EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



viernes, 30 de mayo de 2014

UN CASO DE OBSESIÓN ESPIRITUAL EN MONGOLIA, RECOGIDO POR NICOLÁS ROERICH

by idafe

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INTRODUCCIÓN

INFLUENCIAS NEGATIVAS DE LOS ESPÍRITUS: LA OBSESIÓN ESPIRITUAL

El Espiritismo, que codificado por Allan Kardec con el concurso de espíritus de elevado tenor espiritual, nos enseña que no estamos solos, que hay un enjambre de espíritus alrededor nuestro y que, desde que el hombre habita en la Tierra, existen los espíritus, siendo estos los mismos hombres y mujeres que vivieron en este mundo corporal pero sin su envoltorio carnal, los cuales se codean con nosotros, los que estamos encarnados, e influyen en nuestras vidas, aunque no nos demos cuenta. Estas influencias han sido y son bien de espíritus amigos - familiares, protectores, instructores - o bien de espíritus muy materializados; es decir, de escasa evolución espiritual. Y dependiendo del estado de cada persona así será el carácter de esta influencia.
Aquel que se deja dominar por las malas pasiones y pone toda su atención y alegría en la satisfacción de los apetitos groseros, se aproxima a los espíritus atrasados, dando permiso implícito a sus ideas y energías acompañantes. Por el contrario, si tenemos ideas positivas y trabajamos por el bien, estarán junto a nosotros los amigos y guías espirituales.
En el Libro de los Espíritus, pregunta nº 459, se dice:
- ¿Influyen los espíritus en nuestros pensamientos y acciones? “Su influencia es mucho mayor de lo que creéis, porque a menudo son ellos quienes os dirigen”
Para que se pueda producir la obsesión, sea del tipo y en el grado que sea, es imprescindible que haya un punto de conexión entre el obsesado y el obsesor, algo que facilite el enlace entre ambos. Y este punto de conexión siempre tiene su raíz, de una u otra forma, en los valores negativos e inferiores del espíritu, es decir, en su imperfección moral.
La Tierra, debido a su actual estado evolutivo, es todavía un mundo de orden inferior, que denota la precariedad de las conquistas espirituales del hombre. Una gran mayoría de sus habitantes es de una condición moral baja que, al desencarnar, continua con los mismos gustos, vicios y pasiones que tenía en la vida física.
Vivimos en este tiempo, más que nunca, inmersos en un universo en el que no hay fronteras entre la dimensión física y la dimensión espiritual, donde éstas coexisten y se interpenetran constantemente, produciéndose un intercambio permanente de energías, de vibraciones… en que la mente, tanto de encarnados como de desencarnados, genera constantemente pensamientos, atrayendo a otras entidades de acuerdo con la calidad moral de que se revisten los mismos y sintonizando con aquellas otras mentes que se mueven de la misma frecuencia y franja vibratoria, uniéndose dichos pensamientos, tanto si son buenos o malos, con aquellos otros pensamientos de las mismas características, que refuerzan y fortalecen, de esta forma, la psicoesfera mental de cada uno de nosotros.
Cualquier pensamiento, cualquier deseo, cualquier acción nuestra, por muy
rápido que se produzca, siempre ha sido primero elaborado por nuestra mente. Es decir, cuando realizamos cualquier acto, no hacemos sino confirmar aquello que ya existe mentalmente en cada uno de nosotros, por lo que se puede afirmar que el pensamiento expresa la propia esencia de la persona.
En definitiva: somos lo que pensamos y respiramos el clima psíquico que nosotros mismo vamos formando. Haciendo un paralelismo con el conocido refrán que dice: “dime con quién andas y te diré quién eres”, se podría decir también desde el conocimiento espírita “dime lo que piensas y te diré que compañías espirituales tienes”.
Como consecuencia, tenemos que ser conscientes y asumir que los espíritus nos rodean por todas partes nos influencian de múltiples maneras, de modo que podemos encontrar en esta influencia desde la actuación beneficiosa y saludable de los buenos espíritus que nos ayudan y aconsejan, hasta entidades espirituales que nos pueden hacer daño y perjudicarnos. Así, pues, cuando estas influencias adquieren ese carácter negativo al punto de condicionar y modificar la vida de las personas influenciadas, estamos hablando de obsesión espiritual.
Por lo tanto, podemos definir la obsesión como “la influencia o acción negativa que un espíritu ejerce sobre otro”.
Esta realidad ha sido conocida, dentro de su propia modalidad cultural, en muchos pueblos, del mundo y en todas las épocas. Incluso entre los primitivos habitantes de las Islas Canarias se hablaba de los “xaxos arrimados” (espíritus obsesores) que en ocasiones se pegaban a sus víctimas “como lapa a laja”(1) , alterando su comportamiento incluso de manera dramática.
Buen ejemplo de este conocimiento es el relato que seguidamente les presentamos, recogido por el pintor y explorador de origen ruso Nicolás Roerich en uno de sus notables viajes por Asia Central, en los años veinte del pasado siglo.
NOTA: 1.- Para más detalles, ver el artículo "Fenómenos psíquicos entre los guanches, los primitivos habitantes de las Islas Canarias", publicado en este mismo blog.

Cabecera tema Obsesión

 

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Nicolás Roerich (1874-1947)

 — "Todavía no puedo creer lo que me cuentas sobre las obsesiones. Puede que sólo sean un reflejo de la mente subconsciente. Pues, ¿acaso todos nosotros no oímos, leemos y vemos todo tipo de cosas durante nuestras vidas? Luego las olvidamos; pero las fisuras de nuestro cerebro retienen de alguna manera estos hechos y luego, más tarde, las revelan inesperadamente. Entonces nos parecen completamente extrañas."

Así me habló un amigo en Urga. El, siendo un funcionario, ve el escepticismo como el signo supremo de la dignidad.

Uno jamás debe insistir, ni siquiera tratar de convencer. Con frecuencia, sólo es necesario atraer la atención de otro hacia un leve incidente, y a esta señal del semáforo, toda la tendencia de la vida puede cambiar su curso. Por ello, sin insistir, nuestro amigo se enteró de algunos otros acontecimientos, cuyo tema implícito era la obsesión. Le hablaron acerca de la "rollang" tibetana: la resurrección de los muertos. Pero, por supuesto, el escéptico simplemente se encogió de hombros; no se dignó a hablar de ello.

Le hablamos acerca de un incidente en los Estados Unidos, donde una persona de gran inteligencia sostenía que su novio muerto había tomado posesión de ella, controlando toda su vida; le ofrecía consejo y le daba órdenes. De hecho, el hombre que la obsesionaba demostraba tal diferencia de su propia conciencia, que le causaba no sólo una indisposición espiritual sino también dolor físico.

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Yurtas mongolas en una pintura de Nicolás Roerich

Nuestro escéptico respondió que tales personas "obsesionadas" probablemente podrían engrosar en gran cantidad nuestros manicomios, y que a la luz de la ley estos incidentes de la conciencia irresponsable eran bien conocidos. Sin embargo, esto no lo convencía en absoluto. Entonces le dijimos que, según los chinos, el Tao-tai de Khotán se había obsesionado con el Titai que él mismo había matado. Y que los chinos revelan que el asesino ha adoptado ciertos hábitos característicos del muerto y que hasta el rostro del asesino ha cambiado de forma muy peculiar en un corto período de tiempo.

El escéptico volvió a encogerse de hombros.

Pasaron varios días. Entonces, una tarde nuestro escéptico vino a visitarnos, con un aspecto algo extraño. Al parecer, algo le había dejado perplejo y estaba buscando una oportunidad para hablar de ello. Por fin, exclamó:

— "Uno escucha vuestros relatos y luego comienzan a sucederse todo tipo de extrañezas. Tras la última conversación que tuvimos con respecto a las gentes «obsesionadas», como las llamáis, fui a ver al fotógrafo chino. Está casado con una mujer buriata, muy simple e ignorante. Los conozco desde hace mucho tiempo. Noté que el chino estaba algo triste, muy cambiado, de modo que le pregunté si estaba enfermo.

— «No — me respondió —. Estoy bien, pero se trata de mi mujer. Es algo malo. No sé cómo curarla. Hace poco comenzó a hablar de las cosas más extrañas. Dice que alguien ha tomado posesión de ella, no una sola persona, sino dos simultáneamente. Sabe Dios de dónde saca esas palabras extrañas. Al parecer, una de ellas se ahogó. La otra murió por exceso de bebida. Sé que cosas como ésas suceden, porque solíamos tener muchos casos como éste en China.»

Le pedí que llamara a su mujer. Y ella vino. Siempre había sido pequeña y delgada, pero ahora se veía aún mucho más flaca. Sabéis, es una buriata muy simple, completamente analfabeta. Cuando entró, su marido abandonó la habitación. Le pregunté: «¿No vas a tomar té conmigo, tú también?»

— «No — respondió —, él me prohibe tomar té contigo porque no crees y deseas hacerme daño.»

—»¿Quién te lo prohibe? — le pregunté.»

— «Oh, siempre es él, el alemán.»

— «¿Qué alemán? Dime de dónde viene.»

— «Bueno — continuó ella —, uno es Adolph; el otro es Félix. ¡Están en mí desde hace tres semanas!»

—»¿Y de dónde vienen? — pregunté.»

— «Hace algún tiempo — comenzó —, un hombre vino a ver a mi marido para que le hiciera una fotografía. Era un alemán gordo, quizá lo hayas visto por la calle; tiene algún tipo de negocio. Adolph y Félix estaban con él. Cuando el alemán se fue, los dos se quedaron y se aferraron a mí. Uno de ellos, Adolph, se había convertido en culí después de la guerra de Vladivostok. Se ahogó cuando salió de un bote. Tuvieron una pelea. El otro, Félix, es también alemán, y siempre está borracho y maldice espantosamente.»

Chamana mongola
Chamana mongola

Y así siguió contándome lo que le mandaban hacer; cómo la obligaban a comer mucha carne, especialmente cruda, porque les gustaba con sangre. También le sugirieron que bebiera vino, ya que tanto les gustaba. Uno de ellos, el borracho, le susurraba todo el tiempo que se colgara o que se cortara el cuello, y que entonces podrían ayudarla a lograr cualquier cosa.

La mujer buriata me contó la clase de cosas que le decían los hombres. Al parecer, viajaron mucho en barco, en especial uno de ellos, pues debe de haber sido marino. Y es que, pensad en ello, me dio los nombres y descripciones de ciudades de las cuales no podía tener la más mínima noticia. Luego habló de barcos y usó términos tan técnicos que sólo una persona completamente familiarizada con el arte de la navegación podría conocer. No pudo explicar muchos de tales términos cuando le seguí haciendo preguntas, pero insistió en que se los había oído a los hombres. Debo confesar que dejé al chino bastante confundido. Esta era la primera vez que oigo cosas semejantes con mis propios oídos y todo ello enlaza con los temas que habéis estado contando.

Debo confesar que tenía un deseo insaciable de ir a ver a mis amigos de nuevo, de modo que fui por segunda vez. Cuando pregunté al chino acerca de su mujer, simplemente meneó las manos desesperado y dijo que las cosas se habían puesto peor. Luego le dije que si podía volver a verla, ella misma entró en la habitación.

— «No puedo quedarme aquí contigo — me dijo —. Ellos me lo prohíben; dicen que quieres hacerme daño. Quieren que sea feliz y tú puedes echarlo todo a perder. Porque tú conoces a alguien que puede alejarlos.»

Luego, abandonó el cuarto y su marido, volviendo a menear las manos, murmuró:

— «Malo, muy malo, sin duda. Nuestro hogar se destruirá.»

Veréis, yo soy un hombre de leyes y, por lo tanto, me gusta que todo sea auténtico. Confieso que no creí los cuentos que me contasteis la última vez, pues nada parecido me había sucedido anteriormente en la vida. Pero como he oído y he visto esto por mí mismo, ya no puedo ponerlo en duda, puesto que he conocido a aquella mujer durante mucho tiempo y ahora tengo de ella una impresión absolutamente distinta.

No es que simplemente hable o diga tonterías, como sucede en casos de parálisis o patológicos como los que he visto muchas veces en mi trabajo. No, en este caso, puedo ver con toda claridad algo ajeno, que no es de ella, con una psicología decidida y característica. Pues cuando repite las frases que le ha dicho el marino, uno puede identificar con claridad las palabras de un hombre de mar de los días próximos a la preguerra. Lo mismo sucede cuando habla el otro hombre, el borracho; se trata precisamente de uno de los vagos que la guerra arrojó a las lejanas tierras de Siberia.

A propósito — preguntó de repente el confundido escéptico —, ¿cómo se procede para desterrar estas obsesiones? Porque, cuando ella se refirió a la gente que conozco, me di cuenta enseguida de que hablaba de vosotros."

Riendo, dije al escéptico que parecía que hubiéramos cambiado los papeles, y que probablemente se reiría si yo le dijera que en estos casos de obsesión se colocan sobre la mesa trozos de carne cruda sangrante y luego se echan por todo el cuarto intoxicantes de fuerte olor. Luego todos deben abandonar la casa, y la persona obsesionada no debe regresar jamás a ella. Por supuesto, pueden utilizarse otros métodos.

El asunto me recordó un curioso episodio que sucedió en América, en el que tuve un grave desacuerdo con los espíritus. Me pidieron que viera algunas pinturas que supuestamente había hecho una mujer obsesionada. Hasta aquel momento, la mujer no sabía nada sobre arte y jamás había tocado un pincel. Vi una serie de pinturas extrañas, obviamente pintadas con diversas técnicas y por manos diferentes.

En un mismo lienzo, se podía ver la técnica característica de un impresionista francés y junto a ella, una técnica japonesa igualmente clara. Aquí también había templos egipcios con un toque romántico decididamente alemán. Por consiguiente, hice notar a la artista que me parecía raro que estilos tan variados estuvieran juntos en un solo lienzo, sin absolutamente ninguna coordinación. Pero la artista declaró que la pintura no había sido hecha de esta manera en forma accidental, pues los espíritus que la guiaban eran, en efecto, de diversas nacionalidades. Entonces observé que esta mezcolanza técnica no contribuía a una integridad de la obra. La artista reflexionó durante un largo rato y luego dijo con brusquedad:

— "¡Encuentran que así está muy bien!"

Mantuve mi opinión, y los espíritus, de una manera brusca y agitada, persistieron en su propio deseo de que la pintura se quedara como estaba. A ello siguió una discusión con los espíritus que continuó con algún vigor...

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Caballos en las estepas mongolas

— "Yo no sé nada de tu episodio americano — interrumpió el escéptico —. Pero después de todo lo que he visto y oído, considero que es absolutamente posible. Sin embargo, no me gustaría dejar a la mujer buriata en su actual situación. Creo que debería volver allí e intentar tomar algunas medidas."

Intenté explicar al escéptico que con su completa ignorancia del tema, sólo haría daño a la mujer, y que podría fácilmente llevarla al suicidio o a que tomara otras medidas extremas. Finalmente, intercambiamos los papeles por completo. Intenté disuadir a mi amigo de que dejara sus visitas al chino, mientras él, como un borracho que huele a vino, comenzó ingeniosamente a inventar toda clase de excusas para continuar con esta aventura... Era extraño ver cómo el viejo abogado, tan formal hasta hacía bien poco, intentaba ahora encontrar cualquier pretexto decentemente posible para justificarse v demostrar lo necesario que eran sus visitas al chino. Naturalmente, no descuidó a la pobre ciencia: debía continuar con sus excursiones en nombre de ésta. Y de nuevo, sería en nombre de la ciencia que habría que advertir a la humanidad. Sin embargo, detrás de todas estas importantes consideraciones, se revelaba con claridad un instinto que despierta de repente al conocimiento de mundos invisibles.

La mujer del escéptico, que también estaba presente y que previamente me había defendido, ahora insistía en que disuadiera como pudiera a su marido de la excursión, pues durante los últimos días sólo había hablado de la mujer buriata y los alemanes. Finalmente, el antes escéptico dio su palabra de abandonar el asunto, después de asegurarle que si miraba a su alrededor vería muchas cosas mucho más significativas.

Al irse, de repente me sugirió que le acompañara sólo una vez para ver a una bruja mongol.

— "Sabes, es la misma mujer que predijo a Ungarn (Probablemente este "Ungarn" podría ser Ungern von Stenberg, el llamado "dios de la guerra", émulo de Gengis Khan, que con su División Asiática de Caballería ruso-mongola combatiera por igual a los chinos y a los bolcheviques durante la "guerra blanca" contra la «revolución roja» de Rusia - N. del E.) el día de su muerte y todo su futuro inmediato, lo cual le había cumplido al pie de la letra. Ahora vive cerca de aquí."

Me negué a visitar a la hechicera, pero me pregunto si el escéptico no iría a verla por sí mismo.

Como sucede siempre, una conversación inusual no termina de repente. Apenas se hubo ido el escéptico de nuestra casa, llegaron otros dos visitantes. Uno de ellos, un mongol local, era muy educado y había vivido en el exterior. El otro, un ex oficial, había servido durante la guerra. La conversación comenzó con algunos temas sin relación alguna. El mongol hablaba de la riqueza natural de Mongolia, donde el petróleo mineral fluye en forma de arroyos surcando el desierto y donde los ríos acarrean un oro inagotable. Luego, al describir las regiones del oro, añadió en el mismo tono narrativo tranquilo:

— "Y aquellos chinos asesinados no nos permitieron dormir durante todo el tiempo que nos quedamos en las minas."

—¿Pero cómo podían los muertos perturbar su sueño?

— "Aquéllos eran los chinos asesinados durante los levantamientos, después de la guerra y la revolución."

— Veamos un momento, ¿cómo gente, a la que han matado hace tanto tiempo, podría impedirles dormir?

— "Exactamente paseándose por allí, hablando, vaciando las cenizas de sus pipas y armando un estrépito con los cacharros."

— Con toda certeza, está usted bromeando.

— "No — fue la seria respuesta —. No podíamos verlos pero los oímos durante toda la noche. Muchos de ellos habían muerto allí y, como dice la gente, fueron asesinados por sorpresa. Se fueron a dormir aquella noche, sin sospechar un ataque. Siempre sucede de esta manera; la gente que es asesinada inesperadamente no puede abandonar sus hábitos cotidianos. Los chinos son especialmente así. Aman su tierra y sus casas. Y cuando las personas están apegadas a sus posesiones terrenales, siempre les resulta difícil dejarlas atrás." (Con esta seriedad habló el mongol.)

El oficial que hasta entonces había permanecido en silencio, añadió:

— "Sí, con los chinos esto pasa con frecuencia. En Mukden hay una vieja casa en la que nadie quiere vivir.

Un chino fue asesinado allí y no deja que nadie viva en paz. Cada noche grita como si lo estuvieran matando otra vez. Una vez quisimos verificar este rumor y fuimos allí para quedarnos toda la noche. Pero a eso de la una, notamos una brillante esfera azul que descendía de la planta alta por la baranda de la escalera. Fue suficiente para nosotros, lo admito, de modo que nos largamos.

Pero ahora recuerdo otro caso que sucedió durante la guerra cerca de la frontera prusiana. Todo el efectivo se había detenido a pasar la noche en una pequeña cabaña. A la medianoche, de repente, todos nos despertamos al mismo tiempo, cada uno gritando algo acerca de caballos. Un hombre gritó:

— «¿¡Quién trajo los caballos aquí adentro!?»

Otro rugió:

— «¡Mirad cómo escapan los caballos!»

También yo me desperté, y en la oscuridad, cerca de mí, vi pasar algunos caballos, como en un destello; relinchaban como si estuvieran aterrorizados. Los guardias apostados afuera no habían oído nada. Pero por la mañana descubrimos que nuestra manada de caballos había sido volada por una bomba."

De allí en adelante el mongol se mostró más animado y confirmó lo anterior:

— "También yo he oído algo sobre animales invisibles. Fue en la yurta de nuestro chamán-hechicero. El chamán invocó a los poderes inferiores de los elementos, y todos pudimos oír el galope y los relinchos de manadas enteras de caballos; pudimos oír el vuelo de bandadas enteras de águilas y el silbido de innumerables serpientes dentro de la yurta... Debería usted hablar con nuestro ministro de la Guerra. Predice el futuro y podría contarle numerosas cosas insospechadas."

— ¿Pero por qué piensa que son insospechadas?

— "Bueno, me he acostumbrado a pensar que todos los extranjeros consideran que nuestros habituales incidentes son extremadamente extraños..."

                                       Ulan Bator Khoto, 1927.

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL ARTE DE LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL

by idafe

inteligencia espiritual

Resumen
El presente artículo pretende ser una aproximación y análisis breve del concepto de la inteligencia espiritual y de sus características, según lo desarrolla el Doctor en Filosofía y Teología,  Fracesc Torralba en su libro Inteligencia Espiritual.
I. Introducción
Howard Gardner es psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard; ha investigado las capacidades cognitivas y formuló la teoría de las inteligencias múltiples.
II. Definición

Dr. Howard Gardner

Dr. Howard Gardner
Aunque  Howard Gardner no la nombró en su teoría de las inteligencias múltiples, se refirió a la inteligencia espiritual como inteligencia existencial o transcendente. Según Gardner es la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos, así como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico en profundas experiencias como el amor a otra persona o la inmersión en un trabajo de arte.
Francesc Torralba (doctor en Filosofía y Teología) afirma que todo ser humano en toda comunidad humana dispone de una inteligencia espiritual que no se adscribe a una obediencia religiosa determinada. Según cita en su libro Inteligencia Espiritual, a pesar del progreso que se ha hecho en los últimos años, existen todavía reticencias y dificultades para reconocer la dimensión espiritual de la persona. El materialismo teórico y práctico es el más grande obstáculo para reconocerlas, pues reduce el ser humano a puro cuerpo”.
Añade que,
Esta ideología no es, para nada, una nueva filosofía. En la historia se detecta una persistencia del materialismo que resulta obstinada. Ha recorrido todas las posiciones: la evolucionista con Darwin, la instintiva con Freud, la positiva con Comte y la relacional con Marx.
Dr. FrancescTorralba
Dr. Francesc Torralba
Y continúa diciendo,
La materia es un componente de la realidad, pero no basta, ni siquiera en la ciencia. Junto a la masa hay que percibir la energía. Por ello, el materialismo es la cárcel del pensamiento, su negación. Ya Aristóteles advertía que no es el cuerpo el que contiene el alma, sino, al revés, el alma la que contiene el cuerpo, lo vivifica y lo dirige. No hay filosofía si no hay espiritualidad; no hay cultura sin espiritualidad.
Sobre la física cuántica,
La física cuántica socava la doctrina materialista, porque muestra que la materia posee menos sustancia de la que podríamos imaginar. La nueva física se ha abierto paso por encima de los dogmas centrales de la doctrina materialista.
III. Beneficios de la inteligencia espiritual
- La Riqueza Interior: La Creatividad
- Profundidad en la mirada
- Consciencia crítica y autocrítica
- La calidad de las relaciones
- La autodeterminación
- El sentido de los límites
- El conocimiento de las posibilidades
- Transparencia y receptividad
- Equilibrio interior
- La vida como proyecto
- Capacidad de sacrificio
-Vivencia plena del ahora
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IV. ¿Qué atrofia a la inteligencia espiritual?
El entorno en el que nos desarrollamos influye en el desarrollo de la inteligencia espiritual.
Según el autor,
Esto ocurre con todas las formas de inteligencia pero especialmente con la musical, la emocional y la espiritual. Si uno tiene la suerte de crecer en un entorno inteligente, integrado por personas despiertas, audaces y creativas, eso estimula las capacidades innatas. En un entorno espiritualmente rico, donde la vida espiritual se desarrolle creativamente, se estimula la inteligencia espiritual, mientras que en un ambiente materialista y pragmático, utilitarista y consumista, esta inteligencia permanece, simplemente atrofiada.
En particular:
-El sectarismo
-El fanatismo
-El gregarismo
-La banalidad
-El consumismo
-El vacío existencial
-El aburrimiento
-El autoengaño
-El gusto por lo vulgar
-La intolerancia
-El narcisismo
-La parálisis vital
V. Cultivar la inteligencia espiritual
Podemos desarrollar y disfrutar de la inteligencia espiritual mediante:
- La práctica asidua de la soledad
- El gusto por el silencio
- La contemplación
- El ejercicio de filosofar
- Lo espiritual en el arte
- El diálogo socrático
- El ejercicio físico
- El dulce no hacer nada
- La experiencia de la fragilidad
- El deleite musical
- La práctica de la meditación
- El ejercicio de la solidaridad
VI. La educación de la inteligencia espiritual
Jacques Maritain, en Por una filosofía de la educación (1947), expone la necesidad de una educación de lo espiritual. Según el pensador francés, la educación tiene por tarea esencial formar a la persona, pero esta formación escapa tanto al maestro como al discípulo y reside en lo que él denomina “principio vital interior”. A su juicio, la espiritualidad es la esencia de la educación. No se puede medir ni cuantificar, pero funda la acción educativa. Olvidar esta dimensión esencial significa reducir el aprendizaje a una mecánica sin significado humano al servicio del rendimiento.
VII. Investigaciones sobre espiritualidad
Los profesores M.D. Holder, B. Coleman y J. Wallace de la Universidad de Columbia publicaron un estudio en 2008 muy exhaustivo en el Journal Of Hapiness Studies sobre la relación entre la espiritualidad y felicidad en los niños. Llegaron a la conclusión de que el cultivo de la dimensión espiritual de los menores era un factor decisivo en la vista a su felicidad.
Diversas investigaciones han mostrado que existe un vínculo directo entre el cultivo de la inteligencia emocional y el bienestar interior. Según explica Holder, el factor riqueza contribuye, en cambio muy poco a la felicidad. De hecho, señala el profesor, el dinero sólo explica el uno por ciento de la felicidad de los niños, tanto si estudian en colegios privados como en públicos.
Del citado estudio se deduce que la espiritualidad genera el sentimiento de vivir una vida con sentido, estimula la esperanza, permite la captación de valores y la intuición de la belleza y la profundidad de las relaciones.
VIII. Comentario
El modelo de inteligencias nos es útil y didáctico para clarificar ciertos aspectos de las capacidades que tenemos como seres humanos,  funcionando de manera interconectada.
En el mundo que nos ha tocado vivir y en el cuerpo que tenemos que habitar contamos con capacidades que todos podemos desarrollar. El desarrollo de la inteligencia espiritual nos aporta a lo mejor la mayor de las perspectivas y nos conecta con el sentido del ser. Cada uno de nosotros cuenta con un laboratorio interior y otro exterior (el Universo) para comprobar y sentir este concepto.
♠  ♠  ♠
FUENTE: Francesc Torralba. Inteligencia espiritual. Ed. Plataforma actual 2010 -  Jesús Mendieta Martínez (StarViewerTeam International 2011.)

martes, 20 de mayo de 2014



PSICOLOGÍA Y ESPIRITISMO        CARL JUNG
 por
J A C Q U E S P E C C AT T E
E D I TO R I A L

LE JOURNAL SPIRITE N° 94 OCTOBRE 2013

A la luz del espiritismo, las particularidades de la psicología
ya no se limitan a las nociones clásicas habituales
basadas en el estudio de la personalidad de una sola
vida que comienza con el nacimiento. Según la definición
espírita, la individualidad es un todo indisociable
dentro de la continuidad evolutiva de las vidas sucesivas
del espíritu.
Si bien los condicionamientos educativos y culturales
tienen toda su importancia, es preciso enlazarlos
también con la naturaleza de un espíritu preexistente
que ya tiene su bagaje de experiencias vividas en las
existencias anteriores. Marcado y perfilado por sus
anterioridades, tiene su personalidad propia, una personalidad
que será remodelada o al menos influenciada y
acondicionada por su nuevo medio de vida.
Hay entonces dos aspectos importantes en la psicología
individual: por una parte la naturaleza espiritual
preexistente de un espíritu que se ha construido una
individualidad en el transcurso de las vidas, y por otra
parte la impregnación educativa y cultural de la vida
actual. Respecto a esta influencia del medio en la vida
de hoy, ésta es recibida de manera diferente según la
naturaleza propia del espíritu: una misma educación
para los hermanos y hermanas no tendrá necesariamente
los mismos efectos. Eso demuestra que cada
individuo es único en sus rasgos de carácter que se
han forjado con el correr de las anterioridades. Un niño
podrá ser dócil ante las influencias parentales mientras
que otro tendrá una actitud contestataria que muestra
que no soporta esas influencias.
La psicología moderna, que define las complejidades de
la personalidad, nace de diversas corrientes, especialmente
a partir de los trabajos de Freud y de Jung. Con
relación a los desórdenes del comportamiento, éstos
son atribuidos a las relaciones afectivas entre padres e
hijos, relaciones armoniosas, alteradas o inexistentes
según los casos. Es lo que permite analizar todo lo que
conduce a los conceptos definidos en psicología como
el complejo, la neurosis, la psicosis, la paranoia o la
esquizofrenia. Apreciados de manera distinta por los
precursores de la psicología, estos conceptos se apoyan
sobre diferentes tesis según que uno se refiera a Freud,
Jung, Adler, Lacan, Françoise Dolto, etc. Es bien sabido
que Freud tuvo tendencia a reducir todo a impulsos
sexuales, lo cual Jung refutó en parte, ampliando las
sutilezas de la psicología con otras nociones. Si bien
Freud se ha convertido en la referencia más conocida,
sus conceptos han hecho escuela sobre todo entre los
materialistas. Por su parte, Jung se ha vinculado más a la
noción de espíritu, dentro de una visión más espiritualista
que no oculta su eventual supervivencia, incluso su
preexistencia. De niño, asistía a sesiones espíritas junto a
su madre que era médium. Aun cuando explícitamente
no hace mención de ello en sus teorías, se discierne allí
muy bien que, en su investigación le ha conducido a
una visión más amplia del inconsciente personal y del
inconsciente colectivo. Abre horizontes que sobrepasan
con mucho las limitaciones que quiso darse Freud.
Fuera de las escuelas oficiales de psicología clásica,
sobre todo la freudiana, y en menor medida la jungiana,
los conceptos menos representativos han nacido del
desarrollo de espiritualidades tipo New Age, haciendo
intervenir métodos nuevos a partir de la meditación y
otras formas de prácticas que, se considera, producen
equilibrio y resolución de problemas psicológicos. Es
toda esta escuela llamada de desarrollo personal la que,
dentro de una concepción psicológica paralela, ha dado
diversas recetas basadas en la confianza en sí mismo, a
fin de encontrar un mejor equilibrio. Estos son, de hecho,
métodos que recurren a la autosugestión positiva que, a
veces, permite controlar superficialmente los problemas,
pero que no resuelve los verdaderos problemas de
fondo cuando las personas están atadas a traumatismos
inconscientes relativos a esta misma vida o incluso a una
vida anterior. Y es extendiendo el inconsciente hasta las
vidas pasadas, que se entra en otra problemática cuyas
claves no son fáciles de encontrar.
Si bien, en conjunto, la mayoría de los desórdenes
psicológicos hay que buscarla en las inhibiciones de
esta vida desde la infancia, existe en un telón de fondo
una influencia más lejana relativa a las anterioridades,
influencia constituida igualmente por inhibiciones sucesivas
que forman parte de la personalidad total, es decir
del espíritu en la suma de sus vidas desde su origen. A
eso es preciso añadir de manera más concreta, las relaciones
que se perpetúan de vida en vida: muy a menudo
uno reencarna cerca de personas o familias que ya han
sido parte de nuestro pasado, ya sea en relaciones
armoniosas, o en relaciones conflictivas no resueltas.
Esto también forma parte del bagaje psico-afectivo de
cada uno, y aún tiene resonancia en la vida de hoy. Y
desde este punto de vista, eso cambia muchas cosas en
el modo en que abordaremos la psicología. No es que
haya que olvidar los principios de la psicología clásica,
pero a veces es necesario añadirle la impronta de las
vidas pasadas, para comprender mejor las relaciones
interpersonales que pueden perdurar desde hace varias
vidas.

¿Qué sucede con la obsesión?
Respecto al enfoque espírita, hemos visto, y vemos
todavía, un cierto número de interpretaciones abusivas
sobre las cuales debemos volver. En una visión simplificadora,
numerosos espíritas y grupos espíritas se
han focalizado sobre el fenómeno de la obsesión para
explicar cierto número de comportamientos que habitualmente
conciernen a la psicología clásica. Allí donde
una persona manifiesta un desequilibrio compensado
por una adicción (alcoholismo, tabaquismo, dependencia
de la droga) se ha encontrado una explicación
que se resume más o menos así: esta persona está
bajo la influencia obsesiva de un espíritu turbado que
satisface sus vicios a través de su víctima. Hay allí una
extrapolación que nosotros no podemos suscribir. Si
efectivamente hay una relación sutil entre el mundo de
los desencarnados y el de los encarnados, ¿es preciso
por eso ver allí un dominio del más allá que produce
una influencia tal que los humanos serían sistemáticamente
juguetes de espíritus viciosos? Esta tesis no tiene
en cuenta lo suficiente las fragilidades humanas que son
suficientes, por sí mismas, para explicar los desórdenes
conductuales. A partir de un simple análisis de la historia
de las personas, de su trayectoria educativa, afectiva,
familiar y social, se pueden poner en evidencia las inhibiciones
y traumatismos que han conducido a diversos
estados psíquicos alterados. Allí están los conocimientos
de la psicología clásica que son ampliamente suficientes
para explicar los desórdenes psíquicos y eventualmente
para resolverlos a partir de una psicoterapia adaptada.
Si bien a veces puede existir la obsesión, nosotros conocemos
sus manifestaciones que por lo general son resultado
de tentativas de comunicación espírita que han
terminado mal, y los síntomas observados son pérdida
de identidad y comportamientos desordenados o
anacrónicos de una persona que ya no se reconoce como
era antes. Es el psiquismo del sujeto que se encuentra
alterado por una influencia externa a sí mismo, lo cual
nada tiene que ver con adicciones o comportamientos
destructores, inherentes a debilidades personales, y
entonces no se necesita recurrir a la obsesión para
explicar simplemente fragilidades psico-afectivas. Si se
lleva más lejos el razonamiento, ¿habría que decir igualmente
que los grandes criminales están bajo la influencia
de malos Espíritus? Eso sería ignorar entonces que los
malos Espíritus no son sólo desencarnados, puesto que
ellos mismos han estado encarnados anteriormente,
habiendo realizado sus propias fechorías. Luego, si un
humano vicioso puede atraer a su entorno Espíritus que
se le parecen, no es sino la ley de las afinidades: quien se
parece se junta. Pero, no es que el criminal actúe bajo el
impulso de una presencia obsesora; él actúa, en primer
lugar, en función de sus propios impulsos y a lo sumo
el espíritu desencarnado malsano aportará su parte de
sutil influencia, que no es en sí misma el elemento determinante
del crimen.
En ningún caso podemos reducir o minimizar la parte
de responsabilidad humana a través de la cual se
comprueban todos los escollos del egoísmo y del
orgullo. Sucede también que en materia de psicología,
es preciso referirse a los valores morales que pueden
dar ciertas orientaciones. Y lo esencial del mensaje espírita
es que coloca en perspectiva una moral universal
que puede ayudar a las personas que tienen graves
desequilibrios. Una filosofía que da sentido, que permite
comprender el sentido de la vida a la luz de la reencarnación,
es a veces una solución inesperada, psicológicamente,
para las personas afectadas que pueden recobrar
el gusto por la vida y el sentido de los valores, aun
cuando los traumatismos o inhibiciones no hayan sido
controlados en profundidad.

Alcanzar las profundidades del espíritu
Sin embargo, más allá de la reflexión filosófica,
hay medios que permiten acceder a un mejor
equilibrio personal. Allí es necesario recurrir
al diálogo, al intercambio, al compartir, eventualmente
a psicoterapias, siendo la hipnosis la
mejor de ellas. Por este medio se podría llegar a
lo más profundo del espíritu, es decir a todo lo
que corresponde a un inconsciente cargado de
traumatismos inhibidos. Es lo que se ha intentado
a través del psicoanálisis, pero con todas
las dificultades que éste representa cuando el
practicante debe hacer surgir, o adivinar, las
realidades inconscientes, frente a un sujeto que
se expresa conscientemente. Y por otra parte,
fue a partir del momento en que Freud se apartó
de la hipnosis en beneficio de la escuela psicoanalítica,
que se marcó la pauta, en detrimento
de una hipnosis dejada a un lado, y que hoy es
necesario volver a descubrir.
En materia de espiritismo, se puede hacer intervenir
igualmente la clarividencia. El sujeto clarividente
tiene una percepción que, con frecuencia,
irá más allá de las apariencias superficiales a
percibir directamente las profundidades del
espíritu, a saber las realidades inconscientes, y
así suministrar las claves para comprender mejor,
a veces, el origen de un problema. Y ocurre que
esta percepción del inconsciente conduce al
clarividente a poner en evidencia un acontecimiento
anterior que aún tiene repercusiones en
la vida presente.
Más allá lo que fue experimentado en psicología
clásica con la ayuda de las psicoterapias conductuales
y del psicoanálisis, se pueden considerar
métodos más afinados a partir de la clarividencia,
la psicometría o la hipnosis, cuyo objetivo sería ir
más directamente a la fuente de los problemas
psi, sin estar obligado a tratar de detectarla y
adivinarla por deducción. Por estos métodos
que se vinculan al espíritu en su totalidad, se
tiene la ventaja de poder ir directamente al
objetivo, detectando directamente el fondo de
un problema a menudo insospechado. Lo cual,
evidentemente, no excluirá la necesidad de un
acompañamiento del paciente para ayudarlo a
superar su problema.
Es pues hacia una concepción más amplia de la
psicología que es preciso volverse, cuando se
conocen un poco mejor las interacciones entre
vida presente y vidas pasadas. Y en el plano de
la experiencia, todavía hay lugar para nuevas
investigaciones en la búsqueda de las profundidades
del espíritu humano.

lunes, 19 de mayo de 2014


sábado, 10 de mayo de 2014



IGOR MANOUCHIAN
MICHEL,
EL HOMBRE Y EL MÉDIUM
D O S S I E R
LE JOURNAL SPIRITE N° 96 avril 2014

 
Si hoy existe el Círculo Espírita Allan Kardec tal y como
lo conocemos, es ante todo gracias a un hombre de
excepción: Michel Pantin. Una personalidad de carácter
enérgico y firme que supo, paso a paso y humildemente,
comprender y desarrollar su mediumnidad sobre el hilo
conductor de la filosofía espírita definida en su tiempo
por Allan Kardec. Me acuerdo, por haber frecuentado muy
a menudo a Michel, de que a él le encantaba recordar a
todos los que le rodeaban, los comienzos de su historia
espírita.
A los nueve años, tuvo un sueño que luego resultó premonitorio.
Vio al líder de Israel, David Ben Gurion en una
tribuna, vestido con una camisa blanca, pronunciando un
discurso sobre su tierra frente a su público. Al día siguiente
de ese sueño, Michel oyó hablar de ese discurso por la
radio y también a sus padres. El nombre, y luego la imagen
vista en la televisión en casa de sus abuelos lo había impresionado
mucho por la similitud y la correspondencia con
las percepciones de su sueño. Sin tener respuesta al significado
de aquel sueño, y con el tiempo, Michel comprendió
un poco más tarde que con toda certeza se trataba de
un comienzo de sensibilidad extra corporal, como si de
alguna manera, hubiera asistido a ese mismo discurso más
allá de su cuerpo físico.
Extraído del homenaje que Karine
Chateigner publicó en el site del Círculo, he aquí a continuación
cómo se desarrolló el comienzo de esta historia
particular que, siendo la de Michel, fue también la del
futuro Círculo Allan Kardec.

Una luna distinta a las otras
- “Dos muchachos están en un auto, viajan. Es una
noche de plenilunio, corren por el campo y mientras
ruedan, ven la luna. Sin embargo esta luna, no la
percibo como de costumbre. Me llama más la atención.
Los dos jóvenes la miran. Es un mes de febrero, lo
que no es determinante per se; sin embargo, esta luna
presente parece decirnos que algo sucede. ¿Qué nos
dice esta luna?
Nos dice que algo sucede más allá de la muerte. Estoy
con Jacques (Peccatte) en un Ford Taunus, se dirige
hacia Normandía. La madre de Jacques ya ha fallecido.
Jacques no sabe lo que significa la comunicación con
los muertos, por lo demás yo tampoco, pero hay una
noción de espiritualidad que él expresa y me la hace
comprender durante aquel viaje particular. En ese
momento de la discusión, le respondí: “Jacques, nos
está sucediendo algo importante. La luna está llena,
hermosa, fuerte, magnífica y esta noche pasa cualquier
cosa”.
A primera vista puede parecer pueril o anodino, pero
de hecho es cierto y aún no lo sabemos. Uno se mira
diciéndose: “¿Qué nos puede ocurrir de importante?”
“Pero algunas horas más tarde comienza mi primera
sesión de espiritismo, realizada sólo con esta caja
de fósforos perforada en su extremo. Esta primera
experiencia se desarrolla en la casa de mis padres, en
compañía de mi madre y de mi hermana. Sigue a una
discusión con mi hermana que ha oído hablar de estas
experiencias emprendidas por varios de sus alumnos;
ella es docente”.
Cuando Michel descubrió el espiritismo, salía de un
período militante de naturaleza totalmente distinta.
Desde los catorce años, se había adherido a las
Juventudes comunistas. Fuerte, de una madurez
excepcional para su edad, durante los sucesos de
1968 había aceptado responsabilidades locales en la
ciudad de Argentan cerca de Falaise, su ciudad natal
en Normandía. A los dieciocho años, tuvo oportunidad
de conocer a Jacques Duclos, pero también al poeta
Louis Aragon, al que se complacía con frecuencia en
calificar entre nosotros, como el más grande de los
poetas contemporáneos. Un poco más tarde, tuvo el
encuentro con Jacques Peccatte, que se convertiría en
su amigo al compartir el descubrimiento espírita. Dejo
la palabra a Jacques:
“En 1974, me hizo conocer a sus antiguos amigos de liceo.
Pero ya él había abandonado el movimiento, cuando a
los dieciocho años, ya no se sentía a gusto en un partido
comunista al cual reprochaba un cierto dogmatismo,
especialmente en su relación con el gran hermano soviético.
A pesar de eso, y en total independencia de opinión,
Michel conservó toda su vida una fuerte simpatía por el
movimiento”.
Después del evento referente a una luna distinta a las
otras, y algunas improvisadas sesiones de espiritismo,
he aquí un mensaje que anuncia un cambio radical y
una dirección para Michel que advertía ya el sentido
misionero de sus percepciones. Es Jacques el que
cuenta:
“El miércoles día de Mercurio o el viernes día de Venus,
iréis a mi tumba en el Père Lachaise…”.
Así bajo nuestros dedos se anunciaba el espíritu Allan
Kardec, personaje que no conocíamos y que nos dio una
primera prueba de identidad indicando las letras de un
alfabeto con el movimiento de una cajita de fósforos.
Quizás fue en ese preciso momento cuando la vida de
Michel Pantin tuvo un viraje decisivo, con el compromiso
progresivo de una misión a la vez mediúmnica y
espírita. Desde ese día de febrero de 1974, los Espíritus
no lo han abandonado, pues sus excepcionales facultades
mediúmnicas cuya existencia desconocía hasta
entonces, se desarrollaron rápidamente, para no cesar
más nunca hasta el término de su vida física.
Para los detalles de este comienzo histórico del Círculo
Allan Kardec, sólo puedo aconsejarles que lean nuestros
libros y especialmente los de Jacques y Karine
así como los homenajes difundidos en nuestro site
Internet.
Cuarenta años nos separan de aquellos comienzos y
por la constancia, el rigor, el sentido de compromiso
y el respeto absoluto a los principios de la filosofía
kardecista, Michel pudo encontrar la fuerza para dar
su tiempo y su cuerpo para que el más allá se manifestara.
Así, formé parte de aquellos que recibieron
muchas informaciones tanto personales (visita de un
pariente desaparecido, consejo de un guía, revelación
de una misión) como generales, en toda la paleta de los
múltiples Espíritus que se han manifestado al conjunto
de los espíritas, para que esos mismos mensajes sean
compartidos con los que nos escuchan durante los
encuentros públicos, amistosos o familiares. Gracias
a su don de sí mismo, él permitió a otros desarrollar
igualmente ciertas formas de mediumnidad, con
éxitos pero también con fracasos. Michel jamás se
ha enorgullecido de su mediumnidad. Muy por el
contrario, estaba demasiado consciente de lo pesado
de la tarea y más bien prefería explicar que, ante todo,
lo que importa es concentrarse en los trabajos de los
pioneros del espiritismo y, por supuesto, conocer los
textos de Allan Kardec para hacerse una idea más
profunda de lo que es realmente el espiritismo. Para él
esa era una forma de no diferenciarse y de tener una
relación de igual a igual con los demás, a pesar de su
facultad. A la pregunta que Jacques le hizo, durante
una entrevista publicada en su libro A la rencontre
des Esprits: ¿Te sientes normal? Esto fue lo que Michel
respondió:
“No conozco los datos oficiales de la normalidad. Pero
por amar a los míos y a los que me rodean, por vivir en
sociedad, me siento un ser perfectamente normal, lo
que por otra parte, por cierto, no me impide creer en lo
paranormal. Lo paranormal no debe confundirse con lo
anormal. Lo paranormal quiere decir simplemente que al
lado nuestro existe otro mundo, otra vida, una suerte de
prórroga de nuestra existencia física que es la vida espiritual.
Esta vida espiritual significa absoluto y eternidad.
Muchos seres humanos, y no de los menos importantes,
no cesan de dar testimonio de ello… Normalidad, anormalidad,
he aquí todavía términos muy humanos. Por
mi parte, me siento perfectamente normal, equilibrado,
y hasta añadiría, que en cierta forma, el cumplimiento
de mi mediumnidad es un modo de cumplir esa normalidad
y conservar mi equilibrio. Yo percibo el más allá y
si tuviera miedo por eso, entonces quizás me volvería
desequilibrado y de alguna manera anormal”.
Michel había comprendido que esa mediumnidad que
formaba parte de él, no correspondía a una facultad
de la que podría haberse beneficiado con fines personales
y mercantiles, sino a un sentido misionero, pues
supo vincular lo que percibía con el descubrimiento
de la filosofía espírita. Ese altruismo por defender una
idea, lo condujo por el camino de la lucha. Era necesario
entonces convencer y, sobre todo, demostrar
la veracidad del hecho espírita, lo cual hizo muchas
veces durante sus conferencias. Era su parte militante,
mucho más allá del carácter particular de su mediumnidad.
Michel siempre deseó poner por delante la
causa espírita y muy a menudo reajustó las cosas, las
incomprensiones, conservando siempre ese rumbo de
dar totalmente su vida en un compromiso con el espiritismo.
La creación del Círculo con Jacques, permitió
plantear los estatutos de una gestión asociativa apropiada
para reunir a todos los que lo desearan, para
rehabilitar hoy al espiritismo. El más allá se manifestó
por Michel en una impresionante suma de mensajes,
relativos a todos los campos del conocimiento, aun
hasta a precisar y afinar los principios iniciales del
espiritismo de Allan Kardec pues, desde el siglo XIX,
la sociedad ha evolucionado lo mismo que el hecho
social. Estos datos se encuentran en los libros publicados
por nuestra Asociación. Los de Karine Chateigner
son una fuente obligatoria de informaciones destinadas
a difundir lo esencial para hacer comprender la
presencia de los Espíritus entre los hombres a todos
los que buscan un sesgo espiritual a nuestro mundo
material.
El hombre espírita
Michel tenía también esa preocupación pedagógica,
de proponer siempre una explicación en el diálogo
y respuestas al enigma del origen de la vida. El saber
predomina sobre la creencia y Michel siempre se preció
de investigador, sin exponer su cultura, pero tomando
en cuenta a las personas que estaban frente a él. Su
sentido de lo humano siempre le confirió un calor y una
proximidad con los demás; su innegable carisma hacía
que uno no pudiera quedarse indiferente cuando se
lo encontraba por primera vez. Siempre estaba pronto
al debate, jamás declaraba las verdades sin tomarse el
tiempo para escuchar a sus interlocutores.
Era un hombre eminentemente respetuoso de sus
semejantes y por la inteligencia que lo caracterizaba,
a menudo sabía decir las cosas con pertinencia y
oportunidad. Sabía levantar los tabús para extraer el
pensamiento justo a fin de establecer una relación
estrecha entre sus percepciones mediúmnicas y la
causa espírita. Todos los temas referentes a las relaciones
humanas, la historia de las sociedades, de las
naciones, de las civilizaciones, la idea de Dios, la vida
extraterrestre, las ciencias, y en fin, todos los elementos
que nos ponen en correspondencia con nuestra condición
humana, eran tratados por Michel. No le gustaba mucho detenerse
en las banalidades de lo cotidiano, prefiriendo siempre ir
más lejos sobre las cosas profundas y esenciales. Sin embargo,
no carecía de humor. La risa formaba parte integrante de
su personalidad. Sabía que así, en lo propio del hombre, se
encuentra el espíritu, aun riendo del otro o de situaciones
cómicas. Le encantaba ese lado positivo de la relación humana
que le confirmaba a menudo en este precepto que le pertenecía:
Yo soy pesimista a breve plazo y optimista a largo plazo.
Lejos de ser ingenuo respecto a los hombres y a todos los
defectos como la mentira, el egoísmo y las traiciones, Michel
sabía detenerse en la poesía de la vida. Así, supo defender a
menudo, tanto la de los Espíritus como la de nuestros escritores.
Aragón era para él el más grande de los poetas, y parece
normal que éste, conocido en su juventud, se convirtiera en su
guía. Me acuerdo del tiempo de las canciones desde Ferrat a
Ferré, reponiendo todo el pentagrama del corazón y la razón
escuchado junto a Michel en su casa, para al final comprender
lo que nos unía.
Michel fue para mí un amigo caro a mi corazón, un hermano
siempre disponible, un padre en espiritualidad, un educador
a veces, y sigue siendo hoy un Espíritu siempre presente en
el seno del Círculo que tanto defendió, para continuar de
otra manera el largo camino de hacer reconocer el espiritismo
como una ciencia y una filosofía imprescindible para el
progreso humano.
He aquí un poema de Michel y destinado a Jacques, que recibí
en mi función de médium en poesía en el seno de la asociación,
y que restituye la amistad hacia un hombre y el desarrollo
de una vida dedicada a la idea, grande y hermosa, de la
supervivencia del alma más allá de la muerte.

MI TUMBA AZUL
Bajo la tempestad
Una lluvia de ideas
Inunda nuestras cabezas
Por una verdad
Día de Mercurio
Al jardín Lachaise
Un frontón de azul
Salió de la arcilla
El libro de la vida
Las hojas de un druida
Un relámpago ha surgido
Bajo nuestras manos ávidas
Un médium nace
Contigo mi guardián
Recuerdo antiguo
Hoy renace
Bajo el huracán
De corazones extinguidos
Deseos que fluyen
Sobre la mesa desnuda
Tablilla que saluda
Al hombre en la cita
Las letras se diluyen
En el amor en todo
Esa era la historia
Y es para esta noche
Mi tumba azul
Para tu ojo azul
Que arrebata al ignorante
A nutrirse en el seno
Volverse inteligente
Para amarte sin fin
Mañana será verdad
Al sol del espíritu
Un puente alzado
En Montfort-l’Amaury
Mañana será inmenso
Un mundo por fin
Un puente donde se lanza
Este poema para ti.
Michel de l’Océane

miércoles, 30 de abril de 2014

MEDIÚMNICA (I): “LOS MALVADOS”

Comunicar
NUEVA SECCIÓN: MEDIÚMNICA
Inauguramos una sección con el título genérico que encabeza este párrafo, donde iremos insertando diferentes contenidos de procedencia mediúmnica y de distintos orígenes y épocas, que nos parezcan de sumo interés, informativos, aclaratorios, sugerentes, es decir, de innegable valor filosófico, científico o moral.
Comenzamos con dos comunicaciones mediúmnicas que extraemos de la obra “Vida de Ultratumba”, subtitulada: Su realidad, su manifestación, su filosofía. Ecos del Más Allá (“La Survie”, en su original francés), de Rufina Noeggerath, Tomo 2, publicado en español por Carbonell y Esteva Editores (Barcelona), en 1905 (aprox.) con traducción de Miguel Gimeno Eito, dentro de su colección Biblioteca Universal de Estudios sobre el Alma.
RNoeggerathRUFINA NOEGGERATH
Rufina Noeggerath nació en Bruselas (Bélgica), el 9 de octubre de 1821. Riquísima en la primera parte de su existencia, arruinada después, fue aquella una ruda pero provechosa lección que permitió a su clarividente espíritu comprender el porqué del dolor y hacer un gran estudio de la vida. Circunstancias felices le permitieron recuperar una posición si no tan brillante, cuando menos con la independencia suficiente para permitirle difundir la verdad que mejor ayuda a la humanidad a emanciparse de sus horribles miserias. El Espiritismo fue la filosofía  que con la elocuencia irrefutable de los hechos, le hizo ver tan resplandeciente verdad.
En febrero de 1846 casó con el doctor Carlos Ernesto Noeggerath, hipnólogo, y fue madre de una hija.
Rápidamente se centra en el estudio de los fenómenos del magnetismo. Con la muerte de su marido en 1852, ella trata de ponerse en contacto con él. Además de esta motivación, ella se interesó en la prueba de la supervivencia después de la muerte con un enfoque científico
Haciendo grandes sacrificios personales, se sometió a duras privaciones para llevar a cabo su gran obra sin pedir nada a nadie, demostrando ser del linaje de los grandes espíritus que consagrados a la verdad, con una abnegación sin límites, jamás consienten deber recursos más que a sí mismos. Poco antes de la publicación de la obra que comentamos, decía ella: “Los espíritus me han dado la misión de proteger a los médiums que noblemente se consagran a su sublime sacerdocio. Estos necesarios sostenes de nuestra obra, se ven a menudo sacrificados por los ignorantes y los enemigos del Espiritismo. Soy, por ello, ampliamente recompensada porque a sus revelaciones debo el haber alcanzado mis 85 años sin enfermedad, resistiendo siempre a las pruebas de la vida, a los ataques de nuestros adversarios  y continuando siempre en mi puesto que no abandonaré más que con la muerte.”
Traducida su obra a casi todas las lenguas europeas, fue sin duda Rufina Noeggerath una de las escritoras francesas más conocidas del Espiritismo, recibiendo el apelativo cariñoso de Bonne Mamman (Buena Mamá).
En el salón que tenía en París se reunían personalidades políticas, intelectuales y todo tipo de interesados por el espiritismo.
Desencarnó en 1908, a los 87 años de edad. Su tumba en el cementerio de Père Lachaise de París, es visitada aún hoy en día por innumerables espiritistas y simpatizantes, lo que prueba el arraigo y el respeto que se mantiene por su personalidad, su vida y su obra.
“LA VIDA DE ULTRATUMBA”
Portada Vida de Ultratumba“Vida de Ultratumba” fue publicada en español, como dijimos, en dos tomos. La obra (incluyendo los dos tomos) está dividida en diecisiete serie de comunicaciones mediúmnicas agrupadas por áreas temáticas, con sus comentarios y notas, más una conclusión. La encabezan unas breves notas biográficas de los editores, una Advertencia del Traductor, un prólogo titulado Los Hechos Psíquicos, firmado por Camilo Flammarion, una Introducción de la autora titulada Al Lector, un Prólogo obra de los espíritus (o “extraterrenales”, como ella dice) y el Objeto de esta Obra, de la propia Rufina, que dice en sus primeras líneas: “Nuestra obra, es obra de instrucción y de amor. Queremos que pueda ser leída sin hallar la menor idea contraria a la gran fraternidad y a la libertad del pensamiento; deseamos que resulte de su lectura un perfume de amor, algo que lleve al corazón la paz y la esperanza. Es preciso que los que no creen en la vida de ultratumba se vean obligados exclamar: -Comprendemos que se viva con esa clase de ideas.”
Reproducimos las dos comunicaciones del apartado titulado “Los Malvados”, de la novena serie de comunicaciones el segundo tomo, serie titulada precisamente Mal y Progreso.

Los Malvados

Hay sobre la Tierra hombres que pasan su vida practicando el mal; desde la infancia demuestran sus malos instintos y su contacto con las gentes honradas no parece ejercer influencia alguna sobre sus tendencias morales. Tales seres, no obstante, pueden llegar a conocer el bien; si viven en un medio en que florezcan la bondad, la fraternidad -virtudes maestras- acaban por apercibirse de que el egoísmo, los instintos perversos, no existen entre las personas con quienes se tratan. No hay ser, por degradado que sea, que no llegue a sentir la superioridad del que es bueno. Malvados hay que hacen el mal por necesidad, por temperamento, porque aman el mal; experimentan en sí mimos la horrorosa necesidad de hacer sufrir a sus semejantes. Algunos hacen el mal por fanfarronería, otros por ambición, y no retroceden ante nada para elevarse  donde el orgullo les impulsa.
Sin embargo, la conciencia de los malvados no carece de avisos, que les hacen temblar cuando están solos, pues alejan de sí a los que viven en la rectitud; cuando el hombre honrado se aproxima al malvado, este recibe una conmoción fluídica, un efluvio nocivo que frecuentemente le repele.
La muerte, la transformación del cuerpo que pone al alma en libertad, ¿produce algún cambio en estos espíritus perversos?
Al dejar la vida terrestre, el malvado cae en una especie de pesadilla horrible, en la cual vuelve a ver sin cesar las malas acciones de su vida, ve a sus víctimas leer en su alma y lanzarle al rostro todas sus vilezas. Tiene miedo, quisiera sepultar su vida, es decir, quisiera que la vida no existiese tampoco.
No puede ocultarse, viéndose precisado a soportar la vindicta de los que él hizo padecer. Pero, ¡no creáis que el ser elevado, víctima del malo, es el que se encarniza en su persecución, no! Él no piensa mas que en perdonar y favorecer la reedificación del descarriado. El malo encuentra el castigo de sus faltas, no exteriormente por demonios armados de horquillas que vienen a mostrarle las llamas de un boquerón anchuroso, en una palabra: el infierno, no. El malo sufre en sí mismo.
Cada mala acción cometida lleva consigo como una llaga dolorosa para el porvenir; es la huella indeleble de un fluído de la fuerza vital que ha servido para ejecutar el acto criminoso. El que ha hecho mal a su hermano ve siempre ante sus ojos el fantasma acusador del perseguido. En tal estado el malo no comprende mas que una cosa: que vive y que sufre.
A veces, atraídos por determinadas influencias, estos extraviados llegan a comunicarse, se reconocen; pero puede suceder también que sus malos instintos tomen vuelo. Esfuérzanse entonces por arrastrar a los terrenales y convertirles en instrumentos suyos. Pero no pueden vivir mucho tiempo la vida de los encarnados y vuelven a caer en sus recuerdos obsesantes. Para que vean la luz, hay que esperar a los remordimientos. Aunque los malvados no perciban los fluidos de amor cernerse sobre sus cabezas procurando atraerles, tales fluidos no dejan de existir. El arrepentimiento les devuelve la calma y les da una visión mas clara de cuanto les rodea y la comprensión de una dicha posible para ellos.
                                                                                                                                D…. Y.
¡Los malvados! Todos hemos sido lo que ellos son: atrasados, ignorantes del bien. El espíritu ignorante del bien obra el mal hasta que, más desarrollado, pueda comprender el daño que se hace a sí mismo y que hace a los demás, hasta que puede tener la percepción de la hermosura del bien.
Entonces comienza a luchar seriamente y a fuerza de luchas -no digo a fuerza de victorias logradas sin arrojo- llega ser tan bueno como perverso había sido.
                                                                                                                               L. de V…
TOMADO DE:  http://grupoespiritaisladelapalma.wordpress.com/2014/04/25/mediumnica-i-los-malvados/

domingo, 27 de abril de 2014

DE AYER A HOY :
40 AÑOS

por
K A R I N E C H AT E I G N E R
D O S S I E R

LE JOURNAL SPIRITE N° 96 avril 2014


Hace 40 años, en aquel mes de febrero de 1974, dos
jóvenes de unos veinte años no sospechaban que
una experiencia cambiaría el curso de sus vidas. Esta
experiencia comienza por una sesión de oui-ja, que
se supone permite comunicarse con los desencarnados.
Impresionados por los resultados obtenidos,
renuevan la experiencia y los mensajes se suceden de
sesión en sesión.
Estos primeros mensajes son breves y sin embargo
significativos, los “espíritus” dan a conocer su identidad,
dan fechas e indican las circunstancias de su
muerte. Estos personajes, venidos del pasado han
salido de sus tumbas para responder a la vida que se
hace preguntas. Sus identidades son a menudo desconocidas
por nuestros dos aprendices de espíritas.
¿Pueden surgir de sus consciencias? No, pues después
de investigar, encuentran el sentido de sus anterioridades
y más allá de la muerte se materializan a la vida
expresando su continuidad, su supervivencia.
¿Hay una vida después de la muerte? Por otra parte,
¿no fue esta interrogante de orden metafísico la que
llevó a nuestros amigos a emprender esos experimentos?
Prosiguen pues, dejando salir a escena todos
los clamores de esa muerte desconocida, y es así
como rápidamente se presenta a la mesa de madera,
redonda como un sol, Allan Kardec, invitando a los
dos muchachos, Michel Pantin y Jacques Peccatte a
dirigirse a su sepultura en el Père Lachaise, junto a su
dolmen.
Y el hombre convertido en espíritu que descubren
entonces, no es otro que el fundador, el codificador del
espiritismo en Francia. Sin dejar de proseguir sus experimentos
que permiten abrir esa puerta de eternidad,
se instruyen acerca del tema sobre el que Allan Kardec
dejó numerosos libros.
¿Sería el espiritismo tan simple como eso? Sí, pues
así lo fue en el pasado, en la historia del espiritismo
donde, más allá de las reuniones fútiles y alegres alrededor
de un velador saltarín y bailador, los investigadores,
hombres y mujeres médiums se unieron en el
mismo camino: el de la observación, de las hipótesis,
del análisis, dejando filtrar la luz de sus certezas por
nacer.
La muerte no existe, ella sigue siendo la vida en otro
plano de existencia. Si bien los comienzos de la aventura
emprendida por Jacques y Michel en febrero de
1974 fue determinante para el curso de las cosas, el
círculo Allan Kardec, del que celebramos los 40 años,
comenzó a adquirir sus contornos en 1976, cuando
nuestros dos amigos llegaron a Lorena en circunstancias
que no fueron producto del azar, sino de una cita.
Los encuentros se multiplicaron y la retrospectiva de
las cosas, tapizada de numerosas informaciones provenientes
del mundo de los espíritus, nos demostró que
esos encuentros no eran fortuitos. ¿Fueron todos sinónimos
de persistencia? ¿Y por consiguiente de la construcción
de nuestra empresa espírita? Por supuesto
que no, y desgraciadamente. Ese es un aspecto de la
naturaleza humana que reclama y enriquece simultáneamente.
El hombre puede encontrarse pues frente
a la verdad y sin embargo rechazarla, incluso negarla.
¿Por qué? Porque la verdad invita a la transformación
de sí mismo.
Las fronteras se borran, los muertos hablan a los vivos,
no es cuestión de la supervivencia del alma a la que
uno se adhiere o no, el profundo deseo de todos y
cada uno: tener noticias, conversar con ese muerto
que sigue viviendo en otro plano, apaciguar su dolor,
sus angustias, saber que un día u otro lo volveremos
a ver.
Pero el espiritismo sobrepasa y trasciende ese aspecto
consolador, pues ese muerto muy vivo, que representa
a los espíritus que entonces se manifestarán,
tiene, cualquiera que sea la forma, su testimonio que
aportar, sus mensajes que enviar, sus consejos e invitaciones
que dar a los vivos.
De estos años pasados, de estos cambios plurales,
de estos variados mensajes según los autores, sus
funciones, sus deseos y sus preocupaciones, es la
riqueza que retengo primero que nada. Si el espiritismo
se limitara a los mensajes de nuestros parientes,
de nuestros amigos, de nuestros padres, a los consejos
dados, al amor y la emoción que se desprende de tales
comunicaciones, no podría corresponder a los calificativos
que lo definen desde la época de Allan Kardec: el
espiritismo es ciencia y filosofía. La prueba de la existencia
en cada uno de nosotros de un elemento inmaterial,
consciente y activo, que sobrevive al cuerpo
físico no podría tener sólo consecuencias filosóficas.
En su tiempo, Allan Kardec fue el que mejor definió
la filosofía espírita. Esta filosofía puede resumirse en
tres puntos que son: Dios, el espíritu y el hombre. Para
nosotros, los espíritas, el universo no nació de una
explosión fortuita y el mundo, los mundos en todas sus
manifestaciones, son el resultado de un pensamiento
superior y amoroso de carácter infinito que denominamos
Dios. Aún hoy, esa palabra, esa denominación,
implica para muchas personas un sentido religioso.
Ser de justicia, símbolo de la obediencia y la abnegación,
objeto de numerosos temores en cuanto a su
juicio, Dios representa aún con demasiada frecuencia
ese ser sagrado de figura humana, revestido de todos
los misterios y enemigo de nuestra razón.
¿Es necesario creer en Dios? El espiritismo no nos
invita, ni a imaginarlo y aun menos a adorarlo, sino a
intentar aprehenderlo, comprenderlo para integrarlo a
nuestro razonamiento.
El segundo punto de nuestra filosofía lleva por nombre
espíritu. En efecto, la verdadera naturaleza del hombre
es ante todo una naturaleza espiritual, una naturaleza
inmaterial que se desarrollará progresivamente
y encontrará su emancipación, es decir su evolución,
por medio de la materia.
La historia del hombre es pues la historia de un espíritu
que comenzó su carrera ascendente debatiéndose en
las formas más primarias de su entorno físico y material.
La humanidad de hoy, lejos todavía de la perfección,
comprende todo el camino recorrido en lo que
se refiere a sus orígenes. Es en este sentido que planteamos
la idea de la reencarnación, otro punto fundamental
en el origen de la filosofía espírita. En efecto, no
puede bastar una vida para considerarse como un ser
completo, sería muy presumido y sería injusto suponer
o pensar que todo se acaba al término de una sola
vida. Afirmar que todo hombre es un espíritu y que ese
espíritu evoluciona lentamente hacia el bien, excluye
toda forma de condena y de regresión.
En fin es el hombre, espíritu revestido de materia,
que sufre las vicisitudes de esa misma materia, que a
menudo rechaza su naturaleza espiritual y se interroga
sobre el sentido de la vida. Ese sentido, esa dirección
nos son designados por los que nos precedieron en este
otro mundo, en la reseña de la vida de un hombre, en
la reseña del amor del hombre, definido por el profeta
Jesús. Es por eso que los espíritas se dicen cristianos.
Una máxima fácil de pronunciar, mucho más difícil
de aplicar define al cristianismo: “Amaos los unos a los
otros”. Muchos dicen yo soy cristiano, pero responden
más a los ritos que a la acción. Ser cristiano, es vivir el
verbo amar. Entonces lo esencial no es nutrirse con la
hostia sino dar el pan.
“Es preciso un comienzo para el amor y ese comienzo es
el hombre”. (Jesús)
En resumen, somos deístas porque pensamos y
sabemos que el universo conlleva su causa paterna,
somos espiritualistas porque sabemos que el hombre
no se limita a un accidente biológico y que su verdadera
naturaleza sobrepasa los límites de la materia;
somos humanistas porque sabemos ser invitados a
vivir juntos y porque el profeta Jesús nos ha enseñado
muy ciertamente de qué manera. Pero la fuerza y la
belleza de la comunicación espírita residen en la suma.
El hombre necesitaba saber, comprender y esperar.
Los que se nos han adelantado en ese más allá que
será el mañana de todos, aportan sus respuestas y
comprometen a los hombres convertidos en espíritas
en la lucha contra el mal, contra el egoísmo, contra la
ceguera, contra las injusticias, contra las guerras, contra
el dinero-rey, contra todo lo que está todavía demasiado
presente en el planeta de los hombres. Al comunicarnos
con nuestro futuro, no salimos de nuestro
presente ni de nuestra humanidad, porque es el presente
lo que tenemos que vivir, porque es con los hombres
con quienes vivimos, y la verdadera espiritualidad se
confunde con el humanismo que debe convertirse en
ley, ley de altruismo, ley de evolución, ley cristiana.
La suma significa igualmente que al comunicarse con los
hombres, los espíritus al recordar su verdadera naturaleza,
al recordar simultáneamente su humanidad nos necesitan
para actuar en esas luchas plurales. Eso significa que
aunque vivan y sobrevivan en el más allá, los espíritus no
están lejos de las circunstancias humanas, que fueron de
cerca o de lejos sus propias preocupaciones.
Este espiritismo vivido y aplicado en el Círculo Allan
Kardec desde hace 40 años, es el que deseo para toda la
humanidad pues allí ella encontrará su salvación.