diques de la tolerancia no se desmoronen corroídos por la displicencia sistemática, generando de tal manera el desorden.” (Cap. 32: Tolerancia y Coherencia).
Comprendemos que hay situaciones de “transición”, por las que todos, en uno u otro momento, habremos pasado y estamos pasando; es natural y lógico, en una evolución constante, y por ello hemos de respetar a todos.
Respeto personal para con todos, sí; pero como espiritistas conscientes que queremos ser, no podemos estar “con todo”, en aras de un mal entendido “universalismo” y sincretismo que todo lo pretende conciliar, desde los absurdos religiosos más grandes a los hechos y conceptos más claros y verdaderos. (…)
NOTA 3)   Esta circunstancia se muestra, quizás mayormente, en países anglosajones, donde los Centros, Círculos o Sociedades “espiritistas” vienen a ser Iglesias, con sus ceremonias, con sus oficios religiosos, con sus ministros, sus pastores o reverendos; todo lo cual tiene un carácter diferente del Grupo o Centro Espirita y de su Dirección, tal como lo concibe y presenta el Espiritismo, definido por Kardec. Y también, en los países latinos y latinoamericanos, personas que creen en la “comunicación con los espíritus”, y que inclusive creen en la Reencarnación, siguen ligados al Catolicismo, de donde proceden, sin haber sabido desprenderse de creencias y prácticas que están muy arraigadas por los siglos que llevamos en ellas; sin darse cuenta, o sin querer darse cuenta, de la incoherencia que ello representa; sin haber asumido una positiva revisión general de sus ideas religiosas.
“Existen personas -decía Amalia- que se creen hermanos nuestros en creencias, y a quienes llamo “anfibios”, porque leen las obras de Allan Kardec, y encienden una lámpara al Cristo de la salud, evocan a los espíritus, y al día siguiente van  a oír misas por el alma de sus difuntos, rezando diez o doce rosarios para aumento de gracias y desagravios”. (“Ramos de Violetas”, artículo: Paz y Fraternidad, 1875). (…)
Y en el proceso de transición de un concepto religioso cualquiera a la FILOSOFÍA ESPIRITISTA, se van dejando creencias de origen que no “encajan” dentro del Espiritismo, NO COMO UNA OBLIGACIÓN DE DEJARLAS, sino como consecuencia natural de la evolución del pensamiento que la Doctrina presenta. (…)    
FILOSOFÍA 
El individuo y la evolución individual o el paso del inconsciente al consciente en el individuo Gustave Geley (1868-1924)  Del Inconsciente al Consciente (Libro segundo)
Continuamos con el primer capítulo de la parte primera del “Boceto de una filosofía racional de la evolución y del individuo”. Las notas son de Flama Espirita.
▼  I.- El individuo concebido como dinamopsiquismo esencial4 y como representación.
El complejo orgánico se nos ofrece, no como el individuo completo, sino como un producto ideoplástico5 de lo que hay de esencial en el individuo: un dinamopsiquismo que lo condiciona todo, que es el todo.
En términos filosóficos, el organismo no es el individuo; no es sino la representación del individuo.
Con esta concepción se comprende inmediatamente toda la fisiología, todas las capacidades normales y las llamadas supranormales6 del ser físico, mientras que sin ella, todo es misterio, así para los fenómenos más familiares del funcionamiento orgánico, como para los fenómenos más inesperados del mediumnismo7.
(…) Para que la visión a distancia, fuera del alcance de los sentidos, o la lucidez8 en el pasado, en el presente o en el porvenir pierda su apariencia de increíbles milagros, es indispensable comprender desde el principio que el tiempo y el espacio no son sino marcos de nuestras representaciones, tan ficticios e ilusorios como las representaciones mismas.
(…) Podemos ya dar un paso más hacia la verdad, y basándonos siempre en los hechos, estudiar y tratar de comprender, en la medida de lo posible, lo que son, en el individuo, representaciones, y lo que es dinamopsiquismo esencial.
(…) En realidad, el psiquismo cerebral, como el organismo, tiene su origen, sus fines, todas sus condiciones íntimas  de funcionamiento en un dinamopsiquismo superior, en su mayor parte subconsciente. Hay en el individuo psicológico –lo hemos demostrado ya- , un psiquismo superior independiente del funcionamiento de los centros nerviosos y sustraído a todas las contingencias orgánicas, y este psiquismo superior constituye el fondo mismo del ser, desempeña el papel centralizador y director de la síntesis psíquica, reúne todos los estados de conciencia en el presente por su actividad siempre inmanente9, aunque en su mayor parte en latencia, enlaza su presente a su pasado por su criptomnesia10, y posee, en fin, todas las facultades llamadas supranormales.
Si queremos expresar en términos filosóficos la nueva concepción psico-fisiológica impuesta por los hechos, diremos: la  4 “Dinamopsiquismo esencial”, sería un sinónimo de alma o espíritu. 5 “Ideoplastia”: “Objetivación de formas de pensamientos, las que algunas veces llegan a impresionar, aunque débilmente, las placas fotográficas sensibilizadas” (Diccionario de Parapsicología, Héctor Morel – José Dalí Moral). O sea, imágenes creadas mentalmente y que pueden ser captadas por sensitivos  y por Espíritus desencarnados. Ver al respecto: “Fotografía y Telegrafía del pensamiento” (Allan Kardec, “Obras Póstumas”). Evidentemente, en este texto, Geley va más lejos todavía; para él el organismo físico sería la plasmación ideoplástica de una intención mental. Realmente, en el fondo, no se aparta en lo más mínimo de la idea de que el Espíritu “imprime” en el cuerpo físico las condiciones  (positivas o negativas) impregnadas en su periespíritu, como resultante de sus experiencias reencarnatarias anteriores. 6 “Supranormal” (palabra no reconocida por la RAE): “Que está por encima de lo normal. Este término, creado por F. Myers, es en metapsíquica ventajosamente reemplazado por “paranormal”. (Robert Tocquet, “El inventario de lo sobrenatural”). 7 “Mediumnismo”, podría definirse como siendo todo lo relativo a la mediumnidad, y a su utilización. Sin embargo, se puede y se debe diferenciar la fenomenología mediúmnica de la fenomenología espiritista. La segunda está encuadrada en una utilización seria, positiva y altruista de la facultad mediúmnica, dentro de los parámetros generales establecidos por Kardec; la primera, no tiene porque cumplir con ese rigorismo (imprescindible, pensamos, para una adecuada práctica de la mediumnidad). 8 Lucidez es sinónimo de clarividencia, siendo ésta: “Visión a distancia. Captación extrasensorial de un objeto o de un acontecimiento objetivo distante.” (Jon Aizpúrua, “Tratado de Espiritismo”). 9 “Dícese de lo que es inherente a algún ser o va unido de un modo inseparable a su esencia, aunque racionalmente pueda distinguirse de ella.” (RAE). 10 “Literalmente, memoria oculta o latente. Facultad de recordar, bajo hipnosis profunda, acontecimientos remotos, sumidos en los abismos del subconsciente.” (Diccionario de Parapsicología). representación “organismo”, lejos de constituir todo el organismo, no es sino la objetivación inferior, la más grosera del dinamopsiquismo esencial del individuo. Por encima de la representación “organismo”, y condicionándola, está una representación superior, “el dinamismo vital”. Y por encima de las representaciones “organismo” y “dinamismo vital”, y condicionándolas, está una tercera representación más elevada y de orden mental.
Estas concepciones no son nuevas. Se sabe que Pitágoras y Aristóteles distinguían del cuerpo el dinamismo vital, que denominaban Psyché, y de la Psyché, el dinamopsiquismo mental11, que designaban con la palabra Nous.
(…) Luego, la idea nueva no hace referencia a diferenciaciones de esencia entre el cuerpo, el dinamismo vital y el dinamopsiquismo mental. Uno y otros, para ella, son simples representaciones jerarquizadas de un mismo principio esencial. Su diferencia es simple cuestión de evolución, de actividad, de realización.
Pero esto no puede comprenderse bien antes de haber completado nuestro estudio del yo.
(…) ¿Es el yo distinto de sus representaciones? ¿Qué es el yo, aparte de sus representaciones?
(…) ¿Es el yo, como enseña la psicología clásica, la suma de los estados de conciencia, o bien es separable, concebible separadamente de tales estados de conciencia?
La respuesta, como veremos, no es dudosa: el yo no se confunde con los estados de conciencia. Pero, para comprenderlo, se necesita hacer un cierto esfuerzo. Nos es bastante dificultoso admitir que el yo no se identifique con el cuerpo material; pero admitimos mucho peor que no se identifique con el “mental12”. Se distingue menos fácilmente en uno mismo la representación mental que la representación orgánica. Precisa modificar los hábitos intelectuales inveterados y recurrir a todo el rigor del razonamiento, para ir más allá del “yo pienso: luego existo”, y admitir: “yo soy, aún con exclusión de mis pensamientos. Estos me representan, pero mis representaciones mentales no constituyen todo mi ser13”. Sin embargo, basándonos en los hechos, nada hay más cierto. El razonamiento es claro y preciso: si el yo fuera sino la suma de los estados de conciencia, no se podría comprender como estando intactos estos estados de conciencia, el yo, que sería su síntesis, podía perder lo que hay en él más importante, más esencial: la noción de su unidad y la posibilidad de su control sobre la síntesis psíquica. Sin embargo, es un hecho corriente que esa integridad de  los estados conscientes, coexiste con la desaparición de la unidad sintética y de la dirección centralizadora.
La disminución o la desaparición de la comprobación del yo está en la base de toda la psicología anormal, de todas las anomalías psicológicas coexistentes con la integridad anatomo-fisiológica de los centros nerviosos. Que se trate de una neurosis pura14, como la histeria, de locura esencial15, de hipnotismo, de desdoblamiento de la personalidad o de mediumnismo, siempre, y antes que todo, se comprueba como fenómeno primitivo, la desaparición del dominio de la dirección centralizadora del yo.
(…) En la hipnosis, en el desdoblamiento de la personalidad, en el mediumnismo, las facultades y conocimientos, los estados de conciencia más variados, los procesos mentales conscientes o subconscientes, persisten íntegramente; pero, también, la dirección central habitual del yo ha desaparecido para ceder su puesto a una dirección heterogénea.  
En una palabra: los estados de conciencia, las facultades, las capacidades, los conocimientos, pueden disociarse, separarse de lo más esencial que hay en el yo: la conciencia de su unidad y de su realidad.
El fenómeno más típico, bajo el punto de vista de nuestra demostración, es el de las alteraciones de la personalidad.
Las modificaciones de la personalidad, prueban dos cosas:
1ª. La  existencia en el “mental” de “grupos de estratos” (…), constituyendo otras tantas formaciones subconscientes. 2ª. La  existencia   de  una  dirección psíquica  centralizadora16  y  directora  de  tales  grupos  mentales,  puesto  que  el
11 “Dinamopsiquismo mental”: probablemente podemos asimilar esta expresión con la inteligencia, con la capacidad de razonar. 12 ¿Qué hemos de entender por la expresión “mental” empleada aquí por el Dr. Geley? ¿Tal vez se referirá al “cuerpo mental,”? Pensamos que, más bien, debe referirse a “lo mental” en contraposición a “lo físico”. Probablemente en ese “mental” podríamos englobar al dinamopsiquismo esencial y a sus representaciones mentales. 13 Excelente concreción del Dr. Geley. A pesar de la importancia capital del pensar, de los pensamientos, el dinamopsiquismo (alma o espíritu) es lo esencial. 14 Muy probablemente esta expresión ya no sería adecuada en la moderna Psicología. 15 Igual que la nota 10. 16 Entendemos que dicha “dirección psíquica centralizadora” sería el dinamopsiquismo esencial, o alma.
desfallecimiento, la deficiencia de esta dirección central es, precisamente, lo que constituye la base y la condición,  sine  qua non, de las alteraciones de la personalidad y de la aparición de estados segundos.
(…) En resumen: el yo real condiciona y dirige el dinamopsiquismo mental. Lo que hay de esencial en el yo, no puede, pues, confundirse con los estados de conciencia subordinados y secundarios.
En el mental, como en el organismo, es preciso distinguir la esencia permanente de las “representaciones” temporales. Los estados de conciencia no son sino representaciones del yo. Pero el yo, parcela individualizada del dinamopsiquismo universal 17, no puede confundirse con sus representaciones.
(…) Sea, se dirá; pero, ¿Qué es lo que debemos entender exactamente por el yo real, distinto de las representaciones?
¿Es la esencia creadora, la voluntad, el inconsciente, el dinamopsiquismo esencial… poco importa el nombre; pero esencia creadora desprovista en sí misma de toda individualización, que adquiere esta individualización por las representaciones y la pierde cuando las representaciones cesan?   ¿Es una parcela del dinamopsiquismo esencial, guardando la individualización, el recuerdo, la conciencia de uno mismo, aún por fuera de las representaciones atravesadas por ella?
Para responder a estas preguntas, atendamos a la segunda parte de nuestra demostración: el dinamopsiquismo esencial, pasa, por la evolución individual, del inconsciente al consciente. ________________________
17  “Dinamopsiquismo universal”: tal vez podemos equipararlo al “principio inteligente” de Kardec. Ver al respecto: “El Libro de los Espíritus”, en el cap. I, del libro II (“Origen y naturaleza de los Espíritus”), y  el cap. XI (“Los tres reinos”).    
ACTIVIDADES PÚBLICAS   
Conferencias públicas en el CBCE, a las 6 de la tarde, de los sábados siguientes:   
09 de mayo:  Espiritismo: revelación o enseñanza. 23 de mayo:  Visión espirita de las drogadicciones.  
13 de junio :  Los Enigmas de la Psicometría. 27 de junio:  Porque creo en la inmortalidad del alma.  
18 de julio :  Comentarios a la obra Los Mensajeros Espirituales (F. Cándido Xavier y                                    André Luiz). Título original en portugués: “Os Mensageiros”.              
  FLAMA ESPIRITA és de distribució gratuïta. Si saps d’algú  a qui pugui interessar, comunica’ns-ho i l’hi enviarem.   
AJUDA A LA SEVA EXISTÈNCIA I DIFUSIÓ  
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Dirigir correspondència a: CENTRE BARCELONÈS DE CULTURA ESPIRITA Niça, 18 – 20, soterrani 3ª.  08024 BARCELONA (España) 
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  FLAMA ESPIRITA es de distribución gratuita. Si conoces a alguien a quien pueda interesar, nos lo comunicas y se la enviaremos.  
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