EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



martes, 7 de julio de 2015

JACQUES PECCATTE EDITORIAL PSICOLOGÍA Y ESPIRITISMO
JACQUES PECCATTE 
LE JOURNAL SPIRITE N° 94 OCTOBRE 201


                                                  CARL JUNG

A la luz del espiritismo, las particularidades de la psicología ya no se limitan a las nociones clásicas habituales basadas en el estudio de la personalidad de una sola vida que comienza con el nacimiento. Según la definición espírita, la individualidad es un todo indisociable dentro de la continuidad evolutiva de las vidas sucesivas del espíritu. Si bien los condicionamientos educativos y culturales tienen toda su importancia, es preciso enlazarlos también con la naturaleza de un espíritu preexistente que ya tiene su bagaje de experiencias vividas en las existencias anteriores. Marcado y perfilado por sus anterioridades, tiene su personalidad propia, una personalidad que será remodelada o al menos influenciada y acondicionada por su nuevo medio de vida. Hay entonces dos aspectos importantes en la psicología individual: por una parte la naturaleza espiritual preexistente de un espíritu que se ha construido una individualidad en el transcurso de las vidas, y por otra parte la impregnación educativa y cultural de la vida actual. Respecto a esta influencia del medio en la vida de hoy, ésta es recibida de manera diferente según la naturaleza propia del espíritu: una misma educación para los hermanos y hermanas no tendrá necesariamente los mismos efectos. Eso demuestra que cada individuo es único en sus rasgos de carácter que se han forjado con el correr de las anterioridades. Un niño podrá ser dócil ante las influencias parentales mientras que otro tendrá una actitud contestataria que muestra que no soporta esas influencias. La psicología moderna, que define las complejidades de la personalidad, nace de diversas corrientes, especialmente a partir de los trabajos de Freud y de Jung. Con relación a los desórdenes del comportamiento, éstos son atribuidos a las relaciones afectivas entre padres e hijos, relaciones armoniosas, alteradas o inexistentes según los casos. Es lo que permite analizar todo lo que conduce a los conceptos definidos en psicología como el complejo, la neurosis, la psicosis, la paranoia o la esquizofrenia. Apreciados de manera distinta por los precursores de la psicología, estos conceptos se apoyan sobre diferentes tesis según que uno se refiera a Freud, Jung, Adler, Lacan, Françoise Dolto, etc. Es bien sabido que Freud tuvo tendencia a reducir todo a impulsos sexuales, lo cual Jung refutó en parte, ampliando las sutilezas de la psicología con otras nociones. Si bien Freud se ha convertido en la referencia más conocida, sus conceptos han hecho escuela sobre todo entre los materialistas. Por su parte, Jung se ha vinculado más a la noción de espíritu, dentro de una visión más espiritualista que no oculta su eventual supervivencia, incluso su preexistencia. De niño, asistía a sesiones espíritas junto a su madre que era médium. Aun cuando explícitamente no hace mención de ello en sus teorías, se discierne allí muy bien que, en su investigación le ha conducido a una visión más amplia del inconsciente personal y del inconsciente colectivo. Abre horizontes que sobrepasan con mucho las limitaciones que quiso darse Freud. por Fuera de las escuelas oficiales de psicología clásica, sobre todo la freudiana, y en menor medida la jungiana, los conceptos menos representativos han nacido del desarrollo de espiritualidades tipo New Age, haciendo intervenir métodos nuevos a partir de la meditación y otras formas de prácticas que, se considera, producen equilibrio y resolución de problemas psicológicos. Es toda esta escuela llamada de desarrollo personal la que, dentro de una concepción psicológica paralela, ha dado diversas recetas basadas en la confianza en sí mismo, a fin de encontrar un mejor equilibrio. Estos son, de hecho, métodos que recurren a la autosugestión positiva que, a veces, permite controlar superficialmente los problemas, pero que no resuelve los verdaderos problemas de fondo cuando las personas están atadas a traumatismos inconscientes relativos a esta misma vida o incluso a una vida anterior. Y es extendiendo el inconsciente hasta las vidas pasadas, que se entra en otra problemática cuyas claves no son fáciles de encontrar. Si bien, en conjunto, la mayoría de los desórdenes psicológicos hay que buscarla en las inhibiciones de esta vida desde la infancia, existe en un telón de fondo una influencia más lejana relativa a las anterioridades, influencia constituida igualmente por inhibiciones sucesivas que forman parte de la personalidad total, es decir del espíritu en la suma de sus vidas desde su origen. A eso es preciso añadir de manera más concreta, las relaciones que se perpetúan de vida en vida: muy a menudo uno reencarna cerca de personas o familias que ya han sido parte de nuestro pasado, ya sea en relaciones armoniosas, o en relaciones conflictivas no resueltas. Esto también forma parte del bagaje psico-afectivo de cada uno, y aún tiene resonancia en la vida de hoy. Y desde este punto de vista, eso cambia muchas cosas en el modo en que abordaremos la psicología. No es que haya que olvidar los principios de la psicología clásica, pero a veces es necesario añadirle la impronta de las vidas pasadas, para comprender mejor las relaciones interpersonales que pueden perdurar desde hace varias vidas.

 ¿Qué sucede con la obsesión? 
Respecto al enfoque espírita, hemos visto, y vemos todavía, un cierto número de interpretaciones abusivas sobre las cuales debemos volver. En una visión simplificadora, numerosos espíritas y grupos espíritas se han focalizado sobre el fenómeno de la obsesión para explicar cierto número de comportamientos que habitualmente conciernen a la psicología clásica. Allí donde una persona manifiesta un desequilibrio compensado por una adicción (alcoholismo, tabaquismo, dependencia de la droga) se ha encontrado una explicación que se resume más o menos así: esta persona está bajo la influencia obsesiva de un espíritu turbado que satisface sus vicios a través de su víctima. Hay allí una extrapolación que nosotros no podemos suscribir. Si  efectivamente hay una relación sutil entre el mundo de los desencarnados y el de los encarnados, ¿es preciso por eso ver allí un dominio del más allá que produce una influencia tal que los humanos serían sistemáticamente juguetes de espíritus viciosos? Esta tesis no tiene en cuenta lo suficiente las fragilidades humanas que son suficientes, por sí mismas, para explicar los desórdenes conductuales. A partir de un simple análisis de la historia de las personas, de su trayectoria educativa, afectiva, familiar y social, se pueden poner en evidencia las inhibiciones y traumatismos que han conducido a diversos estados psíquicos alterados. Allí están los conocimientos de la psicología clásica que son ampliamente suficientes para explicar los desórdenes psíquicos y eventualmente para resolverlos a partir de una psicoterapia adaptada. Si bien a veces puede existir la obsesión, nosotros conocemos sus manifestaciones que por lo general son resultado de tentativas de comunicación espírita que han terminado mal, y los síntomas observados son pérdida de identidad y comportamientos desordenados o anacrónicos de una persona que ya no se reconoce como era antes. Es el psiquismo del sujeto que se encuentra alterado por una influencia externa a sí mismo, lo cual nada tiene que ver con adicciones o comportamientos destructores, inherentes a debilidades personales, y entonces no se necesita recurrir a la obsesión para explicar simplemente fragilidades psico-afectivas. Si se lleva más lejos el razonamiento, ¿habría que decir igualmente que los grandes criminales están bajo la influencia de malos Espíritus? Eso sería ignorar entonces que los malos Espíritus no son sólo desencarnados, puesto que ellos mismos han estado encarnados anteriormente, habiendo realizado sus propias fechorías. Luego, si un humano vicioso puede atraer a su entorno Espíritus que se le parecen, no es sino la ley de las afinidades: quien se parece se junta. Pero, no es que el criminal actúe bajo el impulso de una presencia obsesora; él actúa, en primer lugar, en función de sus propios impulsos y a lo sumo el espíritu desencarnado malsano aportará su parte de sutil influencia, que no es en sí misma el elemento determinante del crimen. En ningún caso podemos reducir o minimizar la parte de responsabilidad humana a través de la cual se comprueban todos los escollos del egoísmo y del orgullo. Sucede también que en materia de psicología, es preciso referirse a los valores morales que pueden dar ciertas orientaciones. Y lo esencial del mensaje espírita es que coloca en perspectiva una moral universal que puede ayudar a las personas que tienen graves desequilibrios. Una filosofía que da sentido, que permite comprender el sentido de la vida a la luz de la reencarnación, es a veces una solución inesperada, psicológicamente, para las personas afectadas que pueden recobrar el gusto por la vida y el sentido de los valores, aun cuando los traumatismos o inhibiciones no hayan sido controlados en profundidad.

sábado, 20 de junio de 2015

SEMINARIO VIRTUAL EN EL CIMA DE VENEZUELA
CORRIENTES Y TENDENCIAS EN EL ESPIRITISMO INTERNACIONAL
El Movimiento de Cultura Espírita CIMA de Venezuela se ha caracterizado en sus 57 años de vida institucional dedicados al estudio y divulgación de la Doctrina Espírita por un ejercicio sostenido de análisis y reflexión sobre asuntos doctrinarios de la más variada índole, sea de orden filosófico, científico, sociológico, moral o histórico, o también acerca de lo que se refiere a la marcha de las organizaciones espíritas de ámbito nacional e internacional.
Aprovechando los recursos ofrecidos por las tecnologías modernas, en los últimos años el CIMA viene realizando Seminarios virtuales en sus sedes de Caracas y Maracay, con la asistencia de centenares de miembros, con la participación de calificados expositores espíritas de diversas nacionalidades, principalmente argentinos, brasileños, españoles, guatemaltecos, puertorriqueños y venezolanos, que se hallan vinculados a las actividades programadas por la Confederación Espírita Panamericana (CEPA).
He aquí algunos de los Seminarios ya realizados: “Teoría y práctica de la mediumnidad”, “Fundamentos del Espiritismo Laico”, “Espiritismo, psicología y parapsicología”, “Naturaleza y propiedades del periespíritu”, “La doctrina social del Espiritismo”, “Creacionismo y Evolucionismo”. El próximo Seminario habrá de realizarse en Caracas el SÁBADO 18 DE JULIO DE 2015, en una jornada de 6 horas repartidas en dos etapas, una para los expositores invitados y otra para la discusión de los temas.
Se presentarán dos exposiciones. Una del brasileño Milton Medrán Moreira, quien habrá de referirse al kardecismo en Brasil en sus diversas modalidades, y a los movimientos paralelos como los que se originaron de los trabajos de Chico Xavier, Pietro Ubaldi o Ramatís, y a las características de la umbanda y otros sincretismos afrocatólicos.
La otra exposición correrá a cargo del venezolano Jon Aizpúrua quien presentará las diferencias históricas entre el kardecismo y el espiritualismo anglosajón, a la aparición de agrupaciones espíritas no kardecistas como el trincadismo o la escuela Basilio y a las prácticas mediúmnicas de origen indígena, africano, europeo o asiático.
Un gran evento para estimular el amor a la cultura espírita.

jueves, 18 de junio de 2015

terça-feira, 16 de junho de 2015

AMÉRICA ESPÍRITA - ANO XVIII - N.193 - JUNHO 2015




Acercando caminos
En la búsqueda de su realidad trascendente, el Ser Humano encuentra la Espiritualidad, y allí se encuentra con su multiplicidad, se da cuenta que nada es como parece, y que todo adquiere sentido a la luz de la Doctrina de las Vidas Sucesivas, pero que cada uno debe llegar a comprenderlo por sus propios medios.
Esta es la premisa que los Espíritus transmitieron a Kardec a mediados del Siglo XIX, en un momento de la Historia en que Occidente veía aflorar la luz del pensamiento racional, lógico, pero que a la vez vislumbraba que de algo se estaba perdiendo el Hombre, dando vueltas en círculos sin encontrar las respuestas adecuadas.
La Vida después de la Vida fue y es una salida a la disyuntiva entre la fe y la razón, una puerta luminosa que se abre a la Humanidad, una alternativa optimista en la comprensión del verdadero Sentido de la Existencia.
Debió transcurrir todavía un tiempo para que se comprendiera en profundidad el mensaje de los Espíritus, un tiempo que parece largo medido en términos de la Existencia pero mínimo en términos espirituales.
Con el nacimiento de la Psicología y los avances de la Medicina y la Ciencia se dieron pasos importantísimos para el derribo de los viejos paradigmas religiosos, de la perimida comprensión del fenómeno de la muerte física representada como algo oscuro y definitivo.
La sola representación de la muerte como un ser cadavérico vestido de negro y con una agresiva herramienta da una idea clara de la interpretación cargada de negatividad de ese fenómeno.
Hoy estamos pensando en la muerte física como una vuelta a la luz, a la verdadera vida, la del Espíritu.
Vivir desde esta nueva perspectiva puede dar al Ser Humano encarnado una renovada visión, una serenidad interior que lo ayuda a vivir mejor, con más seguridad, con más optimismo.
La Filosofía Espírita no resuelve los problemas cotidianos, pero les da una explicación tan clara y contundente que permite enfrentarlos positivamente, en la seguridad que si nos empeñamos tarde o temprano comprenderemos sus orígenes y los resolveremos.
En los últimos dos artículos de América Espírita hemos detallado la manera en que la Humanidad se ha acercado a la comprensión de la Vida del Espíritu.
En el próximo Congreso de CEPA intentaremos abordar la cuestión de este acercamiento. El Tema Central del  Evento será “La Espiritualidad en el Siglo XXI”, y allí tenemos la intención de dar la visión Espírita Laica y Progresista y también de acercar reconocidos investigadores e intelectuales que nos darán su visión.
Hay muchos caminos que están confluyendo en la búsqueda del Sentido de la Vida, y el Espiritismo, si logra trascender por su Filosofía, es capaz de hacer un aporte muy importante a la Humanidad.

VII Encontro do Livre Pensar Espírita
A Exuberância da Natureza e do Livre-Pensar Espírita
O organizador do evento, Herivelto Carvalho, Delegado da CEPA, no Estado do Espírito Santo, gracejava dizendo que aquele era o primeiro encontro rural da CEPA Brasil. Mais do que por isso, o VII Fórum do Livre-Pensar Espírita entra para a história da entidade por seu alto nível doutrinário e pela renovação do clima de afetividade e confraternização, no aprazível ambiente do Parque Hotel China, zona rural de Domingos Martins. Na infraestrutura logística do evento, teve também importante atuação a esposa de Herivelto, Ana Paula Carvalho.
O Encontro iniciou na noite de 29 de maio com interessante palestra de Herivelto, “A História da Tradição Livre-Pensadora Espírita”, evocando personagens importantes dos primórdios do espiritismo na Europa, e, depois, na América que cultivaram ideias semelhantes àquelas hoje desenvolvidas pelo segmento da CEPA.  O expositor recordou também o pensador espírita brasileiro, desencarnado em 2001, Krishnamurti de Carvalho Dias, que classificou o movimento da CEPA como o “segmento padrão”, por desenvolver, como propusera Allan Kardec, uma postura livre-pensadora e progressista, no trato das questões espíritas.
Seguiram-se, nos dias 30 e 31 de maio, as palestras: “O Estatuto Epistemológico do Espiritismo” (Leopoldo Daré); “A Metodologia de Pesquisa Espírita numa Abordagem Livre-Pensadora” (Mauro Spínola); “O Desenvolvimento da Compreensão da Filosofia Espírita” (Homero W. Rosa); “O Futuro da Filosofia no Movimento Espírita” (Marcelo Henrique); “As Consequências Filosóficas do Espiritismo para a Espiritualização da Justiça, da Educação e da Política” (Jacira J. Silva); “A Contribuição da Filosofia Espírita para o Desenvolvimento Ético da Sociedade” (Milton Medran); “O Espiritismo como Promotor do Diálogo entre a Ciência e a Filosofia (Herivelto Carvalho).
Atuaram como coordenadores das Oficinas onde foram proferidas as palestras: Alcione Moreno; Néventon Vargas; Rui Nazário e Delma Crotti.
Aconteceram, ainda, duas Mesas Redondas, propiciando a interação com todos os integrantes do Encontro: “Uma Visão Laica e Livre-Pensadora sobre os Fundamentos do Espiritismo”, coordenada por Mauro Spínola; e “Projetos Espíritas Livre-Pensadores de Atuação Sociocultural”, sob a coordenação de Leopoldo Daré.





Em vídeo, Dante convida para o Congresso
No encerramento do VII Encontro do Livre-Pensar Espírita(Domingos Martins/ES, 29 a 31 de maio), promovido pela Associação Brasileira de Delegados e amigos da CEPA, foi exibido um vídeo gravado pelo presidente da CEPA, Dante López, saudando os participantes e convidando para o XXII Congresso Espírita Pan-Americano, de 25 a 29 de maio de 2016, em Rosário, Argentina.
Dante espera uma grande participação de brasileiros no evento, chamando a atenção para a existência de voo regular entre São Paulo e a cidade sede do Congresso.



Neventon volta ao Conselho Nacional de Saúde
Durante reunião administrativa da CEPA Brasil, no Fórum de Domingos Martins, foi oficializada a designação de Néventon Vargas, Delegado da CEPA em João Pessoa/PB, e vice-presidente da Associação Brasileira de Delegados e Amigos da CEPA no Brasil, para representar a entidade junto ao Conselho Nacional de Saúde. Néventon deverá substituir Sandra Regis (São Bernardo do Campo/SP) após a etapa nacional da 15ª Conferência Nacional de Saúde, que acontecerá de 1º a 4 de dezembro de 2015.
Sandra, que vem ocupando a cadeira, precisará se afastar por força de dispositivo regimental, que limita a participação de representantes indicados pelas entidades. Néventon, em anos anteriores, já representou a CEPA e a CEPABrasil, junto àquele importante órgão definidor das políticas de saúde pública no Brasil.
Os participantes da reunião de Domingos Martins, de forma unânime, elogiaram a atuação de Sandra no CNS, destacando-se especialmente o esforço por ela desenvolvido, juntamente com outros conselheiros, no sentido de obter do Governo Federal a destinação de 10 por cento de suas receitas para as políticas de saúde. A cadeira da CEPABrasil junto ao Conselho Nacional de Saúde representa o segmento dos usuários do SUS.
(FOTOS NEVENTON E SANDRA, SE DER)

Enquete sobre Maioridade Penal
A gazeta mensal espírita virtual “Kardec Ponto Com”, editada em João Pessoa, PB., promoveu, na sua edição deste mês de junho, uma enquete entre seus leitores sobre tema em discussão no Congresso Nacional, a redução da maioridade penal de 18 para 16 anos.
Na mesma edição, a publicação ouviu vários pensadores espíritas sobre o tema, entre os quais, o vice-presidente da CEPABrasil, Néventon Vargas, e o ex-presidente da Confederação Espírita Pan-Americana, Milton Medran Moreira, ambos se havendo posicionado contra a medida que será votada no Parlamento brasileiro. Medran sustentou que trancafiar nos estabelecimentos penais do país jovens de 16 ou 17 anos “será jogá-los, irresponsavelmente, no cenário próprio ao desenvolvimento de suas eventuais tendências criminógenas ou despertá-los para isso”. Evocou a questão 796 de “O Livro dos Espíritos” onde os interlocutores de Kardec lamentam a existência de leis “que se interessam mais em punir o mal, quando já feito, do que secar a fonte do mal”. Para o articulista gaúcho, isso se aplica especialmente aos delinquentes jovens, cujos espíritos ainda estão suscetíveis a uma educação que os afaste do crime. Néventon defendeu, em sua manifestação, que “a sociedade não tem o direito moral de impor maiores sanções aos menores, quando ela tem se mostrado incapaz de combater a delinquência juvenil desde suas raízes”. Também defendeu que a legislação vigente, socioeducativa para menores delinquentes, é um ótimo estatuto legal, bastando que o Estado o execute convenientemente.

“Kardec Ponto Com”, uma publicação espírita plural e excelentemente editada pode ser vista a partir do blog http://kardecpontocom.blogspot.com.br/. Ali podem ser acessadas todas suas edições, desde janeiro de 2014.


Abertas inscrições para o Simpósio de Santos
O Instituto Cultural Kardecista de Santos – ICKS -, instituição brasileira filiada à Confederação Espirita Pan-Americana já está recebendo inscrições para o XIV Simpósio Brasileiro do Pensamento Espírita, tradicional evento criado por Jaci Regis.Como destacam seus organizadores, “o SBPE tem a peculiaridade da não existência de oradores convidados”. “Você prepara o seu trabalho, submete-o à Comissão Organizadora, e, depois de aprovado, vem apresentá-lo”.
As inscrições para o SBPE, no valor de 90 reais (valor válido até 30 de julho) já estão abertas. Todas as informações, incluindo hospedagem em hotel conveniado, podem ser buscadas no site do ICKS: http://icksantos.blogspot.com.br/

Por ocasião do Simpósio de Santos, ocorrerá também a Assembleia Geral bianual da CEPA Brasil, que deverá eleger seus dirigentes para o biênio 2015/2017. Aguarda-se, igualmente, uma delegação de dirigentes da CEPA da Argentina, para promover o Congresso que se realizará em Rosário, AR, em maio de 2016.

sábado, 13 de junio de 2015

Entrada nueva en Grupo Espírita de La Palma

PROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS DEL GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA – JUNIO 2015

by idafe

1209411_417391711702607_133979081_nPROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS DEL GRUPO ESPIRITA DE LA PALMA PARA EL MES DE JUNIO DE 2015

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Un cordial saludo a todos los habituales visitantes de este blog y también a quienes se van incorporando.

Ponemos a vuestra disposición el Programa de Actividades Públicas elaborado para el mes de junio de 2015. Un mes de fines de ciclos escolares y preludio de vacaciones, pero que en el Grupo Espírita de La Palma nos tomamos con el mismo ánimo y deseos de compartir de siempre.

Recordamos que todos los actos de este programa son de asistencia libre y gratuita y que la puertas de nuestro Centro permanecen abiertas para cuantas personas interesadas quieran participar en alguno de los eventos programados, así como para recabar información.

Tenéis a vuestra disposición el programa de junio en formato PDF en la sección «Actividades Públicas» de este blog, a la que podéis acceder clicando en la pestaña superior. Desde allí se puede consultar o descargar.

Laas conferencias se desarrollarán en nuestra sede social, ubicada en:

Av. Carlos Francisco Lorenzo Navarro, 69 - 1º D

38760 Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma - CANARIAS


domingo, 7 de junio de 2015

Entrada nueva en Grupo Espírita de La Palma

DIÓGENES DE SÍNOPE Y LA ESCLAVITUD

by idafe

Jean-Léon_Gérôme_-_Diogenes_-_Walters_37131Diógenes en un cuadro de Jean-León Gérôme (1860)

DIÓGENES DE SÍNOPE (412 - 323 a. d. C.)

Diógenes fue el más egregio de los cínicos griegos, pero jamás buscó ni encontró la concordia con la sociedad caduca que le rodeaba. En un tiempo de escarnio, esclavitud y destierro, su talante feroz, desvergonzado y austero le hicieron ganarse el sobrenombre de "perro".

De él se cuenta que fue hecho esclavo y vendido en una de las estampas más surreales de la historia filosófica. Por todo ello, el fundador -con permiso de Antístenes (446 - 366 a J.C)- de la Escuela Cínica decidió desposeerse de todo lo material y expresar un absoluto desprecio frente hacia las leyes de la civilización. La suya había de ser una libertad erguida a cuatro patas.

Como señalaba el desaparecido Josep Ferrater Mora, la cínica "fue la filosofía de la inseguridad total, de la completa ausencia de arrimadura. El mundo dentro del cual surgía el cinismo era un mundo lleno de amenazas. De amenazas concretas. Los temas de la antigua diatriba cínica -el destierro, la esclavitud, la pérdida de la libertad- no eran meros tópicos retóricos: designaban realidades tangibles e inminentes".

Existen ciertas épocas en las cuales los hombres descubren que pueden dejar de ser hombres. Todo el esfuerzo se cifra entonces en mantenerse en pie. El cínico adoptó esta línea de conducta. Pero mantenerse en pie no quiere decir aquí conservar las posiciones sociales: significa abandonarlas y concentrarse en un difícil imperativo: ser hombre. El cínico aspiró nada menos que a ser todo un hombre". Y para ser hombre, Diógenes hubo de convertirse en perro...

Advierte Carlos García Gual, que: "quienes comenzaron a apodar a Diógenes de Sinope "el Perro" tenían muy probablemente intención de insultarle con un epíteto tradicionalmente despectivo. Pero el paradójico Diógenes halló muy ajustado el calificativo y se enorgulleció de él. Había hecho de la desvergüenza uno de sus distintivos y el emblema del perro le debió de parecer pintiparado para expresión de su conducta."

Lo cierto es que los vocablos "can" y "cínico" poseen la misma raíz griega. Algunos mantienen que el sobrenombre se debe a que Antístenes, precursor de la Escuela y maestro de Diógenes, impartía sus lecciones en el Cinosargo, gimnasio situado en las afueras de Atenas.

De manera más concreta, un comentador de Aristóteles expone cuatro razones por las que se relaciona lo cínico con lo canino: la indiferencia en la manera de vivir, la impudicia a la hora de hablar o actuar en público, las cualidades de buen guardián para preservar los principios de su filosofía y, finalmente, la facultad de saber distinguir perfectamente los amigos de los enemigos .

Diógenes decía irónicamente de sí mismo que, en todo caso, era "un perro de los que reciben elogios, pero con el que ninguno de los que lo alaban quiere salir a cazar". Más de una vez, los jóvenes que se burlaban de él debieron huir para evitar sus mordiscos. En mitad de un banquete, algunos invitados comenzaron a tirarle huesos a la manera como suelen echarse a cualquier chucho. Diógenes se les plantó enfrente y comenzó a mearles encima como, ciertamente, lo hubiera hecho un perro.

También le gritaron "perro" mientras comía en el ágora y él profirió:

"¡Perros vosotros, que me rondáis mientras como!"

Con idéntica dignidad respondió al mismísimo Platón, que le había lanzado el mismo improperio:

" Sí, ciertamente soy un perro, pues regreso una y otra vez junto a los que me vendieron".

Ya en la ancianidad, Jeníades le preguntó a Diógenes como preferiría ser enterrado cuando llegase su hora.

"Boca abajo", dijo el de Sinope, "porque en breve ha de volverse todo del revés."

El cínico se refería al creciente apogeo de los macedonios, que habían pasado de ser un pueblo humilde a convertirse en conquistadores.

Pero sus palabras reflejaban también su absoluto menosprecio frente al orden político y social.

Diógenes oponía la sincera sencillez de la naturaleza a la hipocresía de la civilización, instando a cambiar los valores y voltear el signo de las convenciones. Consideraba que en la austeridad de la naturaleza se hallaba la clave de la independencia y libertad del ser humano.

Oponía "al azar el valor, a la ley la naturaleza y a la pasión el razonamiento". Y afirmaba que lo más importante lo había aprendido de los animales y de los niños: al ver un chiquillo que bebía agua con las manos, lanzó su cuenco para imitarlo y lo mismo pasó con su plato al fijarse en otro muchacho que comía usando la corteza de un pan como recipiente. En estos casos, se mostraba avergonzado y sentenciaba: "Un niño me ha aventajado en sencillez."

Fue así como acabó limitando su cobijo a una tinaja, su vestimenta a una túnica raída y su sofisticación al manejo de un bastón que le acompañara en sus prácticas peripatéticas.

Una estampa que más tarde retomarían tantos otros, desde ciertos filósofos de los albores de nuestra era, hasta algunos hippies y clochards, pasando por multitud de santones y peregrinos.

Diógenes se paseaba a plena luz del día por Atenas sosteniendo una linterna.

"¿Qué es lo que haces?", le preguntaban. Y él, sin perder tiempo en detenerse, respondía: "Busco un hombre".

Diógenes, solía vivir desnudo, porque decía: «El hombre nace desnudo, y se debilita porque se protege con ropa». Y en ninguna parte del mundo hay algún animal con ropa... excepto algunos perros en Inglaterra. Inglaterra es un país misterioso. Los perros tienen ropa porque un perro desnudo no es cristiano. Te sorprenderá saber que, en la época victoriana, en Inglaterra incluso las patas de las sillas se cubrían con ropa, porque eran «piernas» y no era de caballeros mirar piernas desnudas.

07

DIÓGENES Y LA ESCLAVITUD

Diógenes vivía desnudo. Era un hombre fuerte. Cuatro personas que se dedicaban a raptar a gente y venderla como esclavos en el mercado pensaron: «Esta es una buena presa, este hombre puede hacernos ganar mucho dinero. Hemos vendido muchos esclavos, pero ninguno de ellos era tan fuerte, tan hermoso, tan joven. Podemos conseguir un precio tan alto como queramos; y habrá una gran puja en el mercado cuando pongamos a este hombre en la plataforma de venta. Pero —pensaron—, cuatro no somos suficientes para capturarlo. Él solo podría matarnos a todos».

Diógenes oyó lo que estaban diciendo de él. Estaba sentado a orillas del río, disfrutando la brisa fresca del atardecer, bajo un árbol; y detrás del árbol esos cuatro hombres estaban planeando qué hacer. Él les interpeló.

—No os preocupéis. ¡Venid aquí! No necesitáis preocuparos de que os vaya a matar, yo nunca mato nada. Y no necesitáis preocuparos de que vaya a luchar, a resistirme; no. Nunca lucho con nadie, no me resisto a nada. ¿Queréis venderme como esclavo?
—Eso es lo que estábamos pensando. Somos pobres... si estás dispuesto... —dijeron esos cuatro hombres avergonzados, asustados.
—Por supuesto que lo estoy —afirmó Diógenes—. Si puedo ayudaros de alguna manera a superar vuestra pobreza, es hermoso.

De modo que sacaron las cadenas, pero él dijo:
—Tiradlas al río; no necesitáis encadenarme. Caminaré delante de vosotros. No creo en escapar de nada. De hecho, me está ilusionando la idea de ser vendido, de estar sobre una plataforma alta y que haya cientos de personas tratando de conseguirme. Me ilusiona esta subasta... ¡vamos ya!

Los cuatro se asustaron un poco más: este hombre no solo es fuerte, hermoso, parece que también está loco; podría ser peligroso. Pero ya no podían escaparse. Él les dijo: «Si intentáis huir, estaréis arriesgando vuestra propia vida. Seguidme, los cuatro. Ponedme en la plataforma del mercado».

A disgusto le siguieron. ¡Habían querido llevárselo, pero él iba delante de ellos!

No lo podían creer... ¿qué tipo de hombre era este? Pero ya no había manera de echarse atrás, así que le siguieron. Y cuando le pusieron sobre un alto pedestal para que pudiera verle todo el mundo, se produjo casi el silencio, se podía oír el vuelo de una mosca. La gente nunca había visto un cuerpo tan proporcionado, tan hermoso, fuerte como si estuviera hecho de acero.

Antes de que el subastador dijera nada, Diógenes proclamó:
—¡Escuchad! Aquí hay un maestro que se vende a cualquier esclavo, porque estos cuatro pobres necesitan dinero. Así que empezad la subasta; pero recordad, estáis comprando a un maestro.

Lo compró un rey. Por supuesto, él podía hacerlo: ofreció más y más dinero en la subasta. Había mucha gente interesada, pero al final se les dio a los cuatro hombres una suma mayor que cualquiera que alguien había oído nunca antes. Diógenes les dijo:
—¿Sois felices ahora? Ya podéis iros, y yo me iré con este esclavo.
—¿Estás loco o qué? ¿Piensas que eres un maestro? ¿Yo soy rey y me consideras un esclavo? —dijo el rey a Diógenes mientras iban en el carruaje de camino al palacio.
—Sí, y no estoy loco, tú estás loco —repuso Diógenes—. Te lo puedo demostrar ahora mismo. —En la parte trasera del carruaje estaba la reina. Diógenes continuó—: Tu esposa está ya interesada en mí, ha terminado contigo. Es peligroso adquirir un maestro.

El rey quedó consternado. Desde luego, no era nada comparado con Diógenes. Desenvainó la espada y le preguntó a la reina: —¿Es verdad lo que dice? Si dices la verdad, te perdonaré la vida; esa es mi promesa. Pero si dices una falsedad, y lo descubro más adelante, te decapitaré. —Es verdad —aunque temerosa, asustada, contestó la reina—. Ante él, tú no eres nada. Estoy embelesada, fascinada; este hombre tiene magia. Eres solo un pobre hombre comparado con él. Ésta es la verdad.

Naturalmente, el rey detuvo el carruaje y le dijo a Diógenes:
—Sal de la carroza. Te dejo en libertad; no quiero tomar semejantes riesgos en mi palacio.
—Gracias —dijo Diógenes—. Soy un hombre que no puede ser hecho esclavo, por la sencilla razón de que asumo toda la responsabilidad de mí mismo. No he dejado a aquellos cuatro hombres sintiéndose culpables: ellos no me trajeron, vine por voluntad propia. Seguro que se sienten agradecidos. Y este es tu carruaje, si quieres que salga de él, eso está perfectamente bien. No estoy acostumbrado en absoluto a carruajes, mis piernas son lo suficientemente fuertes. Soy un hombre desnudo, una carroza dorada no va bien conmigo.


domingo, 31 de mayo de 2015




LA ÉTICA ESPÍRITA EN EL SIGLO XXI
Milton R. Medran Moreira

I – LA ÉTICA -¿QUÉ ES?
                Para tratar aquello que podremos denominar como “ética espírita”, es importante, para empezar, conceptuar lo que se puede entender por “ética”. Es necesario recordar, en un inicio de estas reflexiones, que Allan Kardec, en su vasta obra, probablemente nunca utilizó esa palabra.  Usó, sin embargo, con frecuencia, y como valor central de todas sus reflexiones, el término “moral”.
                ¿Podríamos decir que “ética” y “moral” son sinónimos?
                Etimológicamente, las dos palabras son equivalentes. Ética proviene del griego –ethos- que significa “modo de ser”, y moral deriva del latín –mos-moris- que tiene el significado de “costumbre”.
                Contemporáneamente, se ha buscado distinguir los dos términos, a partir de los parámetros siguientes:
                Moral sería definida a partir de las costumbres, de las reglas de comportamiento adoptadas por los pueblos, de conformidad con sus tradiciones, con sus creencias, con las enseñanzas transmitidas y los códigos adoptados.
                Ética sería la reflexión filosófica sobre la moral.
                De esa forma, la moral sería normativa, mientras que la ética sería especulativa.
                Incluso de esta manera, los conceptos siguen confundiéndose. Es corriente, por ejemplo, que se use la expresión ética para designar el comportamiento normativo de determinadas clases, de grupos o segmentos corporativos que se autoprotegen y hacen su reglamentación “interna corporis”. Hay, así, una ética médica, una ética empresarial, una ética cristiana, una ética partidaria, e, incluso, una “ética” que regula organizaciones criminales.
                A diferencia de las religiones, Allan Kardec y los espíritus que entrevistó en su obra, evitaron prescribir códigos de conducta. Analizaron, con bastante profundidad, la evolución del espíritu humano, elemento inteligente integrante de la Naturaleza, desde sus etapas de barbarie, todavía próximos de la animalidad irracional, hasta lo que se convino en denominar civilización. En los períodos más atrasados de la humanidad, donde predominaba la presencia de espíritus “simples e ignorantes”, el ser humano actuaba fundamentalmente a partir de sus necesidades materiales, ligadas a su sobrevivencia física, sin nociones más perfeccionadas de moral. Fue la convivencia con el otro y el desenvolvimiento de la inteligencia lo que despertó en él la necesidad de ir, paulatinamente, suavizando el egoísmo y el orgullo, sentimientos que dominaban el espíritu primitivo.

La percepción de la existencia del otro y de la necesidad de la convivencia condujo, inevitablemente a la formulación de reglas de sociabilidad.
                Para la filosofía espírita, hay una Ley del Progreso, rigiendo todo el proceso evolutivo del espíritu y de la cual, necesariamente, entre otras, deriva una Ley de Sociedad, cuya vivencia conduce a la plenitud de la Ley de Justicia, Amor y Caridad (Tercera Parte de El Libro de los Espíritus - Leyes Morales).
                El enfoque espírita es, pues, eminentemente especulativo y no normativo. Por lo que es bastante apropiado hablar de una ÉTICA ESPÍRITA, con características muy propias, pues parte de principios filosóficos como los de la inmortalidad del espíritu; de la evolución que se da a través de las vidas sucesivas; de la ley de causa y efecto; y de lo imprescindible de la práctica de las leyes naturales, presentes en la propia consciencia del ser, para alcanzar etapas de perfección y de felicidad.
                Podemos afirmar, en consecuencia, que a partir de eso, es más apropiado hablar de ética espírita que de moral espírita.
                Aunque la doctrina espírita trate, con propiedad, de la ley natural como siendo “eterna e inmutable como el mismo Dios” (El Libro de los Espíritus, pregunta 615), reconoce que la práctica de la misma resulta de un proceso evolutivo lento y gradual. Admite, de esa forma, que,
                “(...) lo que antes era un bien, porque era una necesidad de su naturaleza (del espíritu), se convierte en un mal, no sólo porque ya no constituye una necesidad, sino porque es perjudicial para la espiritualización del ser”. (La Génesis, Cap. III, Origen del Bien y del Mal).
                Fundamentada en la ley natural, eterna e inmutable, el espiritismo, principalmente en El Libro de los Espíritus, defendió valores que, aún no estando presentes en las leyes o en las costumbres de los pueblos del Siglo XIX, podrían ya ser teóricamente anticipados como conquistas a ser consolidadas por las sociedades del futuro.
                II – EL ESPIRITISMO Y LA ÉTICA DE LA MODERNIDAD
                Exactamente por las características de universalidad y de atemporalidad de la ética predicada por el espiritismo, le fue posible a Allan Kardec, con base en los diálogos y preguntas propuestos a sus interlocutores espirituales, defender, en el Siglo XIX, la implantación de normas legales o consuetudinarias que sólo serían consolidadas en la posmodernidad de los Siglos XX y XXI.
                Es conveniente recordar que el espiritismo es un producto genuino de la Modernidad. El Profesor Rivail, discípulo de Pestalozzi, tenía una sólida formación humanista e iluminista, fundada especialmente en el pensamiento de Jean Jacques Rousseau (1712/1778). En toda su vida, incluso antes de interesarse por el fenómeno de las “mesas giratorias”, el educador francés que, más tarde, pasaría a ser conocido como Allan Kardec, siempre demostró un amor incondicional a las nuevas ideas que modificaban la sociedad, a partir del Iluminismo y que comenzaron a dar frutos más concretos en América, con la Declaración de Derechos de la Constitución de los EUA (1791) y, en Europa, con la Revolución Francesa (1789).
Para la intelectualidad europea, a la que pertenecía Rivail, el pensamiento racional debería substituir a las creencias religiosas y al misticismo derivado de las antiguas teocracias medievales. La fuerza de la razón debería dar paso a un nuevo tiempo, implantando una sociedad más justa, con derechos iguales capaces de producir felicidad. Por eso, combatían las imposiciones de carácter religioso y se posicionaban contra el absolutismo y los privilegios otorgados a la nobleza y al clero. De ahí el lema legado por la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Cabría a la sociedad del Siglo XIX, donde, en la práctica, perduraban todavía sistemas absolutistas ligados al poder civil y religioso, implantar concretamente esos cambios.
El Libro de los Espíritus (1857), teniendo como bases filosóficas la existencia de una “Inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas”, la inmortalidad del Espíritu y su vocación permanente para el progreso (evolución, que se daría por las vidas sucesivas), y la comunicabilidad entre la Humanidad encarnada y la Humanidad desencarnada, defendía concretamente todas las ideas del Iluminismo racionalista. Más que todo eso, anticipaba conceptos que sólo serían normalizados a lo largo de los Siglos XX y XXI.
Entre muchos otros, podemos inscribir los siguientes conceptos presentes en El Libro de los Espíritus que, para la época, estaban muy avanzados y eran todavía vehementemente rechazados por la religión y aún no incorporados en las costumbres y legislaciones vigentes en dicho período. Todos ellos componen una ética moderna, prácticamente indiscutible en los países más democráticos y progresistas, en el contexto del Siglo XXI, pero que, cuando fueron enunciados a mediados del Siglo XIX, recibieron una fuerte reacción por parte de la Iglesia y/o del poder civil.  O sea:
a)      El reconocimiento de los derechos laborales, otorgando dignidad al trabajador, en las relaciones patrón/empleado (Límite del Trabajo – Reposo – en “Ley del Trabajo”, El Libro de los Espíritus). Hay que recordar que, en Europa, el liberalismo del Siglo XIX predicaba la no intervención estatal en las relaciones laborales.  En Brasil y, en general, en los países de América,  todavía estaba en vigor el trabajo esclavo y no se hablaba en Derecho del Trabajo, que hoy cuenta con estatutos altamente protectores del trabajador.
b)      La concesión de derecho al hombre y a la mujer de regular su descendencia, limitando la reproducción: “Dios concedió al hombre, sobre todos los seres vivos, un poder del cual debe usar para su bien, pero no abusar. Puede, pues, regular la reproducción de acuerdo con sus necesidades, pero no debe entorpecerla sin necesidad. La acción inteligente del hombre es un contrapeso establecido por Dios para restablecer el equilibrio entre las fuerzas de la Naturaleza...” (Pregunta 693 de El Libro de los Espíritus – Ley de Reproducción). Debemos considerar que, hasta nuestros días, la Iglesia Católica se posiciona en contra de cualquier medio de limitación de la natalidad, inclusive el uso de preservativos, admitiendo sólo como medio anticonceptivo la ausencia de relaciones sexuales en períodos fértiles.
c)       La aceptación del divorcio. El Libro de los Espíritus consignó que la indisolubilidad del matrimonio, predicada hasta hoy por la Iglesia, se constituía en “ley humana, muy contraria a la ley natural (...)” (“Ley de Reproducción”, Pregunta 697). En aquella época, la institucionalización del divorcio, en los países de tradición cristiana, era tenida como inaceptable. En Brasil, por ejemplo, el divorcio sólo fue permitido legalmente en el año de 1976, con la férrea oposición de la Iglesia.
d)      El rechazo a la pena de muerte. Cuando fue publicado El Libro de los Espíritus, todos los países de Occidente prácticamente tenían como algo legal la pena capital que era aplicada ampliamente, por motivos especialmente políticos e ideológicos. La obra fundamental de la doctrina espírita pronosticaba, sin embargo, su total extinción: “La pena de muerte desaparecerá incontestablemente y su supresión señalará un progreso de la Humanidad” (Pregunta 760).
e)      La globalización – Tendencia de la posmodernidad, la globalización ya fue anticipada en El Libro de los Espíritus que clasificó como imposible la “reunión de todos los pueblos de la Tierra en una sola nación” (Pregunta 789 – Ley del Progreso), pero proclamó: “(...) Cuando la ley de Dios sea en todas partes la base de la ley humana, los pueblos practicarán entre sí la caridad, como los hombres entre ellos, y entonces vivirán felices y en paz, porque nadie perjudicará a su vecino, ni vivirá a sus expensas.”. Se trata de un proyecto de globalización, a partir de una ética de amor y de servicio que alcance a todos los pueblos. En el extenso comentario aportado por Kardec sobre dicha cuestión, consta: “(...) Cuando todos los pueblos estén al mismo nivel con respecto al sentimiento del  bien, la Tierra será exclusivamente punto de reunión de buenos Espíritus, que vivirán fraternalmente unidos (...)”. La nueva doctrina se adhería, así, a los deseos de la paz mundial, reconociéndose a todos los pueblos y naciones, independientemente de sus creencias y características culturales, como partícipes de un único orden mundial.
f)       Igualdad de derechos entre hombres y mujeres. De los nuevos derechos, consagrados en la Modernidad, el de la igualdad de sexos tal vez sea uno de los de más lenta evolución. El desprecio a la mujer está en la raíz de la teología judeocristiana. El Libro de los Espíritus también aporta razones históricas y sociológicas sobre el trato de inferioridad moral conferido a la mujer y derivado “del dominio injusto y cruel que el hombre asumió sobre ella. Resultado de las instituciones sociales y del abuso de la fuerza sobre la debilidad. Entre hombres poco avanzados moralmente, la fuerza es el derecho”, dice la pregunta 818. Siguiendo la secuencia del mismo capítulo, la pregunta 822-a defiende que “(...), una legislación, para ser perfectamente justa, debe consagrar la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer”. Es cierto que la misma pregunta de El Libro de los Espíritus hace una distinción entre “derechos” y “funciones”, recomendando que “(...) el hombre se ocupe de lo exterior y la mujer de lo interior, cada cual según su aptitud”. Se trata de un concepto cultural que también se ha transformado en la posmodernidad, donde las mujeres han avanzado ocupando funciones antes reservadas sólo al sexo masculino. De todas formas, quedó bien evidenciada la posición de la doctrina espírita en lo que se refiere a los derechos de la mujer, todos los derechos, políticos y sociales. Un tema que avanza muy especialmente en este Siglo XXI.
g)      Repudio a la esclavitud. En la época en que fue escrito El Libro de los Espíritus, en varios países, tanto de Europa como de América, aún estaba en vigor el comercio de esclavos. España había abolido la esclavitud en el país, en 1837, pero en Puerto Rico y Cuba, que eran colonias suyas, la esclavitud aún era legal, sólo siendo abolida en los años de 1873 y 1879, respectivamente. Portugal sólo decretaría la total abolición del comercio de esclavos en el año de 1869. En Brasil, la abolición sólo tendría lugar en 1888. En los Estados Unidos, la lucha por la abolición se desarrolló, de forma desigual, en las diferentes regiones y estados, pero solamente en 1863, con la Declaración de la Emancipación, Abraham Lincoln acababa legalmente con la esclavitud en todo el país. Anteriormente a todas esas fechas, El Libro de los Espíritus proclamaba claramente, en la pregunta 829: “La esclavitud es un abuso de fuerza que desaparecerá con el progreso, como desaparecerán poco a poco todos los abusos”. (Capítulo “Ley de Libertad”).
h)      Absoluta libertad de pensamiento. Finalmente, continuando con la Ley de Libertad, y, en tiempos en los que Francia era gobernada por un régimen absolutista comandado por Napoleón III, en España los obispos aún tenían poderes para quemar libros y, en Roma, la Santa Sede combatía con encíclicas la libertad de pensamiento y la separación de la Iglesia y del Estado, El Libro de los Espíritus, proclamaba con coraje: “La consciencia es un pensamiento íntimo que pertenece al hombre, como todos los otros pensamientos” (pregunta 835) y “la libertad de consciencia es una de las características de la verdadera civilización y del progreso”. El espiritismo nacía, así, totalmente comprometido con la ética de libertad, del humanismo y del progreso. Asumía un perfil laico y librepensador, en sentido opuesto a las posiciones de la religión, pero fundado en una filosofía claramente espiritualista.
III -  EL ESPIRITISMO Y LA ÉTICA DE LA FELICIDAD
Moral, Ética y Derecho son conceptos afines. El Derecho de los pueblos, en la misma medida en que refleja la cultura y las costumbres (moral) de un determinado agrupamiento humano, también es influenciado por el sentimiento de Justicia (ley natural), presente en la consciencia del ser humano.
Por eso mismo, y con mucha propiedad, la pregunta 795 de El Libro de los Espíritus registra:
 “En tiempo de barbarie son los más fuertes los que hacen las leyes, y las hacen en provecho suyo. Sin embargo, a medida que los hombres fueron comprendiendo mejor la justicia, fue preciso modificarlas. Las leyes humanas son tanto menos inestables cuanto más se aproximan a la verdadera justicia, es decir, a medida que son hechas para todos y se identifican con la ley natural”. (“Ley del Progreso” – Tercera Parte del L.E.).
La Modernidad, con la cual conquistamos el Estado de Derecho, se caracteriza por una búsqueda incesante de Justicia para todos, delante del poder del más fuerte, considerándose así lo físicamente más fuerte, lo económicamente más fuerte o lo políticamente más fuerte.
El lema de la Revolución Francesa –Libertad, Igualdad, Fraternidad- es apuntado como una ruta que se proyecta en el tiempo y que, en los dos últimos siglos, propició algunas conquistas, pero que ofrece, aún, serios desafíos en la búsqueda de justicia para todos. La conquista de los llamados Derechos Fundamentales del Hombre es un proceso, visto hoy a través de una escala que divide esos derechos en tres generaciones, como se expone a continuación:
a)      Derechos de Primera Generación (o Derechos de Libertad). Ellos surgieron  en los siglos XVII y XVIII, y fueron los primeros reconocidos en las Constituciones modernas. Son los derechos civiles y políticos que el Estado de Derecho inscribió como inherentes al ser humano. El Estado, hasta entonces, era visto como el gran opresor de las libertades individuales. En el tiempo del surgimiento del espiritismo –pos-Revolución Francesa-, esos eran los derechos que aún desafiaban el escenario político y económico de Occidente. En esa generación se incluyen el derecho a la vida, a la seguridad, a la justicia, a la propiedad privada, a la libertad de pensamiento, a la expresión, a la creencia, entre otros. Allan Kardec inscribió cada uno de esos derechos en lo que denominó como Ley Divina o Natural, en la Tercera Parte de El Libro de los Espíritus.
b)      Derechos de Segunda Generación (o Derechos de Igualdad). Normalmente, esos derechos son llamados derechos económicos, porque surgieron después de la Segunda Guerra Mundial, con el llamado Estado Social. Ahí está incluido el derecho a la salud, al trabajo, a la educación, al ocio, al reposo, a la vivienda, a la higiene, a la huelga, a la asociación sindical, etc. Como ya citamos, también ahí El Libro de los Espíritus, incluso antes del advenimiento del Estado Social, ya los sustentaba, especialmente en la Ley del Trabajo, Ley de Sociedad y Ley de Igualdad.
c)       Derechos de Tercera Generación (o derechos a la fraternidad y a la solidaridad). De manera general, esos derechos contemplan a la Humanidad como un todo, reclamando procesos de globalización, de desenvolvimiento solidario, de preservación del medio ambiente, de comunicación, y, especialmente, el derecho a la paz mundial. Pero, avanzan también en la protección de minorías históricamente discriminadas por motivo de raza, de género, de opción sexual. Ahí surgen nuevas peticiones como la del reconocimiento de uniones homoafectivas e inclusive de matrimonio entre personas del mismo sexo y de adopción de hijos por parejas homosexuales.
Englobando todos esos derechos y la búsqueda de garantías de su ejecución en el mundo posmoderno, se habla, sintéticamente, en Derecho a la Felicidad. Diferentemente de la tradición cristiana, donde la noción del pecado original y de la redención por la gracia condenaba al individuo al estado de infelicidad terrena para que la felicidad fuese un premio a ser concedido al cristiano después de la muerte, la sociedad posmoderna reconoce el derecho intrínseco del ser humano a ser feliz: psicológicamente feliz, económicamente feliz, familiarmente feliz, socialmente feliz. Algunos países incluso ya disponen de un ministerio denominado Ministerio de la Felicidad.
Es la búsqueda del rescate de la dignidad humana, que fue negada al hombre por la opresión del más fuerte, incluyéndose ahí la fuerza bruta, o la dominación religiosa, política o económica. El espiritismo tiene un compromiso filosófico con eso. Pero, a la luz del espiritismo, la felicidad está intrínsecamente ligada al cumplimiento de la ley natural, fundada en la máxima de Jesús de Nazaret: “No hacer a los otros lo que no deseamos que nos hagan”. La búsqueda de la felicidad, vista de esa forma, tiene en cuenta, esencialmente, la existencia del otro. Ella no es una tarea sólo del Estado como gestor de las leyes que rigen una Nación. Ella no debe ser vista como un bien estatal a ser otorgado al ciudadano. Es un deber de todos, gobernantes y gobernados, inspirados por el sentimiento de solidaridad.
En la pregunta número 614 de El Libro de los Espíritus, al definir la ley natural, como aquella que nos dice “lo que debemos hacer o no hacer”, también queda dicho que el ser humano “solamente es infeliz cuando de ella se aparta”. O sea, el ser humano está destinado a la felicidad, y la ley natural le traza el camino para ser feliz. Felicidad es regla. Infelicidad es excepción que resulta, justamente, del incumplimiento de la ley natural. La felicidad, a partir de esa visión, sólo se construye a partir de la práctica de la virtud. No existe la verdadera felicidad sino aquella basada en el bien común, la que no resulta de la violación de derechos de terceros. Placer no es sinónimo de felicidad. Aquél es fugaz y pasajero, ésta es conquista paulatina del espíritu y de la propia humanidad en el largo aprendizaje de las vidas sucesivas.
                A partir de esa filosofía, en cuya base están la inmortalidad del espíritu y su evolución, será natural la integración del espiritismo a los anhelos universales de paz, de equidad, de respeto al otro, independientemente de su raza, de su color, de sus preferencias políticas, de sus creencias, o de sus opciones o tendencias sexuales.
                En “La Génesis”, Allan Kardec analiza con mucha propiedad la natural inserción del espiritismo en ese nuevo orden de ideas que comenzó en el Siglo XVIII, que maduró en el Siglo XIX, que tomó forma concreta en el Siglo XX y que avanza con propuestas desafiadoras en este Siglo XXI:
                “El Espiritismo no es el artífice de la renovación social; es la madurez de la Humanidad lo que hará de esa renovación una necesidad. Por su poder moralizador, por sus tendencias progresistas, por la amplitud de sus miras, por la generalidad de los temas que abarca, el Espiritismo es más apto que cualquier otra doctrina, para secundar el movimiento de regeneración; por eso, él es contemporáneo de ese movimiento. Surgió en el momento en que podía ser de utilidad, ya que también para él los tiempos han llegado. (…) (Cap. XVIII, ítem 25).
                La inserción social del espiritismo, como se ve por el posicionamiento de Allan Kardec, no está destinada a ser de vanguardia. Ni deben moverlo intereses de conquista de poder, como proceden las ideologías y las religiones. Como filosofía, el espiritismo está destinado a secundar los movimientos progresistas, sustentándolos, a partir de la generosidad de sus ideas y de su visión del hombre, del mundo y del universo.
                La ética buscada en ese período de la humanidad es, fundamentalmente, de rescate de la dignidad humana y de su derecho a la felicidad. La filosofía espírita se sustenta en pilares que respaldan ese derecho primordial del ser humano, como espíritu inmortal, en proceso continuo de perfeccionamiento intelectual, moral y social.