EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG
Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS
ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".
lunes, 1 de febrero de 2016
EDITORIAL
EL ESPIRITISMO, UN REMEDIO CONTRA EL OSCURANTISMO
por JACQUES PECCATTE
LE JOURNAL SPIRITE N° 93 JUILLET 2013
La humanidad siempre ha tenido sus precursores, vanguardistas o profetas, que trazan una vía para el porvenir. En ciencia, filosofía, arte y espiritualidad, se pueden encontrar numerosos ejemplos, de cuando la idea o la palabra expuestas en tiempos de oscurantismo no llegaban a alcanzar las conciencias del momento.
Ya Pitágoras afirmaba la redondez de una Tierra que no era más el ombligo del Universo.
Mucho tiempo después de él, dos milenios más tarde, Giordano Bruno moría en la hoguera de la Inquisición por haber afirmado el movimiento de los astros. Esa misma Inquisición actuaba en nombre del Dios de los cristianos, proclamado por el profeta nazareno.
Y entre extravíos y derivas, los fanáticos de todas las épocas han hecho la ley en nombre de pretendidas verdades reveladas, a las que han transformado y desnaturalizado para hacerlas conformes a sus voluntades. El poder temporal acaparó la revelación espiritual para hacer de ella un instrumento de dominación.
Toda la historia de la humanidad corresponde más o menos a este modelo, que se puede generalizar a la mayoría de las religiones del mundo. Curiosamente, a pesar de los notables avances del pensamiento desde hace más de dos siglos, estos modelos del oscurantismo aún están muy vivos hoy en día. Nuestra “Santa Iglesia” no siempre ha entendido completamente el sentido del mensaje cristiano que se supone transmite.
En cuanto a los cismas de Lutero y Calvino, que originaron el protestantismo, engendraron involuntariamente las Iglesias seudo-protestantes de Norteamérica: Evangélicos, Pentecostales, Adventistas, Baptistas, Testigos de Jehová, etc.
¿Qué decir igualmente del Islam que, en sus formas más arcaicas, se ha inventado principios y códigos de vida que nunca fueron enseñados por su profeta?
Indudablemente, también los discípulos del Buda dentro de la diversidad de sus tradiciones según las regiones, han reinterpretado un mensaje de origen ciertamente difícil de reencontrar hoy en su autenticidad. Los profetas han hablado mucho en forma de parábolas o de preceptos que, sin duda, no eran fáciles de comprender por sus discípulos, y así las palabras rescatadas han sido rápidamente interpretadas y falsificadas con arreglo a los prejuicios dominantes y las tradiciones.
¿Cómo apropiarse de una parte de verdad cuando ésta no ha sido comprendida? ¿Cómo encontrar una palabra original varios siglos más tarde, cuando ésta ha sido transformada regularmente en el transcurso del tiempo, como fue el caso del mensaje cristiano, alterado por cantidad de dogmas que ya no tienen ninguna relación con las palabras de Jesús de Nazaret?
Es así como las verdades reveladas se han convertido, no en instrumentos de reflexión y de moral, sino en simples tradiciones que se han adaptado a los diferentes pueblos, en función de sus usos y costumbres preexistentes.
Por supuesto, hay cosas más fáciles de comprender que otras: una esfera terrestre girando alrededor de un Sol que, él mismo, se integra en la galaxia, se ha convertido en una evidencia incuestionable; en cambio, lo referente a los principios espirituales y morales, es totalmente otra cosa, pues ya no estamos en el campo físico de lo observable. Y dentro de la diversidad de las religiones, uno se da cuenta de que no hay ni siquiera un mensaje común que pueda aplicarse a todos los pueblos, puesto que cada uno tiene su propia concepción de un Dios, incluso sin Dios como los budistas.
Y sin embargo, la verdad no puede ser sino única, pero no ha podido serlo porque cada mensaje original ha sido tan alterado para adaptarse a las tradiciones, al punto de que el sentimiento religioso ha debido confundirse con las exigencias de la vida en sociedad, convirtiéndose las personas religiosas en poseedoras de un poder temporal dictado por la ley.
No obstante, con un poco de sentido común, no es muy difícil ubicar las desviaciones religiosas en donde están. Por ejemplo, para la cristiandad, si se reemplaza al teólogo por el historiador, van a surgir ciertas verdades, como la creación de los ritos y los dogmas, en momentos muy precisos de la historia de los Concilios.
Y si uno se había contentado con las palabras y parábolas de Jesús, que permiten comprender sencillamente una dirección moral y trascendente, eso bastaba para decirse cristiano sin referirse a todas esas extrapolaciones que han alterado el mensaje original.
Y es también en ese sentido, y únicamente en ese sentido, que un espírita puede decirse cristiano, pero evidentemente no católico, ni protestante ni ortodoxo. Igualmente se puede sostener el mismo argumento respecto a Mahoma, para las personas de cultura musulmana que, al volverse espíritas, pueden conservar el amor por el profeta que es la referencia de su tradición, pero que tampoco enseñó todo lo que se le ha querido hacer decir.
Las religiones del integrismo
En nuestros tiempos difíciles, donde lo religioso se mezcla con lo político, dentro de un fanatismo presto para todos los más inquietantes desbordamientos, es muy necesario plantearse la cuestión de ese crecimiento de los diversos integrismos que cada vez más gangrenan todas nuestras sociedades. Es como si, queriendo acercarse a Dios, se alejaran inexorablemente de él a partir de locuras colectivas que arrastran a las ramas fundamentalistas de las religiones hacia sus peores excesos.
Una vez más, como en otros tiempos, las creencias religiosas sirven de relación de fuerza entre los pueblos y las culturas, independientemente de toda búsqueda de una verdad fundamental.
Desde luego que, como espíritas, ese no es directamente nuestro problema, pues el espiritismo se asume como filosofía y no como religión, pero sí es un problema que debemos considerar pues concierne a una buena parte de la humanidad, en particular a través de lo que algunos han llamado el “choque de las civilizaciones”.
Esta fórmula no es ciertamente la más exacta, pues se trata más de un choque producido por los sobresaltos del neo-colonialismo y por inadecuadas injerencias guerreras que han terminado por desestabilizar regiones enteras. Se ha llegado pues, como en nuestros tiempos pasados en Occidente, a desvíos religiosos inextricablemente vinculadas a conflictos de interés y hegemonía, relacionados con lo económico y lo político, al punto de que estas religiones ya no tienen nada que ver con ningún mensaje profético.
El sueño de Allan Kardec
Con justa razón, Allan Kardec había imaginado que el espiritismo podría superar los movimientos religiosos y ponerlos a todos de acuerdo a partir de los nuevos conocimientos enseñados por el otro mundo. Porque, aceptando su interpretación, el espiritismo efectivamente ha permitido unificar un pensamiento alrededor de la supervivencia del espíritu, de su manifestación y de su reencarnación.
Al mismo tiempo eso ha permitido comprender mejor el mensaje original de cada religión, descifrando, por ejemplo, el sentido de las palabras y parábolas de Jesús a la luz del mensaje espírita. Pero no se puede tratar de quitar tan fácilmente creencias milenarias, ancladas en las mentalidades y que forman parte de costumbres y tradiciones que marcan los códigos de vida en sociedad.
Los puntos de referencia religiosos tienen la vida dura y cuanto más contradicen a las evoluciones intelectuales o científicas, más se repliegan sobre oscurantismos que resisten cualquier prueba.
Si bien, por ejemplo, la religión católica ha hecho algunos progresos notables, especialmente desde el Concilio Vaticano II, hay otros movimientos que han tomado el relevo, entre las sectas pseudo-protestantes norteamericanas que están invadiendo el mundo entero.
Se regresa a la creación del mundo hace algunos miles de años, a la culpabilidad del pecado original y al mito de Adán y Eva. Nada, ni ningún argumento, hace presa en esas viejas creencias vueltas a poner de moda por predicadores fanatizados, capaces de negar todas las evidencias establecidas por la paleontología, la etnología y todas las ciencias del evolucionismo desde Lamarck o Darwin.
El sueño de Allan Kardec, consistente en poner de acuerdo a todas las religiones a partir del esclarecimiento espírita, ha tardado mucho.
Aún en Brasil, donde el espiritismo se ha desarrollado ampliamente, el país ha permanecido como el primer país católico del mundo y los Evangélicos, a su vez, han conquistado el territorio. En los tiempos del espiritismo naciente, era el catolicismo el que resistía.
Hoy, ya no hay más oposición frontal de la Iglesia contra los espíritas, pero los viejos oscurantismos que se creía obsoletos, resurgen de otra manera, a través de principios de otras épocas, sostenidos por fanáticos que quisieran dirigir el mundo.
¿No habría allí una oportunidad de crear un frente común de resistencia espiritual antfundamentalista?
Ese sería otro sueño, demasiado utópico sin duda, pero se llega al estado en que los católicos progresistas podrían sentirse más cercanos a los espíritas de lo que no están a todas las esferas de influencia religiosa que sufren la embestida integrista. Es como si las religiones clásicas estuvieran en vías de desaparición en pro de nuevos fanatismos religiosos, fuera de época, y que sin embargo en nuestro tiempo renacen en forma clara y evidente.
.
El problema es vasto y nos sobrepasa pero, sin duda alguna, necesitamos mantener el sueño de nuestros precursores, de unificar las espiritualidades alrededor de la comunicación con el más allá, a partir de principios definidos por el otro mundo desde hace ciento cincuenta años, principios que se han confirmado por los nuevos estudios sobre las EMI, recuerdos de vidas pasadas, avances de la astrofísica, etc.
Se llega con ello a ciertas evidencias que siempre tardan en ser reconocidas oficialmente, y al mismo tiempo, los desvíos religiosos están al servicio de poderes temporales como en los tiempos de la Inquisición. A los movimientos espiritualistas de hoy se les plantea otro problema: por una parte, los adeptos de todas las variantes de la Nueva Era se desinteresan de todas las cuestiones sociales, pues consideran que se puede evolucionar por el desarrollo personal; y, en otra esfera de influencia, los parapsicólogos o asimilados, siguen buscando lo desconocido y, allí donde el espiritismo ya tiene todos los datos, y en un plano más social o humanista, ellos no se sienten en absoluto concernidos.
En cambio el espiritismo, como filosofía particular que emana de una reflexión sobre las manifestaciones y mensajes del más allá, debe dar a conocer sus posiciones de principio, no sólo en un plano metafísico, sino también respecto a las grandes cuestiones sociales, como la mencionada aquí del ascenso de los integrismos, una cuestión sensible en un mundo de inestabilidad.
Las religiones clásicas e instituidas están en declinación; los fundamentalismos regresan con fuerza; las “altas espiritualidades” ignoran estos movimientos de fondo; y los investigadores de lo paranormal están en sus respectivas ciencias, poco preocupados por los desvíos religiosos en nuestras sociedades.
Ese es más o menos el estado actual referente a las influencias espirituales y religiosas sobre la tendencia del mundo. A partir de esta comprobación, es indispensable hacer escuchar otra voz, un eco diferente y divergente de todo esto: el de una reflexión alentada por un espiritismo mayor y responsable, dentro de un conocimiento que puede dar sentido, y que abrirá nuevas vías en la tormenta, no religiosas sino espirituales, dentro de la aceptación del otro mundo, que ya nada justifica que sea ignorado por mucho más tiempo.
Es ese mundo, vuelto inteligible desde Allan Kardec, el que ha dado todas las claves de la vida, tanto de la vida desencarnada como de la vida encarnada. Entonces, ¡por qué esperar más y tergiversar con una ignorancia que mantiene la incertidumbre! Refugiarse en la duda permanente cuando se rechaza estudiar lo que puede el ser, es perder un tiempo precioso, pues el mundo necesita descubrir su ontología y su destino, para dispersar por fin todas las mitologías ancestrales de un oscurantismo que nuestro siglo ya no necesita…
domingo, 31 de enero de 2016
no es así. Ningún evento está inscrito en el sentido
del determinismo y el aspecto premonitorio del
ensueño hay que ponerlo en relación con el fenómeno
telepático.
cosas.
a veces hasta reminiscencias anteriores. En el sueño
profundo, el espíritu liberado de la materia se encuentra
con almas humanas, también emancipadas de la materia
y se establece un intercambio de pensamientos, que al
despertar deja una huella bajo la forma de intuiciones
y presentimientos que influyen sobre nuestros actos en
estado de vigilia.
La precognición (o premonición), de
eventos futuros a través de los ensueños es un tema
de investigación desde hace varios siglos, en razón de
los numerosos testimonios enumerados.
En un primer ensueño, el Faraón vio siete hermosas y
gordas vacas salir del Nilo y pacer en la pradera, luego
otras siete, feas, flacas, que devoraban a las primeras.
de trigo que brotaban de un mismo tallo, así como siete
espigas vacías, quemadas por el viento y que se tragaban
a las más hermosas.
y sabios de Egipto para analizar estos ensueños que
percibía como premonitorios, no obtuvo respuesta.
capaz de interpretar los sueños, sin temor a la justicia
expeditiva del Faraón, le dio la explicación:
gran abundancia, seguidas de siete años de sequedad y
de carestía en el país”.
solemnemente en el dedo de José:
que sea tan inteligente y sabio como tú. Te instalo en
mi casa y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes”.
Así llegó José a ser primer ministro y se mostró
digno, administró la crisis esperada llenando los
graneros de los abastecimientos necesarios y útiles
para los años de carestía por venir, creando también
un sistema de impuestos. (Génesis capítulo 41)
Siempre en la antigüedad, Plutarco menciona el
sueño premonitorio de Calpurnia, la mujer de César
quien, una noche, soñó con el complot de asesinato
de César por Bruto y Cassius.
herido de 23 puñaladas. Sin embargo, César mismo
había soñado con su asesinato la noche anterior,
viéndose en su pesadilla volando por encima de
las nubes y apretando la mano de Júpiter.
se dirigía al Senado, un hombre se había apartado
de la muchedumbre y le había tendido una nota
insistiendo en la emergencia de que la leyera.
Las investigaciones antiguas
En el siglo II, el escritor griego Artemidoro de Éfeso
estudió más de 300 sueños en una tarea científicay útil.
entre los sueños especulativos, que tienen un sentido
literal y los sueños alegóricos que se expresan por
símbolos. En cuanto al sueño adivinatorio, se divide
en dos grandes categorías: la primera constituida por
los ensueños teoremáticos, donde la visión coincide
con su cumplimiento, como soñar que un amigo
lejano viene visitarnos y éste llega justamente al
día siguiente.
significan ciertas cosas por medio de otros elementos
simbólicos, como el que tuvo él mismo donde vio un
gran enjambre de abejas y que correspondía a una
fuerte suma de dinero recibida algún tiempo más
tarde.
aunque se apartó radicalmente de él en cuanto al
valor de los ensueños.
(370-414), también estudió los sueños para “probar
que esta ciencia no es de desdeñar, sino que por el
contrario merece ser aplicada, por todas las ventajas que
se pueden extraer”, y concluye en su tratado titulado Los
Sueños, que la sabiduría podía nacer del conocimiento
del porvenir a través de los sueños.
espíritu durante el sueño dan a nuestra curiosidad algún
indicio para adivinar las cosas futuras, los ensueños
deben ser al mismo tiempo verdaderos y oscuros, y es en
su oscuridad precisamente donde reside la verdad”.
Más cerca de nuestra época contemporánea, si bien son
numerosos los sueños premonitorios de una muerte
anunciada, existen igualmente otros testimonios de
advertencia.
Hacia fines del año 1916, durante la guerra, el profesor
Charles Richet hizo circular una nota en el boletín de los
ejércitos para pedir a los combatientes, oficiales y soldados
que comunicaran eventos calificados de metapsíquicos.
ataque del Chemin Creux en Maulpas el 3 de septiembre
de 1916, un subteniente fue alcanzado por una bala en los
dos brazos y abandonó la línea del frente para ir a hacerse
atender en la retaguardia.
En este mismo lapso de búsqueda, en la noche del 18 al 19
de septiembre de 1916 cuando el 13º batallón regresaba a
la línea, un subteniente, amigo del desaparecido, soñó con
éste agonizando en un agujero de obús al borde de una
cañada, debajo de un sauce y reprochándole violentamente
a su amigo por dejarlo morir sin socorro. Obsesionado por
este sueño, pidió permiso a su superior para hacer una
investigación. Al pie de un sauce, encontró un pequeño
cartel donde estaba escrito: “Aquí dos soldados franceses”.
su amigo y, sin embargo, al cavar, era éste que había sido
inhumado allí hacía unos quince días.
años, soñó con su hermano Henry, muerto, tendido en un
ataúd metálico, colocado entre dos sillas en el salón de
una casa. Sobre su pecho tenía un ramo de flores blancas
adornadas con una única flor roja en el centro.
verdaderamente en la muerte de su hermano.
Mississippi en un barco de motor que estalló, causando
decenas de muertes.
ataúd metálico colocado entre dos sillas, en el salón de
una familia de Memphis.
flores blancas con una rosa roja en el centro.
Las catástrofes anunciadas
El 20 de diciembre de 1933, René Peltier se durmió
después del almuerzo. Su sueño era agitado y gemía.
Súbitamente, se despertó gritando. Su esposa, inquieta,
le pregunto la razón de esa agitación. Él respondió:
rodábamos en la niebla cuando repentinamente, hubo un
choque, los coches saltaban en todos los sentidos. Había
gente decapitada, amputada, sangre por todas partes,
heridos que gritaban y muertos, cientos de muertos. Yo
trepaba sobre los cadáveres. Luego logré salir de mi coche,
era de noche. La gente gritaba a lo largo de la vía: ‘¡Es una
colisión, hay más de doscientos muertos!’
dos trenes entraban en colisión, a causa de la niebla, en la
estación de Lagny-Thorigny, eran las 18:30.
En mayo de 1979, David Booth, empleado de oficina
en Cincinnati, Ohio, era frecuentado por una pesadilla
donde asistía impotente a un accidente de avión.
de América despegar trabajosamente, encabritarse
y estrellarse con una enorme explosión.
de seguridad sobre los grandes transportes.
estrelló al despegar en el aeropuerto de Chicago. 273
personas encontraron la muerte.
Un caso célebre de premonición percibida por muchas
personas y con un fin dramático, se desarrolló en octubre
de 1966 en la pequeña ciudad minera de Aberfan en el
País de Gales.
numerosos relatos de personas que habían presentido
esta catástrofe, 24 de ellos eran premonitorios.
Jones, que desapareció en la catástrofe.
negro alrededor de ella y que estaría con Pete y June,
dos de sus compañeros.
indicaciones precisas para ubicar la catástrofe y prevenir a
las personas.
los testimonios, pues tomados en conjunto, habrían
aparecido detalles determinantes.
Las investigaciones del norteamericano Cox en 1956,
sobre el número de personas presentes en una catástrofe,
como un accidente ferroviario, mostró estadísticamente
que la lista de pasajeros era menor el mismo día, así como
en los seis días precedentes.
Salvados por un sueño
El 7 de noviembre de 1850, la esposa de uno de los
mineros de la carbonería de Belfast soñó que la cuerda
que servía para bajar al pozo de la mina estaba cortada.
El marido realmente no le dio mucha importancia, pero
previno a sus compañeros. Para la gran sorpresa de todos,
al revisar el estado de la cuerda la encontraron picada
en varios lugares lo que fatalmente hubiera arrastrado los
mineros a la muerte.
Durante varias noches seguidas, una joven soñó que se
veía quemada viva con su marido en un incendio. Cada
vez que se alejaba de la casa, advertía a su esposo que, por
su insistencia, terminó por dejar la casa. Al día siguiente,
recibió un telegrama que le informaba del incendio total
de su casa. Una premonición escuchada muestra que
lo que ha sido percibido puede ser modificado por las
acciones de prevención.
el evento anunciado de su realización puede variar de
algunas horas a varios años.
impresionado en su juventud por numerosos sueños
premonitorios y en particular uno que tuvo cuando
participaba en la guerra de los Boers en 1902.
de la cual me veía en una isla vecina, esforzándome en
hacer reclutar, por las incrédulas autoridades francesas,
todos los navíos posibles para recoger a los habitantes
de la isla amenazada… enviado de funcionario en
funcionario, me agité tanto que desperté… En ese sueño,
el número de la población amenazada fue para mí una
obsesión constante. Lo repetía a todo el que viniese,
incluyendo al alcalde de la isla al momento mismo de mi
despertar, como una llamada suprema: ¡4.000 personas
sucumbirán si no me escuchan!”
Algún tiempo más tarde, Dunne recibió varios periódicos
entre ellos el Daily Telegraph donde pudo leer un artículo
sobre la catástrofe: “Un gran desastre en Martinica.
Saint-Pierre fue tragado por una erupción volcánica.
Après l'éruption de la Montagne Pelée à La Martinique
Un alud de fuego causó 40.000 víctimas. Un paquebote
inglés presa de las llamas. En otra columna, observó el
siguiente título: Estalla una montaña causando 40.000
víctimas”.
premonitorio la catástrofe de la montaña Pelée, el 8 de
mayo de 1902, que borró del mapa a Saint-Pierre y el
Prêcheur. El tapón de lava que obstruía el cráter resistió
a la presión de los gases que hicieron estallar entonces
la parte más frágil del Mont Pelée. Poco antes de las 8
de la mañana, el nubarrón ardiente llegó a Saint-Pierre.
La presión de los gases, proyectados a gran velocidad,
derribó todo a su paso. En unos cuantos segundos
desapareció todo rastro de vida. Casas y monumentos
fueron aventados; sólidos muros de piedra de un metro
de ancho, se hundieron. 30.000 personas murieron
instantáneamente, desmembradas, asfixiadas en el sitio
por la violencia del choque. Esa coincidencia le invitó a
anotar sus sueños, hasta los más insignificantes.
apartamento de su palacio a punto de derrumbarse y a
sus hijos que dormían, a punto de ser sepultados bajo
las ruinas. Esa pesadilla la despertó y enseguida le pidió
a las damas que dormían cerca de ella que le trajeran a
sus hijos que se encontraban en otro lugar del palacio Sus
damas se resistieron citando el antiguo refrán que todo
sueño es mentira. La princesa ordenó que los buscaran.
El ama de llaves y las nodrizas aparentaron obedecer,
luego volvieron sobre sus pasos y dijeron que los jóvenes
príncipes dormían tranquilamente y que sería un crimen
perturbar su descanso.
La princesa, viendo su obstinación y hasta su engaño,
pidió altaneramente su bata y ya no hubo más forma
de excusarse. Buscó a los jóvenes príncipes que
apenas llegaban al cuarto de su madre cuando su
apartamento se derrumbó.
autorretrato titulado Autorretrato con el ojo enucleado.
En ese cuadro, se representaba con el ojo derecho sacado.
Fue seis años más tarde, en agosto de 1938, cuando
durante una disputa entre Esteban Frances y Oscar
Domínguez, otros dos pintores, recibió un vidrio en el
rostro, que le privó definitivamente de su ojo izquierdo.
en la tierra” - Antoine Loisel
Los sueños premonitorios no anuncian solamente
catástrofes, traen también presentimientos de eventos
felices, como un nacimiento o una boda.
Un antiguo alumno del politécnico de París, dotado de
gran inteligencia, sensible, pero algo neurasténico tuvo la
desdicha de perder a su esposa. No tenía ningún deseo
de volverse a casar, a pesar de las recomendaciones de
su esposa antes de morir. Tres o cuatro meses luego de su
viudez, tuvo durante algunos días obsesiones matrimoniales
en sueños. Veía a una chica de nombre Mathilde con la que
se le impulsaba a casarse, pero él se resistía a las insistencias
de esta idea nocturna. A su alrededor le hablaban de una
joven de admirable devoción, que se ocupaba de su abuela
enferma hasta la renuncia de sí misma. Cada vez más,
escuchaba los consejos de sus amigos y aceptó ir a conocer
a la joven. En su sueño, él se veía en el campo y en una
alameda, la joven de aspecto modesto se adelantaba hacia
él. Observó su compostura y su gracia. Siempre en su sueño
la desposaba y de esa unión nacía una hija. Impresionado
por esos detalles, le escribió a su hermano para participarle
la intensidad y persistencia de aquellos sueños. Algunos
días más tarde, recibió la visita de un hombre que venía a
solicitar un óbolo para sus obras de caridad de San Vicente
de Paúl. El hombre le dijo que su visita tenía un doble fin,
recaudar el dinero, pero también hablar de su futura boda.
El joven le respondió enseguida que no tenía ninguna
intención de casarse. El hombre insistió exponiéndole las
grandes cualidades morales de una chica que vivía en el
campo y se ocupaba constantemente, con gran devoción,
de su madre enferma. Observemos aquí que, en el sueño,
se trataba de la abuela y que en la realidad se trataba de
la madre que estaba enferma. Esta coincidencia sorprendió
a nuestro politécnico soñador puesto que el nombre de la
joven citada era Mathilde y todos los detalles dados eran
semejantes a los percibidos en sus sueños. Aceptó pues
el encuentro y fue al campo. Como se encontraba algo
perdido, preguntó el camino. Al llegar al lugar del encuentro,
reconoció la alameda de sus sueños y una chica que paseaba
venía hacia él. El parecido era tal con la chica de los sueños,
que quedó estupefacto. Persuadido de que todas estas
circunstancias no eran fortuitas y que correspondían a una
advertencia del cielo, se casó con la chica. Muy pronto ésta
esperaba un hijo. El médico tratando de predecir el sexo del
niño oyó decir: “Es inútil Doctor, ¡será una niña!” Algunos
meses más tarde en efecto, nació una niña. Todo lo que
había soñado se había realizado.
La generala G. da testimonio junto a Albert de Rochas
de sueños premonitorios y desconcertantes:
visto, he anunciado duelos, he visto en sueños durante
mi examen para el diploma superior el deber de
historia que tendríamos el día siguiente. Era la historia
de Catalina II. Divulgué tanto la cosa por adelantado
que se creyó una indiscreción de mi parte y estuve a
punto de ser suspendida. Últimamente vi en sueños
una parte del texto de la disertación de historia dada
en el concurso de asuntos exteriores, hasta señalé una
fecha, 1721. Ese sueño lo tuve el 12 de febrero, es decir
dos meses antes de la competencia, cuando el tema
aún no había sido elegido”.
¿Libre albedrío o determinismo?
“¿Está escrito el porvenir?”, esta pregunta ha preocupado a
numerosos filósofos. “Si el porvenir es inevitable, ¿qué pasa
con nuestra libertad?” preguntaba Camille Flammarion.
Como espíritas, decimos que el sueño premonitorio
tiene dos razones. La primera corresponde a la
telepatía que tenemos con nuestro entorno y los seres
humanos. Receptores de los pensamientos emitidos
por otros, a veces nos los apropiamos y hasta los
transformamos en símbolos difíciles de descifrar. La
segunda razón corresponde al pensamiento emitido
por un desencarnado, guía u otro espíritu, que influye
en nuestras decisiones o nos informa de un peligro o de
una alegría. Conservamos nuestro libre albedrío de oírla
o no, de cambiar o no el curso de las cosas en lo que
nos concierne. Los eventos vividos son sólo consecuencia
de nuestros actos, sean éstos individuales o colectivos.
La mayor dificultad de los hombres es escuchar estas
señales, comprenderlas y compartirlas. El mundo de
los sueños es un inmenso campo de investigación,
un mundo rico en descubrimientos, en cuanto a las
facultades del espíritu liberado de la materia, una fuerza
insospechada que puede prestar innumerables servicios
con la condición de no traducir de manera empírica los
símbolos que ciertos psicoanalistas han juzgado buenos
para ser certificados como justos. Los seres humanos
son todos diferentes, cada espíritu es único. Cada uno
puede construir su propio código onírico con arreglo a
sus experiencias personales anteriores.
Hoy en día, el estudio del mundo de los sueños podría
legitimar la influencia astral, las vibraciones de los
pensamientos emitidos por los hombres. En nuestro
sueño, captamos todas las energías espirituales para
vivir mejor nuestra vida física. Todas las noches partimos
para un largo viaje y a veces nuestro inconsciente
bloquea esta salida, con frecuencia el recuerdo influye
en nuestro comportamiento, razón por la cual es
necesario mejorar la calidad de ese sueño portador
de informaciones. En ciertos lugares del mundo, los
sueños premonitorios son compartidos entre la gente
para poner en práctica precauciones suplementarias,
en caso de eventos desgraciados.
La invención del neumático
La circulación por carretera se hace cada vez más
importante, se toma conciencia de la necesidad de mejorar
la eficacia de la rueda, que ha permanecido casi igual
desde su invención hace milenios. Uno de los problemas
fundamentales de la locomoción por vía terrestre
siempre ha sido el del contacto directo entre la rueda y
el suelo, contacto que determina la comodidad, el ruido y
la adherencia con la carretera. La solución definitiva debía
venir de la realización de un soporte elástico e inflado con
aire que asegurase un contacto más flexible y silencioso
que el producido por una rueda tradicional.
caucho y en 1845, el escocés Robert William Thomson
inventó el primer neumático a partir de bandas de caucho
pegadas sobre una llanta, cuya patente registró en 1846.
La falta de resistencia del neumático y la imposibilidad de
encontrar una aplicación práctica a su invención, hicieron
que William Thomson abandonara su proyecto de “rueda
de aire”.
Boyd Dunlop tuvo la idea de equipar las ruedas del triciclo
de su hijo con tubos de caucho rellenos de aire a presión.
Había nacido el neumático.
inmediato en el mundo de la bicicleta. Dunlop patentó su
invento en 1888, luego en 1889 fundó la primera fábrica
de neumáticos. Obtuvo un gran éxito en el ámbito
del ciclismo. A partir de ese momento la evolución del
neumático fue muy rápida, forzosamente vinculada a
la disponibilidad de los materiales y a la evolución de
las técnicas. Al margen de la bicicleta, la invención de
Dunlop y las innovaciones técnicas de los hermanos
Michelin llegaron en un período crucial del desarrollo del
automóvil y sobre todo de la motocicleta, por lo que ese
invento encontró una aplicación inmediata.
sábado, 30 de enero de 2016
LE PETIT TRIANON
FANTASMAS Y CASAS ENCANTADAS
por JACQUES PECCATTE
LE JOURNAL SPIRITE N° 103 janvier 2016 L
LOS FANTASMAS DEL TRIANÓN
L A AV E N T U R A D E D O S I N G L E S A S
A cierta distancia del castillo de Versalles, se encuentran en el mismo conjunto del inmenso parque, el Gran Trianón, el Pequeño Trianón y la Aldea. En la encrucijada de estos tres sitios muy visitados, han sido reportadas asombrosas manifestaciones durante más de medio siglo.
El primer testimonio, y el más conocido, se remonta a 1901 y proviene de dos institutrices inglesas, Miss Moberly y Miss Jourdain. El 10 de agosto de 1901, en visita a Versalles, caminando desde el Gran Trianón hacia el Pequeño Trianón, encontraron a dos hombres que les parecieron ser jardineros, a causa de una carretilla y una pala depositadas cerca de ellos. Estos hombres tenían un aspecto de gran dignidad, y su traje era arcaico: abrigo largo gris-verde y sombrero de tres picos.
Miss Jourdain, sin asombrarse en el momento por aquella anomalía, les preguntó el camino hacia el Pequeño Trianón. Y se le respondió con un tono muy natural que siguiera derecho. Al mirar a su derecha, Miss Jourdain vio una casita. En el umbral, sobre algunos escalones de piedra, había una mujer con una chiquilla cuyos trajes impresionaron a la inglesa: una pañoleta metida en una blusa y la chiquilla tenía un vestido que le llegaba hasta los tobillos, y sobre la cabeza un gorro blanco.
Poco a poco las dos turistas se dieron cuenta de lo insólito de esos encuentros en un ambiente que evocaba otros tiempos. Y tuvieron la extraña sensación de “un extraordinario sentimiento de depresión”.
Los árboles tenían la apariencia de estar inmóviles y sin vida, “haciendo pensar en un bosque tal y como lo representan los tapices”.
Miss Jourdain experimentaba “una impresión de desolación y soledad que subía de ese lugar. Tenía la ilusión de caminar en sueños. La tristeza era opresiva”.
Llegaron a un kiosco redondo, a un lado del cual se encontraba un hombre sentado, con un abrigo y un gran sombrero. Tenía el rostro sombrío marcado de viruela. Luego, con un ruido de carreras detrás de ellas, apareció repentinamente un gentilhombre que les hizo pensar en la época de Luis XVI.
El hombre con viva excitación les gritó: “¡Señoras, señoras, no es preciso pasar por allá! Por aquí… Buscad la casa”.
Luego se alejó, siempre corriendo. Ellas siguieron la dirección indicada, alejándose con alivio del hombre siniestro sentado cerca del kiosco. Vieron un puente rústico sobre un pequeño barranco, un arroyo, un estrecho sendero, luego el Pequeño Trianón y sobre la terraza, dándoles la espalda, una dama dibujaba. Tenía un sombrero de paja blanca de donde salían bucles rubios, llevaba un vestido corto y ligero, que se ensanchaba con amplitud en la parte baja, y sobre los hombros, escondiendo una parte de la blusa, una pañoleta bordada con un ribete verde y oro.
Parece que Miss Moberly fue la única en percibir esta aparición de la mujer, que se volvió hacia ella, y se identificó como la reina María Antonieta. Al llegar al otro extremo de la terraza, un joven las detuvo, les precisó que la entrada se encontraba en el patio de honor, y se dispuso a mostrarles el camino. Entonces fueron presa de una sensación aún más intensa de depresión.
Cuando llegaron ante la entrada principal del Pequeño Trianón, tuvieron por fin la sensación de encontrarse en la realidad del tiempo presente. Los dos inglesas llegaron a la conclusión de que el Pequeño Trianón estaba encantado por María Antonieta y las gentes de su entorno.
N U E VA S I N C U R S I O N E S E N E L PA S A D O
El 2 de enero de 1902, Miss Jourdain volvió sola a Versalles. Por un camino diferente, tomó una alameda que conducía a la Aldea. En el momento de franquear un puente, se encontró asaltada por la misma sensación deprimente del mes de agosto anterior: “Era como si hubiera cruzado una línea y me encontrara en su zona de influencia”.
Había una carreta que dos hombres llenaban de ramas muertas. Los hombres tenían túnicas y esclavinas con capuchones puntiagudos. Uno de los capuchones era rojo y el otro azul. Regresando de la Aldea, la paseante se perdió y se encontró en un bosque espeso donde experimentó la impresión de estar rodeada de personas con trajes de seda, mientras que le llegaban los sonidos de una música lejana.
Según las informaciones recibidas, aquel día no había orquesta tocando en el parque.
Miss Jourdain volvió una vez más al Trianón, el 12 de septiembre de 1908.
Se dirigía hacia la antigua vivienda de los guardias, cuando vio a dos mujeres sentadas en la sombra, riñendo con violencia. Una vez más, tuvo un sentimiento extraño con la misma sensación deprimente que en 1901 y 1902.
“Toda la escena, cielo, árboles, edificios, temblaba como el telón de fondo de un teatro”.
Miss Jourdain sentía dificultad para moverse, como en ciertas pesadillas. Hizo un esfuerzo para seguir caminando y abandonar la alameda. “En cuanto salí, las cosas volvieron a ser normales”.
LAS D O S I N G L E S A S D I R I G E N L A I N V E ST I G A C I Ó N
Mientras tanto, las dos institutrices hicieron juntas dos nuevas visitas a Versalles en 1904.
Mismo recorrido, pero todo había cambiado: ya no había kiosco, ni puente, ni el pequeño barranco, tampoco los viejos senderos cuya imagen habían conservado. Un terraplén de grava había reemplazado al césped que se extendía hasta la terraza y donde, tres años antes, estaba la dama que dibujaba, había un matorral aparentemente plantado desde hacía varios años.
Igualmente había desaparecido el espeso bosque donde Miss Jourdain se había extraviado en enero de 1902. Convencidas de haber sido transportadas a otro tiempo, Miss Jourdain y Miss Moberly hicieron investigaciones históricas, a partir de documentos (viejos libros, planos antiguos) y visitas detalladas de diversos monumentos. Encontrando numerosos detalles que correspondían a sus visiones, hicieron su extraordinario relato en An adventure que apareció en 1911.
OT R O S T E ST I G O S
Una familia norteamericana, el Sr. y la Sra. Crooke y su hijo, fueron confrontados a una experiencia semejante en el parque del Gran Trianón en 1908: trajes de otros tiempos y la dama que dibujaba. Ellos también habían experimentado la sensación de que aquellas imágenes “no estaban conformes al presente” y que los trajes “pertenecían a un siglo pasado”.
Otra vez, la Sra. Cooke percibió a un hombre con traje del siglo XVIII, llevando a guisa de tocado, un sombrero de tres picos. Otro día, el Sr. Cooke, paseándose solo, oyó la música, que no podía tener lugar en ese momento: se trataba de viejas melodías tocadas con instrumentos de cuerdas de otros tiempos. A veces un curioso silbido había precedido a las apariciones, como si el aire se hubiera cargado de efluvios eléctricos o de vibraciones desconocidas.
Los Crooke se sentían oprimidos en el parque de Versalles, en una atmósfera anormal y asfixiante. Otros detalles complementarios sobre la disposición de los lugares, reúnen las observaciones consignadas por las dos inglesas. Las experiencias de la familia Crooke se remontan a 1908, tres años antes de la publicación del relato de las dos institutrices. Fue sólo en 1914 cuando la familia Crooke las conoció, comprobando numerosas observaciones semejantes. Más tarde, en 1928, otra institutriz inglesa acompañada por una antigua alumna, aunque desconociendo la existencia del libro An adventure, vivieron una situación semejante. Encontraron al jardinero vestido de gris-verde y de repente se sintieron deprimidas.
Percibieron a una mujer que llevaba una cofia alta, luego a un anciano vestido con una larga librea de un verde algo desteñido y galoneada en plata. Estaba tocado con un sombrero de tres picos. Le pidieron informaciones sobre el Pequeño Trianón, y respondió con voz fuerte y ruda, en un francés ininteligible. Tenía aspecto siniestro. Las dos mujeres se alejaron apretando el paso. Echaron un vistazo atrás, y había desaparecido. De regreso a Inglaterra, contaron su aventura y se enteraron entonces de que dos institutrices ya habían relatado eventos parecidos.
Últimos testigos conocidos: un procurador londinense y su esposa se encontraban en el camino que lleva a la Aldea el 21 de mayo de 1955. Vinieron a su encuentro una mujer y dos hombres que charlaban pacíficamente. Cuando el terceto estuvo más cerca, la inglesa fue seducida por el color del traje: un amarillo maravilloso y tornasolado, un vestido muy amplio que bajaba hasta el suelo. El marido fue más atento a los trajes de los hombres: largos abrigos negros, bragas, medias y zapatillas del mismo color, estas últimas adornadas con hebillas de plata. Al principio no percibieron lo insólito y extraño de aquellos atavíos, hasta el momento en que el marido le dijo a su esposa: “¡Es curioso! ¿Por dónde pasaron estas personas?” Esta pareja también sintió un clima opresivo y un malestar como en los otros casos.
¿ES ESE EL FANTASMA DE MARÍA ANTONIETA?
Naturalmente, Miss Jourdain y Miss Moberly pensaron que la dama que dibujaba debía corresponder al personaje de María Antonieta, reina de Francia. Los diversos testimonios fueron analizados por Andrew Mac Kenzie que llegó a identificar a ciertos personajes, ubicando la escena en el mes de agosto de 1770. Así, los dos hombres con largos abrigos gris-verde podrían ser los jardineros reales, Claude Richard y su hijo Antoine. Pero la dama dibujando no podía ser María Antonieta que no tenía entonces sino quince años. Ahora bien, la dama vista por Miss Moberly en 1901 parecía de más edad: “Su rostro no era joven, aunque bonito, no me atrajo…”.
P O S I B L E S E X P L I C A C I O N E S
Sensación de depresión o de cansancio, tal es el punto común que marca los diversos testimonios. Se ha sugerido la existencia de corrientes telúricas particulares en estos parajes, allí donde convergen los relatos, un lugar situado en los caminos arbolados entre el Pequeño Trianón, el Gran Trianón y la Aldea. Para explicar estas apariciones, cuyo intervalo entre la primera y la última es de más de cincuenta años, se ha sugerido la presencia de fantasmas, como en un lugar encantado.
Pero, no nos encontramos verdaderamente ante la configuración habitual de un caso de encantamiento. Los fantasmas actúan por aparición, poltergeist u otra forma en un entorno familiar que no se transforma ante los ojos de los testigos.
Se trata de fenómenos insólitos comprobados en lugares habituales: es una intervención de los invisibles en nuestro mundo sensible. En cambio en Versalles, es todo el entorno lo que se modifica. Los testigos son como transportados a otra época, a una decoración y un ambiente diferentes que ya no corresponden al entorno del tiempo presente.
Las sensaciones de extrañeza y depresión que afectan a los testigos hacen pensar en otra dimensión, como si hubieran incursionado en otro tiempo, como si hubieran franqueado una “puerta del tiempo”.
Es la tesis que elegiremos, según lo que llamamos comúnmente un pasaje de cuarta dimensión.
Por un mensaje espírita tuvimos conocimiento de la existencia de un punto de cuarta dimensión no lejos de la Aldea de Versalles y cuya localización aproximada coincide completamente con los testimonios que acaban de ser relatados.
Entre otros fenómenos, estos lugares cargados de una teluria particular son “puertas” que trascienden nuestros datos espaciotemporales. La mayoría de las personas que atraviesan esta clase de “campos magnéticos”, no siente ni percibe nada de particular.
Pero algunas personas que se encuentran en un momento determinado en una disposición psicológica particular, pueden vivir este género de acontecimiento. ¿Por qué más precisamente estos cuatro grupos de testigos vinculados al Trianón?
Una hipótesis podría llevar a pensar que estas personas han vivido en los lugares en una vida anterior a la época dada, y que la particularidad telúrica del lugar hace resonar un lejano pasado al que se trasladan las personas.
O bien, otra hipótesis, la sensibilidad de estas personas sería propicia a que se encuentren de repente en otra dimensión, allí donde la teluria es particular. El fenómeno sigue siendo complejo, pues humanos del siglo XX se encuentran transportados a una dimensión espaciotemporal pasada, y se comunican con personajes del pasado. ¿Cómo se opera esta traslación de un tiempo a otro entre individuos que viven con más de cien años de intervalo? No tenemos todos los datos para descifrar esta asombrosa serie de fenómenos.
viernes, 29 de enero de 2016
HISTORIA
LAS BRUJAS DE SALEM
por MARIE-NOËLLE COURTIOL
HISTORIA
LAS BRUJAS DE SALEM
LE JOURNAL SPIRITE N° 88 AVRIL 2012
La historia de los hombres sobre la Tierra está jalonada de acontecimientos, de sucesos diversos y de aventuras que, en su desarrollo y sus conclusiones, fueron, y quizás todavía son, reveladores de muchos aspectos de la psicología de sus actores. La fuerza simbólica que emana de ciertas leyendas, a menudo nacidas de hechos reales, les ha permitido traspasar las épocas para participar en la construcción de nuestras culturas y de nuestra memoria colectiva.
Así, con gran frecuencia hablamos de una historia ancestral sin saber si pertenece a una realidad vivida o a la imaginación de nuestros antepasados, siendo lo importante la fuerza y la naturaleza del mensaje que ella transmite.
Uno se da cuenta de que la longevidad de ciertos acontecimientos históricos o legendarios, también reside en el hecho de que realmente bien podrían haber tenido lugar. A menudo son pues un espejo de lo que todavía somos, si bien es cierto que los hombres progresan de manera rápida en los planos científico y técnico, sus avances en conciencia y moralidad son mucho menos espectaculares. Entre estas peripecias en el seno de las sociedades humanas y de las cuales queda rastro, hay una que refleja bien esa tendencia que tenemos de no sacar suficientes lecciones de los errores pasados para reproducirlos con más fuerza: se trata de la historia de las brujas de Salem.
Esta tragedia, que resume lo que era la hechicería en América en el siglo XVII, ha permanecido célebre por haber sido objeto de una obra teatral del gran escritor norteamericano Arthur Miller en 1952, que no dejó de establecer la relación entre este paroxismo de la inquisición y el triste período del macartismo donde brujos y brujas simplemente eran reemplazados por comunistas o sospechosos de serlo.
Estos comportamientos medievales, que el hombre debería haber desterrado de sus sociedades desde hace mucho tiempo, también se encuentran hasta en este momento, en el ascenso al poder de los integrismos religiosos más fanáticos, que perpetran las masacres más horribles y practican un terrorismo ciego para imponer a un Dios por el temor y el crimen.
En esa época, la Iglesia católica pretendía que la brujería era el peor de todos los pecados, que era fruto de un pacto con el diablo. Por su parte, los pastores protestantes hacían responsable a Satanás de todo fenómeno sobrenatural. En esa época se creía pues, que síntomas como ataques de nervios, convulsiones y delirio, a los cuales no se encontraba ninguna explicación médica, eran obra de brujas que actuaban en nombre del príncipe de las tinieblas.
En 1692 comenzó una verdadera cacería de brujas en una aldea de Massachusetts llamada Salem.
La historia Comienza con la llegada a Salem del reverendo Samuel Parris, su mujer, su sobrina Abigail Williams, su hija Elizabeth y sus dos servidores, John Indian y su mujer Tituba.
Las dos chicas pasaban largas horas en compañía de Tituba quien, para entretenerlas, les contaba historias de vudú y les decía la buena ventura. Las dos muchachas no pudieron guardar para ellas el secreto y lo compartieron con las otras chicas de la aldea.
No obstante, invadidas por sentimientos de culpa y temor al demonio, Betty y su prima se creían condenadas por la eternidad. Poco a poco, su salud se deterioró: regularmente eran presa de crisis de convulsiones.
Como el examen médico no reveló ningún trastorno físico y los tratamientos resultaron ineficaces, se declaró que las dos chicas habían sido víctimas de brujería. El reverendo y otros notables de la ciudad insistían con Betty y Abigail, pero igualmente con las otras chicas afectadas por los mismos síntomas, para que denunciaran a los que las habían maldecido.
Hasta el día en que Elizabeth por fin logró decir “¡Tituba… oh, Tituba!” Las otras chicas la acusaron a su vez. Entonces la comunidad dio fe a las acusaciones y la condenó.
Pero otras dos hechiceras también fueron acusadas: Sarah Good y Sarah Osborne.
Estas dos damas ya tenían una mala reputación. Las nuevas acusaciones presentadas contra ellas agravaron aún más su caso. Las tres infortunadas fueron acusadas oficialmente de hechicería el 1º de marzo de 1692 y puestas en prisión. Pero siguieron otras acusaciones: Dorcas Good (la pequeña de Sarah Good, de cuatro años), Rebecca Nurse (una abuela enferma y piadosa), Abigail Hobbs, Deliverance Hobbs y Martha Corey, así como Elizabeth y John Proctor. Progresivamente se llenaron las prisiones, pero salió a la superficie un nuevo problema: los acusados no podían ser juzgados porque el gobierno no tenía ninguna legitimidad.
Así, no tuvo lugar ningún proceso antes de fines de mayo de 1692.
Fue necesario esperar la llegada del gobernador William Phips para constituir una corte. Pero, desgraciadamente para aquel momento, Sarah Osborne ya había muerto en prisión sin haber sido juzgada.
En cuanto a Sarah Good, había dado a luz una hija y varios otros acusados estaban enfermos.
Unas ochenta personas esperaban su proceso en las cárceles. Una vez al mes y durante todo el verano que siguió, la corte estuvo en sesión. Cada proceso terminó en la condena a muerte del acusado por hechicería.
No se pronunció ninguna absolución. Sólo aquellos que se declararon culpables y que, además, denunciaron a otros sospechosos, evitaron la ejecución. Solamente al menos dos mujeres se beneficiaron con un aplazamiento de la ejecución porque estaban encintas. Pero, no obstante, después del nacimiento de sus hijos fueron colgadas.
Fue finalmente en octubre de 1692 cuando terminaron los procesos por hechicería. Al regresar de la frontera, donde combatía a los indios, el gobernador Phips puso fin al procedimiento emprendido y progresivamente los acusados fueron puestos en libertad.
La cacería de brujas acababa de terminar. Pero para algunas de ellas fue demasiado tarde.
Ya habían sido colgadas diecinueve personas. Varios años más tarde, las autoridades reconocieron su culpa y se excusaron con las familias y amigos de las víctimas pues era evidente que en esta historia, las inocentes víctimas habían sido asesinadas.
Pero fue al Reverendo Samuel Parris al que más se persiguió. Se le acusó de haber engendrado todos estos desgraciados acontecimientos y se retiró de la comunidad religiosa.
Teniendo en el seno de nuestro grupo espírita médiums que, desde hace más de treinta años, nos permiten la comunicación con los espíritus, tuvimos un día la oportunidad de hacer la siguiente pregunta a los espíritus, en sesión espírita: “¿Pueden revelarnos la verdadera historia de las brujas de Salem?” La respuesta recibida fue la siguiente: “En efecto, las brujas de Salem es el relato de un proceso entablado contra numerosos habitantes de una aldea, en la primavera del año 1692, y que describe cómo una histeria colectiva alimentada por misticismo y conservadurismo religioso, pudo hacer condenar a muerte a inocentes, simplemente por un macabro engranaje de sospechas, connivencias con el demonio, acusaciones, denuncias y la elaboración de un mecanismo de temor colectivo, de confesiones y expiaciones de pecados que no existían”.
En un segundo mensaje recibido un poco más tarde, el espíritu nos dijo esto, siempre a propósito de la historia de las brujas de Salem: “En verdad, se trata de la historia de la progresión humana. En verdad, se trata siempre del comportamiento de una humanidad en el interior de una sociedad, en el interior de un tiempo dado. En verdad, se trata de la manifestación del individuo en su encarnación en el interior del grupo humano, en el interior del grupo social. Nada de magia, nada paranormal, nada de manifestación particular del espíritu, sino más bien en la evocación de su pregunta, de una manifestación del intelecto, del sentimiento del hombre. Las brujas de Salem jamás existieron como tales, o por lo menos de la manera como eso pudo serles relatado, contado y expresado. No obstante, la historia es de lo más interesante en cuanto a sus conclusiones. Es preciso, lo creo sinceramente, superarla para comprender que más allá, en un tiempo, ya el hombre reflexionaba sobre su propia condición”.
El espíritu nos lo confirma, este trágico episodio no debe su existencia más que al fanatismo religioso de la época, suficientemente expandido como para haber sido una de las bases de las sociedades medievales.
Uno puede quedar legítimamente sorprendido al ver que todavía hoy, un poco en todas partes del mundo, el progreso puede bordear comportamientos de otro tiempo y que muchos de los procesos de Salem aún tienen lugar, en nombre de un Dios vengador y anticuado
miércoles, 27 de enero de 2016
El DOSSIER LOS PRINCIPIOS DEL ESPIRITISMO
EL PAPEL DEL PERIESPÍRITU
por COLOMBE JACQUIN
LE JOURNAL SPIRITE N° 100 avril 201
Los filósofos griegos la llamaban “Ochema”, Pitágoras lo llamaba poéticamente “el carro espiritual del alma”, los egipcios lo llamaban “Ka”.
Entre los primeros cristianos, Orígenes y San Pablo en particular, se evoca un “cuerpo sutil”; más tarde, las religiones contemporáneas ya no harían más referencia a este cuerpo etérico y no evocan más que el alma.
Sería necesario el advenimiento del espiritismo para sacar a la luz la existencia de este doble, pues, ¿cómo explicar que los difuntos, desprovistos de un cuerpo físico, irremediablemente destruido después de la muerte, aparecen sin embargo en forma tangible y reconocible?
En particular, el sonambulismo descubierto por Puységur, fue un instrumento de investigación de ese mundo del más allá cuya existencia se ha sospechado en todos los tiempos, pero que a partir de 1847, iba a llamar la atención de los hombres en forma razonada e inteligente. Los sonámbulos dieron testimonio espontáneamente de haber visto salir el doble del cuerpo físico en el momento de la muerte. Hubo luego numerosísimas experiencias de sonambulismo provocado. El sujeto sensible, dormido por un magnetizador, se encuentra con desencarnados desconocidos de él y de los participantes, que puede describir con notable precisión, descartando así toda hipótesis de sugestión del sonámbulo o de transmisión de pensamiento por parte del operador. Todas las manifestaciones ectoplásmicas, en el curso de las cuales fueron realizados los moldes de materializaciones, participaron también en la puesta en evidencia del periespíritu.
Cada ser humano es resultado de una trilogía: un espíritu (o alma) totalmente inmaterial, un cuerpo temporal que se agota y muere, y entre los dos un elemento de semi-materia que hace el enlace, el periespíritu. En todas las civilizaciones, incluidas las más antiguas, se presintió la existencia de este elemento fluídico, el alma, puramente inmaterial, no podía concebirse sin un cuerpo etéreo que le permitiera unirse a la materia el ejemplo más edificante fue el del espíritu Katie King, cuyo verdadero nombre era Annie Owen Morgan, que durante tres años se manifestó a través de la médium Florence Cook, en sesiones realizadas en presencia de numerosos testigos del mundo literario y artístico pero también, y sobre todo, del célebre físico inglés William Crookes.
Se realizaron moldes de la aparición a partir de la sustancia que emanaba de la médium y en la cual se materializaba el espíritu Katie King. El espíritu y la médium eran físicamente muy diferentes y no podía haber ninguna duda en cuanto a la realidad de la manifestación fantasmal. Las experiencias continuaron con Alfred Russell Wallace, el eminente naturalista británico, que llegó a fotografiar la aparición de un difunto al que no conocía personalmente, pero que fue reconocido por un pariente. Otros casos muy convincentes han ilustrado esta realidad de la supervivencia periespiritual.
Un ejemplo muy interesante es referido por Gabriel Delanne: una dama sensibilizada por este último a la vida en el más allá, y que pensaba que tenía algunas facultades mediúmnicas tuvo la prueba tangible de su encuentro con el mundo de los desencarnados. Durante un sueño, vio muy claramente un Espíritu que se manifestó bajo la identidad de Blaise Pascal; la imagen de su rostro se grabó en ella hasta tal punto que deseó confrontar su visión con las representaciones que se hacían de este célebre personaje. Los retratos que se le presentaron en varias bibliotecas eran bastante parecidos a su visión, pero ninguno reproducía una pequeña deformidad del labio inferior que había marcado a la dama, y ningún librero experimentado había observado nunca esa particularidad. Sin embargo, la pertinaz dama prosiguió sus investigaciones y acabó por dar en un lejano anticuario, con el verdadero retrato del ilustre filósofo que, sorpresa, presentaba una verdadera deformación del labio tal y como el visto por la dama.
El periespíritu, (de peri alrededor, spiritus espíritu) es un elemento de semi-materia indispensable para la vida del espíritu en la materia, juega un papel determinante y explica numerosos fenómenos paranormales. Es una suerte de primer cuerpo, extraído del fluido universal que permitirá al espíritu recién creado y completamente inmaterial, poder integrar la materia a fin de cumplir allí su ciclo evolutivo. El periespíritu pesa alrededor de 10 gramos, repartidos en 2 gr. de manganeso, 2 gr. de níquel, 3 gr. de radio subatómico de emanación radioactiva, 3 gr. de fluido de base D7 (correspondiente al deuterio subdividido en siete datos desconocidos por la ciencia del hombre). Subsistirá a todo lo largo de las vidas encarnadas del espíritu y le servirá también de vehículo cuando esté en el más allá. Presenta dos estados: el de eterización o imponderabilidad en el estado etéreo fuera de la materia, y el de materialización o ponderabilidad cuando se transforma en materia tangible. Retractable y extensible, es él que, infinitamente pequeño, integrará la materia y permitirá al espíritu elaborar su cuerpo físico en el momento de la reencarnación; así a cada célula del cuerpo físico corresponde una célula periespiritual. En el interior del cuerpo durante la vida carnal, escapa de él en el momento de la muerte acompañando al espíritu. Este elemento fluídico, surgido de la materia elemental primitiva y universal, es capaz de adaptarse a las condiciones de vida en diferentes mundos, permitiendo así al espíritu formarse un cuerpo adaptado a las muy diversas circunstancias físicas y ambientales de los planetas donde es llamado a reencarnar. El periespíritu será cada vez más etéreo a medida que el espíritu evolucione y llegará a los planetas superiores con muy tenue materialidad. Será abandonado al final de las encarnaciones, cuando el espíritu convertido en perfecto ya no viva más que la vida etérea y no tenga más necesidad de integrar la materia. Compuesto por un conjunto de fuerzas electrónicas de carácter celular cuya primera capacidad sigue siendo una fuerza de registro, una fuerza de memoria, almacenará el conjunto de lo vivido en todas las existencias (eventos, aprendizaje, sentimientos). Es una suerte de banda registradora, de tarjeta de memoria de la que el espíritu se servirá de manera instintiva. Así, las facultades adquiridas y los rasgos de carácter perfilados en el transcurso de las vidas anteriores, son registrados y siguen al espíritu a través de todas sus experiencias encarnadas. En virtud de la radiación debida a la presencia de una pequeña cantidad de radioactividad, el periespíritu puede tomar formas luminosas de orden periférico, lo que se denomina aura; ciertos clarividentes pueden distinguir esa aura, descubriendo en ella por sus emanaciones (color, contorno) el estado de salud de una persona. Los investigadores rusos, los esposos Kirlian, desarrollaron en 1939 un procedimiento que permite fotografiarlo. Un médico francés, el doctor Baraduc, también demostró su existencia, cuando la muerte de su esposa, pesando el cuerpo antes y después de la muerte, indicando una diferencia de peso de 10 gr., conforme a las informaciones recibidas en sesión espírita. La existencia del periespíritu es determinante. Permite explicar numerosos fenómenos aparentemente inexplicados, y comprender todas las formas de emancipación del espíritu fuera de la materia.
A P A R I C I O N E S F A N T A S M A L E S D E L O S M U E R T O S
El periespíritu, en razón de sus propiedades, le permitirá al espíritu desencarnado recrear puntualmente los órganos y la apariencia física que tenía en una de sus vidas. La historia del espiritismo está jalonada de experiencias y testimonios que dan fe de la presencia de un desencarnado bajo la apariencia física que tenía en vida. Las pruebas de ello fueron establecidas y conservadas gracias a los moldes ectoplásmicos realizados especialmente por el doctor Gustave Geley en sesiones con el médium Franek Kluski. Durante su última aparición, el espíritu Katie King distribuyó como recuerdo de sus numerosas visitas, un mechón de su cabello y un trozo de su vestido,
provisionalmente materializados
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A P A R I C I O N E S D E L O S V I V O S
Numerosísimos ejemplos demuestran que el alma de un vivo muy bien puede manifestarse lejos del entorno donde se encuentra su cuerpo, con la posibilidad de aparecer y estar así en dos lugares distintos al mismo tiempo: es el fenómeno de bilocación o don de ubicuidad. La Sociedad de Investigación Psíquica fundada primero en Inglaterra y luego en Francia, y en la que colaboraron miembros prestigiosos tales como Bernheim, Pierre Janet, Liébault y Charles Richet, consignaron en el libro Fantasmas de los vivos numerosos ejemplos de apariciones que demuestran que el alma de los vivos puede moverse en el espacio, voluntaria o involuntariamente, bajo la acción de diversas influencias: sueño natural, sueño provocado, desórdenes patológicos, emoción fuerte o situación extrema, así:
• Un marinero a punto de ahogarse en Australia se le aparece a su hermana en Inglaterra.
• El propio Goethe dio testimonio de la visita de uno de sus amigos que habitaba muy lejos de su casa.
• El ejemplo más célebre y del cual da testimonio Novaes, el biógrafo del Papa Clemente XIV, fue el de Alfonso de Liguria que vino a asistir a este último en el momento de su muerte.
• Numerosísimos testimonios han sido reportados referentes al Padre Pio.
Además de estos relatos numerosos y precisos, se han conseguido pruebas. El doctor Baraduc llegó a fotografiar la imagen fluídica de uno de sus colegas en Bucarest. El punto culminante de la experimentación se consiguió durante el desdoblamiento del médium Eglinton de quien se llegó a hacer un molde del pie fluídico, el moldeado era conforme en todos los puntos al pie carnal del médium. El periespíritu exteriorizado del cuerpo durante el desdoblamiento, sigue registrando los eventos y los transmite al cuerpo físico.
Así, un militar con su sable le partió el cráneo a la aparición de una mujer, que murió luego por las heridas infligidas a su doble y que repercutieron en su cuerpo físico.
Igualmente, un miembro amputado puede seguir haciendo sufrir, porque si bien la carne ha desaparecido, el doble permanece.
P E R I E S P Í R I T U Y R E E N C A R N A C I Ó N
El periespíritu juega un papel determinante en el momento de la reencarnación. Es él que crea el vínculo con la materia que le permite al espíritu elaborar su cuerpo a partir del material gené- tico de sus padres. Todas las vidas pasadas están registradas en la memoria periespiritual lo que explica los “accidentes de reencarnación” como discapacidades físicas o mentales y malformaciones. Durante la penetración de la carne, puede tener un despertar periespiritual y la carga negativa de las vidas pasadas puede resurgir en el momento de la elaboración del cuerpo, lo cual se denomina entonces genética periespiritual.
P E R I E S P Í R I T U Y T E R A P I A S E S P Í R I T A S
En este campo, el periespíritu juega un papel fundamental, que diferencia claramente estas atenciones de las de la medicina tradicional. Desempeña el papel de transmisor. Así, el magnetismo, una energía contenida en el periespíritu del magnetizador, que entonces pesa el doble (20gr.), es dispensada directamente al periespíritu del enfermo, que la retransmite al cuerpo físico. En cuanto a la fitoterapia, utiliza las correspondencias vibratorias que existen entre el vegetal y el doble periespiritual. Las curaciones indicadas o dispensadas por el más allá, incluso la cirugía a manos desnudas, son realizadas a través del periespíritu que retransmite luego al cuerpo físico.
E N E L M O M E N T O D E L A M U E R T E
Si el Espíritu no ha franqueado el famoso túnel, permanece a las puertas del más allá, lo que llamamos la turbación. Resultará en una situación de entorpecimiento, de pesadilla, donde el espíritu, precisamente porque está atado a la materialidad por su doble, seguirá reviviendo virtualmente en sucesión escenas del pasado, o la situación del final de su vida, lo cual puede ser muy doloroso cuando ésta ha sido trágica. En ciertos casos el periespíritu también puede cargar con las consecuencias de una muerte por fuego y ser dañado.
L E V I T A C I Ó N
La facultad de elevarse sobre el suelo y permanecer allí, ha sido vinculada con frecuencia a la religión, este fenómeno que muchas veces ha sido comprobado en sacerdotes o místicos (Padre Pío, José de Cupertino, Teresa de Ávila…); a pesar de todo, la levitación no tiene nada de milagroso. Supone un fuerte dominio del pensamiento, y por tanto del espíritu, así lo habían comprendido y practicado ya los druidas. Cada célula del cuerpo se aligerará por una modificación de su tasa vibratoria, respondiendo a la solicitud de cada célula periespiritual permitiéndole al sujeto elevarse en el espacio. Las diferentes facultades desarrolladas deben vincularse a la presencia periespiritual. Para que el espíritu pueda emanciparse, arrancarse de la materia, necesita un vector. Unas veces el espí- ritu acompañado por el periespíritu se exterioriza parcialmente del cuerpo por ejemplo en las mediumnidades intuitivas, otras veces es más incluido en el cuerpo y más receptivo a las sensaciones de la materia como en la psicometría.




