"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



viernes, 11 de marzo de 2011

ELEONORA PIPER, UN EXTRAORDINARIO CASO DE ESTUDIO LE JOURNAL SPIRITE N° 78 OCTUBRE 2009

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por
ISABELLE CHEVALIER


ELEONORA PIPER, UN EXTRAORDINARIO CASO DE ESTUDIO





El espiritismo nació gracias a los trabajos de Allan Kardec
quien, desde 1854, estableció sus preceptos filosóficos y
reunió el fruto de su trabajo en doce libros principales.
Para afirmar la existencia de una vida después de la vida,
era necesario buscar las pruebas físicas. Fue allí donde
intervino la ciencia, emprendiendo un extenso estudio
sobre los fenómenos espíritas y sus protagonistas, es
decir los espíritus y los médiums. Varios esclarecidos
hombres de ciencia se convirtieron en defensores de la
supervivencia del alma y de su posible manifestación. En
este artículo veremos, a través de la médium Eleonora
Piper, el tipo de observación científica que fue llevada
a cabo, los objetivos, el desarrollo y por supuesto las
conclusiones extraídas por los experimentadores. Eleonora
Piper fue una de estos médiums potentes llamados
de “efectos físicos” que permiten los sorprendentes
fenómenos de la mediumnidad “de incorporación” y
de “escritura automática” con sus pruebas irrefutables.
Eleonora Piper tuvo gran renombre a fines del siglo XIX
en los Estados Unidos y en Inglaterra. Los fenómenos
que producía atraían a sus sesiones a filósofos, médicos y
sabios, que salían de ellas emocionados y transformados.
Durante veintiún años, Eleonora se prestó de buena gana
a la experimentación, sometiéndose a las exigencias del
rigor científico con todas sus coacciones, a pesar del gran
cansancio físico progresivo que tuvo que soportar.
 ELEONORA, un cuarto de siglo
al servicio de la supervivencia del alma

Eleonora Simonds nació en 1857 en los Estados Unidos,
en Nashua, New Hampshire, en una familia de origen
inglés. A los ocho años, vivió su primera manifestación
de golpecitos y clariaudiencia. Su tía, cuya muerte ella
desconocía, aterrorizó a la niña al darle testimonio de
su supervivencia con estas pocas palabras: “Tía Sarah,
no muerta, aún cerca de ti”. Su madre debió rendirse a la
evidencia de la veracidad del hecho cuando algunos días
después del evento, recibió una carta que anunciaba la
muerte violenta de tía Sarah ocurrida el día del testimonio
de Eleonora. Esas manifestaciones espontáneas
continuaron hasta la edad adulta, pero alcanzaron su
desarrollo a partir de sus veinticinco años. En 1879 se
casó con William Piper y se estableció en Boston, donde
su marido trabajaba en un gran almacén. Nada parecía
predestinar a esta mujer pragmática, madre de dos hijas,
a convertirse en la más famosa médium norteamericana;
y fue un curioso episodio lo que revelaría repentinamente
sus aptitudes psíquicas. En 1884, chocó en un trineo, y
luego de ese incidente, fue afectada por un tumor que ella
temía fuera canceroso. Sus suegros la enviaron entonces a
consultar con un médico llamado J. R. Cocke, y durante el
examen perdió el conocimiento por unos instantes. En la
siguiente consulta cayó en trance e hizo pasar un mensaje
escrito que contenía informaciones aparentemente
exactas sobre una de las personas presentes. Muy pronto
fue solicitada en todas partes para sesiones. Al principio
se limitaba a dar consejos médicos, pero luego comenzó
a responder las preguntas que le hacían los asistentes
y a revelarles detalles íntimos que sólo ellos podían
conocer. Su fama llegó así hasta la Sra. Gibbens, suegra
del filósofo William James. Esta última, habiendo venido
a consultar a Eleonora, colocó una carta sobre su frente y
tuvo la sorpresa de escuchar a la médium darle enseguida
el nombre de su autor. Fue así como William James se
encontró involucrado en el estudio de la más famosa
médium norteamericana. Venido de incógnito, escuchó a
la médium revelarle increíbles detalles respecto a su vida
privada. Estas sesiones impulsaron la convicción de James;
presentó a Eleonora a la American Society for Psychical
Research (ASPR) y comenzaron los trabajos que se
prolongaron por más de quince años. La sociedad científica
americana se arruinó para invitar a los investigadores
británicos de la S. P. R., durante mucho tiempo pagó al
doctor inglés Hodgson, por aquel entonces el terror de los
médiums por haber adquirido, gracias a su escepticismo,
una reputación de infalible “desmitificador”. Él controló
a la médium y filtró a sus visitantes, mientras que la S.
P. R. contrataba estenógrafos para transcribir palabra
por palabra los diálogos de las sesiones. Investigadores
de Harvard y Cambridge, interesados en los fenómenos
del trance y el sonambulismo, conocieron a Eleonora
Piper y participaron en las sesiones con identidades
ficticias. Myers, Arthur y Eleanor Sidgwick, Balfour, Hyslop,
Pickering, Putnam, Eliot y Lodge, desfilaron por la cabecera
del oráculo. Los presuntos dones de la médium fueron así
objeto de un estudio profundo, probablemente sin paralelo
en la historia de las investigaciones psíquicas, tanto
desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo. El
balance de estos trabajos es impresionante. La Sra. Piper
no transmitía las informaciones mediúmnicas en forma
esporádica; sino en forma regular, casi en cada sesión. La
lectura del voluminoso expediente de 650 páginas que le
dedicó Hyslop muestra especialmente que durante sus
trances mencionó correctamente a más de doscientas
personas desconocidas por ella. Si se quiere excluir aquí
todo recurso a la mediumnidad, habría que suponer que
Eleonora Piper se aprovechaba de informadores y que
estos últimos estaban confabulados con Hodgson. Aunque
la hipótesis fuera difícilmente creíble, los investigadores
de la S. P. R. británica trataron de probarla. Hicieron vigilar
a la médium y a su familia por un detective particular.
Pero esas investigaciones no produjeron ningún resultado.
Entonces, para apartarla de su entorno habitual y de
sus parientes, la invitaron a ir sola a Inglaterra. Así sus
encuentros podían ser estrictamente controlados. A
pesar de todas estas precauciones, las manifestaciones
continuaron; y hasta más claras. No quedó pues ninguna
duda sobre la realidad de los fenómenos mediúmnicos
atribuidos a Eleonora Piper.
n Más de 500 sesiones catalogadas
en América y en Inglaterra
Sir Oliver Lodge describió con
precisión en sus relatos los trances
de Eleonora. Durante cinco a quince
minutos, era sacudida por pequeñas
convulsiones espasmódicas que
se hacían cada vez más fuertes y
terminaban en una pequeña crisis
epileptiforme moderada, antes de caer en un estado de
letargo, con respiración profunda y ruidosa. Luego salía
bruscamente de ese letargo y comenzaba a hablar. Su voz
era totalmente transformada y los testigos constataban
un cambio de personalidad en lo que hoy llamamos
incorporación. En los anales de la S. P. R., se dice que los
espíritus que se encontraban con sus parientes eran
atentos, y utilizaban los apodos o términos familiares que
empleaban en vida, aportando así señales de identidad.
Por supuesto, los experimentadores esperaban de los
asistentes el veredicto del fraude o de la prueba. Otros
investigadores que quedaron satisfechos con las pruebas
recibidas se unieron igualmente a la enseñanza de los
espíritus, cuyos principios formaban un perfecto y lógico
sistema de pensamiento, de filosofía con derecho propio.
Comentarios de Sir Oliver Lodge:
“Los fenómenos de éxtasis, (nombre dado entonces a la
incorporación) de la Sra. Piper, por tanto tiempo y tan
cuidadosamente observados por el Dr. Hodgson y otros, creo
que formaban el conjunto de pruebas psíquicas más notable
de todas las que se han producido jamás en campo alguno”.
En la obra de Frédéric H. MYERS, La personalidad humana, se
refiere ampliamente el estudio comparativo de Eleonora Piper
con otros médiums de efectos físicos.
La obra describe las observaciones
y deducciones hechas con respecto
a la influencia y la implicación de
la personalidad humana sobre los
fenómenos mediúmnicos. Dicho
de otra manera, la influencia del
consciente y el subconsciente de los médiums sobre
las manifestaciones observadas. Fue preciso esperar los
trabajos de Sigmund Freud para definir las características
del inconsciente. Cada sesión era consignada y era objeto
de comentarios pormenorizados tanto sobre los fenómenos
producidos como sobre el médium. El doctor F. H. Myers
señala esto respecto a Eleonora:
“Presenta un ejemplo de automatismo extremo, donde
la posesión no es solamente local o parcial, sino que
afecta, por así decirlo, toda la región psíquica, donde
el ‘yo’ se encuentra momentáneamente suprimido de
manera completa y donde toda la personalidad sufre
modificaciones intermitentes. En otras palabras, entra en
un estado en que los órganos de la palabra y la escritura
son guiados por una personalidad extraña. Las ‘posesiones’
de la Señora Piper pueden ser divididas en tres períodos:
1. El primero que se extiende desde 1884 a 1891 y durante
el cual la principal personalidad directriz es conocida con
el nombre de “Dr. Phinuit” (personalidad invisible que
se manifestaba por la voz de la Sra. Piper y se atribuía a
un doctor francés, fallecido a mediados del siglo XIX),
y se servía casi exclusivamente de los órganos vocales,
manifestándose en estado ‘de éxtasis’.
2. Durante el segundo período que se extiende desde 1892
a 1896, las comunicaciones se efectuaban principalmente
a través de la escritura automática y bajo una dirección
que llevaba el nombre de ‘Georges Pelham’ aunque el Dr.
Phinuit se hubiera manifestado igualmente por medio de
la voz. Georges P. era un amigo del Dr. Hodgson, fallecido
accidentalmente algunos meses antes y durante los
trances había suministrado detalles tan minuciosos que
permitieron establecer su identidad intelectual y moral.
3. Durante el tercer período que comienza en 1897 el
fenómeno era ejercido por personalidades bajo diferentes
identidades, lo más frecuente a través de la escritura, a
veces por medio de la palabra.
Para la Sra. Piper, el comienzo y el fin de un éxtasis que,
según la expresión de William James, eran acompañados
al principio por ‘trastornos respiratorios y pronunciadas
contracciones musculares’, se cumplen ahora tan
tranquilamente como los hechos de dormirse y despertar.
Su estado de vigilia no se resiente por su éxtasis, salvo un
cansancio pasajero cuando el éxtasis ha sido demasiado
prolongado, y de vez en cuando, un vago y difuso estado
de bienestar semejante al que se experimenta a veces al
despertar luego de un sueño agradable. La influencia
sobre la salud, lejos de ser nociva, habría sido más bien
saludable. En todo caso, después de los serios trastornos
que experimentó a raíz de un accidente de trineo y las
consecuentes operaciones, la Sra. Piper es actualmente
una mujer cuya salud está en perfecto estado. Desde el
punto de vista del carácter, presenta el tipo de la mujer
norteamericana, tranquila y muy ocupada con su hogar y
sus hijas. Según el Dr. Hodgson, la dirección que sufre por
parte de inteligencias superiores a la suya ha aumentado
su estabilidad y su serenidad”.
El doctor Hodgson señala, entre
otras cosas, la importancia del
estado de ánimo en que deben
estar los experimentadores y
participantes en el acto de la
sesión. Después de muchos años
se dio cuenta de que si llegaba a
la sesión con dudas, sospechas o malos pensamientos,
entonces los fenómenos eran mucho menos llamativos
que si experimentaba con espíritu abierto y positivo.
Este importante comentario confirma las palabras de
los espíritas de nuestra asociación que dan testimonio
de la indispensable comunión del pensamiento serio y
sincero en el acto de la sesión. Hodgson hizo minuciosos
informes sobre el desarrollo de los extraordinarios
fenómenos producidos por Eleonora. Algunos, a veces muy
asombrosos, son relatados metódicamente en la obra de
Gabriel Delanne Investigación sobre la mediumnidad:
“El primer caso de escritura automática de Eleonora que me
fue dado observar, Hodgson dixit, se produjo el 12 de marzo
de 1892. El asistente, que era una dama, había traído como
medio de prueba diversos objetos entre ellos una sortija que
había pertenecido a una de sus amigas, Annie D. Phinuit dio
informaciones sobre esta dama y pronunció el nombre de
Annie. Luego, en el momento en que la sesión iba a terminar,
la mano derecha de la Sra. Piper se puso lentamente en
movimiento hasta que estuvo levantada sobre su cabeza.
El brazo pareció fijarse con rigidez en esa posición, como
contraído por un espasmo mientras que su mano era agitada
por un rápido temblor. Phinuit exclamó varias veces: ‘Ella
tiene mi mano’ y agregó: ‘¡Ella quiere escribir!’. Coloqué un
lápiz entre sus dedos y un bloc de notas sobre su cabeza, por
debajo del lápiz. No se produjo ninguna escritura hasta que
por indicación de Phinuit de tomar la mano, la sujeté con
firmeza por su punto de unión con la muñeca, deteniendo
así su temblor o vibraciones. Entonces escribió: ‘Soy Annie
D (el nombre fue dado exactamente), no estoy muerta sino
viva, no estoy muerta… el mundo… hasta luego, soy Annie
D’. Los dedos soltaron el lápiz y Phinuit comenzó a murmurar:
‘Bajad mi mano’. El brazo quedó contraído aún por algunos
instantes en la misma posición, luego por fin, lentamente,
como con cierta dificultad, cayó sobre el costado y Phinuit
pareció haber retomado la posesión. Antes de ese hecho,
yo había visto bien a Phinuit escribiendo un poco, pero
no sabía que otro agente se había apoderado de la mano
de la Sra. Piper mientras Phinuit se manifestaba al mismo
tiempo por medio del cuerpo. En varias otras sesiones, durante las
semanas siguientes, se obtuvieron muy bien muchas escrituras por el
mismo procedimiento y parecía evidente que Phinuit experimentaba
muchas menos dificultades. El 29 de abril de 1892, acerqué una mesa
sobre la que pudo apoyarse sin cansancio el brazo derecho de la Sra.
Piper. Entonces Phinuit anunció que Georges Pelham iba a escribir.
Cuando el brazo es sujetado para escribir, así como al momento en
que Phinuit toma posesión del cuerpo, se produce cierto número
de movimientos espasmódicos, en algunos casos muy violentos,
volviendo a lanzar en desorden sobre la mesa lápices y bloc de notas,
siendo necesaria la intervención de una considerable fuerza para
refrenarlos. Phinuit no necesita dejar de hablar mientras la mano
escribe. En un caso, y en mi presencia, Phinuit escuchaba la lectura
de la relación mecanografiada de una sesión anterior, haciendo
observaciones y añadiendo detalles a los hechos relatados mientras,
al mismo tiempo, la mano escribía libremente y con rapidez sobre
otros asuntos, contestando las preguntas de otra persona. Eso duró
más de 20 minutos. Durante otras sesiones, pude comprobar que la
mano izquierda podía escribir y hasta que las dos manos escribían y
que Phinuit hablaba, todo al mismo tiempo sobre asuntos diferentes
con personas diferentes. Hice observar a Phinuit que no perdía las
esperanzas de ver un día a cada dedo de la mano y del pie actuando
bajo otros tantos agentes distintos, mientras él seguía dirigiendo la
voz. En casos de este género, no hay ninguna razón que se oponga
a que diversos seres espirituales puedan exponer sus ideas al mismo
tiempo por medio del mismo organismo. El 18 de marzo de 1895,
habiéndome hecho acompañar con ese fin por la señorita E.,
intenté una prueba que obtuvo un resultado muy satisfactorio. Su
hermana fallecida escribió con una mano, Georges Pelham con la
otra, mientras que Phinuit hablaba de todo, simultáneamente y
sobre temas diferentes. Es cierto que la mano izquierda no escribió
sino muy pocas cosas. Lo que pareció provocar este resultado es
sobre todo que la mano izquierda no estaba adaptada en absoluto
al papel de máquina de escribir”.
A esta enumeración de fenómenos sorprendentes producidos por
Eleonora Piper podríamos añadir otros relatos en los cuales es
evidente la intervención de inteligencias extrañas a la médium.
Sin embargo, si bien estas conclusiones fueron admitidas por
numerosos científicos de la época, algunos vieron en estas
manifestaciones la obra del inconsciente de la médium o de
la transmisión del pensamiento por parte del conjunto de los
asistentes. En el libro de Gabriel Delanne del cual se extrajo el
relato de estas experiencias, el estudio de la mediumnidad
considera todas estas posibilidades, diferenciando lo que proviene
del inconsciente del médium de lo que procede de otra fuente.
Concluiré este artículo con unas palabras del mismo Gabriel Delanne:
“Sin embargo, fue al analizar escrupulosamente todas las
manifestaciones espíritas de ciertos médiums, como los eruditos,
incrédulos durante mucho tiempo, fueron convertidos. El doctor
R. HODGSON, los profesores HYSLOP, Oliver LODGE, William
JAMES y Frédéric MYERS, bien enterados de todas las causas que
pueden intervenir, terminaron por ser convencidos de la acción
de los Espíritus y valientemente lo confesaron, sin temor a rendir
homenaje a la verdad”.

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