"Es necesario liberarse de la fundamental incapacidad humana que constituye el egoísmo materialista."
Aldous Huxley

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EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

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ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



sábado, 13 de noviembre de 2010

D O S S I E R LOS PIONEROS DEL ESPIRITISMO por JEAN-PIERRE LATTANZIO PAUL GIBIER UN DOCTOR RIGUROSO 27 LE JOURNAL SPIRITE N° 81 JULLET 2010

Desde el siglo XIX, numerosos científicos reconocidos por la
ciencia de hoy, como William Crookes o Charles Richet, estudiaron
las manifestaciones espíritas. Trabajando durante años
con diferentes médiums, demostraron por acumulación de
pruebas irrefutables, la realidad de los fenómenos producidos.
El doctor Paul Gibier formó parte de todos esos eruditos preocupados
por estudiar el espiritismo. En este artículo, veremos
cómo procedió para tener una visión objetiva en sus conclusiones
sobre las experiencias realizadas.
Su vida durante el exilio
Desde el punto de vista profesional, el doctor Paul Gibier era
justificadamente estimado; por mucho tiempo había trabajado
en el Museo de historia natural de París donde sus investigaciones
habían demostrado que ciertas enfermedades
microbianas eran comunicables de los animales de sangre fría
a los animales de sangre caliente e inversamente, bajo ciertas
condiciones de temperatura, y que las aves eran susceptibles
de sufrir el contagio de ciertas enfermedades humanas. Fue
luego de que estos trabajos hubieron atraído sobre el joven
médico la atención de sus maestros y sus pares, que el
gobierno francés le confió el encargo de estudiar en el sitio
dos epidemias de cólera una de las cuales se había producido
en las Antillas y dos epidemias de fiebre amarilla en las
Antillas y en Florida. Estas peligrosas y honorables misiones
habían vinculado al doctor Gibier con eminencias médicas, y
el ilustre Pasteur hacía gran caso de su persona y de sus investigaciones.
Sin embargo, luego de la publicación de su primera
obra Espiritismo o fakirismo occidental, aparecida en 1886, y
que por su interés científico podría haberse equiparado a los
trabajos de William Crookes, los enemigos del espiritismo le
acusaron de superchería, de ser cómplice de prestidigitadores
y sencillamente de ser un mentiroso. Las violentas reacciones
llevaron al doctor Paul Gibier a exiliarse durante diez años
en Nueva York donde fundó un Instituto Pasteur. Al mismo
tiempo, fue en su laboratorio norteamericano donde estudiaría
diferentes fenómenos espíritas con varios médiums: la
Sra. Salmon, Slade, Daniel Dunglas Home…

El erudito ante los fraudes
El doctor Gibier trabajaba con mucho rigor, seriedad y reflexión,
y sabía que numerosos médiums hacían trampas, prestándose
a la superchería con gran facilidad. Por otra parte, el espíritu
Daniel Dunglas Home nos confirmó este hecho en un mensaje
de 1987: “Muchos médiums han desarrollado facultades más
o menos bien, en medio de la crítica, la denuncia y a menudo
ante el ridículo y la burla de los hombres… Algunos médiums
se han suicidado, y quizás peor que eso, a veces han hecho
trampas y yo fui uno. La trampa en mediumnidad, para mí
como para otros, pertenecía a un contexto muy preciso, el de
la demanda, una demanda permanente… me hago abogado
de muchos médiums… el médium no es sólo una maquinaria
física que cumple con las exigencias y los caprichos de la
sociedad que lo utiliza, es un ser viviente…”
Es por eso que el doctor Gibier no tomaba en cuenta para
sus resultados sino los experimentos que supervisaba, verificaba
y efectuaba en su laboratorio adaptado para las sesiones.
Nunca estaba solo y se encontraba acompañado por personas
que conocía, ya fueran los preparadores que le asistían en sus
trabajos de biología, cuya agudeza de observación le era familiar,
o personas ajenas a la ciencia pero muy serias.
Además, para que no pudiera haber ningún fraude, eran importantes
las precauciones tomadas. En primer lugar, dispuso en
su laboratorio iluminado con mayor o menor intensidad, un
cuarto vacío con sólo una jaula de madera compuesta de
cinco paredes y una puerta de barrotes metálicos. El médium
era introducido en la jaula donde se le ataba sobre una silla,
después la puerta se cerraba con candado y se sellaba, y todo
era cubierto con una gran cortina espesa que impedía el paso
de la luz para dejar a los espíritus la posibilidad de manifestarse.
Ejemplos de experimentos realizados
El doctor Gibier trabajó con numerosos médiums y estudió
múltiples fenómenos tales como la escritura automática, la
materialización, la desmaterialización y la ectoplasmia…
He aquí algunos ejemplos de resultados obtenidos, encontrados
en sus cuadernos:
- Se escuchan voces diferentes unas de otras, no en la jaula,
sino en el gabinete situado al lado. Primero es una voz de
chiquilla que nos desea buenas noches. La voz es a ratos seria
o alegre. Es uno de los “controles” o “guías” del médium que
dice llamarse Maudy (diminutivo de Maud), luego nos saluda
también una voz de bajo: es la voz de Ellan, el otro control.
Nos hace en tono sentencioso y “estereotipado” un pequeño
discurso sobre las precauciones a tomar (por nuestra parte)
para las sesiones, y sobre las grandes dificultades que él y los
otros invisibles tienen que superar (para producir los fenómenos
que nosotros denominamos psíquicos) y dar la prueba
“de esta espléndida verdad; la supervivencia del espíritu
después de la muerte del cuerpo”.
- Varias veces, manos blancas y finas, en ocasiones más
grandes, una diáfana apenas visible acompañando a otra de
apariencia más material (que no se parece a la del médium
que es corta y gruesa) se deslizan desde lo alto del gabinete
hacia la parte media.
- Un brazo y una mano desnudos y otra mano se muestran
repetidas veces, al mismo tiempo, en los dos extremos del
gabinete-jaula, a unos dos metros de distancia.
- Una forma femenina vestida de blanco, por lo menos 16
centímetros más alta que el médium, aparta las cortinas del
gabinete a la derecha de la jaula y sale delante de las cortinas,
parece hundirse y luego derrumbarse sobre la alfombra que
cubre el parquet.
- Otra forma femenina de porte menos elevado, llevando
una corona y un cinturón luminosos, sale bruscamente de
las cortinas, sin hacer ningún ruido. Su rostro no se parece
al de la anterior; es más morena, sus ropas son de un color
casi lúgubre, y sus cabellos negros. Murmura en voz muy baja
algunas palabras que no podemos comprender. Entra en el
gabinete sin dejar olor fosforoso ni otro.
- Después de algunos minutos durante los cuales los asistentes
cantan a media voz, las cortinas del gabinete se agitan;
el canto cesa y la vocecilla se deja oír en la jaula. Algo blanco
se muestra entre las cortinas y aparece en la abertura un
hombre de talla superior a la media. Vuelve a entrar enseguida
sin proferir una palabra; pero la vocecilla de Maudy nos
anuncia que acabamos de ver a Ellan. Añade que ella misma
tratará venir a mostrarse si puede obtener bastante fuerza y
que Ellan tratará igualmente de venir otra vez.
- La parte baja de las cortinas se levanta y sale una forma
de niño pequeño que se agita golpeando el suelo con sus
manitas, dejando oír con una voz de bebé (que proviene del
lugar donde vemos al niño) los siguientes sonidos: ta, tta, ttta,
tata. La forma desaparece. Una voz parte del interior de la
jaula y nos dice que la forma que acabamos de ver y de oír es
la de un niño de algunos meses, recientemente fallecido.
- Ellan aparece entre las cortinas del gabinete, avanza hacia
nosotros y nos habla muy claramente con la misma voz que
nos hace oír desde el gabinete o la jaula; nos da la cara durante
algunos segundos y le pido permiso para estrecharle la mano.
Me tiende la suya: me levanto (una voz desde el gabinete me
recomienda ir lentamente) me acerco a él y le tomo la mano
derecha con mi derecha. Le estrecho la mano, me devuelve
el apretón. La mano que aprieto es tibia, grande, firme, un
tanto huesuda; una mano de obrero, mientras que el médium
tiene la mano más pequeña, blanda y gorda. En ese momento
compruebo que es media cabeza más alto que yo (el médium
es en la misma proporción más pequeño que yo) está vestido
de negro y la pechera blanca de su camisa se destaca claramente
de su traje negro. Su cabello y su barba son castaño
oscuro, sus ojos son pardos (el médium tiene los ojos azul
claro); parece tener de treinta y cinco a cuarenta años. Me
saluda: “Good bye”, y se retira al gabinete. Intercambio mis
impresiones con las personas presentes, cada uno hace su
observación; todo el mundo ha visto lo mismo. Aunque interesados,
ninguno de nosotros parece particularmente conmovido.
A decir verdad, la mayoría, ya ha visto fenómenos más
o menos semejantes a estos y hasta tres de las personas
presentes, que sé que son absolutamente sinceras y serias,
han asistido anteriormente a numerosas sesiones de la Sra.
Salmon que me han dado a conocer.
- Luego de la aparición anterior, y después de algunos minutos,
cuando se restableció el silencio, oímos la voz de Maudy,
primero en la jaula, luego en el gabinete, y una cabeza de niña
traviesa de unos ocho años se mostró entre las cortinas gritándonos:
“Good evening, bugaboo!” (¡Buenas noches, Coco!).
Luego aparta las cortinas y se echa a correr por el espacio
de 1,50 m. que separa el gabinete de una dama presente a
quien toma de las manos. Se queda sólo un instante y regresa
corriendo al gabinete donde desaparece.
- Aun se mostraron varias otras apariciones. Entre otras, una
mujer que, se supone, perdió la vida en un naufragio reciente
y viene a presentarse con sus ropas todas mojadas. Varios de
nosotros que la tocamos, tenemos las manos llenas de agua.
Se hunde y desaparece en medio de nosotros, en una sesión, y
en otra, entra al gabinete. Esta forma femenina se expresa en
francés aunque no le escuché pronunciar sino algunas palabras.
- Otra forma femenina que aparece en casi todas las sesiones
exitosas de la Sra. Salmon dice llamarse Musiquita, y pronuncia
la primera, “a” a la manera española o italiana. Tiene el aspecto
de una gitana y nunca deja de clamar por una guitarra. Cuando
el instrumento está al alcance de su mano, se apodera de su
mango y con la uña del índice rasga las cuerdas teniendo el
instrumento con el brazo extendido durante quince o veinte
segundos, luego desaparece llevando la guitarra al gabinete o
después de haberla depositada en la entrada.
Al cabo de quince años de labor, de duros estudios y de severo
control, Paul Gibier dirigió al 41º congreso internacional de
psicología que se celebró en París en 1900, un considerable
informe sobre sus investigaciones realizadas sobre los fenómenos
espíritas (materializaciones, ectoplasmia, etc.). Quería
presentarlo él mismo y responder a todas las críticas. Sin
embargo, fue víctima de un accidente de coche y murió en
1900 antes de haber podido llegar a París.
En cuanto a aquellos que pudieran preguntarse por qué estas
manifestaciones ya no son observables en nuestros días, con
gusto les dejo reflexionar sobre este mensaje de Allan Kardec
recibido en 1986: “La aparición o la fabricación de ectoplasma,
materia que se parece en todo a la materia viva, es el resultado
de un desarrollo espiritual que necesita de nuestra parte
un considerable esfuerzo de concentración, esfuerzo difícil
para nosotros que ya no vivimos exactamente en un mundo
de materia, esfuerzo realizado, sin embargo, numerosas veces.
Con esas manifestaciones deseábamos llamar la atención
de un mundo científico, también en búsqueda por la misma
época. Conseguimos ciertos escuchas, ciertas atenciones, y
es preciso recordar aquí una vez más los eminentes trabajos
de nuestros amigos Crookes y Geley. Esos extraordinarios
trabajos, de los que hoy no veo ninguna alusión dentro del
propósito histórico en el plano científico, no dieron respuesta
a nuestra esperanza, a nuestros espíritus, desde el mundo
invisible. Esas manifestaciones tan verdaderas, tan justas, tan
aparentes y tan tangibles, progresivamente hicieron nacer la
duda, pero también la ilusión y la engañifa.
Aquí o allá, en diferentes ciudades de Francia, pero también en diversos países de
Europa y en el nuevo continente, ciertos personajes creyeron
bueno disfrazar el ectoplasma y manifestar su don de ilusión
para hacer creer al público y a los investigadores sinceros, que
había presencia espiritual donde no la había. Se ha escuchado
que el mundo racional, positivista y materialista, no dejó de
observar este estado de cosas, y esos fenómenos extraordinarios
se convirtieron entonces en objeto de burla… Después
de muchos años, el mundo invisible decidió entonces poner
fin a las manifestaciones pues el objetivo de nuestro deseo
no era realmente alcanzado, sino por el contrario, era torcido,
disfrazado y caricaturizado en todas las formas”.
Para concluir, desearíamos que los científicos de hoy se
encontraran en el mismo estado de ánimo de Paul Gibier,
Gustave Geley o William Crookes, es decir, impregnados de
rigor, seriedad, reflexión y curiosidad. Deberían dejar de caricaturizar
todas las experiencias hechas en materia de espiritismo
y dejar de clasificarlas en el campo del ocultismo.

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