EL POR QUÉ DE UN NUEVO BLOG

Después de abrir y mantener actualizado el blog: CENTRO VIRTUAL DE ESTUDIOS

ESPIRITISTAS Y AFINES, para la formación doctrinaria dentro de los postulados eminentemente racionalistas y laicos de la filosofía espírita codificada por el Maestro Allan Kardec que exhibe la Confederación Espírita Panamericana, a la cual nos adherimos, creímos conveniente abrir un nuevo Blog de un formato más ágil y que mostrase artículos de opinión de lectura rápida, sin perder por ello consistencia, así como noticias y eventos en el ámbito espírita promovidos por la CEPA, a modo de actualizar al lector.
Esa ha sido la razón que nos mueve y otra vez nos embarcamos en un nuevo viaje en el cual esperamos contar con la benevolencia de nuestros pacientes y amables lectores y vernos favorecidos con su interés por seguirnos en la lectura.
Reciban todos vosotros un fraternal abrazo.
René Dayre Abella y Norberto Prieto
Centro Virtual de Estudios Espiritistas y Afines "Manuel S. Porteiro".



jueves, 17 de junio de 2010

UN MÁS ALLÁ PARA LOS ANIMALES Y LAS PLANTAS POR CARLOS FERNÁNDEZ TOMADO DE CANAL DE ESPIRITISMO HISPANO.

Un Más Allá para los Animales y las Plantas
Por Carlos Fernandez
¿Qué pasa con los animales y las plantas cuando muere su materia biológica? ¿Hay un Más Allá para todos los seres vivos, o solo el hombre tiene la "exclusiva" de la trascendencia? Algunos de los argumentos que justifican la supervivencia del hombre también podrían ser válidos para la totalidad de los seres vivos.
Susana Abraham es una joven de origen hindú, afincada en La Coruña (Galicia, España). Estaba muy unida afectivamente a un hermoso gato gris, a quien cuidaba desde que este era muy pequeño. Los padres de Susana compartían también esa relación con la pequeña mascota, a quien consideraban como uno más de la familia. Quiso la fatalidad que el pequeño gato terminara sus días aplastado por las ruedas de un coche, en un trágico descuido del padre de Susana, llenando de tristeza a toda la familia. El pequeño felino fue enterrado en el propio jardín de la casa, en un último intento por mantener cerca la memoria de la mascota.
Imágenes de otra realidad
Las psicoimágenes son un fenómeno paranormal conocido desde fechas relativamente recientes, donde a través de una cámara de vídeo -y empleando unas técnicas adecuadas- son captadas diversas imágenes que podrían pertenecer a un espacio donde viven los seres que alguna vez estuvieron en la Tierra. Y aunque la parapsicología pretende explicar la naturaleza de estas imágenes con teorías centradas en las desconocidas potencialidades humanas, lo cierto es que la inmensa mayoría de quienes se han atrevido a experimentar en este curioso fenómeno, están convencidos del origen trascendente de estas imágenes. Pues bien, en numerosas ocasiones las psicoimágenes contienen rostros humanos, animales de diversas especies -muy especialmente los domésticos- e incluso plantas y árboles. Algunos de los rostros humanos obtenidos por los investigadores, han sido reconocidos como los de personas ya fallecidas, por lo que si se extiende esta comparación al resto de las psicoimágenes, podríamos suponer que también los otros seres -animales y vegetales- habrían sobrevivido a la muerte.
Y no es casualidad que en la filosofía que se desprende de la Transcomunicación Instrumental -que interpreta las psicoimágenes, las psicofonías y otros fenómenos paranormales como un contacto tecnológico con otros planos de existencia donde viven los seres ya fallecidos- también los animales y las plantas continúan viviendo en un mundo semimaterial. Una vez que dejan de existir aquí en la Tierra, continúan viviendo en el "mundo siguiente". Asimismo, se considera que todos los seres tienen conciencia, e incluso libre albedrío para vivir donde y con quien deseen. De todos modos, la vida en este plano, estaría condicionada por la premisa de que ningún animal debe morir para que la vida de otro siga desarrollándose.
Un ángel para cada brote de hierba
Las enseñanzas promovidas por el espiritualismo inglés, tienen muchos puntos en común con los mensajes obtenidos a través de la Transcomunicación Instrumental. Respecto a la supervivencia de animales y plantas, los espiritualistas sintetizan su punto de vista en frases como "Hay un ángel para cada brote de hierba", poniendo de manifiesto la importancia que tienen todos los seres vivos.
Leslie Flynt fue uno de los más famosos mediums de voces directas, enmarcado en las corrientes espiritualistas inglesas. En las sesiones de Flynt, las voces de los supuestos comunicantes no eran producidas por las cuerdas vocales del medium, sino que proyectaba la voz a un punto cualquiera de la habitación. Los comunicantes de Flynt eran a veces personas sencillas que habían fallecido, cuyas voces eran reconocidas por sus familiares. En otras ocasiones, se manifestaban personajes históricos como Gandhi, Frederic Chopin, Oscar Wilde, o Confucio. Estos personajes, habrían transmitido abundante información sobre el "Otro Mundo", donde frecuentemente se aludía a las plantas y animales que allí vivían; y del reencuentro de seres humanos con sus animales de compañía e incluso con "su jardín", o "sus flores".
Otro personaje relevante dentro del espiritualismo es la médium irlandesa Geraldine Cummins, quien habría recibido a través de psicografía, centenares de mensajes atribuidos a Frederic Myers, fundador de la Society for Psychical Research, primera asociación de investigación sobre fenómenos paranormales.
En el libro The Road of Inmortality (El Camino a la Inmortalidad), donde se recopilan buena parte de estos mensajes psicografiados, se hace mención al alma de otros seres vivos y a su evolución: "Deberéis comprender que si el alma humana continúa evolucionando en otra vida, en otro estado de existencia, necesariamente otras formas animadas que tienen la capacidad de evolucionar tienen también la posibilidad de desprender una esencia misteriosa que se puede equiparar a aquello a lo que llamamos alma en el hombre". Los escritos atribuidos a Myers, hacen mención también a grupos formados por minerales, vegetales, animales y humanos, que forman una unidad en los mundos siguientes a los mundos físicos como el nuestro.
A pesar de que las comunicaciones mediumnicas son la fuente de información tanto del espiritualismo como del espiritismo divulgado en los libros de Allan Kardec, existen algunas diferencias notables, que se reflejan en puntos muy concretos. Mientras el espiritismo kardecista refleja una visión ligeramente antropocéntrica, el espiritualismo propone una cosmogonía donde todos los seres tienen una importancia en la mecánica de la vida y la evolución.
Otro de los aspectos que los diferencia, es la creencia en la reencarnación. Mientras en el espiritualismo la idea de las sucesivas encarnaciones apenas aparece mencionada por algunos autores, en el espiritismo constituye uno de los pilares de la creencia en la supervivencia.
Según los postulados compilados por el espiritismo, evidentemente influenciados las religiones occidentales, presenta al hombre como uno de los ejes de la creación, relegando a los animales a un segundo término. Según los escritos de Kardec, los animales tendrían un alma que sobrevive a la muerte, y que -a diferencia del hombre- no tiene libre albedrío, encarnándose rápidamente tras la muerte en otro cuerpo físico de su misma condición.
Reencarnación de las almas
Si bien el espiritismo adoctrina que los hombres no pueden reencarnarse en animales y viceversa, algunas otras religiones milenarias defienden este particular tipo de reencarnación. En el hinduismo, la vida es una cadena de continuas reencarnaciones, donde el alma puede encarnarse en seres humanos o animales según el comportamiento y el sufrimiento que hayan experimentado en cada una de sus vidas. Aunque desde una perspectiva algo distinta, bastante menos clasista, el budismo sostiene también que existe una rueda de encarnaciones en las que el alma puede encarnar en animales o humanos. Y si bien el budismo no tiene dogmas, esta creencia es aceptada por la gran mayoría de las escuelas y sus pensadores. Incluso algunos sostienen que los vegetales entran también en esta rueda de migraciones del alma a través de distintos seres vivos, aunque esta opinión no es del todo unánime. En todo caso, se considera que rara vez un hombre reencarna otra vez en un ser humano, siendo lo más frecuente que lo haga en el cuerpo de un animal. La búsqueda budista consiste en liberarse de esa rueda de encarnaciones alcanzando el nirvana, cuando el deseo cesa y la conciencia se extingue. Entre la diversidad de cultos y creencias procedentes de Oriente, hay una que lleva el respeto hacia los animales y los seres vivos a su máxima expresión: los Jainistas.
No matar ni herir a ningún animal
Los Jainistas son una religión nacida en la India, presumiblemente fundada por Vardhamana Mahavira en el siglo VI a.C. que surgió como una reacción al sistema de castas hindú y a los sacrificios de animales. Comparten muchas creencias con los budistas, entre ellas la de la migración del alma entre seres humanos y animales a través de sucesivas encarnaciones. Esta consigna condiciona notablemente su vida cotidiana, ya que es uno de sus preceptos fundamentales el no matar ni herir a ningún animal. Así es que entre las costumbres jainistas, está la de barrer el suelo que van a pisar para no herir a ningún insecto ni siquiera accidentalmente, o de llevar mascarillas para no inhalar ningún pequeño ser vivo. Algunos jainistas llevan al extremo este precepto y ni siquiera se lavan para no matar sus piojos. El propio Mahatma Gandhi, impulsor de la no violencia, estuvo muy influido por los conceptos jainistas, a pesar de considerarse hinduista.
En Occidente fue la secta religiosa griega de los orfistas quien introdujo el concepto de reencarnación, primero influenciando en el pensamiento de Pitágoras y más tarde en el de Sócrates y Platón. A su vez, los conceptos de Platón sobre la supervivencia a través de la reencarnación, tuvieron su influencia en el surgir de doctrinas religiosas neoplatónicas y en algunas sectas medievales. Sin embargo, el cristianismo predominante en occidente las rechazó por ser la idea de la transmigración del alma, incompatible con la de la resurrección y el juicio final. En todo caso, la práctica totalidad de las teologías cristianas, consideran que el ser humano es el único dotado de alma, y niegan al resto de los seres vivientes la continuidad de su existencia tras la muerte. Y no es de extrañar esta actitud, que se antoja algo soberbia, cuando hace tan solo unos pocos siglos los más "sabios" hombres de la Iglesia Católica discutían si los aborígenes americanos o las mujeres tenían un alma trascendente. Y por más que San Francisco de Asis se empeñó en tratar a los animales y plantas como sus hermanos, en la teología aun no se acepta que posean un alma.
Los musulmanes también comparten la idea de que solo los humanos tienen derecho a un alma, que tras su muerte despertará -si acaso- en un paraiso. A pesar de ello, y al igual que los antiguos judíos hacían sacrificios rituales de los animales que iban a ser consumidos, tratando de provocarles el menor sufrimiento.Una postura más integrada en la naturaleza tienen las religiones animistas, quizá condicionados por dotar de alma a todos los seres vivos y creer en su supervivencia.
Los espíritus de los animales
El animismo considera que los animales, las plantas e incluso los objetos tienen un alma. En el siglo XIX el antropólogo Edward Taylor consideró -casi despectivamente- al animismo como la religión más primitiva, punto de vista que los estudiosos no comparten hoy en día.
Para los navajos, todos los seres, animados e inanimados tienen "alma de aliento", el cual equilibran mediante rituales en los que se extrema la precisión para lograr los efectos deseados. La mayoría de las tribus americanas sentían un profundo respeto por los seres vivos, considerando alguno de ellos sagrados, y al igual que el hombre, trascendentes.
También los chamanes de las tribus Siberianas creían en la supervivencia del alma de los animales. Entre las funciones de los chamanes Tungús, está la de llevar el alma de los animales al cielo, o en éxtasis "hablar en el lenguaje de los pájaros". En otras culturas, desde Laponia hasta Norteamérica, existían creencias similares. Incluso los antiguos pueblos europeos sentían un profundo respeto por los animales y las plantas. Romanos, celtas y otros pueblos que habitaban Europa antes de la llegada del Cristianismo, creían que todos los seres vivos tenían alma, y de una manera u otra ésta trascendía a la muerte.
Materialismo
El materialismo predominante del último siglo parece haber justificado la soberbia del hombre. Las ideas evolucionistas pusieron al ser humano en la cúspide de la evolución al proclamarlos como el ser que mejor se había adaptado al medio. Una vez más el hombre estaba a los mandos de la nave Tierra y -en un desborde de prepotencia- hizo y deshizo en la naturaleza despreciando el sufrimiento del resto de los seres vivos que comparten su planeta.
Pero quizá no fue la ciencia sino la escalada industrial y comercial las causantes de la arrogancia y el desprecio hacia los seres que ya las religiones dominantes habían privado de alma. Nuevas corrientes de pensamiento y nuevos descubrimientos científicos están devolviendo a los animales y las plantas, su justo lugar y su importancia en la gran maquinaria de la naturaleza.
Cuando Cleve Backster conectó un polígrafo a una planta, y descubrió que se adelantaba a sus estímulos, quizá comenzaba a descubrir que hay algo más en ellas que una simple máquina viviente. Hace pocos días científicos el Instituto de Tecnología de Massachusetts, dirigidos por Mathew Wilson, descubrieron que los animales soñaban y descifrando incluso de que manera lo hacían. Mañana, quizá la ciencia descubra más cosas sobre la naturaleza de los seres vivos, y si realmente sobreviven a la muerte.
Y si nuestra creencia en la supervivencia a la muerte puede modificar nuestra forma de vida, e incluso nuestras costumbres, el aceptar una oportunidad de trascendencia y una conciencia para todos los seres vivos, sin duda cambiará nuestro punto de vista sobre ellos. Seguramente no volveremos a ver con los mismos ojos a los bosques arrasados por intereses económicos, ni a los animales torturados por "deporte". Y paradójicamente, quizá esta actitud nos convierta en seres más humanos.

domingo, 6 de junio de 2010

MÁS ALLÁ DE LA LUZ POR: PMH ATWATER

MÁS ALLÁ DE LA LUZ
por PMH Atwater

http://www.nderf.org/Spanish/beyond_light_pmh.htm

El siguiente material es un extracto de dos de los libros de P.M.H. Atwater
– “Más Allá de la Luz: Los Misterios y Revelaciones de las Experiencias
Cercanas a la Muerte” (Libros Avon, New York City, 1994) y “Vivimos para
Siempre: La Verdad Real Acerca de la Muerte A.R.E. Press, Virginia Beach,
VA, 2004). Está basado en comentarios realizados –en primera persona- por
más de 3.000 adultos que han experimentado estados cercanos a la muerte.
Para conocer más acerca de la investigación de P.M.H. Atwater, L.H.D. sobre
cercanía a la muerte, acceda a www.cinemind.com/atwater

QUÉ SE SIENTE MORIR

Cualquier dolor que deba sufrirse viene primero. Instintivamente se lucha
por vivir.

Eso es automático.

Es inconcebible para la mente conciente que pueda existir cualquier otra
realidad fuera de la materia terrestre circunscrita por el tiempo y el
espacio. Estamos acostumbrados a ello. Estamos entrenados, desde nuestro
nacimiento, para vivir y desarrollarnos en ella. Conocemos que somos
nosotros mismos por el estímulo externo que recibimos. La vida nos dice
quienes somos y lo aceptamos así. Eso, también, es automático y debe ser
esperado así.

El cuerpo se torna fláccido. El corazón se detiene. No fluye aire ni hacia
adentro ni hacia fuera.

Se pierde la vista, el sentimiento y el movimiento – aunque la habilidad de
escuchar es la última que se pierde. La identidad cesa. El “tú” que alguna
vez fuiste se convierte solo en una memoria.

No hay dolor en el momento de la muerte.

Sólo silencio apacible…calma…silencio.

Pero tú todavía existes.

Es fácil no respirar. De hecho, es más fácil, más cómodo e infinitamente más
natural no respirar que respirar. La mayor sorpresa para la mayoría de las
personas que están muriendo es darse cuenta que morir no finaliza la vida.
Venga oscuridad o venga luz; o algún tipo de evento, sea positivo o negativo
o algo en el medio, esperado o no, la mayor sorpresa de todas es darse
cuenta que tú eres todavía tú. Todavía puedes pensar, todavía puedes ver,
oír, moverte, razonar, preguntarte, sentir, preguntar y decir chistes – si
lo deseas.

Todavía estas vivo, muy vivo. Realmente, estás más vivo después de la muerte
que en cualquier momento desde que naciste. Sólo que la manera de todo esto
es diferente; diferente porque ya no vistes un cuerpo denso para filtrar y
amplificar las diferentes sensaciones que una vez viste como los únicos
indicadores válidos de lo que constituye la vida. Siempre te habían enseñado
que se debe vestir un cuerpo para vivir.

Si esperas morir cuando mueras, te decepcionarás. La única cosa que el
morir hace es ayudarte a soltar, a quitar el susurro y a descartar la
“chaqueta” que una vez vestiste (más comúnmente referida como el cuerpo).

Cuando mueres pierdes tu cuerpo. Eso es todo lo que pasa. Nada más se
pierde. Tú no eres tu cuerpo. Es sólo algo que usas por un momento, porque
vivir en el plano terrestre es infinitamente más significativo y más
involucrado si estás encerrado en sus trampas y sujeto a sus reglas.

LO QUE ES LA MUERTE

Hay un aumento de energía al momento de morir, un aumento en la velocidad,
como si repentinamente estuvieras vibrando más rápido que antes. Utilizando
un radio como analogía, este aumento de velocidad es comparable a haber
vivido toda tu vida en una cierta frecuencia de radio cuando repentinamente
alguien o algo viene y cambia el dial. Ese movimiento te cambia a otra
longitud de onda superior. La frecuencia original donde una vez exististe
esta todavía allí. No cambió. Todo es aún lo mismo que era antes. Sólo tú
cambiaste, solo tú aceleraste para permitir la entrada hacia la próxima
frecuencia de radio en el dial.

Como sucede con todos los radios y las estaciones de radio, pueden
presentarse distorsiones de las señales de transmisión debido a patrones de
interferencia. Estos pueden permitir o forzar a las frecuencias a coexistir
o a mezclarse por períodos de tiempo. Normalmente, la mayoría de los cambios
en el dial son rápidos y eficientes pero, ocasionalmente, uno puede
encontrar interferencia quizá de una emoción fuerte, de un sentido del deber
o de una necesidad de cumplir con un voto o mantener una promesa. Esta
interferencia puede permitir la coexistencia de frecuencias por unos pocos
segundos, días o aún años (quizá eso explica los fantasmas o aparecidos);
pero más tarde o más temprano, eventualmente, cada frecuencia dada de
vibración, perseguirá o será empujada hacia donde pertenece.

Tú encajas en tu punto particular del dial debido a tu velocidad de
vibración. No puedes coexistir para siempre en donde no perteneces. ¿Quién
puede decir cuántos puntos hay en el dial o cuántas frecuencias hay para
habitar? Nadie lo sabe. Al morir cambias frecuencias. Cambias sobre otra
longitud de onda en la vida. Todavía eres un punto en el dial pero te
mueves un grado hacia arriba o hacia abajo.

Tú no mueres cuando mueres. Tú cambias tu conciencia y tu velocidad de
vibración.

Eso es todo lo que la muerte es…un cambio.

Aunque tiene derechos registrados, la Dra. Atwater concede permiso para que
este material sea copiado – siempre y cuando se den los créditos apropiados,
se informe los libros de donde procede y su sitio web sea mencionado.
Gracias por su cortesía. PMH

miércoles, 2 de junio de 2010

ENTREVISTA AL DOCTOR JORGE CARVAJAL

Entrevista al Dr. Jorge Carvajal
Médico Cirujano de la UNIVERSIDAD DE ANDALUCÍA - ESPAÑA
Pionero de la Medicina Bioenergética
Marzo 10, 2009




¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el
alma evoluciona, aprende
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario:
son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando
nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando
enfermamos.

La Salud y Las Emociones

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más
nos perjudican?
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo
de conciencia emocional.
Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no
expresadas, reprimidas.
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común
denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando
el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas
suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse
en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son
tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu
cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a
la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que
es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad,
agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al
hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la
inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es
contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe
poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a
no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite
procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las
emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente.
Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando
te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La
tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control
interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto
positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte
de uno mismo?
Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y
ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas
para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué difícil! Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son
el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que
existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo.
Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege,
el amor tóxico, destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud.
Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que
atacarla, porque seremos salud.

¿ Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó
Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una
vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha
enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es
fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y
cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección
de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La
ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en
el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial
que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge
cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos
muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda
interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra
propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar
llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con
cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías,
o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres
y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo
que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el
"debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época. El estrés viene de la
competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que
quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y
realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia
competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico,
no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen
estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en
las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a
un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20
minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un
puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser
interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes
para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que
te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco
y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la
pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos
para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer,
es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos
ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando
confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un
nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices
cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando
no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos,
cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el Presente

¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de
futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que
la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad
de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la
confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que
somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la
vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la
vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más
dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el
placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el
poder; creemos tener el poder infinito de vivir.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo,
como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede
renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay
desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú
te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces
se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo
asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita
cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.
Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por
amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es
por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos
habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína,
la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es
una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón
para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia
fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero
a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la
dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te
consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos
amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para
encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido
produce el fuego. Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la
princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de
lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a
equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el
error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate.. Si tú no te
quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor
produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero
nunca busques una migaja; eso es indigno de ti. La clave entonces es
amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti,
no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás
condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo
podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación
permanente.

JORGE CARVAJAL, CIRUJANO DE ALMAS TOMADO DE: http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/carvajal1.html

 


JORGE CARVAJAL, CIRUJANO DE ALMAS

http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/carvajal1.html

Luce en la pared de su concurrido consultorio de Medellín el título de
cirujano, pero el prefiere presentarse como “carpintero de la conciencia”.
Para el doctor Carvajal la bioenergética es aquella medicina que deja de ver
al hombre como un “fósil molecular” y comienza a observarlo como un “ser de
luz”. No distingue entre medicina, conciencia y espiritualidad, pero se
trata de una miopía valiente e intencionada.

Pregona en los congresos de médicos que el cuerpo y el alma están
estrechamente unidos y en los seminarios atiborrados de gente que la ciencia
del servicio es la ciencia más sagrada. Para este poeta, psicólogo,
inventor, cirujano…, la enfermedad es el espejo en el que se mira nuestra
conciencia.
Arde la arena a sólo unos metros del Palacio de Miramar. Los donostiarras
disfrutan del primer y esplendoroso domingo de verano y sin embargo el salón
de esa gran mansión isabelina, se encuentra también a rebosar. Desborda el
verano en la perla del Cantábrico, pero el médico colombiano mantiene a
cientos de personas clavadas en las sillas. El sol puede esperar.

Místico sin cueva
Jorge Carvajal Posadas emana la profundidad del sabio, la seguridad del
científico, la belleza del poeta y la generosidad del hombre comprometido
con su tiempo. Sin embargo más allá del cirujano que ha hollado nuevos y más
amplios horizontes de terapias, del conferencista que llena aforos en Europa
y América a su paso, más allá del poeta viajero que va dejando aquí y allá
una bella mirada del mundo, del observador de una realidad tan lacerante
como esperanzada, Jorge Carvajal es un místico de nuestros días. Su palabra
resuena en la más interna geografía. Por eso la gente deja la playa, el sol
y el agua…, saben que sus discursos van directos al alma, en constante
exhortación a la búsqueda del centro.
Nuestro interlocutor es un místico sin cueva, de los que se plantan en medio
del asfalto, aún a riesgo de retumbar preguntas sin respuesta: “¿Qué puede
pasar con la gota de agua congelada en el Ártico…” El piensa que le
seguimos, pero se nos escurre su gota tocada de eternidad.
El investigador colombiano va sembrando ciencia y conciencia a partes
iguales. Sus estudios sobre nuevas medicinas dan la vuelta al mundo entero,
pero antes que nada es hombre con inmensa fe en el hombre: “Las oscuras
cavernas fueron necesarias para que la humanidad naciera, pero en la nueva
cultura, la humanidad ascenderá la montaña de la iniciación”.

Aromar la Tierra
Esa apuesta tan vital le empuja a amar con pasión su país. Anima a visitar
el mágico realismo de su geografía. El médico de Medellín se crece en medio
de una tensión, de una turbulencia que le presenta diariamente reto de
equilibrio y serenidad. Las víctimas de los atentados saben también de su
cirugía, de sus resonancias, de sus colores, de su acupuntura, de su
homeopatía…, pues Carvajal toma lo mejor de todos los territorios
terapéuticos y los individualiza en cada paciente. Colombia desafía
continuamente a este hombre que no conoce los límites de la entrega: “Somos
flores, nuestro cometido es aromar la tierra”.
Viene de la geografía más convulsa del planeta y sin embargo su presencia es
todo paz. No es fácil ubicar al doctor Carvajal. Lo podemos encontrar en
congresos especializados, siempre intentando ampliar los márgenes de la
ortodoxia, revelando las claves de la bionenergía, la medicina con la que se
le identifica, o de la terapia láser, uno de los métodos que le
caracterizan… Lo podemos ver con sus colegas galenos, defendiendo la
necesidad de abordar el tema de la salud desde más allá del cuerpo,
invitando a “rescatar” el alma del paciente, abundando en la ciencia que el
denomina de la sintergética, o ciencia de la síntesis. Le podemos ver
también en multitudinarios aforos compartiendo con gentes sencillas su
intenso “sabor de la vida” (sabiduría) en charlas salpicadas de fina y
profunda poesía. Le podemos ver en sus seminarios en Barcelona, Mallorca,
Madrid y San Sebastián, pues su gente y seguidores no le perdona menos de
dos visitas al año.
Entre conferencia y conferencia logramos secuestrarlo. Nos lo llevamos al
jardín del palacio. Verde, cielo y mar inmenso parece que colmaran de nuevo
la inspiración de este hombre, por lo demás, amable y solícito. La paz que
pregona y emana, le posibilita también ubicación perfecta. Apenas toma
respiro entre el discurso del salón y la entrevista a orillas del
Cantábrico. No hay fractura entre las palabras de dentro y fuera del
palacio, al igual que no hay salto entre las diferentes ciencias y terapias
que transita. Sabe por donde se anda, conoce su discurso, pero no recita;
responde con una rapidez no exenta de fuerza y convicción. El tiempo es
breve y sus palabras son precisas, “quirúrgicamente” lanzadas y ubicadas. No
en vano tiene ya “operadas” muchas almas.

¿Cuál es la medicina del futuro?
Más y mejores técnicas sí, pero con la magia viva del sentir. Afrontar la
enfermedad y el dolor sí, pero sin perder de vista el sentido del vivir.
Talvez tendremos menos hospitales y más trabajo ambulatorio, menos cirugías
y más educación, menos medicamentos y más bebidas caseras, menos vitaminas y
más alimentos de buena calidad.

¿Una medicina más humana?
Algo así. Apostamos por una ciencia con alma, una disciplina que no mate la
fe y la esperanza. Una propuesta para que cada quien rescate el poder de
gestionar su propia salud, para que nacer y morir no sean los límites
infranqueables de la vida y vivir se convierta en el arte original de ser.
Un movimiento hacia la participación, un cese de la conspiración que ha
dejado marginado al hombre de la responsabilidad sobre su propia vida; un
rescatar la indivisible integridad del ser humano.

¿Más “cariños” y menos ciencia?
El paradigma dominante en el mundo ha sido el de la ciencia, pero la ciencia
se convirtió en una nueva religión, en el único código de lectura aceptado.
Hemos de salir del fundamentalismo científico, así como antes salimos del
fundamentalismo religioso. El paradigma de la ciencia puede ser interpretado
desde un código de lectura más incluyente, generando una ciencia con
conciencia.

¿Bisturí para el cuerpo o para el alma?
Es imposible acceder al ser humano olvidando la esencia del ser humano que
es la “psique”, que es el alma. No se trata de dejarle la psicología a los
psicólogos, a los psiquiatras, es demasiado importante para dejarla sólo en
manos de los especialistas. Tenemos que rescatar la psicología para la vida
cotidiana.

¿Qué enferma primero?
Desde 1950, los estudios médicos demuestran que el patrón de la personalidad
incide sobre la enfermedad de una manera contundente, sobre los factores de
riesgo para enfermar de una u otra cosa y se empiezan a estudiar los
patrones de personalidad.

¿Rescatar el alma con qué objetivo…?
Se trata de ver como un sentimiento de hostilidad genera úlceras, genera
enfermedad acidopéptica, genera hipertensión arterial, aumenta el riesgo de
infarto, aumenta la liberación de noradrenalina, aumenta el consumo de
oxígeno, te mete en un régimen de economía energética pésimo donde hay un
gran desgaste, y una gran fricción, impide la respuesta de relajación, te
impide tener paz interior a pesar de que tengas todas las razones del mundo
para tenerla. Si nosotros como médicos no tenemos paz interior, si no somos
capaces de la respuesta de relajación, no podemos reconocer la necesidad en
otros. La primera necesidad de un paciente es paz.

Paz a cambio de aspirinas…, ¡va a hundir a las farmacéuticas!
Sin paz ninguna de las cosas que haga tiene sentido. Es el dígito en una
gran cifra. Todas las acciones son ceros y sin el dígito de la paz nada vale
la pena, ni tu dinero, ni tu posición, ni tu prestigio... Pero si tienes paz
interior, todo lo demás se vuelve valioso.

De tanto abuso gastamos las palabras… ¿Qué es paz interior?
Es respuesta de relajación: que te baje el consumo de oxígeno, que te baje
el nivel de noradrenalina, que te interiorices, que reflexiones, que
compartas. Es muy sencillo: cuando hay paz interior, tu aquietas el tallo
cerebral, el cerebro reptil. No tienes que atacar o huir, no tienes que
morder a tu papá todo el día, o toda la noche haciendo bruxismo, sino que
puedes comprenderlo, puedes ponerte en sus zapatos. Muchas hipertensiones
esenciales vienen de ahí.

¿Somos algo más que una prisión molecular?
Cuando pensamos, cuando comemos, cuando soñamos, aunque creamos que estamos
sólo en el cuerpo, estamos en lugares distintos. La mente que recorre por
nuestro cerebro, no está en el cerebro, ni nace en él. Tampoco muere con él.
Así como el agua no nace de la nube o del océano y es materia prima del
hielo de la Antártida, del mar Caribe y de las impredecibles nubes, así la
mente no es el cerebro, ni los pensamientos, ni las ideas, sino la misma
intangible sustancia de la que todas las cosas están hechas: el Verbo. Al
principio era el campo cuántico o campo unificado de la conciencia, un
infinito potencial que el sonido hizo desplegar en el orden explícito de la
creación.

¿Dónde nace tanto entusiasmo suyo por la vida?
Ser humano es un vivir asombrados y conmovidos, el milagro de inventarnos
todos los instantes, el milagro de ser conscientes de respirar, el logro
trascendental de ser conscientes de la conciencia. La ciencia sublime de
sentir que estamos vivos cuando sentimos que la vida que anima flores y
trinos es la misma que habita en nosotros. Ser humanos es cantar con la
tierra la amorosa canción del regreso.

¿El tan mentado “volver al aquí y ahora”?
Exactamente. Los procesos de expansión de conciencia o de iniciación,
ocurren hoy en el ritual de la vida cotidiana. Si ni siquiera escucho al
hijo que está al lado, si me quemo la lengua por la mañana y el chocolate no
me sabe a chocolate por estar pensando en la cuenta o el transporte o la
hora de llegada… Si yo no vivo en el instante del presente ¿cómo pedirle a
la vida que me de una responsabilidad del infinito?

¿No hay huída en ese “retorno a nosotros mismos”?
Todo puede ser refugio o morada. Si nos lleva a una mayor comprensión y
libertad es morada del alma. Si nos lleva a una mayor dependencia y
esclavitud es un refugio. De la misma forma, podemos hacer del cuerpo un
templo de la conciencia o un simple refugio para escaparnos de la
inclemencia. También todos los lugares pueden ser habilitados como refugios
o como instrumentos del alma: las iglesias, las ciencias, el conocimiento,
los sitios sagrados y los profanos, serán lugares para afrontarnos o para
escondernos.

Dentro del palacio invitaba a la gente a jugar al arco…
Cuando empiezas a conocerte, sabes que tú eres el arco y eres la flecha,
pero sobre todo tú eres el blanco. Cuando das en el blanco de tu propio
centro, cuando ya no tienes los blancos en el placer, el poder, la
recompensa, cuando el arquero no tiene sino el blanco de su corazón, en ese
momento siempre da en el blanco. Das en el blanco cuando descubres esa
ciencia interior que viene desde el centro y el centro es el liberador de la
ilusión.

¿Sanar al hombre es también sanar la Tierra?
Así es. Todo en la tierra se acelera porque el hombre está en ella. La
destrucción y la creación se vuelven en el hombre como una impetuosa
corriente. Tenemos la terrible o gloriosa facultad de destruir o crear.
Somos enzimas de la tierra, catalizadores de la evolución.

¿Propuesta de una nueva ecología?
Efectivamente. Llegó el tiempo de rescatar lo más sagrado de la vida: su
interdependiente unicidad. Es la hora de una nueva ecología, la de la tierra
viva, la de la gran cadena de la vida en la que la corriente del ser se
diversifica revelando su armoniosa integridad. Cada uno de nosotros es parte
del proyecto. Toda la basura que vemos es producto de nuestro propio
corazón; allí nacieron las guerras, allí puede germinar la paz.

¿Estamos cerca del vergel o del desierto?
Toda la creación está a nuestra disposición para oprimir o para liberar;
para sembrar la muerte y desertificar, o para sembrar la vida y cosechar. El
hombre acelera todas las vibraciones para unirlas en la gran alquimia de la
vida. Todas las semillas latentes pueden florecer. Todas las cosechas
evolutivas de la tierra pueden echarse a perder. Nuestra naturaleza es la de
ser co-creadores.

¿Espera buena cosecha?
Por supuesto, pero para ello es preciso observar la parábola del sembrador.
Es necesario mirar la cosecha que la vida nos ha legado con reverencia y
amor, de lo contrario las semillas morirán en los bolsillos del egoísmo y lo
que la naturaleza ha construido por siglos y siglos morirá en nuestra
inconsecuencia.

Vd. pregona que “muy hermosas esculturas duermen en nuestras manos…”
¡Tanta vida se puede dar con la mirada, tanta esperanza se puede germinar
con una sola palabra, tanto amor implícito hay en el humano potencial, que
sólo es preciso abrir las compuertas del ser para dejarlo correr! ¿Cuantas
creaciones esperan la magia de un aliento sagrado? ¿Cuantos sueños esperan
la vibración de una voz para despertar?

¿Es difícil levantar este estandarte de esperanza y de vida en el ámbito en
que te desenvuelves?
La nueva conciencia surge en vórtices de una sensibilidad extrema o
caóticos. En la piel sensible de las heridas personales y sociales es mucho
más fácil sembrar la semilla de un nuevo orden emergente.
Me encanta Colombia. Es el mejor país del mundo, precisamente porque estamos
en caos y en el seno de un vórtice caótico. Si tu puedes mantenerte en el
ojo del huracán vas a poder tener un nivel de acción y respuesta más
significativo.
La tensión es creativa. La violencia es al fin y al cabo energía. Nuestros
temores, nuestros sentimientos son energía. No son en principio ni buenos,
ni malos, depende sólo de la dirección que les demos. Cuando en el centro
del caos estamos dispuestos a escuchar, podemos emerger a un nuevo orden y
cultura. Cambiar nuestro punto de observación del mundo, cambiar nuestra
actitud es ya transformar el mundo desde adentro.

Apura raudo sus últimas preguntas, pues le aguarda el auditorio del palacio.
Sobre el jardín que se asoma a la bahía de la Concha revoltean las últimas
palabras que viene de regalarnos el cirujano de almas y que apagan la
grabadora: “Nos sanamos cada vez que reconocemos en todos los eventos un
maestro; cada vez que antes de afirmar o negar, estamos dispuestos a
aprender; cada vez que podemos ver aún en las cosas más oscuras, una
evidencia de los infinitos métodos del Creador. En el surco de mi paz
siembro la semilla del amor y florezco a la libertad”. ¡Gracias por la
siembra señor doctor!

Koldo Aldai

koldo@portaldorado.com> Enviar correo



Libros publicados por Jorge Carvajal:
“Contextos de Sintergética”, “Láser y Sintergética”, “Por los caminos de la
Bioenergética”, “Por los Senderos del Alma” son textos donde a través de su
visión de síntesis y su experiencia de más de 25 años de docencia,
asistencia e investigación nos invita a un cambio de visión respecto a la
salud y nuestras actitudes, inspirándonos a descubrir la vida como un
proceso creador, y la creación como un acto espiritual. Los dos restantes
son fruto de la recopilación hecha por su esposa de algunos de sus poemas:
“El fuego del Amor” y “Agua y Cielo en el Sendero”.
(Más información www.davida-red.org)

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jueves, 20 de mayo de 2010

ENTRE DIOS Y EL SER ©GIUSEPPE ISGRÓ C. TOMADO DE ANDALUCÍA ESPIRITISTA



Entre Dios y el Ser

©GIUSEPPE
 ISGRÓ C.



¿Hay que temer a Dios?
Dios, en todas sus expresiones universales refleja amor, aún en la máxima expresión del rigor de la justicia divina, por cuanto ésta siempre busca el bien del ser a quien se aplica.
Empero, las leyes divinas, con sus respectivos valores y anti-valores, es decir, en sus polaridades positivas y negativas-, son inmutables, inflexibles y justas, y sin buscar sino el bien de todos los seres, su infracción implica una consecuencia que es preciso asumir, lo cual significa un aprendizaje. Cada acción tiene una reacción semejante y equivalente, siempre.
Si  ejecutas una acción en desacuerdo con algunos de los valores universales y su respectiva ley cósmica que le rige, experimentas una reacción análoga cuyo efecto se percibe inmediatamente, aún cuando la acción haya sido ejecutada mentalmente, sin efectuar un perjuicio físico y llevado a cabo  una acción en el plano material. Desde el simple pensamiento de llevar a cabo una acción incorrecta hasta la culminación del acto, en el caso de completarlo, enseguida se comienza a experimentar las consecuencias del mismo, tal como lo dijera Jesús: -“Si has deseado la mujer de tu prójimo ya has entrado en falta”-. (Paráfrasis).
Los antiguos observaron los efectos de la ley cósmica por lo cual hablaban del temor a Dios y éste, -es decir, experimentar las consecuencias de las propias acciones en su polaridad negativa-, le daba fortaleza para evitar la acción improcedente.
De manera que, en realidad, el temor que hay que tener no es de Dios, sino de salir del círculo de la polaridad positiva de los valores que rigen las respectivas leyes cósmicas.
Dichos valores, en su polaridad positiva, sirven de guías o sentidos direccionales que orientan las propias acciones para circunscribirse dentro del radio de acción que permitan cosechar compensaciones y reciprocidades gratificantes, de acuerdo a la propia suma existencial.
El temor de experimentar las consecuencias de las acciones que reflejen anti-valores, sirve de ayuda, en determinadas fases evolutivas, para evitar de incurrir en ella, una vez que se han experimentado sus efectos y la persona se percata de que es imposible burlar su vigilancia, por cuanto, es un mecanismo automático de acción-reacción.
En la primera fase es el temor el que permite de evitar dichos actos reñidos con los valores universales en su polaridad positiva.
Empero, a medida que se va adquiriendo un grado de conciencia determinado, en vez del temor comienza a actuar el amor a los valores universales, es decir, a la sabiduría que ellos implican como conocimiento del universo, sus leyes y principios divinos que rigen toda la creación.
Entonces, el ser comienza a actuar siguiendo la polaridad positiva de cada valor para beneficiarse de los efectos de las respectivas acciones acordes con la propia suma existencial o karma, es decir, el saldo evolutivo, en el cual se equilibran y compensan el debe y el haber.
Es preciso sustituir el temor de Dios por el amor a Dios, a sus leyes, valores y obras universales. Hay que amar su obra y contribuir a acrecentarla con acciones positivas y de cooperación a los tres reinos naturales.
Hay que hacer el mayor bien posible por cuanto el bien se vuelve con quien lo hace. No hay atajo posible que se pueda seguir salvo el del estricto cumplimiento de las leyes divinas, en concordancia con los valores éticos universales.
Cuando el amor a Dios rige la propia vida y la comprensión de los valores universales permite la practica de todas las virtudes, ya el temor de Dios es sustituido y cada ser es sustentado por la misma ley cósmica a cuyo estricto cumplimiento se ciñe, por sus efectos matemáticos, y el temor se transforma en confianza en Dios, en sus leyes, en su asistencia Divina y en la respectiva compensación, por cuanto, como lo observara Emerson, muy sabiamente, -“Todo acto en si mismo tiene su propia compensación”, la cual es de polaridad acorde al mismo.
La observancia rigurosa de los principios cósmicos –regidos por los valores- conducen a los seres por el camino de la felicidad en el planeta tierra, por cuanto, la mayor satisfacción consiste en el deber cumplido, mientras que, toda violación de los derechos ajenos, es preciso compensarla, reparándola, oportunamente.
Ese es el verdadero y único camino a seguir para que, el temor de Dios se transforme en amor a Dios, ahora y siempre, y volver al seno paterno para optimizar la gran carrera universal, en la eterna y continuada vida, en el universo, en miles de millones de planetas, en un ascenso evolutivo que siempre encontrará un más allá de sabiduría, progreso y bienestar.
Adelante.

PLAN DE ACTUACIÓN:

AFIRMA:

1.                                                     Entro en la conciencia del amor al Creador Universal. (Tres veces).
2.                                                     Ahora estoy, ya, en la conciencia del amor al Creador Universal. (Tres veces).
3.                                                      Formo una unidad perfecta con el Creador Universal por la conciencia del amor. (Tres veces).

viernes, 7 de mayo de 2010

SERENIDAD, UNA BELLA REFLEXIÓN. GRACIAS A NUESTRO AMIGO NORBERTO PRIETO PODEMOS DISFRUTAR DE ESTA BELLA REFLEXIÓN Y DE ESA IMPRESIONANTE IMAGEN.


 
 Bella reflexion

 
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 ºººSERENIDAD ººº

 
 
  ºººSERENIDAD  ººº
La tranquilidad de la mente es uno de los bellos logros de la sabiduría; es el resultado de un esfuerzo largo y paciente en el dominio de sí mismo. Su presencia es indicadora de una experiencia madura y de un conocimiento más que ordinario de las leyes que rigen el funcionamiento del pensamiento.
El  ser humano alcanza la tranquilidad en la medida en  que se entiende a sí mismo como un ser que evoluciona, a partir del pensamiento. Para adquirir tal conocimiento, necesita entender que los otros también son  el resultado de la evolución del pensamiento. Una vez que desarrolla dicho  entendimiento, ve con mayor claridad las relaciones internas de las cosas, por la acción de la causa y el efecto y cesa su agitación, su enfado, su preocupación y su congoja, permaneciendo en equilibrio, inalterable y sereno. El ser humano, luego de haber aprendido a cómo gobernarse, sabe cómo adaptarse a otros.  Éstos, a su vez, respetan su fortaleza espiritual y sienten que pueden aprender de él y confiar. Cuanto más tranquila sea una persona, mayor es su éxito, su influencia y su poder para hacer el bien. Un ser humano fuerte y calmado es siempre amado y estimado. Es como un árbol que brinda sombra a la tierra sedienta o una roca,  tras  la que poder  resguardarse durante una tormenta. ¿Quién no ama a  un corazón tranquilo y  a alguien poseedor de una vida dulcemente templada y balanceada? No importa si llueve o hace sol, o qué cambios ocurran en el poseedor de estas bendiciones, pues siempre será  tierno, sereno y calmado. El equilibrio de carácter que  denominamos  serenidad es la lección final de la cultura; es el florecimiento de la vida, el fruto del alma. El mismo es tan preciado como la sabiduría y debe ser más deseado que el más fino oro.  ¡Cuán insignificante se ve aquél que tan  sólo busca los bienes materiales, dejando de lado una vida serena; aquélla que mora en el océano de la Verdad , por debajo de las olas, fuera del alcance de las tempestades, en eterna calma! Cuánta gente conocemos que envenena y destruye el equilibrio de sus vidas, arruinando  todo lo que es dulce y bello en las mismas,  como consecuencia de un temperamento explosivo. Sólo el hombre sabio, aquél cuyos pensamientos están controlados y purificados, logra que los vientos y las tormentas del alma le obedezcan. A  todas aquellas almas sacudidas por la tempestad, donde quiera que estén y  sea cual fuere la condición bajo la que vivan, les digo que en el océano de la vida las islas de la dicha sonríen, y que la orilla soleada de su ideal espera su venida. Mantén la mano firme sobre el timón de tus pensamientos. En la barca de tu alma se reclina el Maestro al mando… tan sólo está dormido… ¡despiértalo! El control de ti mismo es poder; el pensamiento correcto es maestría, la calma es poder. Repite dentro en tu corazón: 
 ¡Que la Paz sea conmigo...!

viernes, 30 de abril de 2010

ESPIRITISMO UNA DENOMINACIÓN ADECUADA TOMADO DE FLAMA ESPÍRITA ABRIL/JUNIO DEL 2010.

FILOSOFÍA

Espiritismo:

Una denominación adecuada

El nombre es en cierto sentido la misma cosa; dar nombre a las cosas es

conocerlas y apropiarse de ellas; la denominación es el acto de la posesión

espiritual.

Miguel de Unamuno

Editorial del periódico “Opinião”, núm. 163, mayo 2009

Órgano de divulgación del “CCEPA”, Porto Alegre, Brasil

ccepars@gmail.com

Traducción: Pura Argelich

No es de hoy que los estudiosos y cultivadores del espiritismo se preocupan con el inmenso caudal de distorsiones a que él fue

sometido. Creado como una “ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo

corporal” (definición de Allan Kardec en “Qué es el Espiritismo”), el espiritismo se hizo suyo el fenómeno del espíritu, sus

manifestaciones y consecuencias, para ocuparse del mismo como una realidad científicamente observable y comprobable.

Hacer ciencia, al contrario que practicar una religión, exige, por encima de todo, libertad de pensamiento y de acción, distanciamiento

de dogmas y preconceptos de cualquier especie. Por eso mismo, la libertad fue un valor destacado y de prestigio en toda la obra de

Kardec. Como tantas veces afirmó, el espiritismo no sería un sistema de fe cerrado, sino un campo abierto a la investigación que, no

obstante, en ningún momento, podría distanciarse de la ética, del sentido común y de la razón, unidos en la ley natural.

Sin embargo, las cuestiones alusivas al espíritu, a fuerza de las creencias y de los mitos que históricamente lo envolvieron, siempre

fueron, y continúan siendo, un terreno fértil para medrar en él el misticismo, las supersticiones y las prácticas más esdrújulas e

irracionales. El espiritismo no quedó al margen de ese tipo de influencia, fácil de penetrar en él incluso en razón de su calificación

como un movimiento librepensador. Debido a la interpretación de que, al lado de sus reconocidos aspectos científico y filosófico,

podría vislumbrarse también en él un aspecto religioso, transformándolo simplemente en una secta cristiana más. Herculano Pires

(1914-1979), eminente pensador espiritista brasileño, en su “Curso Dinámico de Espiritismo” señala: “Lo que impidió la expansión

del Espiritismo en la Europa del siglo XIX, de forma a poder renovar la vieja concepción de mundo todavía dominante, fue

simplemente su aspecto religioso. Como el Cristianismo Primitivo, el Espiritismo fue acogido con ansiedad por las capas pobres de la

población que lo convirtieron por doquier en una nueva secta cristiana”.

Precisamente por constatar y lamentar esa triste distorsión, honestos e inquietos pensadores espiritistas, en diferentes momentos,

llegaron a proponer algunos neologismos, sustitutivos de la palabra “espiritismo”, para calificar mejor ese movimiento de ideas que,

mucho más que una ciencia, se desenvolvió -de acuerdo con lo que, además, pretendía Kardec- como una nueva y siempre

progresiva y progresista visión de universo, de hombre y de mundo. Cada vez, sin embargo, que se suman esfuerzos en busca de

una adecuada denominación para ese movimiento de ideas, se termina por concluir, casi unánimemente, que no hay mejor

designación que aquella que le dio Kardec: espiritismo. Y que, si la hay, no conviene a los verdaderos espiritistas renunciar al rico

patrimonio hasta aquí construido bajo ese nombre, a pesar de los que sobre él se equivocan, lo distorsionan y hasta lo avergüenzan.

No se puede dejar de reconocer que es hora de rectificar rumbos. Que es tiempo de expurgar del campo doctrinario espiritista

supersticiones y visiones distorsionadas que afectaron, incluso, respetables instituciones autodenominadas gestoras del movimiento

espiritista. Que se agotó el tiempo de confundir la ciencia, la filosofía y la ética del espiritismo con la religión cristiana, cuyos

postulados teóricos del uno y de la otra, tan distantes están y tan radicalmente opuestos son. Pero, por lo tanto, es preciso

reconocernos como verdaderos espiritistas, dispuestos a preservar ese rico patrimonio llamado, originaria y originalmente

espiritismo. Ésta, además, es una buena denominación. Tan buena y tan elocuentemente fiel a los objetivos de su fundador que no

conviene substituirla por otra. Incluso porque no será nada fácil encontrarla.

Comentario de Flama Espirita:

A pesar de estar totalmente de acuerdo con este texto transcrito de Opinião, no por ello dejamos de

sentir simpatía e, incluso, un cierto grado de consentimiento, en la idea defendida por espiritistas de relieve en

cuanto al cambio del nombre “espiritismo”. Desde Arthur Conan Doyle (que proponía la denominación “religión

psíquica”) hasta el prestigioso periodista, escritor y psicólogo Dr. Jaci Regis que propugna la denominación

“doctrina kardecista”, encontraríamos propuestas diferentes para la gran Idea Espiritista. No olvidemos, al

respecto de este tema, aquella lapidaria frase de Camille Flammarion: “El Espiritismo tiene mala reputación y se

la merece. Sus adeptos carecen de método en su mayoría; no son ponderados y se dejan engañar por ilusiones.

Al examen imparcial y crítico, sin el cual no se puede estar seguro de nada, prefieren una creencia y una

religión consoladoras” (“La muerte y su misterio”, Vol. III).

En el Espiritismo se encuentra a faltar, demasiadas veces, ese “examen imparcial y crítico” que preservaría a

esta doctrina filosófica y científica de los vaivenes que imprimen a su camino, muchos simpatizantes que se

dicen espiritistas, sin haber entendido realmente lo que esta palabra significa en cuanto a esforzarse en una

trayectoria de sobriedad, rectitud, estudio y asunción de las propias responsabilidades. Si así se hiciera; mejor

dicho, si así se intentara hacer, se contribuiría a ir borrando del Espiritismo ese estigma de su pésima

-8- FLAMA ESPIRITA ABRIL / JUNY 2010

reputación que, dicho sea de paso, no se la merece ya que es una de las más importantes doctrinas filosóficas

enseñadas a la Humanidad.

Los espiritistas en general y los dirigentes en particular hemos de esforzarnos en dignificar todo aquello que

envuelve el concepto espiritista. Mención aparte debe hacerse del comportamiento de quienes tienen aptitudes

medianímicas; estas personas también pueden contribuir, con un ejercicio sensato de su facultad, siendo más

circunspectos con sus percepciones, a que la sociedad humana cambie, aunque sea poco a poco, su opinión del

Espiritismo. Evidentemente no pretendemos culpabilizar a la mediumnidad espiritista de la mala reputación del

Espiritismo. Sin embargo, debe reconocerse que los mediumnismos (y pseudo-mediumnismos) desenfrenados

han contribuido, sin duda, al descrédito de esta filosofía.

En fin, a pesar de que en ocasiones, ante determinados comportamientos, pudiéramos sentir la tentación de

suspirar por un cambio de denominación, el camino adecuado, pensamos, es dignificar con el ejemplo, más que

cambiar el nombre. ◙