EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



lunes, 7 de marzo de 2011

¿PORQUÉ SUFREN LOS ANIMALES?

Richard Simonetti


1-¿Todos los seres vivos poseen Espíritu?
No. Ellos son dotados de un principio espiritual que se desarrolla
progresivamente, a lo largo de los milenios.
Eso hasta que alcancen la complejidad necesaria a la conquista de la
razón. Serán, entonces, Espíritus.
2-¿Existe una escala en ese desarrollo, como una escalera que el
principio espiritual iría subiendo, pasando por todas las especies
animales y vegetales, hasta alcanzar la razón?
No sabemos exactamente cómo ocurre. Seguramente no envuelve
experiencias tan amplias, hasta porque surgen y se extinguen especies
incesantemente.
3-Animales como el gato y el mono, que parecen ejercitar alguna
inteligencia, ¿estarían en vísperas de la promoción a Espíritus?
Como ya comentamos, esa transición ocurre en otros planos del infinito
y demanda un tiempo considerable. Entre los animales más desarrollados
de la Tierra y el Hombre existen insondables escalones.
4–Algunos animales revelan una inteligencia que sorprende a sus
dueños. ¿No demuestra ello que están bien cerca?
Ese «cerca» es relativo. Millones de años, delante de la eternidad,
pueden representar en segundos. El animal tiene como centellas de
inteligencia. Está muy distante del pensamiento continuo, que
caracteriza al Espíritu.

5-¿No sería más conveniente que Dios nos creara dotados de
inteligencia y discernimiento, sin tanto trabajo, sin gastar tanto
tiempo?
Esa misma duda fue levantada por los teólogos en relación a la
aparición del Hombre, cuando Darwin formuló su teoría evolucionista.
Es más fácil imaginar a Dios moldeando a Adán del barro, que
trabajando millones de años el taller de la Naturaleza para crear al
ser humano. Sin embargo, Darwin, hoy, está plenamente aceptado por los
teólogos, a no ser en los círculos más retrógrados, que aún
interpretan los textos bíblicos al pie de la letra.
6-¿Ocurre lo mismo con el Espíritu?
Obviamente. Si Dios llevó tanto tiempo para producirnos una vestimenta
carnal, ¿Por qué el Espíritu, que es mucho más complejo, debería ser
creado con un pase de magia? No tiene sentido.
7–Si las limitaciones y males físicos se sitúan por el Espiritismo
como una respuesta de la ley de causa y efecto a los desatinos
humanos, ¿por qué lo sufren los animales, si no piensan, no tienen
libre albedrío y, consecuentemente, no tienen deudas a rescatar?
La mujer no sufre los dolores del parto por problemas kármicos. Es una
contingencia de la vida. Bendecirá sus sufrimientos, ante la gloria de
ser madre. No siempre, por lo tanto, el dolor puede considerarse
sinónimo de rescate. Es lo que ocurre con los animales. Limitaciones y
males físicos agitan su conciencia embrionaria, preparando el glorioso
«parto» del Espíritu.
Richard Simonetti

sábado, 5 de marzo de 2011

MICHEL LE MUL LER LA MUERTE Y EL ESPIRITISMO LE JOURNAL SPIRITE N° 79 ENERO 2010

Con frecuencia es luego de la pérdida dolorosa de un
ser querido cuando surgen las interrogantes sobre la
muerte. Y la ayuda de una religión o de una filosofía no
basta para romper el muro de silencio. Sobre este punto,
la filosofía espírita, experimentada y codificada por
Allan Kardec, brinda respuestas a nuestras preguntas en
cuanto a la aceptación de la partida de un ser querido y
las formas de actuar.
COMPORTAMIENTO ANTE LA MUERTE
Ante la muerte de otro, somos impotentes y al mismo
tiempo advertidos de nuestra propia muerte por venir. No
sabemos cómo reaccionar cuando desaparece un pariente
o un amigo, sabiendo que toda relación o contacto físico
se han vuelto imposibles para siempre. El dolor es aún más
intenso durante la ceremonia mortuoria del entierro del ser
querido, como por ejemplo en nuestras tristes ceremonias
religiosas. Esos rituales existen desde la prehistoria, pero
se diferencian de una región a otra. Aquí, se depositan
alimentos o flores perfumadas en un lugar de la casa, allá
flores o grandes caracoles sobre la tumba y en varios países
del sur, se acompaña al difunto a su última morada con
alegría y buen humor, luego es servida una copiosa comida
durante la cual se dedican al difunto risas y canciones.
Estas costumbres varían según las etnias impregnadas de
una cultura religiosa o tradicional, a partir de la cual los
hombres siempre se han hecho, y se hacen todavía, la
pregunta del después de la vida o del después de la muerte.
Es por eso que, según la educación recibida en ciertas
regiones, se hacen ofrendas y honores al fallecido a fin
de que no merodee alrededor de la casa o para ayudarle
a regresar a lo eterno. En efecto, desde la llegada de los
primeros hombres, el ser humano siempre se ha interrogado
sobre la perspectiva de la existencia de una vida después de
la muerte, porque el hombre en su condición física, tiene
deseo de eternidad. Intuitivamente, sabe que es algo más
que un cuerpo, siempre ha presentido que era espíritu.
En nuestros momentos de soledad o cuando vamos a
depositar flores sobre la tumba del ser querido, conversamos
con él en la esperanza de que sea feliz. Igualmente,
cuando se elogia en la televisión la memoria de un artista
desaparecido, el animador se expresa como si el cantante
o el actor nos vieran. ¿No hay entonces en nosotros la idea
de una vida después de la muerte? Pero poco a poco, con
el pasar del tiempo, esta idea se vuelve incierta. Platón
que, en vida, tenía la certeza de una existencia después de
la muerte, del espíritu y de su reencarnación, ha venido a
aportar su reflexión:
“En la expectativa por resolver los problemas fundamentales
planteados, con toda legitimidad por su naturaleza
espiritual, respecto a los misterios de la creación, el
intelecto humano siempre ha tropezado en sus búsquedas
dentro de una confusión total, con una serie de preguntas
todas tan enigmáticas respecto a las otras, que la mayoría
queda sin respuesta. Desde su llegada al globo terráqueo,
el hombre tiene el sentimiento de su devenir espiritual.
El de las cavernas ya lo había presentido y adivinado en el
culto acordado a la muerte. La naturaleza espiritual del ser
humano que fue pensada por la fuerza divina, amorosa y
creadora, sabe recordar en su instinto de vida, el sentido de
esta vida al tamaño de su eternidad. No existe período en la
historia del hombre sobre el globo terráqueo que no evoque
en un momento u otro la reflexión metafísica del espíritu
encarnado en la materia. La llamada divina está contenida
en nuestras células físicas, la llamada divina está contenida
en nuestras naturalezas carnales porque somos hijos de
Dios. Los espíritus se han multiplicado y, en su llegada al
planeta, han ocupado progresivamente los suelos, se han
desarrollado, se han organizado, se han convertido en razas
por los climas, se han convertido en naciones. La angustia
metafísica ha proseguido su obra, y la interrogante de la
muerte se le ha seguido planteando al hombre a través de los
milenios existenciales, contenido sustancial de la evolución
terrena. Entonces las creencias han sido las primeras
respuestas a la angustia metafísica. Nacieron entonces
las representaciones de la angustia, las representaciones
metafóricas de la sempiterna interrogante del ser humano
temeroso ante la muerte, ante esa detención total, brusca
y repentina de los sentidos físicos que parece paralizar
los cuerpos para la eternidad, y que trae temor al que no
sabe. Ellos aún no sabían, eran los recién llegados a este
globo, necesitaban el soporte de la imagen, necesitaban
el soporte de la creencia y de proyectar la sombra de la
muerte sobre una pantalla de imaginerías popularizadas
en el seno de nuestra historia. Más que de filosofía, tenían
necesidad de más mitos y religiones. Así aparecieron las
primeras creencias, cercanas a los elementos del universo,
cercanas al viento, cercanas al agua, cercanas a las
tormentas, cercanas al fuego y, para cada uno de estos
elementos, era necesario inventar un poder supremo, un
comando directivo, un Dios para cada cosa; el mundo
antiguo es la expresión directa de ello. Así nacieron sobre
este globo, las religiones politeístas. En su tiempo tuvieron
razón de ser, respondían a las interrogantes del momento”.
PAPEL DE LA FILOSOFÍA ESPÍRITA ANTE LA MUERTE
Esta filosofía es un compartir del espíritu con el ser
humano. El objetivo es iluminar nuestras conciencias
para comprender mejor la razón de ciertas dificultades
de la vida y reaccionar en consecuencia. Con intervención
de diferentes médiums Allan Kardec hizo a los espíritus
desencarnados diversas preguntas respecto al misterioso
fenómeno de la muerte. He aquí algunos ejemplos:
El temor a la muerte es para mucha gente causa de
perplejidad. ¿De dónde viene ese temor puesto que
tiene el porvenir por delante?
“Es un error que tenga ese temor; pero, ¡qué vas a hacer! Se
trata de persuadirla en su juventud de que hay un infierno
y un paraíso, pero que lo más seguro es que irá al infierno,
porque se le dice que lo que está en la naturaleza es un
pecado mortal para el alma: entonces, cuando crece, si
tiene algo de juicio, no puede admitir eso, y se vuelve atea
o materialista; así es como se la lleva a creer que fuera de
la vida presente, no hay más nada. En cuanto a los que han
persistido en sus creencias de la infancia, temen a ese fuego
eterno que debe quemarlos sin aniquilarlos”.
Si la muerte nos debe llevar a una vida mejor, que nos
libera de los males de esta, y que siendo así es más de
desear que de temer, ¿por qué el hombre le tiene un
horror instintivo que hace que le tema?
“El hombre debe tratar de prolongar su vida para cumplir
su tarea; es por eso que Dios le ha dado el instinto de
conservación y ese instinto lo sostiene en las pruebas; sin
él se dejaría llevar demasiado a menudo por el desaliento.
La voz secreta que le hace rechazar la muerte le dice que
todavía puede hacer algo para avanzar. Cuando un peligro
lo amenaza, es una advertencia. Para que saque el mejor
provecho de la tregua que Dios le otorga; pero con más
frecuencia da las gracias a su estrella que a su creador”.
La pérdida de las personas que nos son queridas, ¿no
es algo que nos causa un pesar, tanto más legítimo por
cuanto esta pérdida es irreparable e independiente de
nuestra voluntad?
“Esta causa de pesar alcanza tanto al rico como al pobre;
es una prueba y la ley común; pero es un consuelo poder
comunicarse con vuestros amigos por los medios que
poseéis, a la espera de tener otros más directos y más
accesibles a vuestros sentidos”.
¿Cómo afectan los dolores inconsolables de los
supervivientes a los espíritus que son objeto de ellos?
“El espíritu es sensible al recuerdo y a las tristezas de
aquellos a los que ha amado, pero un dolor incesante y poco
razonable le afecta penosamente; porque ve en ese dolor
excesivo, una falta de fe en el porvenir y de confianza en
Dios y, por consiguiente, un obstáculo al avance y, quizás, a
su reencuentro”.
Debemos entender entonces que el espíritu que ha
encontrado su más allá, está profundamente entristecido
por la incomprensión de sus parientes en cuanto a la
separación, lo cual se añade a su turbación natural antes de
reunirse con su guía en la serenidad. En realidad, la persona
que fallece puede encontrarse en una turbación donde no
está consciente de su nuevo estado, se halla en un estado
disminuido como al salir de un desvanecimiento. Quiere
comunicarse con sus parientes, pero éstos no le responden,
ni la miran. Poco a poco, toma conciencia de que está
muerta y que no puede reintegrarse a su cuerpo sin vida.

La duración de la turbación que sigue a la muerte es muy
variable, puede ser de algunas horas, como de varios meses
y hasta de varios años, según el estado de conciencia de la
persona antes de su muerte y las circunstancias del deceso.
El conocimiento de las realidades espíritas ejerce una
influencia importante en cuanto a la salida de la turbación,
de acuerdo a la toma de conciencia que tuvo lugar durante
esa misma existencia.
Nosotros, los seres humanos, podemos abreviar la
turbación de los que nos dejan, con un impulso de
pensamiento solidario, por la fuerza de un sentimiento
que libera y da libertad al espíritu. Esa oración puede ser
individual, pero también colectiva según el procedimiento
de la cadena fluídica, que recomendamos a todos, espíritas
o no espíritas. Consiste en transmitir nuestro pensamiento
y nuestro amor a la persona recién fallecida. Al menos tres
personas se toman de las manos formando un círculo, en
un recogimiento de amor y compartir hacia el espíritu que
sufre. Cada uno puede encontrar su fórmula y su modo de
rezar, por ejemplo, se puede pensar en el espíritu diciendo
esto: “Ve hacia el túnel, al extremo del cual hay una luz,
avanza, no tengas miedo, serás acogido por los que has
amado y por tu guía espiritual que has conocido. No sufrirás
más, serás inundado de alegría y de amor”. Este pensamiento
se hace mentalmente durante tres minutos, acompañado
eventualmente por un soporte musical. Un asistente
dará la señal de inicio de la cadena fluídica y la detendrá
después de algunos minutos, rompiendo rápidamente el
círculo soltando las manos. Se aconseja repetir el acto en
los días que siguen para asegurarse de su mejor resultado.
Recordemos que es alentado también para toda defunción,
el espíritu sentirá la fuerza y el amor que lo impulsarán más
rápido hacia la luz.
El espíritu Jojo, un gran amigo de Jacques Brel, expresó así
su alegría al descubrir el más allá y a su guía:
“Cuando llegas al final del túnel, no sabes exactamente
lo que ocurrirá. Ves claramente personas que se acercan.
Reconoces algunas de ellas, amigos o parientes. Están
rodeadas por un halo blancuzco que delimita sus cuerpos.
Avanzas con cierta angustia, tienes miedo de caer en el
vacío, sientes desconfianza, no sabes y te preguntas si estás
soñando, y luego llega el momento de la conciencia. Es
un despertar brutal, en dos palabras, estoy muerto pero
vivo. Entonces comprendes todo, te despejas totalmente,
el tiempo ya no existe. Las vidas anteriores brotan como
géiseres de conciencia y si tienes amor en el corazón, es
una fiesta. La desconfianza cede el paso a la alegría, a la
confianza sobre todo cuando viene el amigo tendiendo los
brazos, riendo y diciéndote: ‘Ves, es simple’, es justo, basta
con dejarse llevar por él, él te guía y con él marchas sobre las
nubes descubriendo el más allá”.
Por medio de la oración, podemos ayudar a los muertos
y también a los vivos, amigos o parientes que sufren en
la vida presente de un problema psicológico o físico. Esta
“petición” no es un “Padrenuestro” o un “Ave María”, sino
nuestro propio pensamiento dirigido hacia la persona
querida. Debe ser positivo y constructivo según la necesidad
de la persona. Piensen en mejoría, restablecimiento,
alegría, serenidad, curación. Un espíritu que fue sacerdote
dio su nueva definición de oración: “La oración no es una
expectativa, sino una acción del espíritu responsable que
da su amor. La oración no es un recitativo sino un verbo que
lleva su función hacia quien tiene más necesidad de ella. La
oración no consiste en implorar a Dios con aire falsamente
contrito y rostro contraído de dolor. La oración es una
alegría, una función inherente al espíritu, una telepatía del
alma. La palabra prostituida por los hombres ha perdido su
sentido primero. Rezad, sí, rezad, amigos míos, con todas
vuestras fuerzas, es decir con todo vuestro deseo de aportar
al otro lo que espera de vosotros. Dios no es responsable —
vosotros sois libres— y es por ello que vuestra oración es un
acto de amor que no exige su intercesión”.
En efecto, la cadena y la oración son una forma de telepatía
que llega directamente a la persona involucrada y el flujo
de pensamiento se concreta por el siguiente proceso
explicado por el espíritu José Arigó, quien fue médium
sanador brasileño:
“El fluido es ante todo el resultado de vuestro pensamiento.
Pensáis bien y obtenéis buen fluido. Pensáis mal y obtenéis
mal fluido. El fluido creado por vuestro propio pensamiento
ejercerá una salida extra-corporal. Se desprenderá, se
liberará progresivamente de vuestro cuerpo físico. En cuanto
el pensamiento, en cuanto el fluido se despega del cuerpo
físico, entonces ya no se habla más de fluido sino de vibración.
El pensamiento exteriorizado se convierte en una vibración.
El carácter de esta vibración es la forma ondulatoria. La
forma ondulatoria, tal como un trazo en forma de curva,
se prolonga también en el espacio, a partir de lo que habéis
pensado, a partir de vuestra reflexión espiritual. Cuando
la vibración alcance a aquel, a aquellos, o a los elementos
hacia los que va dirigido, entonces se convierte en un efluvio.
Lo que quiere decir que el pensamiento es un fluido cuando
pertenece al cuerpo, que se convierte en vibración cuando se
exterioriza del cuerpo y que se convierte en efluvio cuando
alcanza otro cuerpo o un elemento inerte de la materia. Es
muy importante saber establecer estas diferencias dentro del
vocabulario por cuanto el vocabulario es el único vehículo
de vuestra reflexión en el seno de vuestro mundo físico, un
vehículo a veces muy difícil a manipular, un vehículo que a
veces traiciona el pensamiento, tanto más por cuanto vivís
en países diferentes, bajo climas diferentes, que sois a pesar
de vosotros hijos de una cultura, de una historia, y que la
diferencia de lenguaje confiere todavía más dificultad a
la manifestación de vuestros pensamientos respectivos o
globales”.
A la luz del espiritismo, podemos comprender la muerte
con menos temor, y aceptar más serenamente la partida
de nuestros seres queridos fallecidos. Por el pensamiento,
podemos aportarles ayuda con la alegría de saberlos felices,
sin sufrimiento físico y con la perspectiva de encontrar
felicidad en el más allá o en una vida futura.

jueves, 3 de marzo de 2011

LOS PRINCIPIOS DE LA MEDIUMNIDAD por RÉGIS BERTHAUT D O S S I E R LOS GRANDES PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA ESPÍRITA 24 LE JOURNAL SPIRITE N° 79 ENERO 2010

Las primeras comunicaciones espíritas
Las primeras manifestaciones inteligentes tuvieron lugar
por medio de mesas que se levantaban y daban, con un
pie, un número determinado de golpes, respondiendo
de esa manera con un sí o un no. Se consiguieron luego
respuestas más acabadas por medio de las letras del
alfabeto. Este medio de correspondencia era largo e
incómodo. Los propios espíritus indicaron un método más
práctico para comunicarse, y se hizo con la ayuda de un
lápiz unido a una cestita o a una tablilla. El objeto al cual
se adapta el lápiz es sólo un instrumento, se reconoció que
en realidad no era más que una prolongación de la mano,
y el médium, tomando directamente el lápiz, comenzó
a escribir por un impulso involuntario y casi febril. Por
este medio, las comunicaciones se hicieron más rápidas,
más fáciles y más completas. Finalmente la experiencia
dio a conocer diversas otras variedades en la facultad
mediadora, y se supo que las comunicaciones podían
tener lugar igualmente por la palabra, el oído, la vista, el
tacto, etc., y hasta por la escritura directa de los espíritus,
es decir sin el concurso de la mano del médium ni del lápiz,
la neumatografía.

¿Qué es un médium?
Se llama mediumnidad al conjunto de facultades que
permiten al ser humano comunicarse con el más allá. El
médium goza de facultades, percepciones y sensaciones
que habitualmente son exclusividad de los espíritus
desencarnados. El médium es el vínculo entre los dos
planos vibratorios. Durante mucho tiempo se creyó
adecuado clasificar a los médiums en la categoría de
seres enfermos e histéricos, cuando toda extensión de las
percepciones del alma es una vía de conducción hacia una
vida más amplia y más elevada. Gracias a la mediumnidad
ha existido siempre un vínculo entre los dos mundos.
Por medio de las diferentes mediumnidades, los espíritus
superiores se esfuerzan en despertar el alma humana
aportándole un suplemento de espiritualidad donde se
suman conocimiento y sentimiento, fuerzas mayores de
la evolución espiritual.
El estudio y la aplicación de las facultades mediúmnicas
son de una importancia capital pues, según su empleo,
pueden ser una luz benéfica o un arma peligrosa que sirve
a los espíritus. Así, la mediumnidad, mucho más que una
simple práctica divertida de los salones, es una verdadera
ciencia y como toda ciencia su aplicación es dejada al
buen cuidado de la moral. Además, descubre leyes pero
éstas son todas particulares pues son espirituales, un
argumento que ha constreñido tanto al mundo científico
y materialista a lo largo de la historia del espiritismo.
De la importancia de los fluidos espirituales
Como todo medio de comunicación, la mediumnidad
es una herramienta que necesita energía para funcionar.
Estamos en el campo espiritual y las leyes que caracterizan
la mediumnidad son de orden fluídico y vibratorio, es
decir vinculadas directamente con la fuerza y calidad de
los pensamientos.
Ya Allan Kardec recomendaba la oración antes de toda
manifestación de espíritus. En efecto, las precauciones
siguen siendo indispensables y la primera de todas es la
protección de la sesión mediante el llamado a los espíritus
protectores. Así, para ser eficaz, la oración debe ser un
llamado ardiente, de expresión elevada para encauzar
los fluidos que permiten comunicarse a los espíritus
elevados. La unión de los pensamientos es primordial así
como su sinceridad.
LAS DIFERENTES MEDIUMNIDADES
La escritura automática
En el caso de la escritura automática, el médium deja a
disposición de los espíritus su mano que, bajo su impulso,
se desplaza sobre el papel y escribe las palabras que ellos
desean ver aparecer. La mano es teleguiada así hasta que
el mensaje sea expresado en su totalidad y termina con
una firma y la caída de la pluma sobre la hoja de papel.
Generalmente durante la escritura el médium no tiene
conciencia de lo que escribe. Puede suceder que oiga en
forma simultánea lo que su mano está escribiendo.
La escritura semiautomática
A la diferencia de la escritura automática, el médium oye
el mensaje del espíritu. Hay retranscripción del mensaje.
Con frecuencia, esta facultad evoluciona progresivamente
hacia una escritura automática.
La escritura intuitiva
El médium retranscribe lo que siente. Percibe una idea y no
frases ya constituidas. Este carácter intuitivo se encuentra
especialmente en las mediumnidades artísticas.
La clarividencia mediúmnica
El médium recibe por el pensamiento el mensaje de los
espíritus bajo la forma de una idea que debe volver a
expresar con su propio lenguaje, o bien a veces recibe y
repite las frases que el espíritu le transmite. Puede percibir
igualmente al espíritu que se hace reconocer por su
imagen.
La clariaudiencia
La mediumnidad por clariaudiencia es una facultad que
permite al médium oír las voces de los espíritus de dos
maneras diferentes. La primera por percepción auditiva
de una voz interior, la segunda directamente por el oído,
de una voz débil pero clara que el médium percibirá del
exterior.
La oui-ja
La oui-ja es una mediumnidad de carácter automático,
es decir que el médium no es dueño del desarrollo de la
sesión y se encuentra totalmente bajo la influencia del
espíritu. Su mano colocada sobre una tablilla, terminada
en una aguja, se desplazará sobre una superficie donde
están inscritas letras y cifras así como las palabras sí y
no. Letra por letra, el mensaje toma forma, es a menudo
bastante corto pues el dictado es más largo por este
medio, la tablilla desplazándose detrás de cada una de las
letras. El movimiento de la tablilla puede ser muy rápido,
hacen falta por consiguiente dos asistentes: una persona
que lee las letras indicadas y otra que las transcribe.
Como en toda sesión de espiritismo, el médium está
rodeado de espíritas, que con su presencia y su atención
dispensan sus fluidos, esa es la principal condición que
garantiza una buena comunicación.
La incorporación
Mediumnidad llamada total, le permite al espíritu
utilizar la totalidad del cuerpo físico del médium para
manifestarse. El espíritu del médium se exterioriza de su
propio cuerpo mientras que el espíritu desencarnado se
integra a esa envoltura vacante y así “se incorpora” según
el término. Este proceso da lugar a un trance que conlleva
ciertas modificaciones fisiológicas y especialmente una
fuerte aceleración cardiaca. Una vez que el espíritu se ha
incorporado, puede hablar encontrando sus entonaciones
propias, las que se le conocieron en vida. Puede desplazarse
y dirigirse hacia cada persona que asiste a la sesión.
Varios espíritus pueden sucederse a lo largo de una sesión
de incorporación. El último anuncia el fin de la sesión y
un magnetizador coloca sus manos sobre el corazón
del médium para regular su ritmo cardiaco. Al cabo de
algunos instantes, aparece un nuevo trance, es el espíritu
del médium que regresa. Tal sesión requiere vigilancia en
todo momento.

El sueño magnético
Es un estado mediúmnico inducido por los pases
magnéticos longitudinales; el médium queda sumido en
un estado segundo que le permite percibir imágenes del
más allá. En el sueño magnético existen dos situaciones
diferentes; en el primer caso, el médium ve desarrollarse
como en una película, un episodio de vida anterior de una
persona, describiendo lo que ve con una voz monocorde
y débil. La segunda situación es el desplazamiento del
espíritu del médium, que va al encuentro de espíritus
desencarnados que desean hacer pasar un mensaje. El
médium describe lo que ve y retransmite las palabras
de los espíritus que percibe. Al final de esta sesión, es
despertado por medio de pases magnéticos rápidos,
llamados de despertar.
La ectoplasmia
El ectoplasma es una condensación uniforme de un
fluido, procedente del cuerpo del médium. En general es
de color blancuzco y la mayoría de las veces se libera por
el plexo pero igualmente por orificios como la nariz, las
orejas o la boca. El espíritu utiliza esta materia para darle
forma, tangibilidad. Con motivo de ciertos experimentos
ha sucedido que el médium adelgace hasta la mitad. Al
final de la sesión, la materia ectoplásmica así exteriorizada
se reintegra al cuerpo físico.
La xenoglosia
Mediumnidad políglota llamada “xenoglosia”.
Este término, inventado por Charles Richet (1850-
1935) definía una mediumnidad por medio de la cual
los médiums hablan o escriben en lenguas extranjeras
desconocidas por ellos y por los asistentes a la sesión.
Se encuentran numerosos casos estudiados y relatados
por Ernest Bozzano en su libro La mediumnidad políglota.
Las artes mediúmnicas
En nuestra asociación, varios artistas médiums trabajan
en pintura, escultura, música y poesía, recibiendo la
influencia de los espíritus en creaciones deseadas por
el más allá. Según los casos, estas mediumnidades
son intuitivas o automáticas; como en la escritura, se
encuentran estos dos casos particulares.
Las mediumnidades terapéuticas
Bajo la influencia de un espíritu médico, el médium deja
ir sus manos sobre el cuerpo extendido del paciente.
El espíritu trabaja fluídica o magnéticamente con
gestos, imposiciones u otros movimientos que escapan
completamente al control del médium.
La escritura directa
Escritura que aparece espontáneamente sobre un papel
o una pizarra sin intermediario físico. El espíritu utiliza la
energía fluídica del médium que se encuentra cerca. Este
fenómeno fue certificado repetidas veces a principios
del siglo XX.
¿Puede hablarse de mediumnidad superior?
Tomemos el caso de las mediumnidades trabajadas en
el seno del Círculo Allan Kardec. Los espíritus utilizan a
voluntad una o varias formas de comunicación. Parece
entonces que lo invisible gusta de manifestarse de
diferentes maneras. Ciertos espíritus no se manifiestan
nunca por vía de escritura o de incorporación y prefieren
según su misión o función, elegir otro modo de entrar en
contacto. Es la razón por la que hay que estar muy atento
y respetuoso con todas las formas de mediumnidad,
sin establecer jerarquías, hablar a lo sumo, quizás, de
diferencias de mediumnidad.
Decir de una mediumnidad que es superior o inferior es
una insensatez. Los espíritus pueden entrar en contacto
bajo múltiples formas como la clarividencia mediúmnica,
la escritura, la oui-ja o la incorporación y es una multitud
de posibilidades que hay que saber aprovechar.
¿Todo el mundo puede ser médium?
Fue Allan Kardec quien puso en evidencia los múltiples
caracteres de la mediumnidad. En el transcurso de las
experiencias, estableció las primeras leyes generales
referentes al desarrollo, la práctica y las condiciones
necesarias para conseguir resultados convincentes;
estos principios fueron consignados en su obra El
Libro de los Médiums.
Mucho más que una herramienta práctica, él medía ya
los riesgos de la ignorancia, del orgullo y del egoísmo que
ha hecho fracasar a numerosos aprendices de médium.
Al no estar fijados estos principios, Allan Kardec
recordaba que el espiritismo evolucionaba con su tiempo
y sus descubrimientos. Trabajos ulteriores aportaron
informaciones complementarias en cuanto a un mejor
conocimiento de la mediumnidad.
El descubrimiento y la puesta en evidencia del
inconsciente por los trabajos de Sigmund Freud fueron
de gran importancia. Estos trabajos permitieron explicar
mejor la razón de numerosos mensajes anodinos,
inconsistentes y contradictorios. Sin embargo, Allan
Kardec ya había expresado el hecho de los eventuales
pensamientos parasitarios que emanan del propio
pensamiento del médium.
En las primeras fases del desarrollo, no es raro que un
médium obtenga mensajes subconscientes. Ello será
la expresión de una sobrecarga de angustias, de sus
incertidumbres, de sus deseos inhibidos…
En ciertas obras, se ha escrito que toda persona puede
ser médium. Con frecuencia se agrega que existen
numerosas y diferentes sensibilidades.
En El Libro de los Médiums, encontramos como ejemplo
de esta clase de respuesta:
“Son esas comunicaciones de cada hombre con su espíritu
familiar, que hace de todos los hombres médiums,
médiums desconocidos hoy, pero que se manifestarán
más tarde, y que se derramarán como un océano sin
límites para rechazar la incredulidad y la ignorancia”.
En efecto, al leer este pasaje, sería grande el riesgo de
pensar que todos estaríamos dispuestos en esta vida a
recibir a los espíritus. Para ser más precisos, hablaríamos
de una relación natural entre los dos mundos, una
relación de influencia de los espíritus sobre los seres
humanos, pero no se trata propiamente de hablar de
mediumnidad. En el uso común hay que considerar esta
definición como atribuida a los que poseen una facultad
mediúmnica suficientemente definida, que se traduce en
efectos patentes y de cierta intensidad.
Es de hacer notar, además, que esta facultad no se revela
en todos de la misma manera; los médiums tienen
generalmente una aptitud especial para tal o cual orden
de fenómenos, lo que hace que haya tantas variedades
como clases de manifestaciones. Las principales son:
los médiums de efectos físicos, los médiums sensitivos,
auditivos, parlantes, videntes, sonámbulos, sanadores,
neumatógrafos, escribientes o psicógrafos. Existe así el
canal mediúmnico en ciertas personas más sensibles,
más receptivas. Ese canal debe abrirse progresivamente a
la influencia del más allá a través del necesario desarrollo
mediúmnico. Sin embargo, antes de vivir en un mundo
donde la mediumnidad sea natural y bien encuadrada
dentro de estructuras adecuadas, antes de vivir en una
sociedad donde se vaya a la escuela de mediumnidad,
hay que permanecer prudentes y pocas estructuras
favorecen la buena realización de las facultades.
Ser médium es con frecuencia una predisposición que
corresponde a una misión decidida en el más allá antes
de la reencarnación, pero esa no es una condición
absoluta, como se explica en el siguiente mensaje: “Un
espírita que pertenece a un grupo espírita puede, por
voluntad de los espíritus, por voluntad de su guía, ser
elegido para desarrollar una función mediúmnica sin
haber considerado esa misma función antes de su regreso
a la tierra. Evidentemente el desarrollo mediúmnico será
entonces más lento, más largo y más difícil. Entonces, si
tal elección es establecida por el mundo de los espíritus,
es porque el guía, o los guías habrán más que vislumbrado
en la persona designada una sensibilidad particular que
permite un desarrollo mediúmnico…”
Las condiciones experimentales del desarrollo
El desarrollo de una facultad es lento y progresivo. Sin
embargo, el proceso no es idéntico para cada uno y no
reviste de manera automática el carácter de la constancia.
Lo que no existe en condiciones experimentales,
es la aparición repentina de la apertura de las vías
mediúmnicas. La metamorfosis es pues progresiva y
lenta para algunos, más rápida para otros. El elegido
para desarrollar sus capacidades psíquicas puede dudar a
veces de los resultados; el candidato a la tarea puede ser
inducido a pensar que no pasa nada, cuando en verdad
toda meditación, toda reflexión, toda exhortación a
sesiones experimentales participa automáticamente en
el desarrollo de las facultades.
La condición primordial, si no pudiera haber sino una,
sería saber rodear bien a los médiums durante sus
trabajos de experimentación. La mediumnidad es un bien
precioso que adquiere su sentido en el objetivo que logra
alcanzar en pro del compartir, un compartir del espíritu
de carácter evolutivo.
Una invitación al desarrollo de una mediumnidad es
siempre algo difícil, a veces el temor a lo desconocido
requiere de los consejos de los espíritus para guiar mejor
la realización de las misiones. Algunas veces es necesario
orientar un trabajo preparatorio individual, como le
fue indicado a un médium artista en este mensaje: “A
veces es necesario encontrar silencio, a veces es necesario
ocultar la luz del día, en verdad será necesario recibirnos
en calma y relajación, apártate de toda humanidad,
estírate, permanece en la oscuridad y medita”.
Según este mensaje, el médium artista no necesita
estar rodeado por un grupo espírita. En efecto, desde
un punto de vista fluídico, la mediumnidad artística no
presenta las mismas características en su desarrollo. Así
se expresaba sobre este asunto el espíritu Pablo Picasso:
“La pintura mediúmnica debe encontrar su lugar en el
mundo de las artes, al mismo nivel que todas las formas
de expresión artística. El pintor médium es, también,
testigo de la supervivencia del espíritu; y, más que eso,
es testigo de la eternidad del fenómeno creativo. En
el más allá, pensamos las formas y los colores, nuestro
pensamiento atraviesa el espacio para llegar al hombre
según el siguiente modo vibratorio: si decido pintar un
payaso, en primer lugar pensaré en el payaso. Entonces me
aparecerá en todos los detalles de su traje, su maquillaje,
y su expresión cómica o trágica. En ese preciso momento
de mi creación, me traslado con mi vehículo periespritual
a la habitación donde soy esperado por el médium,
llevando conmigo la imagen de mi payaso. Para llegar al
médium, para guiar su mano, deberé actuar sobre su doble
con la fuerza de mi deseo. Empleo entonces la telepatía
para desencadenar una vibración sobre el cuerpo etérico
del médium, vibración que será trasladada a su cuerpo
físico, última etapa del proceso creativo. Mentalmente el
médium sabrá lo que debe hacer, automáticamente elegirá
las formas y los colores deseados, sentimentalmente,
recibirá la expresión que deseo dar al personaje. En ningún
momento debo apartarme de la habitación donde trabaja
el médium. En general, el pintor médium debe trabajar
solo. Sentirá así, más allá del automatismo que lo guía, la
presencia afectiva del artista invisible…”
Los riesgos de la mediumnidad
El ejercicio de toda facultad mediúmnica ocasiona un
gasto flúidico, circunstancia que acarrea un cierto estado
de fatiga. Se aconseja entonces un descanso para reparar
el déficit energético ocasionado.
También hay riesgos desde un punto de vista moral, pues
la práctica de la mediumnidad exige mucho tacto para
desbaratar los ardides de los espíritus embusteros. El
recogimiento es una condición sin la cual no se puede
tener trato con los espíritus serios; las invocaciones
hechas con irreflexión y bromeando son una verdadera
profanación que abre fácilmente el acceso a espíritus
animados de malas intenciones.
Pueden sobrevenir consecuencias como la obsesión. Ese
es uno de los mayores escollos de la mediumnidad. Los
motivos varían según el carácter del espíritu. Pueden ser
espíritus que sufren, espíritus que quieren causar mal. La
característica principal de la obsesión es la exclusividad
de las comunicaciones con un espíritu. En esta relación
hay un vínculo de dominante a dominado y el médium
se convierte en el receptor exclusivo de un espíritu.
En cuanto a la posesión, es un asedio que paraliza la
voluntad del que la sufre, y le hace actuar a pesar suyo.
El médium es completamente subyugado por el espíritu
posesor. La posesión puede actuar tanto sobre el aspecto
psíquico como sobre el físico.
Las pruebas
En primer lugar, existió el ilustre sabio inglés William
Crookes, conocido por su descubrimiento de la materia
radiante y quien durante tres años, consiguió en su
casa materializaciones del espíritu de Katie King, en
condiciones rigurosas de control. Oliver Lodge, rector de
la universidad de Birmingham, miembro de la Academia
Real escribió: “Personalmente he sido llevado a la certeza
de la existencia futura, por pruebas que se apoyan sobre
una base puramente científica”. Frédéric Myers, profesor
de Cambridge, refiriéndose a la médium Sra. Thomson,
escribió: “Creo que la mayoría de estos mensajes proviene
de espíritus que se sirven temporalmente del organismo
de los médiums para dárnoslos”.
El célebre profesor Lombroso, de Turín, declaró: “Los casos
de casas encantadas en las que, a lo largo de los años,
se producen apariciones o ruidos que concuerdan con
el relato de muertes trágicas, y observadas fuera de la
presencia de médiums, argumenta en favor de la acción
de los fallecidos”. William James, rector de la universidad
de Harvard, en Nueva York, mantuvo la verosimilitud
de las comunicaciones de los difuntos en su estudio
aparecido en 1909 en los Proceedings. Escribió que:
“Estos fenómenos dan la impresión irresistible de que es
realmente la personalidad con sus propias características
la que conversa”.
Así, durante el fin del siglo XIX y comienzos del XX, y
en todos los países, el fenómeno espírita fue objeto de
frecuentes investigaciones, emprendidas y dirigidas por
comisiones científicas. Eruditos escépticos y profesores
célebres, pertenecientes a todas las grandes universidades
del mundo, sometieron esos hechos a un examen riguroso
y profundo. Su intención era, en primer lugar, arrojar luz
sobre lo que creían era el resultado de mistificaciones.
Pero todos, después de muchas experiencias, tuvieron
que doblegarse ante la realidad de los hechos. Para citar
sólo otro ejemplo, el doctor Richard Hodgson, fallecido
en diciembre de 1906, se comunicaba con su amigo J.
Hyslop, profesor de la universidad de Columbia, entrando
en minuciosos detalles respecto a los experimentos y
trabajos de la sociedad de investigaciones psíquicas, de
las que había sido presidente en su sección americana. Las
comunicaciones eran transmitidas a través de médiums
que no se conocían y se confirmaban unos con otros.
En 1892, la médium Eusapia Paladino actuaba en Milán
en circunstancias rigurosamente científicas, con actas
firmadas por la mano de diecisiete nombres: Schiaparelli,
director del observatorio astronómico de Milán; Aksakoff,
consejero de Estado ruso; Brofferio y Gerosa profesores
de la universidad Ermaroca; y G. Finzi, doctores en física;
Charles Richet, profesor de la facultad de medicina
de París, director de la Revue Scientifique; Lombroso,
profesor de la facultad de medicina.
Estas actas comprobaban la producción de los fenómenos
siguientes, obtenidos en la oscuridad, los pies y las manos
de la médium era sostenidos constantemente por dos de
los asistentes:
“Transporte de objetos diversos sin contacto: sillas,
instrumentos de música etc.; impresiones de dedos en
arcilla; apariciones de manos sobre un fondo luminoso,
apariciones de luces fosforescentes; elevación de la
médium sobre la mesa; desplazamiento de sillas con las
personas que las ocupaban; caricias percibidas por los
asistentes”.
En un discurso pronunciado el 30 de enero de 1908 en
la Sociedad de investigaciones psíquicas de Londres,
sir Oliver Lodge habló de los mensajes obtenidos por
ciertos médiums por medio de la escritura automática:
“La ‘correspondencia cruzada’, es decir la recepción de
una parte de comunicación por un médium y de la otra
parte por otro médium, cada una de las partes no puede
ser comprendida sin la ayuda de la otra, es una buena
prueba de que una misma inteligencia actúa sobre los dos
automatistas. Si además, el mensaje tiene la característica
de una persona fallecida y como tal es recibido por
observadores que no la conocían íntimamente, se puede
ver la prueba de la persistencia de la actividad intelectual
de esa persona…”
He aquí la reproducción de otra acta elaborada el 13
de enero de 1899: “Doce personas estaban reunidas
en casa del Sr. David plaza des Corps Saints, nueve en
Avignon, para su sesión semanal de espiritismo. Después
de un momento de recogimiento, se vio a la médium,
Sra. Gallas, en estado de trance, volverse hacia el abad
Grimaud y hablarle en el lenguaje de signos empleado
por algunos sordomudos. Su locuacidad mímica era
tal que se le rogó al espíritu que se comunicara más
lentamente, lo cual hizo enseguida. Por una precaución
cuya importancia se apreciaría, el abad Grimaud no hizo
sino mencionar las letras a medida que eran transmitidas
por la médium. Como cada letra aislada no significa
nada, era imposible, aunque se hubiera querido,
interpretar el pensamiento del espíritu; y fue sólo al
finalizar la comunicación que ésta fue comprendida,
siendo hecha la lectura por uno de los dos miembros
del grupo encargado de transcribir los caracteres.
Además, la médium empleó un doble método: el que
enuncia todas las letras de una palabra, para indicar su
ortografía, única forma sensible para los ojos, y el que
enuncia la articulación, sin tener en cuenta la forma
gráfica, método cuyo inventor fue el Sr. Fourcade”.
La naturaleza de los mensajes
Los mensajes recibidos en el seno del Círculo Allan
Kardec abarcan una multitud de temas. Si el espiritismo
es una escuela, es una escuela del espíritu, que invita
al conocimiento y al sentimiento. Es así como, por
ejemplo, los mensajes sobre historia, política y ciencias
van junto a los mensajes de poesía, arte como la pintura,
la música y la escultura, pero también el acercamiento
entre un guía y su protegido. El alimento espiritual vale
tanto como el del cuerpo y se compone de una variedad
indispensable de mensajes que equilibran nuestra
naturaleza profunda y necesitada de una reflexión
individual y colectiva. Por ejemplo, el simple hecho
de recibir una información sobre la historia implica
dos cosas, la primera se refiere a la profundización de
esa parte histórica para ubicarla mejor en el tiempo y
establecer un vínculo con el presente. La segunda razón
se refiere más bien al respeto con relación al espíritu que
viene a manifestarse. El espíritu Michel Ney vino a dar
testimonio de este deber de conocimiento:
“…Amigos míos, sé que desde hace años los espíritus
os visitan y han venido a este lugar para haceros
numerosas revelaciones, compartir con vosotros
sentimientos extraordinarios, un poder que no lo es
menos. Cuando pienso en todos esos espíritus, pienso
en lo que han sido antes. Pienso en sus anterioridades
terrenales, pienso en su pasado, pienso en su historia.
Para muchos espíritus que vienen a visitaros, se trata
efectivamente de hablar de historia… El que desconoce
la historia no puede comprender ciertos mensajes de
los invisibles por la sencilla razón de que no conoce la
naturaleza del personaje que se manifiesta al grupo. No
basta con leer una firma, es preciso saber comprender
su pleno y completo significado. Muchos espíritus han
venido hasta vosotros por haber desempeñado un papel
esencial en el pasado de la tierra. Cualquiera que haya
sido su función, cualesquiera hayan sido las comarcas
donde estos espíritus vivieron antes, es preciso tener
preocupación por la historia para comprender sus
palabras. La historia es una herramienta científica que
debe permitir a todos aprehender mejor el presente,
fijarlo mejor, comprenderlo mejor, pero también
preparar mejor el porvenir.

martes, 1 de marzo de 2011

NOTÍCIAS DO CONSELHO SUPREMO NACIONAL ESPIRITA DE CUBA

Para conhecimento de todos, reproduzimos abaixo a correspondência (e-mail) enviada pelo presidente do CSNEC ao CCEPA.

¡Hermanos de CEPA! Mucho nos han alegrado las noticias que sistemáticamente nos han hecho llegar, las que han sido objeto de divulgación en las sesiones de trabajo del Consejo Supremo Nacional Espiritista de Cuba (CSNEC) ? Asociación Casa de los Espiritistas y hemos divulgado entre los Centros y Sociedades del País. En el presente nos preparamos con vista al Congreso Nacional Espiritista que tendrá como sede la hermosa Ciudad de Bayamo, rica por la tradición de cultura e historia nacional y por ser uno de los principales baluartes de la práctica espiritista en el país. La reunión se desarrollará en el próximo mes de abril; pero antes en febrero tenemos un suceso que llena de júbilo a todos los Espiritistas Cubanos, este hecho está relacionado con la reposición del Busto de Allan Kardec en lugar público, este busto tiene una historia que se remonta a 1957, cuando en ocasión del entenario del Libro de los Espíritus fuera develado en el parque La Pera, en la capital habanera bajo auspicio de la Federación Espiritista de Cuba y en atención a la iniciativa de la Sociedad Espiritista ¨ Enrique Carbonell ¨.

Tras años de custodia compartida entre el Consejo Supremo Nacional Espiritista de Cuba y el Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio Leal Spengler, contando con el apoyo de las Autoridades del Gobierno Cubano, ha sido encontrado el sitio adecuado para su reposición y exposición permanente al público cubano en general, a los que visiten nuestro país y así lo deseen, sin que medie actividad de lucro alguna, por mínima que pudiera ser.

El fin perseguido por los espiritistas de hoy, abrigados en el Consejo Supremo Nacional Espiritista de Cuba, de los Centros y Sociedades a su abrigo y en representación de todas las aspiraciones de los pasados y presentes espiritistas es el sentimiento de que Allan Kardec es patrimonio de la Humanidad y como tal, el mejor territorio es La Habana Vieja, municipio que alberga el Centro Histórico de la Ciudad, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en los años 80.

Así hermanos de CEPA, trabajamos para rendir homenaje a Allan Kardec, el próximo 6 de febrero a las 10.00 am, en el parque que custodiará por siempre, su presencia entre nosotros. Les solicitamos apoyo en la divulgación de este acontecimiento feliz.

Nota: Comenzamos a considerar la posibilidad de estar presentes en el Congreso del año 2012, esto lo trataremos más adelante.

Atentamente, reciban una abrazo fraternal de los Hermanos Cubanos,

Alfredo Durán Arias.
Presidente. CSNEC.


viernes, 18 de febrero de 2011

J O C E LY N E C H A R L E S CHARLES LAFONTAINE TOMADO DE: LA REVISTA ESPÍRITA # 83.


CHARLES LAFONTAINE
POR:
J O C E LY N E C H A R L E S


Charles Lafontaine, magnetizador, nació en Vendôme
en 1803 y murió en Ginebra en 1892. Pasó la mayor
parte de su vida en Ginebra, donde publicaba un
periódico llamado Le magnétiseur (El magnetizador).
Él no quiso ver en el magnetismo sino el lado
esencialmente útil, su propiedad curativa, y lo estudió
principalmente desde ese punto de vista. Escribió
varios libros, como L’art de magnétiser ou le magnétisme
animal considéré sous le point de vue théorique,
pratique et thérapeutique (El arte de magnetizar o el
magnetismo animal considerado bajo el punto de
vista teórico, práctico y terapéutico) y Mémoires d’un
magnétiseur (Memorias de un magnetizador). Sus
libros relataban sus experiencias. Deseaba enseñar
que el magnetismo empleado solo podía bastar, en
muchos casos, para recuperar la salud de un cuerpo
enfermo. Igualmente quiso probar que el magnetismo
empleado conjuntamente con los métodos ordinarios
de la medicina, era siempre de un efecto saludable y
que, bien administrado, no podía ser peligroso, sino
por el contrario, siempre era útil. Convencido de que
para hacer adoptar hechos tan extraordinarios como
los producidos por el magnetismo, no bastaba con
relatarlos, y que el mejor libro no podía llevar tanta
convicción a los espíritus como el hecho mismo, como
una curación efectuada ante los ojos de las personas
interesadas. Por otra parte estaba persuadido de
que la medicina no adoptaría el magnetismo sino
forzada por la opinión general. Dio sesiones públicas
y recorrió Francia, Inglaterra, Escocia, Irlanda y Bélgica,
multiplicando las experiencias.


Algunos casos relatados en El Arte de magnetizar
Lafontaine mostró que el magnetismo podía aliviar
entre otros, los esguinces, las neuralgias y los insomnios.
He aquí algunos casos de parálisis reumática:
“En 1840, en Cinq-Mars-la-Pile, el doctor Casimir
Renault hizo venir a su casa a un hombre de unos
cincuenta años, que desde hacía algún tiempo tenía una
parálisis reumática en el brazo izquierdo; sufría dolores
insoportables, y su brazo estaba doblado y pegado
del cuerpo. Ninguno de los medios empleados por el
doctor había aliviado los dolores, ni devuelto el menor
movimiento; el enfermo apenas podía mover un dedo. Lo
magneticé delante de doce personas, en el consultorio;
localicé toda la acción sobre el brazo y sobre el hombro
con pases solamente; y veinte minutos después, la mano
había bajado y el brazo extendido sin dolor. Continué, y
no habían pasado otros diez minutos, cuando el hombre
había recuperado el uso de su brazo. Podía moverlo,
subirlo, bajarlo, en fin, servirse de él como antes de
estar paralizado. Estaba tan atónito que en lugar de
agradecerme, se alejó de mí y me miró despectivamente,
como si yo hubiera sido el diablo en persona”.
“Por lo demás, en 1838 en Bruselas, yo había producido el
mismo efecto en un muchacho sombrerero que, cuando
le devolví el empleo de su brazo, huyó de la casa sin querer
escuchar más nada”.
“En el hospital de Liverpool, delante de los médicos y los
alumnos, produje un efecto semejante en un hombre
que desde hacía mucho tiempo tenía el brazo derecho
paralizado. En dos sesiones, lo dejé en estado de servirse
de él, y algunos días después salió del hospicio”.
El objetivo de Lafontaine
Su objetivo era que los médicos dominaran el
magnetismo para servirse de él en todos los casos
donde pudiera serles de ayuda. He aquí lo que escribió:
“El empleo del magnetismo vital será un beneficio para
la humanidad. Además, el día en que el magnetismo sea
admitido y adoptado por los Organismos Científicos, el
día en que, reconocido como ciencia sea enseñado en
nuestras escuelas de Medicina, el objetivo que persigo
se habrá alcanzado, y entonces seré muy feliz si mis
esfuerzos han contribuido a ello”.

miércoles, 16 de febrero de 2011

CAPÍTULO ONCE, DEL LIBRO TERCERO, DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. 11. TRES REINOS DE LA NATURALEZA -Los Minerales y las Plantas - Los Animales y el Ser Humano - Metempsicosis Autor: Allan Kardec Versión castellana: Giuseppe Isgró TOMADO DE: ANADALUCIAESPIRITISTA.ES



CAPÍTULO ONCE, DEL LIBRO TERCERO,
DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS.
11. TRES REINOS DE LA NATURALEZA
-Los Minerales y las Plantas - Los Animales y el Ser Humano - Metempsicosis
Autor: Allan Kardec
Versión castellana: Giuseppe Isgró


LOS MINERALES Y LAS PLANTAS

1.     -¿Es exacta la división de la naturaleza en tres reinos: mineral, vegetal y animal, o bien en dos clases: seres orgánicos y seres inorgánicos? Algunos hacen de la especie humana un cuarto reino, o una tercera clase.    -¿Cuál de estas divisiones es preferibles?
-“Todas son buenas; depende del punto de vista que se adopte. Del lado material no existen más que seres orgánicos e inorgánicos; del lado moral, en cambio, son evidentes cuatro grados”-.
Estos cuatro grados tienen, en realidad, caracteres distintos, si bien en sus límites se esfuman, por así decirlo, y se confunden el uno con los  otros. La materia inerte, que constituye el reino mineral, no tiene en sí más que una fuerza mecánica. Las plantas, compuestas de materia inerte, están dotadas de vitalidad. Los animales, constituidos de materia inerte y dotados de vitalidad, tienen limitada inteligencia y conciencia del propio ser y de la propia individualidad. El ser humano, por último, comprendiendo en sí todo cuanto existe en las plantas y en los animales, domina las otras tres clases por una inteligencia especial, indefinida, que le da la conciencia de su porvenir, la percepción de las cosas extra-materiales y la conciencia de dios.
2.     -¿Las plantas tienen conciencia del propio ser?
-“No, porque no tienen el pensamiento, sino, solamente, la vida orgánica”-.
3.     -¿Tienen las plantas sensaciones? -¿Sufren, ellas, cuando se les arranca algunas partes?
–“Reciben las impresiones físicas, que actúan sobre la materia; pero, no tienen sensaciones, y por lo tanto no prueban dolor”-.
4.      –La fuerza que atrae a una planta hacia otra, -¿Es independiente de su voluntad?
–“Sí, por cuanto no piensan. Es una fuerza mecánica de la materia que actúa sobre la materia, y a la cual no podrían oponerse”-.
5.     Ciertas plantas, como la sensitiva y la atrapamoscas, tienen movimientos que manifiestan una gran sensibilidad, y en ciertos casos una especie de voluntad, como cuando esta última cierra sus lóbulos sobre la mosca que se para en ellas para chuparle el jugo, casi un lazo que le antepone para atraparla como presa. -¿Estas plantas estarían dotadas de la facultad de pensar? -¿Tendrían, ellas, una voluntad, y formarían ellas una clase intermedia o de transición entre la naturaleza vegetal y la animal?
-Todo es transición en la naturaleza, en la cual no encontráis idénticas ni siquiera dos cosas, mientras que todas se concatenan en admirable armonía. Las plantas, pero, no piensa, por lo cual no tienen voluntad, como ostra que se abre; es un instinto automático y natural”-.
El organismo humano nos ofrece ejemplos de movimientos análogos sin la participación de la voluntad, como en las funciones circulatorias y en las digestivas, donde el píloro se cierra al contacto de ciertos cuerpos para impedirle su paso. Lo mismo debe ocurrir en la sensitiva, cuyos movimientos no implican para nada la necesidad del pensamiento y de la facultad volitiva.
6.     –¿No existe en las plantas, al igual que en los animales, un instinto de conservación, que le lleva a buscar aquello que le sirve y a escapar de lo que le perjudica?
-“Es, si queréis, según la extensión que dais a esta palabra, una especie de instinto, pero puramente mecánico. Cuando en las funciones químicas, veis que dos cuerpos se combinan, esto ocurre por cuanto existe entre ellas afinidad: pero no la llamáis instinto”-.
7.     En los mundos superiores, -¿también las plantas como los demás seres, son de naturaleza más perfecta?
-“Todo es más perfecto; pero las plantas son siempre plantas; al igual que los animales son siempre animales, y los seres humanos, siempre seres humanos”-.

LOS ANIMALES Y LOS SERES HUMANOS

8.     Si comparamos a los seres humanos con los animales, en lo relativo a la inteligencia, la línea de demarcación es poco fácil de establecer, por cuanto determinados animales, en este aspecto, son notablemente superiores a ciertas personas. -¿Es posible establecer, de manera precisa, esta línea de demarcación?
-“Sobre este punto vuestros filósofos no se han puesto de acuerdo: algunos quieren que el ser humano sea una bestia; otros, que la bestia sea un ser humano: y todos se encuentran desacertados. La creatura humana, es un ser aparte, que, sin embargo, algunas veces desciende muya abajo, pero que puede, también, elevarse a singular altura. En el físico, el ser humano es como los animales, y bastante menos dotado de muchos de ellos: la naturaleza le ha dado a éstos todo lo que él está obligado a inventar con su inteligencia para satisfacer sus necesidades y para su conservación. Su cuerpo es susceptible de ser destruido al igual que el de los animales, es verdad, pero su Espíritu comprende el propio destino, por cuanto es plenamente libre. ¡Es lamentable que muchos seres humanos se rebajen por debajo de los animales! -¿No os sabéis distinguir? Reconoced el ser humano en la idea que él tiene de Dios”-.
9.     -¿Es exacto decir que los animales actúan solo por instinto?
-“No. El instinto domina, es verdad, en la mayor parte de los animales; pero, -¿no veis otros que actúan con determinada voluntad? Ésta es inteligencia, si bien limitada”-.
Además del instinto, no es posible negar en ciertos animales actos reflejos, que denotan una determinada voluntad de actuar de acuerdo con las circunstancias. Hay, por lo tanto, en ellos, una especie de inteligencia, cuyo ejercicio se encuentra especialmente concentrado en los medios de satisfacer sus necesidades físicas y de proveer a su conservación. Pero no crean ni inventan: por cuanto sea grande el arte que admiramos en sus trabajos, hacen hoy lo que hacían hace un tiempo, ni mejor ni peor, con formas y proporciones constantes e invariables: el pájaro, aún aislado de los de su especie desde el nacimiento, construye, igualmente, el propio nido sobre el mismo modelo, sin que nadie se lo enseñe. En aquellos, después, que no son capaces de una cierta educación, el desenvolvimiento intelectual, siempre restringido en determinados límites, es debido en gran parte a la acción del ser humano sobre una naturaleza flexible. Por otra parte, este progreso es puramente individual y mas bien efímero, por cuanto en el animal, dejado a sus expensas, rápidamente vuelven a prevalecer en él los instintos de su naturaleza.
10.     -¿Poseen los animales un lenguaje?
-“Un lenguaje formado de palabras o de sílabas, no; pero un medio de comunicación entre ellos, sí. Con este medio se dicen mucho más de lo que podáis pensar; pero su modo de hacerse entender, así como sus ideas, se limitan a sus necesidades,”-.
-Existen animales privados de voces. De estos, por lo menos, -¿podría decirse que no poseen lenguaje?
-“Se comprenden por otra vía. Y vosotros, seres humanos, no tenéis, acaso, otro medio, además de la palabra, para comunicaros? -¿Qué decís de los mudos? Los animales están dotados de la vida de relación, por lo tanto tienen medios para expresar las propias sensaciones. -¿Creéis vosotros que los peces no se entienden entre ellos? Evidentemente, el ser humano no tiene el privilegio exclusivo del lenguaje; pero, el de los animales es instintivo y limitado al círculo de sus necesidades y de sus propias ideas, mientras que el del ser humano es perfectible, prestándose a todas las excepciones que permita su inteligencia”-.
De hecho, los peces que emigran en masa, al igual que las golondrinas, y obedecen al guía que les conduce, deben tener los medios para advertirse y de concentrarse. ¿Esto ocurre, quizá, porqué poseen vista agudísima, por medio de la cual distinguen las señales que se hacen; o, quizá, porqué el agua es un vehículo que les transmite ciertas vibraciones? De cualquier forma, es incontrastable que poseen los medios para entenderse como todos los animales  que, si bien privado de la voz, realizan trabajos en común. -¿Qué razón cabe para el escepticismo, al conocer que los Espíritus pueden comunicarse entre sí sin el concurso de la palabra articulada?
11.     -¿Los animales poseen el libre albedrío en relación a sus actos?
-“No son simples maquinas, como creéis vosotros; pero, en ellos, la libertad de acción es limitada a sus necesidades, y no se puede comparar a la de los seres humanos. Inferiores de mucho a él, no poseen los mismos deberes. Su libertad se encuentra limitada a los actos de su vida material”-.
12.     -¿De dónde proviene la aptitud de ciertos animales para imitar el lenguaje de los seres humanos, y por qué esta aptitud se encuentra, más bien, en las aves que en los monos, cuya estructura tiene más analogía con la nuestra?
-“De las conformaciones particulares de los órganos vocales,  segundadas por el instinto de imitación: el mono imita vuestros gestos; ciertas aves imitan vuestra voz”-.
13.     –Si los animales poseen una inteligencia que les otorga una determinada libertad de acción, -¿existe, en ellos, por lo tanto, un principio independiente de la materia?
-“Sí: ellos tienen un principio independiente al cuerpo, el cual sobrevive con la desencarnación”-.
-Este principio, -¿es un Espíritu similar al del ser humano?
-“Es un Espíritu, si así deseáis denominarle: esto depende del significado que otorgáis al término; pero, es de grado inferior al de los seres humanos, existiendo entre ambos una distancia equiparable a la que hay entre el hombre y Dios”-.
14.      -¿El Espíritu de los animales, conserva después de la desencarnación, su individualidad y la conciencia de sí mismo?
-“Su individualidad sí; pero no la plena conciencia de su yo: la vida intelectiva permanece, en cierto modo, latente”-.
15.      El Espíritu de los animales, -¿puede encarnarse, a su elección, en un animal o en otro?
-“No: él no tiene, aún, esa libertad de elección”-.
16.     –Dado que el Espíritu de un animal sobrevive al cuerpo, -¿después de la desencarnación, pasa a la dimensión espiritual, como el del ser humano?
-“Sin duda, porque se separa del cuerpo; pero, no por esto es totalmente libre, es decir, un ser que piensa y obra con entera libertad. El grado de conciencia del Espíritu del animal es de menor rango que el de los seres humanos. El Espíritu de los animales, tan pronto haya desencarnado, es dirigido por Espíritus que tienen esta misión; su relación con otras creaturas es orientada de manera determinada”-.
17.      -¿Los animales, al igual que los seres humanos, siguen, también ellos, una ley progresiva?
-“Sí, y por esto, en los mundos superiores, donde los seres humanos se encuentran en un nivel superior más elevado, también los animales son más avanzados, disponiendo de medios de comunicación más desarrollados. Empero, siempre se encuentran por debajo del genero humano, y sometidos a él: representan, para la persona, servidores más inteligentes”-.
En esto no existe nada de extraordinario: supongamos, por ejemplo, a nuestros animales más inteligentes, cuales son, el perro, el elefante y el caballo, con conformación apropiada a los trabajos manuales, -¿qué cosa no podrían ellos hacer bajo la dirección del ser humano?
18.     –¿Los animales progresan al igual que el ser humano por efecto de su voluntad, o por una causa independiente a ellos?
-“Por una causa que les es independiente, por cuanto no existe para ellos la expiación”-.
Comentario exegético GIC: -¿Qué debemos entender que progresan por una causa independiente de su voluntad y de que no existe para ellos la expiación?
Tanto la respuesta como la pregunta, cada una contempla dos vertientes, y entre ambas, tres aspectos diferentes: la voluntad como atributo del Espíritu en cualesquiera de sus variantes; el libre albedrío, atributo paralelo al de la voluntad, es decir, si posee voluntad para hacer o dejar de hacer algo, es porque puede elegir una de las dos cosas, y la voluntad respalda la elección, en uno u otro sentido. Nosotros vemos como todos los seres, o elementos, en los tres reinos naturales están dotados de Espíritu, con individualidad propia e independiente, con atributos que les son inherentes, entre ellos la voluntad y el libre albedrío. En todas las expresiones de vida, en los tres reinos naturales, observamos como la voluntad de vivir lleva a cada especie o elementos a los más rigurosos actos de la voluntad, que denotan ser inteligentes y volitivos. Vemos a unos individuos de una especie u otra, mas hermosos, inteligentes, hábiles y resistentes que otros, lo cual indica un adelanto de unos sobre los otros. En las luchas que afrontan, los machos, en algunas especies animales, denotan la voluntad de unos de sobreponerse, a los otros, en la conquista de la hembra. Los animales adiestrados, son susceptibles de realizar proezas que van más allá en habilidades de quienes carezcan de este entrenamiento. Evidentemente, unos serán más hábiles que otros, dependiendo de su aprendizaje, lo cual permite percibir que unos, por las causas que fueren, pueden adelantar a otros, en progreso, al igual que los seres humanos. Dado que hay especies domésticas y otras en estado salvaje, unos estarán más sujetos que los otros a la voluntad ajena, y condicionados a las limitaciones que les son impuestas por los seres humanos que les crían, en el caso de los primeros. Mientras que, los que viven en estado natural, se rigen en sus modos de vida, por su libre albedrío y voluntad, en cuanto a los libres actos que ejecutan, en los cuales su autonomía se desenvuelve sin la inherencia de los seres humanos. También, entre los que viven en estado de libertad, unos progresan más que otros. Empero, cada especie pareciera estar dotada para una función especial y se rige por leyes naturales, de las cuales parecieran estar más conscientes que los seres humanos, obedeciéndolas más fielmente. En todos sus actos demuestran sentimientos de análoga naturaleza que los de los seres humanos y conductas que les son semejantes. Se ocupan de la crianza de los hijos al igual que los humanos, los defienden de los peligros, en semejante modo; y regresan a casa, aún cuando alguien pudiese habérselos llevado lejos, en el caso de los domésticos, en demostración de su afectos a los dueños de la casa o de su apego, o identificación con el hábitat en que se criaron, o en demostración de su sentido de pertenencia. En el caso de los salvajes, éstos, aún cuando se alejan por las razones que fueran, como lo es la búsqueda de alimentos, de agua, de parejas para aparearse, siempre vuelven a los lugares en que la naturaleza pareciera haberle destinado, según la época del año, estación o temporada, recorriendo distancias enormes, con un sentido de la orientación, admirable. Pareciera que sus facultades espirituales se encuentran en un estado de libre desenvolvimiento que les permite percibir, espiritualmente, cosas que los humanos, para poder hacerlo, requerirían entrenamiento especial, y aún así, los animales, en muchos casos, les son superiores. Es posible, también, que, desde la dimensión espiritual, los maestros de la creación, o los Espíritus guías de la naturaleza, según la especie a su cargo, se ocupen de orientar o dirigir a sus respectivas especies a su cargo, casos éstos en los cuales, las dos vertientes de la respuesta dada a la pregunta, como son: la primera, cuando quien la otorga, expresa: -“Por una causa que les es independiente”; esta causa que les es independiente seria, en primer lugar, las leyes naturales que rigen a cada especie, cuya conciencia imperturbada de ello, les permite cumplirlas con mayor exactitud que los seres humanos. Además de las leyes naturales antes referidas, estaría la dirección grupal por los Espíritus guías a cuyo cargo se encuentra cada especie, y la mejor interrelación entre los Espíritus de cada especie, que les permite recibir la asistencia espiritual directa, facilitándole el aprendizaje, la comunicación intuitiva e inspirativa, el desdoblamiento y otras extensa gama de facultades ejecutadas libremente, que les dan una mayor autonomía y capacidad de percepción, cuyo conocimiento, y capacidad de hacer o dejar de hacer, trasciende el libre albedrío, la voluntad, y la capacidad de razonamiento por la lógica inductiva y deductiva. Es decir: los animales, fruto de la percepción intuitiva o inspirativa, simplemente saben y actúan en consecuencia; lo que saben por inspiración, lo ejecutan con conciencia de la guía que reciben. Esto, lógicamente, parecería ir más allá de la voluntad y del libre albedrío, ya que constituyen facultades que ejercitan libremente y les ayudan a cumplir las funciones que les asignó la naturaleza y a satisfacer sus necesidades, y de una manera natural, el grupo va avanzando paralelamente, en armonía grupal, es decir, todos, simultáneamente, a un determinado momento, progresan en forma pareja, habiendo poco margen para los extremos. La segunda vertiente, en cambio, cuando expresa: -“por cuanto no existe para ellos la expiación”, -¿qué significa? -¿Los animales no están sujetos a le ley de la justicia divina, a la de compensación, a la de igualdad, a la ley de la afinidad, la de la evolución, entre otras? Pareciera improbable, por cuanto todos los seres, en los tres reinos naturales, se encuentran sometidos al cumplimiento de la ley cósmica, siendo ésta sustentada por los valores universales en su totalidad. Las diferentes demostraciones, en cada especie, denota este cumplimiento de la les naturales. Lo que pareciera ocurrir, es que, en los tres reinos naturales, cada una de las especies, cumple mejor que los seres humanos las respectivas leyes que les son inherentes, razón por la cual, son menos susceptibles de sufrir expiaciones al igual que lo suelen hacer los integrantes del género humano. Es casi seguro, que los animales recuerdan con facilidad sus vidas anteriores, no teniendo, la naturaleza, ningún motivo para restringirle el recuerdo, ya que los que conservan carecen de elementos perturbadores como en el caso de los humanos, que, por bondad divina, se le restringe, ya que ningún ser humano normal soportaría determinados recuerdos de existencias pasadas, significando una carga que trastornaría el progreso humano.
De lo anterior concluimos: Cada especie, en los tres reinos naturales, está regida por una programación grupal, con determinadas leyes naturales que les son inherentes, por lo cual, dentro de los objetivos existenciales, sus funciones son cumplidas sin aparente uso del libre albedrío y de la voluntad individual, lo cual, en cuanto a causa ajena a la voluntad de cada especie, es cierto, cumpliendo, cada quien, individualmente, los objetivos que les son inherentes. Empero, en el ejercicio individual de esas funciones comunes que les son asignadas, cada especie, voluntariamente cumple sus funciones y existe un progreso individual cuyo mérito les es inherente a cada quien, individualmente. Por su docilidad a las leyes naturales, en línea general, cada miembro, en su respectiva especie, vive en armonía con la naturaleza; empero, muchas de las vicisitudes que les son propias, las afrontan en análoga forma, en muchos casos, a las de los seres humanos. -Quedaría por estudiar, más profundamente, cuál sería la diferencia de la aplicación de la ley del karma en los casos inherentes a los animales, a los vegetales y a los minerales. Un tema abierto para todos.
19.      -En los mundos superiores, -¿los animales conoce a Dios?
-“No: para los animales, los seres humanos representan Dioses, al igual que para éstos fueron Dios los Espíritus”-.
20.      –Dado que los animales, aún perfeccionados en los mundos superiores, siempre resultan inferiores a los seres humanos, -¿resultaría de ello que Dios hubiese creado seres intelectuales perpetuamente destinados a la inferioridad, lo cual estaría en contradicción  con la ley del progreso que se admira en todas sus obras?
-“Todo, en la naturaleza, se encuentra concatenado con ligámenes que, aún, se encuentran fuera del alcance de vuestro discernimiento. Las cosas aparentemente más divergentes se encuentran interrelacionadas, lo cual se encuentra por encima del nivel de comprensión del ser humano del planeta tierra. Empero, puede entreverlas haciendo uso de un mayor grado de desarrollo de su inteligencia. Llegará a ver claro en las obras del Creador Universal, cuando su inteligencia habrá alcanzado todo el nivel evolutivo del cual es capaz, y el ser humano se haya librado de los prejuicios del orgullo y de la ignorancia. Fijad bien en vuestra mente que Dios no se puede contradecir, y que todo, en la naturaleza, se encuentra ubicado en armonía por leyes generales, que jamás se distanciarán de la sublime sabiduría del Creador”-.
-De esta manera, -¿la inteligencia es una propiedad común, un punto de contacto entre el Espíritu de los animales y el del ser humano?
-“Sí, pero los animales poseen inteligencia de su respectiva especie, en estado de desenvolvimiento de la vida natural, mientras que el ser humano, más bien, la que da la vida moral”-.
21.     –Si se consideran todos los puntos de contacto entre el ser humano y los animales, -¿podría pensarse que aquel poseyese dos Espíritus, es decir, uno humano y el otro del tipo de los animales, dado que éstos, en todo se parecen a los seres humanos? Si esto fuese de esta manera, -¿se derivaría de ello que los buenos o malos instintos del ser humano sería el resultado de la prevalencia de uno de los dos Espíritus: el animal o el humano?
-“No, el ser humano no tiene dos Espíritus; pero el cuerpo está dotado de sus propios instintos, que son los efectos de las sensaciones de los órganos. En él existen dos naturalezas, la animal y la espiritual. Para el cuerpo, participa la naturaleza de los animales y sus instintos; para el Espíritu, los atributos que les son inherentes”-.
-Por lo tanto, además de las propias imperfecciones, de las cuales debe despojarse, el Espíritu debe imponerse sobre la influencia de la materia?
-“Así es, y mientras menos elevado el nivel evolutivo, tanto más estrechos son los ligámenes que les unen a ésta. El Espíritu del ser humano y el de los animales son diferentes entre sí, de tal manera que el de uno no puede animar el cuerpo del otro. Si bien los seres humanos no poseen un Espíritu animal que los ponga a su mismo nivel, posee, sin embargo, el cuerpo, por cuya naturaleza, se encuentra, muchas veces, en rango equivalente, y, en determinados casos, aún por debajo. Esto se debe a que el cuerpo se encuentra dotado de vitalidad, e instintos que, -buscando su propia satisfacción-, son independientes de la inteligencia, y condicionados a buscar su propia preservación”-.
El Espíritu ya maduro al encarnarse en el cuerpo de un ser humano, le proporciona el principio intelectivo y moral, que lo rinde superior a los animales. De las dos naturaleza que existen en el ser humano, generan pasiones diversas: algunas, de los instintos del animal, otras de la impureza del Espíritu, del cual él es la encarnación, el cual tiene mayor o menor afinidad por lo rudimentario de los apetitos brutales. El Espíritu, purificándose, se libera poco a poco de la influencia de la materia: bajo el peso de esta, ella se aproxima al animal; pero, en cuanto se libera de su yugo, se eleva hacia su sublime meta.
22.     -¿De dónde obtienen los animales el principio inteligente que constituye su Espíritu?
-“Del elemento inteligente universal”-.
-Entonces, -¿la inteligencia del ser humano y la de los animales emana de un único principio?
-“Sí, pero, en el ser humano, el Espíritu, está dotado de ciertas características que les rinden superior al del animal”-.
23.      –Nos habéis dicho que el Espíritu del ser humano, en su origen, es como en la infancia de la vida corporal, cuya inteligencia apenas despunta, afronta sus primeras pruebas de vida. (Ver Nº 190).  -¿En donde cumple, el Espíritu, esta primera fase?
-“En una serie de existencias que preceden el período que vosotros denomináis: humanidad”-.
-“En tal modo, parecería que el Espíritu ahora humano haya sido, antes, el principio inteligente de los seres inferiores de la creación?
-“No hemos repetido varias veces, ya, que en la naturaleza todo se interrelaciona y tiende a la unidad? En aquellos seres, que vosotros os encontráis muy lejos de conocerlos todos, el principio inteligente se elabora, se individua poco a poco, e intenta las primeras pruebas de vida; es, en cierta manera, un trabajo preparatorio como el de la germinación, en consecuencia del cual el principio inteligente asume una transformación, y deviene Espíritu. Entonces, comienza para él el período de la humanidad, y con esto  la conciencia de su porvenir, la distinción del bien y del mal, y la imputabilidad de sus actos, así como después del período de la infancia viene el de la adolescencia, después el de la juventud, y, finalmente, el de la edad madura. En este origen no existe nada que pueda humillar al ser humano. -¿Los grandes ingenios, los genios, son, quizá, humillados porque fueron fetos informes en el seno de su madre? Si existen cosas que le deben humillar, son estas: su insignificancia frente a Dios, su impotencia para investigar la profundidad de sus designios, y la infinita sabiduría de las leyes que regulan la armonía del universo. Reconoced la grandeza del Creador Universal en esta armonía admirable, que hace un todo indisoluble de la naturaleza. Creer que Dios hubiese podido hacer alguna cosa sin una finalidad, y crear seres inteligentes sin porvenir, sería un reproche injustificado a su bondad, la cual se extiende sobre todos los seres emanados de Él”-.
-¿El período de la humanidad comienza sobre nuestra tierra?
-“La tierra no es el punto de partida de la primera encarnación humana: el período de la humanidad comienza, en general, en mundos, aún, más bajos. Todavía, esta regla no es absoluta, y podría darse que un Espíritu, desde sus inicios en la humanidad, fuese apto para vivir sobre la tierra. El caso, empero, no es frecuente, y sería, más bien, una excepción”-.
24.      -¿Tiene, el Espíritu del ser humano, después de la desencarnación, conciencia de las existencias que precedieron, para él, el período de la humanidad?
-“No, por cuanto solo a partir de este período comienza para él su vida de Espíritu, y es ya mucho si recuerda sus primeras existencias como ser humano, de la misma manera que una persona no guarda memoria alguna de los primeros años de su infancia, y, aún menos del tiempo que pasó en el seno de la madre. Es por esta razón que los Espíritus os dicen de ignorar su comienzo”-. (Ver número 78).
25.      –El Espíritu, entrado que haya en el período de la humanidad, -¿conserva algún indicio de lo que era, precedentemente, en la fase que podría denominarse pre-humana?
-“Según el intervalo que separa los dos períodos, y de acuerdo al progreso al alcanzado. Por alguna generación podría haber un reflejo más o menos pronunciado del estado primitivo, por cuanto en la naturaleza no se hace nada por transición brusca, existiendo, siempre, eslabones que alcanzan el extremo de la cadena de los seres y de los acontecimientos; pero, aquellas vestigios se borran con el desenvolverse del libre albedrío. Los primeros progresos se cumplen lentamente, por cuanto, todavía, no se encuentran secundados por la voluntad: después le sigue una más rápida progresión según que el Espíritu adquiera una conciencia más perfecta de sí mismo”-.
26.     Algunos Espíritus dijeron que el ser humano conforma un orden aparte en la creación: -¿se han, acaso, engañado?
-“No, porque la cuestión no había sido desarrollada, y, por otra parte, existen cosas que llegarán a su debido tiempo. El ser humano, en todo caso, tiene facultades superiores a las de todos los demás seres terrestres, y Dios ya ha elegido la especie para la encarnación de sus creaturas, -que pueden ya conocerlo-“-.

METEMPSICOSIS

27.      -El común origen del principio inteligente de los seres que viven, -¿no sería la confirmación de la doctrina de la metempsicosis?
-“Dos cosas pueden tener el mismo origen, y posteriormente, sin embargo, no tener más semejanza alguna. -¿Quién reconocería el árbol, sus hojas, sus flores y sus frutos, en el germen informe de la simiente de la cual ha salido? Cuando el principio inteligente ha llegado al grado necesario para ser Espíritu, y así entrar en el período de la humanidad, no conserva nada más de su estado primitivo, y no es el Espíritu de los animales más que el árbol no sea la semilla. El ser humano, de animal no tiene más que el cuerpo y las pasiones que nacen de aquel y del instinto de conservación que le es inherente. Por lo cual, no se puede decir que una tal persona sea la encarnación de un determinado animal, y, en consecuencia, la metempsicosis, en la forma en que es interpretada por algunos, es un error”-.
28.     -¿Podría, el Espíritu, después de haber animado el cuerpo de un ser humano, encarnarse en aquel de un animal?
-“No, por cuanto sería un retroceso, y el Espíritu no lo hace al igual que el río no remonta hacia de su fuente”-. (Ver número 118).
29.      –La idea equívoca de la metempsicosis, aunque falaz, -¿no podría resultar de la intuición de las múltiples existencias del ser humano?
-“Es así. Esta intuición se encuentra en la creencia de la metempsicosis, y en tantas otras; pero, como sucede con la mayor parte de las ideas intuitivas, ésta, el ser humano la ha desvirtuado”-.
La metempsicosis sería verdadera si con ella se entendiese la progresión del Espíritu de un estado inferior a otro superior, cuyo desenvolvimiento transformara su naturaleza; pero es falsa en el sentido de la transmigración del animal en el ser humano y de este en aquel, lo que implicaría la idea de un retroceso y de una fusión. El retroceso es ilógico, y la fusión no puede tener lugar entre seres pertenecientes a diferentes especies, lo cual evidencia que son de grado diferente. En realidad, si el mismo Espíritu pudiese animarle en forma alternativa, se derivaría de ello una identidad natural que se traduciría en la posibilidad de una reproducción material. En sentido opuesto, la reencarnación enseñada por los Espíritus y fundamentada sobre el camino ascendente de la naturaleza, y sobre la progresión del ser humano en su propia especie, lo cual no afecta en absoluto su dignidad. Lo que humilla al Espíritu es el uso incorrecto de las facultades que le otorgó el Creador Universal para su progreso. De todas maneras, la antigüedad y la universalidad de la metempsicosis y los eminentes ingenios que la han profesado, prueban que el principio de la reencarnación tiene sus raíces en la misma naturaleza, por lo cual, estos son  argumentos mas en favor que en contra de ella.
El punto de partida del Espíritu es cuestión que se refiere al principio de todas las cosas, y se encuentra en los secretos de Dios. Al ser humano no le es dado conocerlos en modo absoluto, y él no puede hacer más que suposiciones, edificar sistemas más o menos probables. Los mismos Espíritus ignoran muchas cosas, por lo cual, en torno a lo que desconocen, lo único que pueden hacer es emitir opiniones personales más o menos dotadas de sensatez.
Por esta razón, no todos piensan del mismo modo en torno  a las relaciones existentes en entres los seres humanos y los animales. Según algunos, el Espíritu el Espíritu no llega a individuarse en el ser humano sino después de haberse experimentado e individuado en varios grados de los seres inferiores de la creación. Según otros, el Espíritu del ser humano habría pertenecido, siempre, al reino humano, sin pasar por la etapa animal. El primero de estos sistemas, tiene la ventaja de otorgar una meta al porvenir de los animales, quienes formarían, de esta forma, los primeros anillos de la cadena de los seres pensantes; el segundo, sería, para algunos, más cónsono con la dignidad humana y podría resumirse como sigue: Las diferentes especies de animales no proceden, intelectualmente, las unas de las otras por vía de progresión; el Espíritu de la ostra no se transforma, enseguida, en aquel del pez, del ave, del cuadrúpedo y del cuadrumano.  Cada especie es un tipo absoluto, física y moralmente, de la cual, cada individuo trae, desde el origen universal, los principio de aquella inteligencia que le es necesaria, de acuerdo con la perfección de sus órganos y la obra que debe cumplir en los diversos fenómenos de la naturaleza, y que, en su desencarnación, rinde a la comunidad.  Los animales de los mundos superiores al nuestro (ver Nº 188), son igualmente, grupos étnicos especiales m adaptados a las necesidades de aquellos mundos y al grado de progreso de los seres humanos, de quienes aquellos son los auxiliares, y no tienen origen de los de la tierra, espiritualmente hablando. No es así del ser humano, Del lado físico él forma, evidentemente, un anillo de la cadena de los seres vivientes; pero, del lado moral, entre el ser humano y el animal existe una solución de continuidad. El ser humano es Espíritu, chispa divina, que le da un sentido moral y una facultad intelectiva que le falta a los animales. En él, el ser principal, preexistente y sobreviviente al cuerpo, conserva su individualidad. ¿Cuál es el origen del Espíritu? -¿Dónde se encuentra su punto de partida? -¿Se forma él a partir del principio inteligente individuado?  Es un misterio, que sería inútil tentar de penetra, y sobre el cual, como hemos ya dicho, no se puede hacer más que conjeturas. Lo que es cierto, y que aparece claro por el razonamiento y de la experiencia, es la sobrevivencia del Espíritu, la conservación de su individualidad después de la desencarnación, sus facultades progresivas, su estado feliz o infeliz, proporcional a su progreso en la vía del bien, y toda la verdad moral que se derivan de este principio.
En cuanto a las relaciones misteriosas que existen entre el ser humano y los animales, ellos son, lo repetimos, el secreto de Dios, al igual que las demás cosas, cuyas cogniciones no son relevantes, hoy, en el estado de nuestro avance, o que sería, propiamente inútil querer indagar.



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Publicado por Giuseppe Isgró C. para LECTURA DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS el 2/15/2011 02:34:00 PM