EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



miércoles, 30 de marzo de 2016

El cuchillo de Pachita

Lorenzo León Diez


El testimonio más exhaustivo sobre Pachita, la santa (como la llama Jacobo Grinberg, aunque ésta replica: “Yo no soy una santa, mírame más jodida que tú y yo juntos”) lo aporta él mismo en el libro que escribió sobre ella (Pachita. Heptada, 1990). A partir de que la conoció, la chamana es una presencia constante en su obra, una referencia fundamental para la teoría de la sintergía.

Fotografía
Onésimo Gallardo
Pero es importante reseñar brevemente los testimonios de otros dos hombres que estuvieron a su lado. El primero es Alejandro Jodorowsky, quien  asistió a sus intervenciones durante tres años, los días viernes, y que escribe su experiencia, primero como ayudante, y luego como operado (La Danza de la realidad. Mondadori 2001).  El otro testimonio, de gran profundidad, es de Maurice Cocagnac (Conversaciones con Pachita y Carlos Castaneda. Indigo, 1993) fraile dominico y lexicógrafo bíblico que llegó a México a final de la década de los setenta acompañando a un amigo gravemente enfermo de cáncer. Su nivel espiritual es reconocido de inmediato por Pachita y, como lo hacía con quienes lo merecían, lo integró a su equipo de operaciones. La obra  tiene un mérito especial, pues está escrita desde la “conciencia acrecentada”, que se manifiesta por su lenguaje exacto y poético a la vez: “El cuerpo vendado (de los operados), envuelto en su sábana blanca, se convierte en una imagen fosforescente. No es en absoluto una momia a la sombra de la tumba, sino un capullo de seda o una crisálida, lugar de fecundas latencias, cuna de las metamorfosis”.
Es interesante notar que Pachita siempre actuaba acompañada; tal parece que los cuerpos de los ayudantes eran necesarios para la acción del “Espíritu”. Sus manos colocadas en las heridas o sus brazos entrelazados y Pachita misma, tenían la función de servir de canal a otras manos invisibles que, no obstante, Jacobo Grinberg dijo nunca haber visto. Otros testigos las describen, como es el caso de Memo, hijo de Pachita y quien sería heredero del “don” de la madre (aunque, según Jodorowsky, el que siguió operando fue otro de sus hijos, Enrique) y doña Candelaria, una anciana que hacía las veces de afanadora en el quirófano.
Es sorprendente el texto que le fue dictado a Maurice Cocagnac por Pachita a los pocos días que ella murió (el médico que la atendió – cuenta Jodorowsky- no pudo firmar de inmediato el certificado de defunción porque el pecho del cadáver estaba caliente. Ese calor duró tres días. Sólo entonces se la pudo declarar muerta) en un estado de trance que él llama
”el sueño del despierto” (Henri Michaux había hablado de este estado en su libro Modos del dormido, modos del que despierta)y donde se ve en acción el concepto de la lattice o el hipercampo, creado por Grinberg. “El mundo –dice el fraile- no es un espectáculo sino un misterio, marcado por el sello de la Palabra creadora”.

Fotografía
Bárbara Guerrero, Pachita
Carlos Castaneda asistió también a una sesión de operaciones de Pachita y se la refiere, incrédulo, a Don Juan (El conocimiento silencioso, Emece, 1987) quien le explica: “El arte y el poder de esa mujer consistían en borrar las dudas de los presentes. Al hacer eso, ella podía permitir que el espíritu moviera sus puntos de encaje. Una vez que esos puntos estaban en una nueva posición, todo era posible. A fin de crear un ambiente adecuado para la intervención del espíritu, no tenía compasión”.
El arte de curar y el de escribir se muestran en las obras de Grinberg, Jodorowsky, Cocagnac y Castaneda como saberes simultáneos. Estos autores cruzan la frontera de lo artístico y lo científico para incursionar en el “poder materializador del lenguaje”. El centro es lo literario, pero los desarrollos palabrales tocan la totalidad que nos permite la “conciencia de unidad”.
El amor y el terror
Se confirma en la versión de Jodorowsky la relación de Pachita con Los Pinos (que le costaría a Grinberg salir del grupo de Pachita al término de su libro, pues Margarita López Portillo le solicitó que no dijera que allí había conocido a la chamana): “Habiendo oído hablar tanto de ella, la esposa del Presidente de la República (José López Portillo) la invitó a una recepción nocturna en el patio del Palacio de Gobierno. Allí había numerosas jaulas con diversas variedades de pájaros. Cuando llegó Pachita, aquellos cientos de avecillas despertaron y se pusieron a trinar como si saludaran al alba”. Esta situación entre la curandera y los pájaros  también es registrada por Grinberg.
Al narrar su encuentro con Pachita, Jodorowsky  describe cómo es introducido a una habitación en penumbra. Yacen en el suelo varios cuerpos envueltos en sábanas ensangrentadas. Cómodamente sentada en un sillón estaba la vieja bruja, limpiándose la sangre de las manos. Era pequeña, gorda, con una larga frente abombada y un ojo más bajo que el otro, como caído, velado por una membrana blanca. Ella acepta al visitante cariñosamente, él le pide ver sus manos. Se sorprende. La palma de aquella mano tenía la suavidad y la pureza de una virgen de quince años. Y luego sigue un evento de materialización. Entre la base de sus dedos medio y anular brilló un objeto metálico, muy pequeño. Era un triángulo dentro del cual había un ojo (el símbolo que Jodorowsky utilizaría  en la película El Topo). Él le pide lo deje observar sus operaciones y ella lo cita para una sesión posterior. Cuando llega, unos días después, Pachita le hace leer un poema. De pronto, la que parecía una anciana cansada, lanza un grito estentóreo, alza el brazo derecho y se pone a hablar con voz de hombre: ¡Hermanos queridos, doy gracias al Padre por permitirme estar de nuevo con ustedes! ¡Traedme al primer enfermo! Jodorowsky es testigo de cosas increíbles. Ver a esa mujer, poseída, esgrimir su gran cuchillo y hundirlo en la carne de los pacientes, haciendo surgir chorros de sangre, era alucinante. En el quirófano había sólo un catre estrecho provisto deun colchón forrado con plástico. El paciente debía traer una sábana, un litro de alcohol, un paquete de algodón y seis rollos de vendas. Cubriendo el lecho con su sábana el enfermo se acostaba. Un ayudante, de manera ceremoniosa, le pasaba un largo cuchillo de monte a la curandera. La empuñadura estaba recubierta y forrada con una cinta negra de aislar y la hoja sin filo tenía grabado un indio con penacho. Jodorowsky narra una operación de vejiga: la vieja auscultó el interior del vientre, levantó la mano, hizo un gesto y aparecieron unas tijeras. Cortó algo que produjo una insoportable hediondez. Luego sacó una nauseabunda masa carnal que Enrique (su hijo) envolvió en papel negro. Después extrajo de un frasco la nueva vejiga. La colocó junto a la herida y fue absorbida, sin que nadie la empujara, hacia el interior del cuerpo. Colocó los algodones embebidos en alcohol sobre el tajo. Los presionó un momento, limpió la sangre y la herida, sin dejar cicatriz, desapareció.

Fotografía
Jodorowsky emulando a Pachita
Jodorowsky la oyó decir: “Yo sé quién de aquí morirá y cuándo. Sé cuantos días tiene todo aquel que me viene a visitar” o “No se preocupen por la sequía. Mañana haré llover”. “Nada más doy un empujón y salgo de mi cuerpo. A veces voy a visitar lugares: Siberia, el Monte Blanco, Marte, la Luna, Júpiter”. “Cuando caigo en trance, vivo en el astral. Si alguien despedaza mi cuerpo, el Hermano lo reconstruye” (el Hermano era la entidad espiritual que ocupaba el cuerpo de Pachita cuando esta entraba en trance).
Lo mismo que a Grinberg, que duda de lo que está viendo, Pachita obliga a Jodorowsky a meter la mano en la herida de un operado. Si se trataba de hacer una transfusión, porque el paciente se estaba desangrando, el Hermano metía el extremo de un tubo de plástico en su propia boca y el otro extremo en un agujero del brazo y comenzaba a escupir litros de líquido rojizo. Y como a Grinberg le había pasado, el director de cine regresa a su casa a las doce de la noche, alucinado, cubierto de sangre. Pero a diferencia de éste, Jodorowsky no sólo es testigo y ayudante en estas extraordinarias prácticas, sino también sujeto de una intervención.
En una ocasión Jodorowsky iba acompañado de una bella mujer en un restaurant de la avenida Insurgentes, cuando se le acercó un hombre que dijo llamarse Carlos Castaneda, ser  su admirador y desear gustoso hablar con él. Este encuentro lo refiere  Jodorowsky en el mismo libro en el que escribe sobre Pachita (La danza de la realidad) y en algunas entrevistas. Es un relato delicioso por tratarse de quienes se trata. El hecho es que se citan en el hotel de Castaneda y se encuentran conversando sobre la posibilidad de una colaboración para filmar una película con brujos reales, cuando repentinamente Castaneda es atacado por un dolor de estómago y una diarrea fulminante. Se despiden apresuradamente. A  partir de ese día, Jodorowsky sufre un intenso dolor en el hígado. Como ya operaba con Pachita, le declara su dolencia. Al frotarle el vientre con un huevo, como lo hacía con sus pacientes, la santa le informa: “Niño querido del alma, aquí tienes un tumor. Te voy a operar para arrancártelo de cuajo”. Lo ve palidecer y  riendo, le dice lo mismo que dijera alguna vez a Grinberg: “Llevo más de setenta años operando, miles de personas han sido abiertas por el cuchillo del Hermano. Si hubiera ocurrido un percance a alguno de los pacientes, hace tiempo que estaría en la cárcel”.
Con una irresistible curiosidad, Jodorowsky decide entregarse a la experiencia para saber qué se siente operarse en tan raras circunstancias. Se quita la camisa. Un par de tijeras aparece en la mano de la curandera “Hizo un rollo con mi piel y dio un corte. Oí el ruido de las dos hojas de acero. Comenzó el horror. Aquello no era teatro. ¡Sentí el dolor que siente una persona a la que le cortan la carne con unas tijeras! Corría la sangre y pensé que me moría. Después, me dio una cuchillada en el vientre y tuve la sensación de que lo abría dejando mis tripas al aire. ¡Espantoso! Nunca me había sentido tan mal. Durante unos minutos que me parecieron eternos, sufrí atrozmente y me quedé blanco. Pachita me hizo una transfusión. A medida que escupía su extraño líquido rojo por el tubo de plástico que me había embutido en la muñeca, sentí poco a poco que me invadía un agradable calor. Después levantó mi hígado sangrante y comenzó a tirar de una excrescencia que tenía. ‘Vamos a arrancarlo de raíz’, afirmó el Hermano. Y yo padecí, aparte del olor a sangre y de la horrorosa visión de la víscera granate, el dolor más grande que había sentido en mi vida. Chillé sin pudor. Dio el último tirón. Me mostró un pedazo de materia que parecía moverse como un sapo, la hizo envolver en papel negro, me colocó el hígado en su sitio, me pasó las manos por el vientre cerrando la herida y al momento desapareció el dolor. Me vendaron, me envolvieron en la sábana, me llevaron al salón y me acostaron entre los otros operados. Allí me quedé inmóvil media hora, feliz de estar vivo. Pachita, limpiándose la sangre, se arrodilló junto a mí, me tomó las manos y me preguntó cómo me llamaba. Luego, me estrechó entre sus brazos y me entregué a ellos con sed de madre. Cuanto más pedí, más me dio. Quise un infinito cariño, obtuve un infinito cariño. Sí, Pachita conocía el alma humana y sabía utilizar muy bien una terapia que mezclaba el amor y el terror”.

Maurice Cocagnac
Al morir Pachita el “don” pasó a su hijo Enrique, que viajó a Francia a operar y allá lo encontró otra vez Jodorowsky, llevando a su hija como paciente. Entonces, constata que las operaciones han disminuido en crueldad. Se lo hace notar a un ayudante y éste le responde que de encarnación en encarnación el Hermano iba progresando y que últimamente había aprendido a no hacer sufrir a los pacientes. 
Las fibras del alma
El testimonio del padre Maurice Cocagnac como ayudante de Pachita ilumina desde una perspectiva distinta lo que sucedía en ese exclusivo, y en buena medida anónimo, círculo que convocaba la santa. A diferencia de Jacobo Grinberg, que combina en su libro sobre Pachita la descripción vívida de las operaciones, su propia introspección –pues él, por su parte, comienza un diálogo interno con el Hermano- y su teoría sintérgica; y de Alejadro Jodorowsky, que se ocupa sobre todo de la “técnica” que más tarde aplicaría en su propia práctica (a la psicomagia, el psicochamanismo y la psicogenealogía- el masaje inicático lo crearía influido por otra chamana: Doña Magdalena), Cocagnac acentúa la naturaleza espiritual que comporta la enfermedad ante Pachita. Escrito verdaderamente en un estado de “conciencia acrecentada”, su libro incluye un fragmento revelador que nos hace pensar en las teorías de la lattice y las supercuerdas, esta última comentada por Miguel Paz (http://homepage.mac.com/penagoscoscorzo/ensayos5.html) en su artículo comparativo entre esta teoría de la física moderna (creada por Michio Kaku) y la Sintergía de Grinberg. Si leemos el fragmento de Cocagnac a la luz de estas ideas, podemos imaginar que se refieren a la misma cosa. Hay que recordar que para Grinberg nosotros (o sea nuestro cerebro, y aquí podemos escribir también “el alma”) “interactuamos con una matriz informacional o campo informacional que todo lo abarca y envuelve y que contiene a cada una de  sus porciones toda la información. Es una matriz de tipo holográfico. En este nivel de cualidad de la experiencia no hay objetos separados unos de otros, sino que se trata de un extraordinario campo informacional de enorme complejidad”.
En la teoría de las supercuerdas –dice Paz- la estructura material del espacio-tiempo es un entramado o urdimbre de infinitas cuerdas inconcebiblemente delgadas y unidimensionales, las cuales, dependiendo de su fase, pueden percibirse como partículas. ¿Por qué hay tantas de ellas? se pregunta Michio Kaku. En la teoría de las supercuerdas, una cuerda tiene un tamaño de 10 a 20 (10 elevado a la 20) veces más pequeño que el de un protón (absolutamente invisible para el ojo humano). Reseña Paz que para esta teoría una partícula subatómica es tan sólo un modo de la vibración de la cuerda. Cada partícula correspondería, así, a una resonancia diferente. Ninguna partícula es por sí misma fundamental. Un electrón no es más fundamental que un neutrino…lo es cuando poseemos medios para ver su estructura última. Según esta teoría, si pudiésemos supermagnificar cualquier partícula, veríamos finalmente una pequeña cuerda vibrante (vibración que –de paso- sólo podría tener lugar en universos de 10 dimensiones). De hecho, según esta teoría, la materia no viene a ser otra cosa que las armonías creadas por estas cuerdas vibrantes.

Jacobo Grinberg / Operación de páncreas
Grinberg cita a Pachita: “Un conjunto de vibraciones espirituales se reúnen alrededor mío para diagnosticar”. Y reflexiona: “Cuando Pachita opera, ella, el Hermano y el enfermo, forman una unidad. En realidad Pachita se opera a sí misma cuando injerta un riñón, se atraviesa a sí misma cuando utiliza su cuchillo de monte”. Y Doña Candelaria, quizá la más antigua ayudante de Pachita, le hace esta observación a Grinberg cuando éste se mueve de cierta manera dentro del cuarto de operaciones de la chamana: “Estás alterando la energía. Estiras los ´cordones` y no debes hacerlo”.
Ahora resumiremos lo que, ya muerta, le dijo (en sueños) Pachita al fraile Cocagnac: “El alma necesita un ligamento. Es un conjunto de fibras independientes. Demasiado independientes. Las fibras del alma pueden desfibrarse, como las de la madera, como las una gavilla cuando se corta la cuerda. Cada fibra estira por su lado. Y cada fibra la estiran fuerzas que nos superan. (..) El alma es una construcción entrelazada (..). A veces hay que desligar el alma cuando las fibras se superponen, se lesionan, estiran cada una por su lado. Hay que extender esas fibras, redistribuirlas y ordenarlas para entrelazarlas otra vez. El ligamento del alma no merma su libertad. El ligamento es la libertad del alma. No se puede hablar del alma si no hay ligamento. Las fibras del alma y del cuerpo son de la misma naturaleza (..). En el hombre hay fibras que lo sostienen todo. Al principio son muy frágiles. Con el tiempo se vuelven más resistentes que el sisal. El trabajo del verdadero médico consiste en fortalecer las fibras del ligamento. Hay plantas que tienen el espíritu del ligamento. (..) No hay que estirar demasiado del ligamento. O se rompe, y el alma de desfibra, o el ligamento estrangula el alma. El ligamento debe sostener, mantener, con flexibilidad. No es fácil y puede ser peligroso. Las fibras del alma son las fibras del cuerpo que se han vuelto luminosas. Juntas son luminosas. Separadas o demasiado apretadas, se ennegrecen y se pudren. A veces hay que aflojar y a veces hay que apretar, eso es la salud. Es morir guardando bien apretadas las fibras luminosas. (..) El verdadero médico ayuda al hombre a desenvolverse. ”
Una cosa más: la carne desgarrada, las heridas que abre el cuchillo de Pachita, son frías, no calientes. Esto lo comprueba Jodorowsky cuando la santa lo obliga a tocar. Un miembro del grupo de operaciones (Guillermo Leuder, quien condujo a Jodorowsky hacia Pachita, lo mismo que a Maurice Cocagnac) le dice: se debe a que el Hermano realiza esos trabajos en una dimensión astral, distinta a la nuestra. Y Pachita explica, a su vez: “Cuando caigo en trance vivo en el astral, si alguien despedaza mi cuerpo, el Hermano lo reconstruye”.
Matar a la muerte
A diferencia de Grinberg y Jodorowsky, que relatan escenas muy  sangrientas, Cocagnac no describe la naturaleza de su visión aunque reconoce que “todos los asistentes ven lo mismo”. Es interesante notar cómo la experiencia con Pachita suscita (aunque todos vean lo mismo) distintas reacciones y reflexiones. Grinberg es el científico que puede especular de acuerdo a sus conceptos en el acto mismo de la curación: “Puse mucha atención en el corte y me percaté (..) que parecía no ejercer presión alguna o realizar esfuerzo considerable y que bastaba con el contacto sutil del metal de la hoja del cuchillo sobre la piel, para que ésta se abriese (..) Realmente ese cuchillo no es lo que aparenta, inclusive ni siquiera sería necesario utilizarlo”. En el proceso de estas experiencias Grinberg piensa: “Somos uno y nuestro cuerpo no tiene límites. En la física contemporánea una partícula aparentemente separada de otras es en realidad la intensificación de un rango de frecuencia del mismo y único Campo Cuántico. Lo mismo acontece con la conciencia. Cada conciencia proviene de una conciencia global y unificadora del todo. Cada ser está en camino hacia la unidad con el todo y sufre diferentes experiencias para llegar. La frecuencia del Campo Neuronal se incrementa con la evolución. En cierta etapa, el campo se confunde y se vuelve indistinguible de la estructura del espacio. Se convierte uno con este último y así la conciencia individual se establece en un contacto íntimo con lo absoluto e indiferenciado”. Con Pachita, Grinberg descubre que “el espacio está organizado y que una de las bases del contacto es reproducir tal organización en el sistema nervioso”.

Jacobo Grinberg y un
colega en su laboratorio
Jodorowsky  es el artista que reconoce la acción de Pachita como arte o terapia sagrada (no pone el acento en su vínculo con el Hermano y tampoco atribuye su capacidad curativa a una entidad externa). “La vi abrir una cabeza, sacar sesos cancerosos y meter allí nuevo tejido encefálico. Esa ilusión táctil y óptica, si ilusión era, iba acompañada de efectos olfativos, el olor de la sangre, la hediondez de los cánceres y daños…y de efectos auditivos: el ruido acuoso de las vísceras, o el resonar de los huesos cortados por una sierra de carpintero. (..) Si eran trampas, eran trampas sagradas”. 
Cocagnac es el místico: “Veo llagas abiertas que me remiten a mis heridas secretas, toco tejidos deteriorados que me recuerdan que el alma también puede tener equimosis”. El cuchillo de Pachita, “planea no para cortar la piel, sino para cortar el pedúnculo que transmite la angustia al corazón”. Cocagnac penetra en las raíces simbólicas del acto: “Miro en la temblorosa claridad de la habitación el cuchillo de Pachita que se convierte en una espada ritual, no una caricatura de bisturí. Su simbólico filo penetra las junturas del alma y separa el yo henchido por el miedo del que se mantiene fuera del alcance del terror”.
 Esa sería la función del acto vivido en carne propia por Jodorowsky, separar. El cuchillo rotura “el punto de unión” del que habla Cocagnac, o el “punto de encaje”, al que se refiere Don Juan, o unifica el “campo neuronal” con la lattice o hipercampo, que menciona  Grinberg.
Todos los asistentes ven lo mismo, afirma Cocagnac, pero él no va a relatar qué es lo que ven, pues “cabe preguntarse si se trata de una alucinación colectiva. Podría serlo si se entiende por esa expresión algo más que una divagación o una extravagancia. De hecho, se trata más bien de otra manera de percibir la enfermedad y la muerte, de otra forma de recibir la propia fragilidad y los signos precursores de su propia desaparición”. El sacerdote francés, dentro del grupo que rodea a Pachita, se siente “atrapado en un campo de fuerza que me desborda y no me extraña la coincidencia de la visión”. El cuchillo de Pachita es “el arma que puede matar a la muerte” ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cómo opera para lograrlo? Cocagnac explica que Pachita provoca una regresión psicológica del paciente a la infancia (“¿Qué quieres muchachito?” “Niño querido del alma” “¿Cómo estás mi cariñoso?” “Hijito mío”, etc.), y aunque su voz es masculina en la voz del Hermano, no deja de ser en todo tiempo la madre, que con la sola direccionalidad de su voz hacia el sujeto, desprende de sí su ego, su creencia de que es insustituible, su obtusa preocupación por sí mismo. Ya nada más entrando a esa habitación en penumbra, el paciente se echa a temblar, el terror es un principio de esta curación. “Cuando el hombre no deja de compadecerse con su suerte, se vuelve obtuso y a veces peligrosamente idiota, sea cual sea su coeficiente intelectual. La flecha del espíritu pierde el filo y las plumas, ya no puede volar más allá de la preocupación por sí mismo”, entonces el cuchillo cambia el “punto de unión” obtuso por su suplemento agudo, “separa el yo henchido por el miedo del que se mantiene fuera del alcance del terror”.
Cocagnac afirma que el cuerpo tiene conciencia interna. “Pachita creía que el cuerpo humano tiene una conciencia propia, sabe cosas que la conciencia que se expresa con el lenguaje tiene dificultades para comprender”. El fraile dominico se sumerge al lado de la santa, siempre en un estado de oración: “Al margen de la oleada de miedo me siento sumergido, con Robert (el paciente que acompaña), en un baño de pura amistad (..)una plegaria que no pide nada. He abierto los ojos a otra cosa, no a otro mundo ni a un más allá fantasmagórico, sino a este mundo de aquí, liberado del miedo, de la angustia que lo abotaga, lo paraliza y lo entrega sin defensa a los caprichos del destino. Comprendo mejor la expresión miedo servil: el señor miedo sostiene el extremo de la cadena, donde están atrapados los condenados a vivir bajo su imperio. En algunos casos la enfermedad es una escapatoria, una tentativa de evadirse de la galera del miedo.” O, como dice Jodorowsky: “Las enfermedades desde cierto punto de vista son sueños, mensajes que denuncian problemas no resueltos”.

Pachita conversando con Leo, un ayudante
La medicina chamánica –nos dice Cocagnac- actúa sobre los indicios del cuerpo, que son los síntomas, la manifestación de un desarreglo orgánico pero también factor de desorden. Plantea el francés que “el ritual de borrar mágicamente los signos de la enfermedad puede despojar al síntoma de su poder de angustia, que constituye un factor negativo. La cura chamánica no es un juego de manos, establece una especie de transferencia sobre el curandero y reduce así las resistencias, empezando por las que se expresan con el lenguaje. De hecho, el enfermo apenas pregunta y se sume en un silencio que se convierte en abandono, confianza, disponibilidad. En ese silencio, el curandero puede ver a su enfermo y ver su enfermedad, es decir, percibir a su paciente como una totalidad, y la enfermedad como los puntos frágiles o de ruptura de su ligamento orgánico. (....) Pachita, mediante la sugestión, captaba a sus pacientes para llevarlos a su primera infancia, cuando el cuerpo del in-fans se expresaba sin ser preso de un discurso aprendido.”
Jacobo Grinberg, sin embargo, a diferencia de Jodorowsky y Cocagnac, puede diferenciar nítidamente a Pachita de la entidad que la posee: “Me di cuenta que yo ya no confundía a Pachita con el Hermano y que ya los veía como dos personalidades separadas una de otra”. La integración de Jacobo en el equipo de operaciones le permite entrevistar a otros protagonistas de los eventos. Candelaria le dice: “Yo veo que alrededor de sus manos (de Pachita y de los ayudantes) hay otras manos. La verdad es que sólo veo el cuerpo del enfermo sin ropas y esas manos. Casi no veo las manos suyas, ni las de Pachita. Esas otras manos brillan más y siempre me asustan. Por eso ya ve que no me acerco. Sí, usan instrumentos. Cortan y saturan y paran la sangre y son muy rápidas. La verdad es que las manos de usted las ocupan esas manos brillantes y yo sé que cuando usted mueve un dedo, ellas son las que lo hacen pero usted no se da cuenta”. Y Armando, ayudante, le refiere: “El trabajo operatorio no termina con la operación. Los seres siguen trabajando los injertos, ligando conductos, dando energía y restableciendo y fortificando las células”. Y una enferma que es entrevistada por Grinberg: “Veía muchísimas manos. Las sentí muy claramente dentro de mi cuerpo. Eran 10 o 20 o 40 manos que rápidamente me tocaban los riñones y la vejiga. Algunas tenían uñas y me rasguñaban, pero todas operaban y no se estorbaban”.
Con Pachita, Jodorowsky comprende que  “en el mundo mágico no sólo la fe jugaba un papel esencial sino también la obediencia”. Cocagnac apunta algo sobre este tema perturbador, pues los indicios o síntomas “no son simples elementos significativos, sino que también pueden constituir uno de los factores del mal (.) La persona que teme padecer cáncer puede interpretar algunos trastornos benignos como signos de la existencia de ese mal. Ese error puede influir en su organismo, alterar su sistema defensivo y convertirse a su vez en un factor mórbido”. Dice Pachita (citada por Grinberg) a una paciente que regresa no obstante  ya fue operada: “Mi cariñosa mujercita, su cáncer está curado y usted no lo ha entendido. Cuando uno piensa que está mal, el cuerpo se enferma”. Y  Grinberg completa: “El dolor es la transformación de la experiencia consciente de lo que previamente es un manejo de la lógica neuronal a través de circuitos hipercomplejos”.
Cocagnac acompañó desde Francia a dos enfermos, refiere Jodorowsky (no coincidió con él en su estancia, pero supo del caso y luego de su libro). A ambos pacientes, antes de que regresaran a su país, les dijo Pachita: “Niños queridos, ya están curados. Dejen de tomar medicinas y por nada del mundo consulten a un médico antes de seis meses.” Uno, apenas regresó a París “reunió a una junta médica. Los resultados fueron lapidarios: el cáncer aún estaba allí. El hombre murió un mes más tarde. Por el contrario, el otro operado dejó de ingerir píldoras y no vio a doctores durante seis meses. Cuando estos lo examinaron, se quedaron con la boca abierta: el corazón estaba sano, funcionando como el de un muchacho joven”. Jodorowsky escribe que, “aunque no se creyera en el poder de la bruja, era conveniente darle todas las posibilidades de actuar siguiendo al pie de la letra sus instrucciones. Más tarde apliqué esto a la Psicomagia. Un acto psicomágico debe ser realizado al pie de la letra, como un contrato. El consultante se compromete a obedecer. Si no lo hace o si transforma las indicaciones, por prejuicios, miedo o comodidad, el inconsciente se da cuenta de que puede desobedecer y la curación no se realiza”.
La concepción azteca de la energía
Varias veces El Hermano, por boca de Pachita, le insiste a Grinberg: “Mira, nunca hicimos sacrificios, hacíamos lo que has visto (.) Eso era para aprender. No es cierto que lo hacíamos por crueldad, investigábamos”. Pocos historiadores y arqueólogos de la sociedad azteca han penetrado en el sentido del sacrificio. Uno de ellos es Christian Duverger (La flor letal, economía del sacrificio azteca, FCE, 1993). Los aztecas sabían –dice- como lo ha demostrado Jaques Soustelle, “que el espacio penetra en el tiempo (.) En el mundo azteca, la religión, la moral y la política se confunden en la esfera de las ciencias físicas (.) El sacrificio no es el fruto de alguna barbarie inhumana y gratuita, es esencialmente, tecnología. (.) ¿No practicamos la desintegración del átomo que tiende precisamente a destruir la estabilidad de ciertos elementos para provocar una liberación de energía nuclear? Al descubrir que la ruptura de su núcleo atómico libera una parte de las energías que se concentraban en mantener la unión ¿no ha revelado la física moderna el espíritu secreto del sacrificio? ¿No desempeña el sacrificio en la sociedad azteca la misma función que el reactor atómico o el acelerador de partículas de nuestras sociedades contemporáneas?”.
La existencia de Pachita es un fenómeno médico, místico, cultural, pero esencialmente es un manifiesto energético. La masa de personas que pasaron por sus manos tuvo un impacto todavía insospechado en la psique popular (es más, historietas como Hermelinda Linda quizá no son ajenas a su actividad). El legado de terapias como las que propaga Jodorowsky tienen a Pachita en su base. Teorías físicas como la que creó Jacobo Grinberg están sustentadas en las acciones probadas de la chamana; la subcultura de la mexicanidad que permea una vasta gama de expresiones, encuentra en el nombre de Pachita un argumento de su trascendencia e, incluso, el pensamiento teológico más fino,  como el del dominico Cocagnac, aceptan la pureza de su espiritualidad. Las ediciones en puerta de la obra de Jacobo Grinberg, serán un acontecimiento que renueve su enigmático mensaje, situado en la raíz y la superficie de la cultura mexicana.

Ciclo Literario.
El URL de este documento es http://www.cicloliterario.com/ciclo71abril2008/elcuchillo.html

lunes, 28 de marzo de 2016

Konstantin Raudive Phone Contacts

domingo, 27 de marzo de 2016

VOCES DEL MÁS ALLÁ

miércoles, 23 de marzo de 2016

Entrada nueva en Grupo Espírita de La Palma

ENSEÑANZAS DE GANDHI

by idafe

Cabecera enseñanzas de Gandhi

ENSEÑANZAS DE GANDHI

LA DEMOCRACIA Y EL PUEBLO

Mi concepto de democracia consiste en que el más débil debe tener las mismas oportunidades que el más fuerte. Esto jamás puede lograrse salvo mediante la no violencia.

Creo que la democracia auténtica sólo puede originarse en la no violencia. La estructura de una federación mundial sólo puede erigirse basándose en la no violencia, y la violencia debe ser totalmente desechada de los asuntos mundiales.

Por lo tanto, la regla áurea de la conducta es la tolerancia mutua, en razón de que nunca pensaremos todos de la misma manera y siempre veremos la Verdad fragmentariamente y desde distintas perspectivas. La conciencia no es una misma cosa para todos. Si bien es una excelente guía para la conducta individual, la imposición de esa conducta a los demás es una insoportable intromisión en la libertad de conciencia de cada uno.

Las diferencias de opinión nunca deben significar hostilidad. Si así fuera, mi mujer y yo hubiéramos sido enemigos irreconciliables. No conozco, en el mundo, dos personas que no sostengan opiniones distintas, y como yo soy adepto del Gita siempre me he propuesto tratar a todos aquellos que difieren de mí con el mismo afecto que siento por los más próximos y queridos.

Si queremos evitar que la ley y el capricho de la multitud rijan el desenvolvimiento de la comarca, quienes afirman que dirigen las masas deben rehusarse decididamente a ser guiados por ellas. Creo que el mero enunciado de la opinión personal y el sometimiento a la opinión de la masa no basta, aún más, en problemas de vital importancia, los conductores deben obrar contrariamente a la opinión de las masas si éstas no cuentan con razones para sustentarla.

Es inútil un conductor cuando actúa contra el dictado de su conciencia debido a que lo rodean personas que sostienen toda suerte de puntos de vista. Si carece de una voz interior que lo sostenga y lo guíe, navegará a la deriva como un navío sin timón.

En materia de conciencia, la ley de la mayoría no cuenta.

Estoy absolutamente convencido de que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad.

El verdadero demócrata es aquel que valiéndose de medios exclusivamente no violentos defiende su libertad y, por lo tanto, la de su patria y, en última instancia, la del género humano.

La democracia disciplinada y lúcida es lo mejor del mundo. Una democracia llena de prejuicios, ignorante y supersticiosa se debatirá en el caos y hasta es posible que llegue a destruirse a sí misma.

MUJERES

Creo firmemente que la salvación de la India depende del sacrificio y de la lucidez de sus mujeres.

Según mi opinión, de la misma manera en que hombre y mujer son fundamentalmente uno, en esencia también sus problemas deben ser uno.

En ambos el espíritu es el mismo. Ambos viven la misma vida, tienen idénticos sentimientos. Cada uno es complemento del otro. Ninguno de los dos puede vivir sin la activa ayuda del otro.

Pero de múltiples maneras el hombre ha dominado a la mujer desde épocas remotas y así se ha creado en la mujer un complejo de inferioridad. Ha creído en la validez de la interesada prédica del hombre según la cual es inferior a él. Pero los profetas de la humanidad la han reconocido su igual.

Si yo hubiera nacido mujer, me habría rebelado contra cualquier pretensión del hombre de que la mujer ha nacido para ser su juguete. Mentalmente me he transformado en mujer para penetrar en su corazón. No pude penetrar en el corazón de mi mujer hasta que no me decidí a tratarla de manera diferente de la que acostumbraba, y de ese modo le devolví todos sus derechos despojándome de todos los supuestos derechos que me concedía mi condición de marido.

La mujer debe dejar de considerarse a sí misma el objeto de la lujuria masculina. La solución está más en sus manos que en las del hombre...

Si la no violencia es la ley de nuestro existir el futuro pertenece a la mujer…

POBREZA EN MEDIO DE LA ABUNDANCIA

Debiéramos avergonzarnos de descansar o de disponer de una comida completa mientras haya un hombre o una mujer físicamente aptos sin trabajo o sin alimento.

Le es permitido al mundo... reírse de mí porque me desprendo de toda propiedad. Para mí ese desprendimiento ha sido una ganancia positiva. Me agradaría que la gente compitiera conmigo en mi satisfacción. Es el más valioso tesoro que poseo. ¬ Por lo tanto acaso sería válido afirmar que aunque predico la pobreza soy un hombre rico!

Nadie ha sugerido nunca que el opresor pauperismo pueda conducir a algo que no sea la degradación moral.

Para el pobre lo económico es lo espiritual. No se puede ofrecer otro estímulo a esas multitudes hambrientas. Les resultaría indiferente. Pero si les entregáis alimentos os considerarán su Dios. Son incapaces de ningún otro pensamiento.

Aun en un mundo más perfecto fracasaríamos en el intento de evitar las desigualdades, pero podemos y debemos evitar la rivalidad y la amargura.

La idea de la guerra de clases no me atrae. En la India una guerra de clases no sólo no es inevitable sino que inclusive puede evitarse si hemos comprendido el mensaje de la no violencia. Quienes hablan de la guerra de clases como de algo inevitable no han comprendido las implicaciones de la no violencia o las han comprendido sólo a flor de piel.

No puede terminarse con la explotación del pobre por medio de la destrucción de unos cuantos millonarios, sino eliminando la ignorancia del pobre y enseñándole a no cooperar con sus explotadores. Esto también convertirá a los mismos explotadores. Inclusive he sugerido que en última instancia eso colocaría a ambos en una situación de camaradas iguales. El capital en sí mismo no es un mal; lo que está mal es su uso injusto. El capital, de una u otra manera, siempre será necesario.

El absoluto renunciamiento a todas las posesiones personales es algo que muy pocos, inclusive entre la gente común, son capaces de poner en práctica. Todo cuanto legítimamente puede esperarse de la clase acaudalada se reduce a que conserve su riqueza y su talento en depósito y los use para servir a la sociedad. Pedir más significaría matar a la gallina de los huevos de oro.

AUTODISCIPLINA

La civilización, en el verdadero sentido de la palabra, no consiste en la multiplicación de necesidades sino en su deliberada y voluntaria restricción. Sólo eso suscita felicidad y satisfacción reales y aumenta la capacidad de ser útil.

La perfecta salud sólo puede lograrse viviendo en obediencia a las leyes de Dios y desafiando el poderío de Satanás. La verdadera felicidad es imposible sin verdadera salud y la verdadera salud es imposible sin un estricto control del paladar. Todos los demás sentidos automáticamente son controlados cuando el paladar ha sido controlado. Y aquel que ha conquistado sus sentidos, en realidad ha conquistado el mundo íntegro...

He aprendido mediante amargas experiencias la única y suprema lección para preservar mi cólera, y así como el calor preservado se transforma en energía, de igual manera nuestra cólera controlada puede transformarse en un poder capaz de mover el mundo.

El hecho no consiste en que no me encolerice sino en que retengo la cólera. Cultivo la cualidad de la paciencia como la falta de cólera, y por lo común tengo éxito.

Es equivocado e inmoral intentar escapar a las consecuencias de nuestros propios actos. Está bien que una persona sobrealimentada padezca dolores... Está mal que alimente su apetito y que luego escape a las consecuencias tomando medicinas...

Mi resolución ya está tomada. En el solitario camino de Dios en el que me he internado, no necesito compañeros terrenales. Por lo tanto, dejemos que quienes lo deseen me acusen de impostor, tal como ellos imaginan que lo soy, aunque no lo digan de manera tan explícita. Eso podría desilusionar a millones de personas que insisten en considerarme un Mahatma. Debo confesarlo: la perspectiva de que me bajen del pedestal me complace extraordinariamente.

«AHIMSA» O EL CAMINO DE LA NO VIOLENCIA

La primera condición de la no violencia es la justicia en absolutamente todos los aspectos de la vida. Acaso eso sea mucho esperar de la naturaleza humana. Sin embargo, no lo creo así. Nadie debiera dogmatizar acerca de la capacidad de la naturaleza humana para degradarse o elevarse.

Así como uno debe aprender el arte de matar en el aprendizaje de la violencia, de la misma manera debe aprender a morir en el aprendizaje de la no violencia.

Si meramente amamos a quienes nos aman, eso no es no violencia. Sólo existe la no violencia cuando amamos a quienes nos odian. Sé cuán difícil es acatar esta gran ley del amor... El amor al que odia es lo más difícil. Pero, por la gracia de Dios, aun esto tan difícil se torna fácil de cumplir si queremos hacerlo.

Comprendo que las naciones, igual que los individuos, sólo pueden formarse por medio de la agonía de la Cruz y no de otra manera. La alegría no procede de las penas que infligimos a los demás sino de las penas que sobrellevamos voluntariamente.

Algunos amigos me han dicho que la verdad y la no violencia están fuera de lugar en la política y en los asuntos mundanos. No estoy de acuerdo con ellos. No las he utilizado como instrumentos para la salvación individual. Su ingreso y su aplicación a la vida cotidiana ha sido mi ininterrumpida práctica.

El principio fundamental de la no violencia se basa en abstenerse de la explotación en cualquiera de sus formas.

La historia nos enseña que aquellos que, sin duda por motivos honestos, han acosado a los hambrientos utilizando la fuerza bruta contra ellos, a su vez se han transformado en presa de la enfermedad de los conquistados.

Si yo no puedo tener nada que ver con la violencia organizada del gobierno, aún mucho menos tendré que ver con la desorganizada violencia del pueblo. Preferiría que entre ambos me aplastaran.

Objeto la violencia cuando parece obrar bien; este bien es sólo temporario; el mal que infiere es permanente.

Jesucristo y Sócrates representaron la forma más pura de resistencia pasiva o fuerza espiritual. Para todos esos maestros el cuerpo no significaba nada en comparación con el espíritu.

No me opongo al progreso de la ciencia en sí misma. Por el contrario, el espíritu científico de Occidente suscita mi admiración, y si esta admiración tiene restricciones, ello se debe a que los hombres de ciencia occidentales no respetan la creación inferior de Dios. Aborrezco la vivisección con toda mi alma.

RELIGION Y VERDAD

Cuando hablo de religión no aludo a la formal ni a la ritualista, sino a esa religión que se encuentra por debajo de todas las religiones y que nos enfrenta cara a cara con nuestro Creador. (1)

Sé... que nunca hubiera conocido a Dios si no hubiera luchado contra el mal, aún a costa de la vida misma.

Me esfuerzo por ver a Dios a través del servicio prestado a la humanidad pues sé que Dios no está en el cielo, ni aquí abajo, sino en cada uno. Si un hombre llega al corazón de su propia religión, también ha llegado al corazón de las otras.

Las religiones son distintos caminos que convergen en el mismo punto.

¨Qué importa que tomemos distintos caminos siempre que lleguemos a la misma meta? En realidad, hay tantas religiones como individuos.

Que nadie, ni por un momento, abrigue el temor de que un estudio reverente de las otras religiones pueda debilitar su fe en la propia. El sistema hindú de filosofía considera que todas las religiones contienen en sí elementos de verdad y prescribe e impone una actitud de respeto y reverencia hacia todas ellas.

Creo en La verdad fundamental de todas las grandes religiones del mundo.

MISCELÁNEA

No deseo prever el futuro. Sólo me concierne preocuparme por el presente. Dios no me ha concedido dominio sobre lo que vendrá.

El objetivo siempre escapa de nosotros. Mientras mayor sea el progreso, mayor la comprensión de nuestra falta de mérito. La satisfacción reside en el esfuerzo, no en el resultado. Plenitud de esfuerzo es plenitud de victoria.

Si en apariencia tomo parte en política, ello se debe exclusivamente a que en la actualidad la política nos rodea igual que el abrazo de una serpiente del que no podemos desasirnos por mucho que lo intentemos. Por lo tanto, deseo luchar con la serpiente.

Niego ser un visionario. No acepto que me atribuyan santidad. Estoy en la tierra... Me siento inclinado a debilidades tan numerosas como las vuestras. Pero he visto el mundo. He vivido en el mundo con los ojos abiertos. He soportado las pruebas más tremendas que han recaído en el destino del hombre. He soportado esta disciplina.

Lo que es válido para los individuos es válido para las naciones. No se puede perdonar demasiado. El débil nunca puede perdonar. Perdonar es atributo de los fuertes.

Preferiría que la India pereciera antes de que conquistara la libertad con el sacrificio de la verdad.

Si no tuviera sentido del humor me habría suicidado hace mucho tiempo.

De alguna manera soy capaz de extraer lo más noble de la humanidad y eso me permite mantener mi fe en Dios y en la naturaleza humana.

Es una mala costumbre afirmar que los pensamientos ajenos son malos, que sólo los nuestros son buenos y que quienes sostienen puntos de vista distintos de los nuestros son enemigos de la patria.

La bondad debe unirse a la sabiduría. La mera bondad no basta. Se debe conservar el sutil discernimiento que acompaña al valor espiritual y al carácter. En una situación crucial debemos saber cuándo hablar y cuándo permanecer en silencio, cuándo obrar y cuándo evitar la acción.

En esas circunstancias la acción y la no acción se vuelven idénticas en vez de ser contradictorias.

Lo que más me ha asombrado en la vida de Tolstoi es el hecho de que practicara lo que predicaba y de que admitiera que en su búsqueda de la verdad nada era demasiado arduo... Fue el más notable apóstol de la no violencia que haya producido la época actual.

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Nota del Grupo Espírita de La Palma:
1) Aún concordando en todo con el «espíritu» de las palabras del maestro Gandhi, preferimos designar a esto, simplemente, como ESPIRITUALIDAD. Dios no tiene religión.
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sábado, 19 de marzo de 2016

LOS MUERTOS NOS HABLAN FRANCOISE BRUNE

Entrada nueva en Grupo Espírita de La Palma

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by idafe

Gabriel Delanne retrato con marco

RECORDANDO A GABRIEL DELANNE (1857 - 1926)

A LOS 90 AÑOS DE SU DESENCARNACIÓN:

NECROLÓGICA DE GABRIEL DELANNE

Reproducimos aquí la Necrológica que dedicó con motivo de la muerte de Gabriel Delanne, la revista La Luz del Porvenir (3ª época), órgano del Centro Espírita La Buena Nueva (Barcelona) en su número 160, correspondiente al mes de marzo de 1926.

El deceso, que  había ocurrido pocas semanas antes, en la mañana del 15 de febrero, motivó que la publicación barcelonesa dedicase el siguiente número de manera casi monográfica a glosar su figura y resaltar el significado de su obra en el panorama espiritista.
La Luz del Porvenir nº 160 Abril 1926_cabecera

Gabriel Delanne, amigo y maestro, acaba de dejar la envoltura después de haber cumplido una misión brillante entregado al Ideal; luchando en las vanguardias hasta cuando las privaciones y las flaquezas de su salud le obligaron a recluirse en su hogar, ciego e impedido, limitando considerablemente sus posibilidades de acción.

LA LUZ DEL PORVENIR se honra hoy dedicando este número a su memoria, como prueba de afecto y de admiración al amigo, al luchador y al maestro.

Portada La Luz del Porvenir Abril 1926

GABRIEL DELANNE: ÚLTIMOS DÍAS DE SU VIDA

Los que han vivido en la intimidad de nuestro ilustre amigo, saben cuánto le ha martirizado por largo tiempo el sufrimiento físico. Presa de intensos dolores reumáticos desde hacía largos años, últimamente no podía andar sino ayudándose con un bastón en cada mano. Su cuerpo torturado era asiento de otros muchos males que se iban sucediendo y combinando para no dejarle un momento de reposo. Más que andar, se arrastraba con penoso esfuerzo, con reprimidos ayes y contracciones de dolor. Procuraba, sin embargo, disimular heroicamente sus sufrimientos, para no alarmar a sus familiares y amigos. Sufría sonriendo, para no hacer sufrir a los demás. Gran sensitivo, evitaba con exquisita delicadeza herir la sensibilidad ajena.

Una nueva calamidad vino en los últimos años a cebarse en él: una enfermedad en los ojos, que hizo necesaria una cruenta y dolorosa operación y le dejó casi del todo ciego. Hubo de renunciar desde entonces a salir de casa; no pudo asistir ya a conferencias ni reuniones; viose imposibilitado de tomar parte en el último congreso espírita internacional; y cuando sobrevino hace algunos meses el fallecimiento de la fiel compañera de su vida, no tuvo el consuelo de poder acompañar el cadáver a la última morada. No hay que decir cuánto le afectó aquella cruel separación.

En medio de tanta amargura, pese a la decrepitud lamentable de su cuerpo físico, se mantenía en él vigorosa, maravillosamente clara y serena, la vida espiritual, la luz de su inteligencia privilegiada. El progresivo decaimiento de la larva carnal parecía sublimar cada vez más las potencias del alma. Conservaba una memoria felicísima, que con estupor de todos respondía infaliblemente a todas las consultas, precisando fechas, rectificando nombres y datos minuciosos sobre sucesos lejanos, citando textualmente largos pasajes de autores antiguos y modernos acerca de cada materia consultada.

Delanne se había quedado sólo con su hija adoptiva, Susana, cuya gentil juventud ha sido como una lucecita entre tantas sombras. Ella es la que ha endulzado los postreros días del maestro, a fuerza de cariño filial, de abnegación y solicitud incansable. Largos ratos permanecía el pobre anciano con la cabeza apoyada en un hombro de la joven, dejando vagar el pensamiento por las regiones etéreas y buscando en ese entrañable afecto el valor para vivir un poco más, 'hasta ver asegurado el porvenir de Susana.

Ya por último comenzó a flaquear sin remedio su resistencia prodigiosa; tuvo desvanecimientos, accesos de tos asfixiantes, fiebre casi continua; las medicinas no producían afecto en el organismo agotado ni el estómago admitía casi ningún alimento. Dejó de fumar, su único placer, y en ello vieron sus íntimos un mal augurio. El día 13 de Febrero, al intentar incorporarse en su sillón, desfalleció de pronto y hubo que acostarlo. Algo aliviado al día siguiente, aun pudo recibir a algunos amigos y sostuvo la conversación con ellos con su lucidez y amenidad acostumbrada. Fue el postrer fulgor de la luz pronta a apagarse.

Por la noche le oyó Susana murmurar palabras incoherentes. Acudió a su lado y lo encontró ya inconsciente, bañado en copioso sudor, con los ojos desorbitados y la lengua negra e hinchada. Llamado un médico a toda prisa, ordenó la aplicación de sinapismos y de inyecciones de cafeína. El diagnóstico fue: insuficiencia cardíaca, crisis de asistolia inherente al reumatismo agudo.

Hubo un alivio momentáneo, durante el cual fueron alternando las horas de delirio de conciencia. El espíritu se iba arrancando penosamente su envoltura carnal, desgarrada por tantos dolores. Fijos los ojos en un punto vago del espacio, Delanne empezó a murmurar débilmente: "Mamá, mama...". Pareció ver a su madre que se acercaba para asistirle en sus últimos instantes y ayudarle en el tránsito hacia la otra vida. Distendidas sus facciones, pacificado el semblante en una expresión de bienestar, Delanne balbuceaba al agonizar las sílabas sagradas que aprendiera a pronunciar en la cuna. Con la imagen de su madre ante los ojos moribundos, afrontaba la muerte serenamente, como término augusto de una vida enteramente consagrada al Bien y a la Verdad, sin la más leve mancha de una mala acción.

Prolongose aquel estado por algunas horas y luego sobrevino dulcemente la agonía. A las 7 de la mañana del lunes, 15 de febrero, a la edad de 68 años, el cuerpo de Delanne dejó al espíritu en libertad.

El maestro murió sólo, sin otra compañía que la de su hija adoptiva, en silencio y lejos de toda agitación humana. Podría desearse que hubiera tenido una muerte menos oscura, menos solitaria. Sin embargo, esa despedida callada y sin aparato alguno es la más propia de quien como Delanne vivió con modestia y sencillez, en puro y desinteresado apartamiento de todas las vanidades terrenas. Nadie como él ha podido medir la mezquindad humana; nadie la ha juzgado con tan serena filosofía, con alma tan limpia de rencor.

Tal fue la muerte del apóstol, glorioso heraldo del ideal espiritista. De sus manos cansadas cayó la antorcha; pero el fuego que él encendió ya no se apagará jamás.

Fenecido el hombre, ida su alma a más alta morada, nos queda ardiente e inextinguible, en sus libros y en el ejemplo inolvidable de su vida, la luz de su espíritu inmortal.

París, Marzo de 1926.

G. B

ESQUELA DE DELANNE

Redactada siguiendo las indicaciones del Maestro.

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JUNTO A LA TUMBA DE DELANNE

El cuerpo de Delanne fue incinerado en el horno crematorio de Pére Lachaise, el día 18 de febrero a las 11 de la mañana. Un nutrido grupo de espiritistas y de amigos del maestro asistió a la ceremonia.

Numerosas coronas habían sido enviadas para rendir homenaje a los restos mortales de Delanne. Entre todas ellas llamaba la atención una de crisantemos rojos y amarillos con lazos de los mismos colores que ostentaban esta inscripción: "La Federación Espirita Española al maestro G. Delanne."

Varios oradores hicieron uso de la palabra. M. Chevreuil hizo notar que ese fallecimiento deja un hueco difícil de llenar en las organizaciones espíritas. "Delanne –dijo - se adelantó a la ciencia que iba a nacer con el nombre de Metapsíquica. Los frutos de su obra son tales, que al despedirle no hemos de decir qué tristeza, sino cuánta esperanza."

M. Philippe enalteció las virtudes morales de Delanne como espiritista, como filósofo y como hombre de ciencia, y agregó: "Él nos iluminará, ahora que posee la clave del gran enigma. No nos ha abandonado, está aquí, nos oye, y yo le digo: hasta luego, amigo mío, hasta pronto."

Hablaron luego los señores Forthuny, Ripert, Bodier, Regnault y Osty. El señor Lemoine terminó la serie de discursos con estas elocuentes palabras: "¿Dónde hallaste fuerza para superar tus dolores, sino en tus convicciones espíritas? Por tu saber científico y por tus virtudes morales ocupaste la más alta jerarquía dentro del espiritismo. Fuiste un hombre que honra a la humanidad y tu obra es inmortal."

Las cenizas de Delanne fueron luego depositadas en una urna provisional, para ser más tarde trasladadas junto a los restos de sus deudos.

El entierro fue civil; pero Delanne había recomendado que se hiciera constar formalmente que ha muerto creyendo en Dios, en la inmortalidad del alma, en la reencarnación y en la comunicación entre vivos v difuntos, según puede verse en la esquela que reproducimos en otro lugar.

La F. E. E. ha dirigido una comunicación a la señorita Susana Rabotin, hija adoptiva del venerable maestro y compañera fiel en su infortunio.

En dicha carta, después de expresar su condolencia y simpatía, dice el Directorio de la F. E. E.:

"El valor de Delanne y su obra íntegra - así en lo que deja escrito, como en el ejemplo de su vida fecunda, luminosa y llena toda por el esfuerzo hacia el Bien y la Verdad - son bien conocidos entre los espiritistas españoles. Se sabe aquí también qué lugar ocupaba usted en el corazón del maestro y cuan tiernamente lo ha merecido usted. Que Dios le bendiga, querida hermana, y que el espíritu de vuestro padre adoptivo guíe vuestros pasos hasta que tengáis la dicha de volverle a encontrar."

La "Revue Spirite", número de marzo, dedica al venerable maestro un artículo de despedida.

Dice en él - y es cierto - que el Espiritismo mundial se ha de enterar con aflicción profunda de esta separación. Y glosa esta frase del querido hermano: "Yo he sido siempre espiritista. El tiempo de mis primeros recuerdos se remonta a 1860. Mi padre era espiritista. Yo he aprendido el francés oyendo hablar, explicar o razonar el Espiritismo; y he formado mi conciencia sobre el mundo y sobre el ser humano por la práctica de este mismo razonamiento".

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martes, 8 de marzo de 2016

Entrada nueva en Grupo Espírita de La Palma

LAS VOCES DEL SILENCIO (XLII)

by idafe

Por: Óscar M. García

En los momentos en que somos capaces de acallar los "ruidos" que día a día nos saturan, llega el SILENCIO. Desde ahí la VOZ INTERIOR encuentra la posibilidad de manifestarse. Entonces las comprensiones instantáneas, las impresiones directas, las imágenes luminosas - es decir, la intuición espiritual - asoman, aportando la energía de la CERTIDUMBRE.


01-Las Voces del Silencio XLII
02-Las Voces del Silencio XLII
03-Las Voces del Silencio XLII

04-Las Voces del Silencio XLII

05-Las Voces del Silencio XLII
06-Las Voces del Silencio XLII
07-Las Voces del Silencio XLII
08-Las Voces del Silencio XLII
09-Las Voces del Silencio XLII
10-Las Voces del Silencio XLII