EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



viernes, 6 de febrero de 2015

                                                          MOULAGE ECTOPLASMIQUE

ESPIRITISMO Y PARAPSICOLOGÍA 
 por JACQUES PECCATTE EDITORIAL 
LE JOURNAL SPIRITE N° 99 JANVIER 2015


Recordemos algunas definiciones: Allan Kardec creó la palabra espiritismo para calificar la comunicación con el más allá y la “doctrina” derivada de la enseñanza de los Espíritus. Con eso mismo marcaba también su diferencia con el espiritualismo anglosajón, basado en una práctica experimental pero sin una base filosófica muy precisa. Más tarde se creó una nueva disciplina destinada al estudio científico de los fenómenos espíritas, la metapsí
quica, término adoptado por Charles Richet. Dentro de su evolución la metapsíquica se volvió cada vez más prudente y reservada respecto a la autenticidad de la manifestación de los Espíritus, ya con Charles Richet (1850-1935) y luego con Eugène Osty (1874-1938).
Un poco más tarde, se inventó el término, más genérico, de parapsicología que engloba todo lo que pudiera depender de lo paranormal como la radiestesia, el magnetismo, la psicoquinesia, la telepatía, los fenómenos ovni, las NDE, etc. Estos cambios de apelativo no son inocentes, indican a la vez un desplazamiento semántico y una perspectiva diferente en el enfoque de los fenómenos.
 Metapsíquica significa “más allá del” psiquismo, pero no indica, de ninguna manera, la noción de espíritu desencarnado que estaba contenida en los principios del espiritismo. Y parapsicología significa “al lado de” la psicología, lo que es todavía más nebuloso, pudiendo incluir todo lo que se quiera poner allí. Pero en todo caso, con la metapsíquica y la parapsicología, uno ya no piensa necesariamente en el estudio del otro mundo que estaba claramente expuesto en la palabra espiritismo. Y de hecho, a través de estas ciencias menos precisas, progresivamente se ha vuelto a cuestionar y reinterpretar la manifestación de los difuntos como una simple producción inconsciente de las facultades psíquicas humanas de un médium.
En general, los parapsicólogos, han tenido la tendencia a descuidar, incluso a abandonar, toda investigación cuyo objetivo era anteriormente la puesta en evidencia de la manifestación de los Espíritus. Con el pretexto de que es difícil, y hasta imposible, según ellos, conseguir la prueba formal de esta manifestación, se han interesado sobre todo en los fenómenos psíquicos, es decir aquellos que dependen de las capacidades del espíritu humano como la telepatía, la clarividencia, la precognición o la psicoquinesia. No obstante, el objetivo de sus antecesores había sido probar la manifestación de los Espíritus; lo que realizaron Gustave Geley y otros precursores de la metapsíquica, que trabajaron particularmente sobre los fenómenos de ectoplasmia y materialización. Esta posición de repliegue indica una molestia que establece duda respecto a las afirmaciones espíritas, al punto de que ciertos parapsicólogos han relegado el espiritismo al rango de creencia seudo-religiosa.
 Y sin embargo, el tabú de la muerte ha sido levantado de nuevo, cuando la parapsicología retoma la cuestión de la vida después de la vida tomando otros caminos, ya que hoy en día incluye entre sus temas favoritos el estudio de las NDE iniciado por Raymond Moody y el de los testimonios de niños que recuerdan su vida anterior, investigaciones iniciadas por Ian Stevenson. Es como si queriendo esquivar los conocimientos espíritas, se encontraran finalmente otros medios que podrían conducir progresivamente a conclusiones semejantes. Lo que hacía decir a Rémy Chauvin (*) poco tiempo antes de su desaparición, que los avances de la parapsicología quizás acabarían por volvernos a llevar “a las buenas viejas teorías espíritas de Allan Kardec”.
 Así, en la actualidad, las nociones de supervivencia y reencarnación vuelven a estar a la orden del día; y además en ciertos medios se trata de volver a descubrir el contacto con el más allá a través de la transcomunicación instrumental (TCI); se recurre a los videntes para las nuevas investigaciones que, por supuesto, no tienen en cuenta los principios espíritas conocidos desde hace tiempo. Para abreviar, se evidencia claramente una necesidad de confrontar de nuevo la cuestión de la muerte. Y si todavía los parapsicólogos más clásicos permanecen remachados a principios científicos que los frenan, otros ya no vacilan en abordar el tema crucial de la vida después de la vida, tanto es así que ya no se puede dar una definición clara de la parapsicología que se ha extendido a todos los temas y a las más diversas hipótesis. Pero, sobre todo, más allá de las definiciones, aceptemos que las interrogantes metafísicas regresan por otras vías que, sin ser espíritas, podrían al final coincidir con los fundamentos definidos por Allan Kardec hace ya más de ciento cincuenta años.
Finalmente, no tenemos que lamentarnos por estos nuevos enfoques, excepto porque han tratado de esquivar el espiritismo durante la segunda mitad del siglo XX y hasta hoy, lo cual representa mucho tiempo perdido por haber querido eludir un problema para regresar a él por caminos indirectos
. (*) Remy Chauvin (1913-2009): biólogo y entomólogo francés, se interesó por diversos temas de lo paranormal.

 Una prueba histórica innegable
En la historia de la metapsíquica en Francia, necesitamos regresar a un hecho hoy olvidado y que, sin embargo, es de extrema importancia: en 1919 se creó el Instituto Metapsíquico Internacional, por una parte de acuerdo a la voluntad de Jean Meyer, quien fue el generoso patrocinante, y por otra con la participación de Charles Richet, el doctor Gustave Geley y el profesor Rocco Santoliquido quienes fueron sus primeros directores. Fue en el seno de esta excepcional fundación que se realizaron rigurosas experiencias. Recordemos en particular las que se realizaron con los médiums Franek Kluski y Jean Gusik, en París y Varsovia, experimentos de ectoplasmia conducidos por Gustave Geley y de los cuales algunos fueron iniciados y controlados por él mismo. Utilizando la técnica de los moldes inventada por el profesor Denton, hizo series de experimentos en presencia de científicos del momento, peritos y alguaciles, dejando a la posteridad sus famosos moldes ectoplásmicos, que siguen siendo, hasta el día de hoy, la prueba irrefutable de materializaciones de manos producidas por una inteligencia (inteligencia indeterminada según los parapsicólogos, inteligencia de un espíritu desencarnado según los espíritas) en presencia de un médium. Y, en la hipótesis a veces lanzada, de manipulación por parte de un ilusionista, en todo caso hasta hoy, ningún prestidigitador ha encontrado la solución…
 La razón debe someterse, pues, ante los hechos e igualmente al respeto por el investigador espírita que fue Gustave Geley, así como de los médiums comprometidos junto con él y que sufrieron mucho para obtener esos resultados. Estos experimentos del pasado, fueron realizados igualmente en otros países, pero los únicos rastros que quedan de ellos son los moldes de Gustave Geley, conservados en el Instituto Metapsíquico de París.
 Demos gracias a este Instituto por haber expuesto por una vez (*) estos moldes que por algunos decenios permanecieron en cajas al abrigo de las miradas, luego en armarios, y eso, ante el desconocimiento de todos, aparte de algunas personas muy informadas como los espíritas. (*)
 Del 18 de octubre de 2012 al 20 de enero 2013, en la casa de Victor Hugo, plaza de los Vosgos en París, con motivo de la exposición “Entrada de los médiums”, fueron expuestos los moldes ectoplásmicos.
 La ectoplasmia aquietada 
El fenómeno de la ectoplasmia tuvo sus testigos y sus médiums hasta los años 1920, y después del fallecimiento de nuestros pioneros como Gustave Geley (1924) o Gabriel Delanne (1926) no se encuentran más rastros históricos de él. Y sucede lo mismo en otros países europeos o americanos, donde igualmente esas famosas mediumnidades llamadas de ectoplasmia se han escaseado.
Necesitamos entonces tratar de comprender por qué. El período de estos fenómenos físicos se ubica entre el decenio 1870 y los años 1920. Hubo en particular los experimentos de William Crookes con la joven médium Florence Cook (materialización del espíritu Katie King 1872-1873) y al final del período los experimentos de Gustave Geley, Charles Richet y Gabriel Delanne a comienzos de los años 20. Desde entonces, las experiencias de ectoplasmia se han vuelto mucho más raras, hasta una casi desaparición del fenómeno hoy en día.
 Diversas razones pueden explicar esto. En primer lugar, hasta los años 20 hubo una voluntad decidida de varios investigadores, dentro de una dinámica que le era propia a estos representantes del espiritismo científico y la metapsíquica. Después de la desaparición de estos personajes, que estaban comprometidos en un trabajo junto a médiums de efectos físicos, es probable que estos médiums ya no hubieran sido más solicitados desde un punto de vista científico, igualmente probable es que ya estuvieran muy cansados y debilitados por el conjunto de trabajos efectuados. Lo cierto es que, después de este período, se encuentran pocos documentos que den testimonio de la continuidad de los experimentos.
Por nuestra parte, tenemos la costumbre de decir que estas experiencias de ectoplasmia fueron ampliamente suficientes, pues se extendieron por unos cincuenta años, dejando para la posteridad un cierto número de libros con sus informes y actas, fotografías y moldes ectoplásmicos.
Era necesario inevitablemente que el mundo científico tuviera sus pruebas, lo cual se consiguió por la perseverancia de los investigadores y los sufrimientos infligidos a los médiums, tratados a veces como simples sujetos de laboratorio. Después del período metapsíquico, se ha evolucionado más hacia las mediumnidades llamadas de efectos inteligentes, (*) como la clarividencia o la escritura, mientras que las mediumnidades de efectos físicos (*) se han enrarecido, aunque por nuestra parte, desde 1974, tuvimos apariciones, desplazamientos de objetos y materializaciones a través de la mediumnidad de Michel Pantin.

(*) Sin embargo, nuestra experiencia ha tomado una dirección esencialmente filosófica, según la voluntad de los Espíritus con un deseo de instrucción, de conocimientos y de reflexión, a fin de comprender mejor el más allá y su manifestación, e igualmente para afinar y precisar puntos importantes de metafísica, ética y moral. Si el espiritismo es la ciencia del alma, que puede ser estudiada a partir de protocolos científicos, es también, y sobre todo, la posibilidad dada a los Espíritus de expresarse bajo diferentes formas, para definir el sentido de la existencia encarnada o desencarnada y el sentido de lo universal, apropiado para despertar las conciencias humanas, en reflexión y acción, para indicar un rumbo a una humanidad perdida en sus contradicciones. En espiritismo, es pues el contenido filosófico o metafísico lo que aporta sentido y comprensión a principios universales y divinos. Lo cual no impide a la ciencia, por su parte, aportar su tributo como lo hizo con determinación durante el período metapsí- quico, un período que sería un error olvidar, porque es un patrimonio histórico importante que forma parte de una demostración. Sería un gran error querer ocultar experimentos que se realizaron con un excepcional rigor y cuya memoria debe conservarse, en la medida en que ellos forman parte integrante de una continuidad espírita única e indivisible, la continuidad de la manifestación de los Espíritus que, bajo diferentes formas, han contribuido a consolidar las tesis convertidas en certezas, tanto en el plano de la demostración filosófica como en el plano de la prueba científica. * Según la terminología de Allan Kardec en su Libro de los Médiums, los efectos físicos conciernen a todo lo que es del orden de las manifestaciones fantasmales (apariciones, golpes y ruidos, desplazamientos de objetos, y fenómenos de aportaciones y materializaciones). Los efectos llamados inteligentes se refieren a los mensajes de los Espíritus, ya sean obtenidos por clarividencia, escritura inspirada, escritura automática, sueño magnético, incorporación o en mediumnidades artísticas y terapéuticas. En realidad, efectos físicos y efectos inteligentes pueden conjugarse en un mismo médium como fue el caso, por ejemplo, de Michel Pantin.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Entrada nueva en Grupo Espírita de La Palma

¿ANTICIPÓ KANT LA LLEGADA DEL ESPIRITISMO?

by idafe
Immanuel Kant

¿ANTICIPÓ KANT LA LLEGADA DEL ESPIRITISMO?

Emmanuel Kant (1724 - 1804), fundador de la filosofía crítica o “criticismo”, que él denomino Idealismo Trascendental, es sin duda uno de los filósofos más importantes de la historia. Mucho tiempo antes de que surgiera el Espiritismo, fue no solo espiritualista, sino que llegó incluso a anticipar la llegada del Espiritismo. Al menos esto es lo que parece deducirse de este pasaje de su obra Träume eines Sehers (Sueños de un Visionario):

“Día vendrá, en que se demostrará como el alma vive, ya en la existencia terrena, en comunión estrecha e indisoluble con la naturaleza inmaterial del mundo de los Espíritus, y como este mundo obra sobre el nuestro y le comunica impresiones profundas, de las cuales el hombre no tiene conciencia hasta tanto que no le toca la desventura.”

domingo, 1 de febrero de 2015


EN LA FOTO JACI REGIS

COMPAÑEROS DE C.E.P.A.  :   me permito traducir un artículo escrito por nuestro inolvidable amigo Jaci Regis (Santos, SP, Brasil) notable pensador espírita, y que fuera publicado en  “Abertura”, el periódico por él fundado y dirigido hasta el momento de su desencarnación, y que hoy continúa publicándose en la ciudad de Santos, como órgano del Instituto Cultural Kardecista, bajo la dirección de Alexandre Cardia y contando con el respaldo intelectual de un selecto grupo de estudiosos del Espiritismo que siguen divulgando y profundizando una visión espírita, nítidamente kardecista, laica, librepensadora, humanista, progresista.
En este breve artículo Jaci expresa sin rodeos su postura contraria a los sistemas totalitarios de cualquier signo y en especial a las dictaduras de izquierda que son especialistas en manipulación propagandística y que en nombre de la justicia social acaban empobreciendo a los pueblos que sojuzgan y les niegan los más elementales derechos a la libertad de expresión, de organización y de conciencia.
Creo que vale la pena leerlo, estudiarlo y difundirlo.

Jon  Aizpúrua 

LIBERTAD  DE  PRENSA

Por  JACI  REGIS
(Publicado en  “Abertura”  en julio de 2010)

Están a la vuelta políticos de tendencia totalitaria que intentan cercenar la libertad de prensa en Brasil. Durante la dictadura de Getulio Vargas, la prensa fue censura y perseguida.
Como la historia nos ha enseñado, y en tiempo muy corto, los regímenes totalitarios de cualquier tendencia se empeñan en amordazar cualquier oposición, puesto que tienen aversión a la crítica. La palabra democracia que tanto pronuncian tiene el significado de escarnio en sus bocas.
Durante la experiencia de la Unión Soviética y de los países de la cortina de hierro, vimos que “pueblo” es la palabra que ellos usurpan y sin embargo nunca estuvo el pueblo en el poder y eso que las repúblicas se designaban como “populares”. Como ya fue denunciado por dirigentes lo que sucedió fue la instalación de una oligarquía formada por individuos que se perpetúan en el poder y no titubean en matar, encarcelar o expulsar a cualquiera que esté contra su dominio. Los registros históricos son recientes.
Aquí en Brasil, grupos remanentes de las luchas armadas que pretendían instalar una dictadura socialista en el país y que se agruparon en partidos legales, usufructuando la democracia real, asumieron la dirección de organismos que podían proponer y movilizar a favor de la censura a la prensa.
No debemos olvidar que en todas las dictaduras de izquierda, la prensa fue simplemente liquidada, quedando solamente órganos oficiales como sucede actualmente en Cuba, China, Corea del Norte, y en parte en Venezuela. La prensa en estos regímenes es un instrumento de manipulación de los hechos en el que siempre se da la versión del gobierno y de las ideologías que defienden. Nunca publican hechos o acontecimientos que no interesen al poder central y mucho menos hacen críticas.
El argumento es conocido: de un lado están aquellos que hablan en nombre del pueblo, de los pobres o de los excluidos. En el medio se halla la población a la que pretenden “preservar” de las ideas liberales y democráticas. Del otro lado, están los “tiburones”, es decir, los dueños de los medios de comunicación que constituyen las bases de la democracia.
Los primeros son promotores de la dictadura proletaria, odian el capitalismo, régimen dominado por burgueses y pequeñoburgueses que deberán ser derrumbados en el juicio marxista. Sin embargo, no titubean cuando se trata de disfrutar de los beneficios del capital.
¿Por qué estamos tratando de este asunto?
Porque el Espiritismo es totalmente contrario a la dictadura. La libertad es uno de sus pilares, y si Francia, en la época de Kardec, no hubiese sido un país liberal el Espiritismo no hubiera tenido oportunidad, ya que también la Iglesia ejercía la censura y lo amordazó cuanto pudo. Y lo hizo en Brasil, donde el Espiritismo fue perseguido durante cerca de cien años.
Las banderas de la izquierda son aparentemente generosas ya que hablan de igualdad y de fraternidad. Sin embargo, no debemos confundir nuestra generosidad, nuestra igualdad o nuestra fraternidad con el materialismo y con agrupaciones que representan la tradición de la sangre y de la muerte.  




viernes, 9 de enero de 2015

PROGRAMA DE ACTIVIDADES PÚBLICAS DEL GRUPO ESPÍRITA DE LA PALMA PARA ENERO 2015

by idafe

Cabecera entrada Programa Enero 2015

Saludamos afectuosamente a todos/as los amigos/as y visitantes de este blog en este inicio del nuevo año.

Cambian los números de calendario, pero nuestro ánimo sigue incólume y con ganas de continuar en la brecha. Así, queremos compartir contigo el Programa de Actividades Públicas que hemos elaborado para este primer mes del año 2015. Accediendo a la sección ACTIVIDADES PÚBLICAS (pestañas superiores), puedes consultar el programa de este mes de enero o descargarte el PDF.

Si tienes deseos de participar en las actividades que organizamos, así como conocer los principios y fundamentos del Espiritismo, y estás en disposición de hacerlo, te invitamos a visitarnos y acompañarnos en nuestra sede social cada viernes a partir de las 19:30 horas.

Av. Carlos Fco. Lorenzo Navarro, nº 69, 1º D

38760 Los Llanos de Aridane

Isla de La Palma - S/C de Tenerife

CANARIAS

 


domingo, 16 de noviembre de 2014



                                   EN LA FOTO, EL DR. RAYMOND MOODY


DOSSIER EL TRÁNSITO

LAS NDE, UNA ABERTURA AL MÁS ALLÁ
por COLOMBE JACQUIN
LE JOURNAL SPIRITE N° 98 octobre 2014


Las NDE (Near Death Experience) o EMI (Experiencias de Muerte Inminente), son una aproximación de lo que puede ser la muerte. Son experiencias vividas en ciertas circunstancias extremas, especialmente durante enfermedades graves, accidentes, operaciones deli- cadas, donde el sujeto anestesiado o inconsciente da testimonio de haber abandonado provisionalmente el mundo material, en una forma de desincorporación, para vislumbrar lo que es la vida fuera de la materia.
Estos fenómenos han sido divulgados por el doctor Raymond Moody quien, habiendo estudiado numerosos casos, estableció en 1975 una suerte de “modelo estándar”. Fue seguido por otros investigadores en América y en el mundo, entre ellos hoy, en Francia, el médico anestesista Jean-Jacques Charbonnier. Moody no fue, sin embargo, el primero en interesarse en este asunto: en 1895, Victor Egger, un psicólogo y epistemólogo francés, utilizó por primera vez la fórmula “Experiencia de muerte inminente” en su libro El yo de los moribundos. Estas experiencias no son, pues, totalmente nuevas. En la antigüedad griega y egipcia, lo mismo que en la Edad Media, se encuentran numerosos testimonios. Desde el siglo XVIII, se observa un considerable aumento de testimonios gracias a los progresos científicos y médicos, pero también, y sobre todo, porque la auto- censura vinculada a una fuerte impregnación de ideas religiosas comenzó a reducirse como eco de las ideas preconizadas por los filósofos del siglo de las Luces.
Ernest Bozzano, que durante toda su vida estudió los fenómenos psíquicos, espíritas y anímicos, consignó en sus obras ejemplos de muerte inminente, en particular testimonios recogidos entre los heridos de la Gran Guerra. ¿Cuáles son las comprobaciones recurrentes de estas experiencias relatadas en las obras del Dr. Moody y otros médicos? Es de hacer notar que todos los testimonios no son absolutamente idénticos; se pueden encontrar elementos particulares en ciertos lugares y no en otros. Algunas personas, a pesar de varias anes- tesias o muertes clínicas, no manifiestan nunca haber vislumbrado sea lo que sea. Pero es una constante, la dificultad para describir con palabras humanas lo que se ha sentido.

LOS ELEMENTOS MAYORES:
(*)  Una sensación de calma : “En el momento de la herida, sentí momentáneamente un dolor muy vivo, luego el sufrimiento desapareció, tuve la sensación de flotar en un espacio oscuro. Aquel día hacía un frío intenso, pero mientras me encontraba en la oscuridad todo lo que sentía era un suave calor y un inmenso bienestar, tal y como no lo había experi- mentado nunca antes. Recuerdo haber pensado: «debo estar muerto».”
Ruidos : A veces desagradables o por el contrario una música suave y cristalina o hasta sonidos de campanas.
La descripción de un túnel oscuro: “Tuve una muy mala reacción alérgica a una anestesia local y se me cortó la respiración, un paro respiratorio. La primera cosa que se produjo (todo fue muy rápido) fue que andaba a través de aquel gran vacío negro a una velocidad loca. Podría compararse con un túnel. Me sentía como arrastrado por una de esas atracciones de feria tipo montaña rusa a una velocidad vertiginosa”.
Una luz extraordinaria : una claridad incomparable con la que existe en la Tierra.
La sensación de desincorporación : “Hace unos dos años, acompañaba a un amigo en mi auto. Al llegar a aquel famoso cruce, tuve mucho cuidado de mirar a derecha e izquierda y pasé justo al tiempo de escuchar a mi amigo lanzar un grito. Tuve tiempo de percibir una luz cegadora, los faros de un auto que se precipitaba sobre nosotros; oí un ruido espantoso y durante algunos segundos me sentí arrastrado a un agujero negro, un espacio cerrado, todo pasó muy rápido. Después de lo cual, me encontré flotando más o menos a un metro y medio del suelo y a unos cinco metros del auto. Escuché el eco de la colisión alejarse y apagarse; vi gente que llegaba corriendo y se arremolinaba alrededor del auto, luego vi a mi amigo apartarse visiblemente de la carrocería en estado de shock. También vi mi propio cuerpo dentro de la chatarra en medio de la gente que trataba de sacarlo, mis piernas estaban retorcidas y había sangre por todas partes”.
Contactos con otras personas muertas antes : “Al nacer uno de mis hijos, luego de un parto difícil, el médico había renunciado a salvarme y le informó a mi familia que yo moriría, pero durante ese tiempo me sentía muy lúcida y hasta cuando oí al médico hablar de mi muerte creí que recobraría el conocimiento. Fue en ese momento cuando me di cuenta de la presencia de una cantidad de gente, casi una multitud, que planeaba a la altura del techo de mi cuarto. Reconocí a mi abuela y a un antiguo compañero de clase y también a otros parientes o amigos; veía sobre todo sus rostros y los sentía allí, todos tenían aspecto de contento. Era una circunstancia feliz y sabía que ellos habían venido para protegerme o para guiarme. Era como si yo regresara a mi casa y habían venido a recibirme en el umbral para darme la bienvenida. Todo me parecía bello y sutil, fue un minuto magnífico todo de esplendores”.
El panorama de la vida que desfila : “Durante mi servicio en Vietnam, recibí heridas de las cuales «morí» pero ni por un instante perdí la noción de lo que sucedía. Recibí seis descargas de ametralladora y en el momento no me aturdí del todo. Más bien sentí un gran alivio al ser herido, me encontraba perfectamente bien, no tenía miedo. Al momento del impacto, toda mi vida comenzó a desfilar ante mí. Eso se remontó hasta la época en que era un bebé, las imágenes fueron progresando en el tiempo, me acordaba de todo y todo era increíblemente vivo, perfectamente claro ante mí. Se presentaba a partir de mis primeros recuerdos y llegaba hasta la hora presente, todo en muy poco tiempo. No había nada de ingrato en todo ello, yo asistía sin disgusto, sin experimentar el menor sentimiento de frustración, la mejor comparación que me llega al espíritu sería la proyección de una serie de diapositivas, como si alguien se encargara de hacer desfilar las fotos a toda velocidad”.
Un regreso difícil : “Me preguntaba si me quedaría allí definitivamente; pero al mismo tiempo me acordaba de mi familia, de mis tres hijos, de mi marido. Sé que es bastante difícil de admitir, en tanto que había sentido aquella deliciosa impresión de felicidad cerca de la luz. Realmente no tenía ningún deseo de regresar, pero siempre tomo a pecho mis responsabilidades y me sentía que tenía un deber hacia los míos; entonces tomé la decisión de regresar”. Las personas que han vivido estas experiencias generalmente están reticentes a dar testimonio, convencidas de haber vislumbrado una realidad tangible y sin embargo difícil de describir con palabras humanas. Tienen miedo de enfrentarse a las bromas, a la negación de aquellos que no ven allí sino alucinaciones, pero entonces habría que explicar cómo pueden las personas relatar detalladamente lo que ha ocurrido en un quirófano cuando estaban en estado de coma clínico.

Para muchos, estas experiencias han cambiado fundamentalmente su concepción de la vida que gana en profundidad, la reflexión recae más en los problemas filosóficos fundamentales que en las preocupaciones materiales que, después de tal experiencia, parecen efímeras y sin importancia. Las NDE nos informan sobre lo que es la muerte, el tránsito, y se corresponden con las revelaciones espí- ritas recibidas: “El movimiento circular de forma elíptica es el movimiento inicial de la vida terrestre. Cuando un ser humano muere, retoma la forma, el principio inicial de la vida; de hecho, retoma ese movimiento circular. Un paro cardíaco provoca siempre la impresión de una caída. Esa caída será seguida por un movimiento circular en forma descendente que cesará en un tiempo relativo según la entidad. El fin de ese movimiento se convierte en el encuentro de un túnel largo y estrecho, iluminado por un resplandor amarillento semejante al que podría producir la electricidad. Ciertos Espíritus penetran este túnel, otros no. Cuando se penetra el túnel, éste desemboca en un color azulado semejante a un cielo azul. Ese cielo azul está delante del espíritu que lo mira, con la certeza de encontrar por atracción a aquellos a quienes ha amado y la mayoría de las veces a su guía”. La sensación de calma, paz y felicidad, es percibida por los difuntos que han franqueado el túnel; encuentran su verdadera naturaleza, su naturaleza espiritual, fuera de las pesadeces de la materia, despojados de sus cargas terrenales (enfermedad, discapacidad, vejez). No tienen deseos de regresar a la vida encarnada; por otra parte, en la Tierra, la reencarnación es más angustiosa y difícil que la muerte. Los desencarnados se encuentran con su guía espiritual y sus parientes fallecidos anteriormente que con frecuencia vienen a recibirlos en el umbral de la muerte.
Las NDE negativas
 
 
Después de la muerte, el espíritu recupera su libertad pero se encuentra confrontado a sí mismo, a su propia conciencia, la muerte no cambia las personalidades y los caracteres. El espíritu comprende sus tropiezos y sus debilidades, relativiza las dificultades terrenales. Es p
por eso que, después de una NDE, muchos modifican su comportamiento. Es por eso también que ciertas NDE son vividas en forma negativa. Encontradas sobre todo en los casos de suicidio, las personas involucradas experimentan sensaciones desagradables. No hay luz astral ni personas amorosas que los reciban sino un estado confuso donde lo dominan la amargura, la duda y el miedo. Estos testimonios son comparables a lo que denominamos la turbación post-mortem: “Si no se penetra en el túnel, continúa el movimiento circular y el comienzo de imágenes fantasmagóricas relativas a la vida carnal. El espíritu ve lo que se resistía a mirar de frente en la Tierra. Su pesadilla puede durar muchísimo tiempo y dar lugar entonces a manifestaciones de obsesión en la Tierra. Al no estar más a su disposición el cuerpo, el espíritu en turbación utiliza su periespíritu y se convierte en un fantasma”. ¿Por qué estos testimonios son cada vez más frecuentes desde algunas decenas de años? ¿No son debidas las NDE más que al progreso de la medicina?
He aquí una respuesta ya antigua del espíritu Gabriel Delanne: “Los testimonios suscritos por Raymond Moody o por Elisabeth Kübler Ross no corresponden sino a una voluntad del astral que, así, de alguna manera, habría elegido esta fórmula para despertar a toda la humanidad a la idea de la supervivencia. Es mucho más interesante, y mucho más reconfortante, decir que estos testimonios serán cada vez más numerosos pues, en verdad, corresponden a una evolución global de la humanidad. Lo cual quiere decir entonces que, cada vez más, el espíritu humano se acordará del astral bajo todas las formas, lo cual quiere decir entonces que, cada vez más, después de la intervención quirúrgica, en el marco de la anestesia momentánea, después del coma temporal, los seres humanos percibirán la naturaleza que es extraña a su cuerpo, es decir la naturaleza periespiritual y la naturaleza espiritual, lo cual quiere decir también que cada vez más niños y adolescentes se acordarán espontáneamente de sus anterioridades. Los testimonios recibidos por el Dr. Moody corresponden pues a una evolución global de la humanidad. Si otros médicos emprendieran el mismo camino en Europa o en otra parte, su testimonio sería idéntico”. En efecto, eso va en el sentido de la evolución general de los Espíritus, el planeta Tierra evoluciona, los Espíritus que la pueblan también. La conciencia se volverá cada vez más viva y el sentimiento espiritual que anima a cada ser humano, puesto que todos somos el resultado de un amoroso impulso divino, dominará la vida encarnada. La reencarnación supone el olvido provisional de las vidas anteriores, inscritas en nuestra memoria peri- espiritual por razones evidentes en un planeta como la Tierra, donde las vidas están expuestas a toda clase de dificultades, traumatismos, conflictos y bajezas. Pero en la medida de nuestra comprensión, podremos tener conciencia de nuestras anterioridades, de nuestros encuentros astrales y afrontar con serenidad nuestro pasado por tumultuoso que éste sea. En los planetas superiores, la vida es mucho más etérea, la materia muy poco densa. Al superar los estados de inferioridad, los habitantes tienen conciencia de sus experiencias pasadas. Despojado de todos los sentimientos viles, domina el espíritu, y sus atributos se expresan con toda su fuerza. (*) Ejemplos extraídos del libro del doctor Raymond Moody La vida después de la vida



DOSSIER EL TRÁNSITO
por COLOMBE JACQUIN LAS NDE, UNA ABERTURA AL MÁS ALLÁ

LE JOURNAL SPIRITE N° 98 octobre 2014





Las NDE (Near Death Experience) o EMI (Experiencias de Muerte Inminente), son una aproximación de lo que puede ser la muerte. Son experiencias vividas en ciertas circunstancias extremas, especialmente durante enfermedades graves, accidentes, operaciones deli- cadas, donde el sujeto anestesiado o inconsciente da testimonio de haber abandonado provisionalmente el mundo material, en una forma de desincorporación, para vislumbrar lo que es la vida fuera de la materia.
Estos fenómenos han sido divulgados por el doctor Raymond Moody quien, habiendo estudiado nume- rosos casos, estableció en 1975 una suerte de “modelo estándar”. Fue seguido por otros investigadores en América y en el mundo, entre ellos hoy, en Francia, el médico anestesista Jean-Jacques Charbonnier. Moody no fue, sin embargo, el primero en interesarse en este asunto: en 1895, Victor Egger, un psicólogo y epistemólogo francés, utilizó por primera vez la fórmula “Experiencia de muerte inminente” en su libro El yo de los moribundos. Estas experiencias no son, pues, totalmente nuevas. En la antigüedad griega y egipcia, lo mismo que en la Edad Media, se encuentran numerosos testimonios. Desde el siglo XVIII, se observa un considerable aumento de testimonios gracias a los progresos científicos y médicos, pero también, y sobre todo, porque la autocensura vinculada a una fuerte impregnación de ideas

Conservo en la memoria una sesión en la cual par- ticipé. Aquella tarde, le había pedido a mis amigos espíritas hacer una cadena para una persona fallecida de mi familia, porque como espíritas sabemos, que es una misión a cumplir cuando una persona muere: ayudarla a encontrar su más allá y mostrarle el camino que lleva a la luz para que encuentre su verdadera naturaleza, su estado de espíritu desencarnado. Con las manos juntas, formados en ronda, al son de una música suave, todos le enviamos nuestras imágenes y nuestros pensamientos amorosos para que se sienta tranquilizada, calmada, para que cruce el túnel a la salida del cual la esperan los espíritus desencarnados. Seguramente, a esos Espíritus los ha conocido; en ese momento su guía estará presente entre ellos, y ella lo reconocerá. Por mi parte, los imagino en una luz intensa, con sus brazos etéreos extendidos hacia ella que, irresistiblemente atraída, será recibida, rodeada y asistida en esta nueva prueba. Durante esta acción de pensamiento que duró alrededor de tres minu- tos, con nosotros se encontraba Rosa, clarividente mediúmnica. Tuvo entonces una visión: había unas aves presentes en el túnel. Estaban cerca de la difunta, como para mostrarle el camino, estaban allí para tran- quilizarla. Ante esa revelación, mi alegría fue inmensa. En efecto, esta persona, cuando vivía, siempre había amado a estos volátiles. Le encantaba su plumaje, amaba su canto. Además, siempre había tenido aves en su casa: canarios, cotorras, inseparables, y fueron ellos los que, durante su tránsito, en el curso de nuestra cadena de pensamientos, se le presentaron. Para mí, era la prueba de esa etapa alcanzada. Este testimonio nos permite pensar que los animales, cualesquiera que sean, reciben nuestro amor y nos pueden aportar el suyo en un determinado momento, en este caso, el momento del tránsito de la vida encarnada a la vida desencarnada. Catherine Courtiol
LAS AVES DESPIERTAN A UN ESPÍRITU
religiosas comenzó a reducirse como eco de las ideas preconizadas por los filósofos del siglo de las Luces. Ernest Bozzano, que durante toda su vida estudió los fenómenos psíquicos, espíritas y anímicos, consignó en sus obras ejemplos de muerte inminente, en particular testimonios recogidos entre los heridos de la Gran Guerra. ¿Cuáles son las comprobaciones recurrentes de estas experiencias relatadas en las obras del Dr. Moody y otros médicos? Es de hacer notar que todos los testi- monios no son absolutamente idénticos; se pueden encontrar elementos particulares en ciertos lugares y no en otros. Algunas personas, a pesar de varias anes- tesias o muertes clínicas, no manifiestan nunca haber vislumbrado sea lo que sea. Pero es una constante, la dificultad para describir con palabras humanas lo que se ha sentido.
LOS ELEMENTOS MAYORES:(*)  Una sensación de calma : “En el momento de la herida, sentí momentáneamente un dolor muy vivo, luego el sufrimiento desapareció, tuve la sensación de flotar en un espacio oscuro. Aquel día hacía un frío intenso, pero mientras me encontraba en la oscuridad todo lo que sentía era un suave calor y un inmenso bienestar, tal y como no lo había experi- mentado nunca antes. Recuerdo haber pensado: «debo estar muerto».”
Ruidos : A veces desagradables o por el contrario una música suave y cristalina o hasta sonidos de campanas.
Ernest Bozzano
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La descripción de un túnel oscuro: “Tuve una muy mala reacción alérgica a una anestesia local y se me cortó la respiración, un paro respiratorio. La primera cosa que se produjo (todo fue muy rápido) fue que andaba a través de aquel gran vacío negro a una velocidad loca. Podría compararse con un túnel. Me sentía como arrastrado por una de esas atracciones de feria tipo montaña rusa a una velocidad vertiginosa”.
Una luz extraordinaria : una claridad incomparable con la que existe en la Tierra.
La sensación de desincorporación : “Hace unos dos años, acompañaba a un amigo en mi auto. Al llegar a aquel famoso cruce, tuve mucho cuidado de mirar a derecha e izquierda y pasé justo al tiempo de escuchar a mi amigo lanzar un grito. Tuve tiempo de percibir una luz cegadora, los faros de un auto que se precipitaba sobre nosotros; oí un ruido espantoso y durante algunos segundos me sentí arrastrado a un agujero negro, un espacio cerrado, todo pasó muy rápido. Después de lo cual, me encontré flotando más o menos a un metro y medio del suelo y a unos cinco metros del auto. Escuché el eco de la colisión alejarse y apagarse; vi gente que llegaba corriendo y se arremolinaba alrededor del auto, luego vi a mi amigo apartarse visiblemente de la carrocería en estado de shock. También vi mi propio cuerpo dentro de la chatarra en medio de la gente que trataba de sacarlo, mis piernas estaban retorcidas y había sangre por todas partes”.
Contactos con otras personas muertas antes : “Al nacer uno de mis hijos, luego de un parto difícil, el médico había renunciado a salvarme y le informó a mi familia que yo moriría, pero durante ese tiempo me sentía muy lúcida y hasta cuando oí al médico hablar de mi muerte creí que recobraría el conocimiento. Fue en ese momento cuando me di cuenta de la presencia de una cantidad de gente, casi una multitud, que planeaba a la altura del techo de mi cuarto. Reconocí a mi abuela y a un antiguo compañero de clase y también a otros parientes o amigos; veía sobre todo sus rostros y los sentía allí, todos tenían aspecto de contento. Era una circunstancia feliz y sabía que ellos habían venido para protegerme o para guiarme. Era como si yo regresara a mi casa y habían venido a recibirme en el umbral para darme la bienvenida. Todo me parecía bello y sutil, fue un minuto magnífico todo de esplendores”.
El panorama de la vida que desfila : “Durante mi servicio en Vietnam, recibí heridas de las cuales «morí» pero ni por un instante perdí la noción de lo que sucedía. Recibí seis descargas de ametralladora y en el momento no me aturdí del todo. Más bien sentí un gran alivio al ser herido, me encontraba perfectamente bien, no tenía miedo. Al momento del impacto, toda mi vida comenzó a desfilar ante mí. Eso se remontó hasta la época en que era un bebé, las imágenes fueron progresando en el tiempo, me acordaba de todo y todo era increíblemente vivo, perfectamente claro ante mí. Se presentaba a partir de mis primeros recuerdos y llegaba hasta la hora presente, todo en muy poco tiempo. No había nada de ingrato en todo ello, yo asistía sin disgusto, sin experimentar el menor sentimiento de frustración, la mejor comparación que me llega al espíritu sería la proyección de una serie de diapositivas, como si alguien se encargara de hacer desfilar las fotos a toda velocidad”.
Un regreso difícil : “Me preguntaba si me quedaría allí definitivamente; pero al mismo tiempo me acordaba de mi familia, de mis tres hijos, de mi marido. Sé que es bastante difícil de admitir, en tanto que había sentido aquella deliciosa impresión de felicidad cerca de la luz. Realmente no tenía ningún deseo de regresar, pero siempre tomo a pecho mis responsabilidades y me sentía que tenía un deber hacia los míos; entonces tomé la decisión de regresar”. Las personas que han vivido estas experiencias gene- ralmente están reticentes a dar testimonio, conven- cidas de haber vislumbrado una realidad tangible y sin embargo difícil de describir con palabras humanas. Tienen miedo de enfrentarse a las bromas, a la nega- ción de aquellos que no ven allí sino alucinaciones, pero entonces habría que explicar cómo pueden las personas relatar detalladamente lo que ha ocurrido en un quirófano cuando estaban en estado de coma clínico.
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Para muchos, estas experien- cias han cambiado fundamen- talmente su concepción de la vida que gana en profun- didad, la reflexión recae más en los problemas filosóficos fundamentales que en las preocupaciones materiales que, después de tal experiencia, parecen efímeras y sin importancia. Las NDE nos informan sobre lo que es la muerte, el tránsito, y se corresponden con las revelaciones espí- ritas recibidas: “El movimiento circular de forma elíptica es el movimiento inicial de la vida terrestre. Cuando un ser humano muere, retoma la forma, el principio inicial de la vida; de hecho, retoma ese movimiento circular. Un paro cardíaco provoca siempre la impresión de una caída. Esa caída será seguida por un movimiento circular en forma descendente que cesará en un tiempo relativo según la entidad. El fin de ese movimiento se convierte en el encuentro de un túnel largo y estrecho, iluminado por un resplandor amarillento semejante al que podría producir la electricidad. Ciertos Espíritus penetran este túnel, otros no. Cuando se penetra el túnel, éste desem- boca en un color azulado semejante a un cielo azul. Ese cielo azul está delante del espíritu que lo mira, con la certeza de encontrar por atracción a aquellos a quienes ha amado y la mayoría de las veces a su guía”. La sensación de calma, paz y felicidad, es percibida por los difuntos que han franqueado el túnel; encuentran su verdadera naturaleza, su naturaleza espiritual, fuera de las pesadeces de la materia, despojados de sus cargas terrenales (enfermedad, discapacidad, vejez). No tienen deseos de regresar a la vida encarnada; por otra parte, en la Tierra, la reencarnación es más angustiosa y difícil que la muerte. Los desencarnados se encuentran con su guía espiritual y sus parientes fallecidos anteriormente que con frecuencia vienen a recibirlos en el umbral de la muerte.
Las NDE negativas Después de la muerte, el espíritu recupera su libertad pero se encuentra confrontado a sí mismo, a su propia conciencia, la muerte no cambia las personalidades y los caracteres. El espíritu comprende sus tropiezos y sus debilidades, relativiza las dificultades terrenales. Es por eso que, después de una NDE, muchos modi- fican su comportamiento. Es por eso también que ciertas NDE son vividas en forma negativa. Encontradas sobre todo en los casos de suicidio, las personas involucradas experimentan sensa- ciones desagradables. No hay luz astral ni personas amorosas que los reciban sino un estado confuso donde lo dominan la amargura, la duda y el miedo. Estos testimonios son comparables a lo que denomi- namos la turbación post-mortem: “Si no se penetra en el túnel, continúa el movimiento circular y el comienzo de
imágenes fantasmagóricas rela- tivas a la vida carnal. El espíritu ve lo que se resistía a mirar de frente en la Tierra. Su pesadilla puede durar muchísimo tiempo y dar lugar entonces a mani- festaciones de obsesión en la Tierra. Al no estar más a su disposición el cuerpo, el espíritu en turbación utiliza su periespíritu y se convierte en un fantasma”. ¿Por qué estos testimonios son cada vez más frecuentes desde algunas decenas de años? ¿No son debidas las NDE más que al progreso de la medicina? He aquí una respuesta ya antigua del espíritu Gabriel Delanne: “Los testimonios suscritos por Raymond Moody o por Elisabeth Kübler Ross no corresponden sino a una voluntad del astral que, así, de alguna manera, habría elegido esta fórmula para despertar a toda la humanidad a la idea de la supervivencia. Es mucho más interesante, y mucho más reconfortante, decir que estos testimonios serán cada vez más numerosos pues, en verdad, corresponden a una evolución global de la humanidad. Lo cual quiere decir entonces que, cada vez más, el espíritu humano se acor- dará del astral bajo todas las formas, lo cual quiere decir entonces que, cada vez más, después de la intervención quirúrgica, en el marco de la anestesia momentánea, después del coma temporal, los seres humanos percibirán la naturaleza que es extraña a su cuerpo, es decir la natura- leza periespiritual y la naturaleza espiritual, lo cual quiere decir también que cada vez más niños y adolescentes se acordarán espontáneamente de sus anterioridades. Los testimonios recibidos por el Dr. Moody corresponden pues a una evolución global de la humanidad. Si otros médicos emprendieran el mismo camino en Europa o en otra parte, su testimonio sería idéntico”. En efecto, eso va en el sentido de la evolución general de los Espíritus, el planeta Tierra evoluciona, los Espíritus que la pueblan también. La conciencia se volverá cada vez más viva y el sentimiento espiritual que anima a cada ser humano, puesto que todos somos el resultado de un amoroso impulso divino, dominará la vida encar- nada. La reencarnación supone el olvido provisional de las vidas anteriores, inscritas en nuestra memoria peri- espiritual por razones evidentes en un planeta como la Tierra, donde las vidas están expuestas a toda clase de dificultades, traumatismos, conflictos y bajezas. Pero en la medida de nuestra comprensión, podremos tener conciencia de nuestras anterioridades, de nuestros encuentros astrales y afrontar con serenidad nuestro pasado por tumultuoso que éste sea. En los planetas superiores, la vida es mucho más etérea, la materia muy poco densa. Al superar los estados de inferioridad, los habitantes tienen conciencia de sus experiencias pasadas. Despojado de todos los sentimientos viles, domina el espíritu, y sus atributos se expresan con toda su fuerza. (*) Ejemplos extraídos del libro del doctor Raymond Moody La vida después de la vida  Elisabeth Kubler Ross
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“¡Aló! Es Mireille, Papá está peor, ¿puedes venir al hospital?” Era el 5 de junio de 1999. Informado por mi hermana, partí enseguida para ver a mi padre, hospitalizado desde hacía unos diez días por una insufi- ciencia renal y un estado general muy preocupante. Desde hacía ya varios años, había sido objeto de numerosas hospitalizaciones. Los cuidados y los tratamientos recomendados sólo habían tenido muy poco efecto sobre un hombre hastiado y muy fatigado, tanto física como psicológicamente. Cuando ingresé al Círculo espírita Allan Kardec en 1986, y descubrí todo el alcance filosófico y social del espiritismo, tuve el deseo natural de compartirlo con mi familia. Mi padre no pareció demasiado impactado en sus convicciones; habiendo recibido una educa- ción religiosa, concebía sin dificultad la evidencia de una vida más allá de la muerte. Sin embargo, surgían algunas dudas respecto a la idea de la reencarnación, pensando quizás ingenuamente que era necesario volver a empezar una nueva vida y pasar siempre por las mismas pruebas. Así, regularmente, durante las reuniones familiares, tuvimos a veces conversaciones y debates, pero cada uno permanecía dignamente en sus posiciones y al final, solamente el respeto mutuo parecía ponernos de acuerdo las más de las veces. Cuando entré en el cuarto del hospital aquel 5 de junio, encontré a mi padre en su cama, inmóvil con los ojos entornados, como dormido. Mi hermana y mi hermano estaban presentes; y los tres lo rodeamos, informados por el enfermero de que era el fin. Nos turnábamos para sostenerle la mano, escudriñando los aparatos de medición que daban testimonio de su muy débil estado físico. Seguro de que nos percibía y nos escuchaba en su somnolencia, le expresé a mi
hermana y mi hermano, el deseo de actuar, sosteniéndonos las manos para establecer una cadena fluídica: una oración común dirigida hacia su espíritu y hacia su guía espiritual, para acompañar su partida al otro mundo y atenuar su aparente turba- ción. Algunas decenas de minutos más tarde, todo había terminado. Mi padre acababa de desencarnar, acababa de cumplir setenta y dos años. Los aparatos ya no indicaban ninguna pulsación de vida, exhalado un último aliento, para abandonar la sombra de la Tierra y entrar en la luz del mundo de los Espíritus. En ese momento, se atropellaron en mí los recuerdos con múltiples sentimientos. Extrañamente, la partida de mi padre me hizo pensar en el nacimiento de mis propios hijos. Una misma espera, mezcla de angustia y recogimiento, pero, por supuesto, el orden de las cosas era invertido para un renacimiento en un mundo nuevo. El privilegio de ser espírita, me llevó algunos días más tarde, a encon- trarme alrededor de una mesa para una sesión espí- rita, precisamente una sesión de oui-ja, en presencia de un periodista de France Inter venido para hacer un reportaje sobre el Círculo Allan Kardec y el espiritismo. En esa oportunidad se manifestaron varios Espíritus a través de Michel Pantin. Fue entonces cuando vi la tablilla de la oui-ja despla- zarse hacia mí a manera de saludo. Las letras, dictadas una a una por el visitante del más allá y transmitidas por uno de los amigos espíritas, formaron un mensaje cuya integridad va a continuación: “Soy yo, Igor, soy yo, soy yo. Estoy feliz, soy libre, mis ojos estaban en el vacío pero los oía, los sentía. Muy pronto, Igor, vi el túnel y la música, rodeado por muchos compa- ñeros. Igor, estoy en un mundo nuevo. Deseo a mamá en
por IGOR MANOUCHIAN MI PADRE SE FUE PARA DESPERTAR EN OTRO LUGAR
DOSSIER

viernes, 14 de noviembre de 2014

                                   EL MÉDIUM D.D.HOLMES LEVITANDO



LA LEVITACIÓN
FENÓMENO
por RÉGIS BERTAUD


LE JOURNAL SPIRITE N° 98 octobre 2014



Nuestra Tierra es como un inmenso imán que atrae todos los cuerpos a su superficie. Salten en el aire y las veces que lo intenten, tercamente volverán a caer al suelo. Oblíguense a querer permanecer en el aire, al momento de impulsarse, y nada que hacer, el suelo les atraerá una y otra vez. Esta fuerza que mantiene en el suelo a los objetos y los seres vivos, es el peso; en nuestro planeta, toda la materia está sometida a esta fuerza. “Vaya”, me dirán ustedes, “la levitación no funciona, es una invención del hombre, un sueño, una ilusión que se encuentra sólo en los escenarios de los cabarets o en las películas fantásticas tales y como Harry Potter o Peter Pan”.
Probablemente ustedes conocen esta expre- sión: “Nunca hay humo sin fuego”. Les propongo que nos despojemos de ese espeso humo que rodea a la levitación. La levitación, ¿mito o realidad? De hecho, en nuestra época, la palabra levitación define un amplio abanico de fenómenos que producen la ausencia de peso. Cuando miramos lo que se practica como tipos de levitación, podríamos decir que existe una levitación racional, la de la ciencia materialista que, con las fuerzas conocidas produce el fenómeno de levita- ción, y existe una levitación irracional, que utilizando una fuerza aún desconocida hoy en día, permite a los cuerpos elevarse en los aires sin apoyo y permanecer allí en suspensión. Esta segunda manera de levitar plantea un verdadero problema de física. ¿Cómo puede un cuerpo, sin medio tecnológico, sin utilizar energía, sustraerse a la atracción de la Tierra? Sobre esta cuestión, volveremos un poco más adelante. Comencemos antes por diferentes ejemplos de levi- taciones tanto racionales como irracionales.

LAS LEVITACIONES RACIONALES
Si bien ha habido la utilización de propulsores cada vez más potentes para arrancar al hombre del suelo, este último siempre ha estado en busca de lograr una suspensión en los aires sin apoyo y sin máquinas directamente unidas a él; eso sigue siendo sorpren- dente, ¿no les parece? ¿Por qué desear seguir simplificando el fenómeno hasta ese punto? ¿Habrá un deseo inconsciente que impulsa al hombre a alcanzar un estado particular, como el de la levitación? Un deseo que tendría su origen en el carácter tan particular del ser humano, y sin embargo tan reprimido, el de ser ante todo un Espíritu, un ser espiritual cuya facultad es ser ante todo libre y no sometido a las fuerzas torpes y pesadas de la materialidad. He aquí tres casos de estas levitaciones calificadas de racionales, que caracterizan esa incesante búsqueda del hombre de ciencia en el campo de la levitación.
La levitación en avión o el avión Gravedad Cero
Para crear un entorno de ingravidez, basta con estar a bordo de un avión que maniobra en ascenso y luego en descenso, lo que se llama un vuelo parabólico. Así, durante veinticinco segundos, el tiempo de la caída libre del avión, los pasajeros flotan en el aire. En Europa, se realiza este tipo de vuelo desde hace muchos años con fines científicos y, progresivamente, abre su acceso al público mediante algunos miles de euros. Volvemos a bajar un poco sobre la Tierra para descubrir que los sonidos también pueden crear una forma de levitación.
La levitación acústica
Utiliza dos pequeños altavoces para generar ondas sonoras de frecuencias ligeramente por encima de la gama audible. Cuando los altavoces alto y bajo son alineadas con precisión, crean un fenómeno conocido con el nombre de “onda estacionaria”, que anula el efecto de la gravedad; entonces objetos ligeros son capaces de levitar cuando son colocados correctamente. La utilización de la levitación acústica es muy inte- resante, especialmente en el desarrollo de nuevos materiales para la electrónica o para la síntesis de medicamentos.
La levitación electrodinámica
 Ciertos materiales se vuelven superconductores cuando son sometidos a una temperatura que sobrepasa los -269°C. La supraconductividad es un fenómeno caracte- rizado por la ausencia de resistencia eléctrica y la expul- sión del campo magnético, creando así el fenómeno de levitación. Las aplicaciones han sido probadas en trenes como el JR-Maglev, prototipo japonés que desde 2003 ostenta el récord mundial de velocidad en 581 km/h (574,8 km/h para el TGV francés).

LAS LEVITACIONES “IRRACIONALES”
 Si bien la naturaleza espiritual del hombre puede explicar esa búsqueda de libertad en la suspensión de los cuerpos en el espacio, ¿no habría en la historia de la humanidad un período donde el hombre haya alcanzado el estado tan particular de levitación? ¿Alguna civilización habrá dominado la levitación hasta el punto de que eso haya propagado la idea en todo el mundo, hasta inspirar cuentos y leyendas?
Los que nos siguen desde hace algunos años, saben que nuestro Círculo da testimonio de la supervivencia del alma, de su ontología divina, de la posible mani- festación de los espíritus desencarnados y de la palin- genesia del espíritu por su reencarnación en el ciclo de las vidas. El Círculo Allan Kardec, es cuarenta años de comunicación con el más allá, pero es también cuarenta años de mediumnidad. Entre las mediumnidades que son desarrolladas, está el sueño magnético. Rodeado y protegido por los espíritas, el médium se desliza hacia un estado de conciencia modificada, una forma de sueño provo- cado por pases magnéticos. En este caso, el peries- píritu del médium, es decir su cuerpo energético, su doble semi-material, puede desplazarse en el más allá y, rodeado de espíritus que lo guían y protegen, regresar a eventos pasados y, vean ustedes lo que es formidable en esta facultad, que un hombre o una mujer del siglo XXI pueda viajar en el tiempo y volver a una época para describir lo que ve. Si existe una máquina de remontar el tiempo, quizás esté en esta facultad. Les ruego que volvamos así a una época muy lejana, y descubramos juntos un período donde el hombre no viajaba en avión, donde el hombre no utilizaba altavoces sino telepatía y donde las bobinas de imanes no eran necesarias para levitar, quiero hablar de una civilización perdida y descono- cida, la de los druidas.
Los druidas
Sumergido en un sueño magnético, el médium se remonta más de dos mil años, a Escocia, allí donde vivían los druidas. Describe los paisajes, el mar y sobrevuela los lochs, menos numerosos en
aquella época. Es otra Escocia la que descubre el médium, aquella donde aún no se habían formado todos los lochs, aquella donde el mar del Norte penetraba más en el interior de las tierras de lo que lo hace hoy, entonces, súbitamente el médium se detiene, acaba de ver pasar por delante de él algo increíble, he aquí lo que describe: “Es divertido, acabo de ver pasar por encima de los burros y sus viajeros, a varios druidas que se desplazan por levitación. Tienen las piernas replegadas, un poco como la posición del yoga. Tienen las manos sobre las rodillas. Eso parece irreal. Tienen el rostro serio. Los ojos están cerrados. Para desplazarse, deben mantener cierta forma de concentración antes de llegar al lugar deseado”. Los druidas constituían una micro sociedad en la civilización celta. Comenzó hace doce mil años y se extinguió ciento cincuenta años después de J-C. Los druidas representaban la elite intelectual y espiritual del pueblo celta del cual procedían. Su existencia se dedicaba a ejercitar su espíritu sobre la materia, para aprender a dominarla, no en un sentido vanidoso, sino en un sentido amoroso. Practicaban todos los ejercicios de la fuerza del pensamiento para probar la existencia del espíritu en el hombre. Se instruían en la geometría del cielo, utilizando las matemáticas, desarrollaban también facultades tales como la radiestesia, la telepatía, la clarividencia, y la levitación también formaba parte de las primeras enseñanzas druídicas. Aquellos hombres se servían principalmente de la levitación para desplazarse y dirigirse a lugares de difícil acceso. Así podían venir fácilmente en ayuda de alguno de ellos, sobrevolando peñascos y mares para llevar socorro. Esa levitación se llama provocada porque es el espíritu del hombre el que actúa voluntariamente sobre su envol- tura física. Evocar la levitación de los cuerpos en pleno mar nos lleva a un acontecimiento muy conocido del Nuevo Testamento.
La marcha de Jesús sobre las aguas He aquí el extracto que relata este fenómeno: “… En la madru- gada, Jesús fue hacia ellos cami- nando sobre el mar. Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron y dijeron: ¡Es un fantasma! ¡Y con pavor, comen- zaron a gritar! Entonces Jesús les dijo, «Tranquilos, soy yo, no tengan miedo»…”
En los cuatro Evangelios existen silencios sobre la vida de Jesús, desde su primera visita al Templo. Cuando Jesús reaparece en los textos, es descrito como un hombre de experiencia y de certeza más firme en sus ideas. ¿Qué pasó en su vida durante esos años? A esta pregunta, los Espíritus han venido para traernos algunas respuestas que podrán sorprender, pues son infrecuentes ante todo lo que se ha podido leer, oír y ver, sobre la vida del profeta Jesús. Él viajó y se dirigió a las comarcas donde vivían los druidas. Jesús, espíritu superior, misionero en la revelación de un Dios único y apelando solamente al amor, presentía su existencia y deseaba conocer todo sobre el druidismo. Al reunirse con ellos, desarrolló a su lado todas las fuerzas del espíritu como la telepatía y la radiestesia; aprendió a servirse mejor de su magnetismo y también dominó la levitación. La levitación es ante todo una técnica adquirida por un largo trabajo de concentración. Para los druidas, levitar su cuerpo en el espacio se convertía en una capacidad y no en un milagro. Así, la marcha sobre las aguas no es un milagro. Jesús se reunió con los druidas y las ense- ñanzas que recibió allí le permitieron dominar mejor las fuerzas de su espíritu y cumplir lo que muchos han denominado milagros porque desconocían las posibles facultades del espíritu. En Oriente, encontramos testimonios sobre la levita- ción; esta práctica era desarrollada por una casta muy singular, la de los faquires.
Los faquires
Clasificados dentro de una rama mística de la espiritualidad brahmánica, son considerados sujetos capaces de producir impresionantes fenómenos psíquicos. El coronel Albert de Rochas, en su libro titulado Recueil Relatifs à la lévitation du corps humain (Selección Relativa a la levitación del cuerpo humano), menciona varios testimonios de observación de estos fenómenos. He aquí uno, el del Sr. Jacolliot, juez francés del tribunal de Pondichéry a mediados del siglo XIX. La escena tiene lugar en la terraza superior de la casa del Sr. Jacolliot; el faquir está casi completamente desnudo: “Habiendo tomado un bastón que yo había traído de Ceilán, el faquir posó su mano en el pomo y con los ojos fijos en tierra, se dedicó a pronunciar los conjuros mágicos de circunstancia. Apoyado en una sola mano sobre el bastón, el faquir se elevó gradualmente alre- dedor de dos pies del suelo, y con las piernas cruzadas
a la oriental se quedó en una posi- ción bastante parecida a la de los budas… Durante más de veinte minutos, traté de comprender cómo el faquir podía romper con las leyes ordinarias del equilibrio. Me fue imposible conseguirlo, ningún soporte aparente lo unía al bastón, solamente la palma de su mano derecha estaba en contacto”.
Las alfombras voladoras, mito o realidad
 Evocar el Oriente nos hace tras- ladar hacia una leyenda, la de las alfombras voladoras. La alfombra voladora está presente en los cuentos y películas fantásticas; fue popularizada por Las Mil y Una Noches. A través de la mode- lización, ciertos trabajos científicos han estudiado la factibilidad de una alfombra voladora, basándose en la forma de desplazamiento de la manta raya. Según los científicos, salvo en medios acuosos, la cuestión energé- tica sería demasiado importante. Entonces, ¿qué ocurre con ella? La alfombra voladora, ¿mito o realidad? Les hicimos esa pregunta a los Espíritus y he aquí lo que nos dijeron: “Las alfombras voladoras existen. La práctica sigue siendo oriental y corresponde al desarrollo de la levitación en el espacio. El objeto en sí mismo no tiene nada mágico; ese fenómeno está relacionado con el poder del espíritu sobre la materia y, por consiguiente, demuestra en forma objetiva las posibilidades del psiquismo encarnado. Sin embargo, es preciso subrayar que este fenómeno exige un gran dominio de su mente por parte del que lo vive”.
Occidente también ha conocido estos casos de levitación:
Teresa de Ávila (1515-1562)
 Es reconocida por sus reformas de los conventos carmelitas y considerada como una figura mayor de la espiritualidad cristiana. Tenía más de cuarenta y tres años cuando vivió su primera levitación que ella describió en estos términos: “Cuando emito alguna resistencia, me parece que una fuerza me levanta, por debajo. Debo confesar que al prin- cipio eso me causaba un gran temor: aunque el cuerpo sea levantado así y los Espíritus lo vuelvan a bajar con mucha suavidad, si no se opone resistencia, uno perma- nece siempre consciente, al menos, siempre estaba lo bastante como para verme levantada. Debo decir que, con frecuencia, cuando aquello terminaba, tuve la impresión de que mi cuerpo era muy ligero, como si ya no hubiera tenido más peso. De manera que, a veces, no estaba segura de que mis pies estuvieran posados sobre el suelo”.

José de Cupertino (1603-1663)
El caso de José de Cupertino es uno de los fenómenos más conocidos y autenticados de la religión cató- lica. Llamado “el santo volador”, José de Cupertino estaba sujeto a formas de éxtasis, antes de cada levitación. El fenómeno, que inquietaba a la Iglesia, fue objeto de investigaciones dirigidas por el cardenal Prospero Lambertini, conocido por su probidad intelec- tual y su rigor. Este último multi- plicó las objeciones e hizo realizar una investigación de extrema precisión sobre cada punto que, a veces, duraba varios meses. Evitó cualquier entusiasmo y sólo conservó los hechos debidamente establecidos. En el caso de José de Cupertino el fenómeno era causado por las cosas más anodinas, la vista de una imagen, un canto, la belleza de una flor, la textura de una hoja; todo era un pretexto para que José se elevara en el aire. En 1653, una orden del Papa Inocencio X lo hizo trasladar a los capuchinos de Pietrarubbia. Perteneció secues- trado el resto de su vida, lejos de las miradas y el último testigo presencial de sus fenómenos de levitación fue el cirujano Francesco de Pierpolo cuyo testimonio vemos a continuación: “Durante su última enfermedad, debí poner un cauterio a su pierna derecha, conforme a las prescripciones del médico Giancinto Carosi. José estaba sentado en una silla, con la pierna apoyada sobre mi rodilla. Como aplicaba el hierro para la operación, me di cuenta de que estaba arrebatado, fuera ya de sus sentidos. Los brazos estaban extendidos, los ojos abiertos y elevados hacia el cielo, la boca medio abierta y la respiración parecía haber cesado completamente. Observé que se había elevado alrededor de un palmo por encima de la silla. Para observar mejor a José, me arrodillé con el doctor Carosi que lo examinaba conmigo. Los dos reconocimos, muy visiblemente, que José estaba realmente elevado en el aire. Esa situación duró un cuarto de hora”. De acuerdo con el número de hechos certificados por una multitud de testigos directos, los casos de levita- ción de José de Cupertino son los más señalados y más incontestables de la tradición hagiográfica cristiana. La historia espírita no se queda atrás con los ejemplos de levitaciones de cuerpos humanos. Son casos más recientes y que han sido sometidos a controles científicos.

El médium Daniel Dunglas Home (Escocia 1833 - París 1886)
Médium que vivió en París de 1833 a 1886, Daniel Dunglas Home fue estudiado principalmente por el científico William Crookes (1832-1919), químico y físico
británico, célebre en el mundo de la ciencia especialmente por haber descubierto un nuevo elemento químico, el talio. Médium de efectos físicos, Daniel Dunglas Home fue también uno de los raros casos de levitación humana observada por los científicos. En su obra Recherches sur les FENÓMENOs du spiritualisme (Investigaciones sobre los fenó- menos del espiritualismo), William Crookes confirma el fenómeno: “En tres circunstancias diferentes, lo he visto elevarse completamente sobre el piso de la habitación. La primera vez, estaba sentado sobre una tumbona, la segunda estaba de rodillas y la tercera de pie sobre su silla. En cada ocasión, tuve toda la libertad posible para observar el hecho en el momento en que se producía. Rechazar la evidencia de esas manifestaciones equivale a rechazar todo testi- monio humano, cualquiera que sea, pues de hecho no
son la historia sagrada o la historia profana donde se apoyan las pruebas más imponentes”. El propio Daniel Dunglas Home describe sus impresiones cuando levita: “No experimento nada de particular en mí, excepto esa extraordinaria sensación a la que atribuyo la causa, de una gran abundancia de electricidad en mis pies. No siento ninguna mano que me soporta, por lo general me he elevado perpendicularmente y cuando llego al techo, mis pies son llevados a la altura de mis hombros. En algunas ocasiones, la rigidez de mis brazos se relaja y puedo trazar algunos signos y letras en el techo”.
¿Cómo funciona la levitación sobre un cuerpo humano? La levitación no puede existir sin la intervención del periespíritu, doble del cuerpo físico, que está dotado de múltiples propiedades como la función de memorizar, la de expandirse o de atravesar la materia. Y en ciertas ocasiones, el periespíritu puede producir la suspensión del peso de nuestro cuerpo. Es por eso que tiene un papel esencial en la levitación. La naturaleza periespiritual es una naturaleza vibratoria en su estructura celular, invisible al ojo humano. Esta misma estructura periespiritual puede tener todas las virtudes, desde el momento en que estas últimas son regidas por el espíritu. Así, el conjunto de las células periespirituales absorbe provisionalmente la envoltura física para quien, ejerciendo esta práctica, desee levitar. Cuando un ser humano le pide a su envoltura carnal que se eleve en el espacio, le pide simultáneamente a su envoltura periespiritual que actúe sobre el plano celular para aligerar el peso de su cuerpo. Un Espíritu viene a respondernos sobre este punto: “Toda experiencia de levitación deseada y realizada sólo puede llegar a buen término si el experimentador está advertido de su doble naturaleza, es decir de la existencia de su periespíritu, para ordenar a ese mismo periespíritu que transforme momentáneamente la naturaleza de su envoltura carnal. Eso quiere decir reducir la pulsación cardiaca a veinte latidos por minuto y transformar completamente el metabolismo físico a partir de una voluntad pensada por un espíritu. Eso quiere decir que se establecerá un conjunto de cambios a nivel de las partí- culas de la célula periespiritual que actuará directamente sobre la célula física para aligerarla provisionalmente. Eso quiere decir que el torbellino de la célula, que el torbellino del átomo, que el torbellino de la partícula, va a responder a una resonancia pensada y reflexionada. El movimiento vital del átomo a nivel de su forma, la manera en que se desplaza, se va a acelerar en un mismo torbellino y entonces eso quiere decir que, efectivamente, el sujeto podrá elevarse en el espacio”. Hay igualmente otra forma de levitación, la que no es deseada, una levitación que le ocurre al médium a su pesar, como en los casos de Daniel Dunglas Home o Teresa de Ávila. D. D. Home no pensaba la levitación y sin embargo era levitado, levitado a partir del pensa- miento de los desencarnados que actuaban entonces sobre su periespíritu para elevarlo en el espacio, de manera de demostrar y probar la posibilidad de ese fenómeno a los testigos que asistían a estas expe- riencias, dando testimonio de la manifestación de los Espíritus. Eso significa que la levitación puede ser
provocada pero al mismo tiempo también sufrida a veces. Así, la levitación que parece contradecir las leyes de la atracción terrestre, es en realidad una función natural inherente a la naturaleza humana. La elevación de un cuerpo humano se inscribía en las primeras ense- ñanzas druídicas; era el resultado de una toma de conciencia de la envoltura carnal como el estado yoga. Entonces, cuando un ser humana levita, realiza incons- cientemente una metamorfosis de sus moléculas que, bajo el efecto vibratorio de su pensamiento, se aligeran naturalmente. Entonces el cuerpo en su totalidad se eleva en el espacio, volviéndose tan ligero como su periespíritu. La levitación no es un espectáculo sino una educación del espíritu en el dominio de su envoltura carnal; necesita ejercicios largos y repetitivos. La levitación existe desde tiempos remotos.
Desde hace algunos milenios, los hombres han tenido cono- cimiento de esta práctica. Por mucho tiempo reser- vada a algunos iniciados o personajes religiosos, pudo en el siglo XIX, gracias a la intervención de los Espíritus y la participación de médiums, llamar la atención del hombre sobre su naturaleza espiritual. Abordar la levitación sin considerar la materia más que en forma de un agregado de células, no podría explicar el fenómeno. Por otra parte, si nuestras sociedades llamadas modernas y materialistas, tratan de reproducir más o menos este estado particular creando campos magnéticos, enfriamiento de super- ficies o utilizando aviones, es que les su falta un dato determinante: considerar como una realidad la natu- raleza espiritual del hombre, reconocer el espíritu en el hombre. Cuando el humano tenga conciencia de su naturaleza espiritual, de la fuerza de su pensamiento, de la existencia de su periespíritu, entonces levitar será para él una realidad evidente, pero antes de estos estadios avanzados, habrá sabido crear las circunstancias propicias que permitan ese estado de levitación, en la búsqueda de una paz sobre la esfera que habita, una paz indispensable para dejar eclosionar finalmente todas las facultades de su espíritu encarnado.