EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



jueves, 19 de julio de 2012



2ª. PARTE
BASES DE UN NUEVO MODELO
Capítulo I – De las Causas Primeras
1.    Dios y la Ley Natural
DOCTRINA KARDECISTA (en adelante D.K.) – “El nuevo modelo comenzará por establecer que el universo no está estructurado, sino delineado. Sería, metafóricamente tal vez, una proyección de la intención divina, inteligencia suprema y causa primaria, centro ordenador y controlador, manifestado a través de la Ley Natural. Porque donde hay Ley existe necesariamente control.

COMENTARIO DE FLAMA ESPIRITA (en adelante F.E.) - En sentido estricto, delinear es “trazar las líneas de una figura” (R.A.E.[1]). Pensamos que el Universo debe necesariamente ser más que un delineamiento. Si es “una proyección de la intención divina”, esa Intención –debemos suponer- no es lógico que se proyecte de forma poco estructurada, siendo como es un reflejo directo de la Inteligencia Suprema.

D.K. – “En este modelo no existe espacio para la personalización del Ser Supremo, ni cabe el establecimiento de atributos, que lo humanizarían, porque el paradigma[2] disponible para pensar las virtudes es el humano.

F.E. - Es cierto que se ha de procurar evitar la personificación de Dios, pues de lo contrario lo estamos viendo “a imagen y semejanza nuestra”[3] . Las virtudes humanas, evidentemente, distan de manera inconmensurable de la Esencia de la Divinidad. A pesar de lo antedicho, Allan Kardec, enuncia en el cap. I del Libro I de “El Libro de los Espíritus”, los atributos de la Divinidad (apartados 10 a 13): eterna, inmutable, inmaterial, única, omnipotente y soberanamente justa y buena[4]. Creemos que no debe extrañarnos este estilo antropomórfico (que se ve reflejado en otras expresiones utilizadas por Kardec en sus obras), que debe enmarcarse en el contexto histórico (de gran presencia e influencia religiosas) en que se gestaron los conceptos espiritistas. Por otro lado, es indudable que Kardec comprendía perfectamente lo que era la Esencia de la Divinidad; como botón de muestra basta recordar la primera pregunta de “El Libro de los Espíritus” (“¿Qué es Dios?”).

D.K. – “Todas las Teologías, inclusive “El Libro de los Espíritus”, se apoyan en la actuación personal, directa de Dios.

F.E. - Siendo la Teología la “Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones” (R.A.E.), podríamos aceptar que una cierta parte de la obra de Kardec se enmarcaría en esta definición. Sin embargo, los postulados espiritistas van mucho más allá de un contexto estrictamente teológico.

D.K. – “Esas ideas vienen del entendimiento primitivo sobre la acción de la divinidad como fuerza sobrenatural, a través de los fenómenos de la naturaleza. Con el tiempo, se corporificaron en la figura de un dios o varios dioses, que en las mitologías, se multiplicaban para nombrar y justificar los segmentos naturales y controlar la vida de las personas.
“El Libro de los Espíritus” establece el primado de la Ley Natural[5], que es producto de la voluntad o inteligencia divina, gobierna y controla los rumbos para la consecución de la armonía de la vida universal, tanto en el campo energético como personal.

"La existencia de la Ley Natural como centro irradiador del pensamiento divino es fundamental para comprender como el universo puede ser simultáneamente controlador y caótico. Para argumentar sobre esa polarización, podríamos aplicar la definición del electrón que puede ser corpúsculo y onda, sin alterar la estabilidad universal.

"El Universo tiene una unidad esencial manifestada en la infinita variedad de los factores. Un análisis ponderado de los hechos históricos, los avances de las investigaciones de la Física y el estudio del universo en general, muestran la inequívoca sabiduría que se expresa en la consistencia de los factores, en la directriz anónima, pero evidente, tanto en el mundo energético, como en el inteligente.


F.E. - Excelentes párrafos del Dr. Regis, concretados con un lenguaje moderno y acorde al siglo XXI. ¡Qué manera tan diferente de expresar la acción divina, tan alejada de toda personificación de Dios!

D.K. – “Hay, sin duda, una directriz básica, un delineamiento fundamental de los procesos del universo físico y mental, pero simultáneamente existe un espacio ilimitado para el ejercicio de factores concurrentes o contradictorios.

F.E. - Factores aparentemente contradictorios, ya que, como veremos en los siguientes párrafos, todos acaban confluyendo en el progreso sin fin del espíritu.

D.K. – “En el nivel energético, las mutaciones y formaciones, que originan la estructura móvil de las formas y de la materia.

En el nivel inteligente, a partir del libre albedrío, que es el elemento desencadenador del conflicto y de la solución.

Si el universo energético fluye, con sus leyes básicas, en una continua búsqueda del equilibrio, creando, destruyendo y recomponiendo los elementos que lo constituyen, el universo inteligente crea una persona específica, inmortal, única, definida en sí misma, que recorre una espiral evolutiva la cual, en el nivel corporal, tiene en la reencarnación su instrumento básico.

La Ley Natural expresa la sabiduría divina, con mecanismos extremadamente competentes, estableciendo el ritmo y la sucesión de los factores con el fin de ecuacionar, en el universo energético, tanto cuanto en el universo inteligente, el principio del equilibrio, actuando  a través de la ley de causa y efecto o de acción y reacción, herramienta de búsqueda del equilibrio, a través de  la reciprocidad de los factores.


F.E.
- Kardec expresaba lo mismo, con un lenguaje más clásico, en su comentario al apartado 617 de “El Libro de los Espíritus” (Cap. I del Libro III: “Ley divina o natural; Caracteres de la ley natural”).

“Entre las leyes divinas, las unas reglamentan el movimiento y las relaciones de la materia bruta, tales son las leyes físicas, cuyo estudio es del dominio de la ciencia.

“Las otras conciernen especialmente al hombre en sí  mismo y en sus relaciones con Dios y sus semejantes, y comprenden así las reglas de la vida del cuerpo, como las del alma. Tales son las leyes morales.”

De un modo muy evidente, el Dr. Regis supo captar perfectamente el pensamiento de Kardec.

2. El nivel energético

D.K. – “Todo se agita en una reciprocidad continua. La evolución está en la base de todos los procesos. El modelo contempla el aspecto físico y el energético sobre los cuales el ser inteligente actúa y reacciona, sometidos, uno y otro, aunque bajo formas diferenciadas, al mismo principio de orden y caos.

Kardec propuso la existencia de dos principios que se completaban y oponían: el principio material y el principio inteligente.


F.E. - Como veremos en la siguiente argumentación del Dr. Regis, esa oposición entre los dos principios es totalmente aparente. Antiguamente podía pensarse que la materia, que lo material, era enemigo de la virtud, de  lo  moral.  Hoy  comprendemos  que  el  mundo  material  es  el  escenario de nuestros esfuerzos progresivos y que la materia es, sin duda, nuestra aliada y no nuestra enemiga. También comprendemos que las encarnaciones en los mundos materiales son imprescindibles para nuestro crecimiento espiritual y, paradójicamente, también nos apercibimos que inicialmente aprendemos la existencia del mundo espiritual y nuestra condición de espíritus, durante nuestras andaduras en los terrenos de la materialidad.

D.K. – “El elemento material es la plataforma sobre a cual se desenvuelven los fundamentos de la actividad universal, en tanto que el ser inteligente actúa en cooperación, como la fuerza creativa y direccional del movimiento.

F.E. - Todo ello a pesar de que, en el momento presente en nuestro planeta, más que cooperación parece haber una oposición muy evidente al progreso material, medioambiental, de nuestro entorno físico. No obstante, comprendemos que, a largo plazo, los seres inteligentes de la creación, o sea los espíritus, hemos de colaborar necesaria e ineludiblemente en el progreso de los mundos materiales que habitamos.

D.K. - “La composición del elemento material está en constante análisis y ha cambiado constantemente, de modo que podemos llamarlo nivel energético. Filosóficamente, podemos pensar que él es el resultado de la interacción dinámica de fuerzas que resultan en un producto híbrido, en constante reciclaje.

Evitamos dividir al universo entre lo espiritual y lo material, ya que cada vez más se comprende la interacción positiva dinámica de los elementos. Más allá de eso, la materia dejó, hace mucho, de ser considerada un elemento amorfo; al contrario, es el elemento dinámico que se multiplica en producciones energéticas prácticamente infinitas.

Por eso, para clarificar el lenguaje, consideraremos el “principio espiritual” como el elemento dinámico incorporado a la materia, y el “principio inteligente” como el ser inteligente del universo.

En ese entendimiento, el “principio espiritual” sería una forma singular de mensajero “genético”, una energía intrínseca que moviliza las estructuras de la materia en la formación de los elementos básicos de la vida. Delante de esa singularidad, podemos admitir que esa fuerza está en el interior de la materia y que de ella forma parte, pero se distingue por su plasticidad y por la extrema capacidad para conducir energía.

Le compete energizar, fertilizar, direccionar la materia para que ella se torne capaz de sufrir la influencia de la inteligencia fuera de ella.


F.E. - La anterior definición y la enunciación posterior de características del “principio espiritual” nos recuerdan totalmente al principio vital y al fluido vital presentados por Kardec en “El Libro de los Espíritus” (Libro I, Cap. IV, apartados 60 a 70).

Encontramos muy acertada y actualizada, en un lenguaje más moderno, esa definición y concreción de funciones de ese “principio espiritual”; pero, no nos parece afortunada la sustitución de ese concepto de Kardec enunciado por él como “principio vital”. Precisamente, el significado de la vitalidad se aviene muy bien con la exposición hecha por el Dr. Regis. Además, al hablar en esos términos de un principio espiritual tan “material”, probablemente pueda causar desorientación en los lectores que, fácilmente, pueden tener asimilado el concepto espiritual con los conceptos de inmaterialidad o inteligencia.
3. El principio inteligente

D.K. – “La definición de Espíritu, en “El Libro de los Espíritus” dice que es la “individualización del principio inteligente”[6]. Entretanto, ese ser no es una partícula retirada de un todo indiferenciado, un reservorio de inteligencia...

Luego, es preciso entender que ese principio inteligente no es una alteración automática del principio espiritual, como parece suponer el dualismo espíritu-materia, sino una deliberada creación, que sigue un camino específico, aunque apoyándose, interactuando con los organismos y principios elaborados por la unión de los flujos energéticos y espirituales.

En la nomenclatura más actual, damos el nombre de “Principio Inteligente” al embrión del Espíritu, dotado de razón y sentimiento, fruto del proceso evolutivo.


F.E. - Dotados de razón y sentimiento, sí; pero, en potencia. Encontramos muy correcta esta definición de Principio Inteligente, así como el posterior desarrollo efectuado en los siguientes párrafos.

D.K. – “Los Principios Inteligentes son individualidades embrionarias que disponen de una energía íntima. Sometidos al proceso evolutivo y selectivo. Consiguen desenvolver la capacidad de trabajar los impulsos instintivos que les son inherentes, en el camino de estructurarse como seres conscientes de sí mismos, vale decir, Espíritus. Son seres singulares, individualidades permanentes, y, aunque están intrínsecamente ligados al elemento material, no se pierden en la disolución eventual de los elementos, ni en la disipación de la energía producida por ellos.
4. La secuencia evolutiva del principio inteligente

D.K. – “La Ley Natural establece una secuencia fundamental para la evolución de los seres: sobrevivencia, convivencia y productividad. Es por esa secuencia fundamental que los seres, en una sucesión continua y perfeccionada realizan su auto-desenvolvimiento.

Secuencialmente, el impulso agresivo estructural del ser se transforma en voluntad, la cual le garantiza la sobrevivencia; en deseo, que permite la convivencia y la búsqueda de la felicidad, que crea una productividad capaz de propiciar el placer.

Embrionario, el ser se somete a un largo proceso de experimentación y reciclaje, adquiriendo penosamente condiciones para determinar, paulatinamente, su propio camino, hasta adquirir un status propio, alcanzar el nivel intelectual y afectivo que otorga especificidad al Espíritu humano.


F.E. - Encontramos muy acertados y correctos estos planteamientos del Dr. Regis. Expresados en un lenguaje actual, exentos de cualquier atisbo de antropomorfismo y con una estructuración original. Solamente encontramos a faltar una mayor concreción de dónde y de que forma se produce ese proceso evolutivo. Se sobreentiende que ese proceso se desenvuelve en los reinos inferiores de la Naturaleza, conforme se lee en algunos párrafos de “El Libro de los Espíritus”[7] y de “La Génesis”[8]. Sin embargo, pensamos que es adecuado el mencionarlo de una manera expresa, para así evitar cualquier equívoco.

D.K. – “Ese esquema no solamente solidifica el entendimiento evolutivo, que es la base de la teoría espírita, sino que derrumba, deshace, cualquier vínculo con la teología cristiana sobre la caída, el pecado original y el esquema punitivo del universo.

F.E. - Este último párrafo de este capitulo incide en un tema importantísimo, que es el de desvincular claramente a la Filosofía Espiritista de aspectos tan contrapuestos a la acción del libre albedrío (siendo este el motor de nuestra evolución personal, por restringida que pueda ser su acción en función del nivel evolutivo de cada cual), como son los mitos de un supuesto pecado original de la humanidad y sobre la “caída” desde situaciones superiores de vida. Sin duda hay, o ha habido, espíritus que han encarnado en este planeta procedentes de otras civilizaciones extraterrenas (siendo inmigraciones de espíritus poco adecuados para el contexto evolutivo de esos otros planetas) y que, probablemente, han traído grabado de manera profunda –en su inconsciente- el recuerdo de tiempos mejores en mundos mejores. Pero de ahí, a suponer que todos los seres humanos de este planeta estamos afectados por la supuesta rebelión de unos pretendidos ángeles, hay un abismo. Ver al respecto en la obra de Kardec “La Génesis”, en su capítulo XI, apartados 33 al 50 (“Emigraciones e inmigraciones de los Espíritus”, “Raza adámica” y “Doctrina de los ángeles caídos y del Paraíso perdido”).

[1] Definición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.
[2] Ejemplo o ejemplar.
[3] Tampoco parece acertada la expresión contraria y típica de que el ser humano fuera creado “a imagen y semejanza de Dios”. Dios  es eterno  e  infinito;  los espíritus somos inmortales -que no eternos- y finitos; por lo tanto son dos realidades -Dios y los espíritus- no comparables.
[4] También en “La Génesis” comenta Kardec de manera más amplia los atributos de Dios (Cap. II, apartado “De la Naturaleza Divina”).
[5] Ver el Cap. I del Libro III de “El Libro de los Espíritus” (“Ley divina o natural”)
[6] Capítulo I del Libro II, apartado 79.
[7] Apartados 540, 607 y  613 (nota)
[8] Capítulo XI, apartados 15,16 y 23
Centre Barcelonès de Cultura Espirita © 2012
CONTINUARA  EN UNA PRÓXIMA ENTREGA

miércoles, 18 de julio de 2012

Capítulo III – El Modelo Espirita

1. Dificultades y ambigüedades

D.K. - “Al afirmar que “Para las cosas nuevas se necesitan nuevas palabras. Así lo requiere la claridad en el lenguaje, con el fin de evitar la confusión inseparable del sentido múltiple dado a los mismos términos” (“El Libro de los Espíritus”-Introducción), Allan Kardec pretendía proteger las ideas espiritas que lanzaba, de los vicios del lenguaje cristiano. Él sabía de la fuerza y del poder de las palabras, y el lenguaje cristiano estaba clara y perfectamente establecido en la cultura y en la mente de las personas, condicionadas por la autoridad religiosa, por el peso de la verdad revelada y reafirmada milenariamente.

Por eso, él quería desvincular el lenguaje espirita del lenguaje católico, el cual, en esencia, contraría el sentido revolucionario del Espiritismo.

F.E. - No es fácil -al menos para nosotros- discernir exactamente cuál era la intención última de Kardec al proponer nuevas palabras para definir nuevos conceptos. No nos atreveríamos a afirmar si lo hizo para desmarcarse, en forma exclusiva, de las definiciones cristianas o, simplemente, lo hizo para concretar de forma inequívoca el significado de esos conceptos.  A la vista del párrafo siguiente, cuando Kardec discurre acerca del significado de la palabra alma (“El Libro de los Espíritus”, Introducción, II), nos inclinaríamos por la segunda posibilidad; es decir, que simplemente definió para concretar: “Puesto que la palabra alma ha de aparecer con frecuencia en el transcurso de esta obra, importaba determinar con precisión el sentido que le damos, a fin de evitar todo posible equívoco.” Evidentemente, al definir también se estaba alejando, de forma inevitable, de las concepciones religiosas de estos conceptos.
Encontramos muy acertado resaltar el aspecto revolucionario del Espiritismo. Sin duda el Espiritismo ha de obrar –cuando la madurez de los espíritus encarnados en este planeta, así lo propicie- una verdadera revolución en la forma de entender la vida y el encaje de esos formidables temas como son: libertad, igualdad, fraternidad, justicia, progreso y responsabilidad.
D.K. - “Afirmando que el Espiritismo era “una ciencia objetiva”, él tenía la intención de crear un universo lingüístico que justificase la “revolución” que se proponía realizar. Sin embargo, a pesar de su innegable talento y determinación, su deseo de crear un nuevo lenguaje, una forma nueva de nombrar la naturaleza, la persona y el futuro, no pudo concretarse.

F.E. - No somos capaces de recordar en qué texto de Kardec se menciona que el Espiritismo es una ciencia objetiva. Sin embargo, podemos ahondar un poco en esta cuestión. ¿Qué hemos de entender por “ciencia objetiva”? A bote pronto, lo primero que se nos ocurre es relacionar esa expresión con las ciencias exactas y naturales (Matemáticas, Física, Química, Geología, Botánica,…); ¿podríamos incluir el Espiritismo en ese conjunto de ciencias? Evidentemente no, ya que “El Espiritismo es al mismo tiempo una ciencia de observación y una doctrina filosófica. En cuanto ciencia práctica, consiste en las relaciones que es posible establecer con los Espíritus. Como filosofía, abarca todas las consecuencias morales que de dichas relaciones emanan” (¿Qué es el Espiritismo?, Preámbulo). Por lo tanto, y teniendo en cuenta quienes son los sujetos de esa investigación científica en el Espiritismo[1], o sea los Espíritus, la ciencia espiritista más bien se acerca al ámbito de las ciencias humanas (Antropología, Psicología, Filosofía, Sociología,…). Lo que sí debe prevalecer es la asunción de trabajar bajo los preceptos del método científico, lo que nos evitará caer en las redes de la credulidad, de los endiosamientos y de las falacias de ciertos Espíritus.

D.K. - “No consiguió mantener un lenguaje estrictamente revolucionario del pensamiento espirita. Después de “El Libro de los Espíritus” y de “El Libro de los Médiums”, a partir de 1864, él editó una serie de libros típicamente volcada hacia las bases de la religión católica: “El Evangelio según el Espiritismo”, “El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina según el Espiritismo” y “La Génesis o los Milagros y las Predicciones según el Espiritismo”.

F.E. - Es verdad que, después de la publicación de las obras básicas del Espiritismo: “El Libro de los Espíritus”, “El Libro de los Médiums” y “¿Qué es el Espiritismo?” [2], Allan Kardec parece dar un giro evidente a la índole de los temas a tratar. Ello nos ha de llevar a preguntarnos por qué se dio este, por lo menos aparente, cambio de criterio.
Y a propósito de este comentario, insertamos a continuación este texto con el fin de poder expresarnos con mayor amplitud:
*
KARDEC Y EL CRISTIANISMO
David Santamaría
Muchas veces nos hemos preguntado la razón de este cambio de orientación en la temática expuesta por Kardec en sus obras, a partir de 1864. Cambio que se plasma especialmente a partir de su obra “Imitación del Evangelio según el Espiritismo”, publicada en abril de 1864[3].
Jaci Regis afirma que tanto esta obra como las siguientes publicadas por Kardec están: “típicamente volcadas hacia las bases de la religión católica”. Realmente, esta es una de las opciones que pueden barajarse para intentar entender su publicación. Es perfectamente posible que Kardec intentara acercar los principios espiritistas a los creyentes cristianos, y ¿qué mejor manera de hacerlo que incidiendo en los aspectos menos polémicos de la vida de Jesús -es decir, en la faceta moral- para empezar este acercamiento[4]? ¿Sería ello contraproducente o fuera de lugar? En sentido estricto, no. No podemos olvidar que los aspectos morales se tornan más comprensibles desde la óptica del Espiritismo. Por ello, a priori, no pareciera fuera de lugar la intención de Kardec. Sin embargo, a través de la obra, nos encontramos con algunos párrafos que llevan a confundir los ámbitos espiritista y cristiano en uno solo; por ejemplo:
“El Espiritismo bien comprendido, pero sobre todo, bien sentido, conduce forzosamente a los resultados (…) que caracterizan al verdadero espiritista como al verdadero cristiano, siendo los dos una misma cosa. El Espiritismo no viene a crear una moral nueva; facilita a los hombres la inteligencia y la práctica de la de Cristo, dando una fe sólida e ilustrada a los que dudan o vacilan.” (“El Evangelio según el Espiritismo”, cap XVII, núm. 4)
O sea, que verdadero espiritista y verdadero cristiano serían una misma cosa. Ciertamente no estamos de acuerdo con esta apreciación, ya que cerraría la puerta de esta Idea Universal que es el Espiritismo a personas de otras procedencias, religiones o credos. Como ya enseñaba el pionero espiritista español, José María Fernández Colavida: “el Espiritismo ha de serlo a secas, sin adjetivos calificativos como cristiano o francés.”
Otro texto que siempre nos ha llamado poderosamente la atención es la comunicación -del Espíritu de Verdad- inserta al principio de esta obra. Anotó Kardec a pie de página: “Esta instrucción, obtenida mediúmnicamente, resume a la vez el verdadero carácter del Espiritismo y el objeto de esta obra, por cuya razón ha sido puesta aquí como prefacio”. Veamos el texto de esta comunicación:
“Los espíritus del Señor que son las virtudes de los cielos, se esparcen por toda la superficie de la tierra como un ejército inmenso, apenas han recibido la orden; parecidos a las estrellas que caen del cielo, vienen a iluminar el camino y a abrir los ojos a los ciegos.

En verdad os digo, que han llegado los tiempos en que todas las cosas deben ser restablecidas en su verdadero sentido, para disipar las tinieblas, confundir a los orgullosos y glorificar a los justos.

“Las grandes voces del cielo retumban como el sonido de la trompeta, y se reúnen los coros de ángeles. Hombres, os convidamos a este divino concierto; que vuestras manos pulsen la lira; que vuestras voces se unan y que en himno sagrado se extiendan y vibren de una a otra parte del Universo.

“Hombres, hermanos a quienes amamos, estamos a vuestro lado: amaos también unos a otros, y decid desde el fondo de vuestro corazón, haciendo la voluntad del Padre que está en el cielo: ¡Señor! ¡Señor! y podréis entrar en el reino de los cielos.” (Todos los resaltados son nuestros).
La verdad es que no reconocemos en esta comunicación los elementos distintivos de esa ciencia que es el Espiritismo. Comentemos brevemente los resaltados:
  • Se supone que las “virtudes de los cielos” deben ser los espíritus superiores. Esa nomenclatura es extraña al Espiritismo.
  • “en verdad os digo”, es una manera de firmar inequívocamente la comunicación. Nos cuesta creer que, en la actualidad, Jesús empleara los términos contenidos en este mensaje.
  • “los coros de ángeles”. Los ángeles, tal y como enseña el Espiritismo no existen. Este lenguaje -que, hemos visto reflejado actualmente en libros que se presentan como espiritistas- no es propio del Espiritismo y no debería usarse en su contexto.
  • “haciendo la voluntad del Padre que está en el cielo”: Dios no está en el cielo, ya que el “cielo” de las religiones no existe. Dios está en toda la Naturaleza.
  • “podréis entrar en el reino de los cielos”. No se “entra” en los mundos espirituales superiores sino por el trabajo, el esfuerzo y la depuración personal; nunca por las alabanzas que se prodiguen a la Divinidad (“¡Señor! ¡Señor!”).
Realmente, no encontramos en esta comunicación el “verdadero carácter del Espiritismo”. Y, sin embargo, en este libro en cuestión encontramos capítulos magníficos y comentarios doctrinales correctísimos y muy interesantes. Una cosa no quita la otra. Podemos estar en desacuerdo con algunos planteamientos estructurales y, no obstante, reconocer los valores intrínsicos de la obra.
A pesar de todo lo antedicho, la pregunta sigue en pie: ¿Por qué cambió Kardec el rumbo estructural del Espiritismo?
Tal vez, y pensamos que no podemos descartar esta hipótesis, no hubo realmente un cambio de rumbo, sino la aplicación de un plan bien delineado. En primera instancia se cimentó un edificio doctrinal impecable sustentado en “El Libro de los Espíritus” y en “El Libro de los Médiums”. En segundo lugar parece haber habido una aproximación a los aspectos más cercanos de las religiones cristianas, tal vez para asegurar la pervivencia de la idea. Es innegable, como resalta Jaci Regis más adelante, que el Espiritismo en Europa estaba condenado a su práctica desaparición, a pesar de su espectacular crecimiento en sus primeros decenios de vida. El Espiritismo nació en el lugar idóneo, Paris, en el momento adecuado, mediados del gran siglo de los grandes descubrimientos. Pero, con toda seguridad, los Espíritus colaboradores de Kardec debieron prever su declive en algunas décadas. Posiblemente la mejor manera de asegurar su continuidad era ligándolo a aspectos religiosos, para, en un futuro más o menos lejano, recuperar su pureza doctrinaria.
Análogamente hubiera pasado seguramente con la doctrina de Jesús. Si las enseñanzas de aquel gran Espíritu hubieran quedado circunscritas al pueblo judío, probablemente hoy en día no sabríamos ni siquiera quién fue Jesús. Pero, el empuje de aquel importante apóstol que fue Pablo, predicando a infieles, y alejándose de las fronteras judías, propició que la estela de Jesús –con la inevitable alteración de sus ideas por parte de los diversos procesos religiosos- llegara, más o menos pura, hasta nuestros días.
Es probable que el paso por el contexto religioso sea una circunstancia inevitable y necesaria para el posterior desarrollo, en sus delineamientos originales.
Evidentemente, todo lo antedicho es sólo una opinión personal.
*
D.K. - “La argumentación es ciertamente espirita, pero el intento de dar una explicación racional a la fe, adjetivando o usando los términos católicos ayudó posteriormente a confundir las cosas… Al afirmar que “Es con razón, pues, que el Espiritismo es considerado como la tercera de las grandes revelaciones” (“La Génesis”, cap. 1, núm. 20) incluyendo al Espiritismo en el supuesto cronograma de las revelaciones divinas dentro del universo cristiano, aprisionó la doctrina al lenguaje católico.

F.E. - Concordamos con la opinión del Dr. Regis. El Espiritismo no es la Tercera Revelación, ya que no podemos olvidar las muy relevantes enseñanzas obtenidas en otros pueblos, enseñanzas como el Islamismo, el Budismo, la Filosofía Yogui.

D.K. – “Eso se tradujo en una mezcla de palabras y significados que, después del fracaso del Espiritismo en Europa, permitió a los místicos católicos brasileños que empuñaron la bandera del Espiritismo, crear un “Espiritismo a la brasileña”, básicamente una religión en el sentido usual de la palabra, defendiendo y manteniendo los símbolos y significados del catolicismo.

“La bandera que bien alto enarbolamos es la del Espiritismo cristiano y humanitario[5]”, escribió Kardec en “El Libro de los Médiums”, (cap. XXIX, núm. 350). Podemos hacer muchas conjeturas acerca de cual era su intención al escribir de esa forma, pero lo que importa es que la expresión “Espiritismo cristiano” se tornó, en Brasil, la identificación misma del Espiritismo.

F.E. - Evidentemente encontramos mucho más correcta y universal la expresión “Espiritismo humanitario”, aunque, como ya decíamos más arriba, el Espiritismo no necesita de adjetivos.

D.K. – “Los que se adhirieron al movimiento espirita sin desvincularse de la marca católica, eligieron a Jesucristo, idealizado por la Iglesia, como el salvador, manteniendo lazos firmes con el catolicismo, aunque lo considerasen un espíritu encarnado, sujeto a la evolución, y no un dios.

F.E. - Pero, a pesar de que tengan claro que se trata de un Espíritu, no por ello dejamos de encontrar textos en los que, prácticamente, se diviniza la figura de Jesús, lo cual sin duda, resta cercanía a esa gran figura de la humanidad.

2. “El Cielo y el Infierno”

D.K. – “Ningún libro de Allan Kardec muestra las dificultades y ambigüedades de la falta de un nuevo lenguaje y de nuevos conceptos desvinculados de la Iglesia, que “El Cielo y el Infierno”.

Editado en 1865, con el subtítulo “La Justicia Divina según el Espiritismo”[6] el libro aborda la propuesta del catolicismo sobre las penas futuras. En él, Allan Kardec analiza los postulados católicos, dando una explicación espirita a los fundamentos del catolicismo sobre el futuro del alma después de la muerte, o sea, los castigos en el infierno y las recompensas en el cielo.

En la primera parte, el autor habla de la muerte, del porvenir, del cielo, del infierno y del purgatorio según la Teología Cristiana. Hace un malabarismo teórico, sin rechazar propiamente esa Teología, pero intentando darle una explicación diferente.

Esa postura contraría lo que él escribió en la primera línea de “El Libro de los Espíritus”: “Para las cosas nuevas se necesitan nuevas palabras”. Insiste en mantener los términos católicos para explicar la justicia divina, y eso se traduce en contradicciones como la que se presenta cuando afirma: “En esa inmensidad sin límites, ¿dónde está, pues, el Cielo? Está en todas partes”[7], lo cual muestra una relación dudosa con la localización física del cielo, recorriendo un camino que lo relaciona con la antigua idea del cielo arriba y del infierno abajo y la Tierra estacionada.

A continuación, elige los mundos superiores como una especie de cielo: “La vida en los mundos superiores es ya una recompensa (…) Allí imperan la verdadera fraternidad, porque no hay egoísmo; la verdadera libertad, porque no hay orgullo; la verdadera igualdad porque no hay desordenes que reprimir, ni ambiciosos que quieran oprimir al débil. Comparados con la tierra aquellos mundos son verdaderos paraísos, son etapas del camino del progreso que conduce al estado definitivo”.[8]

Sería ese el cielo del Espiritismo, en sustitución del cielo católico. Es evidente que las motivaciones son otras, pero el lenguaje es semejante y condicionante.

De la misma forma, afirma: “El Espiritismo no viene, pues, a negar la penalidad futura (…). Lo que destruye es el infierno localizado con sus hornos y sus  penas irremisibles. No niega el purgatorio, puesto que prueba que estamos en él…[9]

Elige el plano extra físico como el lugar donde esas penalidades serían aplicadas: “En el estado espiritual, sobre todo, el espíritu recoge los frutos del progreso logrados  por su trabajo durante la encarnación.”[10]

En definitiva, queda una masa indiferenciada.


F.E. - A pesar de todo lo antedicho por el Dr. Regis, “El Cielo y el Infierno” es una obra muy interesante, con la salvedad de los párrafos y expresiones controvertidos que acabamos de leer. Recomendamos especialmente la lectura de los siguientes capítulos de la primera parte:
  • I:    “El futuro y la nada”
  • II:   “El miedo a la muerte”
  • VI:  “Doctrina de las penas eternas”
  • VII: “Las penas futuras según el Espiritismo”
  • XI:  “Acerca de la prohibición de evocar a los muertos”
En cuanto a la segunda parte, toda ella es grandemente interesante:
  • I:     “La transición” En este capítulo, Kardec nos explica todo lo que ocurre en el momento de la muerte.
  • II:    “Espíritus felices”
  • IV:   “Espíritus en sufrimiento”
  • VI:   “Criminales arrepentidos”
  • VII:  “Espíritus endurecidos”
  • VIII: “Expiaciones terrenales”
Es muy conveniente una lectura atenta de las comunicaciones que componen la segunda parte de esta obra. Especialmente recomendables son los comentarios insertos por Allan Kardec. O sea, son comunicaciones interesantes comentadas por el Fundador del Espiritismo. No se puede pedir más.

D.K. – “¿Qué movió a Kardec a esa posición conciliatoria, procurando dar razones a la Teología, apenas creyendo que hubo una equivocación? ¿Sería todo una cuestión de palabras?

En verdad, según el Espiritismo, no existen el cielo, el infierno ni el purgatorio.
F.E. - Estamos totalmente concordes con estas aseveraciones. Y, abundando más, deberíamos -en el contexto espiritista, especialmente el divulgativo- evitar tales expresiones. El Espiritismo puede denominar con precisión cualquiera de esos conceptos sin necesidad de recurrir a las tipificaciones cristianas. Por ejemplo, para hablar de…, se podría decir…:
  • el infierno ► mundos inferiores
  • el purgatorio ► muchas situaciones de la erraticidad y la encarnación en mundos inferiores
  • el cielo ► mundos superiores
  • los demonios ► espíritus ignorantes, malvados, atrasados, inferiores…
  • ángeles y arcángeles ► espíritus instruidos, ilustrados, superiores…
  • recompensas ► situaciones positivas derivadas de un correcto comportamiento
  • castigos ► consecuencias negativas de nuestros errores
  • “rescate”, “pago” de deudas ► reequilibrio, neutralización, compensación de errores pasados
  • “dar luz”, “hacer caridad” a espíritus perturbados ► orientar a espíritus perturbados
  • “practicar”, “hacer” Espiritismo ► realizar reuniones mediúmnicas

D.K. – “Remendar paño viejo con paño nuevo es incompatible, ya lo dijo Jesús de Nazaret.[11]

Ángel no puede ser sinónimo de Espíritu puro.

F.E. - Unas palabras más acerca de los ángeles. En este momento los ángeles están de moda, en muchos contextos culturales y pseudo culturales de nuestro mundo. Y, parece, que esta moda también se acerca al Espiritismo. Repetimos, los ángeles, arcángeles y serafines no existen; de existir, serían unos seres especiales y, en Espiritismo, lo único que nos diferencia es el grado evolutivo, nada más.
Por todo ello, debe evitarse cuidadosamente la mención de estos conceptos en nuestras Asociaciones espiritistas, especialmente en lo que respecta al contexto divulgativo. De lo contrario se están confundiendo conceptos y se está induciendo a error a quienes nos escuchan o leen. En aras de la buena voluntad, no vale todo y no puede aceptarse todo, y si alguien, en nuestro ámbito, se empeña en divulgar estas inexactitudes hay que hacérselo entender y no propiciar con nuestra colaboración la diseminación de esas concepciones extrañas al Espiritismo.

D.K. – “El diablo no puede ser justificado como la condición de un espíritu imperfecto u obsesor.

El purgatorio no tiene sentido en la justicia divina, según el Espiritismo.

[1] “Las ciencias comunes se basan en las propiedades de la materia, que se puede experimentar y manipular a voluntad. Los fenómenos espiritas se fundan sobre la acción de Inteligencias que poseen su propia voluntad y nos prueban a cada instante que no están a disposición de nuestro capricho. Por tanto, las observaciones no pueden realizarse de la misma manera, sino que requieren condiciones especiales y otro punto de partida. Pretender someterlas a nuestros procedimientos de investigación convencionales equivale a establecer analogías inexistentes. En consecuencia, la ciencia propiamente dicha, como tal, es incompetente para pronunciarse sobre el Espiritismo.” (“El Libro de los Espíritus”, Introducción, VII)
[2] “Qué es el Espiritismo” se revela como una de las obras que con más atención reeditó Allan Kardec. La fue completando, en sus sucesivas ediciones, con numerosas referencias a sus otras obras. Al final del extensísimo capítulo primero de este libro, el propio Kardec recomienda su lectura como obra de iniciación al conocimiento espiritista: “La primera lectura es la del presente volumen, que expone el conjunto y los puntos más salientes de esta ciencia. Con eso es posible ya formarse una idea general y persuadirse de que en el fondo hay algo de serio. En esta rápida exposición nos hemos dedicado a señalar los puntos en que se debe concentrar particularmente la atención del observador. El desconocimiento de los principios básicos del Espiritismo es la causa de las falsas apreciaciones hechas por la mayoría de aquellos que están juzgando algo  que no comprenden, o que lo hacen conforme a sus preconceptos.”
[3] Segunda edición en 1865, ya con su título definitivo: “El Evangelio según el Espiritismo”
[4] “En cinco partes pueden dividirse las materias que los Evangelios contienen: Los actos ordinarios de la vida de Cristo, los milagros, las profecías, las palabras que sirvieron para establecer los dogmas de la iglesia, y la enseñanza moral. (…) Esta parte es el objeto exclusivo de la presente obra” (“El Evangelio según el Espiritismo”, Introducción,1)
[5] Texto resaltado en el original francés.
[6] Desde un punto de vista purista este subtítulo “La Justicia Divina según el Espiritismo”, hubiera sido un excelente    título para esta obra.
[7] “El Cielo y el Infierno”, cap. III, núm. 18
[8] “El Cielo y el Infierno”, cap. III, núm. 11
[9] “El Cielo y el Infierno”, cap. V, núm. 8
[10] “El Cielo y el Infierno”, cap. III, núm. 10
[11] “Nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y la rotura se hace peor” (Marcos, 2, 21)

lunes, 16 de julio de 2012

SEGUNDA ENTREGA

Capítulo II – De lo Sensorial a lo Energético

1. Un largo camino recorrido

D.K. - “La sabiduría, la verdad y el análisis de los factores de la naturaleza fueron, durante siglos, puramente sensoriales.
Sensorialmente, la Tierra está parada y es el Sol el que parece circular en torno de ella. Esa sensación produjo la “revelación divina” defendida por la Iglesia de que había un cielo arriba y un infierno abajo. Y, en consecuencia, se pudo imaginar a Dios como una persona sentada en su trono.

Todo, durante siglos, fue concebido y vivido plácidamente, bajo ese horizonte limitado de los sentidos,

pero para entonces era satisfactorio.
El telescopio de Galileo Galilei mostró a la Tierra moviéndose y ese simple descubrimiento precipitó la investigación, la curiosidad y el saber humanos. De ahí en adelante, lo sensorial fue paulatinamente vencido por la experimentación. Mucho tiempo después Pasteur mostró el mundo microscópico, inexistente para el ojo, el tacto, el olfato, el oído y el paladar humanos.
En la era de la ciencia y de la tecnología, todo lo que era “sólido se disipa en el aire” y actualmente las investigaciones científicas derrumbaron el entendimiento de lo real, de la realidad y mostraron que vivimos en un universo energético, mutable y, no obstante, consolidado.
F.E. - Siempre le cabe -y le cabrá- a la Ciencia el papel de desentrañar los misterios de lo maravilloso y de lo sobrenatural, aspectos que nos han acompañado desde toda la historia de la humanidad, como hijos de la ignorancia. Al Espiritismo también le compete este cometido, aclarando y explicando la realidad mediúmnica, alejándola del oscurantismo y la incomprensión.
Probablemente será la Ciencia -con mayúsculas- la que demuestre, en el momento oportuno, la existencia del alma, como aspecto primordial de la comprensión de la realidad espiritual. Será la que acercará definitivamente al ser humano esos conceptos defendidos por el Espiritismo: la inmortalidad, la reencarnación, la comunicación con los espíritus,… Después se irán entendiendo los aspectos morales: la responsabilidad personal, la ley de causa y efecto, la ley de compensación moral,… Todo ello, sin duda, será consecuencia de un largo proceso de investigación física y psíquica.
Probablemente no será el Espiritismo, como tal, el que acompañe a la Ciencia en esta gran aventura. Sin embargo, sin duda alguna, las buenas ideas y las excelentes aportaciones de esta doctrina, persistirán y acompañarán ese proceso de descubrimiento, tal vez con otro ropaje. Hace ya muchos años (en 1895), Gabriel Delanne apuntaba esa posible realidad:
“Y así como el Magnetismo, vejado y menospreciado, ha concluido por forzar las puertas de las
Academias, así el Espiritismo, con un nombre que pida a préstamo, logrará al fin recibir la
consagración oficial.”
(“La Evolución Anímica”, cap. IV)
2. La última barrera

D.K.“En 1857, Allan Kardec, con el lanzamiento de “El Libro de los Espíritus”, agitó el campo controvertido de la naturaleza del ser humano, su destino y su potencialidad, derrumbando la última barrera sensorial: la muerte.
En 1868, once años después de publicar “El Libro de los Espíritus”, afirmó:
“Es una revolución total que habrá de operarse en las ideas; revolución tanto mayor y poderosa ya que no está circunscripta a un pueblo o a una casta determinada, sino que abarca simultáneamente el alma de todas las clases, nacionalidades y cultos” (“La Génesis”, cap. 1, apartado 20).
F.E. - Es cierto que las ideas espiritistas -con ese u otro nombre- deberán ser uno de los motores de esa revolución. Cuando las personas aceptan los postulados inmortalistas y reencarnacionistas han de cambiar de manera indefectible de actitud ante la vida, lo que acabará acarreando, con su generalización, una auténtica revolución moral.
D.K. – “Y agregó Kardec en la misma obra:
“El hecho de poder establecer comunicación con los Seres del Mundo Espiritual trae consigo consecuencias de la  mayor gravedad: es un mundo nuevo que se nos revela, un acontecimiento de la mayor importancia, puesto que ese mundo nos espera a todos, sin excepción. Este conocimiento al generalizarse, ocasionará profundas modificaciones en los hábitos, el carácter, las costumbres y las creencias, todo lo cual tiene una influencia enorme sobre las relaciones sociales.” (Ídem)
Como que el plano extrafísico es invisible a la mirada, se mantiene todavía la cultura sensorial. El instrumento para penetrar en ese plano es la mediumnidad y ella, por sus peculiaridades, es extremadamente vulnerable.
F.E. - “La mediumnidad es una planta delicada que para florecer necesita atentas precauciones y cuidados asiduos. Necesita método, paciencia, altas aspiraciones, sentimientos elevados. Necesita, sobre todo, la tierna solicitud del espíritu bueno que le prodiga su amor y le envuelve en sus fluidos vivificantes. Pero, casi siempre se le quiere hacer producir frutos prematuros, y desde aquel momento se desvía y se agosta bajo el soplo de los espíritus atrasados.”
Así enfatizaba Léon Denis (“En lo Invisible”, cap. V) esa vulnerabilidad de la facultad medianímica. Desde luego, fue el profesor Rivail quién comprendió la importancia de la dignificación de la mediumnidad, la cual pasa, sin duda, por un ejercicio noble y serio de la misma. Jon Aizpúrua en su “Tratado de Espiritismo” (cap. V) resalta las claves de una buena orientación de la mediumnidad:
“Conforme a las enseñanzas doctrinarias del Espiritismo, no se debe forzar la eclosión de la mediumnidad, pero sí debe ser orientada y disciplinada en tres vertientes fundamentales: moralización, culturización y tecnificación, todas las cuales propenden hacia un auténtico y pleno crecimiento espiritual del médium y de todos los participantes de las actividades mediúmnicas.”
Ojalá que esos buenos planteamientos de Kardec, Denis, Delanne, Aizpúrua y otros, pudiera ser una realidad en todas las agrupaciones espiritistas y en todos quienes sientan la sensibilidad mediúmnica. Siendo conscientes de que ello no es así, hay que esforzarse en una correcta divulgación de la teoría medianímica para favorecer esa adecuada comprensión.

domingo, 15 de julio de 2012

SEGUNDA ENTREGA

Capítulo I - Modelos Conceptuales

1. Consideraciones generales

D.K. - “El conjunto de ideas, concepciones, creencias, normas y directrices morales, establecen un modelo que, aceptado o impuesto, construye una consciencia, un modelo por el cual las personas y las colectividades se guían y actúan.

Hay el modelo cristiano, constituido por los fundamentos del cristianismo, establecido por la Iglesia Católica, el cual se tornó la directriz, la consciencia moral de la sociedad occidental. Igual que hay modelos de todas las creencias religiosas en todas partes de la Tierra.

Hay el modelo materialista que desarrolla la filosofía existencial y reduce el ser humano al cuerpo y no tiene pretensión alguna de explicar las razones de la vida.

El Espiritismo también constituye un modelo que posee su visión del hombre y del mundo. Sin embargo, debido a las influencias de las ideas cristianas, en la práctica, ese modelo se deformó y perdió el eje de su originalidad. El movimiento espirita brasileño que asumió la responsabilidad de mantener el legado de Kardec sucumbió a la presión de la cultura y de las ideas católicas, debido a la adhesión de personas estructuralmente ligadas a los cultos cristianos.
F.E. - Parecería ser que el árbol del Espiritismo se trasplantó a Brasil a causa de la desatención europea a esta extraordinaria idea (después de las grandes guerras que asolaron este continente), según dicen algunos espiritistas, encarnados y desencarnados, de aquel país. Sin embargo, pensamos que “El Legado de Kardec” no es patrimonio de nadie en particular y sí, sin duda, de cualquier espiritualista reencarnacionista y librepensador. El librepensamiento es la base en la que nos apoyamos, en la que debemos apoyarnos, todos los que pretendamos degustar ese “legado” de Kardec. Sin embargo, a veces, es probable que no seamos conscientes de lo que realmente significa ese vocablo. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE, en adelante), librepensamiento es: “Doctrina que reclama para la razón individual independencia absoluta de todo criterio sobrenatural”. Lamentablemente, esa presión del contexto cristiano puede llevar al Espiritismo a caer en lo sobrenatural (baste como botón de muestra esa creencia más o menos extendida, desde hace muchos años, de la condición de no engendrado por parte de aquel eminente espíritu llamado Jesús de Nazareth). Por ello, cualquier concepto que sobrepase la “naturalidad” de la doctrina debería ser erradicado de la misma. No debe olvidarse que, para Kardec, el Espiritismo era preponderantemente una ciencia, y las ciencias deben tocar con los pies en el suelo y apartarse de fantasías más o menos bienintencionadas.
D.K. - “Dos factores contribuyeron a ello: la absorción total del sentido y del lenguaje del evangelio cristiano sin la liberación del aparato místico y la pretensión de Allan Kardec de considerar al Espiritismo como la tercera revelación de la ley de Dios, dentro de la cultura cristiana.

F.E. - ¡Es curioso! A pesar de que para Kardec, el Espiritismo era una ciencia, no consiguió –o, no pudo, tal vez, por el contexto histórico netamente cristiano en que vivió- desvincularse del entorno religioso. La adscripción del Espiritismo a la sucesión de revelaciones judeocristianas, probablemente, no fue de las mejores ideas del Maestro de Lyon. Y no precisamente por la palabra revelación en sí misma (ya que literalmente significa “la manifestación de una verdad secreta u oculta (RAE)”, sino por vincularla con las revelaciones de Moisés y de Jesús. “Manifestaciones de verdades ocultas” ha habido más, no podemos olvidar, por ejemplo, a Sócrates (mencionado ampliamente por Kardec en la Introducción de “El Evangelio según el Espiritismo” o Buda (no mencionado en ninguno de los siete libros de Kardec). Pero, no por todo lo dicho dejaremos de recomendar ese lúcido texto kardecista, “Caracteres de la Revelación Espiritista”, que constituye el capítulo primero de “La Génesis”.
D.K. - “Incapaz de crear un lenguaje propio frente a la presión milenaria de las tesis cristianas, el modelo espirita recibió en consecuencia y a lo largo del tiempo, una importante influencia de los conceptos católicos. Al ser transformada en una religión cristiana, la doctrina sucumbió en gran medida a la presión del catolicismo, perdiendo la originalidad que debería convertirlo en una opción para la humanidad. Aunque, en verdad, elaborado dentro de la cultura cristiana, el modelo espiritista niega el modelo cristiano.

F.E. - El Espiritismo no necesita aliarse con las religiones (cosa que, por otra parte, ellas no pretenden en ninguna manera) para “convencer” a sus simpatizantes de la bondad de sus buenas ideas. El Espiritismo, a pesar de su mala reputación, es una de las máximas contribuciones filosóficas de la historia de la humanidad; por ello, el Espiritismo debe serlo a secas, sin adjetivos, como propugnaba José María Fernández Colavida (pionero espiritista español). El Espiritismo es importante por sí mismo; presenta una contribución filosófica y moral que perfectamente puede considerarse desvinculada de cualquier religión. Sin embargo, el Espiritismo ni quiere ni puede desvincularse de las buenas ideas de los Espíritus superiores que han dejado su preclaro ejemplo encarnando en la Tierra, como es el caso del filósofo por excelencia (como le definió Carlos Brandt), Jesús de Nazaret, que no Jesucristo.
D.K. - “Ese camino, sin embargo, no fue de ninguna manera postulado por Kardec. Él pretendió que el Espiritismo fuese al mismo tiempo, científico, o sea, que tuviese un pensamiento crítico, no dogmático, mantenido dinámicamente actualizado y que desenvolviese un sentido humanista.
F.E. - A veces, da la impresión, que determinados sectores del Movimiento espiritista piensan que el Espiritismo está totalmente desarrollado. Afortunadamente, Kardec era consciente de que esta doctrina tenía que actualizarse regularmente: “En filosofía, como en política, en sociología o en religión, seguir o no seguir el movimiento progresivo es cuestión de vida o muerte” (Obras Póstumas, “Constitución del Espiritismo”, apartado VII).
D.K. - “Con esta propuesta, la Doctrina Kardecista intenta la recuperación de la identidad de la obra de Allan Kardec. La reflexión sobre los fundamentos del Espiritismo exige el ejercicio de la crítica y de la responsabilidad. Por no ser estáticos, la revisión del lenguaje y la actualización de los conceptos se hace indispensable de manera que se cumpla lo que él propuso:

“El principio progresivo que ella escribe en su código será la salvaguardia de su perpetuidad, y su unidad se mantendrá precisamente por no reposar en el quietismo.” (Obras Póstumas, “Los cismas”).
F.E. - Es cierto que se necesita una revisión del lenguaje empleado por Kardec, revisión que debería concretarse en una actualización del sentido vigente de determinadas expresiones; por ejemplo, cuando Kardec dice que el Espiritismo se ocupa de temas graves, probablemente, hoy, se traduciría grave por importante. En cuanto a la actualización de conceptos, pensamos que los criterios expuestos por Kardec, en su mayoría, son perfectamente actuales. Se necesitaría, como ya apuntábamos en nuestro anterior comentario (F.E. 136), un enfoque espiritista racional de temas que en tiempos del profesor Rivail, o no tenían la relevancia de ahora (p.ej. la incineración de cadáveres), o no existían todavía (como la utilización de células madre).
2. El modelo cristiano
D.K. - “En la revelación cristiana es filosóficamente fundamental, básico, el concepto de una caída original del hombre en el comienzo de su historia, y también el concepto de un Mesías, un reparador, un redentor. Son conceptos indispensables para explicar el problema del mal, racionalmente preeminente y racionalmente insoluble. La solución integral del problema del mal vendría únicamente del misterio de la redención por la cruz, complemento necesario del misterio del pecado original.

“El trecho anterior, transcrito de una web católica, indica la naturaleza del modelo que la Iglesia Católica creó y que a lo largo del tiempo consolidó toda una cultura sobre Dios, la vida y la muerte, la naturaleza y el destino de las criaturas humanas en la sociedad occidental.

“Ese modelo creó una visión del universo, de la naturaleza de las cosas y de la vida humana, que se estereotipó como el primado de la verdad revelada.

“Las colectividades y las personas pasaron a girar en torno de esa visión, y cuando tienen que afrontar los problemas esenciales de la vida, reaccionan espontáneamente dentro de esos principios cristalizados.

“No obstante el desgaste que ha sufrido, y el hecho de que se han presentado nuevas ideas y que los fundamentos del modelo han sufrido cuestionamientos de peso, él permanece como un residuo cultural y mental. Por eso, establecidos los parámetros, la Iglesia siempre fue contraria al progreso, persiguió a los que contrariaron sus postulados, incluyendo científicos, filósofos y pensadores.

“La verdad monolítica se mantuvo durante siglos y continúa siendo la expresión de la verdad para millones de personas. Eso, a pesar del surgimiento de nuevas ideas, el avance de las investigaciones y de lo insostenible de las ideas perpetuadas. Las creencias religiosas ignoran el progreso y continúan actuando y pensando como antaño.

“La estructura del modelo cristiano parte de dos vertientes: la acción divina sobre los seres humanos y la idea fundamental del pecado. Esas vertientes acaban por envolver a cada persona, en la medida en que ella se torna frágil por el dolor, por el sufrimiento o por la angustia respecto de su porvenir, dentro de los límites rígidos de la vida entre la cuna y la tumba. Según este modelo, todos son pecadores, Dios está lleno de amor, pero también de venganza.
F.E. - Y todo ello por una incorrecta interpretación de la Realidad Divina. Realidad que el Espiritismo está lejos de comprender en su totalidad; pero, sí que promueve un acercamiento más lógico y racional a la acción de la Divinidad a través de la comprensión de que Ella actúa mediante leyes perfectas que amparan perfectamente a sus criaturas. El Espiritismo nos ayuda a encajar mejor la Acción Divina con el contraste de la aparente injusticia reinante en nuestro planeta. Y ese encaje se arbitra gracias a las leyes de progreso y de justicia universal, sustentadas por la realidad reencarnacionista.
D.K. - “Aunque a lo largo de la historia las filosofías materialistas y nihilistas siempre negaron el modelo cristiano, la principal oposición actual a ese modelo viene de la ciencia, aunque pese a que su interés en desmontar las afirmaciones de la Iglesia, principalmente en lo que atañe a las cuestiones relacionadas con la naturaleza del ser humano y su comportamiento, se base en una visión completamente organicista.

F.E. - A pesar de esa vertiente más bien materialista de la ciencia, estamos convencidos de que será ella la que, tarde o temprano, acabe demostrando la existencia de ese principio inteligente, que es el espíritu.
D.K. - “El pecado original sobrevive en la filosofía cristiana. Jehová, el dios judío avanza en el fondo de la idea de un dios de amor y misericordia.

“Frente al futuro después de la muerte, la Iglesia mantiene el mismo pensamiento acerca del cielo y el infierno, la naturaleza mala de la persona y la necesidad de salvación y redención, así como de un Salvador.
F.E. - Una correcta comprensión de la Acción Divina nos lleva a entender que no se necesita en ninguna manera la actuación de un Salvador. No necesitamos nadie que nos salve, porque nadie está perdido, sino que absolutamente todos estamos bajo la protección eficaz de la Ley Natural. Por eso, en Espiritismo, no cabe -como a veces se puede encontrar en algunas comunicaciones medianímicas- el menor atisbo de “salvacionismo”.
D.K. - “Súmese a eso el alcance de la geopolítica mundial, la influencia de las religiones orientales y del Islamismo y veremos que todos los modelos religiosos, con sus aspectos específicos, son incapaces de dar una dirección, de ayudar a crear una forma de respeto recíproco y de fraternidad básica entre las personas.
F.E. - Ciertamente les falta el entendimiento del concepto reencarnacionista, el único que realmente nos iguala a todos, y nos lleva, forzosamente por la acción del dolor y del aprendizaje, a comprender que el respeto a uno mismo y a los demás es la base de la fraternidad universal.

sábado, 14 de julio de 2012



CON LA PRESENTE ENTRADA EN NUESTRO BLOG NOS PROPONEMOS ENTREGAR AL LECTOR EN CAPÍTULOS LA OBRA "DOCTRINA KARDECISTA", DE LA AUTORÍA DE NUESTRO ENTRAÑABLE JACI REGIS, RECIENTEMENTE FALLECIDO, COMO MATERIAL DE ESTUDIO EN NUESTRO CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS ESPIRITISTAS "MANUEL S. PORTEIRO"
. ESPERAMOS QUE SU LECTURA  NOS SERÁ PARTICULARMENTE PROVECHOSA.
. HEMOS EXTRAÍDO TODOS LOS TEXTOS DE LA PÁGINA WEB DEL CENTRO BARCELONÉS DE CULTURA ESPÍRITA, LA CUAL RECOMENDAMOS POR LLEVAR AL LECTOR A LA LECTURA Y REFLEXIÓN DE TEMAS DE NUESTRO INTERÉS.

Explicación

DOCTRINA KARDECISTA (en adelante D.K.) - “El presente trabajo contiene la presentación de un modelo conceptual, desarrollado a partir de un análisis crítico y la relectura de la obra de Allan Kardec.
COMENTARIO DE FLAMA ESPIRITA (en adelante F.E.) - Esto es lo que hay que hacer con el Espiritismo. Esto es lo que debe hacerse con la obra de Kardec: una relectura sobria, matizada, coherente con su propio pensamiento, sin miedo a “ofender” al Padre del Espiritismo y, siempre, con un profundísimo respeto y reconocimiento al trabajo de aquel excelente pedagogo. La coherencia es una parte imprescindible en todo análisis honesto de los trabajos de Kardec: coherencia con el librepensamiento, con la ausencia de dogmas de fe, sin ningún recelo ante el examen de cualquier tema humano o espiritual (de hecho, Kardec se “atrevió” prácticamente con todos los temas imaginables).
D.K. - “Ciento cincuenta años después del lanzamiento de “El Libro de los Espíritus”, las ideas básicas en él presentadas continúan siendo válidas. Entretanto, dos factores evidencian la necesidad de tal relectura: uno, el carácter evolutivo del Espiritismo, que permite analizar los progresos conquistados por la sociedad humana en ese período e incorporarlos de manera equilibrada; y dos, la tendencia a transformarlo en una religión, con el riesgo que ello conlleva en cuanto a desfigurar sus conceptos revolucionarios.
F.E. - Examinemos estos dos factores que deberían llevarnos a la relectura de las obras de Kardec:
1. El carácter evolutivo del Espiritismo. No puede negarse de manera alguna esa circunstancia ya que si todo evoluciona, el Espiritismo no podría ser una excepción. Sin embargo, la realidad es que el profesor Rivail dejó el listón muy alto, tan alto que, salvo algunos aspectos que pasaremos a enumerar, se ha convertido en una doctrina filosófica prácticamente vigente tal y como la enunció. Tal vez, habría que matizar de manera práctica en lo que respecta a la aplicación del Espiritismo en nuestro devenir diario. Aspectos a incorporar de manera indefectible, a nuestro modesto parecer:
1.1 Todos los avances de la Genética. Sería conveniente un posicionamiento del Espiritismo a ese respecto.
1.2 Un examen ponderado de decisiones importantes a tomar en cuanto a la vida corporal, como la problemática moral de los trasplantes y de la cremación del vestido carnal.
1.3 Una concreción, a nivel básico, de cómo debería ser una buena práctica de la mediumnidad en las asociaciones espiritistas.
El problema es quién pueda estar capacitado, quién pueda tener la autoridad para llevar a buen puerto la incorporación de esos aspectos. El Espiritismo no tiene una jerarquía como otras organizaciones humanas, en las que un “jefe” dicta lo que debe hacerse, o no. Los espiritistas somos, debemos ser, librepensadores y, por lo tanto, sólo aceptar individualmente o colectivamente aquello que entendamos como correcto. A pesar de ello se encuentra a faltar aquel “Comité Central” que preconizaba Kardec, que pudiera ayudar a dilucidar esos temas tan importantes. A ese respecto, hay que reconocer otra dificultad y es la de quién podría estar facultado para formar parte de ese Comité. Realmente, al menos de forma aparente, los espiritistas lo tenemos difícil en este sentido; sin embargo, es a través de reflexiones como las que emprende el Dr. Jaci Regis que podemos acercarnos a opiniones sensatas, que nos pueden ayudar a ir entendiendo a nivel personal el alcance de los aspectos nuevos que pueda incorporar el Espiritismo. Y nunca hay que relegar ese reestudio de las opiniones de Kardec ya que, a medida que vamos “creciendo” -lentamente sin duda- encontraremos nuevos matices en su obra que también nos ayudarán a asimilar mejor esos nuevos aspectos.
2. La tendencia a transformarlo en una religión. Sin duda, es en la relectura de Kardec que encontraremos los elementos necesarios para llegar a entender que el Espiritismo no puede, no debe, asimilarse al contexto religioso. Es verdad que podría argumentarse que el Espiritismo sería una religión “diferente” por sus propias características. Es por ese mismo concepto diferencial que debe concluirse que esta doctrina está alejada de los planteamientos religiosos, ya que no vale la pena complicarse la vida asimilándose en un concepto controvertido como lo es el religioso. El más importante de esos conceptos diferenciales es el que repetimos continuamente: el ser librepensadores, lo que sería inimaginable si de una religión se tratara. La verdad es que este tema de la posible condición religiosa del Espiritismo no fue, aparentemente, bien resuelto por Kardec. No obstante, nosotros somos de los que pensamos que sí, y que sólo es necesaria una relectura exenta de prejuicios de los textos del maestro de Lyón. Sin duda, seguiremos hablando del tema.
D.K. - “Solamente el pensamiento religioso puede afirmar que nada requiere ser cambiado o actualizado.
F.E. - Ahí está el peligro. El Espiritismo ha de estar siempre dispuesto a cambiar o actualizar lo que razonablemente requiera ser cambiado o actualizado.
D.K. - “Existe un hecho innegable, el cual ha producido una división tal vez irremediable entre los adeptos. Por una parte, están aquellos que practican el Espiritismo como una religión, los cuales constituyen la gran mayoría, y por la otra, se encuentran aquellos que lo entienden como una reflexión positiva, dinámica, pero desvinculada de los cultos o rituales que componen necesariamente el pensamiento religioso.
F.E. - Evidentemente simpatizamos con esa minoría que no quiere sentirse “atada” por preconceptos religiosos; pero sí vinculada a los más altos aspectos morales que pueden ser perfectamente encarados con religiosidad. Interesante es la diferencia entre religión y religiosidad; ésta última sería sinónimo de seriedad, en el sentido de una de las acepciones de la definición de esa palabra por parte de la R.A.E.: “Puntualidad, exactitud en hacer, observar o cumplir algo”.
D.K. - “Parece que el foco de discordia en ese proceso divisorio, es el papel de Jesús de Nazaret. Si es aceptado como el Cristo presentado por la Iglesia, conduce al dogmatismo y la idolatría y liga el Espiritismo a los cultos cristianos; si es considerado a la luz del proceso evolutivo, se convierte en el Maestro, en el hombre superior investido de una misión especial.
F.E. - Este es uno de los focos de discordia. A Jesús hay que verlo como “el filósofo por excelencia” (como decía Carlos Brandt) y no como esa figura casi divinizada que nos presentan algunas publicaciones espiritistas. Si Jesús fuera casi Dios, no nos serviría de mucho como ejemplo, ya que no estaría de modo alguno a nuestro alcance; en cambio, si Jesús es lo que realmente es, o sea, un espíritu como nosotros sólo que mucho más evolucionado, entonces sí que es un ejemplo a seguir ya que estaríamos en el mismo sendero evolutivo.
D.K. - “Nuestro propósito es presentar un elenco de ideas en un lenguaje desvinculado del cristianismo, vale decir de las iglesias cristianas.
“La Doctrina Kardecista quiere marchar abierta a lo nuevo, sin perder las raíces del pensamiento de Allan Kardec.”
F.E. - En nuestro órgano de divulgación (Flama Espirita 136, pág. 5 y 6: “Espiritismo una denominación adecuada”), ya se manifestó que no es aconsejable la sustitución del nombre “Espiritismo” por cualquier otra denominación, ni siquiera por “doctrina kardecista”. Lo difícil, pero adecuado (aunque, tal vez, llegue a ser imposible), es dignificar ese nombre para que, por lo menos, cuando dentro de varias generaciones se examinen las raíces de las buenas ideas morales -que esperemos rijan los destinos de la humanidad-, los estudiosos de ese momento reconozcan que hubo unos que se llamaban espiritistas que ya sustentaron esas excelentes ideas.

viernes, 13 de julio de 2012

TEXTO EXTRAÍDO DE FLAMA ESPÍRITA, ÓRGANO DE DIFUSIÓN DEL CENTRO BARCELONÉS DE CULTURA ESPÍRITA, INSTITUCIÓN ADHERIDA A LA CONFEDERACIÓN ESPÍRITA PAN-AMERICANA

FILOSOFÍA
Doctrina Kardecista
Modelo Conceptual (reescribiendo el modelo espirita), de Jaci Regis
David Santamaría
dsantamaria@cbce.info
(Comentarios iniciados en F.E. 137 y siguientes)
2ª. Parte – Bases de un nuevo modelo
Capítulo III – EL PLANO EXTRAFÍSICO

1. Un retrato real
DOCTRINA KARDECISTA (en adelante D.K.) – “Utilizamos el término “extrafísico” propuesto por
el Espíritu André Luiz, a través del médium Francisco Cándido Xavier, por ser más consistente
con la idea de un universo energético y la realidad del estadio post-mortem.
COMENTARIO DE FLAMA ESPIRITA (en adelante F.E.) - Generalmente cuando nos referimos al lugar
donde “habitan” los Espíritus desencarnados lo hacemos como: “Mundo Espiritual”, “Mundo Invisible”, “Plano
Espiritual” o, más genéricamente, como “Más Allá”. Nos parece adecuada la propuesta del autor –sin que
ello signifique abandonar las otras expresiones- ya que define con precisión que se trata de un mundo, de
un plano “fuera de” (este es uno de los significados del prefijo “extra”), “fuera del plano material”, “fuera del
plano físico”.
D.K. – “El descubrimiento del plano extrafísico mostró que la atmósfera de la Tierra comporta un
hiperespacio energético que interactúa con el espacio físico.
F.E. - No es sencillo responder a la pregunta ¿dónde está el Mundo Espiritual? Evidentemente se
sobreentiende que nos referimos a su ubicación “física”, casi podríamos decir “geográfica”. No sabemos la
respuesta, ya que ese plano extra-físico está, puede estar, en todas partes. Nos agrada mucho la expresión
“hiperespacio energético” del Dr. Regis.
D.K. – “El plano extrafísico comenzó a ser habitado una vez que el Espíritu tuvo la percepción de
su integridad después de la muerte del cuerpo físico. Esa percepción de la inmortalidad y de la
persistencia de sí mismo, fue fruto del desenvolvimiento de su estructura mental, que le permitió
mantener el pensamiento consistente y permanente, necesario para la existencia del periespiritu
en el plano extrafísico. Con eso el Espíritu mantiene la forma de su cuerpo físico transferida para
el cuerpo periespiritual, que lo identifica en un nuevo estado vibracional.
F.E. - No es este un párrafo de fácil comprensión, al menos para nosotros. La primera oración pareciera
referirse a un hipotético principio de los tiempos, aunque podemos cuestionarnos si hubo un principio, un
Big Bang como postula la Ciencia, ya que Dios ha existido siempre y cabe pensar que ha creado siempre;
por lo tanto, hemos de suponer que en el plano extra-físico siempre ha habido Espíritus.
Al final de la segunda propuesta de este párrafo, nos dice el autor “…que le permitió mantener el
pensamiento consistente y permanente, necesario para la existencia del periespiritu en el plano
extrafísico”. No acertamos a entender lo que pretende decirnos, ya que el periespíritu “existe” en el plano
espiritual aunque el pensamiento del Espíritu no sea ni consistente ni permanente.
Es probable que sea nuestra limitación de conocimiento filosófico la que no nos permite comprender estos
textos. Lamentablemente ya no podemos dirigirnos al autor para pedirle aclaraciones de sus pensamientos.
En cuanto al enunciado de la tercera oración del párrafo, hay que resaltar con que simplicidad y elegancia el
autor enfatiza la unión íntima entre el cuerpo y el periespíritu (durante la encarnación) y la traslación de las
vicisitudes del cuerpo material al cuerpo energético.
D.K. – “En ese espacio, el Espíritu se fue instalando, creando condiciones de habitabilidad y de
relacionamiento, estableciendo comunidades y permaneciendo en él por tiempo variado, más
necesariamente precario, pues es compelido por la Ley Natural, a través de la Ley de acción y
reacción, a buscar niveles de satisfacción y equilibrio satisfactorios, o sea, la reencarnación.
F.E. - No sabríamos decir a ciencia cierta si los Espíritus del nivel evolutivo medio de nuestro planeta
buscan, buscamos, “niveles de satisfacción y equilibrio satisfactorios” que nos impelen a reencarnar. Más
bien pensamos que somos instados a reencarnar más por obligación que por interés propio, y que ese
proceso es –en nuestro estadio evolutivo- un proceso tutelado e impulsado por Espíritus superiores a
nosotros que deben ser verdaderos especialistas en el diseño, aunque sea a grandes rasgos, de los procesos
reencarnatorios de la mayoría de los habitantes de ese hiperespacio energético, tal y como lo denomina el
autor.
En cuanto al tema del establecimiento de comunidades afines es, ciertamente algo consustancial a nuestra
especie, en todos los ámbitos de vida. Coloquialmente, en España, hay un dicho que dice: “Dios los cría y
ellos se juntan”, y eso es exactamente lo que ocurre, aquí y en el Más Allá.
D.K. – “La muerte, como la encarnación, es un momento extremadamente desestructurante.
Durante la vida corpórea el Espíritu se identifica, sinérgica y profundamente con el cuerpo y se
adapta mentalmente a las condiciones del ambiente, de la familia, del momento.
“Al ser alejado del cuerpo por la muerte, el Espíritu se ve despojado de todo ese aparato sensible
y sensorial y, nuevamente, queda solo consigo mismo. Ese choque puede causar reacciones muy
variadas, conforme la mente se ve delante de su realidad moral, produciendo traumas diversos.
F.E. - Sin duda tanto encarnar como desencarnar deben ser procesos que pueden fácilmente desconcertar al
Espíritu; no en balde pasamos de un hábitat en el cual estamos ya acostumbrados para adentrarnos en un
viaje (y esto es válido para cualquiera de los dos planos de vida) repleto de incógnitas. Sin embargo, no
debemos obviar la realidad y ésta es que para muchos de los Espíritus que inician uno de esos viajes, en
cualquiera de los dos sentidos, no se ha producido una comprensión de su real situación antes de adentrarse
en la otra realidad. Así, pues, muchos Espíritus encarnados no comprenden el verdadero sentido de la vida y
desencarnan conservando la ilusión de sentirse en el mundo material, a pesar de no tener cuerpo; y
también, en la otra situación, hay Espíritus que encarnan sin haber sido conscientes de su estancia en el
plano extra-físico. Así, paradójicamente, que “ese choque pueda causar reacciones muy variadas”, incluso
traumas, será una señal inequívoca de progreso ya que denotará que empezamos a estar “despiertos” ante
el cambio producido.
D.K. – “El periespíritu, correlacionado con el espacio hiperfísico, está constituido de elementos
energéticos de gran plasticidad, expresando la realidad mental y moral del ser, que en él se
estampa de modo visible y, muchas veces, inconveniente y forzado.
F.E. - Debemos alabar una vez más la capacidad de síntesis del Dr. Regis para, en poco más de dos líneas,
condensar, a grandes trazos, la constitución plástica del periespíritu, así como su capacidad para delatar
claramente esa realidad mental y moral del Espíritu. Puede leerse, al respecto, en el artículo de Kardec
“Fotografía y Telegrafía del pensamiento” (“Obras Póstumas”):
“Cuando el pensamiento crea imágenes fluídicas, se reflejan en la envoltura periespiritual como en un espejo, y
como esas imágenes de objetos terrestres que se reflejan en los vapores del aire; toma en dicha envoltura un
cuerpo y se fotografía en ella hasta cierto punto. Si un hombre, por ejemplo, concibe la idea de matar a otro,
por impasible que esté su cuerpo material, el fluídico es puesto en acción por el pensamiento del que
reproduce todos los matices; ejecuta fluídicamente el gesto, el acto que tiene intención de realizar; su
pensamiento crea la imagen de la víctima y toda la escena se pinta, como en un cuadro, del mismo que está
en su espíritu.”
D.K. – “De ahí que Allan Kardec categorizó como “errante” el estado del Espíritu que allí se
encuentra, considerando que la permanencia en el plano extrafísico está relacionada con la
necesidad de progreso individual y colectivo. En el estadio evolutivo medio de la humanidad
terrena, el punto de referencia es la vida corpórea, ya que ahí elabora progresivamente su
identidad.
F.E. - Sin duda el empleo de las palabras “errante” y “erraticidad”, propuestas por Kardec (“El Libro de los
Espíritus”, Libro II, Cap. VI) pueden generar un cierto desconcierto pues, inevitablemente, las vinculamos a
leyendas tales como “el judío errante” o “el holandés errante”, personajes condenados a vagar eternamente
sin obtener la paz. Sin embargo no es este el concepto que nos transmite Kardec. Para Kardec la erraticidad
es el estado normal de los Espíritus en el intervalo comprendido entre dos encarnaciones y, en ese estado,
hay Espíritus de todo tipo.
En cuanto a que, en el nuestro estado evolutivo, “el punto de referencia es la vida corpórea”, estamos
totalmente de acuerdo con el Dr. Regis. Para el común de los Espíritus vinculados a este planeta el mundo
corporal es más importante, para nuestra evolución, que el mundo espiritual. Aquí, “estamos” más
despiertos, más conscientes y tenemos más libertad de acción. Es aquí donde aprendemos lo que es el “Más
Allá”, hasta que llega el momento en que “allá” seremos más conscientes de nosotros mismos y seremos
capaces de actuar con más libertad y conocimiento de causa.
D.K. – “Las comunicaciones de los Espíritus muestran que el plano extrafísico, de modo alguno es
un local organizado, dirigido por una autoridad central, como sugieren las ideas del cielo y el
infierno cristianos. Es un plano, tal como el corpóreo, abierto a las más diversas y contradictorias
manifestaciones de personas y grupos.
Pero, como en todo el Universo, en ese aparente caos, la directriz de la Ley divina se establece,
sea por la jerarquización de los Espíritus, sea por las presiones de la realidad moral e intelectual
que cada uno desenvuelve y vive. Todos siguen los rumbos del producto de sí mismos.
F.E. - Se observa una aparente contradicción entre estos dos últimos párrafos ya que, por un lado, se dice
que el plano extrafísico no parece ser un lugar organizado y, por otro lado, se afirma que se establece la
directriz de la Ley divina. La Ley Natural o divina nos permite, con un amplio margen de maniobra, una
expresión libre de sentimientos y emociones -positivos y negativos-, expresión que puede dar una falsa
imagen de caos. Pero, como no podría ser de otra manera, ese aparente caos está realmente tutelado y
controlado por una autoridad superior, que denominamos genéricamente como Ley Natural, que regula
coherentemente el ejercicio de nuestra libertad.
D.K. – “Es un plano caótico, semejante al de la vida corpórea. Es comprensible, pues, al final, allí
desembarcan diariamente las multitudes que dejan la vida corporal con sus realidades. Y se
agrupan según las simpatías, vibraciones o los sentimientos.
F.E. - Esta es una realidad que algunos espiritistas noveles no alcanzan a comprender y es que, después de
desencarnar, no nos convertimos en sabios y no lo comprendemos todo, sino que llegamos al plano extrafísico
con nuestras realidades, buenas y malas, y, también, con nuestras ideas fijas que constituyen un
lastre costoso de abandonar (véase el párrafo final de este capítulo).
D.K. – “La gran mayoría parece que permanece alienada.
“Algunos se reúnen y forman grupos y organizaciones específicas, crean y mantienen lugares
bien organizados, como oasis, islas de convivencia, que están dirigidas hacia el bien,
estableciendo uniones mentales y actitudes positivas. Se ligan a los encarnados que permanecen
en la misma línea de comportamiento.
“Otros forman agrupaciones dirigidas hacia el mal, con organizaciones jerárquicas y policiales
específicas. Esos grupos relativamente organizados, conforme a la naturaleza de sus intenciones
y deseos, por no poseer abertura para una vida fuera de los parámetros de la corporeidad,
pueden establecer una red de vínculos mentales con los encarnados que permanecen en la
misma faja vibratoria, en procesos vampíricos y simbióticos.
“Están, además, los “independientes”, personas y grupos aleatorios, especie de vagabundos
extrafísicos que, incluso sabiéndose “muertos” no consiguen vivir fuera del ambiente corporal.
La variedad parece grande. Hay los que solamente andan por ahí, sin rumbo fijo, uniéndose
eventual o firmemente a muchos encarnados de la misma especie mental. Existen los que se
aíslan, los que niegan la inmortalidad, los que cultivan depresiones, persiguiendo las intenciones
desviadas del envolvimiento mental deprimente, configurando el escenario general de un plano
extrafísico bastante conflictivo.
F.E. - Excelente resumen el que nos traza el autor de la distribución y organización de los Espíritus
desencarnados; es un resumen muy sobrio y muy realista, alejado de cualquier planteamiento fantasioso.
Nos parece muy adecuada la expresión de “vagabundos extra-físicos”. Tal vez cabría la diferenciación de
otro subgrupo, el de los Espíritus profundamente turbados y casi inmunes al ambiente espiritual que les
circunda, debido a la alta densidad de su periespíritu, fruto de su ignorancia y de sus pretéritas e
inadecuadas actuaciones. Cabe suponer que estos últimos deben estar tutelados por entidades
pertenecientes a esos “oasis de convivencia” de que nos habla el Dr. Regis, ya que nadie está exento de una
atención superior.
D.K. – “Esa realidad global de la vivencia de los seres humanos, tanto en el mundo corpóreo,
como en el extra-corpóreo, da una idea de la naturaleza de las relaciones entre los encarnados y
desencarnados, echando por tierra, la natural inclinación de considerar a los “muertos” como
portadores de sabiduría natural. Kardec dijo que los consideraba colaboradores y no reveladores
predestinados. Así debe ser.
F.E. - Recordemos aquel lúcido texto de Kardec, inserto en “Obras Póstumas”: “Procedí con los Espíritus
como hubiera procedido con los hombres: me sirvieron, desde el más pequeño al más grande, como medios
de estudio; nunca como reveladores predestinados”
Y, en ese mismo texto, señala Kardec: “Uno de los primeros resultados de mis observaciones fue el darme
cuenta de que los Espíritus, no siendo otros que las almas de los hombres, no poseen ni la soberana sabiduría
ni la soberana prudencia; que su saber era proporcionado a su progreso, y que su opinión no tenía más valor
que el de una opinión personal. Esta verdad, reconocida desde el principio, me preservó del grave escollo de
creer en su infalibilidad y de formular prematuras teorías sobre la palabra de uno solo o de varios de ellos.”
Ojalá que todos los espiritistas comprendiéramos, y pusiéramos en práctica, estas sabias consideraciones de
Kardec. Sin duda ello redundaría en una mejor imagen del Espiritismo ante el mundo, amén de servir de
depurativo de las fantasías e incongruencias que, en demasiadas ocasiones, se encuentran en las
producciones mediúmnicas.
D.K. – “La permanencia en el plano extrafísico, como vemos, tiene colores dispares. Algunos no
soportan quedar lejos del mundo corpóreo y para ellos reencarnar es una necesidad emocional.
Otros, al contrario, se adaptan a la vida fuera del cuerpo somático y se resisten cuanto pueden al
retorno. Hay los que demoran el regreso por dificultades que experimentan al no poder afirmarse
como Espíritus y a veces enloquecen.
F.E. - Debemos tener la seguridad de que nadie se quedará sin la oportunidad de reencarnar, cuando ésta
sea conveniente, estemos conformes o no con ello. Afortunadamente otros, con más criterio que nosotros,
decidirán cuando será el momento oportuno de emprender otra incursión en el plano material.
D.K. – “Aunque en una visión genérica, el Plano Extrafísico en modo alguno sea un lugar
disciplinado, hay, ciertamente, un centro coordinador, una fuente dirigente que se manifiesta
siempre que sea necesario. Ese centro directivo, constituido de Espíritus elevados actúa,
suplementa, buscando promover el equilibrio personal y grupal. Parece no haber una unidad
definitiva, sino centros específicos y múltiples dirigidos por un gobierno objetivo y firme. Grupos
y organizaciones reúnen los prosélitos de las religiones como el catolicismo, el protestantismo, el
judaísmo, el islamismo, el candomblé, la umbanda, para citar las que vienen a la memoria sin
esfuerzo.
F.E. - Hay espiritistas que se desaniman a la vista de la situación amoral e inmoral de nuestro mundo, como
si no existiera un poder superior espiritual que condujera adecuadamente el rumbo de esta nave que es la
Tierra. Estamos totalmente de acuerdo con el autor en cuanto a la existencia de “un centro coordinador”, de
“una fuente dirigente”, en suma, de “un gobierno objetivo y firme”. Ha de haber, sin ningún margen de
duda, un “equipo directivo” compuesto por Espíritus inteligentes, instruidos y con alta moralidad que dirijan
el destino de esta escuela que es nuestro planeta. Y si su actuación no es más contundente con los desvíos
que se observan en nuestra sociedad, no es porque no puedan o no sepan, sino porque el estado actual de
cosas es el adecuado para el aprendizaje de los Espíritus vinculados a este proyecto evolutivo. Además los
Espíritus tenemos libre albedrío, por restringido que éste pueda ser, y, evidentemente, tenemos la
posibilidad de manifestarlo, ya hacia el bien, ya hacia el mal. Hemos de tener la confianza de que ese equipo
espiritual está perfectamente capacitado para tomar las decisiones oportunas y hemos de saber, que ese
equipo nos tutela y ampara siempre. Lo que ocurre es que, muchas veces con nuestras incongruencias, nos
apartamos de esa tutela; por ello debemos culparnos a nosotros mismos por la mayoría de nuestros males y
no al mundo espiritual.
D.K. – “Algunos pocos son espíritas. Eso deshace una impresión muy difundida de que al morir
todos se tornan espíritas, y debería aumentar la vigilancia sobre el tenor de las comunicaciones
mediúmnicas.
F.E. - Este último párrafo se merece todos los resaltes posibles. A veces cuesta comprender que en el
hiperespacio energético que interactúa con nuestro planeta no haya muchos espiritistas. Esto no debería
extrañar tanto. La respuesta a la pregunta de ¿cuántos espiritistas hay encarnados en el planeta Tierra?
sería, sin duda, muy pocos. ¿Y hemos de sorprendernos, pues, de que haya, también, pocos en el mundo
espiritual?
Por otra parte hay que aplicar a rajatabla la recomendación del Dr. Regis en cuanto a la necesidad ineludible
de “aumentar la vigilancia sobre el tenor de las comunicaciones mediúmnicas”; ello nos librará de muchos
sinsabores. ◙

miércoles, 11 de julio de 2012


          



 
          O brasileiro Mauro de Mesquita Spinola é outro estudioso a se destacar na programação do XXI Congresso Espírita Pan-Americano, da Cepa, em setembro, quando discorrerá sobre “A Teoria Espírita da Reencarnação” durante apresentação da Mesa Redonda I, cujo temário geral destacará "As Diferentes Teorias Reencarnacionistas: Convergências e Singularidades Face à Teoria Espírita”.

          Criador e  coordenador do  Webcurso de Espiritismo, um curso  à distância  que apresenta  a doutrina com visão laica e livre-pensadora, o professor-doutor e livre docente em Engenharia, Mauro Spinola é um grande conhecedor do espiritismo kardecista. Suas principais áreas de estudo e interesse são o centro espírita, a mediunidade, o animismo e as contribuições do Espiritismo à organização social, o que tem desenvolvido sempre de forma dinâmica e competente.
          É presidente do Centro de Pesquisa e Documentação Espírita (CPDoc), de Santos - que desenvolve e publica estudos sobre temas espíritas da atualidade - e diretor do Centro de Estudos Espíritas José Herculano Pires, de São Paulo, filiado à CEPA. Integra também a equipe do programa radiofônico Momento Espírita, da Rádio Boa Nova, de Guarulhos. Seus contatos com o espiritismo iniciaram-se na infância e ainda jovem foi diretor do Departamento de Mocidade da União das Sociedades Espíritas – USE, Regional São Paulo. Escreveu o livro “Centro espírita: uma revisão estrutural” (Edições CPDoc).
          Atualmente professor Associado do Departamento de Engenharia de Produção da Escola Politécnica da Universidade de São Paulo, Mauro possui graduação em Engenharia de Eletrônica pelo ITA -Instituto Tecnológico de Aeronáutica (1979), Mestrado em Computação Aplicada pelo INPE - Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (1986), Doutorado (1999) e Livre-docência (2008) em Engenharia pela Escola Politécnica da USP. Realiza pesquisas nas áreas de Engenharia de Produção, Gestão da Tecnologia da Informação e Produção de Software há mais de 25 anos, ministrando aulas de graduação e pós-graduação nas mesmas áreas. Coordena o Curso MBA Executivo Gestão de Operações Produtos & Serviços da Escola Politécnica da USP, ministrado em parceria com a Fundação Vanzolini, da qual foi Conselheiro durante 5 anos e diretor de Educação, no período de 2008/2009.
         Como consultor de empresas, Mauro Spinola coordena e participa de treinamentos e projetos de avaliação e melhoria de processos de sistemas em organizações industriais e de serviços.

 
Visite a página: www.congressocepa2012.com.br
         



 




--
Visite a página oficial da CEPA
www.cepainfo.org
Visite a página oficial do XXI Congresso Espírita Pan-Americano
www.congressocepa2012.com.br